Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.
Vínculos
VII
Un buen día para caer en desgracia
Royal Woods, Michigan
2 de octubre de 2021
7:23 pm
La Hamburguesa del Eructo
-Así que… ¿Canadá?
La pregunta de Mona no fue sino mera cortesía. Siendo Chloe alguien que se preocupa mucho de Emma pese a que las chicas plásticas de la escuela las ven como unas raras e inocentonas, no fue raro que decidiera hacerlo por Lincoln. Si bien para ella él es un perfecto extraño del que su novio le dio bastante información, pensó que la mejor forma de que él pudiera conectar con alguien era presentándole al chico a una colega del club de repostería de la escuela.
El único inconveniente es que, para desgracia del peliblanco, esta era una vieja conocida que no guardaba algún recuerdo agradable de él.
Mona Petersburg, por muchos conocida como Cookie, ha tenido un cambio interesante para muchos. Siendo que en secundaria le tocó estar en clase de las maestra Salter en sexto y Pham en los dos restantes, la pasó de maravilla, aunque los cambios más notables se dieron en su físico y en su vida social. Aunque le creció el busto y la cadera se le ensanchó, su estatura bien la hace pasar por una lolita de los mangas, y el cabello sencillamente le sigue cayendo sobre la espalda, aunque el pasador con broche en forma de corazón dio paso a una diadema. Empero, que haya roto su amistad con Mollie en secundaria por haber quedado en clases diferentes y con Jordan en el noveno grado -estando ya en preparatoria- la puso como parte de la élite en la pirámide escolar.
-Intenta no meterte a un programa de intercambio que te mande a congelar el trasero antes de acostumbrarte -bromeó Lincoln, tratando de sacarle una sonrisa en un gabinete aparte al de Clyde y Chloe.
-La verdad, alguien me había dicho que es agradable en el verano -dijo Mona, tomando una papa frita con reticencia antes de sumergirla en catsup-. No puedo decir lo mismo de algunas personas que vienen de allá.
No intercambiaron palabra alguna en cinco minutos completos. En el gabinete vecino, todo risas, pero en el suyo Lincoln se siente bastante incómodo. Era de esperarse, debido a que las relaciones previas entre sí distaban de ser cordiales.
-Y… -dijo Mona en voz alta-…, ¿ qué hay en Canadá?
-Animales, bastante frío… -responde Lincoln con parquedad.
-Suenas como si no te gustara -observó la castaña.
-Intenta salvarte de ser comida de osos en un viaje de campo a Churchill un fin de semana y luego háblame de supervivencia.
-¿Comida de osos?
-No me gusta hablar de eso -explicó Lincoln-. Tratar de escapar de un oso grizzly ya es bastante como para tener que hacerlo solo de tres metros y casi una tonelada de oso polar.
-No me parece posible -dudó Mona.
Realmente no le gusta hablar de eso. Sin pensar, Lincoln abrió su chaqueta y sacóó la manga izquierda del brazo izquierdo, exhibiendo un corte y cicatrices de puntos en la cara anterior del mismo, que recorre de la mitad del antebrazo a la muñeca. Esa semana y los siguientes cuatro meses cortaron toda comunicación con la familia, entre el tiempo que tomó cicatrizar y la rehabilitación. El corte no se lo había hecho el oso, pero al tratar de escalar un pino resbaló y recibió su herida al caer a una rama a dos metros del suelo. Agradece que los polares, en particular, no suelan trepar, a diferencia de los osos pardos y los negros.
-Puedes preguntarle a cualquiera que haya estado en ese viaje -animó Lincoln-. Vamos, no tengas miedo de hacerlo.
Sin pensarlo dos veces, la repostera abandonó el gabinete, asqueada por lo que acaba de ver.
.
-Quería animarte un poco, amigo -consuela Clyde, un tanto decepcionado de sí.
-Fue idea mía, si eso te anima -secundó Chloe-. No sabía que Cookie sería tan quisquillosa con las cicatrices.
-Prometo que la próxima no saldrá tan mal.
-¿Próxima? -preguntó Lincoln.
-Tal vez ahora sí los dos solos -aseguró Chloe.
-Chicos, aprecio lo que quisieron hacer, pero esta semana no me está saliendo como quisiera -expuso Lincoln-. Tú mismo lo sabes, Clyde. ¿O tengo que recordarte que el jueves Chandler no te quitó el almuerzo porque tomó el mío?
-Oh…
-No me dijiste eso -señaló Chloe, un tanto acusadora.
-Escuchen -avanzó Lincoln antes de sacar su billetera-. Esto es de mi consumo y el de Mona -extendió algunos billetes-, y esto es para el autobús. Iré a pedir algo para Lori.
-¿Cómo vas a regresar a casa? -preguntó Chloe.
-Puedo caminar, para variar -dijo resuelto Lincoln.
-La salida a Pontiac está al otro lado de la ciudad -observó Clyde.
-Necesito estirar un poco las piernas.
-¿Y qué hay de los delincuentes de la zona?
-Se preocupan demasiado -cortó Lincoln-. Trent vive en el quinto piso, puedo pedirle a Lori que me recoja en algún punto medio, ¡no se preocupen! Estaré bien.
Observando a Lincoln hacerse camino, Clyde se pregunta qué pudo haber salido mal.
~o~
En cuanto salió del restaurante, decidió el plan para el fin de semana. Tres horas en carretera, una visita de un día a Carlota y Ronnie Anne y, solo tal vez, una tarde de chicas antes de volver a Royal Woods.
Esperando frente a Reininger's, tuvo suerte de saber que Leni descansara los sábados. No obstante, los demás miembros del staff siguen dentro.
-Lo siento, señorita -espetó Artie, aquél chico castaño y larguirucho de aspecto relajado-, ya vamos a cerrar.
-Vine por mi hermano -respondió Lori-. ¿Lo has visto?
-No lo sé. Quizás algo me refresque la memoria -añadió Artie, frotando las yemas de sus dedos medio e índice contra el pulgar en la habitual petición de un soborno.
-¿No te suena Lincoln Loud? -cuestionó la rubia.
-Y ¿tú eres…?
-Lori, su hermana mayor.
-¡Oh, ya recuerdo! Vómito Loud -recuerda el castaño sobre el incidente de la fiesta en casa de Jordan con Mollie-. No creo que…
-Mi hermano, por favor… -insiste Lori, molesta por el sobrenombre.
-Lo siento, pero él acaba de salir -explicó Artie-. Vinieron Clyde y su novia por él.
-¿Qué? -dijo sorprendida Lori.
-Dijeron algo de una cita doble, no sé.
-No es la primera vez que él tiene una cita doble.
-¿En serio? ¡Dios! Lo que hubiera hecho por algo así.
-Créeme, no funciona nueve de cada diez veces.
-Oh.
-¿Sabes a dónde fueron? -preguntó Lori.
-Ni idea -respondió Artie-. Si quisiera llevar a una chica… -señala a Mollie, saliendo de la sala de empleados-… iría primero al cine y luego a comer algo.
-¿Y a dónde crees que irían?
-Hum… -jadeó pensativo Artie-… seguro que fueron a La Hamburguesa del Eructo. Chloe solo aceptaría llevar a Clyde allá si ella tiene un plan así de loco. Prefiere ir a La Mesa de Lynn o al Aloha Camarada por esa cosa del borsch.
Una vez que salió, intentó buscar a Lincoln en el cine. No había nada que no hayan puesto en pantalla desde hace más de un año, razón por la que películas como Sin Manual Incluido, Mezclados y La grulla de papel se codearan con Varados, Socias en guerra y Las Brujas. Estrenos a la par que películas llamativas de la década pasada que se usan para tratar de recuperar lo perdido el año pasado y la primera mitad del presente.
No pudo entrar. Dado que el sujeto de la entrada le dijo que no había visto a nadie con la descripción que le dio, la única posibilidad que tiene de darle alcance a su hermano fue intentar llamarle. Intentar, porque el mensaje de la compañía le indicó que estaba apagado o fuera de servicio.
Resignada ante una idea, volvió al edificio donde ambos residen y buscó su cajón en el estacionamiento. A pesar de tener buen tiempo todavía para ir a Great Lakes, optó por cancelar. Un alivio, pues no tuvo tiempo para avisar a nadie de sus intenciones.
Era un alivio. Había pedido que le transfirieran al domingo su día de descanso, en vista de que los únicos comerciantes que estaban disponibles los domingos en el mercado son los que se dedican a las carnes y, a esas alturas, los pedidos ya estaban gestionados con dos días de antelación.
Se alegra de que nadie haya hecho otra fiesta. Por cómo tomó al vecino de anoche, supuso que el chico puso precedente para los vecinos sobre evitar hacer una fiesta en el futuro. La consuela saber que, por primera vez, considere asistir a una reunión de la junta vecinal.
En cuanto alcanza a abrir la puerta de su nuevo hogar, se encuentra con que Lincoln se quedó esperando por ella en la sala, dormido y con una bolsa de La Hamburguesa del Eructo en la mesa plegable con una nota pegada.
Llegué a las 9:21
Linc
Revisando el contenido, nota que es una Eructo Cuarto de Libra en pan integral, sin cebolla y con pepinillo en rodajas. Un bocado así lo echaba en falta, ya que en Canadá le era demasiado difícil hallarlo más que nada por la relativa variedad que le permitía alternar. Un día eran tacos (genuinos tacos, no los que tienen tortilla prefabricada que parece sacada de una bolsa de Doritos), otro esa cosa griega que le recuerda al shawarma, una ensalada con germen de trigo o comida china, siempre que hubiese pereza de cocinar.
Desdeñando un poco la hamburguesa, tomó a Lincoln de modo que apenas y este arrastre los pies y lo llevó a su propia cama para desvestirlo y acostarlo.
~o~
Los días pasaban, y con ello se avecinaron anuncios de los exámenes finales del semestre antes de lo previsto, lo que le dio pretexto de nuevo para incumplir con la familia.
Con el tiempo contado, Lincoln se había hecho de cierta reputación en la escuela. Si bien en la escala pasó de ser del nerd raro por apariencia a alguien medianamente popular, y eso repercutió en Clyde al ampliarse el círculo. No así con Liam, que sigue manteniéndose en la misma escala que omitió su etiqueta de deportista promedio, o Trent, que pasó de popular a promedio.
La clase de Flores del día se le antoja bastante floja. Con una nueva resaca -producto de una borrachera post-rompimiento del sábado que se prolongó medio domingo-, lo más que tiene que hacer es un ejercicio de simulación como tarea, y dado que es un trabajo que requiere al menos de dos personas en un modelo de sociedad,
No contaría con Jordan esta vez. La chica registró un ligero cuadro de fiebre y le habían mandado a casa, por lo que Penelope -sola a raíz de la deserción de su pareja en dicha clase- tendrá que hacer el hueco en su agenda para ejecutar tal ejercicio. Por si fuera poco, esta dejó muy en claro que no entraría a la zona de la salida a Pontiac bajo ninguna circunstancia. Por ello, empezaron en La Hamburguesa del Eructo.
-¿De cuánto dinero estamos hablando? -preguntó Lincoln, algo atareado con la bandeja con las órdenes de ambos, una Eructo sencilla con papas grandes para él y otra sin cebolla y catsup para ella-. Dejé mis ahorros en casa y esta semana pagamos la renta.
-Tiene que ser un pequeño negocio que pueda resultar -decidió Penelope, empezando a atacar las papas-. Nada complicado pero que nos deje un buen dividendo en el corto plazo sin arriesgar demasiado. ¿Un servicio de tutorías?
-Hice algo parecido hace dos años con unos vecinos -admitió Lincoln.
-¿Y tu tarifa?
-A ver… haciendo la conversión a dólares americanos… -calculó Lincoln, dando un mordisco a su hamburguesa-… más o menos unos veinte dólares la hora.
-Eso es algo caro -confiesa la pelirroja.
-Le dije a Lori que era de parte de la escuela -esgrimió a la defensiva el peliblanco-. No me dejaba trabajar y eso fue lo primero que se me ocurrió.
Por los siguientes quince minutos se la pasaron discutiendo algunas ideas más. Entre las dichas tutorías, un curso de edición digital para principiantes y un intento por entrar al comercio de postres a domicilio, no contaron con que algunas personas se fijaran en ellos. Una, en particular, los veía celosa.
-Pero miren a quien tenemos por aquí -saludó insultante Chandler en un rincón, ajeno a la conversación-. El Club de las Monjas Zorras está en plena junta.
-Largo de aquí, deportista -rechaza la neutral voz que, reconoce Lincoln, es de Lucy, despertando su interés.
-¿Me disculpas, Pens? -dijo Lincoln- Llama por si acaso una ambulancia.
-No irás a golpearlo -dijo sorprendida Penelope.
-La ambulancia es para mi -replicó Lincoln, avanzando a grandes trancos-, por si acaso.
Si había una cosa que a Lincoln le hacía hervir la sangre desde que se redujo drásticamente su contacto familiar, esa era que se metieran con sus hermanas menores. Lo más que supo fue que el año pasado encerraron a Lana en su casillero junto con Lola, y eso le provocó que hablara seriamente con ellas, en especial con Lola al no tener cerca a nadie que le diera más apoyo moral que Leni.
En contraste, de Lucy no tenía prácticamente noticia alguna. Sin mucho que ella pudiera decir al menos con toda la familia de frente, renunció a preguntar siquiera cómo estaba ella. Cualquier cosa en la que estuviese involucrada, decidió resignado, tendría que pedirle ayuda a Lynn o apresurarse a crecer.
-Escucha, Lerda -continúa Chandler, ufano…
-Es Loud, analfabeta -insultó Haiku por lo bajo.
-…, en un año entrarás a la preparatoria. Hasta que eso pase, iré por ti y tus fulanas por una cuota por usar el autobús escolar. Y si llegas a usar otro transporte, pagas doble. ¿Quedó claro?
Como remate, Chandler tomó la hamburguesa que iba a ser el tentempié de Lucy y le da un mordisco. Eso era algo que la gótica no había tolerado nunca, mas tiene que hacerlo. De meterse con un deportista de probada mediocridad mental, y eso Lynn se lo dejó en claro la última vez que pelearon entre sí, solo obtendrá dolor.
Nervioso y rabioso, Lincoln le dio alcance a Chandler, tomando a este del hombro. De haberlo logrado, lo tendría sollozando en el suelo, mas las cosas a menudo no salen como quisiera.
-¡Miren quién acaba de regresar de Perdeburgo! -celebró el pelirrojo, girando y evitando al peliblanco- ¿Cómo has estado, Lincoln Lerdo?
Al mismo tiempo que hablaba, Chandler proyectó un gancho al hígado de Lincoln, sacándole el aire. Tomándolo de la chaqueta, lo arrastra hasta el estacionamiento, donde le propina un puntapié y lo estampa contra el muro.
-Vuelves a meterte donde no te importa -amenaza Chandler-, y lo que le haga a McBride no será nada a tu lado.
-Piérdete -jadea Lincoln.
-Esto es lo que haremos, imbécil -condiciona Chandler, descargando un patadón al estómago de Lincoln-. Quiero trato preferencial en tu restaurante. No quiero tener que pagar absolutamente nada, así que prepárate para cuando lleve a mis amigos allá. Le dirás al fracasado de tu papá que es cortesía de la casa para mi y mi equipo y tú nos invitaste porque nadie te quería en la cafetería. ¿Quedó claro?
-No -responde Lincoln, recibiendo un nuevo puñetazo en la nariz.
-Voy a ser más claro. O cooperas, o te haré la vida un infierno, Loud -sentencia Chandler, rematando con un pisotón a la entrepierna-. Te veré mañana con mi tarea. Ese Cuello Rojo siempre tiene errores en Literatura.
Mientras se aleja, la gente que estuvo de testigo, salvo dos o tres excepciones, lo dejaron a su suerte. Todo se volvía oscuro, y las únicas personas piadosas que lo socorrieron fueron Penelope, Lucy y alguien más que no pudo reconocer.
~o~
Por raro que suene, Leni había sido invitada a ver una película por Liam. El chico, a pesar de no ser muy de su agrado, se mostró accesible al invitarle las palomitas, a pesar de que la prohibición de ingerir alimentos al interior sigue vigente por parte de la cadena.
El cobrizo no lo hizo tanto de buen grado. Clyde le había pedido que, en lo posible, intente mantener las distancias entre hermanos hasta que Lincoln lo juzgue prudente. Si bien los regalos que Leni hiciera fueron algo que no estuvo enterado hasta que él mismo le respondió por ellos, la idea le vino de la nada aprovechando la circunstancia actual.
-De nuevo gracias por invitarme al cine -dijo agradecida Leni al terminar la función-. Habría invitado a unos amigos, pero están ocupados.
-De nada, hermana de Lincoln -respondió Liam con modestia sureña.
-No me llamo hermana de Lincoln, me llamo Leni -se presenta de nueva cuenta.
-Bueno, no es como si tratara con muchas de ustedes -explicó Liam, un poco apenado-. La verdad, solo traté con Lynn, Lucy, Lana y Lisa hasta ahora. Nunca pensé que fueras alguien interesante.
-¿Interesante?
-¡No es que no lo seas! Es solo que la moda y la granja no se llevan bien -corrige el granjero-. ¿Si me entiendes?
-La verdad, no -negó Leni.
-Al menos eres mejor compañía que Virginia -intentó animar Liam.
-¿Tu novia?
-Mi cerdo.
En el acto, Liam sacó el teléfono de su bolsillo y puso la pantalla de bloqueo. La foto en ella es del propio granjero siendo aplastado en el lodazal por su querida cerda, teniendo sus cuartos traseros de frente a la cámara y a Clyde y Stella al fondo, esta última ya con visibles ojeras en el rostro a causa del acoso que entonces padecía por parte de una tal Taylor.
-Creí que era tu novia -dijo Leni con dudas.
-No -corrige Liam-. El verano pasado dio a su última camada. Desde entonces se ha vuelto muy ociosa… que pasa mucho tiempo sin hacer nada -aclaró, recordando lo lenta que podía ser ella.
-Entonces no hay problema -sonrió la rubia al ver la hora en su teléfono-. Lo siento, pero tengo que irme a casa.
-¿Algo mal?
-Se suponía que hoy pedí mi día libre y no tenía nada que hacer.
-¿Te llevo a tu casa? -ofreció Liam- Me queda de paso.
-Creo que puedo caminar desde aquí -rehúsa Leni, confiada.
-No lo sé -insistió Liam-. Mi prima estuvo aquí la semana pasada y la asaltaron cuando salía de una tienda en el centro comercial.
-¿Y no le quitaron nada? -preguntó sorprendida Leni.
-Le robaron lo que llevaba.
-Uy…
-Tuvo suerte de que solo fue el teléfono y el monedero.
En el trayecto a casa, Leni se limitó a escuchar lo que Liam le pudo contar. Ya había tratado con él desde que Lincoln y Lori se fueron, y al ser de estatura similar incluso le pidió ser su modelo un tiempo, pero no se había abierto lo suficiente como para darle a entender que es más bien un chico sencillo y que, a pesar de todo lo que el mundo le ofrezca, puede ser feliz entre animales y con un poco de trabajo.
Conforme avanzaron, el tiempo se escurrió con la suficiente velocidad como para que la media hora a pie se sintieran como cinco minutos, aunque al llegar vieron un cuadro que devolvió el resto de golpe.
En una carretilla empujada por Lucy -misma sobre la que esta admitió haber tomado prestada de una obra- yace Lincoln, apenas consciente. A su lado, hay una chica de cabello castaño claro que solo reconoce de vista como una compañera de su hermano en la primaria y cliente habitual de la tienda.
-¿Qué fue lo que pasó? -inquirió Liam, intempestivo.
-Chandler lo golpeó afuera de la Hamburguesa del Eructo, genio, ¿qué esperabas? -respondió Mollie.
-Intentó defendernos a Haiku y a mi de ese patán que se burló de Lana y su bañera con ruedas hace años -secundó Lucy, visiblemente afectada por lo sucedido-. Terminó tan flácido como un cadáver que pasó de la rigidez.
Sin pensarlo dos veces, Leni se echó sobre la carretilla y tomó a su hermano de tal modo que su cabeza y la mitad superior de su tórax estuvieran colgando.
-Toma mi teléfono y llama a la señora Carmichael -ordenó Leni, intempestiva-. La atenderé en cuanto pueda, pero dile que Lincoln necesita tomarse el día. ¿A dónde fueron las demás?
-¿Puedo ayudar? -preguntó Mollie, sin obtener respuesta.
-Las gemelas a revisión con papá, Lily está con mamá en el supermercado y Lisa está en el búnker -respondió Lucy.
Mientras se alejaban ambas hermanas con su carga, Liam determinó que lo más sensato era irse del lugar, no así Mollie.
-No tenemos nada que hacer por aquí -intenta convencer el granjero.
-¿Y te haces llamar su amigo? -retó Mollie- Liam, a veces eres un idiota.
-No lo digo por faltar al respeto -responde Liam-. Lo digo porque nosotros salimos sobrando.
Todavía sin convencerse, Mollie entra a la casa.
No puede evitar notar las similitudes espaciales, pero el desorden existente -mismo que se reparte entre los animales sueltos de Lana, los peluches de Lola que Lily dejó desperdigados y un par de precipitados de Lisa con solo ella sabrá qué contienen no le parece tan acusado como Lance se lo describiera en el quinto grado.
Le parece curioso como viven los Loud. Una cosa que sus padres le habían enseñado fue a juzgar a las familias por la cantidad de imágenes a la vista. No fotografías ni retratos, sino cuadros de corte religioso. Empero, no encuentra absolutamente nada que sus padres le externaban como un indicador de decencia en una familia. De un tiro, no obstante, echó abajo dos creencias usuales entre los vecinos sobre los moradores de aquella residencia. Ni son mormones ni miembros de una secta que promovía la lucha contra la planificación familiar, ni mucho menos son todos chicos secuestrados y educados en una especie de rito de depravaciones carnales.
A poco de subir por la escalera, escuchó voces.
-… una larga noche de sueño y estará bien -escucha murmurar a Lucy con voz más tranquila o lo que sea que esta sienta-. ¿Le aviso a papá y mamá que Lincoln está en casa?
-De ninguna manera -dijo Leni con severidad-. Quiero que les digas qué fue lo que pasó antes de que digan algo. Yo me ocupo del resto.
-¿No necesitas algo? -cuestionó la gótica.
-No por ahora -responde Leni antes de oír pasos-. ¿Por qué no vas por algo para ti a la cocina?
Sin mucho ánimo, se decidió a subir. A pesar del evidente crujir de la duela, apenas e hizo algo de ruido al subir. Lo mismo sucedió con aquella rara chica de secundaria en cuanto la viera subir, por lo que bajó unos cuantos escalones y fingió estar esperando en la entrada.
-Tú no vives aquí -le espetó Lucy.
-Es que soy… -dijo, un poco nerviosa por verla de frente.
-¿Su novia? -preguntó la gótica, estudiándola por unos diez segundos- Hum… no sabía que mi hermano tuviera tan mal gusto, pero lo dejaré pasar sólo porque no lo hemos visto desde Acción de Gracias hace casi cuatro años.
-S… ¡Si! -mintió Mollie, un poco intimidada- Su novia.
-Más te vale que no lo eches a perder con él -advierte Lucy antes de retirarse-. La otra tuvo suerte de vivir en Canadá por destrozarle el corazón.
Asustada por la apariencia de Lucy, decidió ignorar esa advertencia y subió con la idea de mantener esa mentira en mente.
Está de suerte. A pesar de tenerla de frente, en cuanto Leni salió de un armario ("¿Y para qué sale de un armario si hay cinco habitaciones aquí?", pensó) esta pasó de largo, como si no existiera.
Tomando hacia el armario, Mollie repara en que ese armario había sido habilitado como una habitación. Las decoraciones, si bien son todavía un poco infantiles, dedujo que son más por causa de un recuerdo que de tener noticias frescas sobre Lincoln.
Intentó recordar la última vez que habló con él. Para entonces seguían en primaria, y a decir verdad no lo trató muy bien, pues por un empujón dado por alguien que no alcanzaron a ver su centavo canadiense de la suerte cayó a la alcantarilla. Desde entonces dejó de hablarle, e incluso celebró que se haya ido a Canadá cuando se enteró, pero conforme pasó el tiempo empezó a tomarle cierto aprecio. Incluso consideró hace un año que hizo bien en irse porque su propia abuela falleciera por covid-19 y algunos amigos como Artie terminaron contagiados en su momento.
Mirándolo a la cara, nota que Lincoln sigue apenas consciente.
-¿Lori…? -murmura Lincoln, cayendo poco a poco en el sueño.
-No -respondió Mollie, susurrando.
Escuchando pasos al otro lado de la puerta, Mollie se apresuró a ocultarse bajo las sábanas. No tardó mucho, pues escuchó un ladrido corto y un pequeño reclamo.
-¡No, Charles! -gritó Leni tras la puerta- No tengo tiempo para… ¡Aw! Deja te busco algo de comida. Lincoln puede esperar un poco… no le digas a nadie.
Oyendo los pasos en la escalera yendo abajo, agradeció al perro por alejar a Leni de la habitación.
Con toda la calma del mundo, Mollie hizo algo hace años impensable, y aún todavía por su educación. Sin importar qué tan indecente pareciera en ese momento, decidió de una vez por todas dar rienda suelta a lo que se guardó desde aquella noche en casa de Jordan.
Sentada a horcajadas directamente sobre el abdomen de Lincoln primero y luego acostándose a su lado, miró su rostro. De lo confuso de su estado, pasó a una calma casi angelical. Todavía no podía creer que ella misma lograse algo así, aunque fuera probable dejar a más de uno confundido. No era una mujer fácil ni mucho menos, pero con el chico en ese estado…
.
En cuanto Leni alimentó a Charles, se dedicó un poco a verlo comer. No tuvo, y así lo desea, culpa alguna de que ella y Lincoln tuvieran que faltar hoy a trabajar. No es como si por ello hubiese problemas serios, pero con el otoño respirándose era evidente que los remates de la pasada temporada tendrán que esperar.
Entretanto, Lucy se dedicó a asaltar el refrigerador. El haber pasado toda su vida compartiendo cuarto con Lynn le dejó algunas secuelas, como estar enrolada -contra su voluntad- en el equipo de baloncesto de la secundaria, revisar jugadas de cuando en cuando y, lo que más le ha afectado a su peso, comer un poco más de la cuenta, bajo la excusa de que tiene que ganar peso y estatura para las pruebas en cuanto entre a preparatoria.
-¿Vas a terminarte eso? -preguntó Leni al ver el sándwich de cuatro pisos que su hermana preparó mientras leía sus mensajes.
-No había morcilla, así que tuve que improvisar un poco -responde Lucy, dando una mordida al bocadillo.
-Pero ¿no crees que es demasiado?
-No me gusta el pastel de pimientos, pero es eso o tener que esperar a la cena… suspiro.
-No importa que tengas hambre ahora, mamá o papá ya llegarán en un rato -argumenta Leni.
La penetrante mirada de ojos grises de Lucy, proyectada desde aquél flequillo, hacía tiempo que dejó de parecerle incluso inquietante. En su primera día de secundaria, unos bravucones que repitieron el octavo grado se metieron con ella y le pusieron tanta goma de mascar que no le quedó de otra mas que afeitarle la cabeza. Con los días, y conforme le crecía el cabello, tuvo que terminar por quitarle a su hermana todos sus lentes oscuros por un mes hasta que la familia se acostumbrara. No fue lo mejor, admite, pero con los retoques necesarios y un par de lentes de contacto azules en la segunda semana la familia terminó por aceptar que no era tan aterradora como en un principio. Hasta que el cabello volvió a cubrir su cara, empero, el resto decidió llevarlo lo mejor que pudo.
-Me sorprende que hayas dejado pasar a la novia de Lincoln -dijo Lucy, queriendo cambiar el tema-. No entiendo cómo se fue sobre la primera chica plástica que se encontró.
-¡¿QUÉ?!
-Dije que Lincoln…
-¡Si entendí lo que dijiste! -exclamó atónita Leni, lanzando su teléfono por los aires- ¿No te das cuenta de que a mamá eso la pondría como loca?
-Lo entiendo perfectamente -respondió Lucy-. Puede ser peor que cuando Luan confesó ser lesbiana frente a ella y papá.
Mientras hablaban, el teléfono de Lucy sonó en el bolsillo de su blusa. Tomando el aparato, esta leyó en voz alta.
-"Estamos a dos calles. Liam nos dijo que tú y una chica llevaron a Lincoln a casa". Esto es serio -suspiró Lucy.
-Tú quédate en la sala y distrae a mamá -indica Leni-. Yo veré cómo sacarlo por la ventana.
-¿Sacar a quién? -terció la voz de Lily tras ellas.
-¿No se suponía que estabas con mamá? -pregunta Lucy, sorprendida.
-Está sacando las cosas de la tienda -dijo la menor-. ¿A quién vas a sacar?
-A nadie -mintió Leni con algo de remordimiento.
-¡Mamá! -chilló Lily- ¡Leni metió a alguien a la casa!
-¿Qué Leni hizo qué? -preguntó Rita desde afuera- ¡Mas te vale darme una explicación, jovencita!
-Muchas gracias, chismosa -gruñó Lucy.
Alarmada, Leni tuvo que subir a la planta alta, en lo que Lucy intentó hacer lo posible para contener a su madre.
-Hola, mamá -saludó Lucy-, yo solo…
-Ahora no, cariño -responde Rita, sorprendida y molesta-. ¡Leni! ¿Cuál era la primera regla que te dimos?
Subiendo a grandes trancos, Rita se dio el lujo de estar en segunda fila contemplando sorprendida el espectáculo que dejó a Leni pasmada.
En cuanto a la rubia abrió la puerta, ambas habían encontrado a Lincoln y a Mollie. El chico, si bien ya estaba más o menos despierto, yace en el suelo mientras la chica lo hacía sobre este, compartiendo un beso casi digno de una película… una de aquellas películas de romance que Rita se guarda para cuando está a solas con su marido.
Levantándose un poco y componiendo su ropa, Mollie emprendió una carrera torpe hacia la puerta. Por lo enrojecida que estaba su cara, Leni supuso que ambos no estarían precisamente en una actitud que desconoce.
-Espero que tengas una buena explicación, jovencito -dijo Rita, más decepcionada que sorprendida.
-Hola, mamá -saludó Lincoln, ocultando su cara bajo las sábanas.
~o~
La siguiente semana no fue precisamente buena. Entre los apuntes que tuvo que padarle a Chandler y los correspondientes castigos que este tuvo que cargarle encima, el que Lincoln faltase el jueves y el viernes Lori fuera por él directamente sin mediar palabra alguna lo pusieron en una situación lo suficientemente incómoda como para no querer plantarse en ningún lugar donde el apellido Loud haya marcado su territorio.
Empero, tenía un trabajo de física pendiente, y si bien la única persona en quien podía apoyarse es Trent, este no está precisamente en buenos términos con él. Hace tiempo que el castaño pretendía a Chloe, pero con los desaires recibidos y el que en secundaria mandase al carajo su amistad con Chandler por razones que solo él conoce lo hacen dudar de lo confiables que resulten sus notas. Sobre todo porque, a diferencia de su otrora amigo, Trent prefería cualquier medio subrepticio para tener cierta ventaja de la situación.
Por ello, se reunieron en La Mesa de Lynn para tal fin, alternando el trabajo con bocadillos de macarrones con queso acompañados de una salsa cremosa de pimientos.
-¿En serio no tienes nada sobre el momentum? -cuestionó Trent, un tanto molesto.
-No tengo ese apunte -objeta Clyde-. Llegué tarde a la clase del martes y la señora Maxwell no me dejó entrar.
-Tuvimos examen ese día, McTonto -gruñó el castaño, cruzado de brazos-. Después nos dejó repasar el concepto de momentum y nos pidió ejemplos de aceleración y fuerzas.
-Que mal.
-Oye, te estoy haciendo un favor -espetó Trent-. Si quieres, puedes quedarte atorado como esa tarde en el coro con Budden.
-Ni me lo recuerdes -dijo quejumbroso Clyde-. Ese primer solo fue una tortura.
-No te estoy pidiendo gran cosa. Solo dime si Chloe y tú llegaron a alguna parte, ya sabes.
-¿A qué te refieres?
-Besos, citas… sexo…
-Eso es algo personal, ¿si? -recriminó un tanto indignado Clyde.
-Bien. Solo dime hasta donde llegaron y dejaré de molestarte con eso -resolvió resignado Trent.
-Si así lo quieres… no pasamos de los besos -suspiró Clyde-. Prefiero ir poco a poco para que ella no se presione demasiado.
La siguiente media hora, en lo que tomaban apuntes -ya que Trent había sido sorprendido con las respuestas de los exámenes de la clase de Vickers y suspendió hasta el siguiente semestre, cosa que lo aligeraba para Cálculo- se pasaron apuntes, pero la tensión entre ambos apenas bajó un poco. Después de todo, no es como si unos apuntes y una comida bastaran para borrar meses de mutua frialdad sobre Chloe.
Ni bien estuvieron prontos a irse cuando Richie se presentó en el restaurante. Este, un poco golpeado, apenas llegó a la cabina que ambos ocuparon.
-¿Chandler otra vez? -dedujo Trent.
-No, viejo -responde el recién llegado-. ¿Recuerdas a la chica del centro comercial? ¿la lavaplatos del restaurante chino?
-¿Taylor?
-¡La invité a salir! -exclamó Richie, poco menos que alegre.
-No te fue bien, ¿verdad? -preguntó Clyde con sinceridad.
-¿Irme bien? ¡Ja! -descarga Richie, golpeando la mesa- Esa loca me dijo que no salía con bebitos de décimo grado si no quiere.
-Me hablaste de ella como si fuera la gran cosa -razonó Trent, molesto de ver a su amigo así-. ¿Qué salió mal?
-No pensé que fuera una zorra que se le insinúa a su supervisor -comentó Richie-. Si me burlé de Clyde cuando Emma lo rechazó, eso lo dejará corto si la gente se entera… no te ofendas, socio.
-Superé a Emma hace tiempo, no hay problema -disculpó Clyde.
-Oye, escuché que Liam dijo que Chandler golpeó a Lincoln la semana pasada -comentó Richie, cambiando el tema.
-Lo sé, me lo dijo el lunes en Química -añadió Clyde, un poco abatido por ello.
-Dice que Lincoln intentó coquetearle a dos chicas de secundaria -continúa Richie, teniendo la atención de ambos-, y que solo salió a protegerlas.
-Eso no fue lo que me dijo Liam -expuso Clyde.
-No me sorprende -masculló Trent-. Es Chandler, ¿qué esperaban?
-¿Se imaginan que Lincoln coqueteara con una de sus hermanas y una amiga suya? -preguntó Clyde.
-¿Su hermana? -dijo interesado Trent.
-Debes estar bromeando -rió Richie.
-Les dije que hablé con Liam, y la verdad le creo más a él que a un chismoso -sentencia Clyde, molesto.
-¿Cuál de todas? -quiso saber Richie.
-Lucy.
-Ah, si. Lucy -recordó Trent-. Jugos de uva y moras y materiales de laboratorio en secundaria. Le había quedado a deber algo de dinero que compensó lo que Lincoln me debía. Supe que mandó al hospital a Artie.
-Eso explica la férula -susurró Clyde, recordando que hace dos años Artie llegó a la escuela con un brazo roto por intentar cortejarla.
-Y ¿qué hacen? -preguntó Richie.
-Intercambiamos apuntes -respondió Trent.
-No es como si yo los tuviera completos, pero hago lo que puedo -dijo Clyde con modestia.
-Ya que están en eso, ¿me pasan sus apuntes de Historia, Física y Literatura?
-Son cinco dólares por materia, viejo -responde Trent.
-Como quieras -responde igual Clyde al mismo tiempo, antes de recibir un codazo del blanco.
-Si los quieres completos serán diez -remata el castaño-, y eso es con descuento a amigos.
Dudando de cobrar por algo así, Clyde buscó respuesta en Trent. Este solo negó con la cabeza mientras ve con cierta satisfacción a Richie sacar su billetera para contar lo que tiene.
-Sólo tengo veinte -suspira Richie, abatido.
-Nos los das después -resolvió Trent.
Resignado, Richie se unió al grupo, a pesar de que tendría que pagar para estar al corriente.
~o~
No está nada contenta con Lincoln, pero no tiene de otra. La discusión con sus padres terminó bastante mal para ambos hermanos, y los términos no fueron en sí lo bastante severos por las próximas dos semanas.
Hasta entonces, no se despegará de su hermano si no es para trabajar o dejarlo en la escuela. Sus horarios estarán controlados y las únicas visitas que tiene permitido hacer o recibir siempre deben ser avisadas con una hora de anticipación y sin lugar a réplicas de ninguna clase. ¿Chicas? Ni soñarlo. El que su madre le haya encontrado con alguien la semana pasada en pleno besuqueo horas después de haber sido noqueado ni siquiera fue atenuado por aquella historia del "héroe caído" que Lucy contó para intentar defender lo indefendible.
Eso no fue todo. Si antes querían negociar con ella sobre tenerlo allá los fines de semana, ahora fue algo irrevocable a partir de este fin de semana. Toda opinión que Lincoln tuviera al respecto quedó silenciada.
Mientras revisa la contabilidad del restaurante, nota que ha habido un par de irregularidades. Grant le había estado reportando quejas desde que entró sobre las entregas a domicilio, merced a los repartidores por aplicación; el precio de la carne de cerdo se elevó debido a que varias granjas de la zona tuvieron pérdidas este mes y se acabaron las coles para el chucrut, cosa que ya se veía venir porque casi nadie produce col en la región y la tienen que obtener si o si en el mercado mayorista.
Asomándose por el quicio de la puerta de su oficina, puede ver que Lincoln y algunos compañeros están en una de las mesas. Reconoce al chico Gagnon, que todavía en la mañana le dirigió una mirada aprensiva antes de salir, a Liam y a aquella fulana a la que, palabras de su madre, su hermano le vendía demasiado barata su inocencia.
Le cuesta creer que esa chica sea ya su tercera novia, y la primera de la que se tiene que cuidar. Lo que él tuvo con Pansy y Sadie en Windsor habían sido una cosa bastante relajada, sin muchas presiones de su parte para tener su primera experiencia sexual con una chica, pero esa compañera suya que a la primera vio su oportunidad de echarle la mano encima… chicas con su descripción tienen solo una palabra para definir lo que son a su parecer.
Oportunista.
"¿A quién pretende engañar? -pensaba antes de meterse de nuevo a la oficina- No me interesa que se haga pasar por una chica linda. ¿No puede ser más paciente y presentarse a nadie siquiera?"
Escucha a Kotaro maldecir. Por lo visto, es la tercera vez en la semana que aquellos jugadores de fútbol de la preparatoria se presentan. Es un hecho que Lincoln no mentía cuando le dijo que Chandler McCann se hizo con la capitanía del equipo. Delgado, de aspecto poco profesional y sin duda un aprovechado de lo peor. No podía creer que Lincoln no pudiera con ese tarado. Él, que estuvo en un equipo escolar de hockey, no estuvo a la altura de un patán para proteger a Lucy y todo lo que obtuvo de ello fue una paliza y que a ella la extorsionen… aunque, claro, lo más que logró fue un par de subcampeonatos, un campeonato y un reconocimiento especial al juego limpio por ser de los pocos jugadores que no entraron en trifulcas.
Ya tendrá tiempo para hablar con él de eso. Por ahora, tendrá que ver la forma en que se las arreglará para pagar la orden que llegó de la cabina de ese patán. Dos baldes de pollo frito, puré de papa y cobbler de fresa tamaño familiar, todo a cuenta de "su amigo Larry", es decir, Lincoln. No puede permitirse el lujo de tocar sus ahorros de nuevo, su hermano apenas y tiene para las cuentas de agua y electricidad (ni hablar de gastos personales), y encima se atrasaron con la cuota de mantenimiento de esta semana.
Con los fondos contados, ni loca piensa que aquella comida salga de su propia paga o del dinero que hasta hace poco tenía resistencia a tocar.
Sumida en sus pensamientos, ignoró el momento en que su padre entró.
-Lori Lou, necesito que mañana vayas al mercado a… -dijo Lynn sr, un tanto enajenado por la falta de pescado en la cocina-… oye, ¿qué tienes?
-No pasa nada, papá -mintió Lori, sorprendida, buscando evadir su principal y actual preocupación-. Las cosas con Lincoln no podían ponerse peor.
-¿De qué hablas?
-Todos en casa ya deben creer que él ya tiene novia -anuncia nerviosa Lori-, de nuevo.
-Ah, es eso, no es nada que… -empezó a responder Lynn, aliviado, antes de prestar atención a la palabra "novia"-… ¡¿Cómo que tu hermano tiene novia de nuevo?! ¡Es la segunda en toda su vida!
-La tercera -corrige la rubia.
-¿Tienes idea de lo que tu madre le diría si se entera de que tu hermano ya tuvo novia?
-Es de las pocas cosas con las que Lincoln hablaba en privado con mamá -admite Lori-. ¿Por qué creías que siempre les pedía que todos saliéramos y que ella se pusiera audífonos?
-Oh.
-Además, no es como si tú no hubieras pasado por eso antes -continuó Lori-. Según mamá, tuviste a cuatro o cinco antes de conocerla.
-Sólo fue tu madre -dijo evasivo Lynn.
-No te lo estoy reprochando -reprochó Lori-. Me contó que le dijiste de un par en secundaria, una tal Veronica Forrester en preparatoria con la que duraste dos años y de Abigail Kernicky durante tu semestre en Inglaterra. Y eso, sin contar literalmente a la señora Scalise.
-Nadie es perfecto -objetó Lynn, resignado a que le echen en cara su vida amorosa antes de Rita.
Tan metidos estaban en su conversación que no notaron la llegada de Leni. Enfundada en un pantalón y chaqueta de mezclilla, esta ni siquiera se dio cuenta de que la oficina que creyera de su padre cambió de dueño.
-Oye, papá -dijo Leni con habitual tono amistoso-, mamá me mandó para pedirte que pasaras a la tienda por…
Todo el ambiente familiar que padre e hija había tenido esa oficina se fue al drenaje. La sorpresa en la mirada de Leni contrasta demasiado con el desconcierto inicial y el súbito resentimiento posterior de Lori. Nadie esperaba, ni en otras circunstancias, un encuentro semejante.
Sin mediar palabra, Lori decidió dar por terminada la charla y su jornada laboral. Desconectó una memoria USB directamente, cerró sesiones y tomó su abrigo para ir a donde Lincoln, empujando a Leni en el proceso.
-… y entonces le dije -hablaba Liam, algo divertido-, "si vas a salir con otro, al menos hazlo con alguien que tenga el mismo color de cabello", y le dije…
-Lincoln -llamó Lori, molesta-, nos vamos.
-Pero si no tiene mucho que ordenamos -observó Lincoln, abrazando por encima del hombro a Mollie.
-Dije -insiste Lori-. Nos. ¡Vamos!
-¿No puedes ser la aguafiestas de otros? -preguntó molesta Mollie.
-No tengo tiempo para esto -respondió Lori, tomando de la oreja a su hermano y haciendo que este rompa todo contacto.
Encogido, Liam solo atinó a hacerse a un lado, mientras que Trent se cubrió con los brazos, aterrado de ver a Lori en ese estado. Mollie ni siquiera se movió, más preocupada por tener que regresar sola a casa que de intervenir.
-Ya le llegó a esta su periodo -masculló Trent.
-Mejor cierra la boca, Trent -espetó Mollie.
-¿Y quién se va a comer la parte de Lincoln? -preguntó Liam.
-Mollie se lo puede llevar -respondió Trent-, al fin que es su novia.
-No lo es todavía -insiste Lian, siendo lo último que Lincoln pudo escuchar.
Resignada, Mollie solo ve que el dueño del lugar y una chica rubia, quizá de veintitantos, parecieran condolerse por la reacción de Lori.
Afuera, Lincoln se pregunta qué demonios hizo que Lori se trastornara así. No estaba atento al exterior, mucho menos a quienes entraban y salían, y todavía tenía que dejar a Mollie a una cuadra de su casa antes de ir a Reininger's por ser su día libre. Ese plan, por desgracia, tendrá que ser en otro momento.
-Oye, ¿qué rayos te pasa? -preguntó molesto Lincoln.
-¡Pasa que te encuentro del brazo de esa cualquiera y no te noto preocupado por lo que ese idiota logró sacarte! -exclamó Lori, furiosa y buscando esconder el verdadero motivo de su malestar.
-Esto es por Mollie, ¿verdad? -cuestionó retador el chico.
-¡Esa no tiene que ver, pero ya hablaremos de eso luego! -sentencia Lori con contundencia.
-¡Ah, claro! Yo ya no puedo tener novia porque a Sadie no le gustó que te metieras en nuestra relación, ¡pero no puedo meterme con Bobby cada que ha venido porque temes que te lo robe! -escupió Lincoln.
-Tienes trabajo, Lincoln, ¡trabajo que conseguiste a mis espaldas! ¿En esto ibas a perder tu tiempo?
-¿Y qué esperabas que hiciera, Lou?
-No me llames por mi segundo nombre -advierte Lori.
-¿O si no qué? -retó Lincoln- ¿Vas a llamar a los Nordberg y decir "habla la hermana de Lincoln, sí, el chico que quiere salir con su hija a sus espaldas"? ¿Es eso?
-¡Y qué si lo hacía! -gritó Lori- ¿Te crees que por tener novia aquí todo se te hará más fácil?
-Sabes que no la tendré tan fácil, y menos cuando sus padres son demasiado aferrados a tenerla en casa casi como a una monja.
Un ligero carraspeo tras Lincoln cortó de tajo la discusión. En cuanto volteó, vio a los Nordberg tras él, nada complacidos con lo que acaban de escuchar. Si en la mirada de Helen había ascuas que crecían poco a poco, en la de Harvey sus ojos parecían carámbanos a punto de caer. Todo cuanto Lincoln tenía que descargar sobre su hermana se borró de su mente en cuanto vio a los padres de Mollie, furiosos con él por querer pretender a su hija.
~o~
Mayo 9 de 2021
Uno de los grupos que, de acuerdo a la UNICEF, se ha gestionado de forma más catastrófica durante la pandemia hasta ahora ha sido el escolar. Cuesta creerlo, pero lo más parecido que he vivido, y me tocó en época de estudiante, fue la epidemia de A-H1N1 de 2009. Entonces todavía tuvimos oportunidad de regresar a los salones. Ahora, muy a mi pesar, admito que aquí y en muchos lugares la cagaron. A título personal, creo que era más necesario dar por perdido este año escolar (en el hemisferio norte) y brindar facilidades para retomar a distancia, o de menos preparar una reacción de contingencia. Por como he visto en México... solo diré que no saben ni qué demonios hacen, mucho menos si hacen bien.
Siendo sinceros, no quería que Lincoln la tuviera tan fácil. Mañoso, si, pero no un buen luchador. En contraste, Chandler. Es gracioso, si lo pongo a revisión. El pelele nunca lo he visto mas que como un aprovechado, pero para ser franco decidí darle ese plus de cobardía y ventaja. Lo que nos lleva a tensiones que desde hace un tiempo aquí opté por manejar. Los que quizás hayan leído el pequeño gran dolor de culo seguro que lo verán como una venganza (simbólica) por el cierre de su arco.
J.K. Salvatori, es curioso que lo digas. Para pronto, basta saber que todos lo han padecido a su manera. Eso, por suerte o por desgracia, da un plus de contexto particular a cada quien, incluso de los personajes desagradables a considerando tu idea de una serie de relatos cortos, y no tengo la menor idea de, si lo hago, cómo relacionarlo. Por un lado, podría tomarme un interludio como con Princesa Caída, o bien hacer lo que un cierto caído en desgracia cof, cof Rasec02 cofcof. Pero ¡oye! *revisa un poco mejor la review y lo compara con la entrada de la cita de hoy*... tenías razón con lo de la ciudad con vecinos grandes y peludos. ¿En serio tienes familia en Churchill? ¡Verga! Eso es vivir a todo riesgo 24/7. No como lo de Lincoln y Lori, asentados en la frontera, en zona urbana y con tensiones al inicio.
J0nas Nagera es precisamente esa falta de convencimiento lo que menos necesitaba. De hecho... peligro de spoilers, todo se puede ir al retrete entre esos dos. No ahora ni mucho menos que terminé con el segundo punto crítico. Planteas algo interesante, no tanto por Leni como por los covidiotas de la fiestecita de Trent. Tal vez lo tome en plan mapache...
*ve las noticias y se entera que la CDMX avanza en su semáforo epidemiológico a amarillo* ¡¿Pero qué les pasa a estos hijos de sesenta mil p...?!
Sigan sintonizados
Sam the Stormbringer
