Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Treinta y nueve
La oficina de Angela está en un edificio completamente diferente, pero todos estamos en la misma base central, por lo que es demasiado fácil para mí encontrarla y averiguar qué diablos está haciendo.
O no haciendo, mejor dicho.
Las oficinas de nuestra Unidad de Investigación de Inteligencia Humana están en completo caos el 99 % del tiempo, y hoy no es diferente. Siempre están surgiendo casos potenciales, algunos más grandes que otros, y siempre hay un estruendo bajo de voces frenéticas que trabajan para descifrarlos.
Angela se encuentra en medio de la refriega, hablando por teléfono. Puedo decir por la expresión de su rostro que es serio, pero todo en lo que puedo concentrarme es en el hecho de que no está observando a Bella. A medida que me acerco, veo que Bella está en su pantalla. No hay video, solo el fondo familiar de su teléfono, su feed de Facebook, cosas así.
Lo sé todo acerca de cómo es su vida, incluso si está explicado en nada más que una secuencia de ceros y unos que forman el código que crea la imagen frente a mí.
Me alzo sobre su escritorio, proyectando intencionalmente una sombra como el espeluznante y ansioso jodido que soy. Me mira a los ojos con una sonrisa, una que decae instantáneamente cuando ve lo que estoy seguro es una mirada furiosa en mi rostro.
―Sí, señor. Verificaré eso y le responderé de inmediato. ―Su pulgar toca el botón de finalizar llamada, su frente se arruga con preocupación―. ¿Qué pasa, Edward?
—Necesito que vengas conmigo —espeto entre dientes.
El problema es que no puedo confrontarla aquí donde cualquiera puede escuchar lo que está pasando... porque no debería saber nada de lo que ahora sé. No debería tener acceso al caso de Bella para tener una maldita idea de lo que podría o no estar planeando.
―¿Por qué? ¿Está todo bien?
―No, todo no está jodidamente bien.
Es duro, pero tiene suerte de que esté tratando de mantenerme controlado como estoy.
―Está bien, está bien. ―Levanta las manos en señal de rendición, apila algunos archivos y cierra todo en su computadora.
Cuando regresamos a mi oficina, con la puerta cerrada y con seguro, me recuesto contra ella y suspiro profundamente, frotándome los ojos con el pulgar y el índice.
―¿Quieres decirme por qué no has encontrado la confesión de Isabella de que es básicamente una asesina a sueldo? ¿La que se esconde en sus documentos? ―Trato mucho de mantener mi voz calmada y nivelada. Para tratar de evitar exagerar más de lo necesario.
Pero esta mierda es jodidamente aterradora, y si tengo razón, podría estar en un gran problema.
Porque, ya sabes, no lo estaba ya ni nada.
―¿Perdóname? ¿De qué estás hablando y cómo lo sabes? ―espeta Angela, arrojando sus papeles sobre mi escritorio y cruzándose de brazos.
―Por favor, ahórrame la mirada de mamá oso, Ang. Mira la pantalla de mi computadora; lee lo que tengo en ella. Estoy seguro de que será jodidamente esclarecedor.
No estoy seguro de haber tenido este tono alguna vez con Angela, pero mi cuerpo no sabe qué hacer consigo mismo. Estoy molesto, enojado, traicionado, mi ego está sacudido y no sé nada de nada en este momento.
Angela me mira fijamente por un momento más, luego se aleja de mí, camina alrededor de mi escritorio y se sienta en la silla. Sé que lo entiende un par de minutos después cuando se lleva la mano a la boca y habla por primera vez desde que empezó a leer.
―Santa mierda.
