¡Hola!
Perdón si tardé un poco más en traerles la siguiente parte de esta historia. Muchas gracias por estar al pendiente de las actualizaciones y también, agradezco mucho sus mensajes y sus votos, porque de verdad, me animan bastante.
Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y está escrita sin fines de lucro.
Shinnosuke se sorprendió cuando escuchó que Ranma preguntaba si habían visto a Akane. Eso quería decir que no se había dado cuenta que ella lo había visto con esa otra mujer.
Decidió no decir que él sí la había visto llegar, porque para él era mejor si se peleaban, así quizás lograría que Akane al fin le prestara atención y se diera cuenta que Ranma no era para ella.
Pasaron algunas horas y vio que Ranma salía rápidamente del dojo, ya casi entrada la tarde.
No tenía que ser un genio para adivinar a dónde iba. Era más que seguro que iría a buscar a Akane, al no verla.
Esperaba con todas sus fuerzas que Akane no le creyera nada de lo que pudiera decirle para justificarse. Pero, al pasar más tiempo y ver, que Ranma no regresaba, pensó que entonces sí se habían reconciliado y que seguramente, andaban en una cita muy romántica.
Se sintió ofuscado porque definitivamente Akane lo prefería a él y confiaba ciegamente en él.
Con mucho dolor, pensó en que quizás lo que le quedaba era pedirle una disculpa a Akane por todas las cosas que le había dicho en la mañana, ya que, al menos quería conservar lo único que ella podía ofrecerle y que tantas veces le había dejado en claro: su amistad.
Por supuesto que se sentía triste y derrotado por Ranma, porque había logrado en tan poco tiempo lo que él no logró en años: conquistarla.
Al salir del trabajo, fue al departamento de Akane. Tocó varias veces y como ella nunca salió, pensó que quizás aún no regresaba de su cita con Ranma.
Ya iba a irse, cuando se le acercó también la señora encargada del edificio y le dijo:
-¡Vaya, qué chica tan afortunada!... lástima que se haya ido jajajaja… sólo chicos simpáticos han venido a buscarla.
-¿Perdón? -dijo Shinnosuke confundido-.
-Sí, la chica que vivía en este departamento se fue por la mañana.
-¿Qué dice? -dijo sorprendido- ¿y no sabe a dónde?
-Pues, me parece que regresó a su pueblo… usted sí debe ser su novio, ¿verdad?
-¿Yo? -dijo algo avergonzado y después pensó:-
¡Qué no daría porque fuera así!
La señora volvió a decirle:
-Es que eso mismo le pregunté al otro chico y no me respondió… pobre, parecía muy sorprendido y fue a ver si todavía la alcanzaba a la estación de trenes, pero dudo mucho que lo haya logrado, porque ya tenía horas de haberse ido.
Shinnosuke se quedó pensando:
¡Eso quiere decir que no pudieron arreglar sus asuntos!... pero, ¿y si Ranma sabe de qué pueblo viene Akane?... ¡es capaz de ir a buscarla!... ¡tengo que averiguar sí lo hizo!
Le agradeció a la señora y se fue a su departamento. Estando ahí, se le ocurrió llamar a Ryu, con la excusa de preguntar a qué hora sería la fiesta del día siguiente, pues lo habían invitado.
Ryu no le respondió el teléfono, entonces, intentó llamar a Ryoga, pero tampoco le respondió. Ni modo, tendría que quedarse con la duda sí Ranma había ido o no a buscar a Akane.
Al día siguiente, logró comunicarse con Ryu y le preguntó sobre la fiesta. Él le dijo que ya no irían. Shinnosuke se sorprendió y trató de parecer lo más casual posible para que Ryu le contara por qué se había cancelado la salida.
Ryu ya sabía lo que había pasado con Ranma, pero trató de ser discreto y sólo le dijo que a última hora les habían dicho que ya no se llevaría a cabo:
-Ya te iba a llamar para comentártelo -dijo Ryu-.
-¡Qué lástima! -dijo Shinnosuke sarcásticamente- me imagino que Ryoga y el señor Saotome ya lo saben.
-Sí, ya les avisé, además ellos tienen mucho trabajo qué hacer… tienen que revisar unos expedientes que son urgentes, me parece.
-Ya veo, bueno, ya será en otra ocasión.
-Sí, claro que sí.
-Bueno, entonces hasta el lunes… adiós.
-Adiós.
Ryu lo notó algo extraño, pero pensó que quizás sólo se estaba haciendo ideas.
Shinnosuke estaba más que feliz, porque había obtenido la información que necesitaba: Ranma no sabía de dónde provenía Akane y por eso, no había podido ir a buscarla.
Era su última oportunidad y no la iba a desaprovechar. Así que recogió todas sus cosas y se aventuró a ir a Nerima, porque pensaba que quizás estando lejos de Ranma, Akane se olvidaría de él. Además, ella misma era la que había tomado esa decisión.
Así que muy contento, avisó al señor encargado de los departamentos donde vivía que se iría a su pueblo natal, Nerima y que quizás ya no regresaría.
Mientras esto ocurría, Ryoga se encontraba en la casa de los padres de su amigo Ranma y se había quedado sorprendido por lo último que él le había dicho.
Ranma se dio cuenta y le dijo:
-¿Qué es lo que te pasa, Ryoga?... ¿qué no era eso lo que más deseaban Ryu y tú: que los acompañara a esas fiestas?
-Sí, Ranma, pero esta vez es diferente.
-No veo en qué es diferente.
-¡Ranma, tú no eres así!… ¡lo único que estás buscando es desquitarte con alguien!… es cierto que mi novia quiere presentarte algunas amigas, pero no me parece justo que sólo quieras jugar con ellas.
-¿Y qué no es eso lo que han hecho conmigo?
-¡Ranma, te desconozco, creo que el dolor te está cegando!
-¡Ryoga, lo único que quiero es olvidarla!
-¡Pero no de esa manera!... ¡no a costa de los sentimientos de esas pobres chicas!
-Pero, cuando pasó lo de Shampoo, ustedes insistían en que debía conocer más mujeres… bueno, nuevamente estoy en esa situación.
-No, Ranma, no es así… no sabes bien que fue lo que pasó con Akane… tienes que hablar con ella.
-¡Sí, claro! -dijo bastante molesto- ¿y cómo supones que haga eso?... ella se fue, no sé a dónde… la dirección y el número de teléfono que dio, eran los que tenía aquí en Tokio.
-¿Nunca le preguntaste de dónde venía?
-¡No, Ryoga, no!... ¡todo fue tan fugaz, no hubo tiempo de nada!… apenas ayer le pedí que fuera mi novia -dijo con mucho dolor-.
-¿Ya probaste con el directorio?
-¡Qué brillante, Ryoga!... ¡no se me había ocurrido! -dijo sarcásticamente- el directorio sólo tiene los números de teléfono de las personas que viven aquí en Tokio… cada lugar tiene su propio directorio.
-Ya veo, pero estamos en los años noventa, debe haber otra manera.
-No, Ryoga no la hay.
Ambos se quedaron en silencio un momento. Después, Ryoga dijo:
-A ver, Ranma, dime, ¿la amas?
-¡¿Qué clase de pregunta es esa?! -dijo bastante molesto-.
-Sólo respóndeme.
-¡Por supuesto que sí!... ¡la amo con todas mis fuerzas!... ¡la amo como nunca pensé que volvería a amar!... ¡de no ser así, no me sentiría tan miserable como me siento ahora!
-Eso era lo único que quería escuchar.
Ranma lo vio confundido y Ryoga continuó:
-Mira, te han tocado torneos de artes marciales difíciles, ¿y te has rendido? ¡no!... te has enfrentado a casos difíciles en los tribunales, ¿y te has dado por vencido? ¡no!
-¿Qué quieres decir?
-Ranma, si de verdad la amas como dices, lucha por ella… aunque tengas que darle vuelta a todo Japón, búscala… si es necesario buscarla hasta por debajo de las piedras, hazlo, pero no te des por vencido.
Ranma se le quedó viendo muy sorprendido y no supo qué decirle.
De pronto, apareció la señora Nodoka y le dijo a Ryoga que se quedara a comer con ellos.
Ryoga no quería causar molestias, pero tampoco quería ser descortés y aceptó tan amable ofrecimiento.
Durante la comida, los padres de Ranma platicaron amenamente con Ryoga, mientras que Ranma se mantuvo callado todo el tiempo y casi no probó nada de su plato.
Obviamente, los tres se dieron cuenta y trataron que se uniera a la plática sin éxito.
Después, Ryoga agradeció por la comida y se retiró, no sin antes decirle a Ranma:
-Piensa en lo que hablamos.
-Sí, está bien.
-Pero, si sigues con la idea de querer ir a la fiesta de esta noche, le avisaré a Akari que sí vamos a llegar.
Ranma se quedó un momento callado y después le dijo:
-Ryoga, mejor no… creo que tengo otras cosas qué hacer.
Ryoga sonrió internamente y pensó:
¡Al parecer si causó efecto lo que le dije!... ¡qué bien! no quiero que tome malas decisiones por su estado de ánimo.
Después le dijo:
-¿Estás seguro, Ranma?
-Sí, muy seguro.
-Bien, te veo el lunes, entonces.
-Sí, está bien.
-Llámame si necesitas algo.
-De acuerdo, Ryoga, gracias.
Ryoga se fue más tranquilo, al ver que su amigo había cambiado de opinión.
Después, Ranma subió a su habitación y se quedó pensando en lo que había hablado con Ryoga.
Era cierto: no podía darse por vencido tan fácilmente.
Akane era una chica muy especial… bastante especial. Lo supo desde que la vio: tan hermosa y despistada a la vez. Luego, cuando la vio sonreír por primera vez… definitivamente, nadie, por más que lo intentara, volvería a causar esos efectos en él.
Después, trató de recordar algo que pudiera ayudarle a encontrarla y lo único que vino a su mente fue que ella le había dicho que quería iniciar su propio dojo, pues ese era el sueño de su padre:
-¡Eso es!... ¡quizás no se fue a su pueblo!... ¡quizás esté aún aquí y haya ido a buscar empleo a otro dojo!... ¡Sí! ¡no hay muchos aquí!... ¡Si es necesario preguntaré por ella en todos!
Decidido, se cambió rápidamente de ropa para ir a buscarla, aunque estaba empezando a sentirse un poco mal. Al parecer no le había hecho nada bien bañarse con agua fría la noche anterior. La cabeza le estaba doliendo y también la garganta, pero lo obvió. Lo más importante ahora era encontrar a Akane.
Así que bajó rápidamente de su habitación dispuesto a salir. Su mamá lo vio y le preguntó:
-Hijo, ¿vas a salir?
-Sí, mamá… no tardaré.
-Pero, ¿a dónde?
-No te preocupes por mí, mamá… estaré bien, te lo prometo -y se acercó para darle un beso en la frente, pero su mamá le dijo:-
-¡Hijo, estás hirviendo!
-Creo que me quiere dar gripe, pero no es nada.
-Mejor no salgas.
-Gracias por preocuparte por mí, pero te aseguro que no voy a tardarme… adiós, los veo más tarde -y salió rápidamente de la casa-.
-Pero, hijo… -dijo su mamá todavía, pero él ya no la escuchó-.
Por otro lado, Akane había llegado a su pueblo el día anterior por la tarde. Se sentía que había fracasado en todos los aspectos, pues ni siquiera había logrado ahorrar el dinero que necesitaba para iniciar un dojo, pues en sus planes no estaba regresar tan pronto con su familia, pero dadas las circunstancias, tuvo que hacerlo. Iba pensando en alguna otra manera para poder reunir el dinero suficiente, porque obviamente, a Tokio jamás regresaría.
Llegó a su casa y tanto su papá como sus hermanas se sorprendieron mucho al verla, pues no esperaban que viniera a visitarlos.
Akane abrazó fuertemente a su papá y empezó a llorar. Él se dio cuenta y le dijo:
-¡Hijita, no pensé que nos extrañaras tanto!
Ella trató de calmarse un poco y después le dijo:
-¡Papá, me hicieron mucha falta!... ¡ya no voy a regresar a Tokio!... pero, no te preocupes, de alguna manera lograremos iniciar un dojo, te lo prometo.
-Hija, te aseguro que eso no es importante para mí… yo lo único que quiero es verte a ti y a tus hermanas felices, nada más.
Akane volvió a llorar y sus hermanas se dieron cuenta que había algo más ahí, que no quería contar, pero mejor decidieron no preguntarle nada.
Después, su hermana mayor, Kasumi, preparó algo especial de comer, para levantarle el ánimo.
El padre de Akane estaba muy feliz de tener a su familia completa nuevamente y para él era mejor si Akane ya no regresaba a Tokio.
Platicaron un buen rato y después, su hermana Kasumi dijo:
-Akane, ¡qué linda rosa blanca traes en tu cabello!, ¿alguien te la regaló?
-¿Fue un chico? -dijo su hermana Nabiki- ¡cuéntanos!... ¿cómo se llama?
Akane se quedó estática, pues no recordaba que aún la traía puesta. Tenía muchas ganas de llorar nuevamente, pero se aguantó y les dijo:
-No, no me la regaló nadie… yo… la vi por ahí, me gustó y me la puse en el cabello, nada más.
Sus hermanas voltearon a verse no muy convencidas y después, ella les dijo:
-Si me disculpan, me gustaría bañarme y luego descansar un poco, si no es mucha molestia.
-Para nada, hija -dijo su papá- ésta es tu casa. Ve con confianza… tu habitación está tal y como la dejaste cuando te fuiste.
-Muchas gracias.
Les deseó buenas noches y subió a su habitación.
Empezó a desempacar sus cosas y luego, tomó la rosa blanca que tenía en su cabello. Sin darse cuenta, nuevamente estaba llorando, porque sin querer, había traído consigo un recuerdo de Ranma. Se preguntaba si algún día podría olvidarlo, pues sentía que eran muy fuertes sus sentimientos hacia él, además, le gustara o no, él sería siempre su primer amor… un amor que le había hecho mucho daño.
Se dio una ducha y después intentó descansar un poco, pero fue imposible, porque aun estando lejos, recordaba esos cortos momentos en que fue feliz con él.
Al siguiente día, por la tarde, recibió una visita inesperada: Shinnosuke.
Las hermanas de Akane estaban muy sorprendidas de verlo después de diez años, pero al final, les pareció muy bien que visitara a Akane, porque siempre lo vieron como una buena opción para ella.
A Akane no le gustó para nada que la visitara:
-¿Qué haces aquí, Shinnosuke?... ¿acaso vienes a presumir que tenías razón en todo lo que me dijiste sobre Ranma, ayer por la mañana?
-No, Akane, claro que no.
-Entonces, ¿qué es lo que quieres?
-Vengo a pedirte una disculpa… me porté muy mal contigo… de verdad no fue mi intención decirte todas esas cosas.
-Bueno, ya lo hiciste, ahora quiero que por favor te vayas y que no me vuelvas a buscar.
-Akane, por favor, tenemos que hablar… ¿aceptarías una invitación a tomar un café?
-No, gracias, Shinnosuke.
-Por favor, Akane, no quiero que quedemos en malos términos… por la amistad que alguna vez me brindaste, acepta, por favor.
Akane no estaba muy convencida, pero al fin aceptó.
Fueron a una cafetería y él le dijo:
-Akane, tú sabes que siempre he sentido algo más que amistad por ti.
-Shinnosuke, yo…
-Déjame terminar, por favor… mira, sé que ya me lo has dejado en claro varias veces, pero, sólo quiero que me digas, ¿qué fue lo que viste en él?... ¿qué tan especial es él para que lo hayas preferido sobre mí?
-Eso no puedo respondértelo, Shinnosuke -no podía hacerlo, porque si se ponía a hablar de las cualidades que había visto en Ranma, lo lastimaría aún más-.
-¿Por qué no?... Akane, ¿por qué sufres por alguien como él?... yo jamás te haría sufrir, yo podría hacerte feliz… quizás no pueda darte todo lo que en realidad mereces, pero mi amor por ti es muy grande.
-Shinnosuke, de verdad lo siento, me gustaría corresponderte, pero no puedo… no puedo verte de la forma que tú quieres que te vea.
-Él no te va a hacer feliz.
-Lo sé, Shinnosuke y por eso, decidí alejarme de él para siempre… y espero que tú al fin comprendas que mi amistad es lo único que puedo ofrecerte.
-¿Por qué no me das una oportunidad?... sólo una.
-Porque no quiero engañarte y actuar por despecho… entiéndelo por favor.
Esta vez, Shinnosuke comprendió que no importaba lo que pudiera hacer, definitivamente no lograría que Akane sacara a Ranma de su corazón. Había viajado muchas horas para nada: ella nuevamente lo estaba rechazando.
Se sintió demasiado triste y sin querer, se le escaparon algunas lágrimas. Akane se dio cuenta y le dijo:
-Shinnosuke, lo siento tanto.
-No te preocupes, no es tu culpa… sólo espero que seas feliz y que encuentres a alguien que sí te merezca.
-Deseo lo mismo para ti, Shinnosuke.
-Gracias… -se detuvo un momento y después dijo:- bueno, creo que me iré muy lejos…
-¿De verdad?... ¿a dónde?... entonces, no vas a regresar a trabajar con… -él la interrumpió y le dijo:-
-No, ya no… creo que es lo mejor.
Akane se le quedó viendo y después él le dijo:
-¿Me dejarías darte un abrazo?
-Claro que sí, Shinnosuke.
Él la abrazó fuertemente y lloró. Después la soltó y le dijo:
-Adiós, Akane.
-Que te vaya muy bien, Shinnosuke.
Él sonrió levemente y se fue de ahí.
Akane no lo detuvo, porque pensó que así era mejor, ya que, de no ser así, él seguiría haciéndose falsas ilusiones. Sintió un poco de tristeza porque al final de cuentas, había sido su mejor amigo.
Por otro lado, ese mismo día por la tarde, Ranma se encontraba visitando todos los demás dojos que habían en la ciudad de Tokio, para dar con la mujer que amaba y que sabía que no podría olvidar, aunque conociera un millón de mujeres más, pues después de haber sufrido por aquella mujer interesada, Akane había sido la única que había logrado que su corazón volviera a latir.
Necesitaba con todas sus fuerzas verla, para que de frente le dijera que no lo amaba, porque sólo de esa manera, él se convencería y podría dejarla ir.
Su búsqueda no tuvo éxito. Nadie la había visto y se sorprendían al ver que el más famoso artista marcial de Japón visitara sus "humildes dojos". Ranma les dejaba sus datos, para que se comunicaran con él si acaso llegaban a verla.
Después, regresó a la casa de sus padres, entrada la noche y por no haber prestado atención a las molestias que sentía antes de salir, éstas habían empeorado.
Su mamá al ver el estado en el que venía, se preocupó mucho más y le dijo:
-¡Hijo, te dije que no salieras!… ¡mira nada más como vienes!… tienes mucha fiebre y tos.
-Y dolor de cuerpo -dijo él, sonriendo levemente, tratando de bromear-.
-Hijo -dijo su papá- esto no es gracioso.
-Estaré bien, no se preocupen, sólo es gripe, estoy seguro… es que, se me ocurrió bañarme con agua fría ayer por la noche.
-¿Y por qué lo hiciste? -dijo su mamá algo molesta-.
-Es que estuve entrenando toda la tarde…
-Ven acá, trataré de bajarte la fiebre… -dijo su mamá- si no, tendremos que llamar a un doctor.
-No, mamá, no es para tanto, de verdad.
Su mamá lo hizo subir a su habitación y con paños mojados con agua no demasiado fría, trató de bajarle la fiebre, pero cada vez, empeoraba. Empezó a hablar solo, llamando a Akane, pidiéndole que no lo dejara.
Sus papás estaban preocupados y llamaron al médico familiar.
El doctor llegó rápidamente y lo revisó. Le dio algunos antibióticos en ese momento y le recetó otros medicamentos. Después, les dijo a los papás de Ranma que habían hecho muy bien al llamarlo a tiempo, pues estuvo a punto de darle una neumonía.
Ambos le dieron las gracias, le pagaron por sus servicios y él quedó en llegar nuevamente a verlo el siguiente día.
Por otro lado, Ryu acababa de terminar de hablar con su novia y se disponía a dormir.
Pero, de pronto, vino a su mente lo que le estaba pasando a Ranma y dijo:
-Si pudiera ayudarlo… yo tampoco comprendo la actitud de Akane, ¿por qué se iría así de repente?... todo es demasiado extraño… si tan sólo pudiéramos saber a dónde se fue…
De repente, recordó que Akane y Shinnosuke habían sido muy buenos amigos desde niños y dijo:
-¡¿Por qué no se me ocurrió antes?!... ¡si desde niños han sido amigos, quiere decir que Shinnosuke proviene del mismo pueblo que ella!
Y se decidió a llamarlo, pero obviamente no le respondió:
-Bueno, quizás por la hora… mañana volveré a llamarle… ojalá me responda por ser domingo.
Al día siguiente, Ranma empezó a reaccionar después de la noche tan difícil que había tenido. Sus papás habían estado al pendiente de él todo el tiempo.
Cuando despertó, les preguntó qué había pasado:
-Hijo, casi te da una neumonía -dijo su mamá aún preocupada-.
-¿Te das cuenta, Ranma, que pusiste en peligro tu vida por ese arrebato? -dijo su papá molesto-.
Ranma no podía creer lo que estaba escuchando. No pensó que fuera tan grave lo que le había pasado y muy apenado les dijo:
-Lo siento… no fue… no fue mi intención.
-¿Cómo se te ocurrió bañarte con agua fría en plena noche? -dijo nuevamente su padre-.
-Perdón… es que… ya lo había hecho otras veces.
-Pero no a esa hora.
-Hijo, no estabas buscando algo más, ¿verdad? -dijo su mamá bastante triste-.
-¡No, claro que no!... ¡no pienses eso, por favor!… ¡jamás haría algo así! -dijo Ranma bastante sorprendido por lo que acababa de insinuar su mamá-.
-Hijo, realmente lamentamos lo que te pasó con esa chica, pero no puedes dejarte morir -dijo su papá-.
Ranma estaba bastante avergonzado con sus padres, porque no había sido esa su intención. Sin embargo, prefirió quedarse callado y escucharlos porque tenían todo el derecho de estar molestos con él.
El día transcurrió con aparente normalidad y Ranma se iba sintiendo cada vez un poco mejor.
Mientras tanto, Ryu había intentado llamar a Shinnosuke por la mañana y luego por la tarde, pero no logró comunicarse con él:
-Bueno, de todas formas, mañana lo veré y podré preguntarle.
Al día siguiente, si bien, Ranma ya había mejorado un poco, aún no estaba del todo bien y tuvo que llamar a sus amigos para avisarles que no podría ir a trabajar y aprovechó también para pedirles que estuvieran atentos al teléfono porque podían avisarle sí veían a Akane.
Sus amigos comprendieron perfectamente la situación y le dijeron que no se preocupara, pues le avisarían al tener cualquier noticia.
Pasó un poco más de tiempo y Ryu y Ryoga no comprendían por qué Shinnosuke no se había presentado a trabajar.
Ryu le había comentado a Ryoga la posibilidad que se le había ocurrido de que Shinnosuke supiera a dónde había ido Akane por ser buenos amigos. A Ryoga le pareció muy bien esa idea y por eso, esperaban que Shinnosuke llegara para preguntarle. Pero como pasaba el tiempo y no llegaba, Ryu decidió ir a buscarlo a la dirección que les había dado, pues habían intentado llamarlo y no había respondido nuevamente.
Ryu fue, preguntó por él y el señor encargado del edificio le dijo que se había ido desde el sábado:
-¿Y no sabe a dónde fue? -preguntó Ryu-.
-Pues, me dijo que se iría para su pueblo natal.
-¿Para su pueblo natal? -preguntó Ryu sorprendido y después pensó:-
¡Es demasiada coincidencia que ambos hayan decidido irse para su pueblo!... ¿será posible que Akane haya estado engañando a Ranma?... es que es demasiada la casualidad.
Después le volvió a preguntar al señor:
-Disculpe, ¿usted sabe cuál es el nombre del pueblo?
-Sí, claro que sí, se llama… -se quedó pensando un momento y después dijo:- Nerima, sí.
-¿Nerima?... ¿está usted seguro?
-Sí, muchacho, estoy seguro.
Ryu le agradeció, se retiró de ese lugar y se quedó pensando en si debía o no decirle a Ranma lo que había descubierto.
Llegó nuevamente con Ryoga, le contó todo y él le dijo:
-Averiguaste bastante… así que Nerima, ¿eh?
-Sí, pero creo que no debemos decirle nada a Ranma, eso lo lastimaría más… saber que Akane y Shinnosuke…
-No estamos seguros, Ryu… no creo que Akane sea así… pero por el momento, estoy de acuerdo contigo: Ranma está enfermo y si le contamos, es capaz de ir a buscarla, así como está.
Y quedaron en no decirle a Ranma por el momento que habían descubierto que tanto Akane como Shinnosuke habían regresado a su pueblo natal, Nerima.
Pasaron dos días y Ranma llamaba constantemente a su dojo para preguntarles a sus amigos si alguien había llamado para avisar sí tenía noticias de Akane, pero recibía una respuesta negativa.
Sus amigos, obviamente, se sentían mal al ocultarle esa información, pero lo hacían por su salud.
Al siguiente día, Ranma se levantó temprano y empezó a alistarse para ir a trabajar, pues, según él, ya estaba mucho mejor.
Sus padres, por supuesto, no estaban de acuerdo en que fuera, sobre todo su mamá, porque el doctor le había ordenado reposo como mínimo una semana, pero él les aseguraba que ya se sentía mejor, que sólo iría medio día, que se tomaría sus medicinas al pie de la letra y que los llamaría cada cierto tiempo. Sus padres no muy convencidos, lo dejaron ir, pero poniéndole miles de condiciones que tuvo que aceptar. Se despidió de ellos y fue a su dojo.
Llegó más temprano que otros días y en su mente sólo estaba tener noticias de Akane.
Después de él, llegó Kodachi, quien se sorprendió al verlo, pues pensaba que aún no iba a llegar a trabajar. Él le dijo que ya estaba mucho mejor, pero ella le dijo:
-Mejor debiste quedarte en tu casa, aún te ves muy mal… tus amigos pueden hacerse cargo de todo.
-Si, gracias, Kodachi. No me voy a quedar todo el día, se los prometí a mis padres y no quiero preocuparlos más.
-Me parece muy bien.
Pasaron algunos minutos y después, no pudiendo con la curiosidad, Kodachi le dijo:
-Oye, disculpa, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Sí, por supuesto.
-Es que, les he preguntado a tus amigos, pero me responden con evasivas…
-¿Ah, sí?
-Sí, es que, les pregunté sí Shinnosuke ya no vendrá a trabajar…
-¿Shinnosuke no ha venido a trabajar? -preguntó sorprendido-.
-No, pensé que lo sabías.
-No, para nada… Ryu y Ryoga no me contaron nada.
-Oye, ¿y Akane?... ¿ella tampoco vendrá a trabajar?... es que, ya no la he visto.
Ranma se puso triste al escuchar aquello. No perdía la esperanza de encontrarla, pero dadas las circunstancias, le dijo:
-Creo que ya no, Kodachi.
-¡Qué lástima!... bueno, es que, si me lo permites, creo que se te pasó la mano en regañarla… quizás hizo mal al entrar a tu oficina sin pedir permiso cuando estabas con aquella mujer, pero…
Ranma se sorprendió mucho, no la dejó terminar y le dijo:
-A ver, a ver… ¿qué es lo que estás tratando de decirme?... ¿Akane estuvo aquí el viernes y entró a mi oficina mientras hablaba con Shampoo?
-¿Ése es el nombre de esa mujer? no lo sabía, pero bueno… entonces, ¿no te diste cuenta que Akane entró a tu oficina?
-¡No, Kodachi, cuéntame bien que fue lo que pasó! -dijo con ansiedad-.
-Bueno, yo no me di cuenta cuando entró, sólo vi cuando salió corriendo muy desesperada, llorando.
-¡¿Qué?!
-Sí, pensé que la habías regañado por interrumpirte mientras estabas con la tal Shampoo y disculpa que te lo diga, pero esa mujer se me hizo de lo más insolente y qué decir de la que entró después…
Ranma ya no estaba escuchándola, porque estaba asimilando las cosas: ¡todo tenía sentido!... ¡Akane lo había visto con Shampoo y seguramente había pensado que él la estaba engañando!... ¡por eso había tomado esa decisión tan precipitada de irse sin decirle nada! ¡y por eso, la había escuchado llorar por el teléfono y había regalado las flores que él le había mandado!... eso quería decir, entonces, que… ¡ella sí lo amaba!
¡Había sido un malentendido y debía encontrarla cuánto antes para aclararlo todo!... ¡Ahora más que nunca, no se rendiría!
CONTINUARÁ…
¿Qué les pareció? Al final, Ranma decidió ya no ir a la fiesta y de todas formas no hubiera podido ir, porque resultó enfermándose jajajajaja…
Nuevamente, muchas gracias por acompañarme a leer esta historia y nos vemos pronto en la próxima actualización.
Iliana Fajardo: Muchas gracias por tu interés en esta historia y claro que sí, procuraré actualizarla lo más pronto posible. Te mando muchos saludos.
Benani0125: jajaja es cierto, Shinnosuke se portó muy mal, él si se dio cuenta que Akane había llegado y no dijo nada jajaja… Ahora lo de Ukyo ya muy pronto les haré saber que sucederá, porque ya hasta se iba a casar y no había dicho nada jajaja… Gracias por tu mensaje. Saludos también para ti.
MundoFanficsInuyashayRanma: Muy buena observación, es muy cierto, eso era lo más razonable, revisar la hoja de vida que ella les había entregado jajajaja a como está la tecnología ahora, en las redes sociales se puede encontrar rápidamente a una persona jajaja… Perdón por no haber aclarado ese punto desde un principio, porque ya que iba a poner algo así en la historia, pensé en que si tendría que ambientarse en una época más o menos como de los años noventa jajaja… Pero agradezco mucho la observación =)
Arianne Luna: Muchas gracias por estar al pendiente y claro que sí, seguiré actualizándola lo más pronto posible. Saludos para ti.
Guest: Al final Ryoga lo logró convencer para que no tomara una mala decisión jajajaja… perdón por compartir una parte bastante triste en pleno catorce de febrero jajajaja, pero de igual manera te agradezco que me hayas acompañado a leerla. Saludos =)
