Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Veinticuatro

―Entonces... ¿esa bebida? ―pregunta Bella, mirándome como si fuera a abalanzarme sobre ella en cualquier momento.

Quiero decir, es muy probable que la mirada en mi rostro sea lo que la hizo pensarlo, si los pensamientos en mi cabeza eran una indicación.

Inclinándola sobre la barra, obligándola a arrodillarse frente a mí, haciendo que me cabalgue frente a todos, enredando mis dedos en su cabello y descubriendo a qué saben sus labios.

Solo para nombrar unos pocos.

Es como si la hubiera reclamado sin siquiera elegirlo conscientemente. Lleva mi camisa, así que es mía... ¿verdad?

Tu trabajo, sí. Eso es todo.

―Corona con limón, por favor. ―Vuelvo a fruncir el ceño cuando hablo porque no espero que mi voz sea baja y tensa como lo es. Seguramente solo hay una rana en mi garganta. Como la de mi trasero.

¿De qué estoy hablando?

Trato de no gemir cuando se da la vuelta y se inclina hacia el enfriador de cerveza, sus vaqueros se deslizan hacia abajo para revelar solo un pequeño trozo de encaje azul cerúleo.

Sus bragas son del mismo color que mi camisa. Repito, sus bragas son del mismo color que mi camisa. Este. No es. Un simulacro.

Hago un buen trabajo exprimiendo el limón en mi cerveza. Por lo general, simplemente lo empujo dentro de la botella, pero aparentemente, no sé nada de mí mismo cuando Bella está frente a mí.

―Entonces, si me encuentro cara a cara con mi acosador, creo que merezco al menos saber su nombre ―bromea Bella, cruzando los brazos debajo del pecho e inclinándose sobre la barra para empujar su escote hacia afuera de mi camisa.

Sus tetas ni siquiera son tan grandes; ¿cómo se atreven a estar tan... en mi cara? Groseras.

―Primero, no un acosador. Y segundo, es Edward.

―¿Solo Edward? ¿Como Prince? ¿Madonna? ¿Bono?

―Um, no. Edward Cullen.

Silencio. No se dice otra palabra. Solo grandes ojos marrones mirando fijamente mi alma como si fuera capaz de ver todos mis secretos.

Demonios, tal vez puede hacerlo. ¿Quién soy yo para negarlo? No sé una maldita cosa sobre una maldita cosa, aparentemente.

―Si me vas a acusar de ser un acosador, creo que tengo derecho a saber el nombre de la chica a la que estoy acosando. ―Correcto. Porque se supone que no debo saber esa información.

Me doy una palmadita en la espalda.

―Oh, ¿entonces me estás acosando? ―Excepto que, esta vez, cuando lo dice, está sonriendo. Una sonrisita traviesa que me pondría duro si no lo estuviera ya.

Y tal vez un poco juguetón. ¿Desde cuándo soy juguetón?

―Negativo. ―Honestamente, tengo suerte de haber podido decir tanto.

Me las arreglo para sacarle una carcajada y que me jodan si no es mejor que escucharla a través de aparatos electrónicos. ¿Por qué no podía reírse como un burro para que pudiera encontrar algo lo suficientemente malo en ella como para salir huyendo?

―Mi nombre es Isabella Swan. Pero mis amigos me llaman Bella.

―Entonces, ¿puedo llamarte Bella?

―Todavía no estoy segura.