¡Hola de nuevo, apreciados amigos!

Acá les traigo una actualización más. Agradezco mucho a la página de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma por compartir esta historia y a las personas que me escribieron: Bayby Face, Guest, Benani0125, Arianne Luna, Dayannara, Erlyn Ortiz y Ranma. De verdad, muchas gracias, me animan bastante con sus mensajes.

Los personajes utilizados son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin fines de lucro.

Shampoo estaba bastante nerviosa y apretaba fuertemente la llave que tenía en su mano, pues no pensó que se hubiera tardado tanto.

Ranma venía hojeando unos expedientes que había traído de su oficina para revisarlos y por eso no la había visto salir de su departamento:

-Te hice una pregunta: ¡¿qué rayos haces aquí?!

-Ranma, yo… yo…

-Tú, ¿qué?... ¡creí haber sido bastante claro contigo cuando te dije que no quería volver a verte!… ¡¿por qué me sigues buscando?!... ¡¿quién te dio mi dirección?!

Shampoo no respondía y él continuó:

-¡Quiero que te vayas ahora mismo!

En eso, se escuchó hablar a alquien detrás de Ranma:

-¡Ah, Shampoo! ¡aquí estás! –era Daisuke- ¿no me digas que te perdiste por venir a buscarme?

Shampoo se sorprendió mucho. Ranma volteó a verlo y Daisuke le dijo:

-¿Qué tal, Saotome? ¿cómo te va?... disculpa, pero te voy a pedir de buena manera que no vuelvas a hablarle así a mi novia… ¿está claro?

-¿Novia? –dijo Ranma sorprendido-.

-Sí, ¿qué te parece?... aunque no lo creas, la mujer más hermosa de Japón es mi novia... ¿no me digas que pensaste que te había venido a buscar a ti?... por favor, no sólo tú vives en este edificio, no te sientas "tan importante" –diciendo esto, se acercó a Shampoo, la abrazó por la cintura y le dio un beso en la mejilla-.

Ranma sólo se quedó viendo y después le dijo:

-Mira, tengo muchas cosas que hacer y no me interesa seguir escuchando tonterías… sí es tu novia o no, no me importa, "sólo te pido de buena manera" –dijo sarcásticamente, haciendo énfasis en esas últimas palabras- que mantengas alejada a "tu novia" de mi departamento, ¿está claro?... no quiero volver a encontrarla por aquí –diciendo esto último, abrió su departamento y entró-.

A Shampoo no le gustó para nada que Daisuke dijera eso y le dijo:

-¡¿Cómo se te ocurrió decir que soy tu novia?!

-Shampoo, te salvé, ¿no estás agradecida conmigo?

-¡Tenía todo bajo control! –y empezó a caminar para salir del edificio-.

Daisuke fue tras ella y cuando ya estaban afuera, le dijo:

-Bueno, ahora cumple con tu palabra y sal conmigo.

-¡No iré contigo a ninguna parte!

-¿Ah, sí?... ¿en serio?... bueno, entonces creo que voy a regresar y le diré a Ranma que entraste a su departamento con mi ayuda –y empezó a caminar para entrar nuevamente al edificio, pero ella lo jaló del brazo:-

-¡Ni se te ocurra, Daisuke!

-Bueno, entonces, sal conmigo… yo cumplí con lo que me pediste, ahora te toca a ti.

Shampoo estaba bastante molesta, pero no tenía otra alternativa:

-Está bien, vamos.

Daisuke estaba feliz pues había logrado su cometido, mientras que Shampoo iba pensando:

¡Sólo espero que esa poción funcione y que Ranma vuelva a enamorarse de mí!... ¡así podré liberarme de Daisuke!... ¡ya no lo aguanto!

Mientras tanto, Ranma, estando ya en su departamento, dijo:

-Qué coincidencia que Shampoo se haya equivocado y haya venido precisamente donde está mi departamento... pero, bueno, sí es verdad que es novia de Daisuke, eso quiere decir que ya no me molestará nunca más… –hizo una pausa y después dijo:- no sé como alguna vez pude estar enamorado de ella y sufrir por tanto tiempo.

Dejó los expedientes que traía en una mesa. Llamó por teléfono rápidamente a sus padres y después, a Akane, pues, tal y como habían quedado, platicaban todos los días. Ambos estaban muy felices, pues ya faltaban pocos días para volver a verse.

Por otro lado, en China, Ukyo, estando en su casa, se puso a buscar entre sus cosas los números de teléfono que había logrado anotar cuando se quedó en el departamento de Ranma aquella noche, pues seguía con la idea de comunicarse con él.

Cuando los encontró, se puso muy feliz y esperó la oportunidad para poder llamarlo, pues no estaba dispuesta a seguir trabajando como una esclava, según ella. De alguna manera, lograría que Ranma la ayudara a regresar a Japón y así se libraría de su padre y del odioso de su ex prometido.

Esperó a que su padre se durmiera. Luego, bajó de su habitación, fue a la sala de su casa, tomó el teléfono y llamó al departamento de Ranma.

En Tokio, Ranma, acababa de terminar de hablar con Akane y se había puesto a leer los expedientes que había traído de su oficina, mientras comía algo. De pronto, escuchó que su teléfono estaba sonando y fue a contestar:

-¿Bueno?

-¡Ranma! ¿eres tú?... ¡qué alegría que hayas contestado!...

Ranma reconoció enseguida esa voz: era Ukyo. Ella continuó:

-Mira, no puedo hablar por mucho tiempo, pero quiero que sepas que si ya no nos hemos visto es porque hace unas semanas regresé a China con mi padre, pero, por favor, escúchame atentamente…

Ranma, en todo ese tiempo, ni siquiera se había preguntado que había pasado con ella y sólo le dijo, algo fastidiado:

-Número equivocado –y colgó-.

Después pensó:

¡Tendré que cambiar de número de teléfono o me seguirá molestando! –y lo desconectó por un rato-.

Ukyo se quedó con la palabra en la boca. Iba a intentar llamar de nuevo, cuando apareció su papá:

-¿Qué haces despierta a estas horas, Ukyo?

-Papá –dijo algo nerviosa- es que… es que…

-¿Con quién hablabas?

-Pues, con… con… con una amiga.

-¿De verdad? –dijo el señor Kuonji, incrédulo-.

-Sí, de verdad.

-Espero que no me estés mintiendo, Ukyo. Recuerda muy bien el convenio al que llegamos.

-Claro que lo recuerdo, papá. Todo el tiempo –dijo sarcásticamente-.

-Ojalá sea cierto y no estés comunicándote con tu amiguito ése.

-Ay, no, papá… ¿cómo crees? –dijo riendo nerviosamente-.

-Bueno, espero que de verdad sea cierto, porque me he enterado que ese muchacho últimamente ha tenido muy mala fama.

-¿Qué? ¿de qué hablas? –dijo sobresaltada-.

-Además de ser arrogante, se le ha visto que sale con varias mujeres a la vez.

-¡Eso no es cierto! –dijo molesta- ¡Ranma no es así!… ¡nunca fue así!… además, ¿cómo lo sabes?

-¿Por qué te enojas? ¿acaso aún sigues obsesionada con él?

-No, no es eso, pero tampoco me gusta que lo estén difamando.

-Esa es la verdad: mis informantes me lo han hecho saber.

-¿Tienes informantes en Japón?

-Sí, por supuesto.

-¿Y lo has estado investigando?

-Claro que sí y por eso, espero que de verdad no te estés comunicando con él, porque ya sabes lo que sucederá si no me obedeces. Recuerda que ésta es la última oportunidad que te estoy dando, ya no habrá ninguna otra.

Ukyo inclinó el rostro avergonzada y asintió. Después su papá le dijo:

-¡Ojalá y muy pronto ese muchacho siente cabeza y se case de una vez por todas para que yo ya no tenga qué preocuparme!

Ukyo volteó a verlo y después, pensó:

¡Ahora más que nunca, tengo que lograr comunicarme con él!... ¡ya no aguanto esta situación!... y obviamente, si Ranma se llega a casar, será conmigo… sólo conmigo.

Por otro lado, en Tokio, Shampoo y Daisuke venían de regreso de su cita. Él la acompañó hasta el restaurante de su abuela y le dijo:

-Oye, Shampoo, me la pasé muy bien… ojalá se pueda repetir.

-¡Ni lo sueñes!... ¡no volverá a ocurrir nunca más!

-¿En serio? bueno, quizás sí deba contarle a Ranma que entraste a su departamento… -ella lo interrumpió y le dijo:-

-¡Deja de amenazarme con eso!

-Shampoo, yo te ayudé… deberías ser más agradecida.

-¡Ay, a mala hora te pedí ayuda!

-Bueno, sí de verdad no quieres que se lo diga, vas a tener que aceptar, ya no sólo salir conmigo, sino ser mi novia.

-¡Eso jamás!

-Bueno, entonces, le contaré.

-¡No te atrevas!

-Ponme a prueba y verás.

Shampoo estaba furiosa, pero dadas las circunstancias, tuvo que aceptar:

¡Cuando Ranma se case conmigo, podré deshacerme de él! –pensó-.

Después dijo:

-¡Ay, está bien! pero sólo lo seremos de nombre, nada más.

-Oye, ¿pero no crees que por lo menos merezco un beso?

-No, no lo creo.

-Bueno, iré a decirle…

-¡Está bien!... ¡pero, ya para con eso! -y lo besó. Después él le dijo:-

-Pasaré por ti mañana a la misma hora.

-¡Qué remedio! –dijo fastidiada y abrió con sus llaves la puerta del restaurante de su abuela-.

Entró y se recostó un momento en la puerta:

¡Espero que Ranma me venga a buscar mañana antes de esa "dichosa cita", porque ya no voy a soportar más esta situación! –pensó Shampoo-.

Su abuela la vio llegar y le dijo:

-¿Cómo te fue en tu cita?

-Muy bien… excelente –dijo sin ganas-.

-¿Ah, sí?... pues no te veo muy contenta que digamos.

-Sí, estoy feliz, abuela… muy feliz –dijo algo sarcástica-.

-De verdad que estás actuando muy raro, Shampoo.

-¡Ay, abuela! ¿quién te entiende?... ¿qué no querías que me olvidara de Ranma? pues lo estoy haciendo –dijo algo molesta-.

-Bueno, está bien, no te enojes… ya no hablaré más de ese asunto –se detuvo un momento y después dijo:- al menos, me alegra que hayas desistido de esa idea de comprar una poción para enamorar a Ranma, porque es más que seguro que sólo era una estafa jajajaja… bueno, ahora hay que ir a descansar, porque mañana tendremos mucho trabajo.

-Sí, está bien, abuela.

Shampoo se preocupó bastante y pensó:

¡No, no puede ser que haya sido una estafa!... la señora me aseguró que funcionaría, además, si no fuera así, ¿cómo es que esa chica nada atractiva logró que Ranma se fijara en ella?... obviamente, tuvo que haber utilizado alguna clase de magia o hechizo… ¡Sí, estoy segura que funcionará!... si funcionó con ella, ¿cómo no va a funcionar conmigo?

Fue a dormir plácidamente, pues, le emocionaba saber que muy pronto, Ranma y ella volverían a estar juntos.

Mientras tanto, Ranma aún estaba leyendo los expedientes que había traído. Después, vio la hora y dispuso irse a dormir. Pero, en eso, recordó que no había tomado sus medicinas.

Fue rápidamente a la cocina:

-A ver, ¿cuál es la que me toca tomar? –dijo revisando un horario que su mamá le había hecho- ¡Ah, sí! es ésta.

Se refería al frasco donde Shampoo había puesto la poción. La tomó, pero sintió un sabor extraño:

-Sabe como a perfume… no recordaba que supiera así… bueno, quizás es porque estoy tomando demasiada medicina, pero, todo sea para lograr recuperarme pronto… -luego, pensó en Akane, ya que todos los días ella le preguntaba sí ya se había tomado su medicina, pues estaba muy al pendiente de él-.

Sonrió ampliamente y deseó con todas sus fuerzas que los días que faltaban para volver a verla, pasaran pronto.

Al día siguiente, se levantó más temprano, pues casi no había logrado dormir. Tuvo pesadillas y la cabeza le había estado doliendo. Se sentía peor que otros días:

-¿Qué es lo que me está pasando?... pareciera como si no me voy a recuperar nunca –dijo preocupado- no sé por qué, pero creo que esas medicinas en lugar de ayudarme, me están perjudicando.

Después, pensó que tal vez sólo eran ideas suyas y se fue a trabajar. Pasaron algunos días y las cosas seguían igual: tenía pesadillas (pues para él, soñar con Shampoo, lo era).

Sentía como si tuviera una lucha interna, ya que después de tener "esas pesadillas" que lo atormentaban, venía a su mente Akane con mayor intensidad y tenía una leve mejoría.

Sus amigos empezaron a verlo cada día más cansado y enfermo (pues hasta le habían salido ojeras):

-Ranma, creo que mejor deberías ir a descansar –dijo Ryoga- no te preocupes, nosotros podemos hacernos cargo de todo.

-Sí, Ranma –dijo Ryu- te ves muy mal.

-No sé qué es lo que me pasa –dijo Ranma- ya iba mejorando, pero estos días, más por la noche, me ha dolido muy fuerte la cabeza y he tenido horribles pesadillas.

-¿Pesadillas? –dijo Ryu-.

-Sí… es que… últimamente, han venido a mi mente muchos recuerdos sobre la relación que tuve con Shampoo y… hasta he soñado que me caso con ella.

-¡No digas más! –dijo Ryoga- ¡eso está peor que ver una película de miedo!… ¡qué terrible ha de ser soñar con Shampoo!

-Ya lo creo –dijo Ryu-.

-Pero, después de tener esas pesadillas –dijo Ranma- Akane aparece y me regala la más hermosa de sus sonrisas: tranquilizando mi mente y mi corazón.

Ryoga y Ryu voltearon a verse y después le dijeron:

-Bueno, yo creo que todo eso se debe a que extrañas mucho a Akane –dijo Ryoga-.

-Sí –dijo Ryu- ya te está haciendo mucha falta verla.

-Pero, ya mañana volverán a verse, ¿verdad? –dijo Ryoga-.

-Sí –dijo Ranma, sonriendo levemente- mañana volveré a verla.

-Bueno, entonces sí deberías ir a descansar –dijo Ryu- porque tengo entendido que saldrás por la madrugada para ir a traerla a ella y a su familia.

Ranma asintió y Ryoga le dijo:

-Oye y ¿no quieres que te acompañemos?

-No, no se preocupen –dijo Ranma- se los agradezco mucho pero estaré bien… saldré muy temprano y además, no quiero que se vayan a distraer porque hoy por la noche tienen un compromiso, ¿verdad?

Ryoga y Ryu se le quedaron viendo algo avergonzados y después le dijeron al unísono:

-Sí.

-Bueno, les deseo todo lo mejor. Hay me cuentan cómo les va –dijo sonriendo-.

-Estoy muy nervioso –dijo Ryoga- es que, no sé cuál vaya a ser la reacción de Akari cuando le proponga matrimonio.

-Dirá que sí se quiere casar contigo –dijo Ranma-.

-¿Y Kaori? –dijo Ryu- ¿y si me dice que es demasiado pronto aún para casarnos?

-Eso no sucederá –dijo Ranma- todo saldrá bien, ya verán… además, tienen que sobrevivir jajajaja porque mañana en la noche deben acompañarme en la presentación de mi familia y la de Akane.

-Pero, Ranma –dijo Ryoga- es presentación de sus familias… no sé sí sea bueno que nosotros estemos presentes.

-Es cierto, Ranma –dijo Ryu- no creo que sea conveniente porque… -Ranma lo interrumpió y le dijo:-

-A ver, ¿cuántas veces les he dicho que ustedes son como mis hermanos?... tienen que estar ahí… ustedes son muy importantes para mí, así que no me vayan a fallar, por favor.

Ambos asintieron y después, lograron convencerlo para que se fuera a descansar. Él, entonces, se despidió de sus amigos y ellos le desearon que todo le saliera muy bien en su viaje.

Al día siguiente, en Nerima, Akane se había levantado mucho más temprano que otros días, pues estaba muy emocionada al saber que volvería a ver a Ranma y que en la noche conocería a sus padres (aunque a su mamá ya la había tratado un poco).

Tomó una ducha y después, se alistó: se puso una blusa roja de tirantes, un pantalón de lona negro y botines. Se maquilló un poco y después, se colocó un broche con forma de una estrella en su cabello.

Al terminar de arreglarse, revisó la maleta que se llevaría para ver si no se le había olvidado algo, ya que, ella y su familia pasarían la noche en Tokio y al día siguiente por la mañana regresarían nuevamente a Nerima.

Luego, bajó a desayunar y saludó alegremente a su familia. Todos ya estaban listos para realizar el viaje. Después de unos minutos, se escuchó que el teléfono estaba sonando. Nabiki estaba cerca y contestó:

-¿Hola?… sí… claro, ahora te la comunico -después dijo:- Akane, es para ti.

Akane se levantó rápidamente de la mesa y le dijo, muy emocionada:

-¿Es Ranma?

-No, no, Akane, es Shinnosuke.

-¿Shinnosuke? –preguntó, cambiando su expresión y dijo internamente:- pero, creí haberle entendido que se iría muy lejos y que ya no me buscaría.

Nabiki le entregó el teléfono y Akane contestó, sin muchas ganas:

-Hola, Shinnosuke.

Su papá y su hermana Kasumi voltearon a verse y después, el señor Tendo dijo:

-Creí escuchar que la llamó aquel muchacho que fue su amigo por varios años.

-Sí, papá -dijo Kasumi- es él.

-¿Ah, sí? ¿y qué querrá?... pensé que ya tenían varios años de no comunicarse.

-Hace unas semanas vino a verla.

-Qué extraño… bueno, espero que no le quite mucho el tiempo porque su novio ya no tarda en llegar.

Pasaron algunos minutos y el señor Soun salió de su casa un momento, pues calculó que todavía le daba tiempo y su hija Nabiki lo acompañó.

A los pocos minutos, Ranma llegó y estacionó su auto frente a la casa. Después, tocó a la puerta y Kasumi le abrió:

-Hola, Ranma. Qué gusto volver a verte.

-Hola, igualmente… ¿Kasumi, verdad?

-Sí, así es -dijo sonriendo- pasa adelante, Akane está en la sala... mi padre y Nabiki salieron un momento, pero ya no tardan en llegar.

-Muchas gracias, con permiso -dijo entrando a la casa-.

Traía un ramo de rosas rojas que había pasado comprando por el camino, para obsequiárselo a Akane.

Llegó a la sala, pero se dio cuenta que ella estaba ocupada hablando por teléfono y después, escuchó perfectamente cuando dijo:

-Claro que sí, Shinnosuke, puedes venir a verme cuando gustes… sí, yo también te quiero -obviamente, Akane se refería a un cariño de amigos, pero Ranma lo malinterpretó-.

Akane terminó de hablar y colgó el teléfono. Después, volteó y lo vio:

-¡Ranma! -dijo muy feliz- ¡qué alegría verte!

Corrió a abrazarlo muy fuerte, pero, él no le correspondió. Ella se dio cuenta al notarlo muy rígido y le dijo:

-¿Te pasa algo?

-¡¿Todavía me lo preguntas?! -dijo bastante molesto-.

-No te entiendo -dijo entre sorprendida y asustada-.

-¡¿Por qué te sigues comunicando con ese tipo?!

Akane se le quedó viendo y él continuó:

-¡Escuché perfectamente cuando le decías "que podía venir a visitarte cuando gustara y… que lo querías!" -la última frase la dijo con mucho más enojo-.

Akane se quedó estática, pues no pensó que volvería a verlo de esa manera: recordó cuando él le hablaba así siendo su jefe.

Se entristeció mucho y le dijo:

-Estás malinterpretando las cosas.

-¿Las estoy malinterpretando? ¿es en serio, Akane? -dijo sarcásticamente-.

-¡Sí!... ¡yo no sabía que iba a llamarme! -dijo molesta-.

-¿Por qué no eres sincera de una vez y me dices que es a él a quien en realidad amas?

-¡Eso no es cierto!

-¡Claro que sí!

-¡No!... ¡no puedo creer que desconfíes de mí de esa manera!

-Akane, te escuché muy bien.

-¡Ranma, yo sí confié en ti cuando viniste a buscarme aquí y me contaste lo que había pasado con Shampoo!... ¡creí en tu palabra, a pesar de que todo te acusaba!

-¡Eso fue muy diferente, además era la verdad!

-¡Pues yo también estoy diciendo la verdad!... ¡él fue quien me llamó y si le dije que lo quería es sólo como amigo, nada más!

-¡Ese tipo no es tu amigo!… ¡él tuvo la culpa de que se diera el malentendido entre nosotros y luego vino a decirte no sé cuantas cosas de mí!

-¡Pero aun así, aunque lo conozco desde hace muchos años, decidí creerte a ti!

Ranma se quedó callado. Akane le dio la espalda, inclinó la cabeza y después le dijo:

-Ranma, en esta relación no hay confianza… no hay nada de confianza y creo que… creo que aún estamos a tiempo.

-¿A tiempo para qué? -dijo preocupado-.

-A tiempo para terminar con todo esto… a tiempo para cancelar nuestros planes… -hizo una pausa y después le dijo, con lágrimas en los ojos:- creo que fue un grave error haber tomado la decisión de casarnos… esto no va a funcionar… es mejor que lo dejemos hasta aquí.

Ranma no podía creer lo que estaba escuchando: ¿Akane estaba terminando con él?

CONTINUARÁ…

Muchas gracias nuevamente por acompañarme en la lectura. Ahora sí ya falta muy poco para que esta historia llegue a su final. Nos vemos en la próxima actualización =)