Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Cincuenta
La marca que dejó atrás es solo una pequeña línea, apenas trascendente. Sé que la cantidad de sangre es solo el resultado de la ubicación del corte y no de la gravedad.
Se inclina más cerca de mi mano, y por un estúpido segundo, creo que puede estar lista para besarla. Mi respiración se entrecorta, y ella me mira de nuevo, su suave sonrisa anterior se ensancha.
―Creo que es posible que necesites puntos de sutura; esto es bastante serio. Quién sabe; incluso puedes perder tu mano ―se ríe, colocando mi mano sobre mi rodilla para recuperar una curita de su pequeño kit-definitivamente-no-para-matar.
―Creo que una herida mortal es motivo para que aceptes una cita conmigo, ¿no?
Arruga la nariz, sacudiendo un poco la cabeza mientras aplica la curita.
―Normalmente, estaría de acuerdo, pero la desesperación no es exactamente algo que me haga desear pasar más tiempo contigo.
―Oh, ay. ―Me agarro el pecho con mi mano recién vendada, haciendo una mueca para demostrar cuánto me han lastimado sus palabras en broma―. ¿Desesperado, en serio? Tal vez eres así de hermosa, y no puedo evitar hacer todo lo que esté a mi alcance para conquistarte.
Ella pone sus manos sobre mis rodillas, presumiblemente para levantarse, pero la acción hace que la realidad de la situación se estrelle contra mí.
Isabella está entre mis piernas. De rodillas. Luciendo como mi propio pecado personal con sus labios rojos como la sangre y sus ojos oscuros y ahumados, su cabello un poco salvaje con rizos, y la ropa pegada a cada una de sus curvas.
Me hace tomar un fuerte respiro, lo suficientemente audible como para que su columna se enderece al darse cuenta, y mi pene se hincha en contra de mi voluntad. Ella no mira hacia abajo, pero si lo hiciera...
Joder, es hermosa. Joder, la deseo. Tal vez mucho más de lo que jamás he deseado a nadie.
―Lo eres, por cierto. ―Mi voz es mucho más profunda y ronca de lo que pretendo que sea, así que me aclaro la garganta para tratar de ocultar el hecho de que todo lo que necesito de ella en este exacto momento es que saque mi polla de mis pantalones y se atragante con ella hasta que esté disparando mi semen por su garganta―. Tan jodidamente hermosa que casi duele.
Deja escapar una pequeña risa, levantándose de mis rodillas para disipar la pesadez que se ha apoderado de nosotros.
―Entonces, harás todo lo que esté en tu poder, ¿eh? ―pregunta, cruzando los brazos sobre su pecho. Ahora se eleva sobre mí, sigue sonriendo, pero hay un aire en ella que da un poco de miedo.
No, no da miedo... es emocionante.
―Sí, creo que lo haré ―le aseguro.
―Está bien, entonces. ―Toma una respiración profunda y se aleja de mí, cortando esos últimos lazos serios entre nosotros. Aprovecho la oportunidad para ajustarme y ocultar la furiosa erección que me dio―. Es noche de micrófono abierto esta noche…
―Sí... ―interrumpo, preguntándome a dónde va con esto.
―Entonces, canta para mí ―afirma como si fuera la solución más obvia del mundo.
―Oh, no creo que sea una buena idea si quieres conservar a tus clientes ―insto, levantando las manos en señal de rendición.
―Creo que es una idea fantástica. Ellos pueden decidir si consigues una cita o no. ―Sonríe con picardía, recostándose contra el escritorio.
Yo no canto.
Nunca.
Ni siquiera feliz cumpleaños en las fiestas de cumpleaños.
Pero estoy en una misión, así que no tengo otra opción.
―Bien.
