Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

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Vínculos

XIV

Los cambios del plan

Royal Woods, Michigan

21 de enero de 2022

11:50 pm

La sala de los hermanos Loud

Nunca se había visto tan acorralado en su vida desde el incidente de la mala suerte y el traje de ardilla. En esa ocasión, admite, se lo buscó. Lo provocó al creer una mentira de Lynn, dejó que creciera con algo de ayuda de Leni y no supo controlarlo, ganándole una insolación al final del día y un cuadro de deshidratación que lo mandaron a la cama por dos días. Desde ese día, razona las consecuencias que puede esperar de cada plan, como el día que Stella llegó a su vida o lo que ocurrió cuando Leni empujó a Lori después de recibir ella un puñetazo de su hermana que la mandó al suelo.

No se podía comparar eso, ni de lejos, con su actual situación.

No pensó que olvidaría usar protección. Se atormenta desde hace dos horas con una sola pregunta que debe de retumbar desde su cerebelo hasta el último rincón de su recto. Justo cuando ya era prácticamente oficial su relación con Mollie, cuando las cosas ya empezaban a encajar, llega Jordan con la noticia de que será padre.

¿Qué hice para que el universo me patee en la cara?

Le dirige a Lori una mirada significativa. Después de que volvió en sí, estuvo encerrada en su habitación arrojando cualquier cosa que pudiera lanzar hasta que se le acabaron las fuerzas y los objetos duros que no se rompieron antes de comenzar con una perorata casi ininteligible y un rápido paso a la cuarta fase después de haberse enterado, negociando con quien sea que pueda explicarle mejor el contexto que se había formado a su alrededor.

En cuanto giró hacia Jordan, esta quiso evitar cualquier contacto visual. Es comprensible, pues, citando sus palabras, se y le acaba de destruir su vida. Todo lo que esa noche desencadenó sobre ambos se había traducido, pensando bien en ello, en un trato apenas formal en clases, apenas hablarse fuera de clases y sin tener contacto prácticamente fuera de la escuela. Ello explicaba por qué Mollie le decía que Jordan se sentía rara, o las salidas del baño que había tenido desde hace dos o tres días.

-Se los dije esa mañana, ¡se los dije! -alcanza a escuchar a Lori desde la cocina- Pudieron haber cometido alguna estupidez, pero corrieron con demasiada suerte. ¿Cómo puedes pensar en algo así, Lincoln? ¡Y a tu edad! ¿Qué van a pensar papá y mamá? ¡¿Qué va a pensar su madre?!

Titubeante, aunque ya más calmada respecto de hace una hora, Lori se acercó con una bandeja con galletas que le diera Clyde por ayudarle a obtener su propio permiso y tres tazas con algo humeante que Jordan apuró para quemarse la boca.

-B-bueno… -dijo Lori, contenida-…, quiero que me expliquen, los dos, ¿qué tenían en la cabeza?

-Fue mi culpa… Laurie, ¿cierto? -respondió Jordan, temblando todavía y dudando del nombre de Lori- Y-yo lo forcé a esto, pe-pero…

-No hay pe… -estuvo a punto de replicar Lori, comprendiendo que la menor está en una posición tan incómoda como su hermano-… ok, ok, no me está gustando, pero… continúa.

-Fue todo mi culpa -retomó Jordan, atropellando un poco las palabras-. C-creí que no había nadie, y megustanélyMolliepero… ¡Dios! Nopensabaqueseibaasalirtododecontrolyluego, luego…

-Yo tuve la culpa -asumió Lincoln, parándose y cubriendo la boca de Jordan para tratar de exculpar-. Yo la… convencí de venir. Creí que fue una buena idea aprovechar que Leni estaba a cargo y, ya sabes… pasó lo que pasó -añade, sonriendo nervioso.

-Lincoln, si esa es tu versión, es tu problema -suspiró Lori, cansada-, pero creo que esto es algo que podemos discutir con más calma, y hablarlo con mamá y papá.

Avergonzado, este quitó la mano de la boca de Jordan. Sonrojada, esta sólo se encoge sobre sí, como si se tratara de algo demasiado personal.

Tomando un trago al café que Lori había servido, este le supo como agua lodosa caliente. Las galletas apenas y las sabía terrosas, pero el café era un remate para una situación que promete salirse de control. En cuanto a Jordan, esta solo tomó uno de los bocadillos y lo mordió con evidente cortesía.

-¿Puedo hablar con ella a solas? -pidió Lori.

-Ella tiene nombre, ¿recuerdas? -preguntó Lincoln, un poco atribulado

-Bien -repuso Lori, alargando la "e"-, ¿nos disculpas? Tu amiga…

-Jordan -respondió esta.

-Si, eso. Jordan y yo tenemos mucho de qué hablar -añade Lori antes de tomar a Jordan y llevarla a su recámara-. Lleva sus cosas al otro cuarto, por favor.

Pensando en qué hablar con ella una vez que termine (y en cuanto Lori le deje hacerlo), Lincoln lleva su carga y, por mera curiosidad, empezó a revisar en las cosas de Jordan.

No encuentra hasta ahora nada relevante. Sólo algo de ropa, ciertos efectos personales que le dan todavía algunos nervios de manejar y un fajo con casi mil dólares en billetes de diferentes denominaciones que, apostó, son sus ahorros. Nada sorprendente, pues recordó que una de las amigas de Lynn, Cici, todavía sigue yendo a la escuela a pesar de tener una hija de tres años.

Lo más que encontró fue el cuaderno que ocupa para la clase de Flores. En la contraportada, encontró algunas miniaturas dibujadas por Jordan a color y en un estilo que le recuerda a la serie japonesa favorita de Hassan, No molestes, senpai. Le sorprende la calidad, aunque no tanto como los corazones que rodean, en una esquina, un cuadro con los tres, es decir, los futuros padres y Mollie, con la leyenda JLM4Siempre.

Rió un poco ante la idea, aunque fue una risa amarga. Quizás sean las hormonas las traidoras en esto, pero no tenía la menor intención de relacionarse todavía con nadie hasta estar por completo seguro, después del verano y ya teniendo cierta estabilidad. Mollie… desconoce la reacción a lo que cataloga como un desastre anunciado, y los padres de esta pegarían el grito en el cielo si se enteran de que a su hija la rondan un "depredador sexual" y una "loca desviada".

-Te enteraste -dijo Jordan tras él.

"¡Demonios!", pensó Lincoln, sintiéndose atrapado.

-¿De qué? -intenta cubrirse- Son… dibujos muy buenos.

-Eso no, Lincoln -dijo grave Jordan-. Mira, no es lo que tú crees, solo…

-Mollie y yo te gustamos -señala Lincoln, no menos afectado-. Vaya…

-Ok, es eso, si -confesó Jordan, bajando la mirada y sonrojada peor que un pimiento-. Empezaste a gustarme desde la tercera clase con Flores, y ya es complicado manejar que me enamoré de mi mejor amiga en secundaria como para que un chico me guste.

-No eres la primera persona que conozco que tiene un problema así -dijo resignado Lincoln.

-¿Ah, no?

-Becky, una amiga de Lori -continuó Lincoln-. A ella le gustaron sus mejores amigos, quiso estudiar con ellos pero se salió de control. Ahora no se hablan porque a ella la consideran una zorra.

-Eso es…

-No me sorprendió. A ella le fue mal con ellos porque quiso darle señales a ambos, y ahora está lejos de aquí.

-¿Qué pasa con ella? -preguntó Jordan, profundizando en ello- ¿Se fue de la ciudad o…?

-Del país -confirmó el peliblanco-. Está estudiando política exterior en Rusia.

-Que mal.

-El punto es que nadie puede manejar… ¿cómo lo llamó Lori? Una relación poli… polo… de muchos -vaciló Lincoln un poco-. Nadie puede manejarla, en realidad.

Pensativos, ambos adolescentes enfriaron su cabeza lo suficiente para tratar de entenderse.

Fuera de la habitación, Lori no puede estar más dividida tras la puerta. No sabe si estar decepcionada de su hermano al haber tenido semejante irresponsabilidad u orgullosa de él por manejar la situación mejor de lo previsto.

Estaba a punto de irse a la cama cuando sonó su teléfono. Sin ver, contestó.

-¿Hola?

-Quiero hablar con tu hermano, Lori -dijo Rita al otro lado de la línea-, ¡AHORA!

~o~

No se había dado cuenta de lo cansada que estaba. Una nueva ronda de dardos que lanzó bajo el mismo esquema de la sesión anterior la dejó peor que la última sesión, pues ahora sumó golpear un maniquí con un bate de béisbol que le tomó prestado a Lynn.

Sonará raro. Leni está tan cansada que no siente que está cansada.

Estuvo a nada de cerrar los ojos cuando escuchó primero un estampido de la habitación de Lisa y Lily y luego una estampida, primero de una persona y luego del colectivo.

-¿Qué les pasa? -preguntó Leni en cuanto se asomó.

-Es mamá -respondió Lynn, en interiores-. Lincoln está en serios problemas.

-¿Qué?

-El apestoso llegó a tercera base -continuó Lynn-. Lisa dejó micrófonos y cámaras en el departamento de Lori. ¡Ese idiota...!

-¡NO VUELVAS A DECIR ESA PALABRA, LYNN! -tronó Leni, furiosa y tomándola por los hombros.

-¿Quieres dejarme terminar? -pidió Lynn, asustada por la inesperada dirección que tomó- ¡El torpe va a ser papá!, ¡llevó a una chica cuando te quedaste con Lisa y…!

-¡Lynn! ¿Quieres por favor callarte? -pidió Lana, regresando del primer piso- Mamá está demasiado molesta para hablar con nadie.

-Será mejor que la dejemos descansar -resolvió Lucy antes de entrar al baño-. Una noticia así arruina a cualquiera… suspiro.

-Esto no me lo pierdo -dijo riendo Lynn en cuanto Leni aflojó.

En cuanto la futbolista se fue, Leni se alegró un poco. No compartió la sorpresa de Lisa ni la furia de su madre, sino que más bien se sintió feliz por su hermano, aunque dicha sensación se reducía por la edad de Lincoln.

No necesita ser una genio certificada para tener toda la información que precise. Recordando que ya Lincoln casi los metía en problemas por escuchar conversaciones ajenas a través de la ventilación, no tuvo demasiada dificultad para darse cuenta de la magnitud de lo que acababa de desatarse, y aún más porque, aparte de ella, solo Lisa tiene idea del porqué.

De hecho, fue esta última la que le diera una pauta general antes de volver a acostarse. Si lo que tenía antes de casi lograr conciliar el sueño fue lo que apenas y pudo escucharle decir a su madre, Lisa le puso el suficiente contexto para darle vueltas al asunto.

De todas las personas de las que Mollie pudo hablarle, de todas cuantas tiene en estima, la tal Jordan le era bastante cara, si no es que la cuarta persona más importante de su vida. Cliente regular como ella, se preocupa más de pasarlo bien. Como en algún momento lo dejara saber la abuela de Bobby, parecían uña y mugre cada vez que entraban a comprar algo para sí.

No quiere, ni desea, ser la portadora de malas noticias para nadie.

Le estuvo dando vueltas al asunto cerca de la medianoche cuando se le ocurrió hablar con ella por videochat. Para cuando Mollie inició sesión, tenía el cabello suelto, recortado hace un par de días por Miguel con un estilo que parecía ser más acorde con ella, un corte Bob a la nuca con el cabello seccionado en capas.

-¿Tienes idea de qué hora es? -preguntó Mollie, bostezando y con una mascarilla de avena sobre su cara.

-Si, pero ¿puedo preguntarte algo? -pidió Leni.

-¿De qué se trata?

-Es una pregunta de "qué tal si…" -expone Leni, incómoda-. ¿Qué tal si alguien embaraza a alguien que no quiere que otro alguien se entere de que el segundo alguien quiera más que su vida?

-¿Estamos hablando de Lincoln? -preguntó Mollie, alarmada- ¿En serio? Porque si se metió en la cama de alguna cualquiera, me las…

-¡No! No es Lincoln de quien hablo -mintió Leni, no menos alarmada antes de inventarse algo- Es que una amiga de… de Luna, ¡sí! Una amiga de Luna se embarazó y mi hermana no quería enterarse.

Con una expresión de duda en su rostro, Mollie le había dado a Leni su respuesta de inmediato. Como todas las personas que ha conocido, no perdonaría ni olvidaría una infidelidad bajo ninguna circunstancia.

-¿Estás completamente segura de que no es Lincoln?

-Lo juro por el meñique -remarcó Leni, alzando la mano derecha con el dicho dedo en alto.

-Te creo -respondió Mollie, guardando bien sus dudas-. ¿Podemos hablar al rato en la tienda?

-Claro.

-Te veo mañana, Leni -dijo sonriendo Mollie al terminar y desconectar.

Buscando más detalles, se asomó a la boca fe la ventilación que da a su habitación. Perdiéndose un momento en la autoadulación, escucha apenas algo.

-… irresponsabilidad. ¿Qué vas a hacer cuando esa niña dé a luz, Lincoln?

Una pausa. No escucha nada, por lo que asume que es su hermano quien está hablando. No tiene idea de qué pudiera decirle a sus padres, pero por la cara de Lynn sr., lo más seguro es que fue algo por lo que él va a tener que rendir cuentas. Sobre todo, cuentas relacionadas al ya asumido bebé.

~o~

Los primeros días de Tiago en Estados Unidos le fueron bastante enredados. De hecho, a pesar de haberle dejado con ropas más propias de regiones boreales, el carioca siente que se está congelando… dentro de la casa.

-G-g-gracias, s-s-s-señor McB-bride -tiritó Tiago en la sala de juegos, vuelta temporalmente su habitación-, y d-d-de nuevo lamento l-lo de Ha-harold

-No te preocupes, Tiago -dijo Howard, tratando de mantenerse compuesto-. Tarde o temprano lo… lo…

-Papá, recuerda lo que dijo la doctora López -tranquilizó Clyde.

-Voy a estar bien, Clyde. Gracias por pensar en eso.

-Descansa, papá.

-Bu-buenas no-noc-ches, señor McB-bride -castañeó Tiago antes de que Howard los dejara.

Clyde no supo cómo explicarle a qué tipo de clima se enfrentaría. Toda la ropa con que viniera es más bien apta para un clima tropical con muy pocas concesiones a temperaturas apenas mayores a los 64.5°F. Ergo, nada de lo que lleva es apto para un tiempo tan gélido como puede ser una población en Michigan.

La siguiente hora, ambos se la pasaron viendo la película de Ace Savvy. En un momento dado, la acción había pasado de las calles de Los Angeles a una toma en los miserables fondeaderos de desguace de Chittagong, en la costa de Bangladesh. Ya entonces, Howard estaba durmiendo, intranquilo, y Tiago ya no sentía tanto frío al poner el termostato a casi 100°F.

Estaban en plena charla de Carta Alta para convencer a Contadora de Cartas (bajo su alter ego, Liza Volta) cuando empezó a cabecear de sueño. Estaba pensando en aquella excursión al parque nacional Big Bear Dunes, a las afueras de Traverse City, momento que cree fue cuando todo parecía uno de esos dorados sueños de infancia.

"Es solo el calor, Clyde -pensó-. Es solo el ca… lor…"

~x~

Una vez que Cheryl los había devuelto, la reprimenda del director Huggins no se hizo esperar. Como castigo, Lincoln pasaría el resto del viaje ayudándole a archivar en digital los expedientes permanentes de los alumnos salientes por sabotear los diversos itinerarios, mientras que al resto solo les llamó la atención.

Se encontró con Richie y Trent en el lagar donde la tarde anterior prensó junto al primero cerezas para jalea. Al parecer, el chico de lentes estaba molesto porque, horas antes el director le decomisó el contrabando que había logrado meter.

-¿Interrumpo algo? -llamó Clyde.

-Gracias a la estupidez de Lincoln, me sacaron todo el jugo -lamenta Trent-. ¡Cheryl y Huggins los estuvieron buscando por horas!

-Sin resentimientos, Clyde, pero fue algo tonto lo que hicieron los seis -remarcó Richie-. No creo que hayas querido tomar parte de eso, ¿o sí?

-Bueno, pues…

-¿Qué culpa puede tener Clyde? -preguntó Trent antes de dirigirse de nuevo a Clyde- A final de cuentas, eres como su patiño.

-No entiendo -alega Richie.

-Su segundo, viejo -aclaró Trent-, como Lance era el mío antes de que me cambiara por Julius. Como el segundón de Ace Savvy, o Milhouse.

-Oh...

-No es nada malo, pero si las cosas siguen así es seguro que nunca salgas de su sombra.

-¿Y qué hay de Chandler? -preguntó Richie.

-Supe que se fue al bosque con unas bolsas de la cabaña de Huggins -respondió Trent-. ¿Lo sabías, Clyde?

-Joy dijo algo de eso -respondió este.

-Huggins me hizo pasar la mañana revisando las listas de quienes venimos -expuso el castaño-. Chandler se reportó enfermo y Artie se había quedado solo. Por eso Lincoln se quedó con el director y Karl le hizo compañía.

-¡¿Qué?!

-¿Por qué crees que Lincoln se quedó con él como pareja? -cuestiona Richie- Por eso y porque ambos son fans de… tener… cierto… caos en su orden

-¿Qué caos? -preguntó Trent.

-Ambos manejan desastres en casa, ¿qué esperabas?

-Sus hermanas, Trent -dijo Clyde.

-Mi hermano hace un desastre y no por eso me asignaron a Liam como compañero de cabaña -sentenció Trent antes de irse.

-¿Y ahora qué le pasa? -preguntó Clyde.

-Trent está de malas, ¿qué esperabas? -afirmó Richie, cansado-. Los dos sabemos que se cree mucho por haber dejado atrás a Ace Savvy cuando ni él mismo se lo cree.

-Si eso es verdad, que me muerda una tortuga.

-Hablé con Liam y me lo dijo. Trent está molesto porque Huggins le confiscó también un ejemplar del cómic de Jordan -aseguró Richie-. El que mandó a un concurso hace meses.

-No sabía que Jodan competía -dijo Clyde.

-Compitió contra ustedes, pero el dibujo fue bastante bueno -continuó Richie-. La historia, ya que lo dices, fue un asco.

-¿Por qué?

-Sonaba a un romance de chicas con secuencias de acción.

Desde ese punto, perdió el interés en la charla. Veía a Stella matar el tiempo con Liam y Zach enterrando en la arena a Rusty en la sima de una de las dunas junto a las cabañas, y a como pudo intuir, no se sentían tan mal por dejar a Lincoln en la cena con Cheryl y Huggins.

~x~

Agitado, despierta bañado en sudor.

Desconoce a qué hora se apagaron las luces, el televisor y el reproductor de Blu-ray, le trajeron una manta y dejaron en la mesita una taza de chocolate que -a juzgar por las apariencias- está a temperatura ambiente.

Mirando como pudo en medio de la noche, notó a Tiago. A pesar del ambiente a interior de la casa McBride, este luce como si empezara a cansarse de enfrentarse a un enemigo tenaz e implacable.

-Solo es un sueño -bosteza-. Un… mal… sue…

Dejando todo de lado, Clyde se sumió de nuevo en sueños. Dormido, olvidó que alguna vez en la noche tuvo un sueño sobre dunas, Lincoln en castigo y sus amigos antes del vendaval de sucesos que desató su partida a Canadá.

~o~

Siguiendo las instrucciones que le diera Lori -mismas que tildó en un principio de paranoia infantil-, Jordan hace lo posible por hacer pasar los síntomas de su embarazo con la más absoluta discreción que le es posible. Incluso ha bromeado con Emma al respecto cuando la morena se enteró que una de sus primas en Pennsylvania. Así, pudo engañar a más de uno con algunas botellas de agua vacías y a medio vaciar, algún almuerzo en mal estado y sus cambios de humor.

Respecto de éstos últimos, Lincoln se llevó por lo menos una buena parte en las clases que comparten e inmediatamente después de ellas. El chico se veía tan ojeroso como antes de irse de intercambio, y para como van las cosas pronto le va a disgustar un síntoma en particular en Jordan.

Esto lo notó Mollie. Dado que el proyecto final que les asignaron es bastante desagradable como lo es la degradación de compuestos orgánicos en un ambiente no controlado, ni ella ni Jordan dieron motivos de realizarlo en casa de ninguna de las dos. Mollie puso por excusa que a sus padres les disgusta que la "ciencia" -dicho tal cual, como si se tratara de confesar quién se tiró una flatulencia en un ascensor en hora pico o se llevó la mitad del licor sin haber puesto un solo centavo- toque temas tan asquerosos, mientras que Jordan (mintiendo) se excusó con que su padre volvió por algunas cosas que debe llevarse cada que su madre se ausenta de casa.

-Perdón por quitarles el espacio -dijo Mollie a una atribulada Chloe en su cobertizo-. Ya sabes qué opina mamá de lo que según ella es ciencia y qué es una aberración.

-Al menos tienen algo qué hacer en casa -dijo Chloe con sarcasmo-. ¿Creen que fue sencillo convencer a mis papás de que me dejaran prestarles el cobertizo?

-Eras tú o Emma -replicó Jordan-, pero una tía suya se está quedando en su casa y, la verdad, no quiero ser la chica que dé gratis masaje a sus feos pies -añade con una arcada nada disimulada.

-Iugh, es verdad -secundó Mollie-. La última vez que lo hice no pude quitarme la peste de su perfume cuando me hizo probarlo en sus juanetes hace dos años.

-¿No ibas a salir con Clyde o algo? -preguntó Jordan, aún reponiéndose de su asco.

-Dijo que iría con un amigo a darle un recorrido por la ciudad -respondió Chloe-. Dice que viene de Brasil y se quedó solo, por lo que vino aquí.

-¿No se suponía que allá hace calor? -cuestionó de nuevo Jordan, sintiendo una nueva arcada por la náusea.

-¡Yo qué sé! -negó Mollie, advirtiendo eso-. ¿Te sientes bien?

-Si -contestó la chica de cabello arena-, no es nada.

-¿Quieres un té de manzanilla? -ofreció Chloe- Clyde dice que es bueno para el malestar estomacal.

-Por favor, con…

-Dos de miel de agave, lo sé -continuó Chloe.

-Una y media.

Mirando a Chloe entrar, no pasó ni díez segundos para que Mollie la encarara.

-¿De verdad te sientes bien? -preguntó esta.

-Sólo son náuseas, es todo -minimizó Jordan.

-Dime que no comiste otra vez jalea pasada.

-¡Dios, no! Digo… -reaccionó Jordan, componiéndose de nuevo-…, no es eso. Es que… creo que mamá seguro que pidió algo que estaba pasado anoche.

-Jordan, no soy tan estúpida como parezco. En serio te ves mal.

Un examen rápido hizo que se sintiera comprometida. Con su malestar agravándose, Jordan siente ganas de vomitar como nunca, maldiciéndose por su condición.

-No es fiebre… -dedujo Mollie.

-Bien dicho, Sherlock -replicó Jordan con ironía antes de una arcada.

-¿No estarás mal por los nervios?

-¿Nervios?

-¡Por Dios, Jordan! Eso mismo me pasó cuando quise salir con Byron, ¿no recuerdas?

Sin poder reaccionar a tiempo, Jordan descargó su vómito sobre el contenedor donde tenían cáscaras de fruta y hojas de verduras varias, a la vez que Chloe salía con una jarra con té de manzanilla en las manos.

-¡Qué asco! -maldijo Mollie- ¿Quieres que ese loco nos repruebe?

-No fue mi… -eructa Jordan-… culpa.

-Tal vez quieras el Pepto -dijo Chloe, conteniendo sus propias ganas de vomitar.

Bufando, Mollie se fue del lugar.

Horas después, estando ya más repuesta, Jordan yace en el diván de la habitación de Chloe. Clyde y un chico latino que le fue presentado como Tiago estaban escuchando atentos lo que ella tenía que decir, al tiempo que Chloe servía una taza con té fuerte.

-Era obvio que estás enamorada -objetó Clyde-. ¿No sabes que los nervios pueden ser bastante traicioneros cuando eso pasa?

-Lo dice el chico que quiso ser cuñado de su mejor amigo -señala Jordan, bebiendo un sorbo.

-No eres la primera ni la última -consoló Tiago, un tanto seseante por su habla nativa-. Cuando empecé a rondar a Andrea, en nuestra primera cita terminamos por devolver la picanha en el ala delta y le cayó a una turista en la cara.

-¿Puedo saber quién es ese chico? -preguntó curiosa Chloe- ¿o es una chica?

-¿Podrían salir? -pidió Jordan, incómoda por los chicos.

-Claro, no hay problema -cedió Clyde.

-Sólo no se tarden -secundó Tiago-. Nos falta poco para nuestra hora de llegada a casa.

Abandonando la pieza, ambos chicos bajaron a la sala. Cerrando la puerta, Chloe se puso cómoda en la cama -una pieza de acero con dosel con una cortina gruesa de polar con impresiones de pandas en la tela lila- y se dispuso a escuchar.

-Prométeme que no le contarás a nadie -pidió Jordan.

-Antes de que me digas lo que me tengas que decir, ¿quién más lo sabe? -preguntó Chloe.

-Nadie -mintió Jordan.

-Jordan…

-Tal vez Lincoln -admitió Jordan-. Y… su hermana, Lori. A medias -añade.

-Entonces… ¿de qué se trata?

La sola imagen se formó en su cabeza. Lincoln le confirmó que él no se interesaba en ninguna relación hasta tener cierta estabilidad, cosa que es más que evidente que arruinaron al tener sexo en el cuarto del peliblanco, mientras que Mollie -piensa con sobrada razón- tiene más que definida su orientación, y su educación en familia ha sido lo bastante rígida como para que, fuera del entorno familiar, se muestre como una chica engañosamente fácil ante sus compañeros que no cede si ella no da paso abierta.

¿Por qué me quieres en tu vida si no puedo ser más que tu amiga?, escucha la voz de Mollie en su cabeza con reproche. Quieres que seamos algo más y yo no puedo ni quiero…

Es tu culpa que el resto de mi vida esté condenado a una freidora, acusó Lincoln, vistiendo en su imaginación una polera amarillo con tojo y blanco.

¿Quieres ir bajo las gradas del gimnasio?, pregunta la voz de Mollie.

Cualquier cosa es mejor que escuchar los pensamientos de esta zorra, alegó la voz de Lincoln, mientras ambas figuras se alejan.

-Me gustan dos personas -dijo al fin Jordan, queriendo evitarse de problemas-. Una es un chico divertido que ahora no tiene tiempo para una relación, la otra es, bueno… lo conozco de siempre desde el jardín de niños. Quiero que ellos lo sepan, pero no estoy tan segura de que funcione algo así.

-Eso es estúpido -soltó Chloe sin suavidad.

-¿Qué?

-Que es estúpido hasta para un chico -continúa Chloe con aire crítico-, si hablo de alguien como Clyde. ¿Quieres que te recuerde a Artie cuando quiso salir con Lucy Loud y Paige Marshall? ¿Al mismo tiempo? Esa rara lo mandó al hospital y Paige lo tachó de enfermo, como Cristina hizo con Lincoln.

-¿Y qué quieres que haga?

-Elige solo a uno -dijo contundente la anfitriona-. Dile a uno que no quieres nada con él más allá de ser amigos y sal con el otro. Terminará como romance barato de Wattpad, pero es eso o terminar con un hueso roto.

El camino a casa lo siente más largo. Sin tenerlo claro, Jordan no tiene mucha idea de lo que podría hacer ni pasar. Su madre no tiene tampoco idea de ello, y agradece que no sepa nada.

En cuanto estaciona su Vespa, le llegó un mensaje de un número que, por años, creía tener bloqueado.

Sé que te metiste con Lincoln Loud.

En el parque a las 5 mañana

O tu vida se acaba

~o~

Para Lincoln, las visitas al psicólogo eran una constante en el primer año de su estancia en Canadá. El director Marshall, en Mapleton, era lo bastante sensato como para ocupar la mitad de sus tardes como terapeuta y cargarse con un par de alumnos al día antes de retirarse a su casa.

Por ello, tomó de buena manera el no decirle a Lori que iría con Leni al centro comercial. En un principio, ésa era la idea, pero en cuanto viera el consultorio del doctor Feinstein temió que sería una visita con el dentista. En su lugar, tener de frente el rostro anguloso del doctor Schiller le resulta más bien algo parecido a los días de examen en clase de la señora Borutski.

-Espero que te sientas cómodo -saludó el terapeuta en cuanto entró con una botella de ron y un six-pack con bebidas gaseosas surtidas-. Lincoln, ¿cierto?

-Si, señor -respondió Lincoln, incómodo por la actitud más bien campechana del profesional.

-¿Una bebida? -ofreció Julian, tendiendo el six-pack.

-No, gracias.

-Como quieras…

En el acto, el psicólogo guardó las latas y la botella, tomó asiento y sacó de uno de los cajones de su escritorio un mazo que empezó a barajar con gran despreocupación.

-¿Te enseñaron a estilar baraja española? -preguntó Julian, lanzando una mano de cinco cartas con figuras de espadas, copas, monedas de oro y, cosa que le desconcierta, garrotes- Es muy diferente de la baraja francesa, y sus juegos son más propios de una fiesta mexicana o un asado argentino.

-Una amiga me enseñó a jugar algo de castigos -respondió Lincoln, no muy convencido-, pero hace tiempo que no la veo y no jugamos

-Bien, allá tú. Dime, y voy directo al grano -aclaró el terapeuta, recogiendo las cartas que Lincoln debía tener para el semestre. ¿cómo definirías la relación entre tus dos hermanas mayores?

-Leni quiere disculparse con Lori por arruinar su entrada a una universidad, Lori no quiere nada de ella. Así de simple.

-¿Y cómo era todo antes de su pleito? -preguntó Julian con interés.

-Eran muy cercanas -respondió Lincoln-. Si no fueran mis hermanas, diría que estaban casadas.

-¿Qué tal era Lori con Leni?

-Lori es muy protectora con todos, pero Leni era especial -confesó Lincoln-. Es su primera hermana y eran muy cercanas, aunque no era perfecto siempre.

-¿Algo que quieras recordar?

-Hubo una ocasión -respondió Lincoln, luego de hacer un poco de memoria- que ambas compraron el mismo vestido y el resto de mis hermanas pusieron en práctica su "protocolo de pelea" -añade dibujando comillas en el aire-. Habían resuelto su problema, pero no me dijeron nada y terminé por empeorarlo todo. Dos veces.

-Y este… protocolo… -dijo Julian, desdeñoso al escucharlo-… ¿les funcionó alguna vez?

-Sólo un par de veces que yo sepa, pero siempre porque yo no tenía algo que ver. El resto, papá y mamá terminaban por meterse como podían.

-Entonces me dices que un sistema que tus hermanas crearon para aligerar la paternidad a tus padres nunca funcionó realmente.

-Menos cuando la directora Rivers anunció cortes a los clubes de la preparatoria y pelearon por qué club debía de irse. Eso fue poco antes de que Lori y Leni tuvieran ese asunto.

-¿Puedes decirme qué habrías hecho tú de haberte metido? -preguntó Julian, recargando sus pies sobre el escritorio.

-Correr por mi vida.

Pensativo, el doctor se puso a meditar el asunto en cuestión. Lincoln solo respondió por reflejo, pues la última ocasión que intervino el protocolo estuvo a nada de que Lynn lo usara como arma para golpear a Luan por un muy mal chiste sobre deportistas perdedores tras haber tenido que ver desde las gradas cómo Huntington Oaks masacró a su equipo de básquetbol por acumulación de faltas personales y una agresión al árbitro.

Mientras hablaba, Lincoln no siente como si se quitara un peso de encima. Todo lo contrario, pues aunque esté hablando con la verdad, siente que cada leve asentimiento del doctor Schiller, cada nota que este toma en una tablet que reposaba sobre una base en el escritorio, le darán a Lori varios motivos para dejarlo fuera del departamento. Puso especial interés en cómo fueron las cosas con su primera hermana, al tiempo que detallaba algunos puntos de vista sobre Leni.

-Dile a Leni que puede pasar -dijo por fin Julian.

En cuanto se cumplió la orden, Leni tomó asiento. Esta lucía nueva ropa de invierno, bastante más abrigada y estilizada en tonos azules y aguamarina que podrían llamar la atención de cualquier casa de modas en Europa para hacerle un ligero comentario sobre su uso de una malla térmica debajo de una falda entablillada.

-Voy a dejarlo en claro, chicos -expone Julian-. Aún sin haber podido hablar con Lori, es claro que sobre ella depositaron una responsabilidad que, lamento decir, no le correspondía ni un poco. Responsabilidad que, debo añadir, se aligeró y complicó cuando decidiste meterte con su vida escolar -dijo a Leni- y ella prefirió largarse contigo -apuntó ahora a Lincoln- a Canadá.

-¿Por qué lo hizo? -preguntó inquieta Leni.

-Es normal tener peleas de vez en cuando, no tengo por qué repetirles esto. Pero el meterte con algo tan personal como público fue un error grave de tu parte, Leni -continuó el psicólogo-. La sesión anterior acusaste que ella no te dio tiempo para asimilar que ya no iba a estar para ti, y es comprensible. El problema es que tú quisiste darle ese tiempo de la peor forma posible. Se lo diste, pero no solo no quiso tomarlo sino que le diste una muy buena razón para ponerse oesada contigo.

-Lo hizo sin pensar demasiado -esgrimió Lincoln, protector.

-Lo que me conduce a tu actitud inmadura de entonces, Lincoln. Todavía eres joven, pero el tener que estar en medio no siempre te puede dar la mejor perspectiva cuando te metes en problemas. Más en tu contra, pasar de estar rodeado a quedarte al margen en un instante es una de las vías más comunes para perder a las personas que de verdad te importan. Por lo que me dices, tus amigos y hermanas fueron simples pagadores de ese comportamiento, y más todavía si lo que hiciste fue por ellos.

-Eso no suena bien -dijo el chico con reservas.

-Nada suena bien cuando es una verdad que no quieres escuchar.

Con esas palabras en el aire, Leni llegó a la conclusión de que su hermano no solo fue un afectado más de su búsqueda de tiempo con Lori, sino que también cometió los mismos errores que ella. No es que fueran similares, pero la intención fue, en el fondo, la misma, y los resultados no fueron muy diferentes.

En cuanto salieron, Lincoln se mostró un tanto más distante con algunos temas personales. Leni no se lo reprochó, pero teniendo sus ideas en desorden no le quedó de otra.

-Supe que las cabras de Liam esperan bebés -dijo Leni para romper el hielo.

-¿Qué? -preguntó Lincoln, distraído, antes de que Leni repitiera- Ah, si… claro.

-¿No quieres hablar?

-No es la primera vez que me echan en cara lo de Canadá -respondió Lincoln, dudando de sí-. No fue una buena idea después de todo, pero… ¿te digo algo? Tal vez fue mejor así… algo.

-Seguro lo dices porque Lori es tu favorita.

-Pasé demasiado tiempo fuera de casa y no me arrepiento, pero no vuelvas a decir eso.

-¿Qué Lori es tu…?

-Si, eso.

-¿Y por qué no habría de decirlo? -cuestionó Leni, empezando a perder un poci la compostura.

-Porque nunca fue fácil aceptar que dejé atrás todo lo que conocí por culpa de un error tonto -contestó Lincoln con seriedad-. ¿Quieres un consejo? Pregúntate alguna vez si lo que pasa es tu culpa, si debes arreglarlo o si alguien saldrá lastimado o algo peor.

-Quizá tengas razón.

-Hay muchas formas de lastimar a una persona, Leni -dijo Lincoln, apenas pararon frente al parque Ketcham-. Y las buenas intenciones son siempre la mejor excusa para hacerlo.

Sin decir nada, Leni quiso estrechar a su hermano contra ella, mas por su estatura era algo difícil. En cuanto Lincoln adivinó sus intenciones, solo la apartó con suavidad, dando a entender que necesita estar solo un rato. El chico no lo sabía, pero Leni conoce en toda su magnitud por qué él desea seguir así un rato.

~o~

En estos días, Jordan había evitado ir directamente a casa. Por un lado, a Lori le agradaba tener algo de compañía, y más al saber que se abrió un puesto de anfitriona para aliviar el trabajo de Kotaro en el restaurante mientras la cafetería donde esta trabaja le dio vacaciones forzadas por fumigación. Por el otro, era algo que agradecía dada la antipatía que ambas sienten por un chico en particular.

Revisando las noticias en su teléfono, notó en un artículo de deportes que una tal Blanca Guzmán, apodada sobre los encordados La Tormenta, recién había fallecido por complicaciones de covid pese a haber recibido ya una doble dosis del antiviral de Pfizer. Dicho blog le hizo pensar en una cierta latina de quien apenas y tenía ya idea que existiera todavía. Hasta donde recuerda, la chica Santiago es aficionada a ese acto barbárico que llaman "lucha libre", deporte que siempre le mereció desprecio por las llaves y los castigos que algunos fans solían practicar en secundaria con los de nuevo ingreso, incluyéndola.

La tarde estaba algo floja cuando escuchó un saludo bastante desagradable.

-Pero si es la lesbiana -saludó burlón Chandler, entrando por la puerta principal-. ¿Qué hace tu trasero aquí?

-Trabajo aquí mientras fumigan el café, idiota -respondió Jordan de mal modo.

-Uy, al fin estás sacando ese afán por querer algo conmigo de nuevo.

-No volvería a salir contigo ni aunque fueras mujer -dijo amenazante Jordan.

-Como sea, quiero una mesa -exigió Chandler, ya resuelto.

-Lo siento, no hay lugar -negó Jordan.

-El lugar está vacío.

-Hay limpieza a fondo.

-Me importa un carajo -desestimó Chandler. Quiero… una… mesa.

-No me hagas llamar al mi superior -amenazó Jordan, apretando debajo del cubículo el botón del interfono.

-¿La hermana de Lincoln Lerdo? Por favor

-¿Hay algún prob… -llamó Lori, nada más salida de su oficina-…, ¿tú de nuevo?

-Tu empleada no me deja pasar -alega Chandler, poniéndose prepotente.

-Hace tiempo que te aprovechas de mi hermano -observó Lori, molesta por la prepotente actitud del pelirrojo.

-Porque es un perdedor como toda su familia.

-Un perdedor… de familia perdedora -meditó Lori en voz moderada-. ¿Quieres saber qué le pasó al último chico que me llamó perdedora?

-De seguro fuiste a que te consolara ese ilegal que dicen es tu nov…

No dudó ni un segundo. Tomándolo por la chaqueta, le sacó la prenda y lo sujetó por los hombros. Sin desear perderse nada, Jordan decidió cobrarse de una buena vez todos los insultos que tuvo que tragarse hace poco y le tomó de la remera y el pantalón. Entre las dos, lo arrastraron hacia la entrada.

-¡No pueden echarme! -exigió Chandler, molesto, mientras era sujetado por ambas chicas de su camiseta- Soy un cliente regular, y exijo que…

-Cliente es el que paga, imbécil -contraatacó Lori, molesta tras escuchar esa protesta-, y tú nunca lo has hecho.

-¡Suéltame, perra…!

-¿Tienes idea de cuántas veces he querido hacer esto? -sonrió malevolente Lori, en medio de las protestas- Esperé mucho tiempo para que valga la pena.

-¿Quieres hacerlo? -preguntó Jordan, sonriente.

-¡Suéltenme ya, perras asalariadas! -insultó Chandler, pasando de la indignación al gimoteo.

-Por mi, ¡encantada! -respondió Lori, viendo pasar frente a la entrada un taxi a toda velocidad- ¡No vuelvas por aquí, tarado!

En el acto, Chandler salió despedido por los aires para caer de vientre sobre el asfalto helado. Rodando por el suelo, el golpe fue bastante más duro de lo que él esperaba y menos de lo que ellas creen que merecía.

-Ya veo -gimoteó Chandler, adolorido en el cuerpo y en su orgullo-. ¿Es que ese fenómeno se hartó de invitarme la cena?

-¡Invitarte! ¡Tú eres menos que una rata, McCann! -gritó Jordan, molesta, mientras Chandler se levantaba-. Ojalá que esto compense un poco las veces que les quitas el almuerzo a Clyde, a Liam y a Lincoln.

-¡¿Les quita el almuerzo?! -exclamó indignada Lori antes de irse directamente sobre el pelirrojo y tomarlo de la remera- Vuelves a meterte con mi hermano o cualquier amigo suyo, y literalmente tendrás que comer vía intravenosa. ¿Quedó claro?

-¿Y por qué no vas a comerte a la lesbiana? -insultó Chandler, señalando a Jordan- Según ella eres su tipo, ¿no?

-Deja ya a ese pedazo de basura -dijo Jordan, mascando su rabia-. Él no ha podido solo con nadie jamás.

-Tienes razón -dijo -No vale la pena -respondió Lori, azotando a Chandler contra el muro del local de enfrente.

Sin voltear, cruzó la calle y entró junto a Jordan al restaurante.

Ya en la oficina, Lori se sentía mal. No porque al fin pudo sacarse de encima a semejante aprovechado, sino porque no impidió que Jordan se viera involucrada en ello en su estado actual. Recordó los primeros dos meses de gestación de las gemelas, siendo todo un verdadero caos a veces militarizado que apenas y soportó. Aunque ese cambio sólo le duró por una semana, desde entonces, más que aterrada, estuvo impresionada al grado de llevarla a sus reuniones escolares hasta que el enorme vientre le impidió moverse demasiado.

Punto y aparte, Jordan. Esta regresó a la entrada para ("es algo inútil", pensó ella) proporcionar gel antibacterial y dar una rociada con desinfectante líquido a los comensales, pero la agitación le sentó bastante bien. Hace mucho que quería poner a Chandler en su lugar desde esa cita horrenda que terminó con su relación y con el maestro Bolhofner bañado en sopa de almejas estilo Nueva Inglaterra durante el aniversario de la fundación de la ciudad.

Conforme avanza la tarde, Jordan llegó a preguntarse si esos cambios de humor terminarían. No dejó que lo de Chandler le afectara en su rabia, pero en menos de veinte minutos pasó de esa ira casi asesina a una honda tristeza y a un dejo de alegría que se complementó en la comida con un trozo de pastel de tres leches, algo que de ridículo ("¿Tres leches? ¿Es una broma como las de Santiago?", se preguntó en su momento) pasó a lo empalagoso por el postre que es el especial de La Mesa de Lynn esta semana.

Estando a mitad del postre, mismo que acompaña con una malteada de fresa, escuchó el tono de mensaje en su teléfono. Sin prisa, leyó antes de que escupiera la bebida.

Lo siento mucho.

Tu mamá ya está en camino.

Levantando la mirada de la pantalla, miró a Mona. Esta, sonriendo satisfecha, se puso un casco en color lila antes de alzar su teléfono con un manchón que no reconoce, anexado a un nuevo mensaje.

Esto es por Trent,

puta

Debajo, ve cuatro fotos demasiado comprometedoras de ella y Lincoln. Todas iluminadas con flash, la exhiben montando a Lincoln, desnuda y con el cabello suelto sobre sus hombros, sin dejar nada a la imaginación.

Viéndole partir, no pudo sentirse peor con nadie en su vida. No tiene idea de cómo rayos involucró a su exnovio, pero en cuanto lo vea, decide, tendrá que hablar con él.

-¿Estás bien? -preguntó Lori, acercándose.

-Velo por ti misma -dijo Jordan, afectada y palideciendo.

Tomando el teléfono de la chica, Lori se sorprendió del contenido del mensaje. No sintió envidia de su hermano, aunque no le quedaron dudas de que fue una noche tan intensa como la suya esa vez.

En cuanto entró la madre de Jordan, esta se encogió temiendo lo peor. Sabía que ella se embarazó sin poder terminar la universidad, y la sola idea de saberla enterada no podría ser lo mejor que le suceda. Quizás la haga abortar en una clínica clandestina, o peor aún, echarla a la calle con solo lo que llevase encima y algo más, si acaso.

Viendo su rostro, en un principio vio decepción, pero había algo más. Exagerando con sus ideas, toda defensa que pudo haber preparado se desbarató en cuanto esta habló.

-Lincoln Loud y tú… ¿es en serio?

La risita que esta añadió era lo que menos esperaba. Y la ceja izquierda de esta, arqueada en una expresión más bien cómica, no lo mejoraba.

-Señora, le juro que yo no supe hasta que… -empezó a hablar Lori, mas esta fue silenciada por Amaris.

-Hablaremos después de eso, señorita -dijo Amaris, sin dejar de lado su expresión-. ¿Quieres algo antes de que me vaya?

-Sólo quiero estar sola un rato, ¿quieren? -pidió Jordan, aplastada ante la realidad de los hechos.

-Le diré a mi papá que saliste por una emergencia -dijo resuelta Lori antes de entrar a la cocina.

Lo que Jordan escuchó de allí, empero, fue una discusión, un tronido y vieron tanto a Lori como a Lynn sr. dejar el lugar.

-¡Grant! ¡Cierra temprano! Ya no tomes más pedidos y empaca para llevar -instruyó Lynn-. ¡Kotaro! Recoge todo y deja el resto para mañana.

-¿Señor Loud? -preguntó Jordan, aún ensimismada.

-Ahora no, Jordan -dijo cortante este, saliendo hecho una tromba.

-¿Quiere alguien explicar qué pasa? -pidió Amaris,

-¡Tenía que ser ese imbécil! -bramó Lori- ¡Tenía que salir con eso!

-¿Qué pasa, niña? -reiteró la castaña.

-¡Que detuvieron a mi hermano! ¡Eso pasa! -estalló Lori, furiosa- ¡Alguien llamó a la policía y dijo que agredió a una chica de su escuela!

Palideciendo, Jordan cayó en cuenta de que Mona fue mucho más allá de lo que, considera, podrían hacerse entre sí. Exposición, delación, humillación… todo esto fue mucho más allá de lo que está dispuesta a tolerar de Mona y su indiscreción.

~o~

Agosto 29 de 2021

T-8 horas para clases presenciales en México

Uno de los temas que más ha incomodado por parte del movimiento antivacunas ha sido la relativa rapidez con que se dispuso de vacunas. Moderna, Sputnik V, Pfizer, Oxford/Astra Zeneca e incluso inoculaciones nacionales como Patria (México) y Soberana I y II (Cuba) , mismas que están siendo puestas en entredicho, se supone que deberían de haber salido en plena forma dentro de dos o tres años. Más a su favor (según sus simpatizantes), los efectos secundarios presentados les dan la excusa perfecta para no aplicarse ni una dosis. Coágulos, fiebres, dolores corporales... incluso, y esto las chicas de pecho plano lo agradecen, aumento en el tamaño del busto.

Hay sucesos que no voy a tomar tan en cuenta de la quinta temporada. Obviamente lo referente a Stella, el incidente de Lola gótica postureta, el mame de Mick Swagger en la preparatoria (ok. Ese si) o mucho de lo referente a la película). Así mismo pasará con algunas cosas de Los Casagrande. No obstante, lo que es un hecho es que desde que coloco fechas y sostuve mi teoría de que Lori nació entre 99-2000 se confirma como canon. Esa sí es la más grande patada que le he dado al canon de la serie, pues *alerta de spoiler* el primer encuentro de Lynn y Rita sería nada menos que 22 años atrás sobre los sucesos de la serie, es decir en 1994. De igual forma, a los sucesos recientes (como el terremoto de Haití o la caída del gobierno afgano) les daré una muy ligera mención si encuentro el espacio.

Respondiendo a sus reviews...

El mítico Slash Torrance... Bienvenido a bordo de este desastre de fanfic, viejo. Antes que nada, estoy tomando en cuenta sucesos directamente hasta la cuarta temporada, más en concreto hasta el episodio Don't you Fore-get About Me (en relación a Lori), así como sucesos en línea alterna a partir del inicio de la quinta (Schooled!, en concreto la partida de Lincoln a Canadá). En relación al contexto, la pandemia sentó las bases en cuanto empecé a escribir el primer capítulo, aunque para cuando desarrollaba el día 6 de la semana Luaggie anterior paré un poco todo esto y ¿por qué no? Sentar las bases partiendo inmediatamente desde la graduación de Maggie. Para detalles, la única lectura obligada es Amarilo al Índigo, capítulo 6, Sin pompa y en circunstancia. Saludos hasta el Schnauzer que adorna México debajo del Metapod y el elefantito sentado.

Si se van a vacunar, ¡por favor! Apliquen protocolos si no ven orden en su centro de vacunación más cercano. No seamos brutos. Ahora...

Sigan sintonizados...

Sam the Stormbringer