Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Setenta y dos
―Espero que te guste la comida tailandesa ―comenta Bella, abriendo su refrigerador para tomar una botella de Corona.
No puedo evitarlo, mis ojos se iluminan como un puto niño pequeño, y estoy a unos dos segundos de manosearla.
―Recordaste el tipo de cerveza que tomo ―murmuro con el mismo nivel de asombro que uno diría "mi hijo acaba de dar sus primeros pasos".
―¿Qué clase de cantinera sería si no lo hiciera? ―Ella sonríe, usando un abrebotellas que está atornillado a un lado de su encimera para quitar la tapa antes de dármela. La niebla que se arremolina desde la parte superior hace que se me haga agua la boca, y la botella está fría en mis labios cuando la vuelvo a inclinar.
―Mi mamá siempre decía que el camino al corazón de un hombre es a través de su estómago. ―Bella se gira mientras habla, deslizando un cajón y agarrando un cuchillo para cortar las verduras―. Papá dijo que era con una cerveza helada. ―Se gira para mirarme por encima del hombro, apuntando la punta del cuchillo en mi dirección―. Yo digo que es a través del pecho con un cuchillo muy afilado.
Escupo la bocanada llena de cerveza, apenas evitando que salpique toda su cocina. Un escalofrío me recorre la columna, la alerta de peligro se activa en mi cerebro, pero una mirada me dice que está bromeando. Su risa es fuerte, y honestamente un poco musical, pero sería más maníaca si fuera una asesina, ¿verdad?
―En mi opinión, es una mezcla de todo eso. Además de un buen sentido del humor, aunque un poco morboso, y un coño que lo hace llorar de lo bueno que es. ―Vuelve a su tarea, rebana chalotes y pimientos y, sinceramente, ¿a quién le importa una mierda qué más está rebanando?
¿Qué mierda está pasando aquí? Su boca perfecta acaba de decir la palabra coño, y mi polla no nos va a permitir exactamente pasar por alto eso.
―Uh, bueno... joder, no puedo discutir con esa lógica ―me río nerviosamente, mi mano libre agarrando la parte de atrás de mi cuello.
―¿Y qué me dices de ti? ―pregunta, arrojando los ingredientes que ha estado cortando en un sartén wok que se ha estado calentando en la estufa.
Humea y chisporrotea, casi instantáneamente llenando la cocina con el olor a ajo, cebolla, jengibre y especias.
―¿Qué hay de mí?
―¿Cómo te abres camino en el corazón de una mujer?
―Yo… no, de verdad. Supongo que cuando lo hago, empiezo siendo excepcionalmente torpe, arruinando su cita para que pueda tener una conmigo en su lugar, y tal vez agregando un poco de tendencias de acosador. ―Sostengo mi dedo índice y pulgar juntos para enfatizar mi punto.
Bella deja caer el cuchillo en el fregadero, agrega algunos ingredientes más al wok y los revuelve.
―Eres jodidamente lindo. ―Me mira mientras cocina.
No creo que me hayan llamado lindo antes. Hace que mi estómago se agite de una manera extraña.
―¿Está funcionando? ―inquiero.
―¿Qué está funcionando?
―Ganando mi camino hacia tu corazón.
Se congela, inclinándose para tomar mi mano y acercarme a donde está cocinando. El calor en la habitación cambia, pero con la mirada que me está dando, no estoy del todo seguro de que provenga de la estufa. Levantando su mano, la coloca donde mi mandíbula se encuentra con el cuello, ese delicioso punto de pulso que está latiendo solo para ella. La forma en que me atrae hacia ella es un poco ruda, pero el beso que coloca en mis labios es tan jodidamente suave que hace que mi corazón se encoja. Solo recibo una ligera provocación de su lengua antes de que me suelte, su mano recorriendo mi pecho en su lugar.
―Sí, Edward. Definitivamente está funcionando.
