Remuevo la pasta con tranquilidad mientras miro la pantalla de mi portátil repasando los apuntes de hoy, mientras noto una mirada inquisidora que me atraviesa la nuca.

Con un suspiro resignado y sin girarme, sigo cocinando mientras acepto que Kim viene a sonsacarme. No sé para qué le he dicho nada sobre la fiesta a la que Ranma me ha invitado.

"Se te van a caer los ojos de tanto atravesarme con ellos." La miro de reojo y veo su sonrisa felina antes de volver a tapar la olla, quitarme las gafas empañadas y pasear el ratón por la pantalla del ordenador. " Sólo escupe lo que quieras decir, Kim."

Kim avanza con las manos en alto. "Oye, que no te estoy diciendo nada." Dice aguantando la risa mientras la miro con hastío.

"Pues tu cerebro está gritándome. Sólo dilo." Dejo el portátil y la miro, retándola con la mirada.

Ella aprieta los labios unos segundos, y entonces estalla. "¡Te vas a liar con el musculitos!" Lanza un puño al aire en señal de victoria y yo la miro con los ojos como platos mientras avanzo e intento bajarle el brazo.

"¡Tú estás ida! ¿¡Cómo me voy a...eso con él si casi no le conozco!?" Me sonrojo.

"Mi mi mi, ¿quimi mi vii i ISI?" Se burla de mí. "A veces olvido que eres tan pura como una paloma blanca." Se ríe mientras va a la nevera y la abre.

Frunzo el ceño porque no me ha gustado su comentario. Es cierto que no tengo gran experiencia y que soy bastante tímida con los chicos, pero no soy ninguna mojigata y que hable así de mí, no me ha sentado bien, así que bufo, apago el fuego, cojo mi portátil y salgo de la cocina dando grandes zancadas. "Pues aquí el alma pura te dice que acabes de hacer tú la comida. A mí se me ha quitado el apetito." Paso por su lado mientras ella me mira.

La escucho a mis espaldas mientras me sigue. "¡Espera, espera Akane!" La ignoro y abro la puerta de mi habitación, dispuesta a cerrarla en sus narices, pero ella pone la mano y la abre de nuevo, topándose con mi cara cabreada. "¡Joder Akane! Perdona, no quería decir eso. Lo siento, ¿vale? Sólo pretendo que te sueltes un poco y disfrutes sin pensar en Shinnosuke."

Vuelvo a fruncir el ceño. "No te engañes, Shinnosuke no es el centro de mi vida."

"¡Ja! ¿Y ahora quién se engaña?" Ruedo los ojos y me aparto de la puerta, sabiendo que va a entrar. "Oye, no pretendía hacerte sentir mal, pero llevas tanto tiempo actuando como si Shinnosuke meara oro líquido que no pareces querer darte cuenta de que no merece la pena, no si no te hace caso como te mereces. Y ahora que aparece un bombón de metro ochenta, moreno y ojos claros que te pide salir...en fin, sólo creo que deberías disfrutarlo."

"Ya, ¿y para disfrutarlo debería llevármelo a la cama?" Le digo cruzándome de brazos.

Kim rueda los ojos y me coge del codo, haciendo que me siente en mi cama junto a ella. "Oye, sé que soy tan sutil como un tiro de escopeta. Lo siento de verdad, no quería decir eso ni implicar que eres una mosquita muerta ni nada de eso."

Suspiro cansada. "Ya, da igual Kim." Le quito importancia pues no me apetece seguir con la conversación.

"No, escucha. Lo que quiero decir es que vales mucho como para seguir detrás de Shinnosuke sin que te preste atención. Eres preciosa, lista y divertida, y hay una persona que parece que se ha dado cuenta y quiere conocerte, y creo que deberías aprovechar la oportunidad y dejarte llevar, antes de que protestes, no para eso. Sino para conocer a alguien que puede merecer la pena." Me da un golpecito en el hombro y yo me río sin ganas.

Es verdad que llevo muchísimo tiempo obsesionada con Shinnosuke, ¿a quién quiero engañar? Y que sus últimos acercamientos pueden haber sido porque se ha golpeado la cabeza muy fuerte en algún entrenamiento y de repente nota mi existencia.

Pero también es verdad que Ranma me parece un chico amable y divertido al que me apetece conocer. Creo que podríamos ser buenos amigos.

Y bueno, que daño a la vista no hace, ningún daño, y por alguna extraña razón, no comiendo a balbucear como una tonta cuando le veo, lo cual me relaja bastante.

"Sí, tienes razón." Le concedo. Contenta, Kim da unas palmadas y se levanta de un salto.

"¡Bien!" Oh no. "Operación '¿Qué se pone Akane esta noche?' en marcha." Se dirige a mi armario y lo abre de par en par. Tras observar su interior un momento, se gira. "Trasladamos la operación a mi dormitorio." Declara.

Pensaba que Kim iba a insistir en que usara algo sugerente y totalmente fuera de mi zona de confort, pero resulta que después de verla rebuscar un buen rato en su armario, me ha ofrecido un bonito vestido a mitad de muslo de color crema, con un poco de vuelo, sin mucho escote y con unas bonitas mangas francesas.

Debo decir que estoy sorprendida de lo sencillo pero bonito que resulta.

Me niego en rotundo a ponerme las lentillas del infierno, así que Kim deja de insistir, pero la dejo alisar mi cabello y yo misma me pongo un poco de máscara y brillo de labios.

Nada del otro mundo, pero me siento arreglada y cómoda.

Tras darme una palmada en el trasero, orgullosa de su trabajo conmigo, Kim me dice que lo pase bien y yo niego con la cabeza, saliendo por la puerta y dirigiéndome a la entrada del edificio, donde Ranma me dijo que pasaría a buscarme.

No es que me hubiera importado ir hasta la casa donde se celebra la fiesta por mi cuenta, pero es un detalle que pase a buscarme.

Cuando voy a salir por la puerta principal, veo que él ya está fuera mirando el suelo sin percatarse de mi presencia.

Carraspeo exageradamente, divertida, y cuando levanta la vista, debo decir que sus expresivos ojos azules, a veces ocultos por varios mechones azabaches de su flequillo, me dejan clavada en el sitio momentáneamente.

Una leve sonrisa comienza a extenderse por su rostro y se acerca pausadamente y mete las manos en los bolsillos.

"Vaya." Solamente dice.

Yo me encojo un poco y miro a un lado por un momento. "¿Qué?"

Él se rasca la barbilla mientras mira mi vestido, y por un momento pienso que me queda fatal y que no se va a sentir cómodo, hasta que vuelve a hablar. "Nada, iba a ponerme lo mismo, menos mal que a última hora he cambiado de opinión, ¿te imaginas qué bochorno?"

Le miro sorprendida y de repente rompo en una sonora carcajada. Ranma ríe conmigo y me doy cuenta de que lo que pretendía era romper el hielo.

Cuando me recompongo, consigo hablar. "Bueno, definitivamente me habría encantado verte llevando un bonito vestido."

"Nah, me habría llevado todas las miradas." Ambos reímos de nuevo. "Ahora en serio, estás muy bonita." Añade con una sonrisa y luego mira al suelo de nuevo.

Le miro un instante algo maravillada por lo tierno que me resulta.

Este chico ha logrado hacerme sentir cómoda con él en menos de un minuto. Pienso que Shinnosuke ni siquiera ha intentado ser cordial conmigo en todo el tiempo que le conozco.

Quizás es hora de abrirme a nuevas personas y dejar el pasado atrás, así que sacudo la cabeza alejando cualquier pensamiento sobre Shinnosuke y miro de nuevo a Ranma.

Sus vaqueros negros desgastados, algo bajos de cintura le hacen demasiada justicia. Siendo un poco atrevida, le doy un pequeño tirón a su camisa de cuadros, la cual lleva abierta mostrando una camiseta negra. "Bueno, hoy he ido a cortar leña y me he quedado sin camisas." Bromeo.

Él ríe con ganas y ambos comenzamos a caminar en dirección a la fiesta.

Las palabras de Kim se repiten en mi cabeza con cada sonrisa que Ranma me saca, y creo que por una vez es hora de darle la razón.