Si todo sale bien este capítulo y el anterior se habrán subido de forma simultánea, y es que esa era la intención.
[¿Si sabes que a nadie le interesa esa información]
(Si, pero tengo que rellenar este espacio o me sentiré... raro, sería la expresión que busco)
[Ajá, bueno... ¿empezamos o que?]
¡A darle!
.
Capítulo 2.
A decir verdad, no sé que sentir en estos momentos. Han pasado casi siete meses desde que comencé mi viaje oficialmente, y aunque he mejorado no siento que mis habilidades realmente sean mías, no me siento yo mismo.
Admito que aproveché mi peregrinación para tener algo de libertad propia, un sueño que siempre quise cumplir mientras vivía tras esos muros, pero no por eso descuidé mi entrenamiento. Viajar junto al viento, ése es mi modo de vida... o al menos lo era hasta que conocí a Tails, mi mejor amigo en este mundo.
Y hablando de él, hoy se supone que tengo que almorzar en su casa como habíamos acordado el día de ayer, y es que su madre prepara el mejor estofado de arroz que he probado en mi vida, fácilmente le hace competencia a mis adorados chili-dogs.
"Toc toc"
Llamé a la puerta y no tuve que esperar más de seis segundos antes de que me atendieran.
—Sonic, ¿cómo va todo? — me saludó mi peculiar amigo de dos colas.
—Excelente, ¿ya es hora de comer? — pregunté ansioso al oler el delicioso aroma que salía de la cocina.
—No te apresures, apenas estamos preparando la mesa.
Enseguida me invitó a entrar. Una vez adentro observé con mejor detalle el interior de la casa, y es que tenía una extraña pero relajante vibra que me hacía sentir sorprendentemente cómodo. Me encanta.
—Chao chao.
—Hola Chocola. — saludé al pequeño Chao color chocolate mientras revoloteaba a mi alrededor.
Sobrevolando la sala de estar habían de tres a cuatro Chaos de distintos colores llevando los cubiertos a la mesa y acomodando las cosas en su lugar, y si uno se fijaba en el jardín trasero se podían encontrar hasta catorce Chaos más, perfectamente cómodos y felices gracias a los cuidados de Tails, quien es un experto en el cuidado de dichas criaturas al haberlas estudiado desde que aprendió a leer (osea, muy joven).
—Buenos días señora Prower. — saludé a la madre de Tails, Rosemary Prower.
—Ah Sonic, que alegría que viniste. Bienvenido. — me sonrió con una expresión que solo una dulce madre podría dar.
Uno no lo notaría a la primera por el color del pelaje de ambos, pues Tails poseía un color mas amarillo en comparación al castaño de su madre, pero luego de convivir tanto tiempo con ellos no puedo no pensar en que son madre e hijo, incluso si mi amigo posee dos colas a diferencia de su madre con solo una. Nunca conocí a su padre, pero las pocas fotos familiares que tienen con él es suficiente información para mi.
—No me podía perder su estofado, señora. — dije con algo de gracia en mi honestidad, pues como paladín me educaron para hablar con la verdad, valorarla y llevarla en lo alto. Por eso procuro no mentir... pero no soy ningún "boca floja".
Mi comentario hizo reir a la mujer, ella dice que mi carisma es capaz de iluminar cualquier lugar en el que me encuentre, y yo le creo.
—Será mejor que esperes un poco más, aún no está listo.
—La paciencia es una virtud. — inmediatamente me dirigí hacia donde se encontraba Tails —¿Algo nuevo que contar?
—En realidad nada, y me alegro, porque esta semana ha estado muy pacífica pero para nada aburrida. — respondió mientras acariciaba a Chocola.
—Con todo lo que tienes para hacer aquí no me sorprende. — dije viendo a los Chaos del jardín conviviendo alegremente entre ellos.
—¿Y que hay de tí?, ¿algo interesante?
Con esas palabras recordé lo que había pasado en la semana: estuve dos días acampando en las montañas... aunque fue porque intenté buscar un pequeño conejito, pero me equivoqué de camino y tardé esos dos días por encontrar un modo de bajar, aunque la experiencia fue divertida. Fui de pesca con Froggy, aunque no logré pescar nada a diferencia de ella (aún no sé como lo hace), reparé el techo de mi casa que accidentalmenté rompí al querer tomar una siesta allí y nada más.
—... en resumen, fue una semana movida. — me acomodé mi pañuelo, pues se me había aflojado ligeramente.
—¿Seguro que no estás omitiendo algo? — preguntó con un tono que no era nada dificil de identificar como picardía.
—Si lo omito es porque siempre ocurre, no es noticia que Amy me visita cuatro veces a la semana... como mínimo. — dije restándole importancia, pues no me gusta mucho hablar de ella. No es que la odie, eso jamás, pero cualquiera se sentiría incómodo tras recibir constantes muestras de cariño de una persona. Sí, ha pasado mucho tiempo de cuando ella me abrazaba cada que tenía la oportunidad, pero eso no significa que hayan cesado sus intentos de cortejo hacia mí. Y digo yo... ¿exactamente que tengo que otros chicos no? — Para serte sincero, hay veces que no la entiendo.
Vi como Tails me transmitía compañerismo a travez de una sonrisa, algo que suele hacer cuando sus intenciones son de ayudar.
—Ojalá pudiera hacer algo al respecto. — me di cuenta que volteó su mirada hacia la ventana del frente, vió algo —¿Pero sabes quien podría?
"Toc toc"
... o a alguien.
—Froggy. — dijímos al unísono. Tails se dirigió hacia la puerta, la abrió y entonces vi a una rana quien vestía un vestido simple y blanco con detalles en azul claro, sandalias café, guantes impermeables amarillos y un sombrero veraniego blanco.
—Hola Tails, te ves mas alto. — dijo mientras le acariciaba la cabeza como si se tratara de un niño, que lo era no voy a negar eso pero hay veces que lo considero mas maduro que yo.
—Solo han pasado tres días desde la última vez que nos vimos.
—Me da igual, pareces mas alto que antes. — entró a la casa y me vio sentado en el sofá —Hola Sonic.
—Froggy... — y entonces, detrás de su sombrero se asomó un gato púrpura algo rechoncho, se trataba de la mascota de nuestra amiga —... Big. — lo saludé como si se tratara de uno mas del grupo.
—¿La comida está lista? — ante la pregunta de la anfibia solté una risa, si había algo que se podía considerar regla era el amor por el estofado de Rosemary.
—Hola Froggy; aún no. — se alcanzó a escuchar la voz de la mujer desde la cocina —Yo les aviso cuando es hora de comer, entreténganse con algo mientras tanto.
—Bueno mamá. — Tails nos hizo una seña para que lo sigamos al jardín trasero. Una vez afuera usó un silbato que no emitió ningún sonido, al menos para nosotros porque de inmediato los Chaos que estaban afuera se amontonaron en un rincón, como si esperaran algo; y así fue porque era la hora de comer, Tails les colocó la comida en una especie de recipiente alargado, tomó distancia y volvió a soplar el silbato indicándoles a las pequeñas criaturas que podían empezar a comer.
—¿Cuanto les falta? — pregunté al momento que mi amigo cerró el corral, evitando que algun Chao se saliera, algo curioso ya que podían volar. Bueno, por eso Tails es el experto y yo no.
—Para ese morado de ahí... — dijo señalando a uno en específico —... dos meses, los demás estarán listos en una semana.
—En serio, nunca sabré como haces para adiestrar a tantos Chaos a la vez. — las palabras de Froggy son correctas, Tails es impresionante.
—Podría decir lo mismo de tus habilidades de pesca. — dije recordando lo que pasó hace dos días en su lago. Eso los hizo reir a ambos, que era mi objetivo.
—¿Sigues con eso?, te dije que usaras la carnada tres si querías pescar algo en esa parte, pero insististe en usar la cuatro.
—Bueno, cuatro es mayor que tres así que... — dejé mi argumento al aire esperando que me interrumpiera, cosa que logré.
—Sonic... las matemáticas no funcionan igual en todo. — refutó ella. Ajajajaa xD [editora laughing]
Las risas no se hicieron esperar. Esto es algo que me encanta hacer: alegrar el ambiente, sobre todo si hay tranquilidad, pues me hace sentir como uno más entre ellos... muy diferente a mí hogar.
—Ah, acabo de recordar que Sonic requiere tu consejo.
Ante las palabras de Tails lo miré de forma acusadora, quería dejar ese tema para más tarde.
—¿Amy otra vez? — y como siempre, la rutina ataca de nuevo.
—Siento que se está adaptando cada vez más rápido. Me estoy quedando sin excusas y las pocas que funcionan se están gastando. Ya no sé que hacer. — una semana, solo le pido a Gaia una semana libre de su compañía y podré disfrutar de mi vida un poco más.
—Bueno, lo único que se me viene a la mente es... — el silencio se hizo presente. O no tiene idea de que decirme o realmente lo esta pensando —... ¡el estofado de Rosemary!
Debí imaginarlo, el delicioso aroma de la comida llegaba hasta aquí y me gritaba que era hora de comer.
Por suerte para mí, la voz de la mujer exclamando un "A comer" fue suficiente para dar por terminada la conversación y correr todos adentro de la casa. El resto fue como siempre: un almuerzo estilo familiar con risas y buena vibra.
Cuando terminamos de comer solo pensaba en dos cosas: en lo mal que se siente que un placer culinario como este se termine, y el deseo de volver a casa y retomar mi entrenamiento, tal vez acompañado de Tails, considerando que le estoy enseñando un poco de lo que sé.
—Oigan chicos... — llamé la atención de mis amigos mientras guardábamos los cubiertos —... ¿que opinan de ir a mi casa a entrenar un rato?
Como sospechaba, la idea les agradó a ambos. Tails fue a pedirle permiso a su madre, cosa que no me preocupa ya que siempre se lo dá; Froggy por su parte comenzó a acariciar a Big mientras esperaba a que el pequeño zorro se preparara para salir.
Una vez todo estuvo listo, nos despedimos de Rosemary y encarrilamos nuestra caminata hacia mi casa, cosa que nos vendría bien para bajar la comida.
De vez en cuando sacábamos algún tema de conversación corto que aminorara el ambiente, y lo agradezco ya que vivo bastante alejado del pueblo y puede tornarse aburrido el trayecto. Entonces recordé a Amy y su velocidad...
—A veces quisiera ser tan rápido como ella.
—¡Ja!, ¡te lo dije, está pensando en Amy! — ese grito me asustó, de inmediato volteé y vi como Froggy recibía un par de rings de Tails.
—Oigan, ¿qué pasa? — pregunté exaltado.
—Apostamos lo que te tenía tan distraído, y como estabas pensando en Amy... ¡yo gané! — dijo mi amiga anfibio mientras abrazaba a su gato por la felicidad.
—No pensaba en ella, sino en su velocidad. Es solo que a veces me gustaría ser tan rápido como ella. — me excusé de inmediato, aunque sentí un pequeño ardor en mi cara... tal vez sea el sol.
—Vamos, tampoco eres tan lento.
—Tails, ella es capaz de cruzar del sur al norte del continente en casi veinte minutos, yo con suerte hago quince minutos de mi casa a la tuya.
Cada vez que me pongo a comparar su velocidad con la mía me siento lento, y si bien no me hace falta ser tan rápido a veces la envidio.
—Bueno, al menos no abusa de su velocidad cuando te coquetea. — puntualizó Froggy antes de terminar la oración —No tanto, al menos.
—Mi verdadero problema con ella no es que coquetee conmigo, sino el hecho de que sea lo único que hace al parecer.
Tails iba a decir algo, lo sé por la expresión que suele usar, sin embargo algo lo detuvo de hablar y no tardé en darme cuenta de que se trataba: una especia de turbonada* que iba en dirección al Sur se hizo presente en el horizonte. Por la tierra levantada no se alcanzaba a ver con exactitud qué provocaba tanta polvareda, pero en el momento en que dicho viento cambió de dirección hacia nosotros fue que pude distinguir una silueta conocida... para mi mala suerte.
La fuerte corriente de viento nos golpeó sin demasiada fuerza al momento en que Amy frenó de golpe unos pasos frente a mí. Vestida con su conjunto deportivo compuesto por pantalones cortos y un top rojo y blanco ajustados, y sus zapatillas del mismo color. Sus púas recogidas en una cola alta demuestran el énfasis en la velocidad que pone en su día a día.
—¡Hola Sonic!, hola chicos. — saludó con una sonrisa típica de ella, segura y amigable, nada pretenciosa.
—Hola Amy, ¿que tal tu día? — escuché a Froggy saludarla de forma amistosa como siempre.
—Genial, no tengo queja alguna. — respondió ella, y es que la eriza rosa se lleva bien con practicamente todo el pueblo, ignorando a Eggman no conozco a nadie que le desagrade, es más conozco a unos cuantos chicos que se sienten atraídos por ella y no los culpo, con sus 15 años Amy es hermosa pero no la considero precisamente mi tipo de chica. No se confundan, su personalidad no es el problema, mucho menos su apariencia... el conflicto que tengo con ella es el hecho que vengo repitiendo desde hace rato: se la pasa coqueteándome cada que puede. Y repito lo que pregunté antes... ¿qué tengo yo que el resto no? Digo, no me considero un mal chico en absoluto, pero conozco a un par que son mejores que yo... y para rematar soy menor que ella, ¿por qué continúa intentando? Sé que entre 14 y 15 hay poca diferencia pero sigue siendo mucho para mí.
—Escucha, Ames... — llamé su atención con ese apodo que le puse una vez nos hicimos amigos, un apodo que juraría le hace mover la cola como si se tratara de un perrito; muy adorable debo admitir —... lo que sea que planees hoy no podrá ser, voy a entrenar con ellos y no sé cuanto voy a tardar, pero espero que mucho.
Y como me temía, mi excusa no sirvió de mucho porque la sonrisa de Amy no se borró en absoluto. De seguro ahora viene un contra-ataque.
—No hay problema, tengo toda la tarde libre. Si quieres puedo entrenar con ustedes. — como lo supuse.
—Yo no tengo problema, ¿y tú Tails? — la pregunta de Froggy recibió una respuesta afirmativa por parte de mi mejor amigo. No los culpo, entrenar con Amy es divertido, pero a veces me puede resultar... incómodo.
—Supongo que no nos vendría mal tu compañía.
Ante mi respuesta, Amy hizo una pequeña expresión de victoria que no se molestó en ocultar en absoluto. Y es que a veces me parece muy transparente con sus emociones, algo raro en las chicas de su edad que tengo entendido tienden a disimular bastante bien las mismas; digo, ese suele ser el caso de la mayoría de chicas que conozco, incluyendo Froggy en varias ocasiones.
—Bien. Entonce...
La interrumpí antes que continuara.
—Pero con la condición de que entrenemos en serio. Y cuando digo en serio, me refiero a "En serio". — me predispuse a recalcarle de manera indirecta que no hiciera ninguna de sus jugadas típicas, aunque estoy más que seguro que encontrará la forma de llevarlas a cabo.
—De acuerdo, no tenías que ser tan agresivo con eso Sonikku.
De nuevo ese apodo, no se si sentirme incómodo o molesto con que lo diga siempre que nos vemos, pero al menos ahora soy más capaz de soportarlo... aunque no tanto.
—Si "Sonikku", deberías tratar mejor a las damas.
Las palabras de Froggy causaron risas por parte de Amy y Tails.
Definitivamente, me urge una semana libre.
.
Y con este son dos.
*Turbonada: Viento fuerte de duración intermedia.
Si estás leyendo esto editora, gracias por tu ayuda porque realmente la necesito [Al menos por ahora]. (Eso mismo).
Quiero disculparme si la escritura se puede sentir algo... tediosa o confusa, pero actualmente estoy algo oxidado y hace tiempo que no escribo. Solo espero poder hacer un buen trabajo considerando lo extenso que planeo que sea este proyecto.
Si les interesa saber con exactitud la apariencia de los personajes los invito a buscar: KitareHamakura Roseverse, ya sea en Google o en DeviantArt encontrarán sus dibujos.
Eso es todo por ahora.
Chau.
