Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
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No muevan un músculo
IV
Una duda razonable
Parque Estatal Grand Venture, Michigan
8 de junio de 2019
5:01 am
En algún lugar del bosque
El término "monstruo" siempre es relativo. Para un canario, un gato siempre es un monstruo… tal vez fuimos el gato demasiado tiempo.
Luego de ver a Lincoln sentarse a hacer guardia, la directora Ramírez se acostó de nuevo en el frío suelo de la cueva. No era lo más cómodo, pero después de lo que sucedido en horas pasadas, era natural que sucediera.
Luchando contra el insomnio, trata de repasar un poco para evitar caer dormida. Meryl nunca le dio noticias de avistamiento alguno de dinosaurios en Michigan, el último del que supo fue hace unas semanas de un grupo de inmigrantes que un alosaurio persiguió en la zona de El Paso hasta caer abatido a tiros por la Patrulla Fronteriza y, hasta donde tenía noticias, seguían sin cruzar o bordear los Grandes Lagos.
Se maldijo por no prever eso. Si Meryl ha tenido que ver en esto por omisión al ver su estúpida telenovela o algún romance soso, ya le exigirá cuentas frente a la superintendente Chen.
Empezó a cabecear cuando recordó lo dicho por Pablo. El chico, a quien tiene como visitante frecuente de detención, le contó que estaba tallando en un tocón unas iniciales y se encontró, contando ya sin la presión de verlo caerse a pedazos en el interrogatorio antes de entregarlo a casa, con lo que declaró unas lagartijas de dos patas, hocicos largos y que podía repeler a patadas y pedradas una a la vez.
El problema fue que, cuando estaba tallando las de Taylor, ya no eran una docena sino más que eso. Unos cincuenta por mucho que, sin titubear, lo atacaron a la menor oportunidad. Atacando primero sus talones, pronto fueron las pantorrillas hasta hacerle perder pie, se le fue encima la turba, llegando a arrancarle trozos de ropa y aún llegaron a causarle varios desgarres en la piel. De no ser porque aplastó en su lucha a algunos de ellos, se habría vuelto una tragedia que, invariablemente, caería en demanda contra ella. En su actual posición, una demanda es lo último que está en su lista de vida, y menos de los padres despreocupados de un chico como él, bastante más enfocados en tenerlo entretenido que educado.
~x~
Diez horas antes…
Apenas hace un rato que salió de tomar algo en el café Guardabarros. Tenía entre sus manos el volante de la furgoneta de la escuela mientras escuchaba un podcast con noticias un tanto vagas del desastre de la casa de un tal Lockwood en California como para hacerse una idea de qué pasó. Había intentado desentenderse desde hace casi un año que la isla Nublar fue destruida, pero lo cierto es que, con la idea en su cabeza pese a su trabajo, la verdad es que desconocía las implicaciones que semejante suceso tenía en el corto plazo. Ni hablar del largo.
Con la prensa amarillista haciendo mucha alharaca, era natural que hubieran nombres vinculados a tráfico de especies. Empresarios rusos, jeques árabes, incluso paisanos que representaban a potentados dispuestos a pagar por semejantes trofeos de casa o jactarse de tener un dinosaurio en su patio.
Siendo una mujer dedicada a la enseñanza y a revivir su vida marital, después de su viaje de graduación de la universidad a Mundo Jurásico no se permitió volver. En sí, Costa Rica no es un país caro de visitar, pero los precios que en la isla Nublar se manejaban eran un disparate. Una bebida de cuatro dólares sonaba razonable siempre que no le añadieran hielo, pero con un número cada vez mayor de estudiantes que iban y presumían de unas vacaciones casi de ensueño le hacían añorar eso. En su momento, se sintió como niño en dulcería cuando alimentó a una cría de triceratops e hizo el recorrido safari en lo que, de 2010 a la clausura, fuera el valle de las giroesferas. Esperaba que, en algún momento, pudiera hacer un viaje familiar, cosa que no se daría dados los incidentes que llevaron al dicho cierre.
Desde entonces, y más aún de 2018 a la fecha, abogó porque se los salvara, mas la erupción del volcán Sibo le hizo pensar que todo terminó. No así la subasta, en que se reveló que numerosos ejemplares de toda la lista de InGen. Había algunos conocidos de toda la vida como el tiranosaurio y el parasaurolofo, su favorito de la infancia, mientras que otros sencillamente le costaba creer que existieran como el metriacantosaurio y ese enano del aviario con cara de iguana que no recuerda su nombre, algo de dos formas por el estilo.
Estando a punto de llegar cuando veía un pequeño convoy pasar en sentido contrario. Un par de tractores llevaban sendos contenedores, nada inusual, de no ser porque tenían avisos de carga viva, peligro mortal y, lo que le desconcierta unos metros más adelante, un tercer carguero con la caja y lo que parecían ser soportes destruidos y desperdigados por el pavimento.
-¡Oiga! -llamó desde su auto al pasar junto a uno de los tractores.
-Lo siento, señora -dijo uno de los custodios, un hombre de tez bronceada que lanzó al campo un cigarrillo en las últimas -, no puede permanecer aquí.
-¿Qué es lo que pasa? -preguntó la directora.
-Es confidencial -respondió el custodio, a la par que uno de los contenedores se agitó.
-¿Por qué tanto secreto?
-Eso no le incumbe, señora -dijo el custodio-. Ahora, largo o tendré que disparar.
Como si la amenaza no surtiera efecto, ratificó la misma apuntando contra ella un rifle de asalto.
-Como quieran -dijo Ramírez, desdeñosa, reiniciando ña marcha y hablando para sí -, malditos hijos de perra, prepotentes…
Con el desencuentro, vinieron señas de que algo podrido rondaba a ese convoy. No es muy amante de las conspiraciones, pero al pasar junto al remolque destrozado, dudó si lo que veía era una destrucción brutal, quirúrgica y precisa desde adentro. Eso, a todas luces, se ve como una teoría de los alienígenas que tan poco le agradan.
Aburrida, prendió la radio unos kilómetros más adelante y sintoniza las noticias de una estación en amplitud modulada.
-…portes de un extraño accidente vial en la carretera estatal 12 con dirección a Saline -leía una voz femenina que, Ramírez agradece, no fuera Katherine Mulligan-. A todos los conductores y residentes del área rural en veinte millas a ambos lados, se les recomienda no salir de sus casas por peligro de intoxicación.
Le reconforta saber, con sarcasmo, no saber que demonios era lo que sucedía en ese tramo de la carretera. Menos aún con el apretado itinerario que tiene en su agenda. Cenar, asignar cabañas por grupos de seis parejas, organizar con Salter y, si cabe (pensó al ver el retrovisor), compartir un trago con la maestra Salter, justo antes de pisar el freno.
Volvió a revisar el espejo. Tras ella, veía con la luz del atardecer a un dinosaurio, no sabe de qué tipo, perseguir un rebaño bovino hasta dar alcance a un ternero de tamaño respetable. Nunca se había imaginado ver a un carnívoro comer, pero la forma en que lo atrapó fue limpia, precisa y brutal entre los mugidos de terror de los toros y las vacas y los patéticos lamentos y llamados de auxilio del infeliz animal hasta que el carnotauro le plantó una pata en el cuello, aplastándolo con un tenebroso crujido, y arrancándole la cabeza de un tirón antes de tragarla completa.
Soltando un grito, no dudó en pisar el acelerador, viendo para su sorpresa y terror que el dinosaurio juzgó que algo más grande sería una mejor comida que un ternero de trescientas libras. De haber pensado con mayor claridad, creería que se trata de un ejemplar todavía juvenil, si no es que ya es un adulto pleno.
Horrorizada, vio un retén de la policía de caminos más adelante.
"¡A la mierda con ellos!", pensó, "o son ellos ¡o es esa cosa!"
Apenas escuchó un llamado y unas sirenas, pero pronto estas se vieron opacadas por un bramido y algunos oficiales siendo abatidos pese a los disparos en medio de gritos y alaridos de los uniformados.
No le importó tener que dejar atrás a nada ni a nadie, pero en un recodo del camino perdió el control y estuvo a nada de morir.
"¿Intoxicación por gases de cloro? Si supieran…", pensó en cuanto la furgoneta salió del camino en una curva y acabó de costado en una zanja.
El accidente llamó poderosamente la atención del carnotauro. Luchando por salir tan rápido como le era posible, la administradora echó a correr mientras el dinosaurio destrozaba la unidad antes de percatarse de un potente aroma.
No le interesa nada saber si perdió esa cosa o si su conjunto se quedaba incompleto tras pasar por unos brezos. Con tal de quedarse a salvo, bien podría correr desnuda hasta desfallecer en la primera cascada que encuentre, pero con tal de no volverse la cena cualquier refugio es bueno.
~x~
No había sabido ni siquiera cómo se las arregló para llegar hasta allí. Sin teléfono, comida ni abrigo, se supo desamparada hasta dar con esa cueva. La peste era insufrible, pero era tener un refugio apenas cómodo a dormir a descampado, rogando a cualquier entidad de los panteones que conocía que no hayan dado con el parque.
Estuvo a nada de cerrar los ojos cuando Stella le tocó el hombro.
-Levántese, directora -dijo esta, sintiendo cómo le gruñía el estómago-. Lincoln dice que nos vamos.
Aturdida por la falta de sueño, la latina no tuvo de otra que levantarse y guiar a lus, pensó, únicos estudiantes que se preocuparon de buscarla… si es que enviaron por ella.
~o~
10 de junio de 2022
Si, este pequeño capítulo se ve algo innecesario, y tal vez, como algunos one-shot de mi parte, algo al vapor. Pero en mi defensa debo decir que me tomó días para enlazar este capítulo con el siguiente y el anterior de forma coherente y plausible. Entre la data disponible y las escenas del epílogo de Mundo Jurásico: El Reino Caído, había escenas que valieron oro molido para justificar el arribo, y más todavía porque algunos de los dinosaurios subastados lograron ser colocados en transportes para su viaje intercontinental.
Respecto a la mecánica establecida en el segundo capítulo, el ganador fue El caballero de las Antorchas. ¿Especie? Si. ¿Número? No exactamente. En cuanto puedas, me contactas para arreglar detalles.
Respondiendo...
Mauricio Javier Díaz Fuenzalida, él no ha sido ni será el único al que se coman. Lo bueno es que Chandler no volverá a atormentar a Trent con sus historias.
Buen Alquimistaarcabo77, si, corté bastante fuerte la cita pasada para entrar de lleno. En unos pocos días ya veremos qué tan bien resultó cada táctica de supervivencia. Lo que si, ya tenemos cómo chuchas llegó la directora Ramírez a la cueva que ahora les sirve de refugio a Lincoln y a Stella.
J0nas Nagera, a todos en algún momento nos pica escribir ciencia ficción fuera de la escuela. Gracias por el voto de confianza (a pesar de los retrasos con Vínculos, que verá su final aún más retrasado por una nueva Week impulsada por PpMay93. No, esta vez no habrá chances para que Taylor quiera su patita de conejo, y ya pronto vas a ver que entre las dos hay un odio feroz. Como alguien dijo, enemigos por convicción, aliados por necesidad...
El caballero de las Antorchas, toda una pena por la chica de fondo (la gordita), pero ¿qué le hacemos? Ahora. En cuanto a reacciones, era lógico tener que operar en ambos lados, el del predador y el de la presa (motivo del título del segundo capítulo). Dicho eso, Linc y Stella no cuentan con mucha garantía, y ahora menos con la directora Ramírez. Una cosa es segura y hasta fue gratuita... la venganza, cuando sale mal, te explota en la cara de la peor forma posible.
Andando, larguémonos de aquí
Sam the Stormbringer
