Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Dragon Ball (Z, Super y…. supongo que GT) pertenecen a Akira Toriyama.

(Naruto x Caulifla x Kale x Vados x Margarita)

30: El Máximo Poder Ocular.

En la galaxia del oeste, del Universo 6, un guerrero que llevaba una capa, ocultando sus facciones y su rostro, estaba dando el golpe final, a un monje guerrero.

— ¡Detente! —dijo uno de los monjes, malherido. — ¡No.…! ¡No entres allí! —Intentó advertirle.

El guerrero enseñó una sonrisa, al monje, que estaba en el suelo, y acababa de hablarle. Lo señaló con el dedo, y de ese mismo dedo, salió un rayo de Ki, que le atravesó la cabeza, matando al monje. —Idiotas. El poder no es para estar encerrado. —Caminó dentro del templo. —El poder... —Con un paso, rompió un cable, y cientos de flechas, salieron desde la pared del lado derecho, hacía él. Una sonrisa se formó en su rostro, y apuntó hacía su derecha. —Fingā Bīmu (Salva Dactilar) —pensó, al tiempo que disparaba cientos de rayos de Ki, desde su dedo, destruyendo las flechas, una tras otra. Escuchó un silbido muy agudo y volvió su mirada hacía el frente. Sus ojos bajo la capucha se abrieron, cuando una enorme cuchilla, suspendida por un péndulo, iba hacía él. Atrapó la enorme cuchilla con sus manos, mientras enseñaba los dientes bajo la capucha, por el esfuerzo y la fuerza de la cuchilla, la cual quería mandarlo hacía atrás. — ¡Maldición! —pensó enfadado, al tiempo que rodeaba sus manos, con un aura de Ki, y con un grito de guerra, expulsaba Ki, partiendo la guadaña. Suspiró, y siguió su camino, logrando esquivar una sección del suelo que se desmoronó, y enseñó una caída a un montón de lanzas. —No es tan difícil de esquivar —pensó. Siguió caminando, hasta que pisó una baldosa en el suelo, que se hundió ante el peso de su pie, y el suelo entero se puso en horizontal, haciéndolo caer. Cuando intentó usar el Fūton no Yōroi (Armadura de E. Viento), para escapar, el suelo se puso en vertical, impidiendo su escape. — ¡Mierda! —pensó enfadado, mientras señalaba el techo/suelo superior, con sus dedos índice y corazón, y cargaba Ki en ellos. —Listo —pensó, solo para que algo le agarrara del pie, terminando con su concentración y mirara hacía abajo. — ¡¿Qué rayos...?! —un grillete ascendió desde algún lugar, le atrapó el tobillo, y repentinamente, comenzó a jalar de él, a una velocidad de vértigo. Ni siquiera podía apuntar bien, pues solo sentía el grillete, pero no estaba seguro de en donde estaba el mismo. — ¡Mierda, malditos monjes! —pensó, justo antes de gritar, cuando sintió como algo parecido a una trampa para osos, se cerraba alrededor de su torso, y le hacía vomitar sangre. — ¡Creen que me retendrán, gracias a esto! —se preguntó furioso, mientras cargaba una esfera de Ki, en su mano derecha, que lentamente, se fue haciendo más y más grande, logrando así, iluminar un poco el lugar. Y permitiéndole ver, el mecanismo de la trampa, que acababa de atraparle.

No sé qué es peor... —admitió una voz, en su cabeza, interrumpiendo su concentración, y haciéndole apagar la esfera de Ki. —El dolor, o compartir cuerpo con un mortal de pacotilla, como tú.

¡Cierra el hocico! —gruñó el dueño del cuerpo. —Intentaste tomar control de mi cuerpo, cuando tuve que huir de la destrucción total de mi planeta. Es solo por mí, que no sigues atrapado en esa dimensión. ¡Así que aprende a respetar! —una sonrisa burlona, apareció en sus labios. — ¡No eres más, que un Kaiō-Shin caído en desgracia, y esto es lo que te tocó! ¡Pues tú mejor idea, fue intentar controlar la mente, del gran Shiro Hebi Sen'nin, quién había tomado posesión de un cuerpo de uno de esos extraterrestres del clan Ōtsutsuki! ¡Y fui YO, quién buscó la leyenda del poder que se oculta en este lugar, así que cierra el hocico...! O ayúdame, a escapar.

Zamasu suspiró, y gruñó, mientras le indicaba cómo generar una espada de Ki, cortando el grillete. —Oh mierda: eso tenía un contrapeso. —Alertó Zamasu, mientras escuchaban la cadena caer rápidamente, y las trampas activarse. Entonces, sus siguientes palabras, sonaron con un dejó de aburrimiento extremo. Como si ya, hubiera pasado por lo que seguía, un millón de veces, y estuviera harto. —Y aquí vienes tú, con tu...

¡Ozzugan: Hakkeshō: Kaiten! (Ojo de las Probabilidades: Ocho Trigramas: Palma Retorno del Cielo) —Comenzó a girar a gran velocidad, despidiendo Chakra por todo su cuerpo, y generando un escudo del mismo, que evitó las flechas; las enormes esferas de hierro con cadena, que fueron disparadas desde unos cañones; los lanzallamas no lograron causarle daño y el ácido fue repelido. —Nada superará jamás, lo que puedo lograr... y pensar que el Byakugan, llegaría a ser más útil que el Sharingan de Sasuke-Kun e Itachi-Kun... Kukuku —dijo orgulloso a Orochimaru. —Sencillamente: luego de tomar control sobre el cuerpo del Ōtsutsuki, destruir su consciencia, logré hacer evolucionar al Byakugan, por un sendero distinto, al que tomó el hijo de esa puta de Ōtsutsuki Kaguya. Pero mi Ozzugan, es tan letal como el Tenseigan. Como el Byakugan, yo también tengo una visión superior, así como una esfera casi completa de visión, es decir de casi 360°, excepto por el punto ciego que se encuentra detrás del cuello por encima de la primera vértebra torácica, también cuento con visión telescópica.

Por si todavía no te has dado cuenta, estamos en un lugar, en el cual no deberíamos de estar —gruñó Zamasu, irritado. —Más bien, comienza a ascender, para poder encontrar ese poder, que supuestamente está aquí, e irnos.

Orochimaru ascendió, y continuó su camino, por el templo. Ahora con su Ozzugan activado, permitiéndose una visión de Rayos X, y viendo detrás de una pared, haciéndolo sonreír. —Hey, Zamasu. Este camino de trampas, ya no parece tan simple, como el anterior.

Zamasu suspiró, en la mente del tipo. —Está bien: ¡voy a darte mi maldita inmortalidad, hasta que lleguemos al otro lado del pasillo! —dijo irritado. Usando una bola de Ki, destruyeron la pared, y ante ellos, un camino con muros que colisionaban, arenas movedizas, más flechas que saldrían disparadas desde las paredes. —El techo. Ten cuidado —subiendo su mirada, vieron unas enormes placas que caerían sobre ellos, además de lo que parecían ser, unas rocas del tamaño del pasillo, listas para caer y rodar hacía ellos. —Sí. Definitivamente, tendré que otorgarte mi inmortalidad, hasta llegar del otro lado. Solo espero que...

El ex-Nukennin de Konoha, frunció el ceño. — ¿Solo esperas qué...? —preguntó irritado.

¿Y si lo que venimos a buscar, no está aquí? —preguntó Zamasu. — ¿Por qué lo estaría? Sí realmente se trata de un templo de tu tan amado clan Ōtsutsuki, ¿Entonces por qué era protegido por esos monjes de piel blanca y ojos de esclerótica, iris y pupilas negras? —preguntó. — ¿Por qué no es protegido, por miembros del Clan?

Su... ¿Jinchūriki? Suspiró. —El Clan Ōtsutsuki... lleva siglos, viajando de un planeta a otro, lejos de nuestra galaxia, lejos de nuestro Sistema solar, en busca de planetas con vida. Sí el planeta tiene vida, entonces tendrá un Shinjū y un fruto en el que estará recolectado, todo el Chakra del planeta. —Explicó. —Desean ese tipo de poder. Es el segundo mayor poder, después de la asimilación.

Hablaste mucho de esa asimilación, pero no te explayaste mucho en eso, ¿Te das cuenta? —Zamasu quería saber sobre eso.

La asimilación... Cada miembro de la rama principal (el Sōke), la realeza del clan Ōtsutsuki; es acompañado, por alguien nacido en el Bōke, los sirvientes del Clan —dijo él. —Cuando llegas a cierto nivel en tu Chakra, absorbes a tu compañero, y te fortaleces aún más.

¿Asimilaste, a tu compañero? —preguntó Zamasu.

Lo hice, después de tomar el control sobre este cuerpo —dijo él. —Y luego viajé, y maté a un bastardo, que solía molestar al dueño original de este cuerpo, cuando él era mucho más joven —una sonrisa malvada, apareció en su rostro. —Antes de matarlo, les quebré los brazos y piernas a él, y a su compañero. Y entonces, asimilé a su compañero y después, lo asimilé a él. Creo que eso... fue lo que provocó la evolución del Byakugan, a Ozzugan. Entonces, comencé a viajar por el universo, y exploré otras dimensiones, y así fue como tú y yo, nos conocimos. —La sonrisa creció en su rostro. —Intentaste tomar posesión de mi cuerpo. Yo absorbí tu alma, con un Fūinjutsu, capaz de crear un Jinchūriki. Y.… escuché sobre el poder, en este lugar. Y aquí estamos. —Orochimaru corrió por el lugar, con el Ozzugan brillando en sus ojos, mientras enviaba más Chakra a sus piernas, para moverse a mayor velocidad, esquivando flechas que salían desde las paredes, saltaba sobre jabalinas que eran impulsadas hacía arriba, realizaba sellos de manos, y expulsaba Suiton para apagar los lanzallamas, expulsaba Fūton para disipar las nubes de veneno gaseoso. Finalmente, viendo como la puerta se cerraba, intentando impedirle obtener su tan anhelado poder, realizó sellos de manos y se concentró, llamando al Chakra del ambiente. — ¡Senpō: Suiton: Suijō no Jutsu! (Arte Sabio: E. Agua: Jutsu Taladro Perforador de Agua Endurecida) —Orochimaru escupió una gran cantidad de agua, mientras quemaba una parte de sus nuevas y enormes reservas de Chakra, siendo aún más grandes que las reservas del Clan Uzumaki. Logrando que el agua tomará una forma que recordaba a un tornado viajando horizontalmente, como el Gatsuga de los Inuzuka, logrando causarle solo unas cuantas e insignificantes grietas, a la pared. Irritado, realizó sellos de manos. — ¡Senpō Fūton: Shinkū Renpa no Jutsu! (Arte Sabio: E. Viento: Jutsu Serie de Olas de Vacío) —la bala de viento destruyó por completo la puerta, solo dejando escombros de la misma.

Manipulación de viento y agua, fantástico —dijo Zamasu complacido. —Sí. Definitivamente, ustedes los mortales, han llegado más lejos de aquello que nosotros, los dioses, creíamos posible.

—Puedes estar seguro de eso, Zamasu —dijo Orochimaru sonriente, mientras miraban dentro de la habitación vacía. Despejando un Genjutsu. Allí, sobre un pedestal, estaba el más grande poder que conocían los Ōtsutsuki. Un Dōjutsu tan único, como su Ozzugan.

Estaba allí.

Esperando a que él lo tomara.

Un globo ocular, de esclerótica negra, iris dorada y pupila rasgada, que recordaba al ojo de un dragón, y estaba liberando una gran cantidad de energía natural. —Si la leyenda es real Zamasu, entonces este Dōjutsu, perteneciente al legendario Ōtsutsuki Kaishiki, aquel que unificó a su clan, al masacrar él solo, a una de las más grandes facciones rebeldes del Clan, entonces tendría que modificar mis Tenketsu y Keirakukei, permitiéndome albergar aún más Chakra del que llevó actualmente, e incluso permitiéndome emplear un poder denominado como Gudōdama: seis esferas compuestas por todos los elementos, incluso Yōton e Inton, que cambiarán de forma, según mi deseo. Kukuku.

Zamasu suspiró en la cabeza de Orochimaru. —Lo cual, te obligará a realizar (otra vez), un extenuante e intenso entrenamiento de control de Chakra. Créeme: esa es la parte menos divertida, Orochimaru. —Pero el hombre ya no lo escuchaba. Levantó el frasco de vidrio, dentro del cual estaba el legendario Dōjutsu. —Esa exposición y expansión de Chakra, su Dōjutsu... Las habilidades que pueda adquirir de este otro ojo... cada Dōjutsu del Universo 6, tiene habilidades únicas y raras. Los Jutsus de viento, agua y fuego, y otras habilidades físicas... quizás... Estoy subestimando a este mortal. Veamos que sorpresas puedes darme: Orochimaru, Hebi Sen'nin.