FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
El rostro ruborizado, el Coronel Standford esperando una explicación más acorde de parte de su hija y su madre, como nunca al escuchar las palabras de Lord William y ver como celosamente se guardaba la tarjeta de su hija, mostrando así mayor interés frente a testigos, su sobrino, hermana, padres y él con una claridad respondía por ella sobre las habilidades que tenía no solo él, sino la dama, - En lo personal, es tan agradable la señorita Stamford que a su lado podemos hablar de todo tipo de temas, sin ninguna conmensura de por medio.
Ella se sorprendió pues había tocado el tema de tener hijos fuera del matrimonio y con ese comentario le recordaba que se había propasado al saber que ese tema solo lo tocaría una esposa y ni a eso podía tener derecho reclamar, para una señorita decente al inmiscuirse en ese tema prohibido por ser tan personal era una falta grave, por lo que se sintió que el piso se movía a lo que William no hizo más aclaraciones solo tomo la mano de la dama proporcionándole un beso y agregó, - vendré por usted en cuanto inicien de nuevo los bailes, me encuentro realmente más que extasiado de su compañía, mi lady. El caballero se retiraba mientras que Candy en esos momentos recordaba lo que su hermana le había dicho en una ocasión, sobre hablar de sus temas … "tendrás que trágate todas tus palabras, una debe soportar esos menesteres, Candy." Sintiendo de pronto que se mareaba, pues había opinado en un tema que en ocasiones los caballeros ignoraban tener hijos fuera del matrimonio, más ella lo había cuestionado como una trampa a la conversación con habilidades para sorprenderlo, en aquel momento que había efectuado esa cuestión la cual no tenía que ver con el tema principal de una mínima variación de palabras o de resultados.
- Candy, ¿tienes algo que decirme hija? Archivald sonreía y agregaba, - Mi esposa y yo viajaremos también cerca de las propiedades de mi tío William, parece que siempre si lograste tu cometido, querida cuñada, mi tío jamás ha invitado a nadie a su castillo, mucho menos a conocer sus propiedades, estoy contento de que se agraden mutuamente. Candy giraba a verlo, tomando el abanico para cubrirse la boca al no poder cerrarla como debía, antes de hablar sobre temas no propios de una dama, ahora parecía que ni un suspiro lograba salir de su boca.
Los caballeros que habían apostado se daban por perdidos, a lo que Archivald notaba que el chalán de su tío William también había apostado y al verlo acercarse para cobrar la apuesta este comentaba, - Señores mi cuñada también cuenta con una lista de atributos que debe tener el hombre al que acepte y mi tío solo ha bailado con ella, por lo que no lo ha conquistado aun, además debo ver esa lista, si mi esposa me proporciona los detalles de cómo desea que sea mi tío y si no cumple con las peticiones, es un hecho que mi cuñada no querrá conquistarlo. Stear se quedaba asombrado, pensando que ya iba a cobrar todo ese dinero, resultaba que había alguien más a parte de él que había apostado por la cuñada de su hermano. Así que tomaba una copa y confiado confirmaba, - Mi tío jamás ha bailado en una boda de la familia, ni siquiera había entrado con una dama a la que cuida celosamente la tarjeta de sus bailes, me temo querido hermano, que la lista esa ya se encuentra subestimada, la dama ya ha movido sus piezas en el juego.
El novio sonreía como si supiera algo que su hermano no, más el chalán que escuchaba todo muy atento sobre una lista de atributos que la señorita Stamford tenía sobre el hombre que deseaba para ser aceptado por ella. Al saberlo William se sorprendía, la joven tenía peticiones solicitadas para el caballero que fuera su pretendiente, cuestionaba a su asistente cuando lo escuchaba, - ¿Como has dicho? ¿Una lista de atributos? Nunca en mi vida había llenado un listado de esa índole, no conozco a una dama que tenga esa habilidad para crear tal detallado de atributos de un hombre, comúnmente dan de saltos por el primero que las elige para bailar. - Al parecer mi Lord, esta dama es única e irrepetible, algo en la mirada de su sobrino, Archibald Cornwell me dice que tiene un as bajo la manga, mi Lord.
William tomaba la copa con soltura y desde el privado donde se hallaba asomaba la cabeza de lado y observaba a la distancia, la espalda y el cuello níveo de la joven, la había tomado de su cintura y su mano la abarcaba de tal forma que lucía más que femenina, su rostro y esa mirada podía causar muchos problemas si alguien más contribuía en ser tomado en cuenta bajo una lista de peticiones que la preciosa cuñada de Archibald tenía para poder ser conquistada por un hombre, su forma de hablar tan fluida, esa sonrisa y la confianza que se había ganado en los jardines no podía perderla ahora, por lo que debía cuestionar esa lista antes de que su sobrino la tuviera.
Anthony fue el primero en conseguir lograr que lo presentara con la dama, a lo que su madre se asombraba de que ahora estuviera llamando demasiado la atención y es que al bailar su hija con Lord William Andrew, había robado no una sino muchas miradas, más estaba consciente que no podía comprometer a un hombre de su posición, aunque la tarjeta la conservaba como si fuera su prometido, siendo que lo acababa de conocer y su hija no había soltado ni una sola palabra que justificara ese hecho, por lo que la madre se llevaba a Candy con un pretexto y se acercaba a Rita, su dama de compañía que estaba en un costado. - Dígame Rita, como fue que Lord William Andrew se quedó con la tarjeta de baile de mi hija. - Ellos estaban hablando mucho y se me perdieron dos veces en los jardines, no les daba alcance. - ¡Cómo! ¡Candy! - Madre, ella estuvo todo el tiempo tras de nosotros, no vi cuando se perdió. - Que falta de propiedad, si ese hombre alega que estuvo demasiado cerca y a solas esto hará molestar a tu padre, debiste tener cuidado sabes acaso, ¿Cuáles son sus intenciones? - ¡bailar! Solamente eso.
El rostro de la madre se palidecía, su hija parecía nacida ayer, cuantas veces huyeron de compromisos que intentaban comprometerle, y ahora que Annie estaba casada, debía pensar en que era mejor quedarse con Sophie y darle a Rita a su hija Annie quien era mucho más tranquila. - Será mejor que me acompañen las dos, vamos con tu hermana. Al llegar era un grupo de mujeres presentándose con ella, su madre notaba que había algunas damas de nivel y solo le hacía una seña a Sophie para que se acercara a ella. - Será mejor que dejemos que Rita se vaya de compañía con Annie, Candy nos necesita más que nunca Sophie. - Como usted ordene, ya había hecho las maletas. - háblalo con Rita, ella se irá con Annie tu debes quedarte. - Bien señora.
Continuara...
Gracias por sus amables comentarios en esta historia que estaré avanzando hasta concluirla.
También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna,
en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,
Con sincero aprecio
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
