¡Hola nuevamente a todas las personas que han estado pendientes de la actualización de esta historia!
Agradezco mucho a los nuevos seguidores y a quienes me han dejado sus lindos mensajes: Benani0125, Hikari, Arianne Luna, LUMAMI, Andrea-saturno, batido de chocolate, Alicia y Akanita de Saotome.
Acá está la siguiente parte, esperando que sea de su agrado.
Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y está escrita sin fines de lucro.
Al siguiente día, Akane llegó muy temprano a su trabajo y se alegró de haber llegado antes que Ranma.
Ryoga y Ryu se encargaron de explicarle a qué grupos le tocaría darles clases y también las reglas que Ranma había impuesto para trabajar ahí. Ella escuchaba atenta y por último, Ryoga le dijo:
-Y… Akane, dime, ¿tienes novio?
-¿Qué? -dijo muy sorprendida-.
-¡Ay, perdón!... ¡No me malentiendas! -dijo Ryoga sonriendo nervioso-.
-Lo que sucede -dijo Ryu- es que otra regla que Ranma impuso es que no podemos traer acá a nuestras parejas… Entonces, por favor, dile a tu novio que no entre acá… Afuera si puede esperarte.
-A mí me parece una regla bastante ridícula -dijo Ryoga- y yo poco caso le hago jajajaja… Es que ese Ranma es fuera de lo normal, sólo a él se le ocurre algo así jajajaja…
Ryu le dio un codazo en el estómago para que se callara y Ryoga sólo dijo:
-¡Oye!... ¡Van dos veces con la de ayer!
-¡Y habrá una tercera si no te callas!… -después le dijo al oído:- ¿Cómo se te ocurre decir algo así enfrente de ella?
Akane se rio disimuladamente al ver la situación.
Después Ryu se dirigió a Akane:
-Mira, para evitarte problemas con Ranma es mejor que sigas al pie de la letra todas las reglas.
-Claro, comprendo –dijo Akane y después pensó:-
¡Lo bueno es que mis novios son personajes de libros!… ¡Ah! y también actores de películas jajaja ¡jamás vendrán a buscarme a mi trabajo!
Akane estaba muy contenta, hasta que Ranma llegó y se pasó de largo, sin saludar.
Los tres se quedaron viendo y Ryoga le gritó:
-¡Buen día, Ranma!... ¡Nosotros amanecimos muy bien, gracias! ¿y tú?
Ranma lo ignoró y entró a su oficina. Ryoga se rio y después dijo:
-¡Éste viene de peor humor que otros días!
-Sí, mejor déjalo –dijo Ryu-.
-No, no, tengo que averiguar qué le pasa ahora jajajaja
-Creí que ese era su estado normal –dijo Akane-.
Ambos voltearon a verla y empezaron a reírse.
Después, Ryoga fue a la oficina de Ranma y le dijo, en tono de burla:
-Oye, con esa motivación que le das a tus empleados, cualquiera querría trabajar acá jajajaja
-¡Déjame en paz, Ryoga! –dijo Ranma, empezando a enojarse-.
-Por favor, siquiera deberías de disimular un poco… ¿Todavía estás molesto porque esa pobre chica te confundió con nosotros?... ¡Ya supéralo! ¡no es para tanto!
-¡Ryoga, esa chica no puede quedarse!
-¿Por qué, según tú?
-Porque yo lo digo y punto.
-No, no, a mí me tienes que dar una justificación.
-¡Ya, Ryoga, no se va a quedar y es mi última palabra!
-Pues, lo siento mucho, pero tendrás que presentar un escrito exponiendo los hechos y fundamento legal en el que te basas…
-Es broma, ¿verdad?
-Para nada y más que tú sabes muy bien de eso, ¿no?... Eres abogado.
-¡No seas payaso!
-Bueno, haz tu escrito y luego veremos Ryu y yo si le damos trámite.
Ranma se enojó bastante y golpeó con sus manos el escritorio. Ryoga se le quedó viendo y después le dijo:
-Bueno, si sigues con eso, habla con ella de una buena vez… Después de todo es "tu dojo", ¿no?... Ryu y yo al final sólo somos tus empleados, ¿no es así?
Ranma se le quedó viendo y después le dijo:
-Sabes muy bien que eso no es cierto, ustedes son como mis hermanos…
-Bueno, pero al final, tú decides aquí y sí de verdad no quieres que ella se quede, vas a tener que decírselo tú... Porque por lo menos conmigo, no cuentes para hacerlo y estoy seguro que Ryu tampoco querrá hacerlo.
-¡Pero, fueron ustedes los que la contrataron!
-Sí, pero tú eres el que no quiere que se quede, así que vas a tener que hacerlo… ¿Por qué no lo haces de una vez? –diciendo esto último, se acercó a la puerta y llamó a Akane:-
-¡Oye, Akane!... ¿Puedes venir un momento?
Ranma se le quedó viendo y le dijo:
-¡¿Qué rayos estás haciendo?!
-Llamándola para que hables con ella de una vez –dijo Ryoga, sarcásticamente- porque, ¿para qué esperar más tiempo?... ¿No crees?
Akane llegó y dijo:
-¿Qué sucede, Ryu?
Ryoga se rio y le dijo:
-Soy Ryoga.
-¡Ay, perdón!... Es que, los nombres se parecen mucho.
-No te preocupes, no hay problema… Mira, te llamé, porque Ranma quiere hablar contigo.
-¿De verdad? –después volteó a ver a Ranma y le dijo:- Dígame, señor Saotome.
Ranma se le quedó viendo molesto a Ryoga y Ryoga le dijo:
-Bueno, Ranma, díselo ya.
Akane volteó a ver a Ryoga y después volteó a ver nuevamente a Ranma y sonrió. Él se quedó sin habla, volteó a ver a otro lado y pensó:
¿Por qué tiene que sonreír así?... ¡Rayos!
Ranma no decía nada y Ryoga ya estaba riéndose. Akane no comprendía qué estaba pasando y Ryoga volvió a decir:
-Ranma, ¿qué pasa?... Akane está esperando a que le digas "eso" tan importante.
Ranma al fin volteó a verla y se acobardó, ya que le dijo:
-Ak… Akane… -se detuvo un momento y dijo:- Bienvenida.
-¡¿Qué?! –dijeron ambos, muy sorprendidos-.
Ranma se aclaró la garganta y dijo:
-Dije que… Eres bienvenida.
Akane estaba muy sorprendida, porque de verdad no lo comprendía. El día anterior no le había dado un buen recibimiento y hacía apenas un rato, ni siquiera la había saludado y ahora le estaba diciendo que: ¿era bienvenida?
Akane tardó un poco en reaccionar y después dijo, muy contenta:
-¡Muchas gracias, señor Saotome!... ¡Le aseguro que no lo voy a defraudar!... ¡Sabré aprovechar muy bien la oportunidad que me concedió de trabajar acá!
Ranma evitó verla y le dijo:
-Sí, sí, eso espero… Bueno, eso era todo, ya puedes retirarte.
Akane salió de la oficina muy contenta y Ryoga le dijo a Ranma:
-Oye, ¿qué fue eso?... Creí que habías dicho que no querías que se quedara.
-Sí, eso dije.
-¿Entonces?
Ranma no le respondió y Ryoga continuó:
-Oye, estás actuando muy raro… Si no te conociera, diría que…
-No digas nada, sólo déjame solo.
-Está bien, pero ya conseguiré que me digas la verdad –y salió de la oficina-.
Ranma se quedó pensando:
¡Ni yo mismo sé por qué no pude decírselo!... ¡Rayos!... ¡Debo encontrar una manera para que ella no se quede a trabajar aquí!
La mañana transcurrió y Akane ya había dado clases a un grupo de niños y estaba en su hora de descanso. De pronto, vio a una señora muy elegante que estaba entrando al dojo, era la mamá de Ranma. Ella pensó que quizás se trataba de la madre de algún niño del grupo al que ella acababa de dar clases, así que se acercó y le dijo:
-Buen día, ¿puedo ayudarle?... Usted debe ser la madre de alguno de mis estudiantes, ¿verdad?
La señora Nodoka la observó y confirmó que su hijo sólo le había dicho mentiras, porque vio que era una chica muy bonita y le dijo:
-¿Tú eres la nueva maestra de artes marciales?
-Sí, así es… Hoy es mi primer día.
-Ya veo… Entonces, ¿tú fuiste la que amablemente le regaló un pastel a mi hijo?
Akane se sorprendió mucho y le dijo:
-Entonces, ¿usted es la madre del señor Saotome?
-Sí, pero no lo llames así… Ustedes deben ser casi de la misma edad, no tiene por qué haber tanto formalismo… Sólo dile Ranma.
-Perdón, señora, es que, bueno, es mi jefe.
-¡Tonterías, linda!... No lo veas de esa forma… Me gustaría que fueras su amiga.
-Pero, no creo que al señor Saotome le agrade la idea.
-Quedamos en que no lo llamarías así y claro que sí le agradará la idea… Mira, mi hijo lleva tanto tiempo solo y sin ninguna amiga, por eso me gustaría que lo ayudaras a que vuelva a ser el de antes.
-Perdón, no comprendo.
-Algún día quizás te lo cuente todo, pero por ahora, prométeme que tratarás de ser su amiga.
-Bueno, yo…
-Se ve que eres una chica muy buena, además de linda y mi hijo necesita de bastante apoyo… -se detuvo un momento y después dijo:- Es que de verdad ya no sé qué hacer con él.
En eso, apareció Ranma, con su traje de entrenamiento, pues estaba impartiendo clases y sus amigos le habían avisado que su mamá había llegado.
Se dio cuenta que ya estaba platicando con Akane y pensó:
¡Vaya! ¡Cumplió su palabra!...
Se acercó, la saludó y ella le dijo:
-¡Qué linda chica contrataste, Cariño!... Y se ve que es muy dulce… Espero que seas caballeroso y atento con ella.
Ranma sólo se quedó viendo algo fastidiado y le dijo:
-Mamá, no debiste molestarte en venir aquí.
-¿Por qué no?... Era necesario que le agradeciera el detalle que tuvo contigo -después se dirigió a ella y le dijo:- De verdad, muchas gracias por el pastel, estaba delicioso… ¿Tú lo preparaste?
-No, no señora… Lo compré jejejeje Es que soy mala para la cocina jejejeje.
-Pues, si tú quieres, yo puedo enseñarte… Ojalá me puedas visitar.
-Veo que ya se hicieron amigas -dijo Ranma sarcásticamente-.
-Pues sí -dijo su mamá- y espero que tú también te hagas su amigo… Por lo pronto, le dije que te llame por tu nombre, ¿qué es todo ese formalismo?
-Sí -dijo Akane- pero si a usted le molesta, no lo voy a hacer.
-A ti no te molesta, ¿verdad, Ranma? -dijo la mamá viéndolo de manera fulminante-.
Él se dio cuenta que no podría contradecirle a su mamá y dijo resignado:
-No, no me molesta… Puedes hacerlo, si quieres.
La señora, sintiéndose satisfecha de su cometido, se despidió de ambos y se fue.
Cuando ya se había ido, Akane le dijo a Ranma:
-Su mamá es muy agradable…
-Sí lo sé…
-Me pidió que lo llamara por su nombre, pero, no se preocupe… No lo voy a llamar así… Usted es mi jefe y…
-¡Dije que no hay problema! -dijo algo molesto- Mi mamá te tomó mucho aprecio y no quiero contradecirla -Y se fue de ahí-.
Akane se le quedó viendo y pensó, un poco decepcionada:
De verdad es bastante extraño… Hace un rato parecía estar de buen humor y ahora otra vez está molesto… Y obviamente, eso que propuso su mamá de que seamos amigos, es imposible.
Pasaron algunas semanas y Akane logró ganarse la admiración, respeto y cariño de sus estudiantes, por su alegría, entusiasmo y por la paciencia con la que les enseñaba. Además, su presencia en el dojo había conseguido que vinieran muchos más estudiantes y ahora sí, Ranma tendría que ir pensando en abrir más dojos, porque definitivamente, ya no se iba a dar abasto.
Ranma observaba a Akane cada vez que podía cuando daba clases y por más que lo intentara, parecía que poco a poco, ella se metía más en su corazón.
Algunas veces sus miradas se encontraban y se decían mil palabras en segundos, pero Ranma no permitiría que alguien más volviera a lastimarlo.
Y entre más crecía ese sentimiento, más procuraba él portarse mal con ella.
Un día, la humilló enfrente de sus estudiantes:
-¡Vaya! ¿pero es posible, señorita Tendo, que no sepa ni siquiera realizar katas básicas?... ¿Y así quiere algún día poder participar en torneos de alta categoría?
Akane se le quedó viendo muy sorprendida y a la vez avergonzada que le estuviera diciendo eso frente a los estudiantes.
Y él continuó:
-¿Qué van a pensar los estudiantes?... ¿Qué aquí trabajan mediocres?... Creo que usted va a tener que pagarme a mí para que le de clases –dijo de manera sarcástica y a la vez insolente-.
Ella se sintió muy humillada y mejor se fue de ahí, pero él la llamó:
-¿A dónde va?... ¡Aún no ha terminado su tiempo con este grupo! –y se fue siguiéndola-.
Los estudiantes sólo voltearon a verse entre sí, no comprendiendo nada. Ryu se dio cuenta de la situación y les dijo:
-Bueno, vamos a continuar… No se distraigan –y él se quedó impartiendo la clase-.
Akane se quedó en uno de los pasillos y pensó:
¡No sé cuánto más soportaré esta situación!... ¡Definitivamente es insufrible!... ¡Por más que intento llevar la fiesta en paz, con él no se puede!
Ella no lo entendía, porque algunas veces, cuando se encontraban sus miradas, ella sentía que la veía con ternura y hasta… ¿Amor?... No, no podía ser. Se estaba haciendo falsas esperanzas.
Él llegó con ella y le dijo, bastante molesto:
-¡Es la última vez que haces algo así!... ¿Me oíste?
-¿Qué hice mal?... ¿Acaso quería que me quedara a escuchar más ofensas? –dijo dolida-.
-Solamente te llamé la atención porque no estabas realizando bien las katas, ¿qué hay de malo en eso?
-¡¿Enfrente de todos?!... ¡Eso fue muy humillante!
-¡Pues, entonces procura hacerlo bien! o de lo contrario… -se detuvo un momento porque vio que sus ojos estaban llorosos. Se sintió mal y después le dijo:-
-Akane, desde un principio, no estuve de acuerdo en que te quedaras a trabajar aquí.
-Pero, ¿por qué?... ¿Qué es lo que le molesta de mí?... ¡Dígamelo, por favor!
Él se quedó en silencio, no pudiendo responder a su pregunta. La observó un momento y después se fue de ahí.
Akane estaba aún más confundida y se quedó llorando un buen rato, porque de verdad no entendía qué era lo que él tenía en su contra.
Ryoga había escuchado todo. Llegó con ella y le dijo:
-Akane, no mereces estas humillaciones… De verdad, siento mucho que Ranma se comporte así contigo.
-¿Por qué es así?... ¿Qué es lo que tiene en contra mía?
-Mira, es una larga historia y no me corresponde a mí contártela, pero tú decides si quieres seguir trabajando acá o ya no… Estás en todo tu derecho si quieres irte.
-¡Ganas no me faltan! pero, está mi sueño de por medio… El sueño de mi papá.
-¿El sueño de tu papá?
-Sí, aunque él no me lo haya dicho, estoy segura que él sueña con tener su propio dojo y yo quiero que su sueño se cumpla.
-Akane, tienes mucho talento, estoy seguro que puedes tener éxito en cualquier lugar… No tiene que ser precisamente aquí.
-Te lo agradezco, Ryu, pero, no me voy a dar por vencida… Vine a Tokio para trabajar acá y aunque él trate de empañar mis sueños, no se lo voy a permitir.
Ryoga se le quedó viendo, sonrió y obvió que lo llamara Ryu, ya que, a pesar del tiempo que ella llevaba trabajando allí, aún seguía confundiendo los nombres.
Ranma pensó que con esa humillación lograría que Akane se fuera, pero para su asombro, ella no lo hizo.
Pasó más tiempo y Akane procuraba, lo más que podía, no tratar con él. Pero, en otra ocasión, Ranma la encontró leyendo una obra romántica, en su hora de descanso y no pudo aguantarse las ganas de hacerle un comentario:
-¿Por qué pierdes el tiempo leyendo tonterías?
-¿Perdón?... A mí no me parecen tonterías.
-Claro que lo son… Eso no existe… ¿Para qué lees esas cosas?
-Porque me gustan -dijo, algo molesta- y bueno, al final es mi asunto… Sí a usted no le gusta, no lo haga, nadie lo obliga a hacerlo… Y si sólo vino a decirme eso, disculpe, pero debo regresar a trabajar.
-Exacto -dijo, sarcásticamente- aquí vienes a trabajar y como veo que tienes "demasiado tiempo libre", creo que tendré que hacer algunos cambios.
Ella se le quedó viendo y luego, sintió como él le arrebataba de las manos el libro que estaba leyendo:
-¡Oiga! -dijo, entre molesta y sorprendida-.
-Escúchame bien, Akane -dijo, bastante molesto- no quiero volver a encontrarte leyendo estas cosas, ¿está claro?
-Pero...
-Sí quieres seguir trabajando en este lugar, vas a tener que acatar las reglas al pie de la letra.
-Pero, eso no estaba en las reglas que me explicaron sus amigos hace tiempo.
-Pues, ahora lo está -dijo, de manera bastante grosera- así que, más te vale obedecerme.
Ella estaba más que sorprendida y después le dijo:
-Está bien, señor Saotome, no volveré a hacerlo... ahora, ¿podría devolverme mi libro, por favor?
Él se le quedó viendo. Después, empezó a caminar hacia un bote de basura y lo tiró ahí:
-¡¿Qué le pasa?! -dijo Akane, muy asustada- ¡¿por qué lo hizo?! ¡acababa de comprarlo!... además, le dije que ya no lo volveré a hacer.
-Sólo me estoy asegurando de que en verdad lo hagas -dijo, de manera insolente- ya estás advertida, no quiero volver a repetírtelo... ¡Ah! y ahora, voy a reducirte el tiempo de descanso a la mitad.
Ryu iba entrando a la habitación donde ellos estaban hablando. Ya no escuchó la discusión, sólo vio a Ranma salir de ahí muy molesto y después, vio a Akane sacando un libro de la basura.
Ryu se acercó a ella y le dijo:
-¿Está todo bien, Akane?
Ella tardó un poco en contestarle:
-Sí, Ryoga, no te preocupes -dijo, aguantándose las ganas de llorar-.
-¿De verdad, Akane?
-Sí, de verdad... no pasa nada.
-Es que vi que Ranma salió muy molesto... acaso, ¿te volvió a regañar?
-No, no, para nada -dijo, mintiendo- disculpa, tengo que regresar a trabajar.
-Pero, creo que todavía te quedan unos minutos de descanso.
-Sí, gracias, pero prefiero regresar ya... voy a ver si Ryu necesita ayuda -dijo, refiriéndose a Ryoga-.
Ryu sólo sonrió y mejor no la contradijo.
Ranma había llegado a su oficina. Se sentía muy mal por lo que acababa de hacer:
¡Rayos! –pensó- ¡soy un miserable! ¡¿cómo pude hacer algo así?... –pasó una de sus manos por su cabello, con algo de desesperación- espero que ahora sí, Akane se vaya de aquí: no quiero seguir siendo grosero con ella… de verdad, que no… es mejor que se aleje de mí de una vez por todas... ya no quiero seguir lastimándola… me duele mucho hacerlo.
Ranma tenía una gran confusión dentro de sí mismo: no entendía que era lo que quería, pero, definitivamente, se sentía vulnerable ante Akane… temía volver a enamorarse y por eso, debía alejarla cuanto antes o terminaría volviéndose loco.
Akane se sentía muy triste por lo que acababa de pasar. Realmente le cansaba la actitud de Ranma: cada vez, se comportaba peor con ella, pero se dio ánimos y decidió no darse por vencida.
Pasó un poco más de tiempo y estaba comenzando el mes de febrero y si antes le daban obsequios los estudiantes a Akane, ahora estaba recibiendo muchos más por acercarse el día de San Valentín. Recibía rosas, chocolates y algunos le regalaban tarjetas con bonitos mensajes.
Ranma estaba muy molesto porque ese mes lo detestaba con todas sus fuerzas y también porque casi todos sus estudiantes estaban enamorados de Akane.
Al finalizar ese día, Akane estaba pensando cómo llevarse todos sus regalos, porque eran bastantes y no podría llevárselos en el bus. Ryoga y Ryu se dieron cuenta y le dijeron:
-¡Vaya, Akane! Se ve que te aprecian mucho.
-Sí ¿verdad?, son tan lindos, pero me ponen en aprietos, porque no sé cómo me voy a llevar todo esto.
-Bueno, podrías llevarte una parte hoy y otra mañana –dijo Ryoga-.
-Sí, es cierto, aunque, quizás a Ranma no le parezca esa idea –dijo Ryu-.
-¿Y eso por qué? –dijo Akane, algo molesta-.
-Bueno, es que, ya sabes, con él no se sabe –dijo Ryoga-.
-Yo con gusto te ayudaría a llevar tus obsequios a tu casa, pero no tengo carro –dijo Ryu-.
-Yo tampoco –dijo Ryoga- todavía no puedo darme esos lujos.
Se rieron los tres, pero en eso, apareció Ranma. Dejaron de reírse y mejor se despidieron.
Sólo Akane se quedó para ver qué haría con sus regalos. Ranma se acercó a ella y le dijo, de manera bastante grosera:
-No sé por qué te complicas tanto: ¿Por qué mejor no los tiras a la basura y ya?... Estoy seguro que esas cosas no tienen valor alguno para ti… Porque como siempre, las mujeres, más para este mes, sólo quieren recibir regalos costosos como joyas, ¿o me equivoco?
Akane se puso furiosa y le dijo:
-¡¿Cuál es su problema?!... ¡¿Por qué tiene que pensar mal de los demás?!... ¡Yo no soy así!... ¡¿Por quién me toma?!
-¡No me digas!... ¡Estoy seguro que eres como las demás: todas son interesadas!
-¡Mire, no sé a quién conoció que fuera así, pero conmigo no se desquite! y no le respondo realmente como debiera sólo porque… ¡Lamentablemente, trabajo para usted!
-No sé por qué te ofendes… Tú no eres diferente a las demás y bueno, puedes irte cuando gustes… Sí es tan lamentable para ti trabajar para mí, como dices… Yo puedo arreglármelas muy bien, sólo con Ryu y con Ryoga… ¡Aquí no eres indispensable!, es más, ¡nunca lo fuiste!
-¡Muy bien! ¡Entonces, que así sea!… ¡Renuncio! -esto último lo dijo con lágrimas en los ojos, por la tristeza y el enojo que sentía a la vez en ese momento: era más de lo que podía soportar y después, le dijo:- Conseguiré empleo en otro dojo, a lo mejor no tan famoso como el suyo, pero por lo menos sé que no me van a humillar como usted lo está haciendo… ¡Adiós y no fue un placer conocerlo!... ¡Espero nunca volver a encontrarme con usted!
Al fin Ranma había logrado que Akane renunciara, pero entonces, porque se sentía miserable y frustrado… Ahora no estaba seguro si realmente quería que ella se alejara de él… ¡Su cabeza era un total caos y qué decir de su corazón!
CONTINUARÁ…
Muchas gracias por leer esta historia y procuraré actualizarla lo más pronto posible.
