¡Hola!

Acá está la siguiente parte de la historia. Agradezco mucho que estén al pendiente de las actualizaciones, por sus mensajes y votos.

Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi. Está escrita sin fines de lucro.

Ryoga y Ryu estaban tan ocupados que no se dieron cuenta cuando Shampoo llegó al dojo.

Shinnosuke si la vio cuando entró y pudo darse cuenta que era una mujer muy bonita, bueno, no más que Akane, pensó.

Se acercó a ella y le dijo:

-¡Hola!... ¿puedo ayudarle, señorita?

-Busco a Ranma, ¿sabes dónde está? -dijo Shampoo sin cortesía-.

Shinnosuke pensó, muy molesto:

¡¿Por qué siempre él?!... ¡tiene tanta suerte con las mujeres hermosas!

Después le dijo:

-¿Puedo saber para qué asunto lo busca una mujer tan bella como usted?

Shampoo se sintió muy alagada y después le dijo, muy segura de sí misma:

-Creo que no es tu asunto, pero te lo diré: yo soy su novia… no, mejor dicho su prometida, porque es más que seguro que nos casaremos muy pronto.

Shinnosuke sonrió maliciosamente y pensó:

¡Esto sí que es interesante!... a ese sujeto sólo le gusta jugar con las mujeres… con ésta otra ya van tres, incluyendo a Akane en los pocos días que llevo trabajando acá… pobre de Akane, no se le va a hacer casarse con un hombre millonario.

Después le dijo:

-Creo que el señor Saotome se encuentra en su oficina, pero con mucho gusto la llevo con él.

-Gracias, que amable.

Shampoo trató de ir lo más atractiva posible para encontrarse con Ranma. Se maquilló muy bien, se puso un vestido rojo, estilo sirena y tacones negros altos, pues con Ranma nunca hubo ningún problema si se ponía zapatos altos, porque siempre fue más alto que ella.

Shinnosuke le mostró la oficina y la dejó en la entrada. Kodachi la vio y le preguntó:

-¿Puedo ayudarle?

-Quiero ver a Ranma.

-¿Tiene cita?

-No la necesito, él sabe muy bien quién soy yo.

-Él en este momento está ocupado.

-No para mí -dijo muy segura Shampoo acercándose a la puerta de la oficina de Ranma para abrirla-.

-¡Espere! -dijo Kodachi, levantándose de su escritorio y después le dijo:- siquiera déjeme anunciarla.

Shampoo no estaba muy convencida y le dijo, algo fastidiada:

-Está bien, pero date prisa, que no tengo tu tiempo.

Kodachi sólo se le quedó viendo porque no le pareció la manera tan insolente de comportarse de esa mujer, pero mejor entró a la oficina para avisarle a Ranma.

Shampoo estaba ansiosa, porque después de muchos años volvería a ver al único hombre que en realidad había amado y pensó en que ahora sí sería feliz, porque lo tendría todo: salud, dinero y amor, según ella.

Estaba ensimismada, cuando escuchó la voz de Ranma, preguntando de quién se trataba. Sintió que su corazón daba un vuelco, pero luego escuchó que él dijo que si se trataba de Ukyo. No dejó de molestarse, pero después, decidió entrar de una vez, diciéndole que era ella quien lo buscaba.

Ranma jamás imaginó que se tratara de ella. Nunca pensó que la volvería a ver. No supo cómo reaccionar en ese momento.

Kodachi mejor salió de la oficina, para dejarlos solos, porque pudo notar que era cierto que se conocían.

Shampoo se acercó más a él, lo abrazó y le dijo:

-¡Ranma! ¡qué alegría verte, después de muchos años!... ¡no sabes cuánto te extrañé!

Ranma reaccionó, la apartó y le dijo:

-¿Qué haces aquí, Shampoo?... ¿por qué decidiste buscarme después de tanto tiempo?... después de… rechazarme.

-Ranma, estoy muy arrepentida, jamás debí dejarte… todo este tiempo he sufrido porque no he sido feliz.

-¡Vaya! -dijo Ranma molesto y de manera sarcástica- ¿no me digas?... jamás lo hubiera imaginado porque según yo tenías lo que siempre deseaste: dinero, ¿no es así?

-Ranma yo era una inmadura y por eso, tomé una mala decisión. Pensé que sería feliz pero no lo fui… me has hecho mucha falta… no he dejado de amarte -se acercó nuevamente a él y le enseñó la cadena que tenía un corazón en el centro con una foto de ellos dos juntos, que él le había regalado para un catorce de febrero, para celebrar su primer año como novios-.

Ranma sintió un poco de nostalgia al recordar aquello: había gastado todos sus ahorros sólo por ella, para darle algo más significativo que le demostrara que la amaba con todo su corazón y que estaba dispuesto a cualquier cosa para hacerla feliz.

Pero, luego reaccionó y le dijo:

-No sé por qué me enseñas eso, si para ti nunca tuvo algún valor.

-Claro que sí lo tuvo y sigue teniendo un gran valor para mí.

-No sé a dónde quieres llegar con todo esto, Shampoo.

-Ranma, ahora sí podemos estar juntos, ya no hay ningún impedimento.

-¡Sí, como no! -dijo todavía más molesto- porque ahora tengo dinero, ¿no es así?... y porque la empresa de Mousse quebró y ya no puedes sacarle ni un centavo más.

-¿Cómo lo sabes?

-Todo llega a saberse en esta vida.

-Pero de todas formas, Ranma, no es por eso que quiero volver contigo… todos estos años me han servido para darme cuenta que jamás debí haber preferido el dinero antes que el amor verdadero.

-No me vas a convencer, Shampoo, además, ya es demasiado tarde.

-¿Por qué dices eso?... no hay ningún impedimento para que estemos juntos: yo te amo y tú también me amas… tú eres libre y yo también. Podemos olvidar el pasado y empezar de nuevo.

-No, Shampoo, eso no sucederá, porque estoy enamorado de alguien más.

Mientras Ranma y Shampoo discutían, Akane llegó al dojo. Venía vestida con una blusa de tirantes corta de color rosado, una chaqueta de color negro, pantalón blanco, unos zapatos rosados de tacón bajo y en su cabello, traía una rosa blanca que había tomado del arreglo floral que Ranma le había regalado.

Shinnosuke se dio cuenta cuando entró Akane y la vio aún más linda.

Se enojó bastante porque sabía que se había arreglado así para Ranma.

Trató de ocultar su furia al recordar que Ranma sólo estaba jugando con ella porque ya estaba comprometido. Así que, con una sonrisa triunfal, se acercó a hablarle:

-Hola, Akane. ¿Cómo estás?

-Muy bien, Shinnosuke… ¿y tú?

-Excelente… estoy muy bien… jamás había estado mejor.

Akane notó un poco de sarcasmo en sus palabras y él volvió a decirle:

-Vaya, parece que sí estabas demasiado cansada ayer para salir conmigo… mira nada más qué horas son estas de llegar.

-Bueno, yo…

-Y más que "el jefe" es tan estricto, quizás hasta te despida, ¿no te parece?

Akane se le quedó viendo y él continuó:

-A no ser que, bueno… tengas "ciertos privilegios" en el trabajo.

-¿Qué quieres decir, Shinnosuke?

-¿Yo? nada…

-Estás muy raro.

-¿Yo, raro?... más bien diría que tú eres la que está actuando muy extraño.

-Esta conversación no va a ninguna parte -dijo Akane, caminando hacia la oficina de Ranma, pero Shinnosuke la detuvo del brazo y le dijo:-

-Creí que eras sincera conmigo…

-No sé a qué te refieres.

-¿De verdad no tienes algo que decirme?

-¡No! ¡y ahora suéltame!

-Bien, como quieras… sólo que, si quieres hablar con "el señor Saotome", vas a tener que esperar porque ahora "su prometida" está con él.

Akane se quedó estática por un momento y después le dijo:

-¿De qué hablas? él no tiene ninguna prometida.

-Claro que la tiene.

-¿Qué ganas con decirme mentiras?

-¿Ahora soy yo el que miente?

-Shinnosuke no sé qué te pasa, pero no me gusta tu actitud.

-Peor quedé yo con tu actitud de ayer… me mentiste para salir con él.

Akane se sorprendió al escuchar aquello y Shinnosuke continuó:

-Pero sólo te voy a decir una cosa: las mujeres que buscan el dinero fácil nunca terminan bien.

-¡Basta, Shinnosuke!... ¡no me gusta nada lo que estás insinuando y ya no quiero seguir hablando contigo!

-Bien, como quieras… entra a la oficina de ese tipo y ve con tus propios ojos que no te estoy mintiendo… a él sólo le gusta jugar con las mujeres "ingenuas" como tú, porque ya tiene una prometida y muy pronto se casará con ella.

Akane se enojó bastante y le dieron ganas de golpearlo por estar diciendo todo eso, pero por la amistad tan grande que habían tenido desde niños y porque no quería dar un espectáculo enfrente de las personas que se encontraban en ese lugar, no lo hizo.

Mejor decidió no prestarle atención y fue a la oficina de Ranma.

Kodachi estaba hablando por teléfono en su escritorio y no vio cuando ella se acercó a abrir la puerta de la oficina de Ranma.

Pero antes de abrirla, Akane escuchó la voz de una mujer.

No podía ser: Ranma sí estaba hablando con una mujer. Akane sintió miedo de que fuera cierto lo que Shinnosuke le había dicho. Tomó valor y la abrió. Vio a Ranma dando la espalda y a la mujer, que parecía una modelo de revista, demasiado cerca de él y entonces, escuchó perfectamente lo siguiente:

-Ranma, sé que has estado saliendo con otras mujeres y no me importa en lo absoluto, porque ninguna se compara conmigo, peor esa última con la que saliste ayer, que no es nada agraciada…

-Sí, tienes mucha razón -dijo Ranma- no se puede comparar contigo….

Shampoo muy feliz, no lo dejó terminar y lo besó, tomándolo desprevenido.

Akane no pudo soportarlo. Lo había escuchado y visto con sus propios ojos: ¡Ranma la había engañado!

Sintió desfallecer y no supo cómo reaccionar, sólo salió corriendo de ahí. Kodachi la vio, pero no entendió nada, pensó que quizás Ranma la había regañado otra vez.

Akane salió corriendo del dojo. Shinnosuke la vio y le gritó, pero ella no le hizo caso. Iba llorando desconsoladamente.

Shinnosuke al verla así, se sintió un poco mal, pues no buscaba que se pusiera así.

Akane se detuvo un momento para tomar aire y tratar de tranquilizarse, pero fue imposible. Su dolor era demasiado grande. Sentía una presión en el pecho y un nudo en la garganta.

De pronto, sintió que alguien la tomaba bruscamente del brazo. Volteó a ver y se trataba de Ukyo:

-¡Contigo quería hablar! ¡qué bueno que te haya encontrado!...

Akane se le quedó viendo y ella continuó:

-¡Te lo advierto: aléjate de Ranma si no quieres terminar mal!... no sé cómo le hiciste para que esté tan obsesionado contigo… seguramente lo embrujaste, porque sólo de esa manera te prestaría atención, porque mírate, por favor: no eres nada atractiva, eres tan poca cosa, no te mereces a un hombre tan apuesto y exitoso como él.

Akane seguía llorando. Pero después, tomó fuerzas, se soltó del agarre y le dijo:

-¡No voy a tolerar más insultos!... ¡yo no soy nada de él!... ¡no es de mí de quien debes preocuparte, sino de la mujer que está con él en este momento y es su prometida!... ¡a mí déjame en paz!

-¡¿De qué prometida estás hablando?!... ¡sólo lo dices para molestarme!

-¡Averígualo por ti misma! -diciendo esto último, salió corriendo de ahí-.

Ukyo se quedó pensando:

¡No es cierto! ¡está mintiendo!

Y empezó a caminar para llegar al dojo.

Cuando Akane salió corriendo del dojo, ya no esperó a ver que Ranma ni siquiera le había correspondido el beso a Shampoo y que la había alejado de él, diciéndole:

-¡Jamás vuelvas a hacer algo así!... ¡quiero que te vayas ahora mismo!

-Pero, ¿por qué, Ranma? Si tú mismo acabas de decir que esa chica no se compara conmigo.

-Sí, lo dije pero no me dejaste terminar: no se compara en nada a ti porque ella es la chica más hermosa, sincera, buena, dulce… no es una interesada como tú… ella sí me quiere por lo que soy y no por lo que tengo… ella jamás lastimaría mi corazón.

-Ranma, sé que sólo me estás diciendo esto para hacerme sufrir como yo lo hice antes contigo…

-¡No te estoy mintiendo! ¿y sabes qué? me hiciste un gran favor al rechazarme ese día, porque de no haber sido así, hubiera cometido el peor error de mi vida y no hubiera conocido a esa chica tan linda y especial a la que amo con todo mi corazón… ahora hazme otro favor y vete ya de aquí, estoy muy ocupado y tú sólo me estás quitando el tiempo.

-Ranma, sé que estás mintiendo, porque no es posible que te hayas enamorado de alguien como ella, por favor, no es nada creíble… ¿cómo vas a preferirla a ella antes que a mí?

Y así siguió discutiendo Shampoo.

En eso, Ukyo llegó al dojo, muy molesta y entró sin pedir permiso.

Vio a Ryu y le dijo:

-¡¿En dónde está Ranma?!

-Hola, Ukyo, pues supongo que en su oficina.

-¡¿Es cierto que está con otra mujer?!

-Pues, no lo sé… ¿por qué piensas eso?

Ukyo no le respondió y se dirigió a la oficina. Ryoga venía caminando por uno de los pasillos y Ukyo pasó topándose con él y ni siquiera le pidió disculpas.

Ryoga sólo volteó a verla y le dijo:

-Oye, tranquila… ten cuidado por donde vas.

Ukyo no le hizo caso y llegó a la oficina. Kodachi vio que iba a abrir la puerta y le dijo:

-Disculpe, pero no puede entrar así.

Ukyo abrió la puerta y se sorprendió al ver que era cierto que Ranma estaba con otra mujer y que era nada más y nada menos que Shampoo.

Ambas se vieron y dijeron al mismo tiempo:

-¡¿Tú?!

Ranma estaba fastidiado, puso una mano en su rostro y pensó:

¡Lo que me faltaba! ¡tener que lidiar con dos locas!... ¡esto no puede estar pasándome!

Por otro lado, Akane había llegado a su departamento. Se sentía fatal y sin fuerzas. No lograba comprender por qué Ranma había jugado con ella de esa manera tan cruel.

Era cierto que no se habían conocido en las mejores circunstancias y que él desde un principio hizo todo lo que estaba a su alcance para hacerla sentir mal y también para que no se quedara a trabajar en su dojo, pero pensó que todo eso había quedado atrás y que él se había enamorado de ella. Jamás pensó que él fuera capaz de hacer algo así.

Ella no le había hecho ningún mal… ella sí se había enamorado profundamente de él... ¿por qué quería lastimarla?... ¿por qué el engaño?

CONTINUARÁ…

Sin ninguna duda, todo es un malentendido pero Akane no esperó a ver toda la escena jajaja…

Muchas gracias por sus mensajes:

Benani0125: Tuviste mucha razón, Shampoo sólo apareció para ocasionar problemas y malos entendidos entre ellos jajaja… gracias por estar al pendiente de las actualizaciones.

Dayannara: jajaja perdón por dejar la historia en suspenso jajaja procuraré estarla actualizando lo más pronto que pueda… gracias por acompañarme a leer esta historia.

Guest: Estaré actualizando lo más pronto posible. Muchas gracias por estar al pendiente. Saludos.

Hikari: Tuviste mucha razón, Shampoo significa: problemas jajajaja… muchas gracias por acompañarme a leer esta historia. Me alegra mucho que te guste. Estaré actualizándola lo más pronto posible.