FIC

Historias de Albert y Candy

El Beso del Highlander

Por Mayra Exitosa

El baile ahora fue más relajado, no llevaba piezas tan dinámicas y solo el paseo que era enlazarse entre sus brazos y los giros le daba cierto espacio de meditación a ambos, pues para el rubio que intentó justificar su omisión, no le había ido nada mal, más al mencionar la lista de atributos, ella no tuvo tiempo de negar, sino que había cuestionado si lo creía, como si fuera natural que una mujer poseyera una lista de atributos sugeridos por ella para poder aceptar a un caballero, acaso las damas lo hacían con frecuencia y esa sería la primera ocasión que el se daba cuenta de la existencia de dicha lista.

Para la rubia eran otras las cuestiones, como toda dama, su cerebro se complicaba la vida y comenzaba, por ver como la miraba, al considerarla una hermosa dama, al no tener un titulo elevado y no poner objeción en ello, al escuchar cada palabra que para ella multiplicaba sobremanera sus sensaciones, o es acaso que lo hacía con todas las damas ¿Cuáles? Si a todas las había rechazado y él pasaba el tiempo según se sabía en los negocios y viajes que constantemente hacía para engrandecer hasta ahora sus bienes. Le había dicho hermosa dama y se declaraba flechado por Cupido con solo haber visto su mirada, que caballero tan elocuente y preciso para decir las palabras sin titubear y bailar sin equivocarse, definitivamente esos atributos son conmensurables en la lista para ser adecuado y aceptable, por cierto, mencionó una lista de atributos, será lo mismo que todas las mujeres desean tener y él al conocerlas sabe que no cumple algunos requisitos ¿estará buscando mejorar su persona para lograrlo?

La danza finalizaba, sin querer fue mucho más cercano el final de su giro que todas las demás parejas, al quedar a escasos centímetros de distancia cuando debía ser más de medio metro, ambos se salieron de sus pensamientos y él fue quien dio un paso atrás, más ella estaba también adelantada en la fila de damas, bajaba el rostro ruborizado cuando todas las personas que formaban el baile habían girado a verla, precisamente cuando él ya había dado su paso para estar en la distancia correcta. - Mi lady, permítame llevarla con su dama para salir a los jardines y tomar un poco de aire fresco. - gracias, creo que es necesario. - Para mi lo es mucho más, portar el saco no es lo mismo que el vestido que le da una elegancia natural mostrando su cuello y hombros más despejados, el calor es diferente. - Comprendo, vayamos. Ella le sonrió y Rita que regresaba de su cambio nulo por ser enviada con otra familia, la vio y sonrió emocionada por no haberse ido, la rubia le pedía que la acompañara, a lo que se fue más cercana a ella con escasos pasos de distancia del caballero que también iba a su lado. - ¡Oh mi lady! Por un momento pensé que me iría con la señorita Annie a su viaje. - Me alegro de que no sea así, ¿quién se irá con ella? - Sophie será su dama en su viaje de bodas. - Estoy segura de que le agradará su viaje. - Si, ya su equipaje fue enviado desde esta mañana, mi lady. De pronto se distanciaba un poco y el caballero al salir a los balcones, ofrecía su brazo para bajar dos escalones, a lo que en ese momento se daba cuenta Rita que iban a ser acompañadas por el caballero de nuevo, por lo que hacía su espacio para distanciarse lo suficiente en la conversación, a la vez formar su vigilancia como dama de compañía. Esto sin tomar en cuenta que él había escuchado su suave relato del viaje de bodas.

- Como siento haberme equivocado al finalizar la pieza musical. Mencionaba ella avergonzada, - No se sienta mal, no se notó, era por nuestra conversación, - pero si no estábamos hablando. - Tal vez no verbalmente, pero si mentalmente ¿cierto? Ella giro a verlo, de pronto sintió que había leído sus pensamientos y después analizaba que tal vez lo diría por él, que también meditaba mientras bailaba, como si ensayar esos pasos por cientos de veces no fueran suficientes y cometer un paso extra al finalizar, la había dejado oliendo de nuevo a ese perfume que portaba su chaleco, o tal vez su pecho pero que ya sin poder evitar lo reconocía en él.

- Mi lady, ¿Qué le parecería? si insistiera con su padre para invitarlos a viajar a mis propiedades, es un cambio totalmente contrario, a decir verdad, si los planes de su padre eran ir al sur de Londres, llevarlos al norte a Escocia, podría significar un cambio drástico. - No lo creo, sé que mi padre deseaba viajar solo por salir con mi madre y conocer nuevos paisajes, es muy conocido que mi padre y yo adoramos la vegetación y los paseos al aire libre. - Es agradable saberlo, ahora compartimos algo en común, pues es de mi agrado viajar precisamente por ver nuevos lugares completamente desconocidos, así que insistiré en mi invitación, además que es probable que se cruce con su hermana, puesto que el viaje de mi sobrino coincide con aquellos lugares. - Se escucha agradable, pero me hago a la idea de dejar ir a mi hermana, se ve feliz con su ahora esposo, él la hace sentir completa, creo que saldría estorbando. - La realidad en un viaje de bodas, deben ser solo ellos quienes salgan solos, por algo es un viaje donde la pareja se reconoces y se acepta tal cual, no requerirá ni dará suficiente espacio para su dama de compañía.

Candy al hablar de eso con él supo que no era un tema apropiado, de pronto se volvía a ruborizar, ahí estaba otra vez con los temas sin pudor de su parte. El rubio al notar el rubor en su rostro se dio cuenta de que se hallaban tocando un tema que solo se hacía entre esposos, por lo que comprendió que se encontraba pisando tierra suave, así que recapitulaba. - Lo bueno de conversar ameno es la confianza que hay y la seguridad de nuestras charlas, su dama nos da un espacio libre mejor que el de otras asistentes de compañía para no temer en tocar cualquier tema. - me avergüenzo no medir los temas con usted, lo lamento realmente, - No se abochorne, al contrario, me da el placer de su sinceridad. - Es mejor no olvidarlo, con el tiempo se van perdiendo las reglas de conversación adecuadas entre un caballero y una dama. - No osaría atreverme a romper ninguna regla del decoro, sin lastimar la honestidad de que se trata de otra pareja y no de nosotros de quienes hablamos. - Tiene razón, gracias por su gentileza y aclaración.

- Bien, como le decía el viaje de bodas es solo de la pareja, los asistentes terminan quedándose fuera de la compañía, pues realmente cuando el esposo acompaña a la dama, ya no requiere una dama a su lado, sino una asistente solo en sus atenciones personales. - Cierto, lamento eso por Sophie, finalizará con más actividades de vestimentas y decoro que de compañía como cree que irá, cuando el marido es quien a todos lados la acompañará. Ella tomo su abanico cubriendo su sonrisa, mientras que él deseaba que no lo hiciera para verla libremente hacerlo, por lo que se lo mencionaba, - Me oculta usted la gratificación de mi esfuerzo por hacerla sonreír y no brindarme la oportunidad de observar con delicadeza mi logro. Ella quitaba su abanico y sonreía de nuevo más radiante a lo que también él lo hacía, sinceramente era una joven que se había ganado su confianza y respeto por lo que tenía que exceder su lista de atributos costara lo que costase.

Continuara...


Gracias por comentarla, como notamos va avanzando más continuamente con la finalidad de ir dando avance a las historias en general.

También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna,

en parte o completa ninguno de estos. Los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa