FIC
Historias de Albert y Candy
El Beso del Highlander
Por Mayra Exitosa
Candy disfrutaba de la música en el hospedaje en el que se hallaban, su padre la abrazaba por su espalda disfrutando del evento junto a ella, su esposa custodiaba a su hija al otro costado para no tener que sentar a Rita junto a ella por el acomodo de las sillas, para cuando llegaba Lord William, la melodía se detenía al ser el precisamente quien ingresara, este alzaba su mano para que continuara, mostrando que aceptaba el respeto, más detener la melodía lo hacía sentir incomodo, pues no podía llegar con discreción hasta su lugar, que en esta ocasión colocaban a un lado del coronel. Al finalizar la pieza, hablaba con el padre de la joven,
- Saldremos mañana temprano, llegaremos a mi castillo en Glasgow - Me alegra mucho, el viaje a sido muy placentero como me lo aseguró y creo que mi esposa no puede estar más feliz, casó a una de nuestras hijas y viajamos como ambos lo deseábamos. - El sur de Inglaterra tiene conflictos militares, por ahora creo que venir a mis propiedades le hará muy bien a su familia. - Eso espero. Además, que veo más guardias en su seguridad. - Si, ya estamos en Escocia, aquí todos saben quién soy, mientras que, en Londres, desconocen muchas personas de mí, sobre todo cuando no uso mi Kilt como prenda oficial, que es el de festejos importantes. - Si, me comentó mi yerno que así sería, para no desentonar con la rigurosa vestimenta que solicitaba. - Archivald siempre ha sido muy detallista en todo, incluso en apostar a que su cuñada conquistaría a alguien en su boda, ¿aunque me temo que no sabría a quien se referían? El coronel giro a verlo sorprendido, luego asintió fingiendo que ignoraba sobre la apuesta entre caballeros, pero dándole en parte gusto de que no se tratara de él ganando una apuesta, cuando se trataba de su hija la que había realizado tal juego por su hermana, a la que adoraba tanto.
La velada de cena, conversación y música fueron muy agradables, hasta que un incidente fuera de la posada alertaba a los guardias, esto a su vez era informado al coronel por uno de sus hombres más todo pasaba tranquilo al saber que el Laird viajaba de regreso a sus propiedades, así sin más se avisaba muy temprano la salida, con más carruajes que los acostumbrados, los guardias a caballo y todo el personal listo al frente para dar la bienvenida, lo que hacía que Candy no se quisiera bajar avergonzada por todo el protocolo que tenían para recibir al dueño del castillo.
El personal saludaba como si fuera un rey su Laird, titulo actual recibido para William Albert Andrew, Duque de Saint Andrew, Patriarca del Clan Andrew y jefe de los Clanes escoces, además propietario de muchas propiedades en Glasgow, donde actualmente tenía uno de los castillos más hermosos en su familia, residía ahí en temporada de caza y era su principal llegada cuando regresaba de Londres, donde lo esperaban siempre la mayoría de sus guardias, incluso sus administradores.
- ¿qué le parece el viaje, mi Lady? - Muy reconfortante, hemos tenido paradas antes de incomodidades, y ha sido un paseo especial, los paisajes alimentan el espíritu. - Me alegra mucho escúchala decir eso, cuando llegue a mi castillo, estoy seguro de que será de su agrado. - Si tiene jardines, créame, lo será. La sonrisa de ella, le provocaba agitación en el pecho y no le sucedía eso ni cuando era un adolescente, tal vez era por su preocupación del incidente la noche anterior, que cuestionaban sobre su acompañante, cuando su personal dijo que regresaba de una boda y venían invitados de la familia del novio, fue suficiente para que se tranquilizaran las cosas, más los hombres del coronel, que estaban ocultándose y escuchando hizo que sacaran a otros dos más que oían la conversación, por lo que se hicieron de palabras y ataron a los hombres por sospechar atentados contra el Laird. Eso tranquilizó a los guardias del coronel y así le fue informado, más salieron del hostal un poco antes, luciendo el viaje agotador para las damas que tuvieron que subir carruajes sin luz de día.
William seguía alerta en su caballo con cierto apego al carruaje de la señorita, además de cubrir al coronel con más guardias que los que acostumbraba en Londres, la llegada era un lujo de detalles, la luz iluminaba todo alrededor, las elegantes murallas del castillo, el juego de flores recién colocadas y la alfombra extendida desde la entrada, la habitación más lujosa fue para Lady Candy, sin menospreciar la de sus padres, para agregar que una habitación extra a la de la joven era ara su dama de compañía, sus asistentes y el persona de ellos también eran con habitaciones cercanas a las del coronel, eso le agradaba sobremanera para tener a su personal de confianza.
Para el coronel, ver el lujo al máximo esplendor, el olor de la lavanda y de algunos campos, le hizo recordar a su esposa fallecida, por lo que lo tenía en parte nostálgico, más su mujer pensaba que era agotado por el viaje, como le sucedía a ella. Imaginar que Candy pudiera aceptar una propuesta del Laird William Andrew, era algo seguro para su futuro, sobre todo para su vida después del matrimonio, más eso no podía asegurarse, luego de la conversación con él, que no le insinuaba aun nada de hablar a solas con él para tocar un tema más cercano sobre su hija.
Candy por su parte, fue recibida con muchos detalles de su parte, notándose por la tía de Lord William, quien para Candy era solo un hombre muy rico, tío de su cuñado, y con muchas propiedades, ignorando su título nobiliario, su lugar en Escocia y solo sabiendo que era el Patriarca del Clan al que su cuñado pertenecía.
- Me he enterado de que pasaran por aquí los novios en una semana. - ¿en una semana? ¡que agradable noticia! Significa que podré ver a Annie. - A la señora Cornwell, por supuesto. - ¡Oh si! no me hago a la idea, de mencionar su nuevo apellido, siempre siendo las hijas del coronel Stamford. – Si, supongo que cuando sea usted quien se nombre esposa de alguien será difícil. - Supongo. Eso no se sabe hasta que sucede. - Tiene razón. ¿le gustaría caminar por los jardines esta tarde. - Me encantaría, mi madre me ha pedido que descanse en la habitación, pero dormí en el carruaje y no estoy tan agotada como ella. - Entonces, permítame mostrarle un lugar hermoso dentro del castillo. - Será un honor.
Continuará...
Gracias por sus comentarios en esta historia, espero sea de su agrado hasta concluirla,
También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo
o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
