Estas calles…

He recorrido miles de veces estas malditas y aburridas calles…

Algunas casas y establecimientos han cambiado, otros lugares ya no existen o han sido destruidos para poner parques, grandes edificios o estaciones de servicio, en su lugar. El mundo sigue en movimiento y después de unos años es obvio que se produzcan algunos cambios, pero, siento que todo se mueve, absolutamente todo… menos yo. Han pasado algunos años, ahora tengo veinticinco y la gente me sigue tratando como un niño a pesar de todo lo que he vivido. Pensé que yéndome a los Estados Unidos aprendería algo y regresaría convertido en un hombre capaz de poder tener el mundo a sus pies, pero, la realidad me golpea duramente al darme cuenta de las cosas. Todos han evolucionado, mejorado y cambiado para bien, pero yo sigo siendo el mismo de siempre. Nunca lo había visto así, siempre he tenido todo lo que quiero y la diversión era lo único que me importaba hasta ahora. Pero, veo al viejo de mi padre en una enorme casa, veo todo lo que posee gracias a sus esfuerzos y me veo a mí mismo siendo aún mantenido por él, dándole dolores de cabeza y más, porque me gasté el dinero que me envió para la universidad en bebidas, mujeres y estar persiguiendo a la persona que amo por medio mundo. Honestamente, no sé qué carajos hacer con mi vida, siempre la he tenido fácil y recluirme en una universidad me da escalofríos. No tengo necesidad de trabajar ni estudiar, lo tengo todo y mi vida es perfecta como es. Debería mandar a la mierda a todos y hacer lo que me venga en gana como siempre termino haciendo…

¿Eso es lo que realmente quiero?

Sí, es lo más fácil… es obvio que me gusta lo fácil…

Pero…

¿Por qué me siento así? Regresar después de dos años y ver como el idiota de mi hermano es feliz con ese chico de cabello rosa me hace sentir extraño. Contemplar como Tohma se pudre en dinero gracias a sus empresas y dándole todo a mi hermana. Hasta me molesta la idea de que ese guitarrista este comprometido con la antigua novia de Eiri, me jode. Todos parecen tener una vida propia, todo están metidos en sus cosas y me irrita demasiado. Tal vez, estoy así porque no he tenido una relación estable con nadie. Ni siquiera logre robarle un beso a Sakuma-san, aunque es obvio… ¿¡Como rayos un cantante famoso se fijaría en un mocoso que no sabe qué hacer con su aburrida vida!? Todo esto es patético, de verdad amo a Sakuma Ryuichi, siempre lo he hecho y me importa un rábano si todos creen que estoy obsesionado con él. Es solo que no he tenido el suficiente valor para decirle adecuadamente lo que siento, es todo.

¡Al diablo! ¿¡A quién engaño!? Hay algunos que sirven para miles de cosas, otros para una sola en especial y son geniales. Pero, parece como si yo no sirviera para nada… ni para ser un monje, ni para elegir una profesión, ni para conseguir empleo y mucho menos para declararme.

¿Qué mierda estoy haciendo con mi vida?

Ojalá pudiera ser un poco como Eiri, tal vez Mika o hasta Tohma…

Ojalá pudiera ser como cualquiera, porque ser yo… no funciona en absoluto…

Me siento tan patético…

Tatsuha Uesugui… eres patético. Has llegado a un punto tan bajo que experimentas la depresión por primera vez.

¡Eres un asco!

….

El auto se detuvo frente a una hermosa entrada, al fondo se podía ver una casa enorme con jardines fielmente trabajados al estilo japonés. Y, aunque sus planes iniciales habían sido escaparse a la ciudad y buscar un lugar donde quedarse hasta que la rabia de su padre pasara, no había podido perder de vista a los guardias que "amorosamente" le había mandado el viejo. Ellos le cerraron el paso apenas bajó del avión y después de tres intentos fallidos de huida, lo habían agarrado entre dos y llevado como si fuese un criminal hasta el auto negro que estaba en la entrada del aeropuerto. Tatsuha supuso que su padre no lo esperaba con los brazos abiertos ni con una sonrisa en sus labios, después de aquello sería un milagro si no terminaba asesinándolo. Se imaginó la cara que debió haber puesto cuando le llegaron aquellas quejas de los hoteles a donde había llevado a sus amantes o peor aún, la carta de uno de los bancos en donde había estado sacando dinero como si fuese agua. – Bah… ni que hubiera matado a alguien, solo fueron algunos retiros con la tarjeta de crédito – pensó Tatsuha bajando del auto y estirando los brazos después de estar sentado tanto tiempo. El joven cogió sus maletas y se encaminó a la casa paterna con una mueca de disgusto. Estaba cansado de tener siempre que terminar en ese lugar, sabía que era el menor de los hermanos, pero después de tener una conversación con su padre abandonaría definitivamente la casa y buscaría un lindo departamento a donde mudarse, al igual que Eiri. Tatsuha estaba totalmente convencido que podría volver a la normalidad. Dejaría que se desahogue un poco, luego pediría disculpas e inventaría excusas como siempre, pondría cara de niño inocente o echaría la culpa totalmente a las malditas hormonas juveniles y luego, lo engatusaría de nuevo con eso de los estudios en la universidad. Era muy fácil, su padre le daría otra tarjeta y tendría un buen tiempo para gastarlo en lo que quisiera. Tatsuha entró a la sala con una amplia sonrisa, de todos modos, el pobre hombre siempre terminaba cediendo ante el menor de sus hijos.

- Buenas tardes – dijo Tatsuha apenas vio a su padre. El hombre estaba dándole la espalda, con el traje de monje que solía usar en varias ocasiones. Pareció no escucharlo al principio, pero, lentamente se dio la vuelta y el chico pudo darse cuenta por la expresión de sicario que tenía, que estaba realmente enfadado.

- Voy a ser breve Tatsuha y quiero que me escuches con atención.

- Sí, sí… no volveré a salir del país y no cargaré todo a tus cuentas…

- ¡Silencio! Será mejor que cierres la boca porque solo empeorarás tu situación – dijo su padre con voz severa. Tatsuha tragó saliva con cierto nerviosismo, no lo había visto así desde que se enteró que la pareja de Eiri era hombre. Y ni en ese momento, lo había visto con esa rabia en sus ojos. El joven retrocedió algunos pasos por instinto.

- ¡Estoy harto de pagar tus tonterías! ¡Cansado de las mentiras que dices para largarte de viaje y buscar a mujerzuelas con las cuales derrochas dinero! El banco me mandó los informes de mis cuentas porque pensaron que me estaban robando… ¡Y todo por mi estado de cuenta en donde figuraban grandes sumas de dinero gastados en idioteces! ¡Te di una extensión de la tarjeta para pagar esa supuesta universidad en la que jamás pusiste un pie!

- Pero… padre, acabo de salir de la escuela y no sé qué es lo que quiero…

- ¡No me vengas con cojudeces! ¡Tienes veinticinco años! ¡A tu edad tu hermano ya era un famoso escritor y ahora tiene toda una fortuna! ¡Hasta ese mocoso de pelo rosa es reconocido por todo el mundo! ¿¡Y tú que esperas!? ¡Ni sueñes que tendrás parte de mi herencia, en estos días llamaré al abogado y haré mi declaratoria de herederos y se lo dejaré todo a Mika y a Eiri!

- No puedes excluirme de tu testamento… soy tu hijo, pero soy joven y tengo que divertirme – dijo Tatsuha con voz baja, pero eso solo aumentó el malestar de su padre.

- Muy bien, no eres un niño y menos un adolescente… puedes hacer lo que se te venga en gana, pero no con mi dinero. Si te crees lo suficientemente maduro para hacer estas cosas, entonces es hora de que salgas de aquí y hagas tu propia vida. Y viendo que a mis hijos no les gusta la idea de que les busque prometidas y terminan yéndose por el otro lado como Eiri, dejaré que elijas que quieres hacer.

- ¡Genial! Eso era lo que iba a decir y… - Tatsuha no pudo terminar la frase, en esos momentos su padre señaló hacia la ventana y el joven se asomó lentamente para ver como su equipaje estaba en medio de la entrada principal y a ello le acompañaba una mochila grande, en donde supuso estaba parte de lo que tenía en su habitación.

- Y ni pienses que podrás regresar para recoger el resto. La Laptop, el equipo de sonido y el auto que por error te dejé conducir, todo es mío ahora. No voy a seguir manteniendo vagos.

- ¡Esa laptop fue regalo de Eiri, viejo tacaño! – gritó Tatsuha, pero en ese instante se abrió la puerta y vio a esos dos gorilas de seguridad que lo habían interceptado en el aeropuerto.

- Y cómo te decía, he cancelado tu tarjeta y prohibido a las tiendas que te acepten algún cheque. Bueno, eso es todo… ¡Adiós!

- ¡No puedes echarme así de la casa! ¡Solo tengo para un taxi! ¿¡Qué voy a hacer!?

- No lo sé, ahora es tu problema. Si actúas como un adulto serás tratado como tal. Así que espero tengas buena suerte para conseguir trabajo y un buen lugar en donde quedarte.

- ¡Oye! ¡Espera! No puedes…

Como respuesta solo obtuvo un portazo y la sala se quedó en silencio. Tatsuha estaba en shock, su padre siempre lo había amenazado con echarlo de casa, pero jamás pensó que algún día lo haría. Aun no estaba convencido que aquellas palabras fuesen ciertas, por eso, pensó en irse un par de días y luego llamarlo por teléfono para que le dejara regresar a casa. Estaba seguro que después de esos días de ausencia su padre meditaría en lo sucedido y hasta le rogaría que volviese. Con este pensamiento en su cabeza, Tatsuha salió de la casa y recogió sus cosas para ir a buscar un taxi en la avenida principal. Una vez que estuvo en medio del camino, arrastrando sus maletas y la espalda doliéndole por estar cargando la mochila, se dio cuenta que no sabía a donde podría ir. Rápidamente sacó su celular, sonriendo porque su padre se había olvidado por completo de ello y no se lo había quitado, pero, la sonrisa se le borró inmediatamente del rostro cuando se dio cuenta que la línea había sido cortada. Por primera vez en su vida, Tatsuha no supo que rayos hacer, permaneció sentado sobre las maletas por varios minutos hasta que, se levantó de un salto y paró el primer taxi que vio acercarse. Y es que, había un lugar al que siempre había podido ir.

Rato después el joven de cabellos negros se vio en la entrada de un enorme y bello edificio. Y como el guardia lo conocía, le dejó encargado sus pertenencias y se metió al elevador rápidamente. Estaba ansioso por contarle su propia versión de lo sucedido a esa persona y de seguro le permitiría quedarse unos días. Pronto estuvo en su puerta y tocó el timbre varias veces hasta que alguien la abrió. Frente a él, un hombre de apariencia muy similar a la suya, pero con cabellos rubios lo miró con fastidio.

- ¿Qué quieres? Estoy trabajando y no tengo tiempo. – dijo Yuki con voz cansada.

- ¿Acaso tu querido hermano menor no puede hacerte una visita?

- No.

- ¡No seas tan duro Eiri! ¡Soy tu querido hermanito! – dijo Tatsuha invitándose a pasar y sentándose en el sofá del escritor. Yuki aún seguía en la puerta, no le quitaba los ojos de encima y esperaba que se marchase pronto, había tenido una noche horrible y aun le faltaba mucho por escribir. Encima, en la noche llegaría Shuichi de sus ensayos con la banda y le había prometido hace días llevarlo a comer a ese restaurante nuevo que habían inaugurado calles abajo.

- Tienes cinco minutos para decirme lo que quieres – exclamó Yuki lanzándole una mirada fija, pero sin apartarse de la puerta.

- Bueno, ¿cómo empiezo?

- ¿Por qué no empiezas por la parte de que estás aquí porque nuestro padre le echó de la casa? O por la parte en donde te gastaste todo el dinero que te dio, o tal vez… puedas decirme un "hola" porque no te he visto en dos años y no llamaste ni una sola vez.

- ¿¡Cómo sabes todo eso!? – dijo Tatsuha empezando a sudar y a sentir que la mirada de Yuki lo atravesaba como un cuchillo.

- Ayaka me llamó hace unos momentos y me contó todo. Al parecer te aprecia y pensó que podría ayudarte.

- ¿¡Entonces lo harás!? ¡Por favor! ¡Solo serán un par de días! Ya sabes cómo es el viejo, en unos días lo habrá olvidado. ¡Por favor Eiri! ¡Ya verás que será divertido y ayudaré en las labores de la casa! Además, me llevo muy bien con Shu-chan.

- Mmm…

- ¿Puedo quedarme? Dime que siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

- Sería una pesadilla, como tener a dos Shuichi por aquí, saltando y gritando por ver los videos de Nittle Grasper o esas bandas de pacotilla que solo me irritan, peor… aquellas películas en las que actúa el tarado del conejo rosado… de todos modos, ese tipo no aparecerá por aquí.

- ¿¡Eh!? ¿Por qué Sakuma-san no podrá venir?

- Porque eres un pervertido que solo espera el menor descuido para violarlo.

- ¿Así? Pues no soy el único pervertido… tú haces lo mismo con cierto chico escandaloso que conozco – dijo Tatsuha en voz baja, irritando por completo al escritor.

- ¿Dijiste algo? Preguntó Yuki abriendo la puerta en señal de que podía sacarlo a patadas en cualquier momento.

- ¡No! ¡No! No dije nada.

- Demonios… está bien. Solo por dos días ¿entendido? – dijo Yuki rindiéndose. De todos modos, no podría dejar al idiota de su hermano en la calle, estaba seguro que no tenía ni un centavo en los bolsillos.

- ¡Gracias hermanito! ¡No te arrepentirás! Voy a traer mis cosas.

Yuki lo vio salir y le dieron ganas de cerrar la puerta y clavarle unos listones de madera, pero, ya estaba hecho. Tatsuha se quedaría en la habitación de huéspedes, quedaba lo suficientemente lejos como para que no interrumpiese su valiosa privacidad con su amante. El escritor respiró profundamente, se llevó una mano a la sien derecha y la masajeo para evitar ese pequeño malestar se volviese una horrible migraña. Aunque al regresar Tatsuha con su montaña de equipaje, tuvo que ir a buscar sus medicamentos antes de volver a encerrarse y continuar con su trabajo.

En la noche Shuichi regresó y se alegró de tener a Tatsuha en casa. Fuera de los acosos que de vez en cuando le hacía, era una agradable compañía y más cuando veían alguna película de terror o los videos musicales de sus cantantes favoritos. Pensaba en pasar un rato con él cada vez que pudiera porque Yuki no estaba dispuesto a unirse, pero, se sorprendió mucho cuando vio al rubio parado en la entrada de la sala, arreglado y listo para llevarlo al restaurante. Shuichi saltó de la emoción y en dos minutos se cambió de ropa y fue a reunirse con él. A Tatsuha no le quedó de otra que quedarse a jugar con los videojuegos del cantante y comer algo de la nevera. Antes que Shuichi se fuera le preguntó algo al oído.

- ¿Cuándo vendrá Sakuma-san a visitarte? Ya sabes, siempre se da un tiempo cuando regresa a Japón para verte.

- Pues… - la expresión de Shuichi cambió un poco – Tatsuha-san… el no viene hace un buen tiempo por aquí. Sé que Yuki cree que esto será pasajero y pronto estará visitándonos de nuevo, pero, yo pienso que su relación va en serio, no había visto a Sakuma-san tan feliz como ahora, hasta salen juntos con Kumagoro en la playa. No ha salido en los medios, Sakuma-san desea mantener su vida privada y su pareja es alguien muy agradable. Pero, todo esto ya lo sabías ¿no?

- ¿Pareja?

- Cuando fue la reunión en conmemoración a la banda, porque Sakuma-san dejo de cantar para ser actor, pero por el pedido de sus fans hace conciertos de vez en cuando. Hace unos meses debutó una banda llamada "Dark Moon" y fueron sus teloneros, así como lo fuimos nosotros cuando recién empezábamos. La cosa es que, el vocalista y Sakuma-san se llevaron muy bien, su nombre es Kohaku Sato, es muy gracioso y se complementa muy bien con él. Sakuma-san me confesó que estaba saliendo con él, le gusta mucho Sato-san a pesar de llevarse varios años de diferencia. Esto… ¿Tatsuha?

- ¿Eh?

- Te desapareciste por mucho tiempo, quizás no sabías esos detalles, pensé que Yuki te había comentado algo o tal vez Ayaka-chan que siempre está al tanto de todo.

- Ah… claro, obvio que lo sabía, soy su fan número uno ¿cómo no podría saberlo? – dijo el joven forzando una sonrisa.

- Ya debo irme, cuando regrese podemos hablar más. Ahh, por cierto, hay estofado en la nevera, solo caliéntala para la cena – dijo Shuichi saliendo rápidamente detrás de Yuki antes que entrase al elevador solo, como en varias ocasiones lo había hecho para molestarlo.

Pero Tatsuha no escuchó nada más. Estaba en shock, completamente en shock, no tenía la menor idea que como reaccionar ante aquella noticia. ¿Será en broma? No… Shuichi siempre era honesto, no podía ni imaginarse a Ryuichi con otro hombre, ni siquiera había podido soportar la idea de que se volviera muy cercano a Shuichi. Después de todo, era su culpa, habían sido muchos años. Había estado cerca de Ryuichi muchas veces y jamás tuvo el valor de declararse como era debido. Al principio, Tatsuha fue a la cocina por un vaso con agua y terminó cogiendo todas las latas de cerveza de Yuki y las reunió en la mesa de la sala. Luego encontró vino en la despensa y también lo juntó a su colección. Halló algunos bocadillos en la cocina y se los trajo también. Hasta el momento estaba demasiado tranquilo, era como un zombi yendo y viniendo para reunir más cosas para comer o beber. Al final encontró media botella de sake y se dispuso a sentarse en el piso de la sala para contemplar todo lo que había conseguido. Nunca pensó que Yuki tendría tanto alcohol en su cocina, pero estos pensamientos fueron interrumpidos rápidamente por la noticia inesperada que había recibido. Toda su mente se nubló, su corazón le palpitaba tan rápido que sentía que explotaría, pero, se negaba a derramar una sola lágrima. Shuichi le había dicho que solo estaba saliendo con ese tal Kohaku Sato. Quizás solo sería un error, era lo más probable, tenía que serlo. Tatsuha empezó a reírse escandalosamente repitiendo en voz alta que solo se trataba de un error. Se bebió de golpe lo que quedaba de sake, dispuesto a abrir la botella de vino y las cervezas al mismo tiempo. Solo quería beber, beber y olvidarse de todo eso, estaba seguro que se trataba de una pesadilla y que al despertar se encontraría en casa con la colección de videos de su amado, junto a sus planes de declarársele en cualquier momento.

- ¡Eso es mentira! ¡Solo una maldita mentira! – gritaba mientras le quitaba el corcho a la botella de vino. Y cuando estaba a punto de beber, alguien toco el timbre, al principio lo ignoró, pero los timbrazos eran constantes a punto de irritarlo, porque al igual que Eiri había heredado las migrañas, así que, dejando la botella por unos minutos se levantó pesadamente y se acercó a la puerta para abrirla. Cuando lo hizo, se encontró con un muchachito bajito y delgado, con lentes y apariencia de nerd. No lo reconoció al principio, pero lo dejo pasar al ver que traía dos fólderes gruesos y llenos de hojas que parecían estar resbalándose de sus manos – Shuichi se fue con Eiri a cenar en un restaurante nuevo – dijo Tatsuha secamente, volviéndose a sentar en el piso y dispuesto a ignorarlo después de darle esa información.

- Shindou-san me dijo que le trajese información de internet acerca de otras bandas y sus giras – dijo Suguro tranquilamente – Aquí le tengo la información que encontré, pensé que estaría en casa después de todo el problema que me dio, pero veo que no le importa tanto como pensé – dijo empezando a enojarse y fruncir el ceño.

- Déjalo donde quieras, yo le aviso cuando regrese…

- Oye… Tatsuha, lamento lo que sucedió con tu padre – dijo Suguro dejando las cosas sobre la mesa de la cocina y acercándose a él.

- Vaya, genial… ¡Sí que las noticias vuelan!

- No te enfades, veras que todo se solucionara en unos días. Shindou-san es una molestia, pero él sabrá animarte.

- Sí, sí… oye mocoso ¿no tienes algo mejor que hacer? Quiero beber y estar solo.

- ¿Cómo me llamaste? Te recuerdo que tenemos la misma edad – dijo Suguro ofendido.

- Lo sé, pero con esa cara pareces un niño de trece años.

- Y tú un viejo de setenta años, ahogando patéticamente sus penas en alcohol. Es tu culpa haber terminado así…

- ¿Qué tiene de malo mi estilo de vida? Prefiero ser así que un molesto y entrometido nerd de universidad… o rata de biblioteca para ser más exacto.

- ¡Awww! ¡Intente ser amable pero no puedo conversar contigo! ¡Ya me voy!

Suguro le dio la espalda dispuesto a marcharse, estaba enfadado y no quería seguir escuchando tonterías. Pero, apenas lo hizo, escuchó unos gemidos y sollozos ahogados. Pensó en irse y dejarlo solo, pero no pudo evitar voltear y ver a Tatsuha abrazando un cojín del sofá, escondiendo el rostro sobre él. Suguro se acercó lentamente, se agachó y sentó sobre la alfombra de a su lado – Oye ¿Tan grave es el asunto con tu padre?, de verdad pienso que todo se puede arreglar – dijo en un intento por ayudarlo, pensando que era el principal motivo por el cuál el joven se encontraba de esa manera. Tatsuha dejó el cojín a un lado, sus ojos estaban rojos, pero se puso a beber el vino lo más rápido que pudo al borde de ahogarse con el líquido. Suguro solo lo observaba, tal vez lo mejor sería dejarlo solo ya que detestaba tener contacto con alguien ebrio, pero, algo hacía que permaneciera ahí. Tatsuha se terminó el vino y empezó con una lata de cerveza ignorándolo por completo. Empezó a murmurar cosas para sí, palabras que pronto Suguro pudo comprender bien.

- ¡Qué viva el amor! ¡Qué vivan los novios! ¡Y que se muera el imbécil que estuvo enamorado por años de él y no tuvo valor para decírselo! – dijo Tatsuha levantando la lata de cerveza y luego bebiéndola hasta el fondo. Suguro ahora lo entendía, había pensado que estaba así por la discusión con su padre, pero comprendió que era por la relación de Sakuma-san. Recordaba haberlo hablado con Shuichi para que fuese sutil con la noticia si es que Tatsuha regresaba del viaje, pero ahora veía que no había sido así. Suguro entendió por las palabras del joven que acababa de enterarse de la noticia y realmente debía estar destrozado. El chico no sabía que decir, pero a la tercera lata de cerveza y al escuchar que Tatsuha tenía la intención de salir por más bebidas, no pudo soportarlo más. Detestaba a las personas que se hundían en su propia depresión, suficiente tenía con los cambios emocionales de Shuichi, aunque bien podría haberse ido de la casa. Suguro reaccionó sin pensarlo y de un manotazo le quitó la lata de cerveza que tenía y este cayó rodando por el suelo. Tatsuha se quedó en silencio, nunca se había visto tan vulnerable como ahora y Suguro hizo algo en un intento por que se detuviera. En esos momentos, abrazó fuerte a Tatsuha esperando un empujón o algo parecido, pero, se sorprendió cuando sintió las manos del joven aferrándose a él y algunas lágrimas caer sobre su camisa. Ninguno de los dos dijo nada, Tatsuha se aferró a ese cuerpo y se desahogó llorando como nunca lo había hecho antes. Suguro no se movió hasta que sintió más pesado al moreno y se dio cuenta que el sueño lo había vencido por la bebida, intentó levantarlo para que se recostase en el sofá, pero no pudo hacerlo, así que trajo unas mantas de la habitación y lo cubrió con ellas.

Aun podía sentir el cuerpo de Tatsuha junto al suyo, minutos después de que se separasen. Nunca pensó que las cosas terminarían así, pero se alegró de haber conseguido que dejase de beber. El chico recogió las latas que sobraban rápidamente, las guardó en la nevera y después se marchó en silencio. Pero, antes de alejarse del edificio, Suguro volvió a ver las ventanas del departamento de Eiri. Se sentía extraño… bueno, era la primera vez que alguien lo abrazaba de esa manera y una sensación que no podía describir se había apoderado de él. Suguro se obligó a dejar de recordar la escena una y otra vez como un tonto, y al sentir el frío de la noche subió rápidamente al auto que había venido por él.

Continuará…