¡Hola!
Acá les traigo la siguiente parte de esta historia. Muchas gracias a los seguidores, a quienes han dejado su voto y sus mensajes. De verdad, lo valoro bastante.
Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi y está escrita sin fines de lucro.
Shampoo aún estaba hablando con su abuela, cuando escucharon que alguien entraba al restaurante. Ambas voltearon a ver y se trataba de Mousse, el ex esposo de Shampoo.
Shampoo se enojó bastante al verlo y le dijo:
-¡¿Qué no te das por vencido?!... ¡Ya te dije que no voy a regresar contigo!
-Pero, Shampoo, por favor… Yo tengo mi carrera aún y sé que trabajando muy duro, vamos a poder tener la vida de antes.
-¡Y yo sigo en la misma postura en que ya no quiero nada contigo! ¡Esto se acabó! ¡Entiéndelo de una buena vez!
-Pero, Shampoo…
-Además, voy a volver con Ranma. Eso está más que seguro.
-¡¿Qué?!
-Sí. Ahora sí voy a poder estar con el hombre que realmente amo… A ti nunca te quise y te consta.
-¡Shampoo, no me hagas esto!
-Ya lo dije. Así que ya déjame en paz.
-Ya veo -dijo Mousse muy triste- Ahora te vas con él porque tiene dinero, ¿verdad?
-Bueno, aparte de eso, yo siempre lo amé y ahora no hay ningún impedimento para que pueda estar con él.
-¡Shampoo, me destrozas el corazón!
-¡Pues, no me importa!... ¡Y ahora hazme el favor de desaparecer de mi vida!
Mousse se puso muy triste y le dijo:
-Está bien, Shampoo… Creo que ahora entiendo el sufrimiento que le causé a Ranma… No sé cómo pude hacerle algo así… Perdí a un buen amigo por ti y ahora me doy cuenta que no vales la pena.
-Sí, ajá… Ahora, ya vete.
-¿Sabes qué? No creo que Ranma sea tan tonto como para volver contigo.
-¿Ah, sí?... Pues eso ya lo veremos… Ahora desaparece de mi vista.
-Muy bien… Adiós, Shampoo -dijo bastante molesto-.
-Hasta nunca, Mousse -dijo Shampoo sarcásticamente-.
Cuando Mousse ya se había ido, la abuela de Shampoo dijo:
-Espero que sepas muy bien lo que estás haciendo.
-Sí, lo sé muy bien, abuela… Bastará sólo con que me presente ante Ranma, para que volvamos a estar juntos como antes.
-Pues, ojalá así sea, Shampoo, porque corres el riesgo de que te rechace.
-Para nada… Vas a ver que cuando me mire y sepa que soy libre, va a ser él el que me suplique que vuelva a su lado.
La abuela sólo se le quedó viendo, no muy convencida y Shampoo estaba más que segura que lograría su cometido.
Por otro lado, mientras ocurría esa conversación, Ranma había llegado a su departamento y había encontrado a Ukyo ya despierta y decidió hablar con ella de una vez:
-Ukyo, yo… Debo… Debemos hablar.
-Claro que tenemos que hablar –dijo Ukyo molesta-.
-Lo siento, no debí meterte en esto.
-¿A qué te refieres?
-Es que… Yo… Me precipité… Mira, yo te quiero, pero como una hermana, nada más.
-¡¿Cómo una hermana, Ranma?! -dijo aún más molesta-.
-Sí, Ukyo, la verdad es que… Yo… Yo… Amo a alguien más, perdóname, por favor.
-¡¿Qué?!... ¡¿No me digas que no has olvidado a Shampoo?!
-No, no es ella… Es…
-¡No quiero saberlo!... ¡No puedo creer que hayas jugado conmigo! -dijo casi llorando-.
-Ukyo, de verdad lo lamento…
-¡Qué tonta fui!... ¡Creí que nos daríamos una oportunidad!
-No, Ukyo… Eso no sucederá.
-¡Jamás pensé eso de ti!... ¡Pero ni creas que te voy a dejar el camino libre!... ¡Esto no se va a quedar así!, ¡¿me oíste?! –y se encaminó a la puerta del departamento, la cerró bruscamente y se fue-.
Ranma no la detuvo y pensó que en parte tenía razón en reaccionar así: él había tenido la culpa al haberla ilusionado.
Tomó una ducha y se alistó para ir a trabajar. En el camino a su dojo, iba pensando que ahora debía hablar con Akane y que pasara lo que tenía que pasar.
Pero, no contaba con que Akane lo iba a evitar todo el día. Por más que tratara de acercarse, ella ponía excusas, algunas hasta ridículas, pero no lo dejaba hablar.
Ryoga y Ryu se dieron cuenta, pero mejor se mantuvieron al margen de esa situación.
Después, Shinnosuke y Akane, hablaron durante su descanso:
-¿Entonces te irás este fin de semana? -dijo Shinnosuke-.
-Sí… No sé bien si regresaré… Voy a pensarlo mejor esta noche, porque de ser así, presentaré mañana mismo mi renuncia.
-Entonces, ¿ya no te volveré a ver?
-No digas eso, claro que sí… Seguiremos en contacto.
-Pero, Akane, no va a ser lo mismo.
-Por supuesto que sí, puedes ir a visitarme cuando gustes.
-Es que, pensé que tal vez, podría haber algo más entre nosotros.
-Lo siento, Shinnosuke, yo te veo como mi mejor amigo, no podría verte de otra forma.
Shinnosuke se puso algo triste, pero después le dijo:
-Está bien, pero al menos, déjame invitarte hoy por la noche a un lugar muy especial… Ya que no estarás acá para el día de San Valentín, que ya es la otra semana, pues por lo menos, salgamos hoy, ¿sí?... En plan de amistad, por supuesto.
-Está bien.
Al salir del trabajo, Shinnosuke quedó en pasar por Akane a su departamento a las ocho de la noche, para que fueran a cenar a un lugar especial. Ella estuvo de acuerdo.
Ranma quiso detenerla antes de que se fuera, pero Kodachi le indicó que todavía habían algunos asuntos que debían resolver y que eran urgentes. Tuvo que quedarse un rato más y después decidió ir a buscarla a su departamento, no podía esperar más para hablar con ella.
Akane se estaba arreglando para salir con Shinnosuke. Pensó en usar un vestido para verse formal. Ella casi no usaba vestidos, pero sintió que en esta ocasión debía usar uno. Encontró uno de color amarillo, que era algo corto y ajustado. Su hermana Nabiki se lo había regalado para su cumpleaños, pero ella no había querido usarlo, porque sentía que no se le veía bien. Pero pensó que quizás esta vez sí ameritaba que lo usara.
Se puso ese vestido, tacones blancos y se maquilló. Se vio al espejo y luego fue a buscar una chaqueta.
Pero, mientras decidía cuál se pondría, escuchó que tocaron a su puerta. Vio hacia donde estaba el reloj grande que colgaba en la pared y todavía no era la hora en la que había quedado con Shinnosuke.
Fue a abrir y se sorprendió al ver de quién se trataba: era Ranma, que se había quedado con la boca abierta y completamente en shock al verla.
Ella se sonrojó bastante al verlo y le dijo nerviosa:
-Se… Señor Saotome… ¿Qué está haciendo aquí?
Él la observaba. Al fin reaccionó y le dijo:
-¡¿Cómo que qué hago aquí?!... ¡Me has estado evitando todo el día y necesito hablar contigo!
-Disculpe, ahora no puedo… Tengo un compromiso… Quizás mañana… -e iba a cerrar la puerta, pero él la detuvo:-
-¡No, debe ser ahora! -y sin pedir permiso, entró a su departamento-.
Ella se molestó y le dijo:
-¡¿Con qué derecho hace esto?!... Que sea mi jefe, no quiere decir que… -él la interrumpió y le dijo molesto:-
-¡Ya entiendo!... ¡Seguramente vas a salir con tu novio! ¿verdad?
-Bueno, si así fuera, no tiene nada que reclamarme… Ahora no estoy en horas de trabajo.
-¿Entonces sí vas a salir con él?
-Sí, así es y ya no tarda en llegar… Así que, si es tan amable –dijo señalándole la puerta-.
Él la observó y se convenció aún más del gran amor que sentía por ella. Inclinó la cabeza y le dijo:
-Akane, por favor, ya no salgas con él.
-¿Qué?
-¡Que ya no salgas con él!
-¿Por qué no?... ¡Ya le dije que no estoy en horas de trabajo!
-Akane, no lo voy a repetir una vez más -dijo molesto-.
-¡Mire, no voy a tolerar su insolencia!… ¡No tiene ningún derecho!...
-Tengo todo el derecho de prohibírtelo.
-¡Está loco!... ¡Váyase de aquí ahora mismo!... ¡Ya no puede ordenarme nada, porque en este momento, le presento mi renuncia!
-¡Renuncia denegada! –dijo acercándose un poco más a ella-.
Akane retrocedió y él la tomó del brazo:
-¡Akane, ya no puedo más con esto!… ¡Créeme que lo intenté, pero es imposible!
-¡No sé a qué se refiere y ahora haga el favor de soltarme!
-Akane… ¡Te amo!
Ella se quedó sin habla. Estaba muy sorprendida. Él tomó su rostro con suavidad y volvió a decirle:
-Te amo... Y por eso, te pido, que ya no salgas con él.
Se acercó mucho más a ella y rozó sus labios. Era la primera vez que la besaban.
Se quedaron viendo un momento y después, se volvieron a besar. Fue un beso bastante tierno y profundo a la vez, en el cual se demostraron el gran amor que sentían el uno por el otro.
A Akane se le salieron algunas lágrimas. Él se dio cuenta y se separó de ella:
-¿Qué pasa, Akane?
-Esto no puede ser.
-¿Por qué no?
-Tú eres mi jefe o por lo menos, hace unos momentos lo eras... es mejor que te vayas, por favor.
-Akane, yo te amo.
-No puedo creerte... desde que entré a trabajar a tu dojo, tú sólo me has hecho sentir mal cada vez que puedes.
-Perdóname, por favor, es que yo... yo...
-No creí que fueras a utilizar un recurso como éste para lograr que me vaya de tu dojo -dijo bastante dolida- pero, ¿sabes qué? no es necesario que finjas algo así, porque yo ya te presenté mi renuncia.
-Akane, por favor, no me digas eso... te estoy hablando con el corazón en la mano: ¡te amo!... creo que desde la primera vez que te vi y ya no puedo seguir negándolo.
Volvió a besarla, tratando de transmitirle todo el amor que sentía y que había estado conteniendo todo ese tiempo, pero ella lo apartó y le dijo:
-¿Por qué quieres jugar conmigo?... Tú tienes novia y no está bien que la engañes.
-No es mi novia… Bueno, sí lo fue, pero sólo por unas horas… Es que, cuando te vi abrazada con Shinnosuke, me consumió la rabia y los celos y por eso, dije lo que dije, pero ya lo aclaré con ella.
-No sé qué pensar, Ranma… Estoy confundida.
-Akane, termina con Shinnosuke, porque después de lo que acaba de pasar, pude darme cuenta que también me amas.
-Ranma, eres un egoísta, sólo piensas en ti mismo.
-¿Qué quieres que haga? Si esto que siento por ti, es muy fuerte… Créeme que jamás me había sentido así.
-¿Ni siquiera con Shampoo? -dijo Akane, algo incrédula-.
-Ni siquiera con ella… Ahora me doy cuenta que quizás nunca estuve realmente enamorado de ella.
En eso, tocaron a la puerta de Akane y ahora sí era Shinnosuke. Ranma le dijo:
-¡Termina con él, por favor!... ¡Dile que ya no saldrás con él!
-Baja la voz.
-Si quieres, yo hablaré con él.
-No, yo lo haré… Ve a la cocina y espérame ahí.
Ranma, no muy convencido, lo hizo, pero antes volvió a besarla rápidamente. Akane se molestó un poco, pero después, fue a abrir la puerta:
-¡Hola, Akane!... Te ves muy hermosa… ¿Nos vamos ya?
-Shinnosuke, mejor no.
-¿Por qué no, Akane?... ¿Te sientes incómoda?... Ya te dije que vamos en plan de amigos nada más.
-Sí, lo sé, pero… De verdad, creo que no tengo ganas de salir.
-Pero sí ya hasta te habías alistado para salir.
-Sí, bueno… Esta salida era porque querías despedirte de mí, pero ya no será necesario, porque ya no me iré.
-¿De verdad?... Entonces, ¿sí tengo la esperanza de conquistarte?
-No, Shinnosuke, ya lo aclaré contigo… Tú sólo eres mi amigo y siempre te veré así. Por favor, entiéndelo.
-Está bien –dijo triste- trataré de conformarme con tu amistad, aunque no sé sí pueda… Bueno, adiós, Akane… Nos vemos mañana en el trabajo.
-Sí, claro que sí. Cuídate.
Shinnosuke se fue no muy convencido, porque la vio algo sospechosa y también le llamó la atención el carro que estaba estacionado frente al edificio donde estaba el departamento de Akane. Le pareció haberlo visto antes. Así que decidió quedarse por ahí cerca, para descubrir qué estaba pasando.
Akane cerró la puerta de su departamento. Ranma llegó con ella, lo había escuchado todo y le dijo:
-¿Así que nunca fuiste novia de Shinnosuke?... ¿Por qué me mentiste?
-Sentí que no debía darte explicaciones… Ya tú me habías acusado enfrente de todos…
-Perdóname, por favor, Akane… Es que los celos me consumieron.
-Sí, ya me lo dijiste.
-Entonces, ¿me perdonas? –dijo acariciando suavemente su rostro-.
Akane le sonrió. Se sentía extraña, pues, todo esto era nuevo para ella, pero no podía negar que estaba profundamente enamorada de él. Así que le dio un beso en los labios y él le dijo:
-Supongo que eso significa que sí, ¿verdad?
-Sí, mi bello celoso.
Ranma sonrió y le dijo:
-¿Me quieres, Akane?
Ella inclinó su rostro. Estaba completamente ruborizada y le dijo:
-¿Tú qué crees?
Él volvió a sonreír, tomó su mentón para que lo viera y le dijo:
-Quiero creer con todas mis fuerzas que sí.
-Bueno, ya sabes la respuesta.
Se rieron un momento y después, Ranma le dijo:
-Oye, aprovechando que estás más linda que nunca -Akane volvió a sonrojarse a tope y él continuó:- ¿qué te parece si vamos a celebrar que estamos juntos?
-¿De verdad? -dijo muy ilusionada- ¿qué tienes en mente?
-Te invito a cenar.
-Me parece muy bien, sólo déjame ir por mi chaqueta.
-Claro, te espero.
Akane fue rápidamente por una chaqueta y un pequeño bolso. Después, ambos salieron del departamento y llegaron donde estaba el carro de Ranma. Él le abrió la puerta del copiloto para que se subiera. Pero, no se dieron cuenta que Shinnosuke los estaba observando.
Se puso muy triste y furioso, a la vez y pensó:
¡No creí que Akane fuera así!... ¡Me mintió y obviamente, lo prefiere a él porque él sí tiene dinero!... ¡En cambio yo, sólo soy un don nadie!
Apretó los puños y se fue de ahí con el corazón roto.
Ranma llevó a Akane a un restaurante muy elegante. Ella se sintió incómoda pues nunca alguien la había invitado a un lugar así. Sentía que todos la observaban, sobre todo mujeres, que la veían con envidia.
Ranma estaba tan contento que no notó que Akane no se sentía bien en ese ambiente.
De pronto, se acercaron a la mesa donde estaban ambos, varias jovencitas, pidiéndole autógrafos a Ranma.
A Akane no le gustó para nada esa situación, más cuando vio que él les sonreía, pero no sabía que él lo hacía porque la felicidad que sentía al estar junto a ella era muy grande y la sacaba a relucir.
Trató de controlarse, pero después, llegaron varios reporteros inoportunos que empezaron a hacerle preguntas de lo más ridículas e incómodas a Ranma, como por ejemplo, que si la chica con la que había venido era "su nueva novia", que qué había pasado con la chica con la que lo vieron el día anterior, que si salía con varias chicas a la vez, que si esta chica era más linda que la otra o viceversa.
Akane no soportó la situación y mejor decidió salir del restaurante. Ranma salió tras ella, después de dejar dinero para la cuenta y lograr zafarse de los reporteros.
La alcanzó y le dijo:
-Akane, ¿a dónde vas?
-A mi departamento -dijo molesta-.
-Pero, ¿por qué?
-¿Todavía me lo preguntas?
-Akane, olvida a todos esos reporteros, siempre es lo mismo con ellos.
-Quiero irme ya a casa.
-¿De verdad?... ¿No quieres ir a otro lugar?
-No, ya no. Quiero descansar.
Ranma no estaba muy convencido, pero le hizo caso.
Mientras iban de camino, él le preguntó, al verla tan seria:
-Akane, ¿sigues molesta?
-No, ya no.
-Pero, no has dicho nada en todo el camino… ¿De verdad no quieres ir a otro lado?
-¿Para que pase lo mismo?... ¿Para que aparezcan reporteros y digan que sales con no sé cuántas mujeres o que lleguen un montón de chicas a pedirte autógrafos? No, te lo agradezco, pero mejor no.
-Akane, ¿no me digas que estás celosa? -dijo Ranma sonriendo-.
Akane se quedó estática, porque era cierto. Pero no lo iba a admitir:
-¡Por supuesto que no!
Llegaron al edificio donde vivía y ella se bajó rápidamente. Él la siguió y le dijo:
-Akane, por favor no te enfades… Sólo son admiradoras.
-¡Dije que no estoy celosa!
-Pues tu forma de actuar demuestra lo contrario -dijo Ranma divertido-.
Akane abrió rápidamente la puerta de su departamento y entró sin decir nada.
Ranma le dijo, tratando de bromear un poco:
-¿No me vas a invitar a pasar?
-Ya es muy tarde, Ranma.
-¿En serio?... Bueno, quizás sea lo mejor… Así no me envenenas con el café que preparas jajajajaja.
A Akane no le gustó para nada esa broma y le cerró la puerta.
Ranma empezó a tocar y le dijo:
-Oye, ¿ni siquiera te vas a despedir de mí?
-¡No! -dijo del otro lado de la puerta-.
-Bueno, está bien, mañana hablaremos, quieras o no.
-¡Eso no sucederá!
-Claro que sí… Sigues trabajando para mí, ¿recuerdas?... Porque no acepté tu renuncia.
-¡No puedes obligarme a ir!
-¡Ya lo veremos! -dijo divertido- Por lo pronto, te dejaré descansar… Hasta mañana.
Pasaron unos cuantos minutos y Akane ya no escuchó ningún ruido. Pensó que ya se había ido. Abrió la puerta, pero él todavía estaba ahí y tomándola por sorpresa, le dio un beso. Después le dijo:
-Bueno, ahora sí, buenas noches… ¡Qué descanses, mi bella celosa! -dijo riéndose-.
-¡De verdad que eres odioso!
-Pero aun así, me quieres ¿no?
-¡Y presumido!
Él volvió a reír y después se fue.
Akane entró a su departamento, sonriendo muy enamorada. Se tapó el rostro con las manos, muy sonrojada, pues, aún no creía lo que había pasado. Estaba tan contenta, que esa noche no pudo dormir de la felicidad, porque Ranma definitivamente era el amor de su vida… Su primer, único y gran amor.
CONTINUARÁ…
¿Qué les pareció? Ya era hora que Ranma le declarara sus sentimientos a Akane, ¿verdad? Jajaja… Espero que les haya gustado. Gracias por acompañarme nuevamente a leer esta historia… Nos vemos en la próxima actualización… =)
