Botón

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi. Esto es sin fines de lucro, solo diversión por y para los fans.

Participación para la dinámica Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma: Cinco fiestas son mejor que una.

Este fic está clasificado para mayores de edad; ¡Advertencia! no leas si no lo eres.

Disfruten la lectura…

O—

Al fin estaba sentado frente al televisor con mi lata bien fría de cerveza en la mano, había sido un día extenuante, entre el trabajo y el gimnasio la ducha fría que tomé al llegar al departamento refrescó todos mis sentidos. Mientras cambiaba de canal buscando alguna película mi celular no dejaba de vibrar, mensajes iban y venían además de algunas llamadas que ignoré deliberadamente. Fue entonces que recordé la fecha y comprendí la insistencia de algunos "cercanos" por comunicarse conmigo, solo leí el mensaje de mamá quien reclamaba que no contestaba el teléfono y en la última línea de su oración "Un feliz cumpleaños, te quiero hijo" rodé los ojos fastidiado, ya qu para mí era como cualquier otro día pero mis amistades se empecinaban en saludar y llenarme de buenos deseos; ¡Basura! Cuando en realidad se necesita de ellos simplemente no están, sentencié.

Las ocho de la tarde ya, debería cenar pero cocinar no era opción porque no me daba la gana. Llamaría y pediría alguna pizza o quizás un buen tazón de fideos chinos, di un buen sorbo a mi cerveza y el delicioso líquido saciaba mi sed; hacía un calor infernal y el ventilador no ayudaba mucho. Fue entonces que oí el zumbido de la música proveniente de al lado, era mi vecina; una mujer de la cual solo conocía su espalda y bueno también unas sugerentes caderas, jamás la he tratado pero lo único que sé de ella es que una vez por semana coloca música fuerte y canta por al menos una hora completa. Por lo general me divierte un poco, sin embargo hoy no estoy de humor.

Subo el volumen de mi televisor y mi cerebro solo se concentra en la música de fondo ¡Por un demonio! Exclamo apretando la lata que para ese momento se encuentra vacía. Era viernes, quería relajarme y no podré con ese estruendo retumbando en mi cabeza.

Me levanto envalentonado y de pronto recuerdo que llevo puesto solo un short, tomo la camiseta de algodón blanca que tenía en el brazo de mi cómodo sofá y salgo presto a pedirle a mi vecina que baje el volumen de su música. Toco la puerta dos veces y nada, presiono el botón del timbre y entonces ésta se abre de una sola vez; la mujer me ve con los ojos ligeramente enrojecidos y pensé ¿Estará drogada? Luego noto que lleva puesta una blusa de color blanco que trasluce el sujetador en color negro, a medio abotonar y descalzas y con sus pantis sobre uno de sus hombros ¿Fui inoportuno? Quizás tiene una cita y por eso me ve con cara seria.

—¿Podrías bajarle a la música? —pregunto alzando la voz, ella levanta una ceja y no dice nada.

Entonces me detengo un poco más en su rostro, tiene bonitas y finas facciones; su nariz es pequeña y respingada, de ojos grandes marrones aunque ligeramente enrojecidos, sus espesas pestañas se abanican sin parar y sus labios están pintados de un color rojo cereza muy cautivante. El botón de su blusa amenaza con disparar, pareciera quedarle ajustado justo en la zona más pronunciada de su busto. No quiero parecer un pervertido, solo vi su escote una sola vez y me concentro en su rostro.

—¡No te entiendo! —exclama fuerte.

—¡Que le bajes a la música! —grito esta vez y ella pareciera comprender, se gira y aun con su puerta abierta se adentra y baja por fin el volumen.

Confirmo lo anterior, se contonea naturalmente evidenciando un cuerpo bien trabajado. La falda de vestir está muy por arriba de lo usual, y recuerdo que puede estar con alguien.

—Identifícate —dice de pronto regresando al marco de su puerta, abro los ojos ante su forma poco educada de expresar.

—Soy Ranma, tu vecino —respondo escueto.

—Ah… ¿vives al lado? —pregunta asomando su cabeza como un suricato.

—Así es, sabes no suelo intervenir de esta forma pero hoy estoy de cumpleaños y…

—Oh, ya veo… —me interrumpe —No te preocupes, de seguro tus invitados han de estar molestos.

Parpadeo varias veces ante su precipitada conclusión, porque en realidad sí estaba de cumpleaños pero jamás dije que tenía visitas, es más, ella es quién dio por hecho eso por lo que no debería hacerme cargo ello.

—Solo por hoy —respondo juntando mis manos, ella esboza una sonrisa encantadora y palmea mi hombro.

—No hay problema Ranma, bajaré el volumen —comenta palmeando mi hombro, es en ese momento de movimiento brusco que el dichoso botón antes mencionado dispara a toda velocidad dándome en el ojo izquierdo de lleno, como un pinchazo sin previo aviso.

—¡Mierda! —exclamo de dolor llevando mi mano derecha a mi ojo, por instinto cierro el otro y me sobo pero sigue doliendo y palpita fuertemente, siento su fragancia a jazmín más cerca y su voz decir…

—¡Maldita blusa, lo siento tanto! —chilla a viva voz con su rostro tan encima que en cuanto abro el ojo bueno veo de lleno sus labios cerca de mi nariz, la mujer había tomado mi rostro con sus dos manos sin tapujos, considerando lo bueno que eran para chismear en el edificio. Si alguien nos viera en semejante situación sería el comidillo de todo el lugar, ¡méndiga gente que no tiene vida!

De pronto siento que toma mi mano y me arrastra dentro de su departamento…

—Sé que tengo hielo, solo espera un poco o te quedará un morado —se apresura a decir, intento abrir el ojo golpeado e incómodamente parpadeo con dolor, noto que en realidad está completamente sola y veo una botella de vino recién abierta junto a una copa vacía.

Quizás mi vecina también estaba en plan de relajarse, quizás se ve algo destartalada porque estaba a punto de quitarse el traje que usa en su oficina, quizás fui un idiota al venir aquí y terminar con un ojo hinchado por ese botón…

—¿Qué haces ahí parado? —Pregunta —¡Siéntate! — ordenó y como un animal entrenado hice caso, ella se acerca inclinándose hacia mí sin dejar de ver mi ojo plantando una bolsa con hielo encima.

—¡Ay! —gruño.

—Soy algo torpe, pero esto ayudará —menciona alejando un poco el hielo y luego volviéndolo a poner.

Con mi ojo bueno y abierto a todo lo que da noto que sus pechos están sumamente expuestos, la delgada línea era ese maldito botón y ahora que no estaba podía ver el sexy brasier de encaje que llevaba puesto.

—Es mejor que me vaya —digo al tiempo que me incorporo, ella me ve con ojitos de cachorro arrepentido y por alguna razón comienzo a sudar.

Giro y salgo rápidamente regresando a mi hogar, cierro la puerta y suelto un enorme suspiro.

La mujer es hermosa, algo torpe pero bellísima. Creo que mi poca sociabilidad me estaba pasando la cuenta, no podía quitarme de encima su imagen y mucho menos su voz, me acerco a la nevera saco mi segunda lata de cerveza y regreso al sofá colocando la fría bebida sobre mi ojo dolorido. Vuelvo a tomar el control remoto y aún puedo oír un poco de su música pero mucho más bajo, puedo escuchar que canta, es entusiasta quizás no tan afinada pero hasta cierto punto es melodiosa; sonrío imaginándomela y me reprocho por ello.

¡Pero qué carajos me pasa ahora! —bufo molesto.

Pasan unos quince minutos y la música junto a su canto desaparecen de súbito, apago el televisor fastidiado, en realidad hasta las ganas de ver algo se me había quitado. Un toque a mi puerta me puso en alerta, miré desde el sofá y entre cerré los ojos, el segundo toque hizo que me pusiera de pie dejando mi lata sobre la mesa de la cocina.

Veo por la pantalla del intercomunicador y es ella, mi vecina, recuerdo que ni siquiera pregunté su nombre, su alborotada melena le da un toque especial…

—¿Sí? —digo en cuanto abro la puerta.

—Ranma, iba a tomarla sola pero quiero disculparme por lo de tu ojo —dice alzando la botella de pinot noir en su mano izquierda —por favor acéptala como disculpa, para que la compartas con tus amigos en este día —agrega dejándome boquiabierto.

—La verdad es que… —dudo un poco, pero mentir no es lo mío —Estoy solo —menciono abriendo un poco más la puerta.

—Vaya, es tu cumpleaños y estás solo… ¡Qué puta vida triste tienes! —Replica, me siento patético por unos segundos y ella se echa a reír natural —Si de verdad estás de cumpleaños, permite que te acompañe con una copa —comenta muy animada.

Jamás invito a nadie a mi hogar, este es mi espacio privado pero por alguna razón una copa de vino se me hacía buena idea. Me muevo un poco y la invito a pasar…

—¡Excelente! ¿Tienes dos copas? —pregunta caminando descalzas por mi casa, se acomoda en mi sofá como si conociera cada rincón de ella.

—Claro —respondo yendo a la alacena por ese par de copas de cristal que compré hace un par de años y que jamás usé, las limpio y regreso acomodarme a su lado, el vino está abierto pero intacto ella sirve cada copa y me entrega una.

—Disfruta su aroma y pruébalo —musita muy acomedida, olfateo el vino moviendo la copa ligeramente, las deliciosas notas a uva negra, cerezas, anís y un ligero ahumado invade mis sentidos.

Lo pruebo está demasiado bueno, la miro gratamente sorprendido y chocamos nuestras copas para dar un buen sorbo.

—¿Quieres una chamarra o algo? —pregunto al notar que llegó tal y como estaba hace un rato, con ese botón menos.

—No gracias ¿te incomoda? —pregunta ella, solo se le ve medio busto pero el sujetador hace lo suyo.

—Lo decía porque finalmente soy un extraño, pensé que podrías sentirte incómoda —respondo firme.

—¡Para nada! No tienes cara de ser un pervertido, además, el botón en tu ojo terminó por romper el hielo entre los dos ¿no?

—Fue un accidente —aseguro.

—Claro, claro ¿qué edad tienes? —pregunta cruzando sus piernas.

—Cumplí treinta y tres —contesto.

—Muy bien, ¿tienes novia o amante? Pregunto porque no quiero líos, ya sabes que si me vieran así de desprolija pensarían muy mal…

—No, soy soltero. ¿Cómo te llamas? —siento el derecho a preguntarle sobre todo porque ella comenzó la plática.

—Akane Tendo —responde.

—Bien Akane ¿por qué cantas cada viernes? —ella roda los ojos y bebe más vino.

—Porque es mi única forma de poder desahogarme, llevo un mes estando soltera…

—Ah, ya veo… disculpa mi intromisión.

—Para nada, ya sabes, simplemente no funcionó. Pero te acostumbras y bueno, todavía extraño algunas cosas…

—Entiendo.

—Y ¿tú? —La veo frunciendo el ceño —soltero y con treinta y tres recién cumplidos, deberías estar emborrachándote con tus amigos en alguna fiesta o teniendo sexo desbocado con alguna novia.

—¿Tú crees? —pregunto un poco divertido por sus locas conclusiones.

—Por supuesto, ¿eres reservado?

—Me gusta mi privacidad, la soledad, aunque he tenido algunas novias ellas terminan asfixiándome.

—¿Y cómo sacias tu sexualidad? —pregunta de golpe y hace que me atore con el vino que bebía.

—¿Cómo dices?

—Si siempre estás solo, incluso en este día… —no sé qué decirle, hace meses que no tocaba a una mujer —Lo siento, fui imprudente ¿verdad? —agrega.

—Un poco… pero la verdad es que me la paso trabajando soy una especie de trabajador empedernido y luego de la oficina me la paso hasta tres horas en el gimnasio, llego cansado y simplemente no he hecho espacio para intimidad.

—Es una pena —musita ¿triste? —Pero respeto tu decisión —agrega casi como un lamento.

—No es algo que haya decidido, es solo que me encuentro absorto en lo que ya mencioné.

Ella llena por segunda vez las copas y me sonríe con sus mejillas rosadas…

—Termino esta y me voy, lo prometo —asegura.

—Gracias por compartir este vino conmigo.

—No digas más, somos vecinos y dañé tu ojo…

—Pues ha sido grato conversar contigo, eres una mujer sin tapujos Akane.

—Solo soy como soy —dice con una sonrisa poniéndose de pie, se tambalea un poco y bebe hasta la última gota de vino de la copa.

—¿Estás bien? —pregunto viéndola atentamente.

—Te diré algo Ranma, cuando llamaste a mi puerta creí que era el cretino de mi ex… no es que guarde esperanzas, sino que quería enrostrarle algunas cosas.

—¿Todavía lo amas?

—No, lo detesto. Pero pensé en beber ese vino que él mismo me obsequió contigo; así es que lo confieso, no solo era enmendar lo del condenado botón sino que deseaba sentir que bebía mi vino favorito con otro hombre que no fuera él ¿comprendes?

Me puse de pie y me paré frente a ella…

—Fue una buena decisión Akane — dije con una sonrisa en los labios, ella cerró sus ojos se inclinó hacia mí y depositó un beso breve y conciso sobre mis labios.

La vi sorprendido, dio un paso atrás pero no dejé que se alejara más y la detuve con mi mano sobre su cintura, la acerqué lo suficiente para besarla solo que esta vez el ósculo fue apasionado, sus labios ligeramente abiertos daban cabida a mi lengua que sin timidez exploró los sabores de su boca, el vino había encendido todos mis instintos y ella me correspondía vehementemente.

Lo próximo que supe fueron sus dientes clavarse cerca de mi cuello, Akane estaba justo sobre mí con la blusa completamente desabotonada, la camiseta que traía había quedado quizás donde y mi falo punzaba fuerte reclamando ser liberado, mis manos se aferraron a sus caderas al tiempo que su húmeda braga se corría justamente para invadir sus tibias paredes, la penetración fue certera y profunda.

Sus jadeos me excitaban, la mujer quitó por completo la blusa y liberó sin más esos hermosos montes que cubría la tela de encaje, picaban mis manos por enroscar esos rosados pezones pero ella lo hacía por mí al tiempo que subía y bajaba con movimientos sensuales, cogiéndome de forma candente.

Mis manos se clavaron en su culo y solo se oía el golpeteo acuoso de nuestros sexos, ¿Quizás había sido efecto del vino? O la amena plática, o el hecho de que ambos estábamos solos y faltos de sexo, pero definitivamente disfrutábamos del encuentro.

Akane arqueaba la espalda mientras mi miembro llegaba más adentro, estaba en un estupor inexplicable, no nos conocíamos a fondo, no había un sentimiento profundo pero sí una tensión sexual que suscitó mientras charlábamos al compás del vino.

En cualquier momento llegaría al orgasmo, era mi cumpleaños número treinta y tres agradecí no contestar ninguno de los mensajes que llegaron a mi móvil, aunque mi hombría acariciaba desmedidamente el botón que la hacía delirar no podía olvidar aquel botón de su blusa, ese que dio de lleno en uno de mis ojos.

Fin

Nota del autor

Estimado lector, agradecida de su apoyo al leer esta nueva historia, deseo también agradecer la invitación de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma por considerarme para su dinámica: "Cinco fiestas son mejor que una"

Anteriormente ya había escrito con motivo de cumpleaños aunque para mi bella Akane, el título es "Shining in the sun" si no lo has leído, quedas invitado a hacerlo.

Este one shot es mera improvisación, surgió una idea y la inspiración llegó como avión. Espero les haya gustado este universo alterno, con suculencia incluida para todos quienes aman el lemon.

Les envío saludos a todos y cada uno de ustedes y por su puesto a mi querida amiga Benani quien "sutilmente" anima para que participe 3

Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

Apoyemos a los nuevos, así como esta espléndida página lo hace, sin discriminar géneros o experiencia.

¡Que nunca muera el fandom!

Sweetsimphony._