DEBES SER UN WEASLEY


Disclaimer: Personajes de J.K. Rowling.


Personajes: Molly, Arthur y Bill Weasley.


¿Otro hermano?

1981

Cuando Molly y Arthur reúnen a los niños en la sala y anuncian que tienen una noticia maravillosa que darles, Bill ya lo sabe. En sus cortos diez años de vida ha sido testigo de la misma escena las suficientes veces como para anticiparse a lo que ocurrirá. Sus peores temores se confirman cuando advierte que su madre presenta todos los indicios: los ojos húmedos, los labios curvándose en una sonrisa, las manos restregándose una y otra vez sobre el viejo delantal, la voz que tiembla de emoción.

—En unos meses tendrán otro hermano —anuncia Molly, mientras posa sus manos sobre su vientre que apenas está comenzando a crecer.

La mayoría de los niños son demasiado jóvenes como para tener una verdadera noción de lo que está sucediendo, pero Bill lo comprende perfectamente y es incapaz de contener su indignación un segundo más:

—¡Tiene que ser una broma! —estalla de pronto—. ¿Otro hermano? ¡Pero si ya no cabe nadie más en esta casa! —Hasta él mismo está sorprendido por la inesperada potencia de su voz, ya casi sin rastros de su inflexión infantil.

Por inercia, todas las cabezas pelirrojas se voltean a verlo. Fred y George, que hasta entonces apenas habían prestado atención a su entorno para dedicarse exclusivamente a intentar patear al otro sin que su madre los descubriera, se detienen para intercambiar una mirada divertida. Ron, en brazos de un nervioso Arthur, deja de hurgarse la nariz porque, de pronto, su hermano mayor parece resultarle más interesante que seguir pegoteándose los dedos.

Entonces, mientras toda su familia mantiene la mirada fija en él, a Bill se le escapa una palabra. La palabra prohibida. La palabra que alguna vez oyó proferir a su padre cuando un gnomo del jardín le mordió la mano y se negaba a soltarlo. La palabra que precisamente le hizo jurar que nunca diría en voz alta frente a nadie, mucho menos frente a Molly, porque de lo contrario ambos sufrirían las consecuencias.

El silencio que sigue al estallido de la bomba es sepulcral. Solo se oye la respiración pesada de Bill y la silenciosa lucha de Charlie con los gemelos, a los que intenta cubrirles la boca para evitar que repitan lo que acaban de oír, mientras ellos no dejan de forcejear para liberarse. Percy parece horrorizado, como si intuyera lo que aquello significa, y se hunde aún más en el sillón. Ron ríe, completamente ajeno al desastre que se cierne sobre ellos.

Sus padres están atónitos, pero la sorpresa rápidamente da lugar al enfado.

—Es una noticia maravillosa y todos estamos felices por ella. ¿Verdad, Arthur? —El tono de voz de Molly es tranquilo, pero a nadie le pasa inadvertido el hecho de que se trata de una amenaza velada.

Su marido titubea, porque, al igual que el resto de sus hijos, no sabe qué ocurrirá a continuación.

—¿Sí? —No puede evitar responder con un tono interrogante. Aunque está feliz de ser padre otra vez, no está seguro de qué es lo que espera que diga. Molly frunce el ceño—. ¡Sí! —repite, esta vez con un grito, para reafirmar su posición. Se vuelve hacia Bill—. No vuelvas a hablarle de esa manera a tu madre. ¿Entendido?

Bill se cruza de brazos, como si estuviera dispuesto a desafiarlo, pero al final asiente de mala gana.

—¿Dónde aprendió esa palabra? —susurra Molly, acusadora. Arthur abre los ojos como platos y, por un segundo, Bill se regodea en la posibilidad de delatarlo y hundirlo con él; pero al final se compadece de su padre, quien está más pálido que nunca, y se mantiene en silencio.

—No tengo la menor idea, cariño.

Durante las semanas siguientes Arthur se dedica a realizar ampliaciones en su hogar, porque es evidente que, tal como Bill señaló, no hay suficiente espacio para todos. Erige una nueva habitación en el piso superior que, a pesar de sus esfuerzos, se encuentra en una posición ligeramente inclinada; debe reforzar su estructura con magia porque no puede sostenerse por sí misma. Tal como ocurrió varios años atrás, cuando Molly esperaba a su primer hijo, esta se dedica a observar la construcción mientras el nuevo retoño crece en su interior.

Para asombro de todos, seis meses más tarde nace una niña. La séptima en siete generaciones, como se ha encargado de decirle Arthur a todo aquel que estuviera dispuesto a escucharlo. Molly está radiante de felicidad y la bebé inmediatamente se convierte en el centro de atención de la familia.

—Nunca te imaginaste que tendríamos una hermana, ¿verdad? —le dice Charlie a su hermano mayor mientras contemplan a una durmiente Ginny en su cuna.

Bill debe admitir que la niña es bonita y, pese a su reticencia inicial, le ha tomado cariño. Pero eso no significa que quiera tener miles de hermanos. Seis son más que suficiente para él.

Suspira.

—Pase lo que pase, no deberíamos volver a dejar a mamá y papá solos durante mucho tiempo.

—¿Por qué? —pregunta Charlie con inocencia.

Bill prefiere no responderle.


¿Se nota la influencia de Malcolm in the Middle en este capítulo?