Título: Amor Prohibido.
Emparejamiento: Gloxinia / ¡Fem! King.
Género: Romance.
Advertencia: Historia lemon.
Mundo de Nanatsu no Taizai.
Historia Gender Bender.
Resumen.
"Te quiero... te quiero tanto, mi preciosa Kim..." Gloxinia dijo con dulzura con sus labios rosando los de la bella reina.
Kim suspiró contenta mirándolo con ternura. "Yo también te quiero, como no tienes idea". Susurró ésta trazando su mejilla con sus dedos, atrayéndolo hacia ella con sus brazos, acurrucándose en él...
¡Fem! King.
Disclaimer: no soy dueña de los personajes deNanatsu no Taizai ni del anime y manga. Estos son propiedad de su creador Nakaba Suzuki.
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Kim se hallaba cerca de un pequeño riachuelo cubierto a ambos lados por árboles, ubicado a un par de metros antes de cruzar las fronteras del bosque de las hadas, en dirección sur. Se estaba tomando un tiempo para sí misma, con el fin de despejar su mente después de todo lo sucedido este último mes en Britannia, luego del resurgimiento de los Diez Mandamientos y la muerte de su Capitán, Meliodas.
Apenas podía creer que tanto hubiese pasado en tan poco tiempo, tantas cosas malas a causa del Clan Demonio. Había regresado a su hogar para defenderlo en caso de que los Diez Mandamientos efectuaran un ataque contra el bosque para erradicar su clan. Por supuesto, como su reina y miembro del clan, no podía permitirlo, dispuesta a proteger a su gente hasta su último aliento.
No obstante, todos estos momentos cargados de tención, miedo, junto con su falta de sueño esas últimas noches, a veces amenazaban con destrozar sus nervios, situación por la cual solía, de vez en cuando, tomarse unas cuantas horas lejos de todo y de todos, para relajarse, claro, sin dejar de estar al pendiente del bosque y sus alrededores. Pero, sin darse cuenta, el calmante sonido que creaba el correr del agua del pequeño riachuelo, el canto de los pájaros y la suave y fresca brisa que soplaba esa tarde provocaron que se quedara dormida sobre Chastiefol en su forma de almohada, acurrucada contra el tronco de uno de los árboles.
Solo unos breves minutos habían transcurrido, cuando repentinamente la bella reina despertó alarmada, alejándose rápidamente del árbol, levitando un par de metros del suelo, mirando hacia todos lados tratando de localizar al dueño de la oscura presencia que interrumpió su siesta.
El Pecado de la Pereza abrió grandemente los ojos en sorpresa al sentir que alguien apareció tras ella, pero antes de que pudiera convocar la verdadera forma de Chastiefol, algo afilado se presionó contra su nuca.
"Vaya, pero que maravillosa sorpresa". Escuchó que susurraban cerca de su oído. Se le heló la sangre y un horrible escalofrío recorrió su espalda. Ella conocía al dueño de esa voz.
Sin previo aviso, varias enredaderas de color verde esmeralda, semejantes a tentáculos sujetaron sus brazos, piernas y cintura firmemente. Ella luchó contra sus ataduras para liberarse, sin embargo, era inútil, estaba atrapada y, para su mala suerte, por Gloxinia de los Diez Mandamientos.
"Pero que buena suerte la mía, atrapé una linda hadita, y no cualquiera, a la mismísima reina". Canturrió con una divertida sonrisa el Mandamiento del Reposo, volando frente a la ojinaranja, quien lo miraba con furia y aprensión.
"¡Libérame ahora, o...!"
"¿O qué?" Gloxinia la interrumpió levantando una ceja con una sonrisa burlona que irritó más a Kim. "Te recuerdo que no estás en posición de hacer amenazas, hermosa". Eso último la hizo ruborizarse con fuerza, reacción que le causó gracia al pelirrojo, que sintió el fuerte impulso de besarla por lo adorablemente encantadora que se veía.
"Me pregunto..., ¿qué haré contigo?" Reflexionó flotando alrededor de la castaña, sin dejar de mirarla. Por su lado, Kim trataba de liberarse manteniendo en la mira al Mandamiento, pensando en como salir de esa terrible situación.
"Podría eliminarte aquí mismo, para que no seas un problema en el futuro". Continuaba meditando éste lo que haría con ella. "O podría hacer algo más... divertido y placentero para ambos..." Gloxinia ronroneó con voz ronca, deteniéndose a unos centímetros delante de la bella reina. Él sujetó con suavidad su barbilla sonriendo astutamente, ante el gran sonrojo que ahora invadía la mayor parte del lindo rostro de la bonita hada.
El pelirrojo se apartó de la castaña y se movió detrás de ella, cosa que la puso sumamente nerviosa por lo que haría al estar a su completa merced.
De repente, Kim inspiró bruscamente tras sentir como el pelirrojo plantaba un pequeño beso en su mejilla derecha, que fue seguido por varios más en su mentón, cuello y su hombro que hacían que su cuerpo se sintiera muy acalorado y sensible a tales estímulos.
"N-no..., d-detente..." Suplicó débilmente la castaña, aunque eso no fuese lo que en verdad quisiera. Desde que vio al primer rey de las hadas, Lord Gloxinia, se sintió algo atraída por él, no obstante, al ser el pelirrojo uno de los Diez Mandamientos, había aplastado todo interés naciente por el antiguo monarca, ya que era uno de sus enemigos, el cual trabajaba bajo las órdenes del rey demonio, sin embargo, una pregunta siempre rondaba su mente, ¿por qué el primer rey de las hadas se unió al clan Demonio? A todos en el clan se les había dicho que Lord Gloxinia había muerto en la primera Guerra Santa luchando contra el Clan Demonio junto con el rey de los gigantes, y todo eso resultó ser mentira. ¿Cuál era la verdad?
Abruptamente salió de sus profundos pensamientos, cuando Gloxinia capturó sus labios en un demandante beso que le robó el aliento. Sin romper el beso, las manos del antiguo monarca ahuecaron sus pechos masajeando y pellizcando suavemente sus endurecidos pezones a través de la delgada tela de la camisa verde claro que llevaba puesta la chica.
"Mmm... ¡Nnnh!" Gemía la ojinaranja empezando a devolverle el apacionado beso al pelirrojo, con la mente nublada por la gama de sensaciones placenteras que recorrían todo su cuerpo poniéndole la piel de gallina. Su piel estaba tan sensible, él despertaba con sus deliciosas caricias cada terminal nerviosa en su pequeño cuerpo.
"Me pides que me detenga..., pero tu cuerpo me dice todo lo contrario". El Mandamiento Enganchó sus dedos en la camisa de la castaña, y mientras se la quitaba, sus dedos se deslizaban sobre la suave piel de su estómago y sus costados, frotando y acariciando suavemente sacando dulces suspiros de la hermosa reina que presionó su espalda contra él, y Gloxinia se rió entre dientes.
"Mmm". Él tarareó, y sus elegantes dedos acariciaron el cabello de Kim. "¿tan ansiosa ya? Tendremos que hacer algo al respecto, mi hermoso girasol". Él ronroneó en un tono bajo y prometedor.
Las manos de Gloxinia se envolvieron alrededor de la cintura de la castaña, desde atrás. Su aliento cálido chocaba contra el cuello de la chica tras posar su cabeza sobre el hombro de ésta.
De un momento a otro, sus manos estaban sobre ella, sus dedos acariciando lentamente sus muslos, provocando escalofríos placenteros en su cuerpo.
"¿Aún quieres que me detenga?" Gloxinia le preguntó en un susurro, con tono travieso, sus labios rozando la piel expuesta de su hombro, sin dejar de acariciar sus muslos, depositando un cálido beso en su cuello.
"N-no". Susurró Kim, sintiendo un calor creciente en su vientre, una excitación por lo prohibido de todo lo que estaba sucediendo entre ellos, sobre todo al ser supuestos enemigos, pero todo lo que él le hacía se sentía tan bien...
Esa sonrisa astuta regresó cuando él le dio la vuelta y, seguidamente, la atrajo hacia sí cubriendo su boca con la suya, besándola lentamente. Ella se derritió contra el pelirrojo, emitiendo un suave gemido de placer, y la mano del antiguo monarca se curvó detrás de su cuello mientras la besaba. Su lengua se deslizó de su boca y presionó contra sus labios, haciendo que abriera ligeramente éstos, dejándolo probarla. Cuando se rompió el beso, ambos estaban respirando con dificultad.
La castaña deseaba mucho otro apacionado beso por parte del pelirrojo, y al darse cuenta éste de ello, sus labios se torcieron en una sonrisa tentadora, sobre todo cuando la mirada de Kim se posó en los labios del Mandamiento, dándole a saber al antiguo monarca exactamente lo que quería.
"Paciencia, mi hermoso girasol". Amonestó éste divertido, ahuecando su mejilla con su mano derecha, acariciándola con su pulgar. "Todavía tenemos mucho tiempo para jugar".
Los dedos de su otra mano se deslizaron abajo de su falda y la ojinaranja jadeó bruscamente, arqueándose hacia él. El chico Emitió un tarareo encantado, sus dedos sumergiéndose entre sus muslos y deslizándose a lo largo de su necesitada intimidad.
"Glo-Gloxinia..." Gimió, su cabeza cayó hacia atrás con sus ojos fijos en los suyos, sus caderas empujando levemente contra sus dedos. Gloxinia la besó profundamente, en tanto sus dedos se abrieron camino entre sus pliegues. Él bebió su grito de necesidad mientras acariciaba lentamente con su dedo pulgar su clítoris, al mismo tiempo que deslizaba su dedo índice hacia su entrada caliente y húmeda.
Kim jadeó completamente exitada, abriendo las piernas para él, y el Mandamiento del Reposo gruñó en necesidad cuando en esa ocasión deslizó dos dedos largos en su sexo y comenzó a bombearlos lentamente dentro de ella.
"Ah..." Mmm..." Kim se arqueó emitiendo pequeños gemidos, sus dedos se curvaron y golpearon justo el lugar correcto. "¡M-más... por favor!"
Gloxinia tarareó divertido y obedeció, penetrándola a un ritmo cada vez mayor añadiendo un dedo más. El sonido húmedo y lascivo de su caliente núcleo empapado al follarla con los dedos hizo eco en el lugar.
"Tan húmeda para mí, mi hermoso girasol". Gruñó, rompiendo el beso, y las piernas de la bella reina se debilitaron, solo evitando caer al suelo, gracias a Basquias. Él sonrió contra su cuello, alejándose unos centímetros de ella.
"¡Gloxinia!" Kim exclamó en tono de protesta, hasta que éste procedió a tomarse unos segundos para degustar sus lindos pechos, al mismo tiempo que le quitaba la falda antes de hacer que Basquias colocara su cuerpo desnudo sobre el suave pasto, frente a él, liberándola, a su vez de sus ataduras.
Él se posicionó entre sus piernas, y bajó su cabeza de modo que su boca quedó justo frente a su intimidad, para vergüenza de la reina. Éste a continuación jugueteó con su clítoris, frotando con su lengua la pequeña protuberancia y también chupándola. Posteriormente, se detuvo alejando su boca de su húmeda entrada y en su lugar, besó sus muslos, tanto en su parte externa como en el interior de éstos abriéndose camino nuevamente hacia su goteante entrada sonriendo al tener a su preciosa hada retorciéndose ante sus ardientes mimos.
Kim profirió un grito de placer cuando la boca de Gloxinia se cerró sobre su sexo y su lengua se deslizó a lo largo de sus pliegues, en tanto hundía su lengua profundamente dentro de ella, repitiendo la acción nuevamente, empezando a follarla con la lengua.
"Gloxinia, ¡por favor, por favor, no te detengas! ¡Ah! ¡Me... me vengo! ¡Nnnnnnh!" Gritó la hermosa reina minutos después, cuando se corrió contra su boca, los dedos de sus pies curvándose, sollozando de placer, a la vez que la lengua del pelirrojo se curvaba aumentando la intensidad de su orgasmo.
En cuanto sus piernas dejaron de temblar y Kim se recostó con los ojos cerrados tratando de recuperarse de la increíble experiencia, él retiró lentamente su lengua, ronroneando mientras degustaba sus dulces jugos. "Mi nuevo sabor favorito". Dijo con voz ronca cerca de su oído, esbozando una sonrisa al hacerla estremecer de placer.
Era hora de llevar las cosas al siguiente nivel, después de todo su hermosa Kim ya estaba goteando de nuevo por él. Gloxinia sonrió con satisfacción cuando sus largos dedos jugaron con su calor húmedo y la besó con fiereza, presionándola contra el mullido pasto, mientras sus dedos se enroscaban en su cabello. "Estás tan mojada para mí..." Suspiró temblorosamente de deseo, queriendo estar ya dentro de ella.
Sin perder tiempo, Gloxinia se despojó de sus propios pantalones y ansioso, se acomodó entre sus piernas. Su pene cálido y resbaladizo se presionó contra sus pliegues, duro, caliente y palpitante.
En un instante, se alineó con su cálida entrada goteante y se hundió en ella. La espalda de la reina se arqueó a medida que se movía centímetro a centímetro dentro de su calor, haciendo la hermosa chica una mueca de dolor por el estiramiento de su pequeña entrada, y por la pérdida de su virginidad. Con mucha dulzura, Gloxinia regó suaves besos en su pecho y cuello para distraerla, esperando a que Kim se sintiera mejor. Tras unos segundos, el dolor desapareció siendo reemplazado por un exquisito placer, luego de que el Mandamiento empezara a moverse lentamente dentro de ella, haciéndolo algo más rápido, animado por los jadeos y gemidos de la bella reina de las hadas.
Kim apenas lograba formar algún pensamiento coherente en este punto, sus caderas se movieron con entusiasmo contra Gloxinia y él se inclinó sobre la ojinaranja, gruñendo mientras comenzaba a embestirla con aún más velocidad. Siguió empujando, sumergiéndose en su calor cada vez más rápido y más fuerte, jugando por turnos con sus lindos pezones usando su cálida boca, chupando, besando y mordiendo suavemente los pequeños botones color rosa.
Él sujetó sus caderas y la ayudó a moverlas contra las suyas, lo que provocó que Kim se arqueara cuando Gloxinia golpeó justo el lugar correcto dentro de ella. Lo hizo una y otra vez, y la bella reina sintió como éste esbozaba una sonrisa contra su cuello.
"Te sientes tan bien, mi precioso girasol..." Gloxinia gimió suavemente, besándola con ternura. "Tan cálida, húmeda y apretada... tan maravillosa..." Sus embestidas continuaron acelerándose mientras la castaña se apretaba más y más alrededor del Mandamiento, sintiendo el pelirrojo como ésta se acercaba a su orgasmo, al igual que él.
Gloxinia aferró su cuerpo al de ella, besando cada zona de su tersa piel a la que tuviese acceso, en tanto Kim enrredaba sus piernas alrededor de las caderas del pelirrojo devolviendo con entuciasmo las atenciones de su amado rey, jadeando por el calor que recorría todo su cuerpo, en especial cuando ambos alcanzaron sus respectivos orgasmos al mismo tiempo, profiriendo gemidos de total deleite.
Kim acunó el rostro de Gloxinia entre sus delicadas manos y lo besó con mucha pación, acción que lo hizo emitir un sonido de grata sorpresa, puesto que él había sido el que por lo normal, los iniciaba y muy gustoso, le devolvió el beso, chupando levemente su labio inferior, recorriendo cada recoveco de su boca con su lengua luego de que la castaña separó sus enrojecidos labios para permitirle el acceso.
"Te quiero... te quiero tanto, mi preciosa Kim..." Gloxinia dijo con dulzura con sus labios rosando los de la bella reina.
Kim suspiró contenta mirándolo con ternura. "Yo también te quiero, como no tienes idea". Susurró ésta trazando su mejilla con sus dedos, atrayéndolo hacia ella con sus brazos, acurrucándose en él.
Estuvieron varios minutos recostados, compartiendo dulces besos y tiernas caricias disfrutando de la presencia del otro, sin embargo, nada duraba para siempre y ambos lo sabían.
Con mucha renuencia se separaron, y procedieron a ponerse de pie y vestirse, ya que si tardaban más en regresar con sus respectivos compañeros, éstos comenzarían a buscarlos, lo que sería bastante malo si los llegaran a encontrar juntos. Ambos compartieron un último y largo beso, y el pelirrojo se alejó, sin decir nada más, pues sus intensas miradas cargadas de creciente amor y anhelo lo decían todo.
Antes de marcharse, posó su mirada una última vez en Kim, sus ojos conectándose con los de la bella reina, transmitiendo tantas fervientes promesas en el futuro, cosa que contra su mejor juicio, la puso deseosa por su próximo encuentro. Solo oraba que no fuese en el campo de batalla porque no sabría si podría reunir las fuerzas suficientes para luchar contra él.
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Fin del One Shot.
