¡Hola nuevamente, amigos lectores!

Les traigo la actualización de esta historia, esperando que sea de su agrado. Como siempre, agradezco mucho sus mensajes y sus votos.

Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y está escrita sin fines de lucro.

Ukyo llegó a China, un día después del plazo que su padre le había impuesto para hacerlo.

Iba pensando qué haría para ganar tiempo, pues definitivamente no se casaría con su prometido. Ella estaba segura que lograría conquistar a Ranma y que su padre lo aceptaría como su futuro esposo.

Llegó con su padre y él le llamó la atención por no haber llegado en el plazo en que habían quedado:

-Papá, ya estoy aquí, tal y como querías, ¿no? -dijo algo molesta- vengo a hacerme cargo de la empresa, pero no me voy a casar con Jin.

-¿Sigues con esa tontería?

-¡No es ninguna tontería, papá!…

-Te recuerdo que tú misma aceptaste casarte con él… yo nunca te obligué a nada.

-Ya te lo expliqué, papá. Fue porque pensé que Ranma se había casado.

-Hija, estás echando a perder tu futuro por alguien que no vale la pena.

-¡Claro que sí vale la pena!... ¡lo he querido desde que era niña y no voy a perder esta oportunidad!… además, papá, si el problema es el dinero, Ranma también lo tiene y quizás aún más que Jin.

Su padre se le quedó viendo y después le dijo:

-Muy bien, si eso es lo que quieres, me parece bien.

Ukyo estaba muy feliz. No pensó que su padre lo aceptaría tan fácilmente y le dijo, abrazándolo:

-¡Muchas gracias, papá!

-Pero, ten presente que con mi empresa no contarás… ya que dices que él tiene "mucho dinero."

-Pero, papá…

-Lo siento, Ukyo… yo realmente no quería llegar a este extremo… eres mi única hija, pero no puedo aceptar la obsesión que sigues teniendo por ese muchacho.

Ukyo se molestó y le dijo:

-¡Muy bien! ¡si esa es tu última palabra!… ¡lo acepto!... ¡me voy y renuncio a tu empresa!

-¡Perfecto! entonces, supongo que "Ranma" te ayudará a devolver todo lo que Jin aportó como esponsales, ¿verdad?

Ukyo se sorprendió mucho al escucharlo y le dijo:

-¿Los esponsales?

-Sí, porque si no se lleva a cabo la boda, tendrás que devolverlo todo.

-Pero… ¡no puede ser! ¡ya me lo gasté todo! -dijo algo desesperada, porque no lo recordaba-.

-Y no hay necesidad de que me digas en que lo gastaste: en viajes, seguramente, porque siempre te ha gustado despilfarrar el dinero -dijo el señor Kuonji decepcionado- Piensa bien en lo que harás, porque con mi dinero no contarás para hacerlo.

-Hablaré con Jin, estoy segura que sabrá comprender.

-Ojalá, hija y tengas razón… porque lo más seguro, es que recibas una demanda por parte de él.

Ukyo estaba preocupada, pero siguió pensando que al hablar con el que iba a ser su esposo, todo se solucionaría.

Por otro lado, Akane se había despertado abruptamente el sábado casi a media noche, pues había tenido un mal presentimiento. No sabía bien por qué, pero Ranma había venido a su mente con más intensidad. Se puso muy triste y vio hacia la mesita que estaba al lado de su cama, pues ahí había puesto la rosa que traía en su cabello. No comprendía ella misma por qué no se había deshecho de esa rosa: quizás porque era lo único que le quedaba de él.

La tomó en sus manos y la acercó a su pecho. De pronto, escuchó que tocaban a su puerta. Era su hermana mayor:

-¿Puedo pasar, Akane?

-Sí, claro que sí, Kasumi.

Su hermana entró, se sentó a su lado y le dijo:

-No quise preguntártelo antes, pero sé que algo te pasa… ¿por qué no me lo cuentas?

-No me pasa nada, Kasumi, de verdad.

-Tiene algo que ver con esa rosa que sujetas con fuerza, ¿verdad?

Akane se quedó callada y después se puso a llorar. Kasumi la abrazó y entonces, Akane empezó a contarle todo.

Su otra hermana, Nabiki, también se había acercado a la puerta de su habitación y se había quedado a escuchar.

Cuando Akane terminó, Nabiki entró rápidamente a la habitación y le dijo:

-¡Ay, Akane! ¡yo que tú, los hubiera golpeado a ambos!... ¡y más aún, que sabes artes marciales!

-¡Nabiki! -la regañó Kasumi- ¡no le des malos consejos!

-No, Kasumi -dijo Akane- tiene razón: quizás debí escucharla más.

-¿Por qué dices eso?

-Porque ella era una de las personas que siempre me decían que el amor verdadero que leía en los libros no existía y era cierto.

Kasumi volteó a ver molesta a Nabiki y Nabiki rio nerviosamente:

-Jejeje Akane, no pienses eso… yo nada más estaba bromeando, cuando decía todas esas cosas jejejeje

Kasumi negó con la cabeza y después volteó a ver a Akane y le dijo:

-No prestes atención a comentarios negativos… lo que sí debo decirte es que debiste hablar con él cuando te llamó, quizás todo fue un malentendido.

-No, Kasumi, todo fue tan claro para mí: lo escuché y lo vi con mis propios ojos… -se detuvo un momento y después dijo:- sólo les pido que no le cuenten a papá, no quiero que se preocupe.

Sus hermanas voltearon a verse, asintieron y después la abrazaron.

Por otro lado, en la ciudad de Tokio, el día jueves catorce de febrero por la mañana, Ranma acababa de enterarse de una noticia bastante agradable: que Akane sí lo amaba y que había un malentendido que los había separado:

-¡Tengo que encontrarla!... ¡debo decirle que la amo y que Shampoo ya no significa nada para mí!

Kodachi sólo se le quedaba viendo, sin comprender nada, pensaba que quizás tenía fiebre y por eso estaba diciendo todas esas cosas.

Ranma continuó:

-¡No importa lo que tenga que gastar! -se quedó pensando un momento y después dijo:- ¡ya sé, contrataré a un detective privado!... ¡sí eso haré!

De pronto, entraron Ryoga y Ryu a la oficina y se sorprendieron al ver que Ranma ya había llegado a trabajar.

Él estaba muy feliz y les contó de lo que se acababa de enterar y lo que pensaba hacer.

Ryoga y Ryu voltearon a verse y después, Ryu le dijo:

-Ranma, hay algo que tenemos que contarte, pero, por favor, te pido que lo tomes con calma.

-¿Qué sucede?

-Verás -dijo Ryoga- es posible que sepamos dónde está Akane.

Ranma se sorprendió mucho y ellos le contaron todo.

Sus amigos pensaron que se enojaría con ellos por haberle ocultado esa información, pero él les dijo:

-Se los agradezco, no era su obligación averiguarlo.

-Eres nuestro amigo y queremos que seas feliz -dijo Ryoga- disculpa por no contártelo antes, pero nos preocupaba tu salud.

-Gracias, pero ya estoy mucho mejor y más aún, después de enterarme de esta noticia: ¡iré ahora mismo a buscarla a Nerima!

-Pero, Ranma, creo que aún no estás bien como para viajar -dijo Ryu-.

-¡Me siento perfectamente! -dijo muy contento y salió de su oficina-.

Kodachi había escuchado todo y le dijo:

-Pero, Ranma, ¿y tus padres?... ¿y lo que les habías prometido?

Pero él ya no la escuchó.

Fue rápidamente a su departamento a preparar una pequeña maleta y decidió irse en tren, pues no se calculó manejar hasta Nerima, porque aún sentía algunas molestias. Se tomó algunos medicamentos antes de salir y otros se los llevó para tomarlos después.

Llegó a la estación de trenes y se aventuró a ir a ese pueblo, sin tener la completa seguridad de que ella realmente estuviera ahí, pero su corazón le decía que sí, que muy pronto la volvería a ver.

Mientras esto ocurría, en China, una chica de cabello castaño largo y de ojos azules, llegaba a la empresa de su padre muy desesperada:

-¡Papá, tienes que ayudarme!

-¿Ahora qué te pasa? -dijo el señor Kuonji, algo fastidiado-.

-¡Jin me quiere demandar!

-Yo te lo advertí.

-¡Papá, ¿qué voy a hacer?!

-Pues, no sé, tú dime.

-¡Ayúdame, por favor!

-Dijiste que renunciabas a mi empresa, ¿recuerdas?... además, si estás tan segura que lograrás conquistar a "tu amiguito", pues ve y pídele a él su ayuda.

-¡No, papá, no puedo hacer eso!... ¡pensará que sólo lo quiero por interés y yo no soy como Shampoo!

-No sé de quién estás hablando… ahora si me disculpas, tengo muchas cosas qué hacer.

-Pero, papá, entonces, ¿no me vas a ayudar?

-No, Ukyo, esta vez no.

Ukyo tuvo que tragarse su orgullo y le dijo:

-Te prometo que esta vez sí me olvidaré de Ranma.

-Eso me dijiste hace años y no lo cumpliste.

-¡Papá, no puedes dejarme sola, por favor!

-Lo siento, Ukyo, pero perdiste mi confianza… ¿por qué no simplemente te casas con Jin? … así evitas que te demande.

-¡Ya no quiere casarse conmigo y ahora también quiere cobrarme lo que gastó en los preparativos para la boda!

-No sé qué decirte… tú sola te metiste en ese problema.

-¡Prometo hacer lo que me digas, por favor!

Su papá la vio tan desesperada y después le dijo:

-Muy bien, te ayudaré, pero tendrás que trabajar muy duro en mi empresa desde abajo, para ganarte mi confianza nuevamente.

-¿Qué quieres decir?

-Empezarás a trabajar como personal de limpieza.

-Estás bromeando, ¿verdad?

-No.

-¡Pero, papá esa es una humillación!

-Es un trabajo digno… además, es eso o nada, Ukyo… sólo de esa manera, aprenderás a valorar lo que tienes y no sólo a malgastar el dinero.

-Pero, papá…

-Las cartas están sobre la mesa, tú decides… ¿o prefieres quedar endeudada? o lo que es peor: en la cárcel, porque puede acusarte de estafa.

-¡No, eso no, por favor!

-¿Entonces?

Ukyo se puso a llorar porque ahora sí debía renunciar a Ranma (además, que ya no tenía dinero para volver a Japón).

No tenía otra opción, porque tampoco quería ir a la cárcel:

-Está bien, papá, tú ganas. Haré lo que me digas, pero no permitas que vaya a la cárcel, por favor.

El señor Kuonji amaba a su hija y la ayudaría, pero pensaba que debía aprender de sus errores y hacerle frente a las consecuencias. Lamentaba haberla consentido demasiado y dejarla en completa libertad, pero esperaba que no fuera tarde para enmendar su equivocación.

Entrada la tarde, en Nerima, la hermana mayor de Akane, Kasumi, se disponía a salir a comprar todo lo que necesitaría para preparar la cena.

Akane quería sentirse útil en su casa mientras conseguía empleo y se ofreció a salir a comprar los ingredientes.

Kasumi se lo agradeció y le iba a entregar el dinero, pero Akane tenía algunos ahorros y le dijo que ella los invitaría.

Al salir de su casa y cerrar la puerta, escuchó una voz a su espalda, muy conocida para ella… demasiado conocida:

-Hola… mi bella celosa.

Akane se quedó de piedra, sólo había alguien que la llamaba así. No supo qué hacer. Lentamente, se dio la vuelta y efectivamente, era él… a quien seguía amando con todas sus fuerzas, pero también era quien la había engañado de la forma más cruel.

Ranma estaba más que feliz de tenerla nuevamente enfrente, después de algunos días, que para él habían sido una eternidad.

No pudo contenerse más y la abrazó… la abrazó fuertemente y le dijo:

-¡No puedo creer que te haya encontrado!... ¡no sabes la falta que me has hecho, mi amor!

Akane pensó que jamás volvería a verlo. Ella se lo imaginaba ya en planes de boda con "su prometida".

Estaba demasiado dolida, pero a la vez, necesitaba tanto ese abrazo y sin querer, algunas lágrimas estaban escapando de sus ojos… ¡no, no estaba bien!

Akane lo apartó de ella y le dijo, bastante molesta:

-¡¿Qué haces aquí?!... ¡¿no encontraste a otra ingenua para burlarte de ella?!

-Mi amor, por favor, escúchame…

-¡No me llames así!

-Todo fue un malentendido, por favor, déjame explicarte.

-¡No quiero! ¡y además, tú y yo nunca fuimos nada, no tienes por qué darme explicaciones!...

-¿De verdad piensas que no hubo nada entre nosotros?

-Bueno, quizás sí: sólo una relación laboral que tú nunca aceptaste… siempre quisiste que me fuera… ¡pues, bien, lo conseguiste, ahora déjame en paz y regresa con tu prometida!

-¿Prometida?

-¡Sí!... ¡con la que dice que no le importa que salgas con otras mujeres porque ninguna se compara con ella!

Ranma recordó el momento en que Shampoo le había dicho eso… entonces, eso quería decir que Akane también había visto cuando….

Él rápidamente le dijo:

-Akane, las cosas no son lo que parecen… lo que viste…

-¡No me importa!... ¡ya no quiero saber nada de ti!... ¡quiero que te vayas y que nunca más me vuelvas a buscar! -diciendo esto, le dio la espalda y empezó a caminar, pero él la tomó del brazo y le dijo:-

-¡Necesito que me escuches, Akane!… ¡rayos! ¡hasta en los juzgados respetarían mi derecho de defensa y presunción de inocencia!

-¡No sé de qué estás hablando!

-Tú me estás constituyendo en el acusado… pues bien, tengo derecho a defenderme… ¿no le parece, señorita fiscal y jueza a la vez?

-¡Deja de decir tonterías!

-Mira, primero, escúchame… después toma la decisión que consideres… te aseguro que la respetaré, aunque me duela -dijo viéndola detenidamente a los ojos-.

Akane, no pudiendo sostenerle la mirada, le dijo:

-Está bien, habla de una vez, para que te vayas lo más pronto posible.

-Pero no aquí, vamos a otro lado, ¿sí?

Akane no muy convencida, aceptó porque no quería que su familia los escuchara. No quería preocupar a su papá.

Fueron, entonces, a una cafetería, tomaron asiento en una de las mesas y se acercó rápidamente una camarera a atenderlos:

-¿Qué vas a pedir, Akane? -dijo Ranma-.

-Nada, Ranma -dijo bastante reseca- sólo quiero que digas de una vez lo que tengas que decir.

Ranma no le hizo caso y pidió café para los dos y también pastel.

Pasaron unos cuantos minutos y les llevaron la orden.

Akane estaba molesta, porque veía que Ranma no decía nada, sólo la observaba detenidamente, poniéndola cada vez más incómoda:

-¡Deja de verme así y habla de una vez!

-Lo siento, no puedo evitarlo… es que me doy cuenta que cada día te pones aún más hermosa y… me pregunto cómo pude estar sin ti tanto tiempo -dijo sonriendo-.

Akane se sonrojó a tope y se levantó rápidamente de la mesa. Ranma la tomó del brazo y le dijo:

-Disculpa, no quise hacerte sentir incómoda.

-Ranma, dejemos esto hasta aquí… no tiene caso.

-Espera, por favor… siéntate, ya voy a hablar… sólo permite que me tome rápidamente mi medicina.

Akane se sentó nuevamente y por supuesto que se había dado cuenta que venía enfermo, pero no se había atrevido a preguntarle:

-¿Qué es lo que tienes?

-Pues, aquí donde me ves, el sábado estuvo a punto de darme una neumonía, pero ya está controlado, no te preocupes -dijo sonriendo-.

-¡¿Una neumonía, Ranma?! -dijo bastante asustada- ¡¿y lo dices así tan tranquilo?! debiste quedarte en tu casa, eso es grave -y después pensó:-

Con razón tuve un mal presentimiento ese día… ¡Ranma estuvo en peligro!

Después, él dijo, sacándola de sus pensamientos:

-Lo sé, pero no podía esperar más para verte y aclararlo todo... no me importaba morir en el intento.

-¡No digas esas cosas, por favor!

-Te hubiera afectado enterarte que yo…

-¡Ni siquiera lo digas!...

-Akane, ¿me amas?

Ella se quedó callada y después le dijo:

-No, ya no… pero eso no implica que te desee algún mal.

-Entonces, ¿por qué llorabas cuando te llamé el viernes antes de que decidieras dejarme?

-¡No estaba llorando!

-Claro que sí… la señora del edificio donde vivías me lo confirmó… además, me enteré que le habías regalado las flores que te mandé por la mañana.

Akane se puso furiosa y le dijo:

-¡¿Y qué querías que hiciera, después de verte con esa mujer?!... ¡después de ver que estabas completamente de acuerdo con ella, cuando dijo que yo no soy agraciada!... y después, cuando la besaste… Shinnosuke todavía me lo advirtió antes de que entrara a buscarte y yo no le hice caso.

-¿Shinnosuke se atrevió a decirte algo?

-Sólo me dijo la verdad: que tú estabas con tu prometida.

-¡No puedo creerlo!... ¿Shinnosuke te vio entrar y no me dijo nada?... -dijo bastante molesto- era de suponerse: ese tipo nunca me cayó bien… eso era lo que buscaba porque está enamorado de ti.

-Shinnosuke como buen amigo, me dijo la verdad.

-¡Ese tipo te mintió!... la mujer con la que me viste es Shampoo, la que fue mi novia hace mucho tiempo.

-La que es tu novia, querrás decir.

-¡No es mi novia, yo no tenía idea de que iría a buscarme después de tanto tiempo!

-¡No me digas! -dijo sarcásticamente- no se notó que desde hace tiempo no se veían… mira, Ranma, es mejor que olvidemos que nos conocimos alguna vez.

-Akane, ¿por qué no me dijiste que habías llegado? ¿por qué no terminaste de escuchar lo que tenía que decirle a Shampoo?... ella fue quien me besó, la separé rápidamente de mí y le dije que era cierto que tú no te comparabas con ella porque tú eres la chica más hermosa, buena, especial y dulce que jamás había conocido… la única dueña de mi corazón… la única que amo… yo ya no siento nada por ella y se lo dejé bien claro…

Akane no supo qué decir, quería creerle, pero ya no quería sufrir más por él.

Ranma continuó hablando:

-No sabes cómo sufrí cuando supe que te habías ido y sin decir a dónde… Akane, sentí morir.

-¡¿Y yo qué?!... ¡¿cómo crees que me sentí cuando me traicionaste?!

-Akane, no te traicioné… tienes que creerme, porque esa es la verdad.

Ranma tomó las manos de Akane y las besó.

Akane empezó a llorar y le dijo:

-No sé, Ranma… todo ha sido tan complicado desde que nos conocimos… creo que no estamos destinados a estar juntos.

-¡¿Por qué dices eso?!... Akane, yo te amo, entiéndelo, por favor: ni Shampoo ni Ukyo me interesan, sólo tú… tú eres el amor de mi vida y no quiero perderte por un malentendido.

-Quisiera creerte, Ranma, pero no puedo.

Ranma no dejó de decepcionarse y después le dijo:

-Akane, sé que necesitas tiempo para tomar una decisión… no voy a obligarte a nada… -se detuvo un momento y después le dijo:- yo, me iré en el tren que sale a las seis de la tarde, pero sabes muy bien dónde encontrarme si cambias de opinión… te voy a esperar todo el tiempo que sea necesario porque en mi corazón sólo hay lugar para ti… te amo, tenlo presente siempre.

Ranma volvió a besar sus manos, después se levantó de la mesa, dejó dinero para la cuenta y salió de la cafetería.

Akane se quedó llorando. Se sentía muy confundida después de todo lo que había platicado con Ranma. Su cabeza le decía que no debía creerle porque volvería a sufrir, pero su corazón le decía lo contrario: que fuera tras él y que no lo dejara ir.

Además, no podía mentirse a sí misma: lo amaba a pesar de todo… lo amaba como nunca pensó que llegaría alguna vez a amar a alguien.

Decidió correr el riesgo y salió tras él. Gritó su nombre y él volteó a ver. Akane corrió hacia él y lo abrazó fuertemente:

-¡No te vayas, por favor!... ¡quédate conmigo!

Ranma también la abrazó muy fuerte y le dijo:

-No me iré, Akane, sí tú me lo pides.

-¡Te amo, Ranma!... ¡te amo!

Ranma sonrió ampliamente, no podía ser más feliz.

Akane tenía lágrimas en los ojos aún y él se las limpió con sus dedos pulgares. Se quedaron viendo un momento y después él le dijo:

-Akane, mi amor… mi bella celosa.

Ambos sonrieron y después, se besaron… no importándoles si estaban siendo observados… no importándoles absolutamente nada: sólo ellos.

Se dieron un beso que venía desde lo más profundo de sus corazones, demostrándose mutuamente, cuánto se amaban y se habían extrañado.

Después, ambos sonrieron y él le dijo:

-¡Qué bueno, señorita jueza, que esa haya sido su resolución, porque yo ya iba a interponer un recurso de apelación!

Akane se rio de las ocurrencias de Ranma y le dijo:

-Pues, ya ve señor Saotome que no fue necesario, porque esta jueza lo declara inocente jajajajaja

Esta vez ambos se rieron bastante. Después, él volvió a abrazarla y le dijo:

-¡Prométeme que nunca volverás a dejarme!… ¡prométemelo, por favor!

-Te lo prometo, mi amor… además, hay algo que aún no te he respondido.

-¿Ah, sí?

-Sí… cuando me enviaste flores, me hiciste una pregunta…

-Es cierto, pero déjame decirte que esa pregunta acaba de cambiar.

Akane se le quedó viendo confundida y él le dijo:

-Mi amor, sé que este no es el lugar más romántico que pude elegir y quizás no el mejor momento, pero… -se detuvo un momento, porque sin darse cuenta estaba muy nervioso y a la vez algo asustado, pero debía superar sus traumas de una vez por todas:- Akane… ¿quieres casarte conmigo?

Akane estaba más que sorprendida, porque esa pregunta no se la esperaba, la había tomado completamente por sorpresa. Se quedó sin habla.

Ranma se preocupó porque sin querer vino a su mente la vez en que le había pedido a aquella mujer que se casara con él y ella lo había despreciado porque no tenía dinero.

Akane, al fin pudo hablar y dijo muy fuerte:

-¡Sí! ¡claro que sí, me quiero casar contigo!

Lo abrazó muy fuerte y después, lo besó.

Ranma sentía que estaba en un sueño muy hermoso y no quería despertar. Después ella le dijo:

-Ranma, ¿sabes qué día es hoy?

-Pues, jueves.

Akane rio y después le dijo:

-Me refería a la fecha.

-¿Ah, sí?… pues es… es…

-Catorce de febrero, día de San Valentín -dijo todavía sonriendo-.

-¿De verdad? no me había dado cuenta… pero contigo todo es posible, Akane, porque has logrado que vuelva a creer que el amor verdadero si existe.

-¿Aunque tú mismo me hayas dicho una vez que no perdiera el tiempo leyendo sobre esas tonterías?

Ranma se avergonzó un poco y después le dijo:

-Pero, bien sabes por qué fue.

-Sí, es cierto… pero, bueno, ya debemos olvidarlo, hagamos de cuenta que nunca pasó.

De pronto, Akane recordó que ya era muy tarde y que no había comprado los ingredientes para la cena, pero Ranma le dijo, sonriendo:

-Déjame invitarte a ti y a tu familia a cenar, así aprovecho a conocer a mi futuro suegro.

Akane se sonrojó y le dijo:

-Pero, no quiero que estés gastando así…

-Déjame hacerlo, por favor… además, recuerda que ahora eres mi prometida.

-Aún no -dijo bromeando-.

-¿Por qué?

-No me has dado el anillo jajajaja.

-Bueno, pues eso será muy pronto... te lo daré cuando le pida formalmente tu mano a tu padre… -dijo sonriendo- voy a organizarlo todo muy bien para que nuestras familias se conozcan… pero, por lo pronto, hoy invitaré a cenar a tu familia.

Akane, no muy convencida de que él invitara a la cena, aceptó, pero con la condición de que no fuera algo caro. Ranma tuvo que hacerle caso y regresaron a la cafetería para comprar comida para llevar. Estando ahí, mientras les preparaban su pedido, Ranma aprovechó para realizar algunas llamadas: a sus padres y a sus amigos, para que no se preocuparan por él, pero obviamente, no se libró de los regaños de sus padres.

Después, les entregaron su pedido y salieron juntos muy felices de ahí, dirigiéndose hacia la casa de Akane.

Ranma no podía creer que las cosas le hubieran salido tan bien. A pesar de los regaños que había recibido de sus padres, esperaba, ahora sí, poder ser feliz al lado de la única chica que amaba, porque en su corazón sólo había lugar para ella.

CONTINUARÁ…

Apreciados lectores como podrán darse cuenta, aparentemente, ya dos de los principales enemigos se retiraron del campo de batalla (Shinnosuke y Ukyo), ya sólo nos queda Shampoo jajajaja…

Muchas gracias por acompañarme en la lectura nuevamente. Hasta la próxima actualización =)

Ranma: Me alegra de verdad que te guste esta historia. Agradezco mucho tu mensaje. Te mando muchos saludos.

Hikari: jajaja perdón por causarte traumas con la espera. Agradezco mucho que estés al pendiente de las actualizaciones. Ya muy pronto les haré saber qué pasará con Shampoo jajaja… Te mando muchos saludos.

MundoFanficsInuyashayRanma: Muchas gracias por estar al pendiente de las actualizaciones, por el aprecio que le han dado a esta historia y por seguir compartiéndola en su página. También les mando muchos saludos. =)

Arianne Luna: Agradezco tu mensaje. Muchos saludos para ti.

LUMAMI: Ya casi… falta muy poco para que puedan ser felices nuestros protagonistas. Me alegra mucho que te guste la historia y de verdad, muchas gracias por estar al pendiente de las actualizaciones. Te mando muchos saludos.

DeileRus: ¡Hola! Muchas gracias por tu mensaje. Tienes mucha razón: con esos amigos, para qué quiere enemigos Ranma jajajaja si ellos se dieron cuenta que él estaba sufriendo por Akane, debieron decirle lo que sabían en ese momento, pero pensaron en su salud jajaja… Agradezco que estés al pendiente de las actualizaciones. Muchos saludos para ti.