Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de DaniDarlingxx, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from DaniDarlingxx, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Ciento cuatro

La adrenalina corre por mis venas espontáneamente. Me estuve preparando para esto durante meses. La evidencia fue reunida, la línea de tiempo establecida, el motivo descubierto. Vi todo lo que necesitaba ver sobre la señorita Isabella Swan.

Ahora, si tan solo pudiera convencer a mi corazón de eso.

No importaba que fuera hermosa, amable, dulce y divertida. No importaba que pasara tanto tiempo haciendo obras de caridad y ayudando a sus amigos en todo lo que pudiera.

No importaba que me robara el corazón como un ladrón en la noche. Que me hiciera más feliz que nunca y me follara mejor que nunca, o que me hiciera reír más fuerte que nunca.

Todo era una máscara.

Una farsa.

Pero no puedo obligarme a creer eso. No del todo, al menos.

Y es la única razón por la que me metí en esta carrera, para empezar; para salvar vidas que gente como ella planea terminar.

Excepto que la suya es la única vida que me importa en este momento.

Weber toma mi flanco, siguiéndome de cerca mientras subo las escaleras hacia su apartamento.

El mismo apartamento en el que he pasado tantas noches envuelto en ella en todos los sentidos…

Agarro el acero helado de mi arma con ambas manos, los brazos estirados y los ojos alerta. El edificio ha sido evacuado silenciosamente, ella es la única que queda y no tiene idea de que vamos por ella.

El pasillo se vuelve borroso y llego a su puerta antes de darme cuenta. Esto es todo. El momento que lo cambia todo.

Está entreabierta, solo un poco, y se me hela la sangre. ¿Él llegó a ella primero?

Lo mataré.

Apoyo mi hombro en la puerta en ruinas, las bisagras crujen para anunciar mi llegada. Volviéndome hacia Weber, sacudo mi cabeza para indicarle que me siga, su asentimiento de respuesta es todo lo que necesito para entrar al apartamento.

Estoy esperando un baño de sangre; su cuerpo desplegado en una escena macabra, plagado de contusiones y puñaladas. O el cuerpo de él, incluso.

No me esperaba una chica pequeña y vulnerable hundida en un sillón puf, vestida solo con una camiseta delgada y un par de jodidas bragas de algodón blanco con flores, sorbiendo fideos ramen de una cacerola sin ninguna preocupación.

Sin ninguna preocupación, claro, hasta que nos ve.

Sus ojos triplican su tamaño, más grandes y mucho más inocentes de lo que parecían cuando la observaba. Los fideos cuelgan como una cascada extraña, y ella jadea, escupiendo sobre ellos cuando deja caer el tenedor.

Es un poco asqueroso.

Y jodidamente adorable.

―De pie, ahora. Manos arriba ―demanda Weber bruscamente, sus gritos son más parecidos a los de un sargento de instrucción de lo que podría parecer a primera vista.

Isabella, porque me niego a llamarla por su apodo preferido de Bella, salta de inmediato y dispara sus manos en el aire.

No puedo evitarlo. Es jodidamente poco profesional, pero mis ojos se precipitan hacia la delgada línea de estómago plano expuesta entre el dobladillo de su camiseta y la cinturilla de sus bragas.

El mismo lugar que bañé con besos antes de moverme más abajo, que tracé con mis dedos mientras me deslizaba dentro de ella por detrás a la luz de la mañana.

Weber enfunda su arma y da un paso adelante para cachearla, y me toma por sorpresa lo mucho que deseo ser yo.

Qué mierda. ¿Por qué estoy haciendo esto? Necesito encontrar una manera de sacarla de este lío.

―Está bajo arresto por conspiración para cometer asesinato...

―¿Qué? ―chilla Isabella, visiblemente temblando mientras Weber guía sus muñecas detrás de su espalda.

―Cualquier cosa que diga puede y será…

―¡No, no, esto es un error! Yo nunca podría, yo nunca… ―divaga y luego hace una pausa, su rostro se ilumina como una bombilla que se enciende en su cabeza.

Y luego se echa a reír.

―Muy gracioso, Edward. Sé que te he estado ignorando, pero no tienes que hacerme bromas para llamar mi atención —se ríe, echando la cabeza hacia atrás para mirarme.

Niego con la cabeza.

―Bel… Isabella, esto no es una broma. Lo siento mucho, pero sabemos lo que planeas hacer.

―¿De qué mierda estás hablando? ―El dolor colorea sus rasgos, y me aseguro de mantener mi arma apuntando al suelo. Todos sabemos que no tengo ganas de dispararle.

―Cullen, cállate ―espeta Weber, mirándome.

Hago lo que me dice y dejo que Weber le lea sus derechos Miranda a mi novia, y justo cuando estamos a punto de irnos, hago una última cosa que no debería.

―Ang, ¿podemos al menos dejar que se ponga unos pantalones?

Weber suspira, pero asiente de mala gana, maniobrando a Bella hacia su dormitorio.

Y luego salimos del apartamento, mi corazón tirado en el suelo detrás de mí cuando nos vamos.

Nuestros hombres se quedan detrás de nosotros para realizar una búsqueda en el apartamento mientras Bella llora en silencio en el asiento trasero de un coche de policía. Tengo que apagar mis emociones. No tengo fuerzas para mirarla, o me derrumbaré.

Sin embargo, no se encuentra nada excepto el cuaderno que ya sabemos que existe. Ni siquiera la supuesta sierra de huesos. Y en contra de mi buen juicio, eso me da un poco de esperanza.

Como mínimo, significa que se pueden quitar las esposas de las muñecas de Bella, y dado que acepta venir con nosotros de buena gana, Angela puede viajar con ella en su Escalade.

Sin embargo, no importa lo que pase después de esto, las cosas han cambiado permanentemente hoy.