Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Sesenta y nueve

Los miembros del FBI no siempre son ciudadanos respetuosos de la ley. Tendemos a salirnos con la nuestra simplemente porque conocemos a las personas correctas para mover los hilos correctos. Normalmente soy una excepción a esa regla.

No solo mi vida ya es extremadamente aburrida, sino que hasta que apareció Bella, mi personalidad tipo A no me permitía ser otra cosa que un estricto seguidor de las reglas. Siempre usé mi cinturón de seguridad, siempre seguí las estrictas leyes de estacionamiento de Seattle y nunca me pasé ni una milla por encima del límite de velocidad.

Te dejaré adivinar si eso sigue siendo cierto mientras me dirijo al apartamento de Bella.

Recibí una mirada extraña del jefe cuando me detuve en su oficina y le dije que me iba. Volví a dormir en mi oficina anoche y volví a iniciar sesión en mi computadora —sintiéndome desequilibrado e inquieto cuando no había ningún ícono de Isabella Swan para verificar— a las cinco de esta mañana. Pero me las arreglé para trabajar doce horas y, por lo tanto, no me sentí tan mal por escabullirme un poco "antes", según mis estándares.

No es que en realidad él fuera a decirme algo. Aun así, la culpa me carcomía el estómago por irme, pero tenía que recordarme a mí mismo que no estaba haciendo nada malo.

Bueno, además de ir a verme con un antiguo sujeto.

Estoy divagando.

El pasillo que conduce al apartamento de Bella huele especiado y seductor, un aroma que esperarías encontrar más en las calles de un país exótico que en el edificio de un músico de veinticinco años. Instantáneamente hace mi estómago rugir, recordándome que realmente no he comido nada hoy. Sobreviví con mi dieta habitual de cigarrillos y café. Pero esta noche me daré un banquete.

Y no solo con la deliciosa comida que llena el corredor con su aroma.

Estoy listo para devorar a Isabella Swan; abierta y tomando todo lo que me dé... y vaya que sí parece muy dispuesta a dar.

Le envié un mensaje de texto cuando llegué al estacionamiento, así que cuando llego a la puerta de Bella, ella ya está ahí de pie luciendo como toda una tentación. Sus mallas negras y sencillas se ajustan a sus piernas, y tiene puesto un suéter rosa desteñido de punto de gran tamaño que cuelga de un hombro para insinuar el encaje gris oscuro de uno de esos sujetadores que no son del todo un sujetador. Creo que escuché a mamá llamarlo bralette cuando estábamos de compras para Navidad el año pasado.

No importa.

Su cabello cuelga suelto y puesto sobre un hombro, el que todavía está completamente cubierto por su suéter, dejando el desnudo al aire libre como si fuera el dueño del lugar.

No es indecente de ninguna manera, pero parece que lo es. Quiero morder ese hombro mientras me dirijo hacia ella.

―¿Te paras en la puerta de tu casa esperando que cualquiera se aproveche de una chica de aspecto tan inocente? ―le pregunto con una sonrisa burlona mientras acecho hacia ella.

Ella tararea.

―No cualquiera, pero parece que esta noche es mi noche de suerte. Parece que el lobo feroz ha venido a devorarme por completo.

Con un gruñido atípicamente juguetón, me agacho un poco para agarrarla por la cintura y ponerla sobre mi hombro. El impulso me lleva dentro de su apartamento, y cierro la puerta de una patada detrás de mí, acercándome para tirarla en el sofá mientras ella chilla.

―Bueno, mi corderito, ahora que te tengo sola… ¿qué voy a hacer contigo?