Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
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Vínculos
XXVI
Bálsamo
Royal Woods, Michigan
26 de abril de 2021
7:23 am
El baño de la familia Rosato
Si hay una cosa que Jordan empezó a odiar es hacer fila para su propio baño. Lincoln le daba su espacio en deferencia a su condición, desde luego, pero tanto su hermana como Leni se toman muy en serio el concepto de "la belleza toma tiempo". Y claro, en virtud de que, de los cuatro jóvenes que en este momento ocupan la casa, dos trabajan a medio tiempo, una debió de volver de sus vacaciones apenas ayer y la otra dejó de buscar empleo por ahora.
Pese a que ya ninguno de los dos puede decir que no conoce los recovecos físicos del otro, lo cierto es que a Lincoln le da algo de pena ver el pecho de Jordan, así como a esta le sigue dando risa que Lincoln pase el rastrillo sobre el área del traje de baño, provocando en ambos que el sonrojo sea peor.
Sin embargo, esta mañana no era precisamente para reírse de nada.
-¡Jordan! -llamó Amaris desde la planta baja- ¡Te recuerdo que tienes revisión con la doctora Patel a las cuatro!
-¿Tiene que ser hoy? -protestó Jordan, todavía en pijama.
-Y por favor, no olvides tus primeras muestras del día -remató Amaris antes de que se escuchara la puerta principal cerrarse.
-Que asco -dijo quejumbrosa la chica.
-Tienes que hacerlo -respondió Lincoln, afeitando la pelusilla que tenía bajo la espuma-. Es eso o tener que aguantar una sonda intravenosa. Así le pasó a mamá cuando tuvo una amenaza de aborto con Lisa.
-Pues no voy a dejar que un doctor me diga qué hacer con mis… desechos.
-Uh… ¿te recuerdo que es probable que los desechos del bebé pasan a tu sangre por el cordón umbilical?
-Bien, "doctor Loud", dame los malditos frascos… -pidió la chica, nada convencida.
De verdad Jordan odia la toma de muestras fecales. De por sí el mero hecho de haberse vuelto una imperdonable flatulenta por sus antojos iniciales de chucrut con ajos y pimentón le provoca ascos como para no atreverse a manipular su propio excremento y orina ni de broma. Era una ironía que, siendo un tanto puritana en ese aspecto, su madre la haga tomar ese tipo de muestras sólo para llevarlas y tener un control más estricto de su dieta.
En todo lo que ha pasado desde la cuarentena con los Loud se ha perdido de al menos tres fiestas de su clase y otras cuatro de las superiores, aunque ninguna organizada por gente que le interese. Ciertamente Paula Price no era precisamente el tipo de persona con quien entablaría conversación por mucho que Liam la conozca del coro. Tabby, ni de lejos le habla por una abismal diferencia en sus gustos, en tanto que Kat simplemente le importa un pimiento. ¿Artie? Por lo menos él tuvo la decencia de avisarle y darle algunos de los detalles de lo que se perdió.
Haciendo lo posible para no tener que tocar tanto sus deyecciones, se puso guantes y un par de máscaras N-95 del botiquín para evitar sentir ascos por el olor. No funciona, pues el hedor es tan penetrante que la náusea no se hizo esperar.
"Simplemente perfecto", maldijo Jordan para sí. La muestra fecal, un poco seca, cayó al piso, a la vez que la orina de olor más fuerte de lo usual se le resbaló por intentar atrapar el contenedor de la primera, derramándose el contenido por el suelo.
Con ganas de vomitar, se la pasó echando pestes el resto de la mañana. Para su pesar, Lincoln está en la escuela, Chloe se distanció un poco sin perderle contacto y Emma le prometió tomar nota de sus tareas. Misma situación con Artie y Clyde, mas no con Trent. El chico fue contundente al decir que no tendría tiempo de ir a su casa pues esta semana su abuela se está quedando con ellos por el cierre de uno de los asilos de Huntington Oaks.
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Para cuando la revisión terminó, no fue directo a casa, eligiendo pasar lo que resta de la mañana en el parque Ketcham. No le molesta comer una salchicha y yogurt por desayuno, pero aunque su estómago lo resiente a la media hora por lo menos se puede centrar en algo más que en estar tras un pupitre, soportando a michos chicos que la creían popular hasta que volvió de su encierro. Toda la porquería que muchos de sus presuntos "amigos" salió a flote en esa sola semana, y peor aún. A pesar de que ser popular le importaba un carajo (siéndolo, ¿a quién no?), la situación para ella pasó de ser privilegiada a una paria social.
Un tanto agotada por el esfuerzo que significó darle un par de vueltas al parque, buscó un sitio donde descansar. El feto, determinó la ginecóloga, estaba desarrollándose bastante bien dentro de lo que cabe para un embarazo adolescente, y dado el tiempo que dejó pasar ya todo cuanto quedaba era esperar al parto. Eso, más que calmarla, le provoca ciertas ansiedades, lo que le obliga a sentarse en el primer sitio que encontró, una banca debajo de un arce bastante nudoso por los años que ha vivido.
-¿Te importa? -dijo una voz femenina tras un periódico- Estoy buscando un empleo a la antigua.
-Perdón, pero estoy embarazada -replicó Jordan antes de dar un trago a su botella.
-No sabía -dijo la voz-. ¿Buscando tener al novio cerca?
-En realidad el padre no es mi novio -dijo riendo Jordan, denotando nerviosismo-, pero quisiera darle el trabajo.
-Entonces -replantea la voz- fue cosa de una noche.
-Es más complicado que eso -respondió Jordan.
-¿Por qué no me sorprende?
-¿Por qué lo dice?
-Tengo un amigo aquí, en el pueblo -dijo la voz-. Él no lo está pasando tan bien como quiere hacerle creer a todo mundo, pero está a nada de morirse de agotamiento.
-Eso es serio.
-Es curioso. Por años tomé a ese chico como un pobre diablo hasta que su hermana lo arrastró a una cita doble, y todavía más desde que se escondía de mi en ese estúpido baile antes de que me mudara -detalla la voz-, y ahora tendrías que verlo. No tiene tiempo ni para un amigo que lo buscó.
-Si supieras que el papá de mi hijo es tan… ¿cómo decirlo? -dijo pensativa Jordan- Es algo tonto, tal vez idiota, pero siempre termina poniéndose de último aunque no le toque nada. Sin querer le dije que nos arruinamos la vida, y está haciendo lo posible porque no nos falte nada aunque tenga un trabajo de porquería.
-¿Y por qué no puede pensar en él aunque sea un poco?
-Ya se lo dije. Sus hermanas me dijeron que, aunque quiera algo, termina renunciando a eso por verlas felices, aunque ahora me cuenta casi como una de ellas.
Viendo el encabezado del periódico mientras hablan, Jordan solo puede deducir que Lincoln si se extralimita. Es cierto, y no lo niega, que salvo algunas baratijas y algún antojo muy de vez en cuando, se está privando de bastante. Si no lo conociera como lo ha venido haciendo desde que empezó el año, se atrevería a decir que Lincoln es un perfecto idiota por hacerse de una responsabilidad a la que muchos huyen a su edad. Idiota… o alguien decidido a ir hasta las últimas consecuencias si sus intenciones son honestas.
Dando un nuevo sorbo a su botella, Jordan se percata de algo sobre su interlocutora. Mirando a sus piernas, admite que son bonitas, y más con ese tono bronceado de piel. Con esos deportivos tipo Converse se le antojaría invitarla a salir o algo, pero con la posibilidad de que a ella le guste comer algo que en estos días le causa ascos es muy dudoso que acepte.
-Me faltan diez minutos para entrar -dijo la voz tras el periódico-, tengo que irme.
-¿Vives cerca de aquí? -preguntó Jordan.
-Si, pero no me interesa salir con nadie por ahora -respondió la chica, levantándose y tomando camino en dirección a la acera opuesta, esperando un taxi y partiendo hacia Beaverton mientras se ajustaba una blusa roja de estilo qipao.
Viendo a la chica dejar de lado el periódico, el rostro le parecía bastante familiar. De no ser porque su dentadura estaba perfecta y el cabello estaba peinado en un impecable moño bajo una redecilla blanca, juraría que esa era Ronnie Anne Santiago.
Desairada, Jordan decide regresar a casa, esperando no encontrarse con Leni.
~o~
La noticia de que Ronnie Anne encontró trabajo había sido bastante bien recibida por Lori, y dado que la adolescente tuvo que obligar a Nikki a tomar medidas similares las cosas no podían ir mejor en ese apartado. Con Myrtle y Lucy de regreso en la casa paterna y teniendo un par de visitas de Luan, el caso es que al viernes, día de pago para la latina, las cosas se pusieron un poco peliagudas.
-Pensé que me pagarían mejor -expuso Ronnie Anne, molesta y sacándose la blusa de encima.
-¿Les dijiste que eres ciudadana como te dije? -cuestiona Lori, ya en pijama y contando su propio dinero para separarlo por partes.
-Para la señora Wang todos los latinos somos mexicanos, somos ilegales y no deben vernos, ¿qué esperabas? -protestó Ronnie Anne, dejándose caer sobre el sofá-. ¿Y Nikki?
-Vino en la tarde y se fue -respondió Luna, entrando a la sala-. Dijo que necesitaba unas medias.
-¿Y para qué quiere medias?
-Todo lo que se me ocurre es la intersección de la estatal 14 y la vía Napier -avanzó Luna, cortando sus uñas-. Sam me llevó una vez allí y…
-¿Y qué rayos hacían ustedes dos en ese sitio? -tronó Lori.
-Solo hay dos cosas que hacer allí. Comunitario para la iglesia haciendo limpieza o alguna tocada clandestina -agrega Luna-. ¿Un consejo? No vayan allí.
-¡Y encima clandestina! -secundó Ronnie Anne a Lori- ¿Tienes idea de cuántas chicas salen drogadas de allí?
-Dije ilegal, no descontrolada -alegó Luna-, ¿Dónde tenías la cabeza? ¿En un hoyo?
-No vamos a discutir eso -gruñó Lori.
-También me pidió algo de cambio para el autobús -añade la rockera-, y pensé que a Lincoln no le molestaría que tomara veinte. Le avisé hace media hora.
-Dime que no tomaste del frasco en el buró -dijo Lori.
-Había dos. Uno está vacío.
Sin perder el tiempo, Lori se levantó y fue al cuarto de Lincoln. En cuanto abrió por completo la puerta, pudo comprobar que Luna no mentía, habiendo dos frascos en el buró. Uno con los ahorros del peliblanco, apenas y a la mitad con un buen número de billetes doblados y monedas, y el otro con el dibujo de un bebé, volcado y por completo vacío.
Más por costumbre, Ronnie Anne hizo segunda a Lori.
-Que quede claro que yo no tuve nada que ver -declaró-. Que nos estamos quedando aquí no quiere decir que lo tomara.
-¿Quién más vino hoy? -preguntó Luna.
-Solo Lucy -respondió Lori-. Dijo que se le olvidaron un par de cosas.
Odiaba reconocerlo, pero para Lori había dos sospechosas posibles. Lucy y Nikki. A la amiga de Ronnie Anne apenas y la conoce, y Lucy es demasiado recta para tomar cosas ajenas si no es para algún ritual estrafalario, aunque ambas tienen un buen punto en contra. Su hermana no es muy afecta a Jordan, y en cuanto a la amiga de Ronnie Anne, no la conoce lo suficiente y logró que la despidieran de tres empleos en menos de un día, además de otro justo ahora. Entre la tienda de Flip -de la que, dijo, su encargado la sorprendió en el baño haciendo sus necesidades-, el supermercado -impuntualidad- y la conserjería de la biblioteca -por comer en horas de trabajo en la sala de estudios-, era evidente que no le está yendo bien, lo suficiente como para sospechar de ella.
-Yo digo que fue la rubia -dijo Luna sin miramientos.
-No me obligues a romperte la cara -amenazó Ronnie Anne.
-Y tú no me retes, niña -replicó Luna, alzando los puños.
-¡Oh, vamos! -intentó calmar Lori-, Sé que ambas deben tener algún motivo, pero
-¡Tú no me digas nada de motivos! -estalla Luna- Has estado molesta con Leni por todo este tiempo por una estúpida universidad a la que le diste demasiado valor, la insultaste, difamaste y encima te llevaste a nuestro hermano solo para querer demostrar una estupidez, ¿y qué ganaste con eso? ¡Nada, Lori! ¡Nada!
-¿Y crees que esto no cambia nada? -dijo Lori, molesta, tomando a Luna de la camiseta y alzándola unos centímetros- Tú, mejor que nadie, no debiste meterte en mis asuntos, y menos cuando no tienes ni idea de en qué se metió.
-¡Pruébame! -silbó Luna, mas la rubia no hizo nada más allá de aflojar su agarre- Si para tener a Bobby con la correa justa no dudaste…
Más tardó Luna en decir eso que en salir hecha una tromba. Tomando una decisión rápida, empujó a Lori y echó a correr, más por la rabia que mascaba en ese momento que debido a la probable reacción que tomaran ambas chicas.
Por extraño que sonara, Lori no se sentía con el orgullo herido. Si soltó a Luna fue porque imaginó cómo serían las cosas si empezaba otro pleito. En todo este tiempo, Leni creció a su manera, aunque sin saber cómo manejar a un chico, mientras ella solo dio tumbos hasta dar con que el motivo de su ira, aunque justificado, no lo vale. Como si las cosas no fueran ya un dolor de cabeza constante, el caso es que no piensa cambiar el foco de su atención negativa.
Sintiéndose mareada en cuanto Luna salió, tomó asiento en la cama y empezó a ver que el resto del mundo se oscurecía a su alrededor, a la vez que una corriente de aire que entró por la ventana se sintió, cosa extraña, helada para ser un cálido día de primavera.
-¿Estás bien? -preguntó Ronnie Anne.
Después, todo cayó en oscuridad.
~o~
Para Clyde, era extraño ver a Lincoln salir uniformado de La Hamburguesa del Eructo. Ya otras veces lo había visto en horario laboral, pero hasta donde sabe jamás lo ha visto salir temprano ni tan intempestivo.
Descartando la posibilidad de que haya sido por causa de su encargada, le dio alcance en el estacionamiento.
-Te ves horrible -dijo sin tacto.
-Dile eso a Lori -respondió Lincoln-. Ronnie Anne me acaba de llamar y me dijo que a Lori se le bajó la presión. Voy a la tienda.
-¿Chocolate?
-Más bien pensaba en caldo de pollo -respondió Lincoln, apurado.
-Pero ¿no crees que se moleste?
-Ella misma me lo dijo cuando Sadie y yo nos contagiamos de escarlatina -contestó Lincoln-. Tuve que olvidarme por una semana del chucrut porque "necesitas una dieta blanda" -añadió remedando un poco la voz de Lori.
-Te habrían dicho lo mismo -dijo Clyde, cayendo un tanto en cuenta de lo que creyó un error-. Mis… papás te ha… te habrían dicho lo mismo.
Caminando ambos en silencio, estaban bastante metidos en sus asuntos. En lo que a Lincoln tocaba, lo primero eran sus compras. No era necesario ir a la estación de Flip, pues desde aquella tarde con Lucy tiene más que clara una prohibición de por vida, y el supermercado no está lejos aunque sí tendría que aguantar que el gerente esté respirando sobre su nuca
En cuanto a Clyde, ha tenido bastante tiempo y trabajo entre la escuela y la granja de los Hunnicut para replantearse las relaciones que tenía con Chloe y Lincoln. La primera es ya un caso perdido que empezó no tanto en ese baile de San Valentín sino al año siguiente, ya en secundaria hasta esa tarde en La Hamburguesa del Eructo.
En cambio, aunque no diferente rumbo estaban tomando las cosas, Lincoln. Es más que evidente que haber embarazado a Jordan y hacerse cargo se equilibran, pero la distancia, aunado al encierro al que ambos futuros se vieron forzados, sus propias lesiones y, naturalmente, las condiciones en que ambos pasaron sus respectivas vidas alejadas uno del otro no les dejaron muchas opciones para tener una vida social lo más sana que se pudiera en tales circunstancias.
Tal y como le está quedando claro, en estos días no les queda mucho en común. Apenas coinciden fuera de la escuela, en esta ni siquiera se ven demasiado fuera de clases y las pocas veces que lo hacen él está a nada de un síncope por agotamiento o comiendo demasiado a prisa porque varios profesores le señalan que está en números rojos. Ya ni hablar de trabajo, pues la única ocasión que se presentó a solicitar empleo le dijeron que el puesto ya estaba cubierto.
En verdad no sabe qué fue peor. Los años que él estuvo lejos o el tiempo desde su regreso. No va a negar que hubo cosas buenas, pero las malas son bastantes más y, dicho en un sentido puramente objetivo, de mayor calidad. Pensaba en ello cuando recibió un fuerte tirón que le hizo caer de espaldas a nada de cruzar.
-Estás desconcentrado, Clyde -dijo Lincoln, sonando preocupado-. Dime, ¿Te pasa algo?
-No es nada -mintió Clyde, sintiendo un retortijón en el estómago que no pudo ocultar.
-No mientas -replicó Lincoln.
-De verdad, no me pasa nada.
-Clyde
-¿Y para qué me jalas?
Comprendiendo el reclamo, Lincoln le señala a la derecha, donde había un camión de basura perdiéndose de vista.
-En serio no pasa nada -insistió Clyde, acomodando su ropa.
-Entonces ¿por qué quisiste cruzar sin fijarte? ¿Tanto te afectó lo de Chloe? ¿O tu papá?
-¿Quieres saberlo en serio? Bien -decide Clyde, dejando salir lo que pensaba antes-. Dices que no me concentro, pero desde que llegaste no muchas cosas han cambiado para mejor.
-¿No solo Chloe?
-No solo ella -respondió Clyde, cruzando la calle con gesto dramático que no parecía actuación-. Temo que estés echando tu vida por la borda, y temía por ti. Una vez quise visitarte, pero en la aduana dije algo malo sobre el jarabe de maple y me expulsaron por tres años. Vuelves, casi no pasábamos tiempo juntos si no era para que te escaparas de Mollie. Todas las veces que te pedí ayuda no voy a negar que me la diste, pero ¿acaso algo funcionó? ¿O qué tal desde que supimos que serías padre? ¿Desde que te encerraste dos semanas? ¿Eh?
-Entiendo por qué estás molesto -dijo Lincoln-, y… lo siento mucho. Solo traté de ayudar en lo posible.
-¡Y vaya ayuda que fuiste! -gritó Clyde- A uno que se quede a su suerte mientras te vas con tu supervisora. Te tomas el tiempo para ayudarlas y hasta recomendarlas, mientras que a tus viejos amigos nos olvidas. ¿Tienes idea de por qué Liam está en silla de ruedas? ¿La tienes?
-Hablé con él, ¿qué esperabas? -contestó Lincoln, perdiendo un poco la paciencia- Lamento muchas cosas, pero no puedo volver el tiempo atrás. ¿Quieres que salgamos alguna vez? Sabes donde encontrarme antes de las diez, comeremos algo y ¿por qué no? Veré cómo sacamos una cerveza o algo. ¿Quieres un plan? Ten los pantalones que te pusiste ahora y enfrenta la realidad. Chloe quiere olvidarse de ti, ha visitado a Jordan y las escuché mientras hablaban. Ella -expone- jamás entendió cómo están las cosas entre tú y Tiago, cree que son novios o algo así, y ¿quieres algo más? Cree que todos tienen razón sobre Jordan y yo de que somos novios cuando nadie sabe toda la maldita verdad de todo.
Sin pensarlo dos veces, Lincoln decidió que la compra puede esperar un poco. Por tanto, tomó a Clyde por la ropa y lo arrastró un poco por la calle.
-Ahora dime dónde vive Chloe -indicó, ya con ánimos caldeados.
Tragando saliva, Clyde se soltó y lo llevó a donde esta vive.
La encontraron sacando la basura. Con gesto desdeñoso, Chloe amagó con entrar a la casa, pero al ver la cara de Lincoln comprende que es inútil discutirle algo antes de voltear a ver a Clyde y hacer una mueca de asco.
-No me importa que tan mal estén ustedes dos -espetó Lincoln, exaltado mientras toma a Chloe del hombro hasta dar con el cobertizo-, pero ya es tiempo de que dejen de actuar como niños y se entiendan.
-¡Suéltame, Loud! -exigió Chloe, molesta.
Sin hacer caso, Lincoln soltó a Clyde y abrió el cobertizo, entrando a los dos con rudeza y cerrando la puerta con el pasador.
-¡Tengo que estar en casa antes de las nueve! -dijo Clyde, sorprendido de mala forma.
-¡No me dejes aquí con este idiota! -gritó Chloe- ¡Le diré a mi mamá que llame a su abogado!
-Se van a quedar aquí el tiempo que haga falta -sentenció Lincoln, tomando asiento en una tumbona- hasta que no los escuche disculparse, explicarse y calmarse. Me quedaré aquí y ni se les ocurra salir -añadió antes de tomar el teléfono-. ¿Jordan? ¿Podrías decirle a tu mamá que estaré ocupado un buen rato? Si… le diré en cuanto llegue… si, iba comprar cosas para una sopa de pollo, a Lori se le bajó la presión… si, le enviaré a Luna una lista y la dirección de donde estoy.
Colgando, Lincoln siente que, por lo menos, parte de sus problemas se acabaron. Relajándose en medio de los gritos de Chloe exigiendo salir, apenas y nota que Emma se le acercó por detrás con un vaso.
-¿Lincoln? ¿Qué haces aquí? -preguntó la chica.
-Haciendo algo que no me gusta por un amigo.
-¿Y para qué encerraste a Chloe?
-Vine con Clyde -respondió Lincoln-. Relájate, esto va para largo.
-Eres un patán, ¿lo sabías?
-A veces uno tiene que ser directo.
-Directo… -medita Emma-… no es buena idea tenerlos encerrados.
-Fue lo mejor que se me ocurrió.
-Buena suerte con eso -dijo Emma.
-¿Tienes algún otro plan para que, al menos, se reconcilien aunque no regresen como novios? -cuestionó Lincoln, a lo que Emma no responde- Eso pensé… y sí, si tienes que hacerlo, hazlo, no me importa.
En automático, Emma le arrojó el contenido del vaso a la cara. Relamiéndose antes de limpiarse, Lincoln solo sonríe, un tanto irónico para sí.
Pasaron las horas y seguían sin intercambiar más que insultos entre sí y para Lincoln, cada vez más espeluznantes en su intensidad. Este, para evitar lo monótono que estaba siendo esa disonancia, primero se dedicó a escuchar música, luego a ver las pocas nubes que ocultaban a medias la luna menguante y, en cuanto sintió que los ánimos dentro del cobertizo se calmaron y no había más que respiraciones agitadas, Emma incluso se animó a hablar con él trayendo algo de botana, aprovechando que los padres de Chloe se fueron de motel.
Esta quiso saber todos los detalles de lo sucedido entre él y Jordan esa noche, a lo que respondió con un apunte más o menos general sin entrar en demasiados detalles.
-…, y luego de eso -terminó de exponer Lincoln- solo recuerdo que se durmió sobre mi… eso es todo.
-O sea… ¿no es como Mona nos lo dijo en ese chat? -preguntó Emma, ya despeinada, en camisón y bebiendo otra vez cola.
-¿Qué les dijo esa enana?
-Tomó fotos lo mejor que pudo, y con esa luz fue un milagro que se pudieran reconocer -explica Emma antes de mostrarle.
Viendo las fotos, se sintió incómodo de verse a sí mismo en esa posición. Desnudos, ella montándolo de varias formas en algunas y otras estando él encima, aunque lo que más le sorprendió fue verse con Jordan sentada sobre su cadera, mirándose a los ojos y con las caras extasiadas dentro de la definición de la toma.
-Se ve que no la pasaste tan mal -concluyó Emma.
-Solo si fuera un patán como me llamaste.
-Si tan solo los demás supieran…
-Es mejor así -resolvió Lincoln, vaciando su vaso-. Una vez Kat dejó caer un cuaderno que decía "Las chicas babean por…" y me encontré que había otras dos que lo hacían por mi.
-Ese estúpido cuaderno.
-¿Quién lo diría? -dijo asombrado Lincoln- Le gustaba a una tal Hannah Martins y a Paula Price.
-¿La chica del yeso?
-Liam me la presentó del coro cuando ya todo se supo -dijo Lincoln, sonando un ronquido desde el cobertizo-. Nos caímos bien, pero no como para empezar a salir ni nada.
-¿Crees que ya… están bien? -preguntó Emma, dejando la charla de lado.
Levantándose para ir y abrir la puerta del cobertizo, se encontraron con que Clyde solo está inconsciente, mientras que Chloe dormía a duras penas sobre su costado.
-¿Crees que debamos…?
-Si, mejor llama a su casa -resolvió Emma-. Odio ser la primera en admitirlo, pero Chloe es la del problema.
-Creí que era Clyde.
-Es ella -dijo Emma-. Chloe… ay, ella se puso celosa de que Clyde tuviera a alguien tan cercano con él, y creyó que él y Tiago son gay. No es que no le agrade la idea, pero teme ser de esas chicas que salen con un chico y este resulta ser, bueno… gay.
-Emma, Clyde es el chico más devoto que conozco -afirma Lincoln, teniendo las manos en la espalda-. La única con quien él le habría sido infiel es con Lori, mi hermana mayor, y ella solo lo quiere como amigo sin beneficios.
Convencido de haber hecho un mejor trabajo que el realizado con Clyde y Chloe, Lincoln vio cómo es que Emma primero bajaba la mirada y luego tomó a su amiga para llevarla aunque sea a rastras hasta la tumbona donde estaba Lincoln. Este, a su vez, hizo lo propio con Clyde, aunque lo dejó sobre el pasto.
-Tú y tus planes -resuella Emma.
-En mi defensa, es la primera vez que improviso en mucho tiempo -respondió Lincoln, terminando de arrastrar a Clyde.
-¿Ahora ves por qué Chloe ya no quiere saber nada de él?
-Mira quien lo dice -alegó el peliblanco-. La principal razón por la que Clyde estuvo a punto de faltar al baile de San Valentín del quinto grado.
-¿Me estás culpando de algo?
-Si -contestó Lincoln, soltando a Clyde y dejando caer su cabeza contra el suelo-, y de hecho si no fuera porque lo rechazaste a la "Zona de amigos" no habrían salido en primer lugar.
Con un ligero tic en el ojo, Emma no tuvo de otra que tragarse su orgullo.
~o~
Abril dio paso a Mayo, y con un leve aumento en los contagios de covid, esta vez no fue tan necesario mantener restricciones. A pesar de que para los Loud eso fueron buenas noticias, no sirvió de mucho, pues si bien Lily y Lisa salieron ya de sus respectivas infecciones, esto dejó bastante mermada la cartera familiar a pesar de los esfuerzos en conjunto.
Por precaución, Lori no fue a trabajar el fin de semana. Ni bien Luna había llegado con las compras que Lincoln le encargó, ambos padres resolvieron acudir a quedarse ese tiempo, encargando a Leni y a Luan el cuidado de la casa. Ello, empero, molestó a Ronnie Anne y a Nikki, haciendo que ambas se mantuvieran aparte.
-Ya estoy bien -remarcó Lori, todavía en cama y arropada como si tuviera cinco años-, yo ya no soy una niña.
-Para mi lo eres -replicó Lynn, colocando una compresa caliente sobre la frente de su primogénita-, no pongas esa cara.
-¿Y cuál quieres que tenga? -preguntó Luna, bastante divertida.
-¿por qué no vas por una bebida para tu hermana? -preguntó Rita, más para tener privacidad que por necesidad.
-No es mi culpa que se le baraja la presión.
-¿Cómo tampoco tener problemas en la banda de la escuela?
-Eso no tiene que ver, mamá.
Obedeciendo de mala gana, Luna cerró la puerta tras ella.
-Se los juro -insistió Lori- ¡estoy bien!
-Nada es suficiente para mi pequeña -sonrió Lynn, bastante más paternal, recibiendo un codazo de Rita- ¡Tú tienes a Lily y nadie dice nada!
-Gracias, Lynn -dijo sarcástica Rita.
-Miren, aprecio que quieran seguir cuidándome, pero no es necesario que lo hagan -continuó Lori-. ¿No estaba Luna?
-Luna fue quien me llamó para preguntar cómo se prepara una sopa de pollo -dijo Lynn, sonando despreocupado-, pero en cuanto colgó le dije a tu madre que viniéramos lo más rápido posible.
-El problema es que Luna es terrible cocinando -señaló Rita-. No te lo he dicho, pero el último Día de las Madres ella me preparó el desayuno.
-¿Por eso olía a pantuflas quemadas? -preguntó Lynn, alarmado.
-Esos fueron los waffles -apuntó Rita-. Del congelador.
-¿Los que Lana me pidió para su clase?
-¡¿Lana te pidió waffles?! ¡Ay! ¡Esa niña me va a escuchar…!
-¿Por qué no se calman los dos? -pidió Lori, tanteando hasta dar con una blusa sin mangas a franjas horizontales azul y blanco- Les preparo el desayuno.
-Tú no te mueves de la cama, señorita -sentenció Rita-, necesitas descansar un par de días más.
-¡Mamá! -protestó Lori, siendo acostada por la fuerza- ¡Ya soy mayor para que me traten como una niña!
-Pues el cómo educaste a tu hermano dejó mucho qué desear.
-¿Y qué más querías que hiciera? -cuestionó Lori, enfurruñada por sentirse arropada- Las dos primeras semanas eran pelea tras pelea. Si no fue provocada por él, fue porque alguno de los vecinos tenía música a todo volumen o por cualquier cosa.
-Es lo mismo en casa -argumentó Lynn.
-¿Y tener que ver a Leni cuando…?
-¡No me levantes la voz, Lori!
-¡Tu presión, Lynn! -cortó Rita.
-Si tanto quieres que ya no te trate como una niña, ¡felicidades! Así va a ser -contestó Lynn-. ¡O tomas tu incapacidad hasta mañana o no vuelves!
-¡Pues no voy a volver! -explotó Lori, saliendo de la cama y echando a su padre del cuarto- ¡Renuncio! -remata azotando la puerta.
-¡Pues tú no renuncias, porque estás despedida!
Oyendo los pasos de su padre, Lori miró primero a su madre, cabizbaja, para luego verse en el espejo, agitada por el esfuerzo hecho tanto para gritar como para sacar a su padre.
-Perfecto -masculla Rita-, ahora se la pasará llorando todo el camino.
-Lo conozco de toda mi vida -replicó Lori-. Seguro que se le va a pasar rápido.
-Lo mismo dijo Luan cuando le dijo que es lesbiana -gruñó Rita, abatida-. Los tres primeros días se la pasó encerrado en la recámara viendo fotos de ambos y al cuarto se empezaron a gritar.
-¿Tanto así?
-Todavía sigue sin aceptarlo del todo.
Tal y como su madre describió antes de seguir a su marido, así sucedió. Esta y Leni le dijeron que, en cuanto llegaron a casa, su padre se deshizo como adolescente en botes y botes de helado, desatendiendo el restaurante que muy a duras penas Luna y Luan lograban echar a andar. Al tercer día después de acudir a un par de entrevistas de trabajo, fue peor todavía que con Luan, haciendo de cuenta que Lori ni siquiera existía. Al cuarto, lo más que este dijo fue un seco -por no decir raquítico- "buenos días" antes de entrar cerrando la puerta.
Cansada de la situación, Lori se cruzó en casa al quinto día. Luego de al menos dos docenas de entrevistas (todas con el mismo resultado), juzgó conveniente buscar no tanto consejo como apoyo, y este vino de donde menos se lo esperaba.
-No es que papá sea un hombre difícil -reprocha Luan, buscando clavos de pulgada y media en ña cochera-. Lo que le hiciste ni siquiera tiene un nombre como para hacer un chiste de ello.
-¿Y cómo puedo decirle que deje de actuar tan infantil? -cuestionó Lori,
-Tal vez no te diste cuenta desde Leni -planteó Luan, un tanto acusadora-, pero tenía ganas de decirte esto hace años -se detiene y toma aliento-. Eres una mujer infantil todavía. Te ciegas a las razones que tengan los demás para tener la razón aunque no la tengas, y encima cuando no la tienes solo te dedicas a culpar al causante, lo conozcas o no.
-Eso ni siquiera tiene sentido.
-Te la pasaste culpando a Leni cuando ella solo sintió que estabas por dejarnos -expuso Luan, tomando de la repisa unos taquetes para los clavos-. Prácticamente no quisiste darle ningún apoyo, y cuando tú y Lincoln se fueron… si, quise golpearte con el Señor Cocos.
-¿Qué? -preguntó Lori, incrédula.
-Luna y Lynn quisieron hacerlo solo por Leni, y Lucy por los dos, pero Luna y yo quisimos hacerlo por Lincoln.
-¿Y por qué me dices esto?
-Porque pasamos por lo mismo que tú le provocaste a Leni -respondió Luan-. La diferencia es que, cuando… estaba a punto de cruzar el río, Luna me detuvo. ¿Sabes lo que me dijo? -preguntó, dejando las piezas y encendiendo un cigarrillo de marihuana.
-¡No enciendas eso! -chistó Lori.
-Me dijo -continuó Luan, dando una calada sin que Lori le importe mucho en realidad- que el hecho de que pelee por algo estúpido es tan poco sano como componer algo estando furiosa. ¿Quieres estar molesta con alguien? Toma un espejo y ríete en la cara de quien está reflejada en él.
-Eso es estúpido -concluyó Lori.
-Veo que no me entendiste.
Tomando a Lori por el cuello de la blusa, la llevó hasta tomar uno de los repuestos para los espejos laterales de Vanzilla.
-Dime -dijo Luan-. ¿Quién está en ese espejo?
-Estás apuntando hacia ti -replicó Lori.
Con un gruñido, Luan se hizo a un lado, saliendo del campo visual de Lori en el reflejo.
-¿Y ahora? -preguntó de nuevo Luan.
Lori no necesitó demasiado para darse cuenta de a donde quería ir Luan con su charla. Una cosa para ella lo fue estar fuertemente resentida con Leni por sabotear lo que planeó como un futuro promisorio, asunto que ya está quedando zanjado, y otro muy distinto es hacerlo con sus padres, más en concreto con él, por estar en negación de que lo que ahora necesita es independencia casi total. Lori tenía mucha razón, pero no lo valía para armarse una discusión mucho peor. Era un hecho probable que tendría que buscar otro apartamento o, en el peor de los casos, volver a casa y, en lo posible, tener que ganarse el techo o acondicionar la cochera.
Se imagina ese escenario. Tener que olvidarse de los baños nocturnos de fin de semana, hacer fila para tener aunque sea cinco minutos, aguantar el ruido que sus hermanas provocan, los olores que Lana podría tener, los gritos de Lola, las explosiones de Lisa… definitivamente eso ya no era vida. Tal vez lo echó de menos antes de Acción de Gracias en 2017, pero después de todo este tiempo con Lincoln, tal vez con alguna que otra de ellas, esa opción ya era inviable.
-Creo… que necesito estar sola un rato -resolvió.
-Como quieras -dijo Luan, dándole paso franco.
Abrumada por la idea, Lori fue primero a la recámara. Allí encontró a su padre, ocupado en comer a mordidas una rueda de queso parmesano salida solo él sabrá de donde. Estuvo a punto de entrar cuando sintió la mano de Rita sobre su hombro.
-Está tan mal como tú -dijo Rita, cerrando la puerta-. Jamás aceptó en realidad que todos crecerían, se irían y no quisieran que esté en sus vidas.
-¿Por qué me dices esto? -preguntó Lori.
-Uno nunca termina de crecer -dijo pensativa Rita-. Cuando cada uno de ustedes se fue, se estaba haciendo a la idea y, siendo honesta, asumió que lo iban a necesitar aunque no esté en sus planes. Si, nos dolió mucho que nos echaras ese día… -añadió con molestia.
-Si, perdón por eso -se disculpó Lori.
-…, pero como te digo. Aún los padres tenemos que crecer todavía.
-Entonces…
-Sí, estará bien -concluyó Rita-. Y si te hace sentir mejor, tú y Lincoln pueden volver aquí cuando quieran.
Sentándose en el viejo sofá de la sala, Lori cree que, de menos, el menor de sus problemas recientes terminó bien. No porque lo dicho por Luan y por su madre se contradigan, sino más bien por tratar de entenderlo, y ello implica algo que debía hacer hace mucho.
~o~
Saliendo de nuevo del consultorio del doctor Feinstein, Lincoln al fin se siente lo bastante libre para dejar la pizarra. Si bien en la última semana ya no sentía molestias para hablar, pensó en descansar su voz un tiempo más, y el que su dieta fuera un poco más pesada le permitió incluso alguna que otra chuchería de la cual no tuvo de otra que tragarse una leve reprimenda.
No se imaginó que las tres semanas que pasó con la familia de Jordan transcurrieron tan rápido, a su parecer. De hecho, unos días después de encerrar a Chloe y a Clyde en el cobertizo de esta, su amigo se le acercó solo para echarle en cara que lo golpearía de no ser porque su todavía ex al fin aceptó disculparse, aunque los términos de su rendición no han quedado muy claros.
A su lado, Leni no parecía tan satisfecha con que a su hermano le retirasen la férula. Sabe que Lincoln todavía tendrá que acudir en un mes y mantener esas visitas hasta el año que viene, pero en realidad le preocupa algo bastante más serio.
-Algo te preocupa -dijo Lincoln.
-¿Ah? ¿Por qué lo dices? -preguntó Leni.
-Estás más distraída de lo normal.
-No es nada -negó la rubia.
-¿Segura?
-Si, estoy bien.
-¿Es por Lori o por Jordan? -insistió Lincoln.
-Lincoln…
-No voy a parar hasta que me digas.
-¿Quieres callarte, por favor?
-No.
-Lincoln, ¡basta!
-Dulcifícame tu voz.
-¡Bien! ¿Quieres saber qué me preocupa? -estalla Leni, parando en seco- Me preocupas tú, y no porque vayas a ser papá. Me preocupa que Jo… la hermana de Jenny -se corrige-… sea tu novia. Solo a dos o tres de las chicas les agrada, y la verdad a mi me desagrada que sea tu novia.
De la nada, Lincoln echó a reír.
-¿Qué? -cuestionó Leni- ¿Dije algo gracioso o tonto o…?
-Leni, Jordan y yo no somos novios -respondió el peliblanco-. No sé con qué versión te quedaste, pero para tener a Lola de informante estás muy atrasada de noticias.
-¿Cómo que… como atrasada?
-Que no te enteraste de una rebaja hasta que pasó el último día.
-Entonces
-Le dejé en claro que ella es solo una amiga -expuso Lincoln-. Bien, sí, vamos a ser padres y todo, pero seguiremos siendo amigos. Tal vez de esos que le llaman "con beneficios", ya sabes… trato de novios, citas, ah… cosas de novios…
-¿Sexo?
Mientras hablaban de eso, una mujer de la edad del maestro Bolhofner con un par de niños de diez y nueve se alejaba, como si lo que escuchara fuese tema tabú.
-Leni, no tan fuerte… -reprendió Lincoln, aunque se suavizó un poco-… pero sí. Y si te sirve saberlo, nos prometimos no molestarnos entre nosotros si las cosas no funcionan.
-No entiendo.
-Si, es un plan algo enredado, pero esperamos que funcione… espero que funcione -añadió Lincoln con un suspiro.
-Claro -dijo Leni, cabizbaja.
-¿Hay algo más?
-¿Qué pasó con Mollie?
-Es algo más complicado -sugirió Lincoln, mas la mirada y actitud de Leni lo convencieron-. Hace semanas su mamá, bueno… le dijimos cómo estaban las cosas entre los tres, y lo último que quiero recordar es que nos hizo salir corriendo de su casa en medio de disparos. Las cosas entre ella y yo no iban a funcionar, de todos modos.
Retomando en silencio el camino a casa de las Rosato, Leni rumia lo que su hermano le dijo. Todo ese menosprecio, el desdén con el que trató a Jordan, está por completo injustificado, y así como la trató Lori, descargó (en menor escala pero descargo al fin) su molestia con aquella chica.
A pesar de que Leni se estuvo a punto de entrar a la tienda de Flip, se topó con que el gordo y desaseado tendero estaba arreglando su entrada. A su lado, un mapache de aspecto cómico e indudablemente más limpio sostiene con sus patas una bolsita con clavos. Sin esperar a que pasara nada, Flip terminó de atornillar un tablero donde tenía puestas sus ofertas.
-¿ Qué no saben leer? -gruñó Flip, tan calvo y desaseado como siempre, señalando un rincón del tablero- Ustedes ya no son bienvenidos.
-¿Y por qué no? -preguntó Leni.
-Porque tu hermano atacó a uno de mis empleados -respondió Flip, a lo que el mapache apenas se inmutó subiendo a su hombro-, y tengo cámaras que lo prueban.
Sacando un viejo teléfono inteligente, Flip mostró la grabación de la cámara de vigilancia fechada al 27 de marzo a las siete de la noche. Eso a Lincoln lo dejó confundido, porque apenas recuerda detalles del pleito que tuvo ese día. Definitivamente no estaba oscuro todavía, y a juzgar por la hora es imposible que estuviera allí, amén que el jamás usaría un beanie blanco teniendo el cabello blanco. Además, Lucy iba con él ese día, pero no es tan alta. De hecho, esa Lucy se ve más fornida que alta.
-Esa no es nuestra hermana -observó Leni-, y Lincoln nunca tuvo un gorro blanco desde que era bebé.
-No me importa, niña -negó Flip, haciendo aspavientos-, ¡ningún Loud puede entrar aquí!
-¿Ni siquiera nuestra madre?
-Tampoco a ella -remata el tendero-. La semana pasada abolló mi camioneta y se negó a pagarme por los daños.
Como cereza del pastel, Flip señaló una abolladura que de lo pequeña que era no podría ser calificada sino como "risible". Ni por asomo podría considerarse un rasguño, pero la cara de Flip no es mas que una fuerte advertencia de que lo mejor no era discutir con él. Cosa con la que Lincoln no está dispuesto a hacer.
-Como sea -dijo el peliblanco, desdeñoso-. Solo dile a tus empleados que no le vuelvan a tomar fotos bajo la falda a menores.
-¡Ninguno de mis empleados haría eso! -dijo Flip a la defensiva, molesto y azotando su desarmador contra un auto estacionado- Háganse un favor, Louds, y ya no vuelvan por aquí.
-Tal vez a ti no te interese, Flip -advirtió Leni, señalando a un oficial de policía en la esquina-, pero tal vez a la ley le interese que fomentas que los convictos vuelvan a reincidir.
Tragando saliva, Flip solo titubea. Él mismo había estado en prisión años atrás, y con buena razón por evadir impuestos un tiempo, pero de ahí a cosas mayores no era un riesgo.
Minutos después, en el centro comercial, a Leni le sorprendió que su hermano optó por una ensalada cuando le invitó a comer. Eso la distrajo de su propia comida, al grado que Lincoln decidió no picotear sobre el asunto.
-¿Puedo preguntarte algo? -dijo Leni, mirando con detenimiento un trozo de acelga de su ensalada, recibiendo un asentimiento por respuesta- ¿No te arrepientes de nada de lo que pasó?
-¿Sobre qué?
-Todo lo que pasó desde que volvieron.
-Hum… -exhaló pensativo Lincoln-… si, hay cosas que hubiera querido que no pasaran, pero…
-¿Si?
-Creo que, si me dieran la oportunidad de cambiar alguna cosa, solo una -continuó Lincoln-, me lo pensaría dos veces.
-¿Y por qué lo harías?
-¿Por qué no? Las cosas pudieron ser diferentes, como que la banda de Luna no se hubiera separado o mis amigos no se hubieran ido cada quien por su lado -pensaba Lincoln en voz alta-. Ahora no estaría por ser padre, pero ¿te digo algo? Habría pasado de cualquier manera. Tal vez no con Jordan y no ahora, pero si tenía que darse, no soy quien para decir lo contrario.
-No lo entiendo.
-Es curioso que lo digas, porque Sadie… mi exnovia… me preguntó algo parecido -recordó el peliblanco-. Si pudiera vivir de nuevo, ¿lo haría de otra forma? ¿Repetiría lo que hice hasta ahora?
Sin previo aviso, el teléfono de Lincoln sonó.
-Diga… -saludó-… ¿Qué? Si, ella está aquí, en Royal Woods… si, también Nikki… ok, si. Ya le digo… si, hasta luego -colgó y se fue sin mediar explicaciones de por medio.
En silencio, Leni le dio vueltas a la pregunta hecha a su hermano. Era la última noche de ambos con la familia Rosato, y dado que Amaris estará fuera de casa por trabajo Jordan se quedaría sola hasta el martes.
Sentada en la tina del baño, desnuda y con la boca bajo el agua jabonosa, se imagina lo que pudo haber sido. Haber contendido por la alcaldía pese a no tener la edad no fue tan difícil. Lo difícil, si no imposible, fue hacerse a cargo de ocho hermanas mientras que Lincoln y Lori estaban lejos, y más cuando fue el primer Halloween que lo pasaron sin él. Recordó que, a pesar de que los chicos que causaron destrozos ya no se presentaron, las niñas igual volvieron a casa con las manos vacías por un chico que las chantajeó con acusarlas de abusar de la gente con los disfraces de las gemelas y el koala de Lisa y Lily, o lo dura que fue la primera Navidad sin ambos en casa, con una mochila de Rip Hardcore que esperaba a un dueño y terminó en una venta de cochera al año o las fiestas patrias, momento que quedó para la historia familiar porque Luan se ganó una prohibición de acercarse a Reininger's por destruir un aparador por accidente al pelear un traje de baño de dos piezas usando un pollo de goma.
Definitivamente Leni volvía a sentirse mal por lo que provocó, pero esta vez ya tenía la mente más clara. Ya no podía ni podrá cambiar nada del pasado, pero eso no quería decir que no hiciera el intento por enmendarlo.
Embebida en sus pensamientos, no repara siquiera en que Jordan entró a hacer sus necesidades en medio de algunas maldiciones.
-¿Te pasa algo? -preguntó con amabilidad.
-¡Odio tomar muestras! -exclamó Jordan en voz baja por vergüenza- No sé cómo la gente lo hace sin sentir… asco.
-¿Muestras para qué?
-Mamá insiste que debo aprender a tomarlas. Quiere que se las lleve a un nutriólogo, y además quiere… -respondió Jordan, deteniéndose-… no sé para que te digo esto si me odias.
-No te odio -corrige Leni-. Tan solo tenía la cabeza en otra parte.
-Es bueno saberlo -dijo Jordan con sarcasmo que, por suerte, Leni no notó.
-En serio -añade la rubia-, todo esto me afectó como… como si en una rebaja encontrara una docena de vestidos lindos y no supiera cuál elegir.
-¿Y qué haces aquí tan temprano? -preguntó Jordan.
-Solo pensaba en algo que le dije a Lincoln desde anoche.
-No le habrás metido ideas, ¿o sí?
-No, solo le pregunté… no importa -cortó Leni al no encontrar palabras para ello-. Cosas de hermanos.
-Oh.
-Si quieres… te ayudo con esas muestras -ofreció la rubia.
-¿Segura? -preguntó Jordan, asqueada.
-No es la primera vez que lo hago. Mi hermanita, Lisa, estudia eso.
Con evidente asco, y perdiendo la buena opinión que tenía sobre Lisa desde el quinto grado, Jordan accedió a que Leni manejara sus deyecciones.
Varias horas más tarde, mientras esperaba a Lincoln, este llegó con la camisa hecha girones que ya eran imposible remendar. En cuanto quiso preguntar, este la calló para decirle que el abuelo de Ronnie Anne sucumbió a su prolongada convalecencia.
~o~
Mayo 1 de 2022
Algo que tocaré en los siguientes días pero que hoy ha vuelto loca a micha gente.
Una endemia es, dicho en palabras claras dichas por funcionarios de la OMS, aprender a vivir con el pequeño bastardo. La viruela ya fue endemia antes de ser erradicada, las formas agresivas de muchas ETS ya son endemia, el SIDA casi es endemia y ahora toca turno al SARS-CoV-2. Pero para ello deben cumplirse varios requisitos país por país. Hasta donde sé, entre dichos requisitos se cuenta una alta respuesta hospitalaria (hospitalización menor al 2%), vacunación al 90% y otros más que no recuerdo.
Lamento si tardé mucho en actualizar. En mi defensa, debo decir que debía tener ya el final de esto, pero como esto va para un poco de largo pues... este lo voy a partir en dos. Y más ahora que estoy de cabeza con tres proyectos en curso y a poco de retomar el más pesado y grande desde el pequeño gran dolor de huevos. Se agradece mucho la retroalimentación hecha reviews, pero siento que algo me falta todavía.
Por ahora...
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Sam the Stormbringer
