Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Cincuenta y ocho
―Háblame de tu mamá ―pide Bella, llevándose la copa de vino a los labios e inclinándola hacia atrás para beber. No debería ser tan erótico como lo es, pero sus labios se presionan contra el frágil cristal de una manera que me hace pensar en otras cosas que me gustaría que ella los presione.
Baste decir que es muy difícil alejar mi mente de ese tren de pensamientos y pensar en mi madre, pero mi pene agradece que la presión se alivie un poco.
―Ella es... es una fuerza, digámoslo de esa manera ―me río―. Papá no estuvo muy presente mientras crecía. Eso no quiere decir que nos descuidó porque cuando estaba cerca, era de verdad, tiempo de calidad. Pero mamá siempre se aseguraba de que nos sintiéramos amados y cuidados. Es muy amable, hasta que la enfadas. Muy parecida a ti, en realidad.
Bella sonríe, mirando hacia abajo y posiblemente incluso sonrojándose un poco. Es un gran contraste con lo que he visto de ella en persona antes; mi corazón no puede soportarlo.
―Le diagnosticaron cáncer de mama hace dos años y se preocupa mucho por mí, así que he estado tratando de... arreglar mi mierda.
―Lo siento mucho. ¿Por qué se preocupa por ti? ―Antes de que me dé cuenta, su mano está sobre la mía. Suave, cálida y reconfortante, de una manera que nunca hubiera esperado. ¿Cómo puede una mano hacerme sentir tan… confuso?
¿Qué carajos me está pasando?
―Uh ―suspiro, sopesando las diferentes formas de decirle a mi cita que soy un imbécil emocionalmente atrofiado―. Básicamente, soy un imbécil emocionalmente atrofiado.
Bien. Excelente. Fantástico.
Afortunadamente, ella se ríe, salvándome aunque sea un poco.
―Vamos, no eres tan malo ―ofrece.
―No, no lo soy. Solo trabajo demasiado; realmente nunca he tenido tiempo para las relaciones.
―¿De verdad? ―Levanta una ceja perfectamente arqueada, su sonrisa se vuelve un poco más juguetona y burlona.
―¿Qué, no es obvio? No soy del tipo de citas —afirmo, riéndome.
―No, definitivamente eres del tipo mujeriego que coge y se va, ¿eh? ―La forma en que lo dice no es desagradable; realmente no lo es. Todavía está sonriendo, todavía bromeando, pero también dándome un poco de infierno al mismo tiempo.
Estaría mintiendo si dijera que no levanta una bandera roja. En algún nivel, se siente como si estuviera buscando información.
―Yo no diría que soy un mujeriego. Pero tampoco soy un santo. —Me encojo de hombros.
―Ah ―tararea, inclinándose hacia mí. Su mano todavía está sobre la mía, y levanta la otra mano para descansar la barbilla sobre esa palma, el codo sobre la mesa―. ¿No hay ex amantes despechadas de las que deba preocuparme?
