Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Cuarenta y cuatro
―¿Hola? ―La voz de Bella viaja a través del altavoz del teléfono pegado a mi oreja, enviando una sacudida por mi columna que tengo que hacer desaparecer de inmediato.
―¿Bella? Hola, soy Edward. ―Trato de sonar seguro cuando hablo, pero no lo estoy. Angela insistió en que no debería estar observando a Bella cuando la llamara, para que ni siquiera pudiera ver ninguna de sus expresiones y saber si está feliz de saber de mí o si quiere que vaya a buscar un agujero para morirme.
Pero Angela la está mirando en mi computadora, y se ve divertida y un poco molesta. Lo último lo atribuyo a que se toma tan en serio su trabajo como yo.
Bella se queda en silencio por un largo momento, más de lo que me siento cómodo, y me doy cuenta de por qué tan pronto como habla de nuevo.
―Edward, muy amable de tu parte recordarme después de todo este tiempo. ―Está molesta. Y honestamente, debería estarlo. Nunca tuve la intención de llamarla después de mi equivación al invitarla a salir. Pero no hago nada de lo que tengo la intención de hacer con esta chica, así que nada debería ser una sorpresa en este momento.
―Sí, lo siento mucho por eso. Tuve un viaje de negocios en el último minuto y estuve fuera mucho más tiempo de lo que esperaba. Llamé tan pronto como regresé.
―¿Y no tenían servicio celular donde fuiste? ¿O incluso antes de que te fueras? ¿No pudiste haber encontrado un momento rápido para enviarme un mensaje de texto? ―Puedo decir que todavía está sonriendo, aunque no está exactamente feliz conmigo.
―Mira, lo siento mucho. Los hombres somos unos jodidos, ¿no te has enterado? Déjame compensarte. ―Puedo sentir que me estoy tambaleando, así que ocupo mi mano libre con un hilo suelto en mis pantalones.
―¿No se suponía que en esta cita ya eras tú quien me estaba compensando? ―cuestiona.
―No, eras tú quien me estaba compensando a mí. Por quitarme la camisa —bromeo. No lo digo para ser una mierda, por supuesto. Esto es justo lo que ella y yo hacemos. Las idas y vueltas. Las bromas.
―Que tú ofreciste. Para compensar por arruinar mi cita ―bromea.
Maldita sea. Tiene razón.
Miro a Angela, que se sujeta los labios entre los dientes para no reírse. Puede que no pueda ver a Bella, pero ya la conozco lo suficientemente bien como para poder imaginarla tan claramente. La forma en que está parada, su peso descansando un poco más sobre su pierna derecha que sobre la izquierda. La forma en que su boca se curva en esa sonrisa sarcástica, cómo se muerde el interior del labio porque trata de no morderlo cuando está en público por alguna razón.
Sin embargo, lo hace en casa, y, hombre, eso me vuelve loco.
―Está bien. ¿Una oportunidad más? ―ofrezco, la súplica en mi tono se filtra a pesar de que no quiero que lo haga.
Otra pausa. Una oleada de esperanza en mi pecho.
―Mira, Edward, pareces un buen tipo, pero no tengo exactamente tiempo para jugar estos juegos.
Y la burbuja de la esperanza estalla estupendamente.
―No son juegos, Bella.
―Incluso si no tenías la intención de jugar, es un juego. Gracias por tu interés, pero creo que tendré que declinar.
Mi boca se abre cuando termina la llamada antes de que pueda responder, pero la fuerte risa de Angela no me da tiempo para pensar en eso por mucho tiempo.
―Mierda, me agrada ―dice, secándose una lágrima imaginaria de su ojo.
Sí, a mí también.
―¿Qué hago ahora? ―pregunto en su lugar.
Angela se encoge de hombros, su sonrisa nunca vacila.
―Supongo que tienes que esforzarte un poco más que eso, Casanova.
