INOLVIDABLE
CAPÍTULO 9
Tal vez había sido demasiado ingenua al imaginar que siempre estarían juntos. Sabía que no sería fácil, pero estaba disgustada cuando penso que lo había superado realmente, no debería estar sintiéndose herida, vulnerable, abandonada, y muy sola… Apuró la copa de vino y se levantó del sofá, mientras rechazaba aquellos pensamientos, que no quería dar por ciertos. Ya lo había superado. Si Terry apareciera ante ella en ese mismo momento, Candy no sentiría nada. No podría hacer ni decir nada que haría que ella volviera a sus brazos. Terry podía casarse con Susana y a ella le daría igual. En la cocina, se sirvió una tercera copa de vino. «Terry iba a casarse. »Muy a su pesar, notó que los ojos se le llenaban de lágrimas. No quería seguir llorando, pero le resultaba difícil renunciar a aquello con lo que había soñado toda su vida. Intentó calmarse y, sin darse cuenta, dejó la copa en la orilla y cayó haciendo añicos con un sonoro estruendo. Al intentar recoger los fragmentos, se cortó un dedo, que de inmediato empezó a sangrar. La guinda de aquel espantoso día. Respiró profundamente y se llevó el dorso de la mano a los ojos para obligarse a no llorar. Había comprado esa mañana el periódico internacional, cuando vio el encabezado en tinta negra y lo suficientemente grande. "Boda en Broadway", como para leerse a cinco metros de distancia, pudo más la curiosidad que su decisión de nunca leer un periódico.
"El actor principal de Broadway regresa a los escenarios de Stanford, tras haber abandonado su carrera hacia más de un año, pero eso no es todo, Nuestro Romeo por fin unirá su vida a su julieta. La ex actriz Susana Marlow y Terrence G Graham dieron la noticia de su próxima unión matrilmonial asegurándo que será muy pronto. Hasta entonces esperaremos para ver casados a dos estrellas de Broadway".
Se casa. La noticia le había afectado mucho más de lo que había esperado. Lo peor era que ella había proporcionado ese acontecimiento, Así tiene que ser, eso es lo correcto. Lágrimas y más lágrimas empañaron sus pupilas. Ella era otra mujer. Había muerto Candice White y ahora es otra mujer. Nacida en Roma, muy lejos de América, y sin embargo muy a su pesar su corazón se había quedado en su otra Vida. Cuanto tiempo tenía que pasar para olvidar. Puso todo su empeño, no fue fácil, pero era lo que había , meses después ya con una actitud positiva y el camino brillante, tranquilo y prometedor delante de ella. Candys sentía que por fin había alcanzado la tranquilidad deseada. Si bien era cierto que su corazón jamas volvería a latir locamente por el amor, por lo menos su conciencia estaba en paz, sin remordimiento, ni carga encima. Una de las primeras cosas que hizo al llegar a Roma fue tomar clases para aprender el lenguaje italiano, aunque pronto descubrio que gran parte de la población hablaba castellano, eran muy pocos los que hablaban inglés. Al final terminó desempeñándose con los tres idiomas a la perfección . Aunque tenía suficiente dinero en la cuenta bancaria para vivir. Albert le había asegurado que no tendria por que preocuparse por dinero, ella había estado buscando trabajo desde que puso los pies en Roma, Tardo ocho meses en conseguir un empleo y sin dejar de estudiar. Logro un lugar en el hospital central de Roma. El tiempo parecia correr y ella por fin estababa corriendo a su lado.. No tenia la felicidad completa, pero estaba tranquila.
La tibia brisa marina recibió a Terry, pero eso no opacó la rabia que lo consumía. ¿Cómo podía superar lo sucedido si noche tras noche se le repetía en los sueños su imagen. Mil veces se preguntaba donde estaba Sí tan solo hubieran encontrado su cuerpo al vez sentiría otro tipo de dolor. El dolor que él sentía no lo dejaba aceptar por completo su perdida. Era como si sus sentimientos se encontraban divididos entre su ausencia y su abandono. No podía quitárse esa idea de la cabeza, que Candy no estaba muerta. Si no más bien que ella etaba lejos de él, se habia ido por remordimiento de lo que ambos habían hecho. Él habia entrado en ese espacio de emordimiento, y esa fue la razón que lo había llevado a formalizar su relación con Susana, ocho meses después estaba por convertirla en su esposa.
Mientras sus pies se comían el asfalto de la calle, pensaba en que a partir de esa noche estaría casado, pero lo que más le martillaba el pensamiento era que Candy lo hubiera dejado para que el cumpliera con Susana. Durante meses había vivido deseando que regresará. Ahora sin encambio se había resignado a su ausencia. Corrió durante dos horas, hasta que, cansado y bañado en sudor, llegó a su casa sin mucho ánimo, tenía que vestirse para su boda. En pocas horas su vida iba a cambiar.
Susana estaba radiante. Por fin era su boda. Después de dar la noticia de su compromiso, una noticia que le había parecido muy simple, pero convencer a Terry fue inútil. Él le había dicho las condiciones. Nada exagerado, ni romántico. Susana tuvo que morderse la lengua para no contradecirlo. Después de todo Terry se iba a casar con ella, mas adelante ella se había encargado que la boda fuera como un sueño. Y lo había conseguido. Sería una sorpresa para Terry . Había hecho cambios sin su concetimiento. Cómo bien dicen es mejor pedir perdón a pedir permiso. Seria la señora Grandchester por todo lo alto, Quería que fuera perfecto, e inolvidable. Susana se había esforzado mucho, quería verse bonita para Terry, puso toda su fuerza en su recuperación: acudiendo día tras día a dolorosas terapias para adaptarse con la prótesis que le permitiría lucir su vestido de novia. Casi tres años desde el accidente, Susana volvia a estar en pie por su cuenta y sin ayuda de nadie. Solo tenía una cojera muy poco notable
Se miró en el espejo con una sonrisa. El conjunto de lencería que había escogido era espectacular, y aunque para las damas distinguidas sería todo un pecado. No lo era para su cuerpo esbelto, sus pechos eran algo pequeños pero estaban redondos y su pezones apuntaban hacia arriba. Miró su rostro. ella era bella y se imagino a Terry observándola con deseo, como sería pasando sus dedos y sus labios por cada parte de su cuerpo . Esa noche seria inolvidable. Tomo el vestido blanco de encaje y seda deslizandolo y se sintió como una caricia sobre su piel. Giirando de un lado para otro, observó las diminutas flores con lentejuelas en el escote, bajando en oder por el corset , estaba en eso cuando su madre entró por la puerta . Margaret Marlow se detuvo de golpe llevándose las manos a los labios con los ojos muy abiertos y llenos de admiración, tratode ocultar sus lágrimas . Ver a su hija tan feliz y tan hermosa era su sueño. Margaret le daría todo lo que la vida no le dio a ella.. No importaba todo lo que había hecho, ni las mentiras que tuvo que decir. Todo era justificado por ver a su hija Féliz. Incluso mentirle a Susana. Cuando Margaret regreso de Chicago a Nueva York, nunca imagino que Candy actuará tan rápido, lo que a ella le favoreció por supuesto, y cuando Susana le preguntó a Margaret lo que había hecho, esta le dijo que no pudo por que estaba desaparecida.
— Esta con con Terry. —Susana se había puesto a decir todo lo que estaba pensando. Margaret.. la había tranquilizado y asegurado que era verdad.
—Te digo que es cierto, Vi la preocupación de la familia, y se que no mienten.
Maegaret no le menciono de la conversación que mantuvo con Candy y Albert. Ni de la mentira que le dijo a Candy, eses era su secreto. Tampoco le dijo que había los siguientes días de haber hablado con Candy, ella había seguido cada paso que hizo Candy. Así supo cual fue la decision de la muchacha, y lo que ella y su tutor les hiciera creer a todos. Aunque al principio Susana no estaba convencida, la noticia de la supuesta muerte de Candy la sacó de su duda, Margaret conocia a Susana, sabía que si esta de enteraba de que Candy no estaba muerta. sino en Roma, no podría ser Féliz sabiendo qué ella y Terry podrían volverse a encontrar. Margaret también le pidió a Susana que fuera discreta y se mantuviera paciente, pero sobretodo que le diera espacio a Terry, ya cualquier indiscreción podría perderlo. Además que cualquier arrebato que su hija tuviera podría hacerla perder la paciencia haria que Susana terminaría diciendo todo. Y eso no podría suceder. Nunca, por el bien de su hija y el propio. Margaret dependía de Susana. Una a la otra se necesitaban.
— No necesito preguntarte como me veo.
Las palabras de Susana hicieron que Margaret volviera de sus pensamientos.
No muy lejos de Susana en otra habitación. Un chico de cabellos castaños tenía la mirada perdida en el ventanal. Él a diferencia de Susana sentía el corazón destrozado y poco a poco se iba desmoronando. Su aspecto lo decía. Se había dado una ducha y se había puesto un frank de dos piezas negro, el color de la camisa era negro al igual que la corbata . Todo él iba completamente de negro. Más que ir a su boda parecía que Terry iria a un funeral. A su propio funeral pensó.
No pudo evitar que una lágrima callera por su mejilla. Sólo el sabía cuál era el dolor que lo acompaño todo ese tiempo, se había propuesto no volver a mencionar su nombre, y aún que una parte de él quería olvidarla, la otra parte era más fuerte. Nunca lograría sacarla de su corazón, simplemente por que ella se lo había llevado. Escucho ruidos fuera de su habitacion que lo hizo volver a la realidad. Se paso ambas manos por el rostro, ni siquiera se había afeitado, el pelo lo llevaba de cualquier manera. Estuvo apunto de poner unas gotas de loción en su cuello pero descarto la idea. Para que, pensó apático. Ella ya no estaba.
Salió sin mas demora, y se adelantó a la iglesia sin mirar a Susana. Tal como tenía que ser.
Cuando llegó a la iglesia Terry vio que había mucha más gente de la que había sido informada. Incluso un fotógrafo. Aquello no le gustó. Estaba apunto de pedirle al reportero que se marchara pero un par de conocidos se atravesaron en su camino. Minutos después llego el carruaje donde venía Susana. Terry sintió que la sangre de su cuerpo lo abandonaba y un miedo lo invadió sin compasión. Parecía como si estuviera viendo un fantasma y no a su prometida. Justo en ese momento una limousine se estacionó aun lado del carruaje donde venía la novia.
Eleanor Becker bajo con elegancia cuando el chófer le abrió la puerta del lujoso automóvil. La atención que tenía que ser de su futura nuera fue dirigida para ella, y afortunadamente para Terry que pudo volver a calmarse un poco.
— Gracias por venir madre. Eleanor vio a su hijo y sintió pena cuando vio el dolor en su mirada. A ella le dolió que precisamente Terry fuera tan infeliz. Cuanto se había equivocado ella al pensar que alejándose de su lado, Terry lo tendría todo. El estaba viviendo lo que ella vivió con Richard. ¿Era verdad que los pecados de los padres caen sobre su hijos?
— Lo hice por ti, Ya sabes lo que opinó de esto.
— Eleanor , por favor. Hemos hablado y sabes que no voy a cambiar mi decisión.
— Lo se, y por eso estoy aquí. Siempre que tu me necesites estaré para ti.
Elynor se alejó antes de tener que ver a Susana. Terry fue el primero en entrar a la iglesia así que no vio a Susana de pie hasta que estuvo en la entrada caminando hacia él, Terry se sorprendió verla caminando. Sabía que Susana asistía a terapia y rehabilitación, pero no supo el momento que la joven había empezado a caminar con ayuda de una prótesis. Ni iba a negar que verla así le parecía hermosa, cualquier hombres estaría desacuerdo con él. Sin embargo no le despertaba la emoción que sentia cada encuentro con... ella. Cerro sus ojos un momento.
Mi vida unca te dejaré de amar. En dónde sea que estés espero que lo recuerdes.
La ceremonia se llevó a cabo, Terry se caso con Susana. Cuando el padre dijo las palabra que Terry nunca deseo no escuchar.
—Los declaró marido y mujer. Ya puede besar a su esposa...Lo intentó, en serio que lo intentó. Lo que consiguió fue rosar sus labios con los de Susana, Terry miró la desilusión en el rostro de su esposa pero no pudo soportar y se retiro tan rápido de ella. Los plausos y más aplausos se escucharon en la sacristía. Terry se dirigió a Susana para dar por terminado el momento, Susana se adelantó y con tono fuerte llamo la atención de los invitados.
—¡Su atención, por favor! —Terry la miró con los ojos como platos. —Mi esposo y yo estábamos muy contentos de contar con su presencia y como agradecimiento estamos deseando compartir nuestra felicidad con un pequeño banquete en el teatro Broadway . Como sabrán es nuestro lugar preferido. y nuestro querido director, Robert se ofreció como nuestro padrino. — Terry se giró hacía Robert, ni siquiera se había dado cuenta que se encontraba en la primera fila. En ese momento Terry miro que todo el elenco esta presente . Robert sonrió dando a entender que estaba feliz por ser el padrino de dos de sus mejores actores. Pero Terry no le regresó el gesto, su mirada ardía de rabia que poco faltó para entrar en llamas . Pero ninguno de los invitados le prestó atención por que estaban complacidos por la invitacion mirando a Susana.
— ¿Me puedes decir que significa todo esto, Susana? Ya en el teatro Terry perdió el control. estaba furios, eso era quedarse corto. Terry estaba colérico. Todo su cuerpo estaba en convulsión, que las olas de calor que emanaba por cada poro de su piel podrían derretir hielo a diez metros de distancia.
— Mi amor— dijo Susana a su lado —, este día es tan importante para los dos. Por favor disfruta con migo que somos marido y mujer, para Toda la vida...
Toda la vida...
Toda la vida...
Toda la vida...
Aquellas palabras fueron sumergiendo a Terry en un pozo oscuro, mientras todo a su alrededor giraba.
Poco a Poco. los invitados fueron despidiéndose de los recién casados, satisfechos y llenos por la comida y bebidas gratis. Terry no supo como llegó a su casa ahora una más grande acompañando de su esposa. La idea de compartir vida íntima Susana le revolvía el estómago , el conocía sus obligaciones maritales, pero simplemente no podia. Susana no habia contenido el deseo que parecía tener hacia él, intento provocarlo cuando sin aviso quiso darle un beso. Pero fue rechazada
—Pero, ¿qué?
—Pero pensé que estábamos de acuerdo sobre lo que era eesto. Ya has hecho mucho con todo tu número de hoy.
— Eres mi esposo.
—Lo sé, pero te dije que solo ante otros serás mi esposa pero cuando estemos solos no quiero nada serio. —Terry la miro fijamente—. Te lo dije desde el principio. Su expresión y el gesto duró en su rostro no deja a duda de lo furioso que estaba.
—Lo sé, pero… Solo pensé… Sabía exactamente lo que pensaba, que él se enamoraría de ella y que su relación se transformaría en un cuento de adas Honestamente, Terry no sabía por qué se molestaba en soltar las reglas. En experiencia, ninguna mujer deja de soñar, y sigue creyendo que todo será mejor. Puede decir lo contrario; es posible que incluso se convenza a sí misma de que a ella le parece la mujer adecuada, pero en el fondo espera y reza para que se convierta en algo más profundo. Y entonces Terry, el villano en su comedia romántica personal, llega y rompe esa burbuja de esperanza, a pesar de que nunca le hubo mentido sobre sus intenciones, nunca le prometí nada.
—El teatro es toda mi vida —dijo con brusquedad—. Ensayo seis días a la semana, y actúo casi todo el año, o más si hacemos postemporada. No tiene tiempo para nada más de lo que yo te puedo dar. La infelicidad nublo los ojos de Susana.
—No tiene que ser así, si me das una oportunidad. Otro «¿por qué?» casi se le escapa a Terry de los labios pero consiguió morderse la lengua. Si ella hubiera no mostrado algún interés fuera del tema carnal, podría creerla, pero que no lo haya hecho le hace preguntarse si la única razón por la que quiere tener una relación con él es porque es una specie de símbolo de estatus para ella. Terry sintió frustración y se obligó a darle una torpe disculpa.
—Lo siento. Pero estoy en ese punto, en este momento de mi vida en que no quiero nada más que no sea mi trabajo.
Terry había dejado en claro que dormirian en habitaciones separadas , como fue desde el principio. Se alejó de Susana directo a su habitación y tras tomar un baño se dispuso para dormir. No supo cuanto tiempo pasó pero en un momento sintió un cuerpo a su lado. Se levantó de inmediato. Susana se habia desnudado completamente era la noches de bodas y quería estar con Terry. Él al ver su desnudez , no pudo si no que darle la espalda. Acaso no le dejó claro que no estaba preparado
— Soy tu esposa y quiero ser tu mujer. Es tu obligación hacerme tuya.
— Necesito tiempo Susana.
— Acaso no esperado ya lo suficiente.
— Desde el principio te he dejado cuáles eran mis sentimientos, tú aceptaste cuales eran mis condiciones. así que no insistas por qué no cambiarán las cosas.
— Es por ella, verdad? Tú sigues pensando en esa mujer. Ella está muerta. — Terry la miró con los ojos inyectados en sangre. La ira le salía y Sasana supo que había cometido un error. Trato de disculparse pero Terry no pudo controlar sus palabras.
— Jamás vuelvas a mencionar algo que puede terminar haciéndote infeliz. Por qué sabes que terminaras lamentando lo que encuentres como respuesta.
Continuará...
