FIC

Historias de Albert y Candy

El Beso del Highlander

Por Mayra Exitosa

Rita siempre había sido asignada con Annie y Candy desde que comenzaron a asistir a eventos, se había adaptado a la forma extrovertida de ser de la rubia, se divertía con sus conversaciones y no le importaba que fuera desinhibida su forma de expresarse, llegaba un momento en que la admiraba por no parecerse al resto de las damas, omitir sus faltas era una forma de evitar problemas con su madre, mientras que Sophie era la dama de compañía de la señora Standford y ahora que Annie se casaba había decidido enviar a Sophie con ella, más las cosas estaban cambiando, pues jamás se imaginó que Candy fuera a ser abordada por Lord William Andrew, no solo un noble con título, sino un administrador y visionario en los negocios que estaban incursionando en toda Europa, por lo que Rita al ser muy bajita y de pasos cortos, bien podían comprometer a Candy por su falta de atención. - ¿Qué sucede Rita? - Señorita Annie, su madre me ha cambiado con usted y se llevará a Sophie para que acompañe a Candy. - Lo siento mucho, el equipaje de Sophie se fue junto con el mío, eso no podrá ser. Sophie escuchaba a la Señorita Annie, en parte le daba gusto, deseaba pasear por los viajes que realizaría la señorita, además Annie era una joven de mucho pudor y recatada, por lo que no era difícil acompañarla al igual que la señora Stamford. - Madre, Sophie se tendrá que ir conmigo, su equipaje ya fue llevado junto al mío a los carruajes desde esta mañana. - Bien hija. Era solo por tu hermana, con el tío de tu marido pretendiéndola, pensé que sería mejor Sophie estuviera a su lado. - ¿Me harás menos, ahora que me he casado, madre? - No hija, tu hermana es muy diferente en comportamiento, pensaba pedirle a Sophie que la frenara un poco, pero Rita lo hará bien. Annie tomaba a mal el cambio de último momento de su madre, si Candy era muy suelta para hablar, en parte era su culpa por dejar que estuviera siempre junto a su padre en los debates y escuchar las conversaciones junto a él.

Los bailes volvieron a comenzar en otra ronda, como efusivo y ansioso pretendiente, se presentaba puntual a reclamar sus piezas de baile, evitando así que Anthony Brown se intentara acercara de nuevo y fuera atendido por su dama. Lord William yacía tras la espalda de la rubia elegante y emanando esa colonia que ella comenzó por distinguir apenas desde los Jardines y ahora como si acabara de venir fresco y renovado, volvía a verse impecable, así ella giraba solo asentía sin decir media palabra, su conversación lucía diferente a cómo habían estado antes, pues ahora se notaba en extremo limitada, saber quién era, lo que sus temores por ser presentada con él, al saber que su hermana se separaría de ella y que lo consideraba un exigente por no haber elegido pareja entre damas de alta cuna, mirando que ninguna mujer podría agradar si cabía la sospecha de otra dama en su corazón.

William por su parte debía jugar moviendo astutamente sus piezas para que cambiará la situación y atrapar a esta reina cumpliendo su lista de peticiones, las cuales de momento eran completamente desconocidas por lo que a la brevedad buscaba provocar conversación - La noto taciturna y agotada. - Una dama deja unas piezas sin bailar para poder reponerse y tomar aire. - Si su dama nos acompaña, nada me gustaría más que continuar con nuestras conversaciones honestas y sinceras. Candy quería decirle que nada de honestas, pero el solo había omitido su primer nombre, nunca busco conversar sobre su opinión del tío exigente, ella había dado tema sin ser solicitado, - ¿se burla usted de mí, mi Lord? - Jamás haría eso, es la única mujer en la que he confiado mis pasos posiblemente torpes al bailar, temiendo que no le agrade. - ¿la única? ¿torpes? ¿acaso noto una broma en sus palabras? Sabe que no soy de su estatus social. Ella sonrió y agregaba - y me continúa mintiendo, a sabiendas que es un bailarín excelente. William la miraba insistente en cada acercamiento de los pasos de baile sin perder el paso, continuaba hablando en cada que podía y respondía - Eso le importaba hace unas cuantas piezas musicales antes, ahora me evalúa desde otra perspectiva ¿cierto? Ella no respondía solo lo miraba como aceptando su punto expuesto, luego él agregaba en un giro del baile acercándose a su oído,

-Usted extrae lo mejor de mí, no le he mentido solo omití mi primer nombre, se asemeja a la diferencia de error o equivocación, supongo, puesto que no es mentira sino omisión. La rubia entendía perfectamente, por lo que respondía, - bailaba con el señor Albert y decidió mostrar en su presentación frente a mis padres, a Lord William Andrew, no frente a mí.

- No fue esa mi intención, mi lady. - ¿Ah no? - En lo más mínimo, simplemente nos cruzamos porque usted me encontró en su camino y me di cuenta de que cupido me había flechado con su mirada. Ella giro a verlo buscando alguna tenue falsedad en esa última frase, pero él estaba mirándola fijamente, de pronto la pieza musical y los pasos, los dejaba muy unidos en esos instantes. Luego él continuaba justificándose - por experiencia sé cuánta presión ocupa mi título y nombre al presentarme y ser tratado de otra manera no como lo que soy, un simple hombre que acaba de conocer a una hermosa dama, - Supongo que sus antecedentes lo preceden, pues pesan más al haber rechazado a mujeres con un estatus social más elevado que el que poseo. - Lo ve, usted confirma mi punto, ¿cree que, si me presentase con usted cómo el tío exigente, habríamos tenido ese paseo? esas conversaciones sinceras que incluso podían juzgarse hasta íntimas.

Ella se ruborizó, de inmediato se disculpaba, más él continuaba con su excusa - me pareció muy interesante la forma en que abordaba una conversación y sacaba una cuestión inesperada que una mujer desea saber antes de contraer nupcias con un hombre. - No fue esa mi intención, realmente me disculpo por ello. - Quizás esa cuestión forme parte de la lista de atributos que desea que posea el hombre que llegue a pretenderla. - ¿lo cree usted? - de ninguna mujer lo creería excepto de usted, es demasiado lista y eso me atrae más porque no solo es una belleza exterior sino una persona con la que puedes compartir una conversación honesta, sobre todo mantener charlas exclusivamente entre nosotros, sin tener que exhibir con nadie cada comentario que nos confiamos mutuamente, siendo que hemos ganado esa seguridad desde que nos conocimos entre la amenidad de nuestra conversación ¿no lo cree? - Definitivamente es usted un caballero. Y sí, estoy de acuerdo.

Continuara...


Gracias por sus amables comentarios en esta historia que estaré avanzando hasta concluirla.

También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna,

en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa