FIC

Historias de Albert y Candy

El Beso del Highlander

Por Mayra Exitosa

William Andrew no daba credibilidad a lo que escuchaban sus oídos incluso de la dama que lo acompañaba, por lo que, al alzar su tono, hizo que todo el personal se pusiera nervioso, pues la ofensa lanzada frente a la que acababa de pedirle matrimonio bien pudiera negarse con esa falta, enfurecido abría sus ojos y ella oronda y orgullosa de someter a quienes no le habían sido presentados mostraba la mirada fulminante la hizo responder orgullosa y desafiante. - No me fue presentada como es debido, no tiene el nivel requerido para estar cerca de mí, que soy de tu familia. - Se equivoca demasiado tía Elroy, le pido ahora que se retire ante la grave falta que le hace a la familia de Lady Candy, mi prometida a la que deseo desposar y pedir permiso a su padre en estos momentos. El rostro del coronel lo hizo girar a buscar la mirada de su hija, la cual estaba triste por los insultos que había lanzado la señora, pero la respuesta que agregó Lord William fue directamente tajante y despiadada que Lady Elroy se quedaba asustada, - George, recojan las cosas de mi tía Elroy, que salga de mi castillo, ha ofendido a mi Lady frente a sus padres, es una descortesía de su falta de educación y propiedad ante su enaltecimiento inapropiado.

- ¡William! Esa mujer no está a tu nivel. - Lo estará, siendo mi esposa, será la Duquesa de este castillo y usted no cuenta con el respeto adecuado para atenderla, su manera de faltarle en estos momentos carece de principios y educación, es de tal magnitud la ofensa que no le permitirá que por usted me nieguen su mano ante tal desvergüenza de su parte y ese atrevimiento inmoral. - No pueden negarte su mano, sería una concubina por su estatus. - Olvidas que es la cuñada de mi sobrino Archibald Cornwell, a quien aseguré que llegaríamos en estos días, más tu calidad humana le hace subir a estatus no establecidos y humillar a mi lady, es lo peor que puede hacer frente a mí. ¡salga de inmediato! - ¡William! ¡No puedes hacerme esto!

Al pensar que volvería a decir una palabra insultante, Johnson cubría con su mano su boca para que ya no dijera blasfemias en contra de los invitados del Laird y emporara las cosas, así fue preparado su equipaje y salía en un carruaje asegurándose que no se tenía la cortesía de esperar al día siguiente para ver la falta de propiedad del Laird Andrew, al casarse con una mujerzuela que no alcanzaba el nivel para ser la esposa de un Laird.

En el salón Candy se hallaba pusilánime, sin ningún semblante que indicara su alegría, más su madre la abrazaba y le servía el té, con tal tranquilidad, mientras los hombres pasaban al estudio del Laird Andrew, para tomar una copa por la situación desafortunada que se había presentado.

- Me temo que esto no es lo que hubiera deseado para ustedes, en mi castillo, como es a la fecha que no he tomado esposa, mi tía no creyó que trajera a su hija con estos sinceros planes. - No me es desconocido ver personas que nos hacen ver menos, ni me gusta ser quien pregone el estatus social que me puede enaltecer, también considero mi responsabilidad, al ser quien viaje con total discreción escondiendo siempre nuestro apellido o mi título militar que poseo. - Lo que mencione en el salón es mi intención contraer nupcias aquí en escocia, si puede darme su consentimiento, buscaré enviar la petición formal a la corona, para que dé conocimiento de mi decisión por obtener el permiso necesario. El coronel tomaba su copa, sentado con la pierna cruzada y con una sonrisa suave comentaba, - Sabe mi Laird, me dio tristeza saber que su sobrino elegía por encima de Candy a Annie y luego me brindó una felicidad egoísta por continuarla teniendo a mi lado. - Lo comprendo, mis sobrinos se han ido casando uno a uno y les daba cierta tristeza que no me casara antes que ellos, siendo mayor. - Supongo que fue mi manera ególatra de festejar que me quedaría un tiempo más con mi hija a mi lado, más le puedo asegurar que hoy me hizo sentir muy feliz que llegara usted y le diera el lugar que mi hija se merece, yo siempre la he mimado y en cierta forma la he sobre protegido, más quizás que a Annie, quien de por si es sería y formal, mi hija, Candy es quien goza de mi carácter, antes bien sabe negociar y conocer de todo lo que manejo, como la palma de su mano. - me da gusto, desde que hable con ella por vez primera, su honestidad, esa sinceridad al hablar directo y sin rodeos, usando un lenguaje simple y saliendo en una conversación completamente liderada por ella, me hace sentir igual de orgulloso que usted. - Nunca imaginé que usted la querría como su esposa, realmente me ha sorprendido.

- Supongo que, habiendo casado a su otra hija, deseaba dejar pasar un tiempo, más créame estoy convencido que no hay otra mujer en todo Reino Unido con la que pudiera desposarme, tan solo con su hija lo haría. - Mi hija posee una gran dote, diferente a la de Annie, espero se maneje con discreción ya que nunca he querido subestimar a nadie, ni anunciar las dotes tan diferentes de mis hijas, usted que sabe de la negociación que hubo entre la dote de Annie, podría mencionar la diferencia que hay en la de Candy, más… - Esto la manejaremos solo usted y yo, nadie más, le doy mi palabra de que no estoy interesado en la dote de su hija, como lo estoy de ella, quien se ha robado mi completa atención desde el instante en que nos hemos cruzado. - Siendo así, permítame, mostrar la documentación de mi hija, y pedirle que no se mencione pro el momento el nombre de su madre, hasta que se hayan corrido las amonestaciones y se casen, solo hasta entonces, podría mencionar cualquier interés a quienes usted lo permita. - Quisiera cumplirle eso, pero sabe que mi Clan estará enterado de los antecedentes que respaldan a mi esposa. - Si, supongo que si, y que mucho se rumorea de la discreción y honorabilidad del Clan Andrew, con el que mi hija Annie a contraído nupcias con los Cornwell, más ahora se trata de mi hija Candice y de usted, lo cual pudiera manejar con mayor cuidado. - Le concedo razón en eso, lo más importante es que usted me acepte. - imposible negarle si mi hija ya lo ha decidido.

Continuará...


Gracias por leer y comentar esta historia, espero sea de su agrado y guste tanto como a mi escribirla,

También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa