Le he oído bien. No lo he entendido mal.

Me ha pedido que vaya con el a la gala de la semana que viene. Gala de la cual, sinceramente, ni me acordaba.

De repente me imagino una sala perfectamente decorada, música en vivo, comida y bebida, todo el mundo vestido impecablemente, y a Shinnosuke como mi acompañante.

En cuestión de dos segundos, proceso la situación.

Realmente sería la envidia y la comidilla no sólo de la gala, sino de la universidad, y probablemente me habría desmayado hace unas semanas si me hubiera preguntado que fuera su acompañante.

Pero ahora siento un poco de incomodidad y aunque una parte de m cerebro encuentra satisfacción en que se interese un poco al fin, otra parte es como si se hubiera encendido de color rojo, en alerta.

Miro alrededor momentáneamente y sé que espera una respuesta afirmativa, por su postura y sonrisa segura.

Mi mirada vaga hacia mi acompañante actual, Ranma. Su mirada es dura pero no la dirige a Shinnosuke, ni a nadie en concreto, simplemente mira a un lado y estoy segura de que se puede notar la tensión a kilómetros.

"¿Y bien?" Pregunta Shinnosuke con voz grave, sacándome de mis pensamientos.

"Eh, verás...lo cierto es que no me acordaba de la gala." Aprieto los labios y yo misma alucino con lo que digo, a la vez que me doy una palmadita mental en la espalda por no haber sucumbido desesperada. "No creo que vaya a poder ir, la verdad." Declaro más segura de lo que estoy.

Soy vagamente consciente de que a nuestro alrededor se ha formado un pequeño corrillo y que nos miran poco disimuladamente.

Shinnosuke me mira intensamente y luego, mira a Ranma, que sigue sin decir palabra.

"Te llamaré esta semana, Akane." Dice sin mirarme, para luego dirigirme una mirada rápida y darse la vuelta para volver con el grupo de chicas que no ha parado de mirarle.

Una vez se ha ido, suelto el aire que no sabía que retenía y me giro para mirar a Ranma.

Noto que el buen rollo que había se ha ensombrecido un poco, y maldigo mentalmente a lo oportuno que ha sido Shinnosuke. La música sigue sonando y los demás vuelven a sus asuntos rápidamente.

"Si te soy sincera. Eso ha sido muy raro." Le digo con cara de circunstancia.

"Pff, ¿raro? No es nada que no sea de esperar por su parte."

Extrañada, le pregunto, "¿a qué te refieres?"

"Sabía perfectamente que venía acompañado por ti. Y entrarle a una persona que viene acompañada, se supone que de un amigo suyo además, es algo que cabe esperar de Shinnosuke."

Un escalofrío me recorre la espalda al saber que Shinnosuke podría ser de ese modo.

"¿Sabes qué?" Dice soltando su bebida sobre la mesa y girándose para mirarme de frente. "Te lo preguntaré directamente. Vosotros dos, ¿tenéis o habéis tenido algo?"

Su pregunta me pilla tan de sorpresa que se me abre la boca sin querer. Al darse cuenta de mi sorpresa, Ranma cierra los ojos y los restriega con sus manos. "Ahh, perdona. Perdona Akane, no sé qué mosca me ha picado. No hace falta que respondas, no es de mi incumbencia."

"¡No!" Alzo la voz demasiado, lo que hace que me mire con los ojos abiertos. "Quiero decir, que no pasa nada porque lo preguntes, dada su actitud últimamente pero...no, ni hemos tenido ni tenemos nada." Niego levemente con la cabeza.

Quiero hablar con él más tranquilamente, así que miro la puerta que da a lo que parece ser la parte trasera de la casa y con decisión, cojo su antebrazo, su fuerte antebrazo debo decir y le arrastro conmigo fuera, para no tener que hablar casi a gritos.

Una vez fuera, nos quedamos justo al lado de la escalera que baja a un pequeño jardín. Está todo decorado con decenas de farolillos, lo que le da un aura bastante cálida al área.

Me vuelvo para mirarle de frente y veo que Ranma me mira expectante.

Me abrazo los codos y suspiro. "Yo he estado mucho tiempo colada por él. Ciegamente, colada por él." Añado. "No me enorgullece confesar esto, pero hasta hace no mucho hasta tartamudeaba en su presencia de lo nerviosa que me ponía." Me atrevo a mirarle y frunce el ceño levemente. "Pero debo decir, que hace poco me he dado cuenta de que lo que tenía era una infantil obsesión que comenzó a menguar bastante."

"¿Cómo de bastante?" Pregunta entonces torciendo la boca e introduciendo sus manos en sus bolsillos delanteros, bajando aún más la cinturilla del pantalón, movimiento que capta irremediablemente mi atención.

"Mucho." Digo en voz baja, mirándole de nuevo y tragando, un poco nerviosa por la forma en que me mira. "Por eso no entiendo estas digamos, interacciones de los últimos días."

Ranma asiente. "Yo sí."

Le miro para que prosiga. "Te ha visto conmigo y siente que va a perder tu atención, lo cual no le va nada bien para su ego."

Apoyo la cadera contra la barandilla de madera. "Puede ser." Le concedo. "Pero él no dicta como me siento o como me dejo de sentir".

Ranma avanza un pequeño paso en mi dirección y sorprendentemente, noto el latido de mi corazón contra mi pecho.

"Y, ¿cómo te sientes?" Pregunta con voz baja.

"¿Ahora?" Mi voz sale un poco aguda y él sonríe. "Pues..." Medito brevemente. "Poco interesada." Digo finalmente con decisión.

Ranma sonríe y se pasa una mano por ese glorioso pelo negro, despeinándolo. Entonces avanza otro paso tentativamente y lentamente, alza su mano para colocarme un mechón de pelo tras la oreja, sin dejar de mirarme sonriente.

Por un momento me pierdo en esos bonitos y expresivos ojos azules, sin dejar de pensar que va a retirar su mano...pero no lo hace.

La mueve suavemente hasta rozar mi mejilla delicadamente.

"Y es todo lo que necesito."