¡Hola nuevamente, amigos lectores!

Acá les traigo un capítulo más. Muchas gracias a quienes me escribieron: Benani0125, Ranma, Guest y Arianne Luna. De verdad, aprecio mucho que estén al pendiente de las actualizaciones de esta historia.

Los personajes e imágenes utilizadas son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia está escrita sin fines de lucro.

Por otro lado, al caer la noche, en Tokio, Ranma había llegado a la casa de sus padres, pues les debía muchas explicaciones aún. Obviamente, sabía que estarían molestos con él, pero tenía que enfrentarlos:

-¡Vaya! -dijo su papá, bastante molesto- ¡hasta que te dignas en aparecer!

-Hijo, ¡qué alegría verte!... ¿estás bien? -dijo su mamá muy preocupada, abrazándolo-.

-Sí, estoy bien, mamá… -respondió Ranma- de verdad, siento mucho haberlos preocupado.

-Fuiste muy desconsiderado, Ranma -dijo su papá nuevamente- habíamos quedado en algo y no lo cumpliste.

-Lo siento tanto, papá, pero debía arreglar las cosas con Akane, no podía esperar un minuto más.

-Pero, hijo, ¿arriesgando tu salud? -dijo su mamá-.

-Tenía que hacerlo… tenía que hablar con ella y aclarar todo… no podía quedarme de brazos cruzados, sabiendo que un malentendido nos había separado.

-Bueno, pero, ¿al menos sirvió de algo tu esfuerzo? -dijo la señora Nodoka-.

-Sí, mamá, así es.

-¿Entonces ahora sí ya es tu novia?

-No, no es mi novia.

Sus papás voltearon a verse, no comprendiendo nada y él continuó:

-Es que… Akane… es… mi prometida.

-¿Qué? -dijeron al unísono-.

-Sí… le propuse matrimonio y aceptó.

Su mamá se acercó más a él y le tocó la frente:

-Tienes algo de fiebre, mañana mismo iremos con el doctor para que te revise, porque aún estás padeciendo de alucinaciones.

-Me parece muy bien, Nodoka -dijo el señor Genma- tal vez el doctor deba cambiarle las medicinas.

Ranma sólo negó con la cabeza y les dijo, sonriendo:

-No me creen, ¿verdad?

-Hijo, es normal que digas incoherencias, aún no te has recuperado del todo -dijo su mamá-.

Ranma se rio y después le dijo:

-No estoy alucinando, mamá, esa es la verdad… permítanme contarles todo.

-Está bien –dijo la señora Nodoka- pero primero, ven a cenar con nosotros, porque imagino que no has comido aún, ¿verdad?

-No, aún no, pero, no quiero que te pongas en molestias… cuando vaya a mi departamento comeré algo.

-Nada de eso, ven a comer con nosotros y nos cuentas bien cómo están las cosas.

Mientras cenaban, Ranma les contó todo a sus papás. Ellos lo escucharon atentamente y cuando terminó de contarles, ambos voltearon a verse, sin decir nada. Hubo un largo silencio.

Él no dejó de decepcionarse:

-Creí que les daría gusto saber que Akane y yo logramos arreglar el malentendido que nos había separado y que me apoyarían en la decisión que tomé de pedirle que se casara conmigo –hizo una pausa y después dijo, inclinando el rostro:- Pensé que se alegrarían de que, después de tanto tiempo de sufrir por Shampoo, finalmente soy feliz y volví a enamorarme.

Sus padres voltearon a verse nuevamente. Después el señor Genma le dijo:

-Ranma, no sé qué decirte... estoy muy decepcionado de ti.

Ranma volteó a verlo y su papá continuó:

-¿Por qué le dijiste a Akane que dentro de dos semanas conoceríamos a su familia, sin siquiera consultárnoslo?

-Papá, pensé que no habría ningún problema –dijo algo triste- que ustedes estarían de acuerdo.

-Ay, hijo, le hubieras dicho que en una semana.

Ranma se le quedó viendo muy sorprendido y su papá nuevamente, habló:

-Además, tardaste mucho en pedirle que se casara contigo… yo le pedí matrimonio a tu madre al mes de haberla conocido.

-Es cierto, hijo –dijo su mamá, sonriendo- pero obviamente, le dije que no. Lo hice sufrir un poco… al siguiente mes, acepté.

Ambos empezaron a reírse y Ranma se les quedó viendo muy confundido. No comprendía nada. Después, su mamá le dijo:

-¡Claro que estamos muy felices por ti, cariño!… ¡es la mejor noticia que pudiste habernos dado!

-Aunque nos preocupaste mucho por esa decisión tan arrebatada de irte a ese pueblo sin siquiera tener la completa certeza de que la encontrarías y sin decirnos nada… aun así, nos da gusto ver que eres feliz de nuevo y por supuesto que te vamos a apoyar, hijo –dijo su papá-.

-¿De verdad? –dijo Ranma muy emocionado, todavía sin creerlo-.

-Sí, pequeño –dijo su mamá- cuenta con nosotros –y se acercó a abrazarlo y después le dijo:- por lo pronto, mañana mismo iré a buscar a Shampoo y le voy a exigir que te deje en paz… no permitiré que te haga daño nuevamente.

-Mamá, no te preocupes –dijo Ranma- no creo que vuelva a buscarme. A ella y a Ukyo les dejé muy claro que no quería volver a verlas… hasta les prohibí la entrada al dojo.

-No creo que Shampoo se quede tan tranquila, hijo… iré a advertirle que…

-No, mamá, no es necesario, de verdad… agradezco tu preocupación, pero estoy seguro que ya no volverá a molestarme.

Su mamá no estaba muy convencida, pero después le dijo:

-Bueno, entonces, veamos lo de tu salud: mañana iremos con el doctor.

-Pero, mamá -dijo Ranma- ya estoy bien, no es necesario.

-Nada de eso, todavía no estás bien, así que iremos.

-¿Me vas a acompañar? -dijo Ranma divertido-.

-Por supuesto… conociéndote, eres capaz de mentirme diciendo que sí fuiste.

-Pero, mamá, quedé con mis amigos en ir mañana a ver algunos inmuebles para poder abrir más dojos… además, ya soy un hombre de casi treinta años, me voy a sentir como si fuera un niño pequeño acompañado por su mamá, ¿qué va a pensar la gente de mí? -dijo sonriendo-.

-Pues es tu castigo por habernos desobedecido y no me contradigas… mañana temprano iremos.

Ranma sólo negó con la cabeza, algo avergonzado, porque sabía que no tendría escapatoria, pero al final, agradecía tener unos padres que se preocuparan por él.

Al día siguiente, fue con su mamá al doctor y tal y como ella le había dicho, el doctor le indicó que aún no estaba bien, que debía guardar reposo y no hacer ejercicio por lo menos, tres semanas más, ya que su respiración aún no se había normalizado (pues todavía tenía tos y respiraba con algo de dificultad) y le recetó otros medicamentos.

Ranma no dejó de sentirse triste, pues, esto quería decir que no podría participar en los torneos que se acercaban.

Su mamá se dio cuenta y le dijo:

-Lo siento mucho, cariño, pero tendrás que seguir las recomendaciones del doctor Tofu si quieres recuperarte por completo.

-Lo sé, mamá, es sólo que… por primera vez, no podré participar en los torneos más importantes del año… pero, estoy consciente que fue por mi culpa.

-Ya vendrán otras oportunidades, ahora lo que realmente importa es tu salud… más aún sí, estás pensando en casarte –dijo sonriendo la señora Nodoka-.

Ranma sonrió también y le dijo:

-Tienes razón, tengo que recuperarme: se lo prometí a Akane y estar con ella es mucho más importante que cualquier otra cosa… además, aunque yo no pueda participar en esos torneos, Ryoga y Ryu sí lo harán… creo que ya es tiempo que se den a conocer mucho más.

Su mamá volvió a sonreír al verlo más animado y le dijo:

-Bueno, bueno, ahora vamos a comprar de una vez tus medicinas.

-Está bien, mamá, como digas –dijo divertido- tú mandas jajaja.

Ambos rieron y entraron a una farmacia. Al salir, no se percataron que alguien los estaba observando:

¡Regresó!... ¡Ranma, ya regresó! –dijo internamente, muy emocionada, una chica de ojos color carmesí- ¡pensé que tardaría más!... ¡tengo que hacer algo para conseguir esa poción lo más pronto posible!... ¡no puedo esperar más para estar finalmente con él, como debió ser desde hace mucho tiempo!

Shampoo estaba feliz de volver a ver a Ranma y estaba más que decidida a seguir con su plan.

La chica de cabello morado había salido a comprar algunos ingredientes que le hacían falta a su abuela para la preparación de algunos platillos y como los días sábados no abrían, no tenía demasiada prisa en volver. Mientras caminaba, iba pensando cómo podría conseguir el dinero que necesitaba para comprar la poción lo más pronto posible, pues, sí se atenía a lo que su abuela le pagaba por ayudarle, quizás reuniría la cantidad dentro de mil años.

Al regresar al restaurante, dejó los ingredientes en la cocina y buscó a su abuela. La llamó, pero no le respondió. Decidió ir a buscarla a su habitación y para su sorpresa, vio exactamente cuando su abuela guardaba dinero en una caja… era bastante dinero. No podía creerlo:

¡Deben ser sus ahorros! –pensó, maliciosamente- ¿Cómo pudo mentirme diciéndome que no tenía dinero para ayudarme con mi plan?

Observó bien dónde dejó la caja y después, regresó rápidamente a la cocina para que su abuela no la viera. Ahora, más que nunca, estaba decidida a tomar ese dinero. No había otra opción, según ella, pero, ¿cómo podría hacerlo?

Pasaron algunos días y no se le ocurría nada. Pero, quiso la casualidad un día que su abuela necesitaba salir un momento y como no habían muchos clientes, la dejó a cargo. Shampoo estaba más que feliz y aprovechando la salida de su abuela, fue a su habitación y tomó el dinero que estaba en la caja:

-¡Con esto sí llego a la cantidad que necesito!...lo siento, abuelita, pero necesito urgentemente este dinero… te lo devolveré cuando me case con Ranma.

Obviamente, su abuela iba a notar la ausencia del dinero, pero como lo tenía ordenado con cintas, decidió dejar siempre la misma cantidad de fajos de billetes: hasta arriba dejó algunos de mayor valor y abajo, colocó algunos de menor denominación que tenía, para que se viera que era la misma cantidad de dinero:

¡No lo va a notar! –pensaba muy confiada-.

Al día siguiente, aprovechando que un cliente había hecho un pedido, fue a realizar la entrega y después pasó a la tienda de productos chinos y logró comprar la tan "ansiada poción". Pero, había otro asunto que resolver: ¿cómo haría para que Ranma la bebiera?

Definitivamente, al dojo no podría volver, porque habría demasiada gente y quizás, ahora sí no la dejarían entrar, en especial "el entrometido de Ryoga".

¿Será que aún vive con sus padres? –pensó Shampoo, pero en eso, vino a su mente ese dia tan bochornoso para ella, cuando la echó de su dojo. Recordó cuando Ranma le había dicho a Ukyo que no se le ocurriera volver a ir a su departamento- Sí tan solo supiera su dirección… ¿cómo podría averiguarlo?... ¿a quién podría preguntarle?

Se quedó pensando, cuando de pronto, alguien la sacó de sus pensamientos:

-¡Hola, Shampoo!... ¿cómo has estado?

-Hola, Daisuke –dijo Shampoo, sin muchas ganas- he estado bien, gracias.

Daisuke era uno de los compañeros que Shampoo había tenido en la preparatoria (que también había sido uno de "sus eternos enamorados") y que llegaba de vez en cuando al restaurante de su abuela, pues le fascinaba la comida china.

-¿Hoy sí vas a aceptar salir conmigo? –dijo Daisuke, pues, llevaba tiempo de insistirle que tuvieran una cita, ya que, cuando se enteró que ella se había separado de Mousse, no quería desaprovechar la oportunidad para que ella al fin le prestara atención-.

-No, Daisuke, ya te he dicho muchas veces que me mantengo ocupada. No puedo.

-Ay, que te cuesta… no seas así…

-Dije que no… adiós –le dio la espalda y empezó a caminar para regresar al restaurante de su abuela. Pero, de pronto, se le ocurrió una idea. Volteó a ver a Daisuke y le dijo:- oye, ¿de verdad quieres salir conmigo?

-Por supuesto… ¿vas a aceptar mi invitación?

-Creo que sí.

-¿De verdad? –dijo muy emocionado-.

-Sí, pero con una condición.

-¿Cuál?

-Ayúdame a averiguar dónde vive Ranma ahora y saldré contigo.

-¿Qué?... ¿quieres saber la dirección de tu ex?... ¿pero para qué?... creí que…

-Tú sólo ayúdame y prometo salir contigo.

-A ver, ¿esa es la condición?... ¿si averigüo dónde vive Ranma, saldrás conmigo?

-Sí, ya te dije que sí.

-Bueno, dalo por hecho… tendrás que salir conmigo hoy por la noche.

-Eso lo veremos.

-Jajajaja es más que seguro, porque, ¿sabes una cosa? Ranma vive en el mismo edificio que yo… ¿cómo la ves?

-¿Qué? –dijo Shampoo muy sorprendida-.

-Así como lo oyes.

-Seguramente me estás mintiendo.

-No, esa es la verdad.

-Bueno, sí es así, te pondré una condición más.

-No, nada de eso… tú sólo dijiste que te ayudara a averiguar donde vive Ranma.

-Sí, pero, si de verdad quieres demostrarme que dices la verdad, consígueme acceso a su departamento.

-¿Quieres entrar a su departamento? pero, ¿para qué?... acaso, ¿quieres robarle algo? –dijo riéndose exageradamente-.

-¡Por supuesto que no! –dijo Shampoo bastante molesta-.

-¿Entonces?

-Eso no es de tu incumbencia… si de verdad quieres salir conmigo, ya deja de hacerme preguntas y haz lo que te estoy pidiendo.

-Bueno, bueno, está bien, no te enojes… veré qué puedo hacer.

Después de hablar con Daisuke, Shampoo escondió muy bien el frasco de la poción y regresó al restaurante de su abuela. Le dio el dinero de la entrega del pedido y después subió un momento a su habitación. Echó llave y dio un largo suspiro. Se acercó a una mesita donde guardaba la cadena que Ranma le había regalado aquella vez para celebrar su primer aniversario como novios. La tomó en sus manos, abrió el corazón y vio la fotografía donde estaban los dos abrazados: Ranma se veía muy feliz ahí. Le dio un beso y pensó:

¡Ranma me amaba de una forma tan genuina!... ¡¿cómo pude haber sido tan tonta?!... ¡ahora estaría casada con él y no tendría necesidad de estar comprando "pociones" para que se vuelva a enamorar de mí, por culpa de esa mujer nada agraciada que lo embrujó!

Sin querer, empezó a llorar, porque recordó la vez en que se tomaron esa fotografía: Ranma la había invitado a salir para celebrar su primer mes como novios. Ella todavía no estaba enamorada de él y por eso, no le hacía ninguna ilusión salir con él. Si le había dicho que sí aceptaba ser su novia, sólo había sido para molestar a Ukyo y porque tendría el novio más apuesto que jamás había tenido, pues, antes de Ranma, ya había tenido como cinco novios.

¡Lo recuperaré! –pensaba Shampoo- ¡no importa el costo!¡Ranma volverá conmigo a como de lugar!

Por otro lado, en China, una chica de cabello castaño largo y ojos azules, se quejaba con su padre:

-¡Papá! ¡¿no crees que ya fue suficiente el castigo que me impusiste?!... ¡mírame! ¡estoy hecha un desastre!... ¡no he podido ir al salón de belleza en todos estos días que me has tenido trabajando de sol a sol como si fuera tu esclava!... ¿no te compadeces de tu propia hija?

El señor Kuonji bufó fastidiado y le dijo:

-Ukyo, por favor, qué exagerada eres… apenas llevas una semana de estar trabajando y no es cierto que "de sol a sol", sólo trabajas medio tiempo.

-Ya aprendí la lección, de verdad.

-¿En tan poco tiempo? –dijo incrédulo-.

-Sí.

-Mira, Ukyo, estoy muy ocupado para estar escuchando tonterías… si no tienes algo importante que decirme, mejor retírate.

-Pero, papá.

-Tenemos un trato y aceptaste las condiciones. Así que mejor vuelve a trabajar.

Ukyo estaba molesta y pensó:

¡A mala hora regresé a China!... ¡me hubiera quedado en Japón!... mientras tanto, Shampoo o esa tal Akane han de estar aprovechando el tiempo para acercarse a Ranma… ¡tengo qué hacer algo! ¡no quiero seguir así!... aunque le prometí a papá olvidarme de Ranma, voy a tratar de comunicarme con él, estoy segura que me ayudará… y cuando logre regresar a Japón, lo conquistaré de alguna forma.

Mientras tanto, en Tokio, Daisuke había llegado por la tarde al restaurante de la abuela de Shampoo, pues había logrado conseguir lo que ella le había pedido:

-Muy bien, aquí tienes, Shampoo –dijo entregándole la llave del departamento de Ranma-.

-¿De verdad? –dijo Shampoo, recibiéndola- ¿ésta es la llave de su departamento?

-Sí, así es… el encargado de los departamentos es mi amigo. Me costó convencerlo, pero lo logré… ahora espero que cumplas tu palabra y salgas conmigo.

-Si, está bien –dijo algo fastidiada-.

-¿Te parece bien esta noche?

-Sí me parece bien, pero primero, debo ir al departamento de Ranma.

-¿Qué es en realidad lo que quieres hacer?

-¡Ay, no preguntes! –dijo molesta- ¡sí de verdad quieres que salga contigo, deja ya de cuestionarme!

-Está bien –dijo resignado- pasaré por ti a las siete de la noche.

-¡No! ¡mejor a las seis de la tarde!… ¡a las siete, Ranma ya habrá regresado de su trabajo y no me dará tiempo!

-Muy bien, como digas.

-Sé puntual.

-Sí, está bien.

Daisuke se retiró y Shampoo estaba muy feliz, pues lograría su cometido. Su abuela se acercó a ella y le dijo:

-¿Por qué estás tan contenta, Shampoo?

-Por nada en especial, abuela… sólo que, saldré con Daisuke esta noche.

-¿Y eso?

-Bueno, tú me dijiste hace algunas semanas, que me olvidara de Ranma y buscara otras opciones y eso es exactamente lo que estoy haciendo.

-¿De verdad? –dijo su abuela algo incrédula- pero, Daisuke no tiene dinero y tú sólo saldrías con alguien que sí tiene dinero.

-Ay, abuela, no digas esas cosas… yo he cambiado mucho: el dinero ya no me interesa en lo absoluto.

-No sé, pero siento que me estás ocultando algo… no creo que tan fácilmente te hayas olvidado de Ranma.

Shampoo se puso algo nerviosa por esa afirmación, pero después le dijo:

-Créelo, abuela, porque así es.

Su abuela no estaba muy convencida, pero mejor ya no le preguntó nada. Esperaba que de verdad su nieta no le estuviera mintiendo.

Pasaron las horas y llegó el momento en que habían quedado Daisuke y Shampoo. Él la llevó al edificio donde vivía y le dijo:

-¿Quieres que te acompañe?

-No, gracias… espérame aquí... no tardaré.

-Bien, como quieras… pero, date prisa, no vaya a ser que venga antes y te encuentre adentro de su departamento.

-Eso no sucederá.

Shampoo entró al edificio y buscó el departamento. Todavía no creía que Ranma viviera en un lugar así, pues, el lugar era bastante modesto y ella esperaba que él viviera en un lugar lujoso. Pero, mientras abría su departamento, pensaba que cuando se casaran, lo convencería de que se fueran a otro lugar "más apropiado".

Logró entrar y empezó a pasearse por el lugar. Se dio cuenta que definitivamente, Daisuke no le había mentido: Ranma sí vivía ahí, pues reconoció inmediatamente sus pertenencias.

Después, fue a la cocina y vio que en una mesa, tenía algunas medicinas:

¿Estará enfermo?... –dijo internamente- bueno, creo que ya encontré dónde poner la poción, pues obviamente, tendrá que tomarse estas medicinas, así que no hay pierde: tomará la poción sin ninguna duda, si la aplico en uno de estos frascos.

Y así lo hizo: abrió uno de los frascos y le aplicó la poción como le había indicado la señora de la tienda.

Se puso muy feliz de haber logrado su cometido y se apresuró a salir. Cerró la puerta. Echó llave y al voltearse, se topó con Ranma:

-¿Qué haces aquí, Shampoo? –dijo entre molesto y sorprendido-.

-Ho… hola, Ra… Ra… Ranma –dijo nerviosa y asustada a la vez-.

¡¿Será que Ranma la había visto salir de su departamento?!... definitivamente, esperaba que no.

CONTINUARÁ…

Muchas gracias nuevamente por acompañarme en la lectura, procuraré actualizarla lo más pronto posible. Les mando muchos saludos desde Guatemala. =)