Nunca me ha molestado caminar. Por eso suelo declinar la oferta diaria de Kim de ir en su coche a la universidad.
El frescor de las mañanas me ayuda a despejarme y a veces utilizo ese tiempo para repasar mentalmente apuntes, la lista de la compra, escuchar música...
Hoy precisamente me apetecía escuchar música, así que camino tranquilamente los pasos que me separan de la facultad con The Script acompañándome en los auriculares.
Cuando cruzo el patio principal, me dirijo a la entrada del edificio de publicidad cuando veo a Kim avanzando a pasos apresurados en mi dirección.
Sujeto la puerta abierta hasta que llega. "¿Cómo es posible que tu vengas en coche, y aún así llegues más tarde que yo?" Le pregunto con sorna.
Cuando llega trotando, su sonrisa altiva habla por sí sola. "Me he parado a desayunar". Encoge un hombro juguetona y yo la miro con ambas cejas alzadas mientras ambas entramos a clase.
"Lo tuyo necesita de terapia". Le aseguro aunque me río. Ella me guiña un ojo y nos dirigimos a nuestros asientos habituales en un lateral.
Cuando dejo la bolsa con mis libros en el suelo, me tomo un momento para quitarme la chaqueta y el cardigan negro que llevo hoy. La clase está demasiado cálida.
Cuando noto que se me resbala uno de los tirantes de mi camiseta también negra, un silbido hace que parte de la clase se ría divertida y que yo me sonroje furiosamente.
Me ajusto las gafas suavemente y me giro mientras tomo asiento para ver que Shinnosuke me mira divertido de arriba abajo desde su asiento, unas filas más atrás en el auditorio.
Abro los ojos como platos y vuelvo a girar la cabeza como un resorte mientras pienso seriamente en volver a ponerme el cardigan. Miro a Kim para buscar su apoyo moral y ella sólo me guiña un ojo.
"No están acostumbrados a que marques curvas nena".
Frunzo el ceño. "¿Marcar curvas? Tengo calor, no ganas de que me miren".
"Bueno, un dos por uno Akane...tampoco es para tanto, tú disfruta".
Sus palabras no me tranquilizan. No es que me parezca bien que si una tiene calor, los demás se vean con el derecho de aullar como machitos en celo.
El hecho de que Shinnosuke haya sido el machito en cuestión, no me deja una sensación muy agradable, aunque sigue siendo una sorpresa, pero después de los mensajes de ayer, perdón si encuentro su repentina atención de lo más inusual.
Cuando la puerta abrirse con un enorme estruendo, tanto yo como el resto de la clase miramos en dirección de la persona que acaba de entrar y por un momento, mi mirada se queda clavada en el chico moreno de ojos claros que con la confianza de quien piensa que el mundo es suyo, acaba de entrar por la puerta, porteando una sonrisa amable.
"Señor Saotome, tarde."El señor Miori declara sin siquiera apartar la vista de su escritorio, donde tiene desperdigados infinitos papeles.
"Lo lamento señor Miori, no volverá a pasar". Su voz grave aunque suave hace que el profesor le mande a sentar con un asentimiento de cabeza para proceder a comenzar la clase.
Me envaro involuntariamente cuando el ''señor Saotome'' avanza en mi dirección. Frunzo el ceño al darme cuenta de mi reacción y me doy cuenta tarde de que aún le sigo mirando cuando su mirada se cruza con la mía.
Por un momento se me queda el aire en la garganta y de nuevo, no sé por qué.
Se aparta el frondoso flequillo de la cara y compruebo que sus facciones son las de un modelo mínimo.
"Hola de nuevo".
Sé que quiero devolverle el saludo, pero las palabras parecen haberse esfumado de mi cerebro.
Él alza las cejas y sé que espera que le salude, pero cuando sigo sin articular palabra, simplemente asiente y sigue su camino.
Miro al frente aún pasmada, queriendo de verdad estampar mi cara contra la pared más cercana.
"¡Tía! ¡Pero qué te pasa!¡Te has quedado ahí boqueando como un pececillo fuera del agua" Oigo que Kim a mi lado sisea. "¿Has visto a ese chico bien?"
La miro apretando los labios. "Sí, Kim. Gracias por tu observación". Me paso las palmas de las manos por los vaqueros e intento con todas mis fuerzas concentrarme en lo que dice el profesor, pero por la siguiente hora lo único en lo que puedo concentrarme es en la mirada que siento en la parte trasera de mi cabeza.
Cuando suena el timbre, ni siquiera espero a Kim. Cojo mis cosas a toda velocidad y salgo del aula lo antes posible sin tropezar por el camino, suspirando por fin cuando me veo libre de nuevo.
Ralentizo el paso y cierro los ojos con fuerza pensando que soy ya mayorcita como para quedarme muda ante un chico como una simple colegiala. Sin pensarlo, me golpeo la frente con la palma de la mano y me ruedo los ojos a mi misma.
"Si no vas con cuidado, tu cara va a necesitar de un seguro contra accidentes".
Me paro al reconocer la voz del "señor Saotome". ¿Me ha perseguido?
Respiro hondo e intento aparentar ser la mujer adulta que sé que tengo escondida por ahí y le contesto.
"Sería una buena inversión, sin duda". Me coloco un mechón que se ha salido de la trenza mientras casi dos metros de lo que intuyo es bastante músculo, se posiciona delante de mi con las manos en los bolsillos.
Cuando me lleno de valor y alzo la vista, observo que me mira estudiándome, pero no de una manera juiciosa, más bien divertido.
Se rasca la nuca de forma distraída mientras continúa hablando. "Disculpa si antes te he molestado, sólo quería ser amable".
Asiento con la cabeza y me coloco un poco las gafas. "No me has molestado, estaba...pensando en mis cosas, simplemente". Intento que suene convincente y le sonrío levemente, gesto que me devuelve de forma, ¿tímida?
"Me llamo Ak..."
"¡Akane!" Me interrumpe una voz que me llama. Ambos nos giramos y vemos a Shinnosuke trotando hacia nosotros. Cuando llega a nuestra altura, nos mira alternativamente un segundo y acto seguido, como si lo hiciera por costumbre, me pasa el brazo por los hombros tranquilamente.
El corazón me late desbocado. Shinnosuke me está rodeando los hombros, el chico con el que llevo soñando tanto tiempo que he olvidado cuánto...pero a la vez, un sentimiento de incomodidad me asoma por la boca del estómago y me revuelvo un poco, cosa que no parece notar él, pero sí el chico ante mí, que frunce levemente el ceño antes de mirar a Shinnosuke.
"¿Qué os contáis?" Menciona como si fuera lo más normal.
El chico cuyo nombre aún no sé y yo, nos miramos levemente y por suerte, él responde. "No mucho, me estaba presentando a Akane" Dice mi nombre con tanta suavidad que casi puedo notar la caricia. "La he visto dos veces ya y quería ser amable". Shinnosuke bufa divertido mientras el chico me mira de nuevo. "Me llamo Ranma, es un placer".
Cuando abro la boca para responder, noto aún más fuerte el peso del brazo de Shinnosuke sobre mis hombros y es más rápido que yo en hablar. "Bueno, bueno Akane, aquí mi amigo Ranma el casanova ya se está presentando. Ten cuidado que yo respondo por ella, tio." Le dice en tono de broma.
¿Casanova?
Puedo ver que Ranma se remueve incómodo y que mira a Shinnosuke entrecerrando los ojos. "No sabía que erais tan amigos", comenta.
Cuando veo que la tensión se palpa en el ambiente, con mi brazo aparto de mis hombros el de Shinnosuke suavemente y el alivio me embarga.
"Yo tengo que irme ya". Agarro con fuerza mis cosas y me alejo suavemente pasando por el lado de Ranma antes de murmurar: "Encantada de conocerte".
Cuando tras unos pasos miro levemente a mis espaldas, puedo ver que Shinnosuke habla mientras que Ranma se encoge de hombros y lanza una mirada rápida en mi dirección.
Sacudo la cabeza intentando no pensar más en ello y ordeno a mi corazón que se tranquilice, aunque no puedo quitarme de la cabeza esos ojos claros durante el resto del día.
