Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Setenta

El cuerpo de Isabella Swan encaja contra el mío como si fuera lo que siempre me ha faltado. Aterrizo de rodillas encima de ella, el interior de sus muslos presionado contra el exterior de mis caderas. Es cálida y pequeña debajo de mí, sus puños agarran las solapas de la chaqueta de cuero Armani que mamá me compró hace algunos cumpleaños.

Su cuerpo puede estar construido para el pecado, perfectamente diseñado para desarmarme de todas las formas posibles, pero son sus ojos los que me sostienen. Amplios y profundos, como el whisky mezclado con chocolate, tan abiertos e inocentes, pero también desesperados de una manera que no se acerca a lo patético. Desesperados por resolver esta atracción entre nosotros que ninguno puede contener, y sabe Dios que hemos hecho todo lo posible.

Ni siquiera lleva maquillaje, y es lo más hermoso que he visto en mi vida.

Estoy acostumbrado a las mujeres que sienten que tienen que tratar de ser bonitas. Maquillaje denso, cabello recargado, ropa ajustada que deja ver grandes extensiones de piel.

Y, sin embargo, aquí está Bella... toda tapada excepto por ese maldito hombro, y yo ya estoy tan jodidamente duro contra ella.

El aire juguetón se ha disipado a nuestro alrededor porque quién sabe realmente cuánto tiempo hemos estado mirándonos. Una de sus manos sube hasta mi nuca, sin perder nunca el contacto con mi cuerpo en todo su recorrido. Y cuando sus dedos se enredan en el cabello en la base de mi cráneo, me estremezco.

Nadie me ha hecho temblar antes.

Cuando me atrae hacia ella, sus ojos se cierran y sus labios se separan para encontrarse con los míos con fervor hambriento, todo mi cuerpo se derrumba contra ella. No puedo evitarlo; me derrito. Me hundo tan profundo en todo lo que es Bella, y me dejo caer, caer, caer…

En la suavidad del interior de su boca, el suave empujar y tirar de sus labios, el ritmo de su lengua que coincide con el de sus caderas. Los diminutos suspiros que puedo sentir abanicando sobre mi piel, sus suaves gemidos y quejidos, la forma en que su mano apretando mi cabello trae un dolor que solo aumenta el placer.

Demasiado pronto, se retira, sus labios hinchados por los besos se curvan en una sonrisa satisfecha.

―Hola ―susurra, simplemente dulce con solo un toque subyacente de "fóllame, papi".

―Hola ―me río.

―Probablemente deberíamos terminar la cena.

―Que se joda la cena.

―Prefiero que me jodas. ―Antes de que pueda decirle que, duh, ese es el maldito plan, ella está hablando de nuevo―. Espero que te guste la comida picante.

Empuja suavemente mi pecho, haciéndome levantarme de ella, y cuando estoy de pie, extiendo mi mano para ayudarla a levantarse.

—No esperaría menos de ti —bromeo, una sacudida recorre mi columna cuando coloca su mano en la mía.

Habría sido tan fácil movernos de nuestra pequeña sesión de besuqueos diagonal sexo en seco y pasar a la parte de la cena. Excepto que, cuando se sienta en el sofá, su cabeza está perfectamente nivelada con mi polla erecta, y que me jodan si no se lame los labios, sus ojos se vuelven hambrientos ante la vista.

Lo juro, necesito toda mi moderación para no correrme en mis pantalones.

Sus manos están rápidamente en la hebilla de mi cinturón, el cuero y el metal chasquean y tintinean en el silencio del apartamento, y mi cerebro no puede seguir el ritmo.

Quiero esto. Necesito esto. Anhelo esto.

Pero…

Mierda.

Mis caderas se sacuden cuando la mezclilla negra y ajustada de mis vaqueros se baja, y mi puta verborrea sale y arruina todo de nuevo.

―¿Dónde está tu computadora portátil?