FIC

Historias de Albert y Candy

El Beso del Highlander

Por Mayra Exitosa

En la mansión Cornwell, el salón de baile se iba llenando de invitados por la celebración tradicional que se efectuaba en cada evento de la familia. Archibald continuaba apuntando las apuestas ahora que algunos veían a la distancia y conocían a su cuñada. William envío a un hombre con su apuesta a favor de la dama, mientras que él continuaba en el salón rodeado de caballeros que solo hablaban de negocios a lo que no lo dejaban escapar, por lo que esté busco una excusa, poco usual y salía para irse por uno de los pasillos en el que inesperadamente volvía a oír el tema de la cuñada de Archibald, pues ahora su sobrino Anthony aseguraba que la dama era perfecta y Niel Legan le decía que se hallaba más que entusiasmado de conocerla y pedir un baile en el festejo.

Candy por su parte luego de atender a su hermana, su madre se hizo cargo y la enviaba con su dama a los jardines al verla preocupada por la partida de Annie a su viaje de bodas. - Vamos Candy, no pongas triste a tu hermana, ella ahora es una mujer casada, deberías salir y meditar un poco lo que le dijiste a tu cuñado, se nota preocupado y ni siquiera a recordado presentarte a su tío. - Ni me lo digas, padre quiere llevarme con ustedes a Londres sur, para ir a pasear, está molesto conmigo. - No lo está, es solo que no deseaba quedarse con el compromiso de las dos en tan poco tiempo. Anda Rita, acompañe a mi hija al jardín, que se sienta más tranquila y luego la mando llamar cuando inicien los bailes. La dama de compañía, Rita era bastante bajita y regordeta, apenas recibía la orden, empujaba a Candy hacia los jardines, a lo que ella no quería alejarse de su hermana, más debía entender que su lugar era estar con su marido y no todo el tiempo separado en una habitación perdiendo el tiempo de su celebración.

William buscaba a la dama en cuestión cuando alguien lo empujaba - ¡oh disculpe! - Rita me has empujado hacia el señor. - lo siento mi lady, no lo vi. La rubia se avergonzaba al notar que el hombre la miraba insistente. - Lamento haberlo golpeado. - Apenas y fue un rose, no se disculpe. ¿Me permite acompañarla? - mi dama me lleva a los jardines. - Con mayor razón, si su dama nos acompaña, tomaremos el dulce aroma de las flores. - No lo quiero interrumpir de sus actividades. - Cree que una hermosa dama como usted pueda lograr interrumpirme, eso sería una falta a la verdad, también iba a los jardines, los novios deben estar con su festejo derrochando amor y no con los invitados que no tenemos pareja. Dijo con un dejo de soledad ensayada, a lo que ella con una sonrisa agradable le respondía - Pues menos la tendrá si se va a los jardines en vez de ir al salón de baile y conocer damas de su agrado. - La más bella irá a los jardines ahora, para que perder el tiempo en el salón. - ¿va a conocer a una dama en el jardín? - en cuanto me dé su nombre. La habré conocido. - Es usted un atrevido, debería esperar a que me presenten adecuadamente. - Usted no estará en el salón de baile, cómo me podrán presentar formalmente. Y mirando a la señora Rita agregaba, - me haría el honor de presentarme por favor con la dama. - Ella es mi lady Candice Standford, hija del coronel Standford y cuñada del Señor Archibald Cornwell. - Un placer conocerla madame, es usted la dama más hermosa de toda la fiesta, permítame custodiar y solicitar todas sus piezas de baile. Con una sonrisa luego de las formalidades, sacaba su tarjeta y el carboncillo se lo daba su dama de compañía, - ¿a quién debo apuntar en mi tarjeta? - Albert Andrew. - Me encantaría darle todas mis piezas musicales disponibles, pero... En ese momento el rubio de manera audaz le tomaba la tarjeta poniendo su nombre en toda la lista sin dejar espacio alguno. - pero es que... me van a presentar con el tío de mi cuñado y ... - Y ¿usted desea conocerlo?

Candy se quedaba mirando a la mirada suplicante del rubio y agregaba, - En parte, hice un compromiso para que me sea presentado, pero me temo que seré rechazada de su amistad y finalmente mi hermana estará con su marido y no conmigo, aunque me niegue a aceptar ese hecho. - ¿quiere mucho a su hermana? - sí, es la única que tengo. - supongo que ¿es la mayor? - solo por tres horas, pero al final tenemos la misma edad. - ¿mellizas? Ella sonrió y asintió suavemente.

A lo que el rubio agregó - ¿por tres horas? muy interesante, debió ser un parto difícil. - Lo mismo he pensado, pero nadie habla de cuando una persona nace, mucho menos en una boda, es de muy mal gusto.

Mientras hablaban iban caminando suavemente, Rita notaba que los había presentado y que ninguno se detuvo a cuestionar si podían irse juntos, más ella estaba tras de ellos a escasos dos metros, por lo que no veía problema alguno que continuarán con la conversación.

- Me causa curiosidad que el novio se halla decantado por su hermana. - Para mí fue perfecto, mi cuñado aseguro que seré una hermana para él y no le molesta recibirme en su casa de vez en cuando para visitar a su querida esposa. - Ya veo. Pero si usted hizo un compromiso de bailar con alguien antes de que le separara todas sus piezas, cómo va a poder cumplir con ese compromiso y visitar a su hermana al mismo tiempo. Si ese hombre desea pretenderla.

- Me presentarán con alguien de la familia de mi cuñado. - ¡oh! ya comprendo. Así usted estaría emparentada con su hermana aún más. - Al parecer eso es imposible el tío de mi cuñado es un hombre muy difícil de decidirse por una dama, en esas cuestiones de dudosa pena, mejor no intervenir. - ¿dudosa pena? - Es solo mi opinión, al negarse a aceptar a damas de alta cuna, cómo podrá aceptar a la hija de un coronel, lo más seguro es que desee enamorarse de una dama en cuestión o que ya exista para eso se necesita conocerse y tratarse, por lo que es imposible que haya una posibilidad de esas en mi persona, puesto que el pariente de mi cuñado vive en Escocia. - ¿no veo porque sea una dudosa pena? conocer y tratar a un caballero. - Mi padre tiene planes de viajar y conocer mundo, no de casar a sus dos hijas tan pronto, el trato del matrimonio de mi hermana se llevó más de ocho meses. - Su padre ¿no quiere a ese pariente para usted? - sabe que no tengo ninguna posibilidad de agradarle, por lo que piensa que seré rechazada en cuanto me presenten, por lo que no le preocupa eso, la pena es para mí, que de todas formas me alejaré de mi hermana y ella ahora es la esposa de Archibald Cornwell. Conozca o no a su pariente, la dejaré de ver por un tiempo y eso es lo realmente triste de toda esta situación. - Entonces ¿no le interesa a usted conocer al pariente de su cuñado? - Digamos que no es una prioridad, el podrá conocer a otra larga fila de damas y rechazarlas o aceptarlas, es lo de menos. Ya no podré bailar con él, usted se ha quedado con mi tarjeta de baile y no estaré en la lista de esas damas rechazadas, gracias a qué usted ha intervenido en un primer encuentro, apenas conociéndole. - ¿no le importa? - me agrada saber que mi cuñado se quedará con las ganas de presentarme con su exigente tío William, mientras me encuentre bailando todas y cada uno de mis bailes con un caballero que ha ganado mi atención. - Para mí será un placer no ceder ni una sola de sus piezas a ese exigente pariente. Ella le sonrió y el notaba lo bella y sincera que era la joven cuñada de Archibald.

Continuara...


Gracias por leer y comentar esta historia deseando continúe siendo de su agrado.

También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa