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Vínculos

II

(Des)Encuentros

Royal Woods, Michigan

6 de septiembre de 2021

3:12 pm

Sobre el camino

Tres días han pasado desde su regreso a Royal Woods. Nada más bajó, pasó sus primeras horas efectuando trámites que le fueron necesarios para acceder este año escolar y no el siguiente. No fue muy cortés al dejarle a Lori la parte pesada de la mudanza, mas lo compensó con creces al compartir una pequeña sesión de spa la noche anterior.

Una llamada de Lori desbarató sus planes. Habiendo dicho ella que le esperaba en la zona de ascenso y descenso del autobús escolar, no tiene de otra que obedecer como siempre.

No se queja en realidad. Con Lori apoyándole en cuanto se acostumbró al tiempo, pudo acoplarse mejor, más aún cuando una oficial de la policía montada quiso echarlo por rehusar el jarabe sobre sus panqueques con un simple "prefiere cortar el trozo y bañarlo poco a poco".

En silencio, llegaron al primer punto antes del departamento que se ha vuelto su hogar. Tan cuidado como siempre, el edificio de la Oficina de Control Vehicular mantiene su aspecto pulcro.

-¿Qué hacemos aquí? -preguntó Lincoln.

-Se que es temprano pensar en eso -reflexiona Lori en voz alta-, pero ya es tiempo que aprendas a conducir por tu cuenta, Linc. Así tendré que olvidarme de llevarte a cualquier lado… excepto al hospital y la escuela.

-¿Crees que no se hacerlo? Te he visto cientos de veces. Unas cuantas clases de manejo y un examen doble no serán problema.

-Lo serán si te convierto en un pretzel humano por responderme así -advierte la rubia al desabrocharse el cinturón-. Ahora ve; todavía tengo un asunto qué atender con Carol. La dejé esperando en el campo y prometí dejarla en casa.

Desconfiando un poco, no le quedó de otra mas que bajar del auto de Lori y entrar.

A pesar de la hora, la cantidad de gente es reducida. Es comprensible el por qué, pero se alegra de que alcanzara número temprano.

En la ventanilla, una mujer blanca de cabello negro y vestido floral sobre fondo verde atendía con cara de querer irse rechazó a un par de personas antes de aceptarlo al fin.

-Siguiente -dijo esta con voz ausente.

-Vine a tramitar un permiso -dijo Lincoln.

-Al fondo a la izquierda tiene el módulo para el examen teórico. A la derecha, captura de datos generales y examinadores para las prácticas.

-Gracias.

-Menos mal que ya eres el último del día.

Siguiendo sobre la dirección que le dieron, no le costó encontrar dichos módulos.

Afuera, Lori había estacionado su auto. Carol le canceló de última hora porque hasta apenas le notificaron del banco un atraso de dos meses con un pago y ahora está haciendo fila. Ya que el horario de Hole in One-derland se contrajo a las cinco, es evidente que no podrá disfrutar un poco más su vuelta a casa.

Si sus padres le enteraron sobre el resto de sus hermanas menores no fue tanto por gusto. Las dos primeras semanas las conversaciones se limitaban a "¿necesitan algo", "¿Cómo le ha ido a Lincoln en la escuela?" o "los extrañamos", sin darle a la mayor alguna razón para explicarse sobre su conducta pasada. Empero, a él le ganó la distancia y tuvo que contarle casi cada detalle a la tercera. Rita fue aún más dura de pelar, pero apelando al dicho popular todo cayó por su propio peso.

Para tenerlo claro, Leni debía estar fuera cuando hablan con ella, Luna no lo hacía ya que no la baja de "perra miserable y egoísta" (Rita usó palabras mucho más amables, pero eso no quitó la intención), Luan no quiere saber nada al respecto, Lynn se limitó a echarle en cara las veces que Leni ha sido buena con ella desde que tiene uso de razón, Lucy, Lana y Lola se pusieron en sus zapatos, Lisa se limitó a externar su opinión y Lily solo arrojó a la cámara un pañal usado.

Le tomaría un rato a Lincoln salir, por lo que optó por lo único sensato que podría hacer ya que el día ha sido pesado y promete serlo aún más.

"¿Cómo se tomará papá que le haga una visita?

~o~

Acostado en una silla de masajes, mascando su mal humor a través de un pepinillo lo mejor que puede, Clyde se limitó a mirar al techo. Frente a él, Liam tiene un burrito de frijol a medio comer.

-¿Cómo no pudo reconocer que estaba en su misma clase? -preguntó lastimosamente Clyde- ¡Si hasta quise darle la bienvenida!

-Tal vez tuvo un mal día -avanzó Liam antes de darle una mordida a su burrito-. Ya sabes, con Chandler encima de todos debe estar tan cansado de haber regresado sin pasar aquí una semana.

-¿Crees que hice mal al precipitarme?

-¿Y porqué no llamas a su casa? -planteó el granjero- A lo mejor sus papás saben dónde está.

-No es tan mala idea, si no fuera porque ya no soy tan bien recibido como antes.

-¿Vas a dejar que unas cuantas gallinas te picoteen?

-¡No! -responde Clyde- Bueno... tal vez.

-¡Clyde!

-¡Está bien, está bien! -corrigió Clyde, incómodo-, ninguna gallina me va a picotear.

Durante el trayecto se detuvieron en La Hamburguesa del Eructo, en vista de lo que pasó Clyde. Dado que ahora tiene vetado el refrigerador y la alacena -ya que un antojo de soufflé de fresa le quemó la manga a su camiseta favorita- hasta las seis y lo único disponible eran bolitas de alga y trigo, no tuvieron demasiado problema en tomar primero una desviación a un punto donde eran más que acogidos.

Sin haber comido nada en realidad -a Clyde sencillamente nada se le antojó y Liam compró una malteada-, siguieron su camino.

La nueva ubicación de La Mesa de Lynn no es sino un local más pequeño. Cuando quebró el Karaokey Dokey, el lugar tuvo una de las peores reputaciones, pues ni bien la dueña anunció la inminente bancarrota fue saqueado, abandonado y vuelto un refugio, en su mayoría, de vagabundos o de gente desahuciada por incumplimiento de pagos, según el vaivén de los acontecimientos.

Nunca algo así había sucedido desde que el crack de la Bolsa de Valores de 1929 hizo estragos entre los dueños de todo negocio en el país, y aunque los Loud tenían a Lisa, se hizo evidente que tenían el único salvavidas disponible ya que muchos padres con genios certificados se mudaron a otras poblaciones. Por mero afán de recuperación rápida más que altruismo, Lisa sugirió el cambio de sede, cosa que fue más que necesaria para ajustarse a algunos requerimientos de parte del gobierno estatal; aumentar el espectro operativo del servicio a domicilio, recoger tantas papas y demás vegetales en otros estados como fuera posible e incluso tratar de comprar cárnicos y lácteos a precios ya de por sí tachados de robo para el productor.

Una vez dentro, Clyde y Liam no dejaron de admirar el trabajo hecho por los Loud restantes. Lucy había tenido la idea de preparar y adecuar los gabinetes de forma que hacia el exterior se tuviera un buen panorama -cosa que aumentó el gasto de limpieza-, mientras que al interior la privacidad fuese absoluta. Se eliminaron los menús en papel, incluso los laminados, para dar paso a que se proyectara sobre la mesa la carta, a la vez que el mesero toma el pedido.

No fueron a los gabinetes o a las mesas, que lucen sendos cubículos de policarbonato, sino directamente a la cocina. Los pocos comensales presentes, y las autoridades fueron muy claras con la capacidad bajo pena de clausura, los miraron con gran recelo. ¿Qué demonios harían dos chicos de dieciséis años en un restaurante que tuvo que hacer sacrificios para subsistir? Esa era la pregunta que se hacían, una cuya respuesta se van a tener que conformar con seguir disfrutando de una comida deliciosa a un precio ya no tan razonable.

-Disculpe… -saludó Clyde al entrar a la cocina, mucho más reducida que en el antiguo local-… ¿Hola, señor Loud?

Lo hallan prestando mucha más atención a la tabla de picar frente a él, preparando zanahorias para cortarlas en dados. Algunas canas ya adornan lo que queda de cabello castaño, en parte por la edad, las despedidas que había tenido que realizar año con año, la presión de llevar su negocio y -hasta cierto punto- haber enterrado a su suegro.

-¿Señor Loud? -insistió Clyde. Este no le prestó atención.

-¡SEÑOR LOUD! -gritó Liam, captando ahora sí.

-Ah, hola chicos -saludó aturdido Lynn sr- ¿Qué los trae por aquí? ¿Un aperitivo o…?

-De hecho -dijo Clyde, un poco ansioso- venimos a saber si Lincoln ha pasado por aquí.

Lori le había dicho algo al respecto en el transcurso de la semana anterior. Entre el hecho que por fin pudo obtener su licencia de manejo en Canadá (ya que los menores de veintiún años no pueden conducir y el papeleo para los extranjeros lo hace muy regulado) y la vuelta de ambos para poder retomar sus estudios en el país, no podía permitirse sino mostrar un sano optimismo. Más a su favor, ya que la última vez que se vieron en forma Leni, y Luna no querían ni verla, pues la herida seguía fresca y la cena de Acción de Gracias con los Casagrande y los Santiago fue demasiado austera en cuanto a emotividad, Lincoln tuvo un fuerte pleito con Carl porque este insultó a Bobby y Lori terminó por salir temprano para evitar que su hermano perdiera clases el día siguiente, y porque el feriado correspondiente lo festejaron el segundo lunes de octubre.

Con aquella pregunta, Lynn se detuvo en seco. No podía creer que eso se le haya pasado por alto. Con toda la emoción de haber recibido aquella noticia la semana anterior, era más que suficiente para querer que toda la familia estuviera reunida importándole un carajo en qué términos estuvieran sus tres hijas mayores.

-¿Por qué lo preguntas? -preguntó Lynn, dejando el cuchillo.

-Estuvimos en clases con él -atajó Liam.

-No nos dijo nada en todo el día -añadió Clyde-, así que pensamos que vendría aquí primero.

-¿No se supone que estaría con ustedes?

-Ni siquiera me habló en todo el día.

-A mi solo me dijo que nos vería en la salida -externó Liam-, así que…

-Los dejó plantados -concluyó el calvo.

-Eso parece.

Viendo cabizbajos a ambos chicos, lamentó haberse enterado de eso. De ser alguien bastante amigable a pasar por alto a su mejor amigo y apenas prometerle nada a otro no le habría pasado en todos sus años de amistad con Kotaro y Sergei. Ni siquiera cuando empezó a salir con Rita llegó a tanto como para olvidarse de ellos.

-Bueno, no pueden lamentarse de algo que no pueden asegurar -suspiró Lynn-. Vayan a uno de los gabinetes y les llevo algo… ¡No, no se preocupen! Hoy invito, Clyde.

Más tarde que temprano ambos chicos terminaron de una sentada una pizza con anchoas. El malestar había hecho olvidar a Clyde lo hambriento que estaba, aunque para ser justos lamentó que la primera comida que Lincoln pudiera tener en suelo estadounidense con los amigos que le quedan se postergue un poco.

Poco antes de irse, pasó al baño. Más por costumbre que se arraigó que por otra cosa, se lavó las manos con extremo cuidado de no olvidar algún rincón y, acto seguido, procedió a tomar un tubo de gel antibacterial y aplicar un poco.

Una vez fuera, se percató de que estaba ahí el mismo auto que Lincoln abordó.

-Solo es el auto de su hermana -responde Liam en cuanto fue cuestionado-. Hablé con ella un poco y me dijo que Lincoln está con lo de su permiso.

-¡Y no nos dijo nada! -gruñó Clyde- ¡Ay, es el colmo! Se suponía que Luna se compró una motocicleta y lo cambió por esa chatarra.

-No hablaba de Luna. Ese auto es de Lori.

-L-lo-lo… ¿Lori?

La había olvidado por completo. Con su larga relación con Chloe desde el baile de San Valentín en la primaria, su amor platónico quedó meramente en un lugar preferente.

Apenas y la vio por el vitral de la puerta. Ella casi no había cambiado en lo físico, mas tiene sus reservas. Empero… no se desmayó ni le sangró la nariz. Solo se quedó mirando, embobado, antes de que alguien abriera de golpe la puerta.

-¡Pues bien! -dijo una mujer rubia pasada de peso con una sudadera negra y pantalón gris al salir- ¡Si tanto quieres tirarte a esa zorra, empieza por besarle el trasero!

-¡Si ni siquiera la conozco! -respondió su acompañante, alguien igualmente pasado de peso con el cabello casi negro, yendo tras ella- ¡Solo es una paciente de la clínica…!

El golpe recibido tardó en hacer efecto mientras yacía en el suelo.

~o~

Recién terminó su examen. No le importa que Lincoln apeste un poco s sudor, mientras haya obtenido un buen resultado en la prueba escrita. Previendo eso, una vez que regresó del restaurante con algo de "pollo al jen-Lynn-bre", arroz frito, algunos bollos y unas donas -cuidando su padre de poner algunas cubiertas por separado para glasearlas más tarde-, en cuanto apagó el motor se pasó al lado del copiloto.

No se sorprende que al salir lo vea sonreír, aunque esa es más bien una sonrisa incómoda. Apenas aborda, dejó caer la cabeza sobre el volante, provocando que el claxon sonara con fuerza.

-Apesto -dijo Lincoln, quejumbroso.

-¿Un mal examen? -dijo interesada Lori.

-Tengo que volver en una semana -gimoteó Lincoln-. El idiota de Chandler saboteó mi examen pateando mi asiento y tuvieron que sacarme.

-¿Chandler? No me suena.

-Pelirrojo, delgado, insoportablemente oportunista. El que se aprovechó cuando trabajabas en la sala de juegos.

-Esa rata…

-¿Rata? Si supieras que ahora es "estrella deportiva" -añadió Lincoln, alelando su habla antes de retomar su tono habitual- no te sorprenderá saber cómo escaló.

-¿Sobornos?

-Eso dicen… -suspiró Lincoln antes de preguntar- ¿y qué tal todo con papá?

-¿Con papá?

-Huele mucho a pollo y jengibre, no me engañas.

No creyó que Lincoln se diera cuenta. En el más fantástico escenario que se planteó, se suponía que visitarían el restaurante y pedirían que no se le diera aviso mas que a su madre, tal vez a las gemelas, para una pequeña reunión. Empero, la impaciencia terminó por ganarle de la forma más infantil posible.

-Yo solo…

-Mira… no te disculpes, ¿quieres? -resolvió Lincoln- Debí esperar que harías eso. ¿Quieres que intente conducir?

-Veamos lo que puedes hacer con Lydia, hermanito. ¿Qué es lo primero?

Dudó un momento. Lori sabe plenamente que le enseñó a conducir a Leni y hasta ahí, pero teniendo un día pesado en la escuela y en un examen sin mucho tiempo de preparación sintió que la parte práctica sería pan comido.

Sin hablar, Lincoln tomó la llave y, dado que es apenas un modelo análogo, la giró. Acto seguido, estuvo a nada de prender el autoestéreo, mas Lori lo detuvo.

-Esa es responsabilidad del copiloto, torpe -cortó Lori, interponiendo la mano entre su hermano y el aparato.

-Creí que era del chofer -protestó Lincoln.

-Ojos al camino y manos al volante -instruyó Lori.

Obedeciendo de mala gana, el peliblanco se limitó a quitar el freno de mano y poner la marcha en reversa.

"Reversa, avanzar poniendo los ojos en el retrovisor… es fácil", pensó.

-Muy bien. Ahora -continúa Lori-, en primera y pisa con suavidad el acelerador -suena una sirena de la policía-. ¿Y ahora qué?

La instrucción no fue sencilla. Como la mayoría del parque vehicular de la ciudad pasó a ser en su mayor parte inteligente antes de marzo del año pasado, le pareció una tarea absurda tener que revisar el velocímetro, el kilometraje y el panorama todo en uno, asegurarse de que el aire acondicionado no fallara como ha sido la costumbre de Lydia y tener un consumo razonable de combustible. No obstante, no quiere tener que depender de una sola sesión aunque sea un dolor de cabeza.

Con suerte, llegaron en una pieza. Le tomó a Lincoln estacionarse más de diez minutos, algo inaceptable para Lori. Por suma, cargar cuatro pisos las bolsas y paquetes no es nada fácil. El edificio donde están rentando no cuenta con elevador, por lo que se hace doblemente pesado ir y venir por todo el lugar. No obstante, ya cuentan con una buena experiencia en una casa de estudiantes universitarios, ya que la encargada del piso entonces fue lo bastante comprensiva como para que, además de dos estudiantes de Administración, un chico de secundaria compartiera el cuarto.

Tres habitaciones, baño, cocina con salida a una pequeña terraza y sala-comedor. A grandes rasgos, sesenta metros cuadrados son mucho más reducidos que los doscientos diez de construcción en su primer hogar, pero la ventaja de ello reside, en específico, en el hecho de ser más que suficiente hasta para tres personas si pueden acomodarse bien.

No les importa postergar un poco más el desempacar. Aún quedan un par de cajas por vaciar, así como la cama de Lincoln está todavía desarmada y las mesitas plegables que venían usando desde hace tiempo están sepultadas bajo las cosas de ambos.

Todo cuanto querían era comer algo mientras está caliente, ver un poco de televisión y dormir un poco. Mañana prometía ser igual o peor.

~o~

La clase de cálculo del día no fue ni mucho menos lo que prometía. Contar con la siguiente hora libre, por el otro lado, no le ayudó en lo más mínimo, ya que se suponía que se inscribió a Economía Doméstica. Tres grupos eran la expectativa, pero al haber apenas un puñado, todos ellos los únicos solicitantes además de él, se determinó que sería un solo grupo con dieciocho integrantes y el non, él en vista de que ya no había más asientos disponibles, acabó en la clase de Filosofía.

Detesta a esa maestra. Delgada, muy pálida, con un fuerte hedor a naftalina y nachos con queso, no desea sino evitar que las corrientes y los razonamientos deductivos, inductivos, falaces y demás agobien su cabeza. Ya tiene demasiado con lo suscitado ayer para llenar su cabeza con una paradoja a la que ni él ni Rusty, para desgracia suya compañero en esa clase, le hallan demasiado sentido.

Las cosas entre ambos habían cambiado de forma drástica. A los pocos meses de ido Lincoln y perdido todo contacto después de septiembre, empezó a pasar tiempo con sus viejos amigos, Papa Wheelie y Llanta Ponchada. Estos ya frecuentaban a un tal Drew, que al terminar la secundaria ya los dotaba de alcohol y tabaco. Las tensiones alcanzaron un punto insano cuando, por querer proteger a Stella de un chico de clase Senior de la preparatoria, terminó golpeándola sin querer, lo que nadie, y menos el chico de color, aprobó con toda contundencia.

Por mucho, un buen día viniendo de Rusty significa no despertarlo a mitad de clase, no cuestionarlo si no se es un amigo cercano e ignorarlo. Eso lo deja aliviado.

Se alegra de tener una hora libre antes del almuerzo. Lo último que desea es que Chandler le robe el almuerzo de nuevo, menos ahora que tiene bocadillos de macarrón con queso al estilo McBride, con mozarella en lugar de cheddar, trocitos de tocino y sin melaza. No eran como los que preparan el señor Loud ni la difunta señora Scalise, pero se siente un sabor más neutro dentro de lo que cabe.

Por Chloe supo del horario de Lincoln. Salvo por Cálculo y Gimnasia, no coinciden en ninguna clase, pero la última clase del peliblanco en el día es Biología. Ahí coincide con Emma y con Liam.

-Necesito que me hagas un favor -pidió Clyde, un poco avergonzado.

-Uh… claro, ¿por qué no? -dijo resuelta Emma.

Si en la escuela había una chica que de verdad es una amenaza para quien sea que se postule como reina del primer baile escolar del año, esa es Emma. Con un cuerpo que vuelve loca a la mayoría de atletas y despierta ciertas envidias en las chicas que no quieren llevarla a la cama, sigue siendo de esa rara especie que compagina popularidad y gentileza.

-¿Qué tanto conoces a Lincoln?

-¿A quién?

-Lincoln Loud, mi amigo -aclara Clyde-. El chico "no tan nuevo".

-Solo lo que se ha dicho de él y su tiempo en Canadá -respondió escueta la morena de piel-. Chandler no lo trata mejor que a ti. ¿Por qué tanto interés?

-Me preocupa que algo le haya pasado para olvidarse que existo.

Emma comprende bien eso. Cuando Chloe empezó a salir con Clyde, se sintió dejada de lado hasta una tarde que enfermó. Como amigos, ambos pasaron a visitarle y hacerle más ameno el día, con todo y que terminaron igual que ella.

-No te preocupes, aunque no te aseguro nada… -afirma Emma, antes de voltear a ver tras Clyde-… hola, Chloe.

-Hola -saluda esta, manteniendo la boina y la blusa a rayas y pasando a usar una falda por encima de lo rodilla.

No fue necesario saludar a Clyde. Ya se habían visto en la primera clase del día, pero ella no luce lo que cabe llamar "bien".

-¿Pasó algo, Bebé? -preguntó Clyde.

-Lo mismo que a ti con Economía Doméstica -respondió Chloe con inusual acritud.

-¿Solo cupo para un grupo? -refirió Emma. Chloe asintió.

-¡Esto es el colmo! -estalló Clyde- Se apuntan pocas personas y a los primeros dieciocho les dan prioridad

-El salón es pequeño y solo tiene como… veinte lugares -señaló Chloe-. Hasta donde se yo fui la última en apuntarme.

~x~

Con sus padres fuera por el chequeo médico de su hermana, Chloe tiene la casa para ella. Sabía que el trámite para solicitar materias optativas tiene por límite las 5:00. No era, por tanto, preciso que gastara parte de su tiempo intentando un reto de una pasada temporada de Operación: Tormenta de Postres y se pusiera a freír, glasear y rellenar en menos de diez minutos dos docenas de donas.

El resultado no fue tan malo. Le faltaron por rellenar dos piezas, pero cuando vio al reloj faltaba apenas un minuto para que venciera el plazo y pudiera llenar la solicitud en la página de la escuela.

Tenía la forma casi completa. Como se tomó su tiempo, revisó los cupos antes de ponerse a freír y no se molestó en buscar algo más fácil. No se molestó en ver cuántos alumnos se registraron, pero pudo apreciar que la instalación era muy acorde a sus necesidades. Al menos una parrilla eléctrica por estación, utensilios y herramientas varios e incluso algunas plantas de resolana. Para ella y Clyde sería todo un sueño.

4:59:57 pm… estuvo a nada de perder dicha clase. O al menos eso creyó, pues no sabía que solo había tres nombres para empezar un segundo grupo.

~x~

-Bueno, como sea -cortó Clyde.

-No entiendo como es la amistad entre chicos -masculló Chloe, sacando su almuerzo.

-El punto es que quieres que vea qué pasa con él, ¿no?

-Exacto.

-Y bien, ¿qué es lo que tenemos en el almuerzo? -terció burlona una voz tras ellos.

Chandler no parecía haber tenido un buen día. La práctica terminó con un par de lesiones de gravedad, cosa sorprendente porque eran prometedores prospectos a mariscal de campo que exigían un corredor decente que al menos atrapara el balón y avanzara unas cuantas yardas en el campo y no uno que sea golpeado tras retroceder medio campo.

-Lárgate de aquí, McCann -escupió Chloe.

-Oye, ¿por qué no dejas a McMarica y vamos a mi casa -invitó el pelirrojo.

-Ella dijo "lárgate", McCann -intervino Emma-. ¿Qué parte no entiendes?

-¿Alguien se quiere sumar a mi club de fans? -preguntó sarcástico Chandler- No salgo con feas… aunque podría hacer una excepción.

-Miserable... -musitó Clyde.

-No te hagas el valiente, negro -dijo despectivo Chandler alzando el puño-. Ahora se buen criado y lava mi ropa antes de comer.

-Baja esa mano, chico.

No esperaban a nadie más.

Oliver. El asistente de la directora no está para nada complacido con lo que escuchó y se había acercado a paso marcial.

-Si fuera tú -añadió el asistente-, agradecería que no estás fuera de la escuela para salir con tratos así de denigrantes, McCann.

-La temporada empieza en unas semanas y no pueden vivir sin mi -insistió el pelirrojo, buscando persuadir al asistente.

-Pueden pasarlo mejor cuando vuelvas de detención.

Intimidado, Chandler no se resistió y lo llevaron a la dirección, en medio de protestas por lo bajo.

-Estuvimos cerca -suspiró aliviada Chloe-. ¿Y que es eso de investigar a Lincoln?

-¿Cómo supiste eso? -quiso saber Clyde.

-Alcancé a escuchar un poco.

-Creo que tendrás que hacerlo tú -apunta Emma, señalando al peliblanco.

Viendo en la dirección hacia donde apunta Emma, Lincoln está dispuesto a empezar con su almuerzo. No pareciera demasiado interesado en nada que no fuera su comida y apresurar algún pendiente, por lo que Clyde se acercó lo más que pudo hasta apreciar el dulce aroma de un par de donas con glaseado y algo que parecía ser un sándwich de pollo al jengibre.

-Ni un paso más -dijo Lincoln con voz grave-. ¿No puede uno comer en paz?

-Por lo visto no en esta escuela -respondió Clyde, asustado por la inusual recepción.

-¿Quieres saber qué pasa con quienes me interrumpen antes de que coma algo?

Negó con la cabeza. Clyde se siente abrumado, a punto de orinarse encima. Lo hizo una vez que Lincoln se puso en pie, demostrando que es media cabeza más bajo que él, aunque esa barba se ve algo intimidante. Aspecto… que se fue al caño una vez que fue estrechado en un fuerte abrazo fraterno.

-Ah… ¿y esto? -preguntó sorprendido Clyde.

-Te eché de menos, hermano… -dijo emotivo Lincoln-… y necesitas pantalones nuevos.

Les importa un carajo que haya ciertas restricciones. Ese abrazo prácticamente condensó lo que ambos se tenían guardado, aunque puso incómodo a más de uno. No porque los creyeran gay o algo sino por los hechos del último año y medio.

Olvidadas, Emma y Chloe se limitaron a conversar sobre ambos chicos. Chloe se sorprende de lo leal que uno puede ser, mientras que Emma solo sonríe incómoda en lo que ambos empiezan a poner su amistad al día.

~o~

Tercer día de clases y las cosas no pudieron ir para peor, pues es el primer citatorio de la secundaria para Lucy. Es algo inusitado, pues es nada menos que el primero en toda su vida escolar, peor aún para Leni. Siendo que sus padres están fuera por trabajo, ella es quien tiene la ingrata tarea de atender dichas citas en la primaria con las niñas y en la secundaria con Lucy.

Se está preguntando qué demonios orilló a Lucy a visitar la oficina de la directora Ramírez. De todas las hermanas menores que suceden a Lincoln, Lily es quien más trabajo le ha dado tanto en conducta como en tareas escolares. Aplicada y lista, lo es, pero es bastante impertinente, no coopera en clase si no hay un juego de por medio y no deja de ser más una fuerza destructiva que una alumna de cuadro de honor.

Por lo menos agradece que ya tiene su licencia. Ha tomado la prueba de manejo hace dos meses por su cuenta y, recordando lo que aprendiera con Lincoln, pasó con creces. Lo extraño es que, cuando enteró a sus padres de ello simplemente se lo tomaron como una broma, misma que se cayó en cuanto llamaron de Control Vehicular para darle fecha en que pudiera recogerla.

Durante el recorrido por los pasillos, algunas cosas vinieron a su mente. El primer citatorio de Lori, Luna y Luan por razones varias (su primera serie de hoyos en uno, la sordera parcial y temporal de Salter y un brazo roto en clase de Bolhofner), el día que Becky se torció el brazo por querer hacer un salto en gimnasia mientras Keck se hallaba de incapacidad, la vez que conoció a Dana y a Joey o cuando Luan le contó un chiste que hizo que se hiciera encima… ok. Eso no fue divertido, pero tiene en mente eso.

-Hola, Meryl -saludó desganada Leni en cuanto llegó.

-Oh, no soy Meryl, terroncito de azúcar -corrigió Cheryl-. Soy su hermana menor, Cheryl.

-¿Meryl tenía una hermana?

-Así es -explica la robusta secretaria-. Solo para que recuerdes -saca una foto de ambas-. Yo uso un suéter amarillo, Meryl uno rosa. Ella tiene un lunar, yo no, y a ella le gusta más…

-¿Enviarse chocolates el día de la secretaria? -dedujo Leni.

-¡Así es! -celebró Cheryl- Ahora. ¿No se supone que vendrían los señores Loud?

-Dicen que ya tengo edad para hacerme cargo de mis hermanas.

-Entonces le avisaré a la directora Ramírez que ya estás aquí -dijo Cheryl en cuanto se levantó.

-Solo por curiosidad -interrumpió Leni-, ¿qué fue lo que hizo Lucy?

-Es una pena -respondió Cheryl, bajando la mirada-. Se peleó a golpes con una chica de octavo grado y le tiró varios dientes. Dijo que fue porque tus hermanos regresaron y los sorprendieron en pleno arrumaco. Ahora vuelvo.

Le sorprende saber eso. Podría haber esperado eso de Lynn o de las gemelas, pero Lucy es un caso insólito. Puede que su relación con ella haya sido muy buena desde que Lori y Lincoln se fueron a Canadá, pero ¿ponerse violenta? ¿Y más por sus hermanos ausentes, mejor dicho, recién venidos?

Algo le escuchó a sus padres cuando ya todas -creyeron ellos- se fueron a dormir. Ambos apenas llegaron… ¿y no se tomaron la molestia de avisarles? Ya les pedirá cuentas antes de dormir.

-La directora Ramírez dice que ya puedes pasar, dulzura -anunció Cheryl, volviendo a lo que le ocupaba cuando Leni llegó, una conversación bastante subida de tono con el ahora superintendente Huggins.

Un poco asqueada por ver fotos de la regordeta secretaria en un diminuto bikini y de Huggins en traje de baño -dando a entender que el cabello que le falta en la cabeza le sobra en todo el cuerpo-, entró a la oficina de la directora.

Esta no se ve nada complacida. Con la diadema caída y el cabello desarreglado, es evidente que ella fue quien tuvo que separar a Lucy de aquella chica. Aún más, en la cara luce un rasguño que da fe del salvajismo con que las chicas en cuestión se enfrentaron.

-Creí que vendría la madre de Lucy -dijo molesta Ramírez, haciendo un esfuerzo por arreglarse el cabello.

-Lo siento, pero ella está trabajando -indica Leni.

-¿Usted es?

-Soy Leni, la hermana mayor de Lucy -se presenta la rubia-. Estudié aquí antes de usted llegara.

No mentía. Para cuando Lynn llegó para empezar el sexto grado, la propia Ramírez había llegado de relevo porque su predecesor hizo malos manejos sobre la banda de guerra escolar y fue despedido.

-Voy a ser breve -empezó la administradora-. En todo el tiempo que Lucy ha estudiado en línea se presentó como una alumna no tan ejemplar con una conducta intachable. Según me reportaron, es la sexta vez que inició una pelea y la primera que me es notificada.

-¿Lucy se ha puesto violenta? -preguntó incrédula Leni- Eso no es cierto.

-Creo que mi apariencia es evidencia de ello. ¿No tienes nada qué decir? -añade, dirigiéndose a Lucy.

-Rhonda empezó -respondió escueta Lucy, que ostenta un enorme moretón en la cara.

-Lucy no es una persona que empieza las peleas -defendió Leni.

-Si hay una cosa que no pienso tolerar son las conductas agresivas, señorita Loud -sentenció Ramírez-. Lucy necesitará una semana en detención y una visita al psicólogo si dichas conductas persisten, a menos que tenga pruebas.

-¿Permiso para hablar? -pidió Lucy.

-Adelante -cede la directora de mala gana.

-No suelo ser violenta -expuso Lucy-, pero esas acusaciones de incesto siempre son un motivo de burla con cada tonto que quiere meterse con nuestra familia. ¿No recuerda a Lincoln?

-¿Lincoln? -preguntó Ramírez, desconcertada.

-Mi hermano mayor -respondió la gótica.

-Solo supe que duró apenas unos días y me pidió un cambio de clase -recuerda la directora.

-Él se salvó de eso, pero los chistes siguieron y alcanzaron a mi primera hermana mayor -continúa la gótica-. Rhonda Sinclair aprovechó que la maestra Salter se descuidó para decir que vio a mis hermanos mayores… ya sabe. "Demostrándose su amor carnal". ¿A quién le gustaría que hablen así de sus hermanos?

-Eso no justifica tu reacción.

-Estuvo así por cinco minutos y me tiró de la silla. Ahí perdí la compostura.

-¿Lo ve? -intervino Leni- Lucy es más de reaccionar a las provocaciones si insisten demasiado con eso.

Pensativa, la directora se llevó la mano al mentón.

-Se mantiene la semana en detención -sentenció al fin-, pero en lo que a mi concierne no se irá sola. Cheryl -llama por el intercomunicador-, por favor llame a los Sinclair. Avíseles que los quiero aquí mañana a primera hora por la pelea de Rhonda.

Horas más tarde, ambas hermanas estaban sentadas en el porche de la casa. Faltaban hora y media para que las niñas de primaria salgan y a Lucy la suspendieron por el resto del día, por lo que ambas compartían un batido. Frutos del bosque con un toque de menta para Leni, mora azul para la gótica.

Lucy no lo ve como un consuelo. Con todo, fue quien -salvo Leni- resintió más la pelea de sus dos hermanas mayores y la partida de Lincoln.

-¿No has sabido nada de ellos? -preguntó Lucy en cuanto tragó el primer sorbo, mismo que le supo a cartón remojado en agua estancada.

-Solo si me prometes que no le dirás a nadie -condicionó Leni. Lucy accedió-. Bien. Escuché a mamá y a papá hablar de eso el lunes por la noche, cuando todas nos fuimos a dormir. Papá le dijo que quería que regresaran a vivir con nosotros este fin de semana y…

-Leni, esa es la peor idea que pudo haber tenido -cortó Lucy, inusualmente sorprendida.

-Lo dijo después de que la encontró en el restaurante nuevo -añadió Leni.

-Leni, no entiendes. Hablé con Lynn en la mañana y dijo que Luna estará aquí desde el jueves hasta que se calmen las tensiones por lo de ese sujeto que dejaron inválido. ¡Eso es lo peor que podrían hacer!

-¿Es por lo de Fairway?

-No estabas esa mañana -dijo Lucy con voz más sombría de lo usual-. Luna estuvo a nada de pelear con ella porque se consideraba más juiciosa que Lori, aunque su edad se lo impedía.

-¿Y…?

-Contigo y con Luna aquí ella no será para nada bien recibida, y es probable que Lincoln pase por lo mismo al preferir a Lori antes que a Luna.

-Eso suena como que tonto -desestimó Leni-. Lincoln siempre será recibido aquí… con… Lori.

-Ven aquí… -dijo resignada Lucy, ofreciendo su pecho.

Al decir eso, Leni titubeó. Su sueño siempre ha sido agitado desde la noche del día que interfirió para que su hermana mayor no entrara a su universidad soñada, y más aún cuando Lincoln se fue a Canadá con Lori.

Lucy supo leer desde siempre las expresiones de sus hermanas, y más si se trataba de asuntos pendientes que son un dolor de trasero en cualquier escala. Para ella, Leni siempre ha sido demasiado fácil de leer, razón por la que ha tenido que romper ciertos tabúes de su propio comportamiento habitual.

Le es más fácil a Leni extrañar a sus hermanos sin resentimientos. Empero, con lo que Lucy le hizo pensar es probable que tenga que pedir el día libre.

~o~

Febrero 27 de 2021, año 1 de la pandemia en México

Una de las noticias que me tomó por sorpresa procedió de Estados Unidos mismo. Si bien es cierto que el pilar de la economía del Medio Oeste son las actividades agropecuarias (agricultura, pesca, ganadería y silvicultura), lo es también que me pareció un despropósito que la mayoría de la producción alimenticia se destine al ramo de servicios, en este caso a restaurantes y procesadoras. Lo mismo toneladas de papa de Idaho que chiles serranos y poblanos en México terminaron siendo botados o incluso vendidos al mínimo posible para obtener una ganancia marginal. Ya más tarde abordaré un poco el tema.

Admito que fue un poco prematuro, pero tengo mis razones. Necesito dejar de escribir tanto por capítulo, así que tendré que ir poco a poco.

Les respondo...

Wielmehr, bienvenido a bordo, primera parada: donde sea. Del desarrollo, no prometo mucho a partir de este punto, pero las cosas van a ambos extremos. ¿Puntos de vista? Me alegro que llegues a eso. En este punto me es un tanto difícil organizarme, ya con el capítulo 7 en redacción. Por lo pronto, me sigue conveniendo el uso de plantillas como guía en caso de los fics de más de diez capítulos. Admito que los cambios del punto de vista dentro de cada sección son algo confusos, pero a mi me ha servido. Y si, lo de las clases ya lo he experimentado con una sobrina. Apesta porque su profe de quinto grado es de educación física y es un asno.

andres888... no. Al menos no como se puede desprender. Verás, ya me expliqué, pero para simple. Tomé dos líneas argumentales, la primera influyendo en la segunda, para establecer una línea temporal alterna. De eso se trata un "what if?" en regla. En este momento estoy ahondando ya ese asunto.

El Caballero de las Antorchas, es cierto que Lincoln pudo haber llegado con habilidades más que nuevas, pero en contrapeso habrá pequeños defectos que le van a cobrar factura en más de una forma. El interrogatorio de Vickers tuvo más una idea de querer humillar a un estudiante venido del tercer mundo en opinión del mismo monitor, ¿y qué mejor para alguien que piensa que Estados Unidos es lo mejor salido de la gracia de Dios? Empero, ya vimos el resultado. En cuanto al otro punto que refieres, uno de los problemas de manejar posibilidades aleatorias es no tener control ni real ni aparente. Tú mismo lo dejaste ver, y para ser franco, no me voy a explayar con Zach tanto como lo haré con Stella. Con eso de los ataques a las minorías asiáticas desde hace ya más de un año... espero que el plato de hoy no sea tan indigesto. Saludos hasta la capital cítrica de América.

No olviden seguir protocolos. Hasta que no estemos vacunados, o nos arriesgamos a morir faltos de aire o nos arriesgamos a perder lo que nos queda.

Sigan sintonizados...

Sam the Stormbringer