Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Sesenta y seis
―Hijo de tu puta madre, ¿cuál es tu maldito problema?* ―Angela Weber entra como un rayo a través de mi puerta, abofeteando todo lo que está a su alcance: mis brazos, mi pecho, incluso mi cabeza.
―Oye, espera un maldito segundo, ¿cuál es tu problema? ―Un brazo protege instantáneamente mi cabeza, el otro sale para contener el ataque que Weber está infligiendo sobre mí.
―Estúpido* ―gruñe, empujándome de vuelta a mi oficina y cerrando la puerta detrás de mí.
Brevemente, recuerdo mi pequeño lío. Estoy seguro de que hay señales de ello en mi ropa, tal vez también en mi escritorio. Por suerte, está demasiado cabreada para mirar a otra parte que no sea mi tonta cara.
―Está bien, ese lo entendí. ¿Pero cuál es el puto problema? —pregunto, recostándome contra mi escritorio.
―¡Tú, hermano, eres el maldito problema!
―Voy a necesitar más que eso, Ang. ―Me encojo de hombros.
―¡Acabo de ver tu pequeña cita! ¿Qué mierda estabas pensando? ¿El sexo no está fuera de la mesa? CIERTAMENTE ESTÁ FUERA DE LA MESA.
Angela da un paso hacia mí, y antes de que tenga la oportunidad de golpearme la cabeza otra vez, me lanzo al otro lado de mi escritorio, dejando caer mi trasero en la silla. Siento que mi zapato se desliza en un lugar resbaladizo en el piso debajo de mi escritorio. No limpié un lugar. Asqueroso.
Pero no tengo tiempo para pensar en eso ya que es cuando me doy cuenta de su atuendo.
Angela Weber está en pijama.
―Ang, es casi la una de la mañana. ¿Qué estás haciendo aquí? ―pregunto, sonriendo.
―Salvándote de ti mismo, imbécil. ¿Qué estabas pensando? Explícate. Ahora —demanda, pisando fuerte con el pie que ahora me doy cuenta de que está cubierto con una pantufla morada y esponjosa.
―Piénsalo, Ang. Tengo que convencerla de que me gusta. Si dijera que el sexo está fuera de la mesa, ¿habría tenido una segunda cita? ―Mantengo mi voz tranquila, nivelada, escondiendo mi yo interior enloquecido.
Ella entrecierra los ojos, apoyándose en el escritorio para poner su cara a la altura de la mía. Tengo que recordar mi entrenamiento y mantener mi rostro pasivo.
Estoy haciendo un muy buen trabajo hasta que sale un estruendo de mi computadora, junto con una fuerte serie de:
―¡Ay, ay, ay, mierda!
Bella se golpeó el dedo del pie. El peor jodido momento, no es que haya un buen momento para un golpe en el dedo del pie.
―¿Qué fue eso? ―acusa Angela, mientras yo trato frenéticamente de cerrar la ventana.
―Solo observando a uno de mis sujetos, no es gran cosa ―murmuro, la pantalla se hace más grande cuando presiono el botón de maximizar en lugar de la "x".
―Edward Anthony Cullen, ese no es un sujeto, ¡es una Bella!
―Quiero decir, ella sí es un sujeto ―me quejo, mis manos cayendo en mi regazo en derrota.
La habitación está en silencio durante demasiado tiempo, y cuando vuelvo a mirar a Weber, ella tiene los brazos cruzados sobre el pecho, la cadera inclinada y la ceja levantada. Te juro que incluso está dando golpecitos con el pie.
―Estás fuera del caso, Cullen. Y será mejor que saques esa mierda de tu computadora también.
*Lo que está en cursiva está escrito originalmente en español, Angela es de familia latina en esta historia.
