Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.

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No muevan un músculo

V

Depender de la suerte

Parque Estatal Grand Venture, Michigan

8 de junio de 2019

4:50 am

En algún lugar del bosque

¿A los niños? Le provocará pesadillas a los padres

Luego de horas tratando de convencer a los maestros de permitirle armar grupos de búsqueda, Lynn logró salir con algunos chicos que pensaron que era mejor hacer algo a quedarse mirando. La única restricción es que debían ir dos maestros a cargo mientras que el tercero debía cuidar del resto, y la búsqueda sería como si estuvieran en campaña militar. Es decir, en palabras de Bolhofner, diez minutos para desayunar lo que sea que cargaran, descanso de otros diez y vuelta al campamento antes del mediodía, estén los extraviados o no.

Así, Clyde, Zach, Liam -este más bien para no admitir abiertamente que ensució su ropa interior por el pánico-, Anderson, Taylor y Rachel le hicieron compañía, algunos de ellos para su pesar. Con ella, los maestros Salter y Bolhofner iban como responsables, pero la discusión entre esos dos parecía un pleito de casados. Su antiguo maestro por sus pasadas y horribles experiencias con la entrenadora del equipo de soccer de Hazeltucky y la maestra Allegra, y la hippie por su reciente divorcio.

En cuanto a sus compañeros, en cuanto alcanzaron el recodo del géiser cerca de la entrada, le demostraron su química, lo que se tradujo en empujones, golpes e insultos.

-¡Cuida tus modales, chocolate! -estalló Anderson luego de escuchar una queja de Clyde sobre el terreno por el que se movían.

-Intenta caminar con ortopédicos para mejorar la curvatura del pie en un suelo así -alegó Clyde, habiendo aguantado solo tres millas de marcha.

-Vuelve a hablarle así y te rompo los dientes -defendió Taylor, amenazante.

-¡A callar! -ordenó Bolhofner, contundente- Quien sabe si esa cosa nos está escuchando o si está cerca. Así que no quiero ruido de ninguna clase.

-Solo están descargando su frustración -defendió Salter.

-Si, como tener que llevar a tres niñitas y al marimacho fuera suficiente -remoloneó Anderson, escupiendo al suelo.

-¡Oye! -exclamó indignada Taylor.

-Hablaba de Chihuahua Loud.

-¡¿A quién llamas marimacho, idiota! -dijo Lynn, remarcando su postura con un fuerte golpe que Taylor detuvo en seco- Yo no me hice encima cuando esa cosa atacó.

-Llevas una, Chihuahua -amenazó Taylor, haciendo a un lado a Lynn.

-Ya me estás cansando, Ortega -dijo rabiosa Lynn.

-Ya no aguanto sus gritos, ¿no se van a callar? -gruñó Rachel, empujando a Zach en el proceso.

Lynn estuvo a nada de irse a los golpes con Taylor, de no ser porque Bolhofner las separó de golpe.

-¡Basta ya y compórtense! -tronó Bolhofner, dirigiéndose a Lynn- Fue tu idea la de traer nuestros traseros para buscar a tu hermano y a la chica Zhau, fue tu idea tomar las pocas armas que había en la estación del guardabosques, pero yo dirijo este grupo, así que voy a dejar las cosas claras a todos. Estamos como a siete millas y no nos queda mucho tiempo.

-¿Por qué no mejor descansamos y… -propuso Salter, conciliadora.

-¡No me interrumpa, señora! -cortó Bolhofner- No está en mejor posición que Loud, así que solo peinaremos otras ocho millas. Si no damos con Loud y Zhau, será su problema y nos vamos con el resto.

-¿Ah, si? ¿Y qué le dice que está haciendo un mejor trabajo que yo? -preguntó molesta la maestra.

-¡Que al menos tengo experiencia real en el campo! -dijo enfático el moreno- ¿O se cree que soy como ese pelón ridículo?

-¡Rip Hardcore no es ningún ridículo!

-¡Peinaremos cinco millas alrededor del campamento antes del amanecer! -ordenó Bolhofner en tono marcial y contundente- Si los chicos no aparecen, nos vamos y los daremos por muertos. No me haga cambiar aún más.

-¡No puede hacer eso! -protestó Clyde ante el cambio en la orden.

-¡Sin peros! ¿Quieren volver a verlos? Entonces hagan lo que les diga sin chistar -ordenó Bolhofner, insistente-, ¡y debe dejar de remedarme a mis espaldas, señora!

Para sorpresa del grupo, la maestra Salter había estado remedando a su colega, exagerando sus gestos en tono burlón.

Las siguientes dos horas de búsqueda no se encontraron con novedades más allá de los restos de varios visitantes y guardabosques, además de la presencia de la fauna nativa. Roedores, osos, linces, alguno que otro venado huidizo… nada se quedaba mucho tiempo en cuanto las lámparas apuntaban hacia ellos. Aunque las rencillas en el grupo siguieron siendo constantes, no causaron más inconvenientes.

Por seguridad, evitaron el géiser. La distancia les permitió tratar de imaginar lo que pudo haber pasado, ya que el rastro de destrucción se internaba en el bosque. Entre la tierra revuelta y los troncos caídos, Bolhofner encontró algunos rastros.

-Se fueron por aquí -señala, tomando un chaleco de gabardina azul.

-¿Cómo lo sabe? -preguntó Zach- Stella trajo un chaleco rojo.

-Es de la directora -determinó Bolhofner-. Si conociera bien este lugar, me atrevo a decir que solo hay dos refugios. El campamento…

-Que está destruido -masculló Lynn.

-… y la cueva.

-Pfff, ¿qué idiota buscaría una cueva? -cuestionó Taylor.

-Uno que busca escapar de ser la cena de un depredador, Ortega. De uno muy grande -respondió escueto Bolhofner-. Lo mejor será que nos quedemos a una distancia razonable donde al menos podamos escucharnos entre nosotros. Así peinaremos más terreno sin estar tan separados.

-¿Y qué tal si esa cosa vuelve? -cuestionó la maestra Salter.

-Entonces que Dios se apiade de nosotros.

-¡Oigan! -llamó Rachel, encontrando algunas marcas de tierra revuelta y una chaqueta del mismo color que el chaleco, rasgada y sin - ¡Aquí hay algo más!

Siguiendo a la chica, el grupo dio primero con tierra revuelta, un teléfono de alta gama en buen estado y, cosa que los sorprendió a medio kilómetro del hallazgo inicial, la furgoneta de la escuela, volcada y destrozada.

-Es de la directora -determinó Salter, probando un líquido pegajoso y un bocadillo de apariencia dudosa del techo con asco-. ¿Quién demonios le pone salsa picante a unos jalapeños rellenos?

-Tal vez un Loud -respondió indiferente Rachel-. Uno que no sabe que desbalancea su comida.

-Entonces sigamos donde estábamos -ordenó Bolhofner-. Si es la directora, ella no debe andar lejos. Ahora, sepárense.

Separados en parejas, y algunos de los miembros en medio de maldiciones para el docente, pronto probaron que la táctica del antiguo militar resultó ser mucho más pesada en el campo que en el papel. Pronto, se toparon con algunas secciones de terreno escarpado, y sin apenas equipo, ni siquiera se arriesgaron y ampliaron el margen de separación. Lo peor es que, en cosa de horas, Zach y la señora Salter se habían separado lo suficiente como para perderse en la floresta por media hora hasta llegar al lago.

Para cuando dieron las nueve, cansados y magullados, se reunieron en un acantilado para tomar una muy ligera colación, aunque decir "muy ligera" es ser demasiado generosos en palabras de Bolhofner. Por seguridad, y muy a regañadientes, lo más que les permitió llevar fueron unas latas de carne, un par de galletas de arroz por cabeza y un sobre de mermelada por cabeza, sin agua. El moreno alegó que sería demasiado peso y no estaba dispuesto a padecer más retrasos de cualquier tipo y que podían beber del arroyo en cuanto lo alcanzaran.

-¿Todavía nada? -preguntó Clyde, agotado por ser quien llevó su propia carga y la de Lynn.

-No desde que encontramos el chaleco de la directora -respondió escueto Liam.

-¿Y a quién le importa esa bruja? -dijo retador Anderson- Mejor me hubiera quedado en casa con Pablo a fastidiar a los bebés.

-Lo dices porque el fenómeno y la china son sus únicas alternativas para tener sexo -dijo Taylor con desenfado, dejándose caer sobre una roca de forma bastante tosca mientras daba cuenta de una lata de carne y dirigiéndose a los menores-. Admítanlo, hasta Chihuahua está desesperada por algo de su hermano.

-¡Cierra la boca! -exclamó Lynn- Tú no sabes nada de él, y si supieras cómo es en realidad, deberías temerle.

-¿Por qué crees que a esos fenómenos los cazamos cuando están solos? -cuestiona Taylor- El pequeño idiota tal vez tendría lo suyo… si no estuviera con ustedes, perdedores.

-Hasta aquí… -silbó Lynn, yendo directo a los golpes.

Rodando por el suelo, Lynn se dio cuenta demasiado tarde de que, por mucha experiencia que tuviera peleando con sus hermanas, estaba en una liga muy distinta. Haciendo gala de movimientos brutales que a menudo practica con Lincoln poco antes de llegar al restaurante de Gus, Taylor pronto redujo a la atleta y empezó a aplastar con el pie su cabeza. Entre tanto, Anderson sacó una navaja para disuadir a los chicos, mas no contó con una cosa.

-Baja el arma, Wesley -advirtió Rachel, sosteniendo una piedra en su mano.

-Oblígame, perra -ladró Anderson, amagando con apuñalar al primero que intente separarlas.

-¡Basta ya ustedes dos! -intervino Bolhofner, poniendo fin a las peleas- ¿No saben que con cualquier ruido podrían atraer a esa cosa? ¿O a algo peor?

Como si fuera una respuesta de ello, escucharon unos bramidos a la distancia. A causa de que las montañas circundantes hacían una perfecta caja de resonancia, era difícil determinar de dónde procedían. Desafiantes, ambas estudiantes y el bravucón se dirigieron miradas fulminantes.

-Cambio de planes -decidió Bolhofner-. Hay que volver a la carretera y de ahí al campamento.

-¿Y desde cuándo lo decidiste? -replicó la maestra Salter, molesta de haber tenido que rasgar su faldón para volverlo un rústico pantalón.

-Desde que esa cosa se escuchó -respondió Bolhofner, dirigiéndose ahora a los chicos-. Larguémonos, el descanso terminó. Si nos encuentran o llegan a casa por su cuenta, ya es algo.

-No -dijo determinada Lynn, todavía magullada por la paliza recibida.

-No estoy preguntando, Loud -insiste Bolhofner-. Si tu hermano y sus amigos me dejaron encerrado solo para caer frente a un oso porque alguien, y no voy a decir nombres ni apellidos, rentó un autobús de menor capacidad -dirigió una mirada furibunda a la maestra Salter-, seguro que saldrán de esta.

Con un humor sombrío, Lynn empieza a calcular esa posibilidad. Lo más que sabe de su hermano en exteriores es que logró sobrevivir a la gente del bosque a los once en el campamento Rascatraseros, a un oso un fin de semana que quiso probarse como hombre rudo a unas millas de la casa de campo de los McBride y al crudo clima helado de Canadá. De Stella, hasta donde supo, no hay nada porque ella siempre ha estado alejada de los amigos de Lincoln al considerarlos, salvo por Liam, un ñoño insufrible de lo peor.

Miró primero a los amigos de su hermano, a su acompañante en el rastreo y de último a ese par de idiotas. Es más que claro que, pese al cansancio, estaban más que dispuestos a ayudarla si la situación actual pasaba de "desesperada" a "mortal" en cosa de segundos. Y salvo a esa chica y Stella, les ha tomado cierto aprecio. Clyde siempre ha estado presente en su vida desde ese Halloween hace diez años; Liam sigue siendo su lanzador estrella en el béisbol y, en cuanto a Zach, ¿quién le hacía la tarea de cálculo cuando Lisa no está disponible?

Por ello, se siente responsable ya no solo de su hermano. No serán perfectos para ella, pero decidió que haría extensivo hacia esos chicos. Dos de ellos no tienen hermanos, y Liam definitivamente no sería un mal partido si ella misma no fuera tan tosca o él apestara a estiércol después de las prácticas, y aún así Lincoln les tiene aprecio.

Hasta no encontrar a Lincoln y a Stella, se promete, tendrá que acatar órdenes solo si es necesario. Así sea que, llegando a la entrada principal del parque, lo más seguro es que logre encontrar un panorama desolador.

~o~

-Cuando llegué a la entrada después de dejar a Carmona a su casa -explicó la directora, una vez descansados y en camino a la entrada del campamento-, creí que esas…historias de Mundo Jurásico eran una patraña. ¡Allí fue mi viaje de graduación de la universidad en 2006! Llega 2015 y lo primero de lo que supe fue que el dueño va y se mata.

-Debe de ser genial haber ido cuando abrió -dijo Lincoln, tratando de ponerse en su lugar.

-Lo único seguro ahora es que podría ser peor -dijo la directora-. Supe por un empleado de limpieza que el esqueleto de espinosaurio de la calle que daba al foso del mosasaurio lo recogieron de una isla no lejos de allí. Un tal Billy, Willie… ¡Bah! Como sea -añadió, un tanto desdeñosa. Dijo haber trabajado con un tal Alan Grant.

-¿Quieren dejar de hablar de eso, por favor? -pidió hastiada Stella- Muero de hambre, no hay comida y no creo que esa cosa pueda ahuyentar a medio mundo.

-Hum… no veo moreras por aquí -dijo Lincoln, revisando un poco el lugar-. Hay agua cerca pero no tenemos cañas ni nada parecido, y no tenemos permisos para cazar ni armas.

-¿No dices que eres experto en supervivencia? -cuestionó Stella.

-No con un dinosaurio cerca -alegó Lincoln, viendo por fin la vereda que señalaba el camino al lago y a la entrada del parque-. Creo que no estamos lejos.

-¿Cómo sabes eso, Loud? -preguntó la directora.

-Acabo de ver el camino -dijo Lincoln, señalando la vereda a un centenar de metros.

Con ánimo un poco más resuelto para la situación, Lincoln avanzó hacia el camino.

A decir verdad, tanto Lincoln como Stella encontraron en la directora Ramírez una compañía de viaje bastante poco quisquillosa para ser una mujer más hecha para un entorno urbano. En algún momento, a la directora se le rompió un zapato y a Lincoln no se le ocurrió mejor idea que romper las mangas de su camisa y la de Stella para hacerle unos zapatos muy rudimentarios, y en otro el chaleco de Stella se rasgó y no hubo de otra que hacer un pequeño refuerzo al improvisado calzado.

En el trayecto, la directora contó un par de historias de su propia adolescencia, no sin antes hacerles prometer que no dirán de ello a nadie. Mención incluso hilarante, si no frívola en medio de la presente situación, merecía que Lincoln soltó un chiste por demás bastante indecente que Lori le contó de un golfista japonés que interrumpe una vez en un arroyo donde, a menudo, la gente solía pescar y descansar.

Sin temor a nada, las féminas se lanzaron como poseídas al agua. Poco les importa que la temporada de turistas estuviera por empezar, pero en las actuales condiciones es un hecho que, Lincoln lo consideró así, serían las últimas personas en años que disfrutarían de ese pequeño pedazo de cielo que, de a poco, se convierte en un buffet si las personas seguirán viniendo.

A ambas les parecía delicioso beber algo por primera vez en un buen rato. Ignorando cualquier previsión por la que Clyde habría tenido una seria objeción, el peliblanco decidió que lo más conveniente era moderarse un poco y seguirlas. La primera bocanada, para su desgracia, tenía al menos un pez que estuvo a nada de tragarse vivo.

Tosiendo, no reparó hasta muy tarde que Stella se fue sacando la blusa y el pantalón hasta quedar en interiores, zambullirse en el lago y asomar la cabeza, bebiendo como desesperada. Casi la misma actitud de la directora, solo que esta no se sacó la ropa por obvias razones y no entró a una zona profunda. Con un suspiro contenido, la chica empezó a nadar casi sin preocupaciones, olvidándose por completo de las últimas doce horas.

Una vez saciando la sed, quedaba la cuestión de llenar el estómago. Dado que la zona de cabañas del parque ya no estaba lejos, pensaron en pasar un poco más de tiempo allí. Descansar un poco para seguir adelante, ignorando un bramido que se oyó a lo lejos. Sin comida, Lincoln empezó a considerar la idea de irse por su parte.

Sabe bien las consecuencias de salir con sus hermanas y en ayunas por ese viaje que hizo a Great Lakes City en diciembre pasado. Lori lo apresuró junto con Luna, Sam, Lynn y Paula con la promesa de una verdadera parranda universitaria, y fue tanta su emoción que estuvo despierto toda la noche. Por desgracia, esa ansiedad les jugó tan en contra que olvidaron desayunar y tanto él como Paula y Luna tuvieron que pagar el precio pasando la noche que se suponía para ellos con los Casagrande, golpeados y -en el caso de Luna- con una contusión que la dejó idiota un día entero.

Con todo lo pasado, lo último que habría pensado Lincoln, resignado a entrar al agua, que sucedería es ver algo removiéndose entre los brezos y los arbustos. Pensó que sería algo tan incauto como alguna ardilla, un mapache o incluso una nutria (olvidando que estas no viven en Michigan) que le sorprendió ver que se trataba de una cierta alimaña.

Verdes, de hocico alargado y no más de medio metro de largo, para un cuerpo relativamente escuálido, ese "compi" no se veía tan peligroso como su aspecto podría dar a entender. Desde su altura, y aprovechando su posición, el hambre lo hizo preguntarse, de la forma más prosaica y elemental posible, si esas cosas tendrían buen sabor. Tanto más porque, en cosa de segundos, otros tantos salieron a beber. Algunos más pequeños, presumiblemente crías, incluso se dieron a la tarea de cazar algún bicho en la ribera.

Recordando un documental que Lana le hizo ver para hacer un ensayo hace semanas, sumergió su cabeza y se dirigió hacia donde los había visto, justo donde el lago tenía una hondonada lo bastante profunda para poder bucear incluso. Solo que había un pequeño detalle en el que no reparó.

Abriendo un poco la boca, dejó escapar un importante cúmulo de aire. Ver eso, supuso, pondría sobre aviso a esos pequeños dinosaurios de su presencia y, sobre todo, sus intenciones sobre ellos.

Arriba, Stella miraba el espectáculo. Para ella, serían menores problemas pero en mayor cantidad que el carnotauro. Dado que estaba agarrada a un tronco, lo único que podría hacer es gritarles o ignorarlos.

De la nada, las burbujas que debió soltar Lincoln o la directora Ramírez -desconoce quien estaba allí, pues la mujer se había sumergido un poco también- llamaron la atención de los compsognathus. Con curiosidad primero y luego cautela algunos se arremolinaron y pensaron que sería algún animalejo que se volvería una comida fácil de cazar.

Craso error para uno de esos pequeños predadores.

Como si fuera en cámara lenta, un par de brazos pálidos salieron de esa zona de agua turbia, apresando un cuello y una pata antes de revelar una cabeza de cabello blanco tomando una honda bocanada de aire, para el inicial terror de los "compis".

Entre chillidos, Lincoln volvió a sumergirse con su presa, emergiendo a los pocos segundos y lanzando el cuerpo del que apresó para volver con el otro infeliz. Este, tratando de librarse de su captor, intenta morder al chico a como diera lugar sin éxito.

En cosa de unos segundos, ambos necesitaban respirar, pero en cosa de una hora un compsognathus ya estaba a medio comer, y no porque Lincoln fuera mal cocinero, sino por algo más básico.

-No pienso comer eso -protestó Stella, todavía con el cabello mojado y cubierta por su ropa interior, secándose tanto al sol como al calor de las brasas.

-Se ven algo… raro -secundó la directora Ramírez, dudando y con la blusa y el pantalón encima.

-No pueden tener tan mal sabor -dijo Lincoln, insistente antes de oler la carne que limpió y peló con una navaja que encontró en el camino, seguramente dejada por un campista hace semanas-. Huele a pollo.

-Contigo todo debe oler a pollo, Loud, menos el pollo -dijo burlona la directora.

-Vamos, señoras -animó Lincoln, tomando una de las ramas en las que empaló al "compi" para asarlo-. ¡No puede tener tan mal sabor!

A la primera mordida de Lincoln sobre el huesudo lomo, todas las expectativas que pudo tener para que pudiera traer a sus padres y cazarlos para venderlos por su carne se fueron abajo. La carne estaba demasiado dura para estar bien cocida, el sabor era muy diferente a lo que debía saber un pollo, como si comiera goma y, lo que era peor, el olor que desprendía era más como si estuviera comiendo pescado pasado.

Escupiendo el bocado, Lincoln botó el improvisado espetón con todo y dinosaurio y, cosa que no le sorprendió, vio junto a las mujeres que el festín fue más una oda al canibalismo refinado que una promesa de comida decente.

-Al menos alguien come bien -ironizó la directora, viendo a un compsognathus alzar la cabeza para tragar una garra de su antiguo compinche.

Asqueado, Lincoln procedió a vomitar.

No lo sabían, pero algo los miraba desde la ribera contraria. No era tan grande como al trío le pareció en sus respectivos primeros contactos, pero aún así le costaba trabajo esconderse en el bosque. No ve mucha comida allí, veloz por añadidura, pero en su mente primitiva no importa el tamaño ni qué tan protegido o listo sea. Comida es comida, así sean bocadillos raquíticos que apenas y saciaron un poco su hambre.

~o~

15 de agosto de 2022

Creo que postergué esto demasiado. No en espacio sino en tiempo.

¿Saben? Ya no alcancé a verla en el cine, así que tuve aue recurrir a la vieja fiel. Ya saben... ahora, con los servicios de streaming, las alternativas (piratas) no son tan descabelladas. No cuando se vive en un país donde las opciones para el grueso de la población se limitan, en un sentido, a comer y divertirse, solo comer o solo divertirse. No digo que apoyen tanto la distribución oficial, solo digo que lo hagan si está en sus posibilidades.

Alquimistaarcano77, tuve que hacerlo corto, pero fue algo necesario. Lo que no se niega es que los gobiernos no podrían con algo así sin matar a los dinosaurios si sucediera algo así. Ese miedo será a futuro el menor de sus problemas.

Luis Carlos, (1) no usaré tanto la excusa del hechicero como la que dieron para la serie de Halo, es decir una línea de tiempo alterna. Sobre el espinosaurio, la data que traté fue la de la wiki en inglés (la wiki en español tiene buena organización pero la info es ambigua al respecto). Ahora, bien... si Chandler estaba lejos, sencillamente no sabía de nada. Robó a Lynn, fue relativamente lejos para sus fechorías, pero aún así puedo darte crédito por lo parcialmente irreal del asunto con él. Ya es tarde para remediarlo, pero igual ya fue botanita. En cuanto a eso (2), todo correcto, pero me tomaré una pequeña libertad argumental con base en la fisionomía del cráneo de todo terópodo. Lo que no se niega es que, más que una ironía, esto se volvió una paradoja. Lo que quisiste salvar será tu boleto al infierno.

EltioRob95, misma respuesta que a J0nas Nagera en la cita pasada. Sobre Taylor, ella y Lynn se tienen un odio feroz. Una repite por causa de la otra, así que las cosas no podrían ser peores incluso para los Loud en su conjunto actual. Y con lo de los fan art... ¿debo sentirme halagado? Grazie... ahora, ¿algo a negociar? XD

Pep delgado 99, si te sirve saberlo esto todavía no acaba. El boxeo no me llama mucho a pesar de tener ya un fanfic al respecto, si gustas revisar mis legajos... ¿Tinta amarilla? No soy tan estrafalario, viejo. Yo me apego a la coloración clásica de oficina (negro para lo cotidiano, azul para negociar, rojo para insultar y verde cuando son asuntos personales). Y un favor. No vuelvas a piratear firmas ajenas.

J0nas Nagera... Nadie tenía su teléfono encendido o listo para grabar ese momento que debió ser legendario. Todo quedará en los consultorios de distintos psicólogos y psiquiatras además del que tendrá que ver Trent (pobre, ver morir a su madre ese día en la isla Nublar...) o Clyde luego de esto. Si, ya fue algo tarde, así que por lo pronto podría planear campañas similares. Lo que no niego es que, justo ahora, pasó de ser presa a predador... como dijo el doctor Wu, el término "monstruo" siempre es relativo, y ya tuvo su probadita de ser predador. Posdata, Lincoln ya tendría unos 14 años casi recién cumplidos (remarco que la cronología que sigo parte de 2016, momento del estreno de la serie), y con uno de los estrenos basado en su cumpleaños, ya es un hecho que podemos asumir que es Géminis... carajo. Yo lo situé al 19 de mayo (Tauro). Al menos estuve más cerca que muchos, ¿no?

*alguien pisa una ramita y se oye algo grande*

No... muevan... un músculo

Sam the Stormbringer