¡Hola nuevamente!
Acá les traigo un capítulo más, un poco más largo, aprovechando que tuve un poco de tiempo libre. Espero que sea de su agrado. Siempre agradezco mucho a las personas que me escriben, de verdad, lo valoro bastante… muchas gracias.
Los personajes utilizados son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin fines de lucro.
Después de hablar con su abuelo hacía ya algunos días y de pensarlo detenidamente, Shinnosuke había decidido seguir con sus planes: irse lejos con su hija y ya no buscar a Akane, pero al leer en los periódicos "la fama que últimamente tenía Ranma", creyó tener aún una oportunidad con Akane.
Así que, se dispuso a llamarla: le platicó a dónde había ido y luego, preparó el camino para presentarle a su hija:
-Akane, me gustaría que conocieras a alguien muy importante para mí.
-Claro, ¿por qué no?... ¿de quién se trata? –dijo Akane, algo curiosa, pensando que tal vez se trataba de alguna novia-.
-No, no puedo decírtelo todavía.
-No seas así, dime por lo menos su nombre.
-Eh, mejor no...
-¡Qué malo eres!
Ambos rieron un momento y después él le dijo:
-¿Puedo ir a visitarte en estos días?
-Claro que sí, Shinnosuke, puedes venir a verme cuando gustes.
-¿De verdad? –dijo muy emocionado- gracias, Akane, es que de verdad, hay muchas cosas que quiero contarte, pero prefiero que sea personalmente… -hizo una pausa y después le dijo:- bueno, entonces, nos vemos muy pronto… te amo, Akane.
-Sí, yo también te quiero –dijo Akane, dejándole siempre las cosas claras-.
Shinnosuke estaba realmente feliz y le contó a su abuelo:
-Te hice caso y hablé con Akane, abuelo.
-¿Ah, sí?... ¿y le contaste sobre Aiko?
-Bueno, aún no… sólo le dije que quiero presentarle a alguien muy importante para mí.
-¿Y qué hay sobre lo de aquél día?... ¿le contaste sobre lo que realmente viste?
-Abuelo, no hubo ningún malentendido ese día: a estas alturas, Akane ya debe estar muy bien enterada de que ese tipo sólo quería jugar con ella… tú mismo has leído lo que han publicado en los periódicos.
-No lo sé, Shinnosuke, en algunas ocasiones no todo lo que publican de las personas famosas es cierto… además, ¿qué te garantiza que ella al fin te preste atención sólo por estar decepcionada de él?
-Abuelo, al menos debo intentarlo: estoy seguro que ya no estando él en su vida, lograré que se enamore de mí.
-Ay, Shinnosuke, no sé qué decirte, sólo espero que las cosas salgan como quieres…
-Todo saldrá bien, ya verás.
Por otro lado, en Tokio, la abuela de Shampoo se disponía a salir de su restaurante, aprovechando que era sábado y que ese día no abrían, pues había decidido hacerle caso a una conocida que le había recomendado depositar los ahorros de toda su vida en un banco, para que ese dinero estuviera mucho más seguro y aparte, para que le produjera intereses.
Ella creía que no era necesario hacer algo así, pero después, pensó bien las cosas y realmente, no era una mala idea. Así que, tomó todo su dinero y lo metió en una bolsa.
Shampoo vio que iba a salir y le dijo:
-¿A dónde vas, abuelita?
-Tengo que salir un momento, Shampoo. No tardaré.
-Está bien, ten mucho cuidado.
Al salir su abuela, Shampoo fue a la cocina y empezó a lavar trastos. Después, se puso a pensar:
¡Ya pasaron algunos días y Ranma aún no ha venido a buscarme!… ¿qué habrá pasado?... ¿será que no tomó la poción?... ¡no, no puede ser: la puse en sus medicinas!… ¡tuvo que habérsela tomado!
De pronto, escuchó que estaban tocando a la puerta:
¿Será que se le olvidó algo a mi abuela?... o… ¿será Ranma? -pensó muy ilusionada-.
Fue a abrir rápidamente, pero cambió su expresión al ver de quién se trataba:
-¡Hola, Shampoo!
-Daisuke -dijo fastidiada- ¿qué haces aquí tan temprano?
-Pues, me encontré a la señora Cologne y me dijo que te hiciera compañía mientras regresaba.
-No necesito que me hagas compañía, Daisuke… me asfixias: todos los días vienes a visitarme o quieres que salgamos.
-Somos novios, es natural.
-Si lo somos sólo es porque me tienes amenazada.
-Jajaja no exageres.
-Daisuke, estoy muy ocupada y no puedo ponerme a platicar contigo.
-Bueno, puedo ayudarte… tengo todo el día libre.
Shampoo estaba realmente molesta y pensó:
Espero que Ranma venga pronto o si no, tendré que ir a buscarlo yo… quizás si me ve, surtan más rápido los efectos de la poción… ¡Sí, eso haré!
Mientras tanto, en Nerima, Ranma aún no creía que Akane hubiera terminado con él:
-¡Akane, no me digas eso!... ¡por favor, te lo suplico!
-¡Vete, Ranma! –dijo Akane, llorando- ¡vete y no me vuelvas a buscar!
-Akane, perdóname, por favor… sé que me excedí, pero…
-¡No tiene caso, tú no confías en mí!
-Lo siento mucho, de verdad, pero es que, de sólo imaginar que ese tipo pueda estar cerca de ti…
-¡Él es sólo un amigo, casi lo considero como un hermano!... ¡jamás podría verlo de otra manera!... ¡¿por qué no lo puedes entender?!
-Akane, compréndeme, por favor: él está enamorado de ti y de sólo pensar que le puedas corresponder…
-¿Lo ves?... ¡no me tienes nada de confianza!… -hizo una pausa, se limpió las lágrimas y después le dijo:- creo que, hubiera sido mejor que no terminaras con la última novia que tuviste, no hace mucho tiempo.
-¿Qué estás diciendo?
-¡Sí, al final, te hubieras quedado con esa chica!… ¡debiste proponerle matrimonio a ella y no a mí, porque seguramente en ella sí confías y la conoces mucho mejor que a mí!
-¡No digas eso: yo te amo a ti, Akane!
-O no, ¿qué estoy diciendo? -dijo sarcásticamente- ¿dije que habías terminado con ella? pues, me equivoqué: en realidad, nunca terminaste con ella ni con Shampoo, sólo me mentiste, porque según lo último que han estado publicando en los periódicos es que sales con varias mujeres a la vez.
-¡¿Cómo puedes pensar eso de mí?!... ¡yo no soy así!... ¡no sé de dónde sacaron todo eso!
-Sí, claro: me dices que no piense eso de ti y tú sí puedes pensar lo peor de mí.
-No, Akane, las cosas no son así.
-Dejemos esta conversación hasta aquí, ¿quieres? -dijo molesta, dirigiéndose a la cocina de su casa-.
Él la siguió, pero ella entró y le cerró la puerta:
-¿Otra vez con el juego de las puertas? -dijo Ranma, recordando que ella ya lo había hecho antes-.
-No sé a qué te refieres y por favor, vete ya… mi padre no tarda en llegar -dijo del otro lado de la puerta-.
-Akane, tú me haces ver como si fuera el villano de la historia y no es así…
-¡Ya no quiero seguir hablando contigo!... ¡¿por qué no te vas de una vez por todas?!
-¡Porque necesitamos aclarar las cosas!… ¡ahora sal de ahí y hablemos como personas adultas!
-¡Saldré cuando te vayas!
-¡Deja de comportarte como una niña!… ¡sal ahora mismo!
-¡No quiero!
-¿Qué va a decir tu padre si nos ve en esta situación bastante ridícula?
-Le explicaré que todo terminó entre tú y yo.
-¡Bien! -dijo bastante molesto- ¿por qué no se lo explicamos de una vez?
Akane se sorprendió mucho y después escuchó que él dijo:
-Señor Tendo, gusto de saludarlo… ¿cómo ha estado?
Akane abrió la puerta y dijo:
-¿Papá?
De pronto, sintió que Ranma la tomó del brazo y la atrajo hacia él, abrazándola fuertemente:
-¡Me engañaste! -dijo Akane bastante molesta-.
-¡No puedo creer que hayas caído tan fácilmente en mi trampa! -dijo victorioso-.
-¡Suéltame, mentiroso!
Y empezó a luchar para soltarse, sin éxito alguno:
-¡Hablo en serio, Ranma! ¡déjame ir!
-Es inútil, no puedes escapar de mí… -hizo una pausa y después le dijo:- Además, déjeme recordarle, señorita jueza, que usted ya dictó una sentencia a mi favor y lamento informarle que ya produjo cosa juzgada, así que ya no puede desdecirse.
-¡Déjate de tonterías! ¡no vas a lograr confundirme nuevamente con eso!
Y siguió intentando soltarse, pero él le dijo:
-Akane, ¿de verdad creíste que me iba a dar por vencido tan fácilmente, después de escucharte decir que todo había terminado entre nosotros?... eso jamás.
Ella se le quedó viendo y él continuó:
-¿De verdad pensaste que renunciaría a ti, así no más, sabiendo que eres la mujer de mi vida?... no, Akane, eso no sucederá... ¡antes muerto que perderte!
Akane se quedó estática y sólo alcanzó a decirle:
-Ranma, por favor…
Ambos se quedaron viendo por un momento y sin darse cuenta, empezaron a acercarse para darse un beso, pero, en eso escucharon la voz del señor Tendo:
-¡Akane, ya regresamos!
Se separaron rápidamente y voltearon a ver.
Kasumi ya le había contado a su papá y a Nabiki que Ranma había llegado y él se acercó a saludarlos.
Después, el señor Tendo se dirigió a Akane y le dijo:
-Bueno, hija, ¿ya estás lista?
-Yo… sí, ya estoy lista –dijo un poco seria-.
-¿Te pasa algo, Akane? –dijo Nabiki-.
-No, no me pasa nada.
-Bueno, entonces vámonos ya –volvió a decir Nabiki, muy emocionada, pues quería conocer Tokio lo más pronto posible-.
-Sí, está bien –dijo Akane- iré por mis cosas.
-¿Necesitas ayuda? –dijo Ranma-.
-No, gracias –dijo bastante reseca- ahora vuelvo –y subió a su habitación-.
Ranma notó que todavía estaba molesta con él, pero aun así, se sintió feliz al ver que seguirían con sus planes y fue a abrir las puertas de su auto.
Al terminar de subir "todo el equipaje", las hermanas de Akane se subieron en los asientos de atrás.
Ranma le abrió la puerta del copiloto a Akane, pero ella le dijo:
-Yo me iré con mis hermanas –y después se dirigió a su papá:- ¿por qué no te vas tú adelante con Ranma, papá?
-Me parece muy bien –dijo el señor Tendo-.
Después, Akane se subió atrás con sus hermanas. Ranma iba a cerrarle la puerta, pero ella le dijo:
-Yo puedo hacerlo sola –y jaló la puerta-.
Ranma sólo negó con la cabeza, sonriendo, al ver su actitud y pensó:
Es lo mínimo que merezco… sólo espero que no dure demasiado tiempo enojada conmigo.
Después, él también se subió y se pusieron de camino.
Mientras tanto, en Tokio, Shampoo recibía una llamada telefónica en el restaurante de su abuela:
-¿Bueno?… sí, ella vive aquí… ¿qué? –dijo bastante asustada- ¡voy para allá! –y colgó rápidamente el teléfono-.
-¿Sucede algo, Shampoo? –dijo Daisuke al verla preocupada-.
-¡Mi abuelita está en el hospital!
Daisuke se sorprendió y le dijo:
-¿Qué fue lo que pasó?
-¡Me dijeron que le dio un infarto!... ¡tengo que ir a verla!
-Sí, vamos, te acompaño –y salieron del restaurante-.
Al llegar al hospital, Shampoo pidió ver a su abuela y le dijeron que aún no podía hacerlo, pues la tenían en terapia intensiva.
Shampoo estaba realmente preocupada. Daisuke la abrazó y ella le dijo, casi llorando:
-¿Por qué le pasaría esto a mi abuela?
-Bueno, la señora Cologne ya es bastante mayor, Shampoo y estas cosas pasan.
El doctor que la había atendido les dijo:
-La señora tuvo una fuerte impresión y por eso le dio el infarto.
-¿Una fuerte impresión? –dijo Daisuke-.
-Así es.
-¿Dónde la encontraron? –dijo Shampoo-.
-Llamaron del Banco Mizuho para pedir una ambulancia.
-¿Mi abuela estaba en el banco? –dijo Shampoo sorprendida-.
-Sí, nos informaron que la señora Cologne iba a depositar sus ahorros, pero al parecer, la cantidad que ella creía que tenía, no era la correcta y cuando se lo dijeron, sufrió el infarto.
Shampoo se quedó helada después de escuchar al doctor, pues, en su plan no consideró que su abuela pensara en depositar ese dinero: ¡ella era la culpable de que se encontrara en ese estado!
¡Tengo que hacer algo para devolverle su dinero a mi abuela! –pensó Shampoo- ¿por qué esa poción se ha tardado en hacer efecto?... ¡Ranma tenía que haberme buscado inmediatamente después de beberla y así yo hubiera podido regresarle ese dinero sin ningún problema!
Pasaron algunas horas y por fin, le permitieron a Shampoo ver a su abuela.
Por otro lado, Ranma, Akane y su familia estaban por llegar a Tokio, después de hacer algunas paradas por el camino para comer algo y para descansar unos minutos.
Cuando por fin llegaron, Ranma estacionó su auto frente a un gran edificio y Nabiki le dijo muy sorprendida:
-¿Tus padres viven aquí?
-No.
-Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí? –dijo Akane-.
Ranma sonrió y le dijo:
-Tú y tu familia se quedarán aquí a descansar mientras llega la hora acordada con mis padres.
Todos se le quedaron viendo muy sorprendidos:
-¡¿De qué hablas?! –dijo Akane desconcertada y molesta a la vez- ¡¿cómo se te ocurre?!... ¡yo no voy a poder pagar algo como esto!
-No te preocupes, hija –dijo el señor Soun- traje algo de dinero, a lo mejor logramos ajustar.
-Yo también traje mis ahorros, Akane –dijo Kasumi, sonriendo- puedes contar con ellos.
-A mí no me miren –dijo Nabiki- yo no traje nada.
Ranma empezó a reírse y Akane le dijo, bastante molesta:
-¡No le veo lo gracioso, Ranma!... ¡ésta es una broma de muy mal gusto!
-Es que –dijo todavía riéndose- en ningún momento mencioné que tendrías que pagar algo, Akane… yo ya lo dejé todo arreglado, no tienen de qué preocuparse –y se bajó del auto-.
Akane también se bajó y le dijo:
-¡Pues estás loco sí piensas que nos quedaremos aquí!
-¿No te gusta el lugar? –dijo sonriendo- es lo más lujoso que pude encontrar.
-¡Precisamente por eso es que no estoy de acuerdo!
Ranma sólo negó con la cabeza. Nabiki también se bajó y dijo:
-¡Yo sí estoy de acuerdo!... ¡qué lugar tan hermoso!
-¡Nabiki! –dijo Akane, todavía molesta-.
-Me alegra que te guste, Nabiki… aquí está la llave –dijo Ranma, entregándosela- es la suite número ciento veinticinco.
-¡Una suite! –dijo Nabiki, recibiendo la llave muy emocionada y después se dirigió a Akane:- ¿escuchaste, hermanita? ¡es una suite!
-¡Claro que escuché y sigo en desacuerdo! –dijo Akane-.
Ranma aprovechó para empezar a bajar las maletas. El señor Soun y Kasumi también habían escuchado todo y se bajaron del auto:
-Hijo, no te hubieras molestado con algo como esto –dijo el papá de Akane-.
-Es cierto, Ranma –dijo Kasumi, sonriendo- te lo agradecemos mucho, es muy amable de tu parte, pero no era necesario que gastaras en una habitación tan lujosa.
-Además –dijo Akane- yo iba a costear todos los gastos de mi familia… ¿por qué no me consultaste antes de hacer algo así?
-¡Ay, ya Akane! –dijo Nabiki- no es para tanto… es un detalle muy lindo de parte de tu novio.
Akane sólo se cruzó de brazos y Ranma le dijo:
-Tú y tu familia se merecen lo mejor, Akane, por eso lo hice.
-¡Bueno, entremos de una vez! –dijo Nabiki- ¿qué estamos esperando?
-Hijo, luego me dices cuánto te debemos –dijo el papá de Akane-.
-No se preocupe, señor Tendo –dijo Ranma- no es nada, ustedes son mis invitados.
-Muchas gracias, Ranma –dijo Kasumi- eres muy lindo.
Nabiki tomó rápidamente su equipaje y empezó a jalar a Kasumi y a su papá, muy emocionada, para que entraran rápidamente con ella al edificio.
A Akane no le gustó para nada la actitud de su hermana, pero, resignada, dio un largo suspiro y decidió seguirlos. Tomó su equipaje e iba a entrar al edificio, pero Ranma la tomó del brazo:
-Akane, ¿aún estás molesta conmigo por lo que pasó en la mañana?
Ella no le respondió y él volvió a decirle:
-Perdóname, por favor… no sé qué fue lo que me pasó, pero, es que…
-Ya, olvídalo.
-Debemos hablar de ese tema, Akane –hizo una pausa y después le dijo:- yo… te prometo que haré todo lo posible por comprender que… bueno, al final, aunque a mí no me caiga nada bien ese sujeto, pues, tú le tienes aprecio y no puedo alejarte de él… aunque a mí, sinceramente, no me inspire nada de confianza… -volvió a detenerse un momento:-prometo ya no molestarte con mis celos.
-Mejor no prometas nada, Ranma.
-Akane, es que… temo que de tanto rogarte, tú al fin le correspondas y yo… yo no lo soportaría… no soportaría perderte.
-¿Por qué eres tan inseguro?... ¿qué parte de que sólo lo quiero como amigo no has entendido?
Él se quedó callado, inclinó su rostro y ella continuó:
-Además, ni siquiera me dejaste contarte que me llamó para decirme que quiere que yo conozca a alguien que es muy importante para él… ¿te imaginas? debe ser una novia, por eso, le dije que podía ir a verme cuando gustara.
Ranma se sintió muy avergonzado y le dijo:
-De verdad, lo siento mucho, Akane... no sé ni siquiera cómo pedirte que me perdones, es que, tú eres mi vida… eres mi todo y me enloquezco de sólo imaginar que alguien te pueda arrebatar de mi lado.
Akane tomó su rostro y le dijo:
-Mi bello celoso, yo sólo te amo a ti… sólo a ti… que te quede bien claro.
Ambos sonrieron y después, se besaron.
Ranma sintió un enorme alivio en su interior con ese beso… sintió algo inexplicable que tranquilizó por completo su corazón y su alma:
-Te amo, Akane.
-Ranma, ya no vuelvas a dudar de mi amor nunca más, por favor.
-Te lo prometo, mi amor… gracias por perdonarme… no sé qué hubiera hecho sí de verdad hubiéramos cancelado nuestros planes y todo por mi inseguridad.
-Ya no pienses en eso, lo bueno es que no pasó.
Ranma la abrazó fuertemente y volvió a besarla. Después de un momento, le dijo:
-Pasaré por ustedes a las siete de la noche.
-Está bien, Ranma, aunque no me gustó para nada que hayas gastado de esta manera en nosotros.
-Akane, muy pronto serás mi esposa, vas a tener que acostumbrarte.
-Pero, Ranma, es que, yo no necesito de algo así... con estar junto a ti es más que suficiente para mí.
-Yo quiero consentirte, Akane y… como siempre dice mi mamá: "no me contradigas".
Ambos se rieron. Se dieron un último beso y antes de irse, Ranma le dijo:
-Por cierto, hay me cuentas sí les gustan los regalos que mi mamá les compró.
-¿Regalos?
-Sí, están en la suite… seguramente tu papá y tus hermanas ya los vieron jajaja –diciendo esto, se subió a su auto, arrancó y se fue-.
Akane fue rápidamente a la suite y tal y como Ranma le había dicho, su familia ya había visto los regalos:
-¡Mira qué bonitos vestidos, Akane! –dijo Nabiki- son los que están de moda.
-¿De verdad? –dijo Akane, acercándose a verlos- sí, están muy bonitos.
-Seguramente, Ranma quiere que los usemos hoy por la noche –dijo Nabiki- y a papá le compró un traje formal.
-Fue su mamá quien nos hizo estos obsequios –dijo Akane- él me lo dijo.
-¿En serio? –dijo Nabiki- ¡qué buen gusto tiene!
-Sí, ya lo creo –dijo Akane-.
-Tu novio es muy especial, Akane –dijo Kasumi- y me alegra que se hayan reconciliado.
Akane se quedó estática al escucharla y después le dijo:
-¿Nos escuchaste, hermana?
-Claro que sí –dijo sonriendo- creo que todo el pueblo los escuchó.
-¡Qué vergüenza! –dijo cubriendo su rostro-.
-Ya, tranquila, lo bueno es que arreglaron el malentendido –dijo nuevamente Kasumi-.
-¿Hubo otro malentendido? –dijo Nabiki-.
-Sí, pero ya lo aclaramos –dijo Akane-.
-¡Ay, ojalá ya no se vuelvan a pelear, hermanita! –dijo Nabiki- porque otro buen partido como él no creo que puedas encontrar tan fácilmente jajajaja.
-¡Nabiki! ¿qué estás insinuando? ¿qué yo estoy con él sólo por su dinero? –dijo Akane bastante molesta-.
-Jajajaja no te enojes, sólo era una pequeña broma jajajaja.
-¡Pues, jamás vuelvas a decir algo así!
Nabiki volvió a reírse y Kasumi sólo negó con la cabeza:
-Ya, por favor, no peleen.
-¡Nabiki tiene la culpa al decir algo así! –dijo Akane-.
-Pero, ya dijo que sólo bromeaba… tranquilízate, Akane, no lo dijo en serio –volvió a decir Kasumi-.
-Sí, perdóname, por favor, no te enojes conmigo –dijo Nabiki-.
Akane todavía estaba molesta, pero decidió no prestarle atención, pues era un día muy especial para ella y no quería que se volviera a estropear con otra discusión como la que se había suscitado en la mañana.
Por otro lado, al llegar Ranma a su departamento, aprovechó para llamar a sus padres para avisarles que ya había regresado y que la familia de Akane ya estaba en Tokio.
Pasaron algunos minutos y escuchó que tocaban a su puerta. Fue a abrir y eran sus amigos:
-¡Hola, Ranma! –dijo Ryoga muy feliz-.
-¿Qué tal, Ranma? –dijo Ryu- ¿cómo estás?
-Estoy bien, gracias.
-Se te nota –volvió a decir Ryu- te ves mejor de salud… ya hasta se te desaparecieron las ojeras jajaja.
-¿De verdad? –dijo Ranma sorprendido- bueno, es que creo que ustedes tenían razón: ya me estaba haciendo falta ver a Akane.
-Bueno, bueno, cuéntanos todo, Romeo –dijo Ryoga, sentándose en un sillón- ¿cómo te fue?
Ranma se sorprendió y dijo:
-Oigan, ¿vinieron hasta aquí sólo para que les contara cómo me fue?
-Exactamente –volvió a decir Ryoga- y no nos ocultes nada.
Ranma sólo negó con la cabeza porque sabía que no se libraría de ellos hasta que supieran todo. Se puso a contarles y después ellos le dijeron:
-Entonces, por poco lo arruinas todo otra vez, ¿verdad? –dijo Ryoga-.
-Ranma –dijo Ryu- pero, sí ya te habíamos dicho que confiaras en ella.
-Sí, lo sé, pero...
-¡Esos celos, Ranma! jajajaja –volvió a decir Ryu-.
-Ay, Ranma –dijo Ryoga- si yo fuera Akane, ya no te hubiera perdonado.
-Sí fueras Akane –dijo Ranma- yo no me habría enamorado de ti jajajaja.
-¡Es sólo una forma de hablar! –dijo Ryoga, bastante ofendido-.
Ryu se reía a carcajadas y después, Ranma dijo:
-Bueno, payasos, mejor cuéntenme cómo les fue a ustedes.
Ryu volvió a reírse con mayor intensidad y Ryoga le dijo:
-Oye, ¡ya es suficiente!... ¡deja de burlarte de mí!
-Es que, es imposible, Ryoga jajajaja.
-Cuéntenme, ¿qué pasó? –dijo Ranma curioso-.
Ryu seguía riéndose y Ryoga dijo:
-Bueno, es que, cuando le propuse matrimonio a Akari… yo pensé que se emocionaría, pero no fue así.
-¿Cómo? –dijo Ranma- entonces… ¿no aceptó casarse contigo?
-¡Claro que sí! –dijo Ryoga molesto- pero, es que…
-¿Qué? ¡dilo de una vez! –dijo Ranma-.
-Sólo dijo: "ya era hora" –dijo Ryoga, imitando la voz de Akari- "yo ya te había puesto un ultimátum: sí este año no me proponías matrimonio, iba a terminar nuestra relación".
Ranma también empezó a reírse y Ryoga le dijo:
-¡No le veo la gracia, Ranma!... ¡esto es serio!
Al fin, tanto Ryu como Ranma se tranquilizaron y después Ranma le dijo:
-Ya, tranquilo, lo bueno es que sí aceptó casarse contigo, además, quizás sólo estaba bromeando cuando te dijo eso jajajaja porque ustedes son la pareja perfecta jajaja... –después se dirigió a Ryu:- ¿y a ti cómo te fue? ¿también Kaori te puso un ultimátum?
-No, para nada jajajaja –dijo Ryu- Kaori se emocionó tanto que hasta se puso a llorar: no lo creía jajaja.
-Lo hubieras visto, Ranma –dijo Ryoga, sarcásticamente- no ha dejado de presumir desde ayer.
Volvieron a reírse. De pronto, escucharon que tocaban a la puerta. Ryu fue a abrir y para su sorpresa, era Mousse:
-Hola, Ryu… creí que aquí vivía Ranma… disculpa, me confundí.
-No te confundiste –dijo Ryu- aquí vive Ranma… nosotros sólo estamos de visita.
Ranma se acercó:
-¿Qué tal, Mousse? pensé que no volvería a verte.
-Hola, Ranma… fui a buscarte a la casa de tus padres, pero me dijeron que ahora vives aquí.
-¿Qué no ibas a regresar a China? –dijo Ryoga-.
-Sí, pero… -dijo Mousse-.
-¿Qué? –dijo Ryoga- ¿aceptaste la propuesta que Ranma te hizo de quedarte a trabajar en su dojo?
-Sí, es que, bueno, decidí darle una oportunidad más a Japón y además, pensé que no tengo por qué irme sólo para no estar cerca de Shampoo… sí ella está tan tranquila aquí y ha decidido rehacer su vida con Daisuke (ya que Mousse los había visto juntos en una de sus citas) no veo por qué yo no puedo hacerlo también y por eso, quisiera saber sí aún sigue en pie el ofrecimiento de Ranma.
Ranma volteó a ver a sus amigos y ellos le dijeron:
-Por nosotros no hay ningún inconveniente, Ranma –dijo Ryu-.
-Es cierto –dijo Ryoga- sí tú ya lo perdonaste, pues, aceptamos la decisión que tomes.
-Bueno –dijo Ranma dirigiéndose a Mousse- ya escuchaste la opinión de mis socios: no hay ningún problema en que te quedes a trabajar con nosotros.
-¿De verdad? –dijo Mousse- muchas gracias, prometo que le echaré todas las ganas posibles.
-Ya lo veremos –dijo Ryu-.
-Entonces, te esperamos el lunes a primera hora –dijo Ryoga-.
Mousse volvió a agradecerles y después se fue.
Cuando ya se había ido, Ryoga le dijo a Ranma:
-Pensé que lo invitarías esta noche a la presentación de la familia de Akane y tus padres.
-No, es mejor así… creo que tendrá que pasar más tiempo para que volvamos a ser los amigos que fuimos antes.
Ryu y Ryoga sólo voltearon a verse y después, él les dijo:
-Si quieren llevar hoy a sus novias, bueno, futuras esposas jajajaja pueden hacerlo.
-No, Ranma, te lo agradecemos, pero sería demasiada molestia –dijo Ryu-.
-No, no es ninguna molestia –dijo Ranma- además, sería bueno que sus futuras esposas conozcan a Akane, porque, es más que seguro que tengan que ponerse de acuerdo para los preparativos de la "boda triple" jajaja.
-Entonces –dijo Ryoga- ¿eso quiere decir que sí estás de acuerdo en que nos casemos el mismo día que tú?
-Por supuesto –dijo Ranma- bueno, sí están de acuerdo, claro jajajaja.
Siguieron platicando otro rato y después, Ryoga y Ryu se retiraron para estar listos a la hora en que habían quedado con Ranma para la presentación de la familia de Akane y sus padres.
Mientras tanto, Shampoo seguía en el hospital con su abuela. Estaba muy preocupada por ella y le dijo, pensando que no la estaba escuchando:
-Abuelita, perdóname, por favor… sé que no debí tomar tu dinero, pero fue por una buena causa… prometo que te lo devolveré en la primera oportunidad que tenga.
Su abuela lo había escuchado todo: ¡Shampoo, su única nieta y a quien quería con todo su corazón le había robado!... ¡¿cómo pudo hacerlo, después de que ella la había ayudado dándole trabajo y un techo, cuando decidió separarse de Mousse?!
Daisuke había salido un momento, pero también escuchó todo al entrar nuevamente a la habitación y le dijo muy sorprendido:
-¿Así que te atreviste a robarle a tu abuela?
-¡Daisuke! ¡me asustaste! –dijo Shampoo-.
-Por eso necesitabas entrar al departamento de Ranma, ¿verdad?... ¿esa era la urgencia? ¿querías robarle para devolverle el dinero a tu abuela?
-Baja la voz, ¿quieres?... las cosas no son así.
-¡Claro que son así!... pero, ¿sabes qué? me acabas de dar una excelente idea.
-¿A qué te refieres?
-Ya que tenemos la llave de su departamento, pues, podemos aprovechar para conseguir dinero fácilmente jajajaja.
-¡No, eso no!
-¿Por qué no? piénsalo bien: podrías devolverle el dinero a tu abuela y de paso, podríamos aprovechar para conseguir algo para nosotros jajajaja… anímate: Saotome tiene bastante dinero que ni va a notarlo, te lo aseguro jajajaja.
Shampoo se quedó pensando: tal vez no era tan mala la idea porque sí le urgía devolverle ese dinero a su abuela... ya después lograría casarse con Ranma y deshacerse de Daisuke.
CONTINUARÁ…
Muchas gracias por estar al pendiente de las actualizaciones de esta historia, a pesar de que me he tardado en terminarla jajajaja. Les mando muchos saludos. Hasta la próxima. =)
