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Vínculos

XXVII

La noticia de dominio público

En carretera

9 de mayo de 2022

3:30 am

Saliendo de Michigan

La noticia del fallecimiento de Héctor Casagrande fue un muy duro golpe para Ronnie Anne. A decir verdad, cuando Lincoln la puso al tanto ella intentó golpearlo por darle esa noticia, y el que haya sido Sid y no Bobby o la señora Santiago quien lo diera a conocer no aligeró mucho el ánimo de la latina. Puede decirse incluso que lo empeoró, costando un buen trabajo para que hiciera el viaje a su hogar en la madrugada.

No iba de buen ánimo. Sid le dijo en videochat que la señora Santiago le pidió expresamente que esta vez Lori se quedara al margen, cosa a la que esta tuvo que responder accediendo y tragando su orgullo más porque no querían que Bobby saliera peor y cometiera alguna estupidez. Entre eso, que está conduciendo a mitad de la noche la vieja y engorrosa camioneta familiar (ya que sus padres se negaron en redondo a que fuera en el auto de Lori), un asunto de dinero del que su hermana le hizo conocimiento antes de salir y que está cayéndose de sueño, su humor es bastante más que irritable.

Volvió a consultar el teléfono en cuanto se detuvo a descansar un poco. Día soleado, máximo de 20C, el amanecer sería a las 6:17 de la mañana y todo lo que espera son caras largas, resignación e impotencia en un ambiente tenso.

Se aseguró de llamar una última vez. Quien le contestó fue Carlota, que en ese momento no está menos rota que su prima o su tía, y le dijo que en cuanto llegaran podía quedarse a dormir en su habitación. A juzgar por lo contado por esta para ponerse al día, su abuelo le prohibió al padre de Ronnie Anne asistir al funeral por última voluntad hace años, de la misma forma que haría lo posible porque este fuera un evento más bien discreto, o lo que un mexicano entendería por un funeral discreto. Llamativo hasta la sepultura.

Miró por última vez a Ronnie Anne. Se siente bastante mal por ella, pues está pasando exactamente lo mismo que él cuando su abuelo materno falleció, con la diferencia de que no destrozó su ropa y no tuvo que golpear a Lori por la impotencia. Por lo menos, a los Loud les quedó el magro (y amargo) consuelo de tener un cuerpo por enterrar, no así con los Casagrande.

Lo admite. Su visita será rápida. Por tanto, se quedará hasta el funeral y, por consideración a su amiga, volverán juntos, la dejará con Lori y se verá con Jordan en su casa para ir con sus padres. Si bien la madre de Jordan lo aceptó a regañadientes al igual que esta, comprende lo pesado que será un ambiente semejante.

En cuanto apagó el motor de Vanzilla, Lincoln solo se limita a reclinar el asiento del conductor y pone un panel que Rita compró hace unos meses y pone la radio, cosa que le deja más somnoliento, en una estación dedicada a éxitos del ayer. La canción en emisión es bastante suave, melancólica incluso, se atrevía a decir. Si no fuera por Luna, diría incluso que es un jazz bastante suave que solo a Myrtle le gustaría escuchar.

…La oscura sagrada noche,

y pienso para mí...

qué mundo tan maravilloso.

No lo negaría, pero sabe que las veces que la madre de Jordan cree que nadie la ve a altas horas de la madrugada entra a la habitación de la chica, canta a capela esa misma canción mientras le acaricia el cabello y pone, como si de una niña se tratara, una lámpara.

Los colores del arco iris,

tan hermosos en el cielo,

están también en las caras de la gente que pasa.

Veo a amigos estrechándose las manos,

diciendo "¿qué tal estás?.

En realidad, están diciendo "te quiero".

Cediendo al sueño, razona un poco. Las cosas con Jordan han sido poco más que extrañas, pues los días que amanecía abrazado a ella se replegaba un poco y le daba su espacio para no hacerla sentir incómoda.

Oigo a niños llorar,

los veo crecer,

aprenderán mucho más

que lo que yo nunca sabré…

En lo tocante a sus asuntos como "pareja", más bien de amigos con beneficios, le da miedo pensar que se está aprovechando de ella, en especial desde esa tarde con Taylor. No pasaba un día, cuando menos poco antes de salir a la escuela, que Jordan le daba indirectas o de plano tiraba de él y tuvieron sexo en la cochera o en la habitación que le fuera cedida.

…, y pienso para mí...

qué mundo tan maravilloso.

Lo que lo lleva a pensar sobre como serán las cosas de aquí en adelante. Tendrá mucho cuidado de a donde vaya, con quién sale y, al menos hasta que su situación sea un poco más estable, cómo piensa terminar sus estudios, si es que algún día los retoma.

Sí, pienso para mí...

qué mundo tan maravilloso.

"Si… que maravilloso mundo", bosteza Lincoln, tanteando al cerrar los ojos e imaginándose una enorme arboleda donde, cosa extraña que olvidará al despertar, está reunida la vieja pandilla.

~o~

Lori está un poco intranquila, y la sensación está bastante más que justificada. Con Jordan y Lincoln fuera, y con las maletas de este y de Leni hechas, ya es cosa solo de sentarse, esperar por su hermano y, si le era posible, hablar con Leni largo y tendido sobre lo que pasa entre ellas.

Para casi nadie de la familia era un secreto que Lori peleó con su padre. Hasta Lily se lo reprochó la primera vez que fue la semana pasada, cosa que jamás le había pasado desde que pudiera tener memoria.

En el caso de Leni, la esperaba solo para dejarle claro que ya todo estaba zanjado y, si quería, podría al menos avisar de sus posibles visitas una vez que el asunto del dinero de Lincoln se arregle.

Tocante a eso, en la noche le preguntó a Nikki en cuanto llegó en la mañana. Todo lo que de ella sacó fue un ronquido y un eructo con olor a escocés de dieciocho años barato. Ronnie Anne, en su defensa, alegó que el cruce de la estatal 14 y Napier si era un sitio bastante concurrido los fines de semana, siendo que la pasó a recoger y le encontró una cantidad nada despreciable.

No le había costado trabajo persuadir a Leni de que le dijera donde estaba la llave de emergencia. El verdadero problema fue encerrar bajo la escalera a ese pequeño demonio hecho perro que tiene Jordan. Más que un animal travieso que detesta el desorden, ese animalejo parecía tener una especial obsesión con montarse sobre su pierna, y en serio no quiere tener que tratar con algo así. Ya había tenido bastante de ese tipo de relaciones con Lincoln y Bobby en el pasado como para que se sumara un animal loco.

Tal era el desencanto que se llevó cuando supo la clase de familia de la que venía su, piensa, eventual cuñada. Adinerada, si, pero estaban más enfocadas en aumentar y explotar que en explotar y ostentar. Ciertamente, y haciendo un cálculo rápido, la posibilidad de emplearse con la señora Rosato no es ni por asomo algo despreciable si las puertas del restaurante se le cerraban por completo.

Habían dado ya las tres y media cuando la entrada principal se abrió, dando paso tanto a la moradora más joven y, cosa que le extrañó, a un par de chicas más, una morena de aguamarina y negro que no ubica de nada y la otra siendo la exnovia de Clyde.

-¿Es en serio? -dijo animada Emma- ¿Y de cuándo a acá te preocupa lo que él piense?

-No es que no quiera confiar en él de nuevo -objetó Chloe-, pero sigo temiendo que eso pase.

-Lincoln me lo dijo y te lo repito -insistió Emma-. Tal vez lo más que habría hecho es serte infiel con alguien mayor, y eso me lo siendo muy específico sobre quién sería la elegida.

-¿Qué tan específico? -preguntó Chloe.

-Con su hermana.

-Clyde no tiene hermanas, y eso ya es enfermo.

-No de Clyde -corrige Jordan-. De Lincoln.

-Todavía más si es con esa rara gótica o la cuatro ojos -observó Chloe, agriando su cara ante la idea.

-No una de las niñas, Chloe -advirtió Jordan-, ¡de las mayores!

-¿Y quién es esa de la que hablan? ¿La rebelde? ¿La payasa lesbiana? ¿La rockera? -cuestionó Chloe, cansada del asunto.

-La que se lo llevó a Canadá, tonta -confesó Emma.

-¿Lori? -dijo sorprendida Chloe- ¿La gaseosa?

-No es tan dura como uno cree, y si, es algo gaseosa, terca, obstinada y quizá algo mandona -enlista Jordan-, pero no es mala persona.

-¿Y tú cómo sabes eso?

-¿Te puedo recordar por culpa de quién estuve de cuarentena en su departamento? -reprocha Jordan, a lo que Lori, escuchando la charla sin que ellas supieran- A dos de sus hermanas y a su papá los contagiaron de covid, y el hecho de que una de sus hermanas me amenazó de muerte y Lori y otra de sus hermanas estuvieran peleando entre ellas solo nos alteró a todos como no tienes idea -agregó, llevando su mano al vientre-. ¿Por qué creen que no les dije nada de mi condición? ¿O que tuve una amenaza de aborto cuando volvimos él y yo a presenciales?

-¿Él lo sabe? -preguntó Emma.

-Estuvo allí cuando se lo dije, cuando salimos de la clase de gimnasia la semana pasada -detalla Jordan-. Le dije que no me sentía bien y me llevó a la enfermería. Tuvo suerte de que su mamá estuviera libre para llevarme al hospital.

-Clyde habría hecho más que eso -bromeó Emma, para disgusto de Chloe.

-Clyde podría haber hecho más, pero él no contará conmigo de nuevo -dijo esta última, molesta por la broma.

-Deja de ser tan infantil -reclamó Jordan-. Mira, si en un remoto caso Linc me invita a salir como novios -dijo, añadiendo lo último con un dejo de esperanzas-, no veo por qué no podría salir con quien se le antoje, si son amigos. Y si es con otra chica, lo siento por él, pero si es el caso…

-No pensarás que…

-Si es una chica, ya veré cómo convencerla.

-Jordan, ¿por qué crees que Mona divulgó esas sandeces que eres una zorra? -reprochó Chloe.

-Lo leí en un blog que mamá encontró cuando… ya saben… -dijo Jordan, cortándose al hablar.

-Oh… -suspiró Emma, interpretando bien que se trataba de la noche que su padre las abandonó..

Sin mediar palabra, Chloe tomó sus cosas y salió a toda prisa de allí. Emma, por su lado, dudó de hacer lo mismo antes de preguntar.

-¿Por lo menos saben lo que hacen?

¿A qué te refieres? -preguntó Jordan, a su vez.

-Tú y Lincoln -aclaró Emma-. Cuando el semestre termine…

-Quedamos que esto no sale de nadie más hasta que termine, Emma -sentenció Jordan, sonriendo confiada-. No confío en él si alguna de sus hermanas le saca algo, por eso quiero que…

En cuanto Jordan dijo aquello referente a sus hermanas, incluyéndola, Lori fue al fregadero y tiró un vaso que se rajó en cuanto chocó con el borde del desagüe.

-¿Qué fue eso? -dijo Jordan.

-Debió ser tu perro -contestó Emma.

-Ajax no entra a la cocina a estas horas -indicó Jordan, sospechando-. De hecho… debería haber salido como loco a verme y a saltar sobre los muebles si no lo encierro.

No teniendo muchas opciones, Lori solo se sentó en la barra de la cocina. En cuanto ambas chicas entraron, Emma solo dio un par de pasos hacia atrás.

-Creo que mejor me voy -declaró Emma-. Em, no sé… arréglense ustedes.

Viendo cómo la morena abandona el lugar, Jordan solo se plantó frente a Lori.

-¿Qué tanto oíste? -preguntó la adolescente.

-No mucho -admitió Lori-. ¿Qué era lo que tú y mi hermano acordaron?

-Eso por ahora no te incumbe -respondió Jordan-. ¿Por qué estás aquí?

-Solo venía por las cosas de Lincoln -contestó Lori, frunciendo el ceño-. Creí que vendría contigo.

-Cambiaron su horario -dijo Jordan, desganada y llevando su mano derecha al brazo-. No vendrá hasta la noche. ¿Qué tal todo?

-Nada importante, supongo -dijo Lori, ninguneando sus recientes problemas-. Entonces me llevo sus cosas.

-¿Por lo menos vas a hablar con él?

-¿Por qué preguntas?

-Es que… anoche hablé con tus papás… tu mamá -dijo Jordan, corrigiéndose-, y me dijo que lo quería de regreso.

-¿Y por qué lo diría?

-Es algo delicado, y la verdad quiero darles una sorpresa cuando se enteren.

-Bien, no me lo digas -resolvió Lori, aplicando psicología inversa y dando la vuelta-. Ya lo sabré en la noche.

-Está bien -respondió Jordan, yendo a la sala y sacándose los zapatos antes de abrir un armario bajo la escalera.

En cuanto quitó el seguro, Ajax salió disparado, no en dirección de su dueña sino hacia Lori. La dueña del can, para su consternación, vio que este armó un desastre entre sus viejos peluches, aquellos que ya no tenían cabida en su cuarto y Jenny no quería de regreso.

El hirviente enojo que sentía al ver ese desastre se diluyó tan rápido como se escuchó un gruñido del perro y un grito de Lori desde la cocina. Corriendo como podía, el cuadro que encontró no podía ser más chusco, pues Ajax parecía querer jugar con Lori y no montar sobre su pierna como creyó la rubia.

Soltando una carcajada, a Jordan le pareció divertido que Lori tenga un poco de atenciones no deseadas.

~o~

Leni todavía no se cree que, después de no pocos intermedios y las cinco semanas que las niñas la echaron de menos -la mayoría, al menos, sin contar a Lily-, Lincoln por fin tomó la decisión de volver a casa.

Debía callarse eso. Siendo que Lola esta semana hará voluntariado con Lana en el refugio de animales, las únicas en casa don Lucy, que pensó tomaría demasiado bien la vuelta de su hermano, Lisa (vuelta a su investigación haciendo uso de las muestras de SARS-CoV-2 que obtuvo de sí misma, Lily y su padre) y Lily. Esta, al menos, lo tomó como si de cualquier minucia se tratara, pero con Lola lo último que quiere es que todo eso se convierta en la comidilla de las seis.

Lo que tenía en mente ahora es el orden y lugar en que acomodaría las cosas de su hermano. Definitivamente si Jordan venía con él, y teme que eso pase, el viejo armario ya no tendría siquiera el espacio vital para una sola persona, y las gemelas no tienen ni el tiempo ni la disposición de ceder su habitación para tener la vieja pieza de Luna y Luan. Con gusto cedería su propia habitación, pero con las piezas en su actual situación definitivamente será problema.

Hasta donde sabe, Luna se ha estado quedando en la cochera, la antigua habitación que compartía la rockera con Luan la ocupa la menor de las dos, Lisa y Lily siguen compartiendo al igual que las gemelas y Lucy, en cuanto Lynn avisó esta semana que se quedaría con Lori la próxima vez que volviera en adelante, ya no tiene problemas en tener su espacio por completo libre.

-¿A dónde llevas eso? -preguntó Lucy mientras movía las partes de la cama que hiciera años atrás a Lori, misma que estaba guardada en su ropero.

-Pensaba en que Lana podría ayudarme a retocarla en la cochera -contestó Leni, dejando caer unos clavos sobre la alfombra.

-Que extraño. Juraría que Luna dijo que no quería a nadie en la cochera las próximas tres horas.

-Pues no la escuché -declaró Leni, llevando sus piezas y herramienta escaleras abajo, ignorando a su hermana.

Una vez que salió de la casa a la cochera, escuchaba a Luna arreglando un poco su guitarra nueva, una Squier personalizada con el cráneo de una cabra pintado en el brazo y con una luna menguante de acero como puente, vistiendo su acostumbrada camiseta gastada y, cosa que le sorprende, un pantalón de algodón holgado blanco.

-¿Te importa? Necesito espacio para poner esto aquí -pidió Leni, dejando un poco en el piso las piezas. Luna gruñó asintiendo en respuesta-. ¿No dijiste que conocías a alguien que la podría arreglar?

-Ese luthier de pacotilla me estafó cuando le llevé la primera y ya no lo encontré -contestó molesta Luna, recordando que su querida hacha acabó siendo rematada en un mercado de pulgas por un chico que le quitó una calcomanía autografiada por Mick Swagger-. ¿Para qué quieres el espacio?

-Quería darle a Lincoln una sorpresa si… si decide volver -dijo Leni, mintiendo a medias.

-Leni, eres muy inocente si crees que Lincoln va a volver aquí -afirmó la rockera, aflojando una clavija hasta dar con el tono que busca-. ¿No viste cómo vive esa chica?

-¿Y crees que no? -replicó Leni- Una vez lo encontré discutiendo con la señora Rosato por tener una estufa que casi no ocupan.

-Es su problema si prefieren ordenar comida -renegó Luna, volviendo a su instrumento-. Solo un poco más…

-Estoy hablando en serio.

-También yo -dijo Luna, dejando en paz su guitarra-. Mira, yo solo sé que si Lincoln está bien con esa chica no tengo por qué meterme, y menos si hay un niño en camino.

-¿Y no pensaste -dijo Leni, con un inusual destello en su mente- que es la primera vez en años que de verdad necesita ayuda? ¿O cómo te las arreglaste cuando tu banda lo tenía como representante?

-Hizo lo que pudo aunque no nos consiguió buenas tocadas -razonó Luna-. La verdad, todos teníamos pensado despedirlo hasta que nos dijo del cumpleaños de un chico de su clase, Trevor, Devon… no recuerdo bien el nombre.

-Oh…

-El punto es que tomó el puesto cuando ni siquiera teníamos problemas para agendar -añadió Luna, tomando de la mesa de trabajo una lata de cerveza a medias y dio un largo trago-. No lo culpo de nada, pero hizo lo que pudo.

-O sea que…

-Le falló cuando fue lo de ser caddy de Lori y lo de recoger pelotas en el campestre no funcionó después de que lo echaran por "robarse las pelotas" -remató la rockera dibujando comillas-. Tal vez no fuera mucho, pero no quería ser otro que mordiera el polvo de nuevo. A lo que voy es que tarde o temprano nos va a necesitar en serio, y por ayudarle diario no sabremos cómo hacerlo si se presenta algo grave.

-¿Cómo qué?

-Como que el bebé no sobreviva o nazca con algún problema.

-¡Él no va a nacer con problemas! -exclamó Leni.

-¡Es un embarazo adolescente, mujer! -replicó Luna- Esos siempre traen problemas aún si nacen bien. Mejor hazte a la idea y no dejes que se te suba a la cabeza.

Con esas palabras en mente, Leni decidió dejar las piezas recargadas contra la pared y salió a tomar un paseo, mientras que Luna se hacía cargo de nuevo de su guitarra en medio de silbidos.

Algunos minutos más tarde, sentada en una banca con un helado que apenas y le supo a una pasta agria, le cuesta admite que aunque las cosas entre ella y Jordan todavía no se aclaran del todo esa posibilidad exista. Desde que tiene uso de razón, los bebés siempre le han atraído enormemente, al grado que desde Lucy hacía lo posible por aliviar a su madre de la carga un poco, así terminase metiendo un par de veces el biberón en la nariz de esta o poniendo un gorrito de Lana donde debería ir el pañal de Lola y viceversa.

Perder un bebé… esa era una de las cosas que no quería para nadie. Cuando la señora Carmichael se retiró un par de semanas en su tercer año en Reininger's, esta se obligó a explicarle que tomó esas "vacaciones" para reponerse de perder a una niña por un accidente -cosa de la que dudó pero tuvo que tomar por cierta- en casa. La había visto llorar y rabiar cuando ella creía que estaba sola, al grado de tener que justificar la desaparición de varias tarjetas de regalo. Le detalló las razones por las que perdió al embrión después de una venta de fin de cursos, y por mucho que pudiera hacer era imposible hacer gran cosa mas que seguir adelante.

Habiendo botado el postre, escuchó una voz que no creía -ni quería- escuchar en mucho tiempo.

-Vaya día para salir, ¿no lo crees? -saludó el doctor Schiller, acalorado bajo la máscara- Un día quieres tener toda tu vida en orden, y al siguiente solo quieres relajarte viendo algo en internet o descansar un poco.

-Ah, hola -devolvió Leni con desgano.

-Supe que las cosas con tu hermana están mejor ahora.

-No gracias a usted.

-Vamos, no puedo ser tan malo como mi apariencia deja ver, porque ¡mírame! -gesticuló Julian- Por muy dotado que sea, por muy listo que soy y presuma haber dejado en la quiebra algunos casinos, al final del día solo soy un ser humano, lo mismo que tú, ese barrendero de allá o mi hermanastra.

-¿Alguna vez siente algo bueno por otros? -cuestionó Leni, apoyando su cabeza sobre el respaldo de la banca y mirando al cielo- ¿Alguien que lo necesita?

-Me parece que esa pregunta ya me la han hecho tantas veces que perdí la cuenta, y la respuesta que doy siempre es la misma al final del día -razonó el psicólogo-. A mi y a mis colegas nos ven como sabios y manipuladores, pero lo que no saben es que solo les damos un empujón cuando vienen a nosotros por ayuda profesional. Ok, hay gente que no quiere nuestra ayuda de verdad, pero los que vienen nos confían sus problemas solo para darse cuenta que tenían la respuesta y no el valor o la inteligencia de aplicarla. ¿Por qué lo dices?

-Es por algo que dijo una de mis hermanas -respondió Leni, aún mirando al cielo.

-¿Personal o puedes decirme?

-Es sobre mi hermano. Del bebé que está esperando -dijo Leni, apresurándose a añadir.

-¿La chica es una pesada? -preguntó Julian.

-Más bien…es algo incómodo.

-Temes que lo pierda, ¿es eso? -preguntó el terapeuta, a lo que Leni asintió- ¿madre adolescente? -un nuevo asentimiento- No es común, pero puede llegar a pasar.

-Eso es cruel.

-El pueblo de mi querida tía Henrietta también lo fue, y no me lamento por eso -respondió Julian con sarcasmo hacia su tía, recibiendo una mirada reprobatoria de Leni-. Escucha, como tu terapeuta, te digo que te prepares para cualquier eventualidad como si de una venta se tratara…

-¿Y eso de qué me sirve?

-…, pero como amigo -continuó Schiller, mirando al cono en el suelo-, solo me queda decirte que tus temores son algo infundados. Nada racional y que no debes tomar tan en serio.

-¡Es usted un…! -exclama Leni, levantándose de la banca con gesto acusador.

-¿Un insensible? -ataja Julian- No eres la primera que me llama así, pero… si crees en algún ser superior, prueba a rezarle. No niego que la gente tenga creencias ridículas, pero si el recurso está a la mano, ¿quién soy yo para negarles esa vía?

Con las palabras ahogadas en la boca, Leni no tuvo de otra mas que callar.

-No obstante -expresó Julian-, confía en que todo salga bien. Como dijeran hace años, la vida se abre camino.

Con un leve gesto, el terapeuta se levanta del asiento y se marcha con rumbo a su consultorio. Leni, contrariada por lo que acaba de escuchar, ignora que ya tiene al menos dos llamadas perdidas.

~o~

Jordan está razonando un poco lo que Lori le dijo antes de irse. Debe dejar de lado todo estrés, sobre todo cuando tuvo ya una amenaza de aborto, y descansar bastante.

La idea es de verdad tentadora, pero con la temporada de exámenes finales encima y la prisa de su madre porque empiece a llenar solicitudes para una escuela de medicina más que decente, por no decir de renombre, eso se ve tan lejano como la posibilidad de que su parto no sea doloroso.

Sentada en la barra de la cafetería, da gracias porque, al menos, el día ha estado bastante lento y no ha tenido algún episodio desagradable de sangrado. En lo que a su trabajo respecta, en los últimos días la ha tenido bastante fácil, lo que compensa el estrés provocado por las dichas solicitudes.

Por una vez quisiera no estar tan atrapada. Tal vez con su embarazo y condición no está en facultad de hacer gran cosa, pero quisiera que su adjunta, una chica de nombre -más bien apodo- Polly Pain, no fuese tan estúpida.

Esta no le decía nada. De hecho, era raro que cruzaran palabra alguna fuera de clases. Junto con Mollie, Kat y Mona, era la única competencia que tenía en gimnasia hasta su desastroso roce con Lynn en el equipo de soccer. Después de eso, los deportes de equipo habían dejado de llamarle la atención más allá de los quemados.

De lejos, ve que Clyde, Tiago y Emma están hablando bastante animados. Por lo visto, a su amiga y vecina de casillero le atrae que un brasileño. Le es un tanto duro de asimilar, pues aunque Clyde estaba tras ella en la primaria y esta se empezó a interesar un poco desde el sexto grado, que el chico se haya animado más con Chloe la hizo sentirse un poco desplazada, lo que no fue impedimento para acercarse.

Tuvo que cortar su observación, pues su madre tocó su hombro por detrás.

-¿Puedes venir atrás? -dijo Amaris.

-Mamá, lo que quieras decirme que sea ahora -respondió Jordan, un tanto aburrida.

-Es sobre las solicitudes -repuso la castaña, tomando entre sus manos una carpeta algo voluminosa que la chica reconoce-. ¿Qué hacían en el basurero?

-Sabía que debí dárselas a Ajax -masculló Jordan.

-Jordan, no me mientas -increpó Amaris, torciendo los labios bajo la máscara.

-Pensé en tomarme el sabático el próximo año escolar -admitió Jordan, dando un sorbo a un té helado-. Créeme, fue idea mía.

-¿No se te pasó por la cabeza que no quiero que interrumpas tu educación por ningún motivo? -cuestionó Amaris, dejando caer la carpeta sobre la barra.

-Disculpe, ¿tienen servicio? -preguntó un cliente calvo, castaño y de franela.

-Ahora no, ¡largo! -niega Amaris, haciendo aspavientos y volviendo con Jordan- No me gusta que me mientas.

-¿Te estoy mintiendo? -cuestionó Jordan, molesta mientras que el cliente se iba de igual talante.

-¿Y por qué crees que vas a dejar la escuela? -cuestionó Amaris, cansada del asunto.

-¿Tú por qué crees? -replicó Jordan-. No voy a dar a luz en medio de un examen o tener que dejar el almuerzo por una falsa alarma.

-No tuve esos problemas cuando me embaracé de tu hermana.

-¡¿Y a quién rayos le importa mi hermana?! -protestó Jordan, azotando el vaso con su bebida- ¿Y por qué quieres que vaya a una escuela de medicina?

-¡Porque no quiero que estés atorada en algo que no tiene futuro! -respondió Amaris- Vi tus libros de anatomía y pensé que…

-No quiero ir a estudiar cadáveres como sujetos de prueba -interrumpió Jordan-. Lo que quiero está en California.

-No hay buenas escuelas de medicina en la Costa Oeste, y está muy lejos.

-¡No voy a estudiar medicina, mamá! ¡Casi soy mayor de edad!

-Para el Estado, tal vez, pero vives conmigo. Mi casa, mis reglas.

-Pero…

-Sin peros, Jordan -sentencia Amaris-. En cuanto salgamos de casa de los Loud para lo que sea que tengas que decirnos, te olvidarás de esos delirios que tienes con tus… dibujos.

Yéndose con la carpeta y en un vano intento de hacerla pedazos, Amaris deja a Jordan con un ligero malestar. Agitada, la adolescente trata de mantenerse tranquila, aunque eso le cuesta trabajo.

El resto de la tarde lo pasó desquitando su malestar moliendo y sirviendo después de decirle a Polly que se tomara el resto del día.

Le preocupa, por un lado, el haber retomado su afición por dibujar y que su madre se lo restriegue en la cara como si de una película para adultos hecha por una tal Syd DeVine se tratara, y por el otro que Lincoln no haya pasado por ella esta vez. Cuando le llamó para preguntar por qué no había llegado, el chico le dijo que iba al funeral de un amigo de su familia, y de eso hace ya horas. Haciendo cuentas, debió haber llegado hace dos horas y tendría que haberle dado a su encargada una explicación bastante convincente para ahorrarle al menos algún favor para ella.

Volviendo la vista a donde debía estar Clyde y compañía, notó que este ya no estaba, dejando que Tiago tuviera teatro abierto para cualquier avance que llegue a tener. Un leve acercamiento de… ¿Emma?

Sonriendo, piensa que esa podría ser ella y él, Lincoln. Tal vez quedaran como amigos, pero el mero hecho de su maternidad es, lo considera así, un buen avance.

~o~

Le sorprendió a Lincoln saber que la familia Casagrande estaba a nada de romperse. Por un lado, le agradó ver que a ambos hermanos no les quedara de otra mas que trabajar juntos para cuidar de sus padres en lo posible, pagando las cuentas del hospital aún a costa del Mercado, pero por el otro Frida mantenía esa fe ciega en los remedios de la abuela Rosa. Toda esa parafernalia de usar remedios herbales para enfermedades respiratorias usado para lo que la señora Santiago le explicó como una enfermedad vascular habría desembocado en una fuerte disputa legal de no ser por la tragedia familiar.

Héctor Casagrande no había fallecido tanto por covid, sino más bien por una serie de condiciones que se le habían arrastrado de décadas atrás. Cuando lo ingresaron, le diagnosticaron glucosa muy por encima del límite, presión alta, obesidad y, cosa que terminó por ser el detonante para su hospitalización, una trombosis mal atendida cuando dio positivo a SARS-CoV-2. Libró el más reciente riesgo, pero con comorbilidades que habían recibido una gran carga era solo cuestión de tiempo para que el chismoso y bonachón comerciante estuviera condenado, en el último mes, a estar postrado para esperar una cirugía de amputación.

Por protocolos, el cadáver fue incinerado, y lo que la doliente viuda -quien salió bastante bien librada- recibió esa misma mañana una urna de acero adornada con un crucifijo de plata junto con la noticia.

En todo el día, Lincoln no se despegó de Ronnie Anne. Por seguridad de ella más que de la madre de esta o de Carl (aunque este le estafó el dinero de la gasolina) es que lo hizo, pero una vez que depositaron la urna con las cenizas del jefe de familia de los Casagrande en la iglesia del barrio después del servicio religioso no parecía que lo necesitara.

En la hora restante de su estadía habló a partes iguales con Bobby, resignado a tener que atender el negocio familiar con su tía Frida en lo que duró el oficio, y con Sid, que había adelgazado un poco al pasar también por estar enferma de covid con su familia hace un tiempo.

Con el primero, habían sido francas condolencias y un par de golpes por como fue que entendió el estado de su relación con Lori -golpes que al latino no le importó recibir-, mientras que con Sid fue algo más para desentonar el ambiente serio de la ocasión, con la finalidad de sacar de su estado catatónico a Ronnie Anne, mismo que tomó en cuanto vio a su abuela llorando con la urna en brazos.

-Si, es como te dije cuando desperté en ese paradero de la carretera -confirmó Lincoln, estirando sus brazos en la baranda de la azotea-. Esta chica, Jordan, y yo nos vamos a tomar un año o dos de la escuela.

-Y yo que pensaba que era por otra cosa -dijo Sid, bastante más animada-, como alguna lesión o algo, ya sabes, vergonzoso.

-No me darían de baja por algo que pasó hace tiempo -sonríe el peliblanco-. Y aunque quisiera, es lo último que quiero que me pase. ¿Quieres ver lo que me pasó con el oso polar en Churchill?

-¿Por qué querría verlo? -preguntó Sid, mordiendo un bollito bao antes de hablar- Seguro que mamá tiene peores cicatrices.

-No, gracias -murmuró Ronnie Anne-. No quiero ver tu torso desnudo de nuevo.

-Está bien si Ronnie Anne no lo quiere ver -respondió Sid, encogiendo los hombros-. El único torso que he visto es papá, y créeme. Parece una lagartija blanca.

-No tenías por qué decir eso -acusó Lincoln-, ¡ya me hice la imagen!

-Ups…

-Si tan bien se llevan los tortolitos, ¿por qué no me dejan sola? -pidió molesta Ronnie Anne, levantándose y yendo al acceso de la azotea.

-Claro que ella no me gusta -atajó Lincoln.

-Es lindo, pero yo paso -secundó Sid-. No quiero destruir noviazgos.

-Jordan no es mi novia -contestó Lincoln-, solo es la madre del hijo que esperamos. ¿Qué rayos te pasa?

-Que nunca vas a estar en mi lugar -silbó Ronnie Anne, harta de una charla bastante animada al abrir la puerta.

-Si, nunca voy a estar en tu lugar, Ronalda -observó Lincoln con ironía-, porque estás en el mismo lugar que yo hace dos años.

-¡No hables de lo que no sabes!

-¿Y crees que no sé cómo te sientes ahora? ¿Qué no pudiste ver a tu abuelo o despedirlo? ¡Esa es una de las razones por las que decidí traerte por unas horas! Porque te sientes culpable de no haber hecho nada por él cuando era inútil lo que hicieras o no. Y te estoy diciendo esto porque es exactamente la misma mierda que pasé cuando murió mi abuelo.

Amenazante, la latina se acercó con la clara intención de golpear a Lincoln, pero con lo dicho en cuanto ella le tomó del brazo para lanzarlo al vacío, ese ímpetu se desvaneció como su rabia. No lo había alzado aún cuando él terminó.

-¿Qué?

-Ya lo escuchaste -dijo Sid, casi pasmada por la reacción.

-No quería decirte, pero… cuando murió mi abuelo… la frontera estaba cerrada -expone Lincoln-. Él no murió como el tuyo, pero no tienes ni idea de lo que pasó por mi cabeza cuando se fue. ¡Incluso Lori me golpeó cuando quise salir y cruzar la frontera! ¿Crees que es tan sencillo ver un funeral por internet, tratando de hacer el tonto cuando los pocos asistentes piensan que ambos estábamos en ropa interior en el servicio? ¡¿Lo es?!

De verdad Lincoln no quería recordar eso. Mientras hablaba, recordó el día que lo pusieron al tanto. En ese momento, veía aburrido un pequeño diorama que había armado para la clase de ciencias sobre evolución convergente cuando Lori le dio la noticia. A la mañana siguiente ambos discutieron fuertemente y terminaron a golpes poco antes del funeral. La superior experiencia de su hermana terminó por imponerse a su propia fuerza, por lo que poco antes de iniciar alegaron que alguien quiso abusar de ella y opuso resistencia para justificar que venía con la cara amoratada y él con los ojos morados.

-Nunca quise que nada de eso pasara -continuó Lincoln-, pero pasará. ¡Una y otra vez pasará con todos! Con Sid, con Clyde… incluso si hacemos familia, a nosotros y después a ellos. Solo tienes dos opciones, Ronalda -añadió, pausando para tomar aire-. O lo aceptas y aceptas que la vida sigue adelante, con o sin uno… o te quedas ahí lamentando la mierda por la que te quejas.

Sid no tenía motivos para no reprocharle nada a ambos. Mejor dicho, tenía los motivos pero no las ganas. Ronnie Anne, por su parte, trata de digerir lo que Lincoln le había dicho. Este, se limita a poner la mano sobre su hombro, gesto que rechaza la latina.

Horas después, a nada de llegar, se detuvo en Ypsilanti por necesidad, pues la banda de transmisión de Vanzilla se rompió y el taller más cercano ya había cerrado. Tal como prometió, Ronnie Anne había tenido que regresar con él, pero si antes tuvo que aguantar quejas de ella en la ida, en la vuelta el silencio es bastante más incómodo.

Por obvias razones, Sid no los acompañó, pero prometió ir a Royal Woods en cuanto pudiera. Era algo razonable, ya que le insistió bastante para ir y conocer el lugar una vez que empezaran las vacaciones de verano, pero lo que más le desconcertó fue que, a la vista de los presentes en el corredor del segundo piso -es decir, los inquilinos que quedaban, la propia Ronnie Anne y un chico alto de cabello negro que le presentaron como Artemis-, lo despidió con un beso francés que le dejó sorprendido, por no decir que dejó entrever la posibilidad de que los Casagrande ya no lo reciban tan bien como antes una vez que Frida se recupere de la sorpresa que el hecho le provocó.

Sentados en un local de Domino's en la avenida Washtenaw y esperando su orden, Lincoln tenía el presentimiento de que las cosas no podían salir peor. Dicho presentimiento se vio cumplido, en parte, pues recibió un par de llamadas y un mensaje. Las llamadas, como era de esperar, eran de Jordan, impaciente de que se estuviera tardando demasiado, y Taylor, quien le dijo que lo esperaba mañana para verse en el cine una vez saliera de la escuela. El mensaje, por su lado, procedía de esta última, siendo una selfie de la latina enfundada en una pijama que recibió de cumpleaños.

-Esas chicas están locas en serio -acusó Ronnie Anne, bastante más relajada sin dejar su abatimiento, en cuanto vio la foto.

-De Jordan lo puedo entender -respondió Lincoln-, a todas las mujeres que conocí les pasó en su momento.

-¿Y qué hay de la otra? No irás a decirme que es linda o algo por el estilo.

-No sé que vio en mi.

-De verdad eres todo un caso -bufó Ronnie Anne-. Embarazaste a una chica con quien quedaste como amigo…

-Ajá…

-…, tu encargada tiene fijación por ti…

-Si, ¿y eso qué?

-… aunque sabes que causó indirectamente que te rompieran la nariz…

-Ok, ya entendí, ya entendí.

-…, y encima, mi mejor amiga se fijó en ti.

-En mi defensa, me tomó por sorpresa.

-Si, se nota.

-¿Terminaste? -preguntó Lincoln, más bien ansioso por terminar esa charla.

-¡Ah! Si, lo olvidaba -recordó Ronnie Anne, ignorante de que un grupito de monjas pasaba tras ella-. Está la chica que se irá con los pingüinos -añadió, chillando por las palmadas a la cabeza que algunas de las monjas le daban por el comparativo.

-Ah, si… Mollie.

-No seré psicóloga, Linc, pero si fuera tú, conociéndote, me hubiera hecho a un lado y pensaría qué hacer al respecto.

-¿Y cómo crees que llegué a donde ahora estoy?

-¡Orden número 49! ¡Va saliendo! -llama una empleada rellenita, rubia y de lentes, algo bajita de carácter reservado.

Rompiendo y olvidando incluso la conversación, se enfocaron más en arrasar con apetito inusual su pedido, una pizza de masa profunda con doble queso y salsa de mango habanero, unos bocadillos de pan parmesano y unos rollos de canela que, para no haber comido casi nada en todo un día, les supieron a gloria.

Saciados y un poco más repuestos, esperaron en un parque cercano al taller a donde llevaron a Vanzilla. El mecánico les había dicho que "esa vieja cafetera" tenía muchísimos problemas, incluyendo plastilina epóxica en zonas críticas, piezas incompatibles puestas de forma irresponsable -en sus palabras-, parchados y enmendaduras en la carrocería y el chasis, daño crítico en el eje trasero y cinturones de seguridad bastante remendados que debían haber sido retirados de allí con los asientos.

En resumen, todo un desastre. Peor aún, las adaptaciones que Lana le había hecho fueron referidas como el trabajo de un embustero, de un mecánico novato que tuvo demasiada suerte de que nadie se hubiese matado en esa morgue rodante, aún a sabiendas que su hermana hizo todo lo posible por tenerla en condiciones aceptables e incluso mejores para una van de los años '50. En otras palabras, chatarra inservible a la que tendrán que remolcar a Royal Woods y les costará por milla de arrastre.

.

-Tuviste suerte de que mamá estaba de buen humor -dijo sarcástica Jordan, una vez que Lincoln dejó en el departamento a Ronnie Anne y le encontró allí en su Vespa-. Si fuera yo, usaría esto de chantaje para que estudie medicina.

-¿Vio los libros de anatomía que le pedí a Lisa para ti? -preguntó Lincoln, a lo que la chica asiente- ¿Y las guías de dibujo que te presté?

-Las guías se las dio a Ajax.

-¿Todo bien?

-Con ella no hay nada bien.

-¿Por?

-Cree que el dibujo es una pérdida de tiempo.

-Pues me alegra que piense así -dijo Lincoln, ironizando el tono.

-Si es el apoyo que me das así, no quiero imaginar cómo sería si…

-No, déjame terminar -interrumpió Lincoln, poniéndose el casco y alzando la careta-. Hagas lo que hagas ahí voy a estar tanto como sea posible. La única restricción es si alguna de mis hermanas me pide algo urgente…

-Lo cual será casi siempre -atajó Jordan.

-…, pero el bebé será primero.

-¿Qué?

-Ya me escuchaste. Quieras o no, estaré para ti como me sea posible. Y si, a tu mamá le interesa que vayas a una buena escuela, pero creo que hay cosas que ni yo entiendo. Si me explico… -añadió, pausando un poco.

-Continúa -pidió Jordan, luego de inhalar.

-Ok. Quedó claro que un embarazo no es nada nuevo para mi, y he visto a un experto toda mi vida -explica Lincoln-. Tal vez no tan prematuro, pero tengo algo de experiencia.

-Pues vaya consuelo -sonrió burlona la chica.

Sin perder más el tiempo, Jordan encendió su vehículo y se pusieron en marcha.

.

Para los Loud que se habían quedado en casa, cenar más allá de las siete se volvió toda una rareza. Más a su favor, que Lincoln se haya tomado su tiempo para atender ciertos asuntos fue tomado por algunas de las niñas como una falta de respeto inexcusable. Lola, en particular, lo tomó como un gesto melodramático de lo más rebuscado y desistió de cenar a deshoras por no perder su sueño de belleza. En cuanto a Lucy, esta de plano rechazó tajantemente tener que ver con un sinsentido de lo más absurdo como lo es, en sus palabras, "recibir a una perra sucia en un mausoleo", y Lisa simplemente no dio excusa alguna, encerrándose en su búnker y pidiendo que no la molesten.

Viendo al reloj de su teléfono, Lori se había quedado más bien con sueño. La tarde estuvo pesada entre algunas entrevistas de trabajo y una fuerte discusión con el casero sobre la renta, al grado que ya no podían retrasarse con el pago.

Miró aburrida a Luna y a Luan. Estas, convencidas de que salían sobrando, solo están porque su hermano les preocupaba dentro de lo sensato, y en el caso de la universitaria en sabático por tener que darle una mano a su padre con la cena después de estar todo el día tras la estufa en el restaurante.

Cambió su mirada a la señora Rosato, que conversaba un poco tensa a la derecha de sus padres en la cabecera. Esta, lejos de convencerse de haber sido bien recibida, se ve como si estuviera más acostumbrada a comer fuera o pedir a domicilio, cosa que Leni le confirmó en la tarde que llevó las cosas de Lincoln a casa.

Ya eran las nueve y veinte cuando, cansados de esperar, con los platos en el fregadero y con las porciones de Lincoln y Jordan separadas y en el microondas cuando estos llegaron. El chico ni siquiera se había cambiado, por lo que el traje que usó en el funeral resultó, para algunas de las presentes, algo bastante apropiado, como si estuviera listo para morir con dignidad.

-Perdón por la tardanza -saludó el peliblanco-, pero tuve unos problemas cuando volvía sobre Ypsilanti.

-Ajá, claro -contestó Amaris con reservas.

-Lo siento, papá -continuó Lincoln-, pero Vanzilla tenía tantas fallas en la vuelta que tuvieron que dejarla en un taller cerca.

-¡¿Qué le hiciste a mi bebé?! -preguntó exaltado Lynn sr, tomando de las solapas a su hijo.

-La banda de la transmisión se rompió y el mecánico dijo que muchos de los arreglos que hizo Lana fueron "hechos por un idiota" -contestó Lincoln, dibujando comillas en el aire-. No te ofendas, Lana.

-¡¿Cómo no voy a ofenderme si insultan mi trabajo?! -chilló Lana, tirando hacia el chico un gofre.

-La banda de la transmisión se rompió -retomó Lincoln, ignorando el golpe de la galleta en su cara-, y el mecánico me dijo que el chasis tenía fisuras donde no debería, el eje trasero está a nada de romperse por fatiga, había pistones de modelos que no son compatibles y que muchos de los componentes del motor habían sido reemplazados. Me dio la tarjeta de un proveedor en Rochester.

-¿Así es siempre su esposo? -preguntó Amaris a Rita, dando un sorbo a su taza.

-Solo cuando se meten con su "bebé" o los vecinos se quejan del ruido -respondió esta con acritud.

-Nunca voy a entender que pasa con las personas y sus vehículos. Cuando Jordan tuvo su motocicleta, los primeros tres meses no le dio tiempo a otra cosa que no fuera ella.

-¿En serio? -preguntó Rita, arqueando una ceja.

-Incluso me llamó "tacaña" cuando le dije que no podía personalizar su casco -agregó la castaña-. Le dije que debía esperar un poco o trabajar por él y me azotó la puerta… -da otro sorbo-… ¿Clavo y ralladura de naranja?

-Si, eso -rió incómoda Rita-. Le dije que eso era arruinar un café, no se ofenda.

-¿Arruinarlo? Doble crema con leche de almendra, ralladura de chocolate amargo, caramelo, malvavisco asado y crema irlandesa. ¡Eso es arruinar un café! Y peor si es para un vegano.

La velada se había descompuesto un poco. Entre la discusión de su padre y Lana con Lincoln por el estado de Vanzilla, la de ambas madres por algo tan intrascendente o, como pasó a escuchar, Myrtle, Jordan, Luna y Luan por lo que sea que fuera, desea que todo esto termine.

En algún instante de la no tan evidente confusión en que estaba, se percató de que su hermano y Jordan ya no estaban. Para entonces, Luna ya había sacado una guitarra acústica y los fluidos acordes que de esta salían calmaban el ambiente. Mirando a todos lados en busca de su hermano, llegó a pensar que la pareja se escapó a la cochera y quiso tener algo más de privacidad. Entendía bien que el deseo sexual aumentaba a partir del tercer mes, pero tiene que hacerles entender que no están precisamente en el cuarto de Lincoln en el departamento ni en la cochera de la familia Rosato para hacerlo.

Se fijó un poco en sus padres. Desconoce por qué Rita se habría casado con alguien con tan espantoso gusto en corbatas. Estas ni siquiera son de utilidad y no conoce a nadie en todos los Grandes Lagos que esté dispuesto a no usar una, mucho menos algo tan tonto como la que lleva puesta encima de la camisa, un velociraptor tocando la trompeta. Le parecía tan ridículo que estaría dispuesta a suplicarle de rodillas su empleo solo para decirle lo ridículo que se ve.

Y entonces, un golpe contra la duela alfombrada, sucedido por más golpes y gritos violentos.

Parando la música en seco, todos los presentes abajo se agolparon en el pasillo de arriba para ver que, en el suelo, Lincoln y Lucy estaban en medio de un forcejeo, con el chico presentando rasguños en el rostro y el de Lucy ya ostentaba un ojo hinchado. Ambos, con el peliblanco luchando por deshacerse de las manos de su hermana en el cuello, ignoraban a Jordan, inconsciente sobre la alfombra.

~o~

Mayo 13 de 2022

Segundo aniversario de No te olvides de mi

Un hecho que a pocos nos preocupa es el tener que seguir lidiando con la pandemia. Con una creciente ola de contagios, a la gente ya no parece importarle porque, y puedo citar a muchos, "ya se acabó/Ya tenemos que vivir con eso, ya andamos vacunados y el puto virus me la pela. ¿Qué le hacemos, si hay un chingo de camas en los hospitales?" Lo que no contemplan es que la vacuna que nos inyectan ya se queda rezagada con el tiempo y hay que renovarla. Peor para los gobiernos, que mantienen un inventario estable y variado, pero ¿qué creen, gente? Los países donde la mayoría de las inoculaciones fueron con anti/retrovirales de origen chino están teniendo repuntes críticos. Y es un hecho que de nuevo estamos contra las cuerdas.

En dos semanas ya. Inicia el final de este viaje de... ¿año y tercio? ¡Carajo! El tiempo se me ha ido en la pandemia desde que empecé con esto. Shots, especiales, fics cortos, parientes contagiados, hermanos en polos opuestos, salgo de una neumonía crónica para entrar en una gripe de calor... Y lo que nos falta.

J0nas Nagera(1), si nos ponemos a pensar, Lincoln tenía dos opciones solamente, y a decir verdad necesitó algo de lo que nunca tuvo y Lucy si (capacidad de improvisación). Fuera de (ya conmigo), pensé que la opción de Space Invader era quemar un cartucho quemado. De vuelta al lore interno, la boca de Lincoln y la dignidad de Lucy fue un precio alto a pagar que aquí ya vio consecuencias. Con Jordan, de momento puedo decir que lo que es Lori, Luna, Lola y tal vez Lisa ya la tienen de gane con ella. ¿Luan? Mientras no le vea las posaderas... En cuanto al resto, Lynn podría simpatizar, pero que Lucy mantenga ratificada su amenaza y a Lana le llegue info distorsionada que de a poco debe desenredar, pues...

(2) Ok, medio me atrapaste. Stella tendrá una última aparición, pero ya no en el cuerpo del texto per se. Eso... me lo guardo de sorpresa. Si, tal vez metí la pata un poquito como con lo de Luna haciendo el delicioso con Shannon, pero hay otras que dejé la intención de Starscream de Transformers. Citando, los cobardes viven más tiempo. Hablando de deliciosos... Taylor. Si, la idea era ir más allá, pero no quería que me tiren nada por excederme con la clasificación. Además, todavía siento cosa de recrear ESO con menores desde YA SABES QUE FIC.

(3) si, como con esa serie de Chris Rock. Todos odian a Chandler. Lo bueno es que Leni tiene, digamos, ventaja de campo al ir antes. Sobre Ronnie Anne, bueno... quedó claro. Ya antes hizo entrada al teatro con Sid, ahora es Nikki quien entra al show, y ya de por sí deja una pobre impresión. Lo de la madre de Mollie, eso si ya fue para cerrar definitivamente su línea argumental, por escasa que fuera.

Coven, ¡viejo, bienvenido por aquí! Si, no me puse a pensarlo así, pero como dijera el Yisus Craist, "errar es humano, perdonar es divino". No es ni de lejos mi Loud favorita, pero se hace querer... así sea que tenga por amiga a una zo...

PROBLEMAS TÉCNICOS

espere por favor

josealonsodelgadolozano99, si, Lori y Leni están reventadas.. ¿eh? ¡Oye! ¡Lo de la tinta es marca registrada! XD

Ya era cuestión de tiempo para que la bomba estallara. Tic...

...toc...

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