¡Hola de nuevo, apreciados lectores!

Acá les traigo la antepenúltima parte de esta historia jajajaja. Siempre agradezco mucho a quienes me escribieron: Benani0125, Bayby Face, Erlyn Ortiz y Arianne Luna… muchas gracias por regalarme su tiempo tan valioso y por estar al pendiente de las actualizaciones.

Los personajes utilizados son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin fines de lucro.

Shampoo estaba completamente desesperada porque su plan no había funcionado y todo por culpa de esa mujer, que no tenía por qué haber aparecido en la vida de Ranma.

Ya no fue a ver a su abuela, sino que regresó al restaurante y se puso a llorar amargamente encerrada en su habitación. No le importó si llamaban por teléfono o si llegaban a tocar a la puerta.

Después de algunas horas, al fin se tranquilizó. Se limpió las lágrimas y dijo:

-¡Esa mujer no se va a salir con la suya!... ¡si Ranma no es para mí, tampoco será para ella!... ¡de mi cuenta corre que esa boda no se realice!

Por otro lado, Ranma se había levantado un poco más tarde por ser domingo. Sonrió al darse cuenta que Akane había tenido mucha razón al decirle que debía descansar, ya que, por primera vez, en varios días, pudo dormir tranquilamente sin tener pesadillas.

Se sentía bastante animado. Se dio una ducha y luego, desayunó. Después, tomó unos expedientes que debía revisar, pues esa semana tenía algunas audiencias en los tribunales y debía prepararse muy bien.

Estaba concentrado, cuando escuchó que tocaban a su puerta. Fue a abrir y se sorprendió al ver que eran Ryoga, Ryu y ahora también Taro, el chico que no hacía mucho, había entrado a trabajar a su dojo:

-¿Qué tal, Ranma? –dijo Ryoga-.

-¡Hola, Ranma! –dijo Ryu-.

-Buen día, señor Saotome –dijo Taro-.

-Hola –dijo Ranma- ¿qué… qué están haciendo aquí?

-Bueno, hoy te toca a ti prestar tu departamento para hacer la reunión –dijo Ryoga-.

-¿Qué reunión? –dijo Ranma, sorprendido-.

-Pues, la reunión de amigos, "ex cascarrabias", ¿qué otra podría ser? jejejeje –dijo Ryoga-.

-No recuerdo que hayamos hablado de algo así –dijo Ranma- además, tengo mucho trabajo que hacer.

-¡Nada de eso, Ranma! –dijo Ryoga- siquiera hoy debes descansar, además, hay que aprovechar el tiempo que nos queda antes de convertirnos en hombres casados jajajajaja después ya no vamos a poder porque tendremos otras responsabilidades.

-Fue idea de Ryoga, Ranma –dijo Ryu, defendiéndose-.

-Perdón –dijo Taro, dirigiéndose a Ranma- a mí sus amigos me invitaron… pensé que usted estaba enterado, señor Saotome.

-No me digas así, Taro –dijo Ranma- sólo llámame por mi nombre.

-Lo siento –dijo Taro-.

-Bueno, ya no perdamos el tiempo –dijo Ryoga- trajimos algunas de las películas que te gustan, Ranma. Dinos con cuál empezamos.

Ranma sólo negó con la cabeza, sonriendo y les dijo:

-Veo que están decididos a quedarse aquí todo el día jajajaja hasta golosinas traen.

-Sí –dijo Ryoga- y también podemos pedir comida a domicilio.

-Pero eso va por cuenta nuestra, Ranma –dijo Ryu-.

-Bueno, está bien –dijo Ranma, resignado- pasen y acomódense… están en su casa –les dijo bromeando-.

Rieron un momento y después Ranma le dijo a Ryoga:

-A ver, ¿qué películas traen?

-Bueno, trajimos de Steven Seagal y de Bruce Willis, ya que sabemos que te encantan las películas de acción estadounidenses jajajajaja.

-Ya veo –dijo Ranma- trajeron la de "Nico", "Infierno bajo tierra" y las de "duro de matar".

-Exacto, ¿con cuál empezamos? –dijo Ryoga-.

-Bueno… me la ponen difícil –dijo, sonriendo-.

-Creo que la que más te gusta es la de "Nico" –dijo Ryu-.

-Sí, creo que sí… bueno, empecemos con esa jajajaja.

Se acomodaron en los sillones, abrieron sus golosinas y pusieron la película en la videocasetera VHS de Ranma.

Iba empezando la película y Ranma les dijo, divertido:

-A ver, ¿la próxima reunión dónde será?

-En mi departamento –dijo Ryu- después, en el de Ryoga, luego en el de Taro y volvemos a empezar contigo jajajaja.

-En cuanto a Mousse -dijo Ryoga- pensaremos muy bien si lo tomamos en cuenta o no jajajaja .

Estaban muy entretenidos viendo la película, cuando de pronto, se escuchó nuevamente que tocaban a la puerta. Ranma se levantó a abrir:

-¡Ahora mismo me vas a decir hasta dónde pretendes llevar esa farsa sólo para molestarme! –era Shampoo, que se entró a su departamento sin pedir permiso-.

Hasta después, se dio cuenta que Ranma no estaba solo. Ryoga, Ryu y Taro se le quedaron viendo y Ranma le dijo:

-¿Qué haces aquí, Shampoo?

-¡¿Por qué te vas a casar con esa mujer nada agraciada?!... ¡¿lo haces sólo para hacerme sufrir?!... ¡¿es eso?!

-No sé a qué viene todo esto y por qué me reclamas… ¿qué no estás saliendo con Daisuke?

-¡No, no estoy saliendo con él!... ¡jamás pondría mis ojos en alguien como él!... Ranma, acaso, ¿creíste eso y por eso, por despecho, te vas a casar con ella? –dijo esperanzada-.

-¡Por supuesto que no!… ¡a mí me tiene muy sin cuidado lo que hagas o dejes de hacer! –dijo molesto-.

-Ranma… ¡tú me amas a mí!

-¡No, Shampoo, ya no!... ¡¿cuántas veces tengo que repetírtelo?!

-¡Pues, no te creo! –hizo una pausa y después le dijo, en un tono un poco más tranquilo:- Ranma, está bien, lo admito, estoy muy celosa, realmente celosa de esa mujer y sí eso era lo que buscabas, lo lograste: estoy sufriendo y mucho al verte junto a ella.

-Ten dignidad, Shampoo, por favor –dijo Ryoga- hasta yo empiezo a sentir pena ajena.

-¡Tú no te metas! –dijo furiosa-.

-¡No le hables así a mis amigos! –dijo Ranma- ¡vete de aquí de una buena vez y desaparece de mi vida!

-Pero, Ranma…

-¡Grábatelo de una vez por todas: no quiero nada contigo!… ¡lo nuestro murió el día que me rechazaste y te decidiste por alguien más!... ¡ya no siento nada por ti! ¡entiéndelo!

Shampoo estaba realmente furiosa y al sentirse humillada y despreciada, por primera vez, se atrevió a darle a Ranma una bofetada muy fuerte, que hasta le sacó un poco de sangre de la comisura del lado izquierdo de sus labios.

Ranma la sujetó fuertemente del brazo, la sacó de su departamento y cerró la puerta.

Pero Shampoo, todavía le gritó:

-¡Esto no se va a quedar así, Ranma!... ¡no te casarás con ella! –y después, dijo internamente:- ¡te dejaré en la calle!... ¡te voy a sacar hasta el último centavo!... ¡si ya no puedo tenerte a mi lado, por lo menos, tendré todo tu dinero!

Sus amigos se acercaron a él y le dijeron:

-Ranma, esa mujer está loca –dijo Ryoga- vas a tener que tomar medidas al respecto… mira nada más cómo te dejó la boca.

-Vas a tener que pedir una orden de alejamiento o algo así –dijo Ryu-.

-A veces me dan ganas de irme muy lejos de aquí –dijo Ranma- no sé por qué no me deja tranquilo, ¿no le bastó destrozarme el corazón y hacerme sufrir por tantos años?... ¿por qué tuvo que volver a aparecer en mi vida?... ¡a mala hora la conocí!… ¡cómo me arrepiento de haber estado alguna vez enamorado de ella!

-Bueno, por lo pronto, debes curarte esa herida, parece que no es muy grande –dijo Ryoga-.

-Sí, tienes razón… -dijo Ranma, yendo a su habitación por alcohol y gasas- no sé qué les voy a decir a mis padres si me ven así, porque se supone que ahora no he estado entrenando.

-Quizás debas decirles la verdad –dijo Ryu-.

-No, no quiero preocuparlos, además, mi mamá es capaz de ir a buscarla y yo no quiero que se meta en problemas -y empezó a curarse la herida-.

-Supongo –dijo Taro, que sólo había estado escuchando la conversación- que es mejor que nos retiremos para que puedas descansar, Ranma.

-No, nada de eso –dijo Ranma- esa mujer no tiene por qué arruinar nuestros planes, vamos a seguir viendo la película.

-¿De verdad, te sientes bien? –dijo Ryu-.

-Sí, me siento perfectamente.

-Y te vas a sentir mejor –dijo Ryoga- cuando recibas la llamada de Akane, ¿verdad?

Ranma sonrió ampliamente y dijo:

-Sí, quedó en llamarme al llegar con su familia a su pueblo –hizo una pausa y después dijo:- ¡cómo la extraño y apenas ayer la vi!

Se rieron un momento. Después, pidieron comida a domicilio y siguieron viendo la película.

Al terminar de verla, se pusieron a platicar un rato, de todo un poco y salió al tema Kodachi:

-Oye, Taro –dijo Ryoga- ¿de verdad estás interesado en Kodachi?

Taro se avergonzó un poco y después dijo:

-Eh… pues… creo que sí.

Rieron un momento y después, Ranma dijo:

-Me parece muy bien, Kodachi es una buena chica, sólo que, sí debo hacerte una advertencia.

Taro se le quedó viendo y él continuó:

-Ten cuidado con su comida.

-¿Por qué? –dijo curioso-.

-Es que, bueno, no sé por qué, pero le gusta ponerle somníferos jajajaja y te lo digo por experiencia propia jajajaja.

-¿Somníferos? –dijo, algo asustado- pero, ¿por qué haría algo así?

-No sabemos realmente –dijo Ryoga- pero, mejor toma tus precauciones jajajaja.

Taro se quedó muy sorprendido y Ryu le dijo:

-No vayas a decepcionarte de ella sólo por eso, ¿eh?... ya tenemos años de conocerla y es inofensiva, te lo podemos asegurar jajajaja.

-Es muy trabajadora –dijo Ranma- a pesar de no tener ninguna necesidad, porque su familia es de dinero, pero aun así, decidió independizarse y salir adelante sola.

-Además –dijo Ryoga- si de verdad te interesa, sigue conociéndola, pero eso sí, no te tardes demasiado cuando decidas formalizar con ella.

-¿Formalizar con ella? –dijo Taro, más que sorprendido- pero, yo apenas, acabo de conocerla.

-Sí, pero cuando llegue el momento –dijo Ryoga- no te tardes demasiado, te lo digo por experiencia propia.

Ranma y Ryu empezaron a reírse, al recordar que Akari por poco termina a Ryoga por haberse tardado en pedirle que fuera su esposa.

De pronto, se escuchó que el teléfono de Ranma estaba sonando. Él se levantó a contestarlo, pero antes pidió a todos los cielos que no fuera Ukyo, porque ya estaba cansado de que lo siguiera molestando.

Levantó el teléfono y era Akane. Sintió un gran alivio y no pudo evitar sonreír ampliamente. Platicaron un rato y se sintió más tranquilo al saber que ella y su familia habían llegado sin ninguna novedad a Nerima.

Al terminar de hablar con ella, sus amigos lo vieron algo triste y él les dijo:

-No sé por qué, pero, pienso que Akane aún no me ha perdonado del todo.

-¿A qué te refieres? –dijo Ryu-.

-Es que, me porté tan mal con ella por varios meses…

-Si no te hubiera perdonado, no hubiera aceptado casarse contigo –dijo Ryoga- ya no pienses en eso, deja de estar torturándote.

-Pero, entonces, ¿por qué volvió a irse faltando tan poco para nuestra boda?

-Dale tiempo –dijo Ryu- quizás tiene algunos pendientes en su pueblo que debe resolver y mientras ella regresa, Akari y Kaori van a empezar a adelantar con los preparativos para "la boda triple" y después, Akane puede unirse a ellas.

-Tienes razón –dijo Ranma- lo mismo me dijo mi mamá: ella también nos va a empezar a apoyar con eso.

-Bueno, entonces, ya no te preocupes por eso… vas a ver que Akane no va a tardar mucho en regresar –dijo Ryoga-.

-Así lo espero, Ryoga –dijo Ranma- ya no puedo estar alejado de ella por más tiempo.

Después, Ryoga dijo:

-Lástima que Taro no se animó a pedirle matrimonio de una vez a Kodachi: así sería una boda cuádruple jajajajaja.

Taro se atragantó con la gaseosa que estaba bebiendo al escuchar aquello y empezaron a reírse de él.

Siguieron bromeando y platicando un rato más y después, se retiraron.

Al día siguiente, Ranma se levantó muy temprano para ir a trabajar. Antes de irse, se vio al espejo y vio que la herida que Shampoo le había ocasionado estaba algo hinchada y le dolía un poco más:

-Seguramente me golpeó con un anillo… jamás imaginé que fuera tan violenta… -hizo una pausa y después dijo:- Akane… ella es tan distinta… ¡ojalá no tarde en volver!

Salió de su departamento, se subió a su auto y llegó a su dojo. Los estudiantes que ya estaban ahí lo saludaron y aprovecharon para felicitarlo por su compromiso.

Después, fue a su oficina y a los pocos minutos, Kodachi le avisó que Mousse lo estaba buscando:

-Gracias, Kodachi, hazlo pasar, por favor.

-Muy bien, como digas.

Kodachi le avisó a Mousse que ya podía pasar. Mousse entró a su oficina y se saludaron:

-Llegaste a muy buena hora, Mousse –dijo Ranma- Ryoga y Ryu no tardan en llegar, ellos te explicarán a qué grupos les darás clases, porque si te soy sincero, me he desconectado un poco del dojo y ellos se han estado haciendo cargo de todo eso.

-¿De verdad? pero, entonces, ¿todavía no estás dando clases?

-No, todavía no, tengo que guardar reposo por lo menos esta semana, si no es que un poco más… todo depende de lo que me diga el doctor.

-Pero, tengo entendido que ya muy pronto serán los torneos más importantes del año.

-Sí, así es.

-Pero, entonces, ¿no vas a participar?

-No, Mousse, esta vez no podré hacerlo.

-Lo lamento mucho, de verdad… debe ser muy duro para ti no poder participar.

-No, para nada… Ryoga y Ryu van a participar y si tú también te animas, puedes hacerlo.

-No creo estar preparado para algo así, Ranma, dejé algunos años de practicar.

-Bueno, pero todavía hay un poco de tiempo, estoy seguro que Ryoga y Ryu te pueden ayudar a entrenar.

-No sé… es que, siento que ellos todavía me guardan rencor.

-Claro que no… ellos están completamente de acuerdo en que te quedes a trabajar aquí y creo que hasta te tienen una sorpresa.

-¿Una sorpresa?

-Sí

-¿Qué es?

-No me corresponde a mí decírtelo, ya ellos te lo dirán, no comas ansias jajajaja.

Pasaron algunos minutos y ellos llegaron. Se sorprendieron al ver lo puntual que fue Mousse, lo felicitaron y empezaron a enseñarle las instalaciones del dojo. Le presentaron a Kodachi y a Taro. Después, le explicaron a qué grupos debía impartirles las clases.

Mientras tanto, Ranma se había puesto a trabajar. Estaba concentrado leyendo, firmando y sellando algunas actas notariales y escrituras públicas, cuando escuchó que alguien abrió la puerta de su oficina. Sin voltear a ver, dijo:

-Dime, Kodachi.

-Eh… no soy Kodachi jajajaja.

Ranma inmediatamente reconoció esa voz y volteó a ver:

-¿Akane?

-¡Sí, Ranma! –y se acercó a él, para abrazarlo fuertemente-.

Ranma también la abrazó. Aún no creía que ella estuviera ahí y le dijo, sonriendo:

-Pero, ¿cómo es posible que estés aquí?... acaso, ¿estoy soñando?

Akane rio un poco al escucharlo y después, le dijo:

-No, Ranma, no estás soñando.

-Pero, ¿qué no me llamaste ayer para avisarme que ya estabas en Nerima con tu familia?

-Quise hacerte una pequeña broma jajajajaja… mi familia sí regresó, pero, van a procurar venir la próxima semana, porque mis hermanas quieren ayudarme con los preparativos de la boda.

-¡Me hiciste sufrir! –dijo Ranma, sonriendo, pero con algo de reproche-.

-¡No exageres!... ¡sólo fue un día! jajajaja.

-Bueno, eso para mí, es una eternidad.

Akane volvió a reír, pero, al separarse un poco de él y ver bien su rostro, se dio cuenta del golpe que tenía en la boca y cambió su expresión:

-¡Ranma! ¡¿qué te pasó?!

-No tiene importancia.

-Claro que la tiene… ¡¿quién te hizo eso?!

-No te preocupes, de verdad.

Akane iba a decirle algo más, pero, Kodachi entró a la oficina y dijo:

-Perdón, no quise interrumpir.

-Dime, Kodachi –dijo Ranma-.

-Es que… hay una chica que quiere hablar contigo por teléfono, pero no quiso darme su nombre, sólo me dijo que es tu amiga.

-¿Amiga? –dijo Akane, algo molesta-.

-No tengo ninguna amiga, Kodachi –dijo Ranma- pero creo saber de quién se trata… dile que es número equivocado.

-Pero, al contestar dije: "dojo Saotome", no me va a creer.

-No importa, Kodachi… mira, cada vez que llame "esa amiga" tú le dirás así, que es número equivocado, mientras pido un cambio de número de teléfono también aquí.

-¿También? –dijo Akane- hay algo que me estás ocultando, ¿verdad?

Kodachi se quedó viendo y después, dijo:

-Haré lo que me dijiste, Ranma, con permiso –salió de la oficina y cerró la puerta-.

Akane se dirigió a Ranma y le dijo:

-¿Qué está pasando, Ranma?

-Akane, es que… bueno… yo

-¡Se supone que vamos a casarnos y me ocultas cosas! –dijo molesta-.

-Akane, escúchame, de verdad, no tiene importancia.

-Veo que sigues sin tenerme confianza.

-No, no es eso… es sólo que, no quiero mortificarte con cosas que no valen la pena.

-Todo lo que tiene que ver contigo, me importa, Ranma y me duele que no me quieras contar.

Ranma se acercó un poco más a ella, tomó su rostro, le dio un beso y después le dijo:

-Está bien, tienes mucha razón… te voy a contar todo –la tomó de la mano y ambos se sentaron para platicar-.

Por otro lado, en China, Ukyo estaba furiosa porque Ranma no quería hablar con ella. Su papá la encontró en su oficina y le dijo:

-¿Qué haces aquí, Ukyo?... ¿qué no deberías estar trabajando?

-Bueno, yo… eh… necesito hablar contigo.

-¿Ah, sí? ¿de qué?

-Es que… bueno, yo… creo que ya es hora de que tome mis vacaciones, ¿no te parece?

El señor Kuonji se le quedó viendo. No creía lo que estaba escuchando y después, le dijo:

-Con que tus vacaciones, ¿eh?

-Sí.

-A ver, Ukyo, dime: ¿tienes por lo menos ciento cincuenta días de estar trabajando en mi empresa?

-Pues, eh… yo, eh…

-La respuesta es: No… y ya sé por dónde va la cosa: seguramente quieres volver a Japón, ¿verdad?

-No, claro que no –dijo nerviosa-.

-Mejor ve a trabajar antes de que pierda la poca paciencia que me queda contigo.

-Pero, papá…

-Ya me estoy cansando de esto, Ukyo… no vas a volver a Japón y punto... ahora, vuelve a tu trabajo.

Ukyo salió de ahí, muy avergonzada. No sabía qué hacer, porque había estado perdiendo tiempo muy valioso para estar cerca de Ranma:

¡Tengo que conseguir dinero!... -pensó, algo desesperada:- ¡ya sé: voy a vender el auto que mi papá me compró hace tiempo!... ¡tengo que volver cuanto antes a Japón!... no me importa si mi papá se da cuenta después que lo vendí.

Nuevamente en Tokio, después de darle todas las instrucciones a Mousse, Ryoga le dijo:

-Bueno, ahora que ya estás enterado de todo, sólo queda decirte algo más.

-¿Qué sucede?

Ryoga y Ryu voltearon a verse y rieron en complicidad. Después, Ryu le dijo:

-Tienes una cita esta noche y no aceptamos una negativa.

-¿Cita? –dijo, muy sorprendido- no entiendo, ¿de qué están hablando?

-Vas a salir con una chica esta noche –dijo Ryoga- ya lo arreglamos todo.

-Pero, es que, sigo sin entender…

-Se llama Hayami –dijo Ryoga- es una de las amigas de mi novia, es muy bonita y está interesada en conocerte.

-Pero, yo… es que… me toman por sorpresa –dijo, sonriendo nervioso-.

-De eso se trata, Mousse –dijo Ryu- de una sorpresa.

-Pero, aún no estoy preparado para conocer a una chica.

-Mousse –dijo Ryoga- tienes que poner de tu parte si quieres olvidar a "esa tarántula" que tuviste por esposa… dijiste que querías rehacer tu vida.

Ryu se rio por el comentario de Ryoga sobre Shampoo y Mousse dijo:

-Pues, sí, pero…

-No te vas a arrepentir, además, por ahora, sólo conócela y hazte su amigo –dijo Ryoga-.

-Es que, no sé… me siento muy inseguro en ese tema.

-Pues, tienes que sobreponerte –dijo Ryu- por lo menos, inténtalo.

-Voy a pensarlo.

-Oye, no puedes dejarla plantada –dijo Ryoga- la pobre chica aceptó conocerte, no seas así.

Mousse no estaba muy convencido, pero al ver su insistencia, aceptó.

Pasaron algunos minutos y después de que Ranma le contó a Akane sobre lo ocurrido con Shampoo el día anterior y la insistencia de Ukyo al querer comunicarse con él, ella le dijo:

-Ranma, ¿por qué no me dijiste nada de lo que estaba pasando?... pudiste contármelo el sábado o ayer cuando hablamos por teléfono.

-No quería arruinar esa noche tan importante para ambos y pues, a lo de ayer no quise darle importancia... sé que en algún momento, ellas dos tendrán que entender que sólo te amo a ti.

-Ranma, Shampoo está mal de la cabeza, no hay que subestimarla, mira nada más lo que te hizo… ¡iré a buscarla ahora mismo y le daré su merecido! –dijo molesta-.

Ranma sonrió y le dijo:

-No vale la pena, Akane, no te preocupes.

-Pero es que, no puedo permitir que te haga daño –dijo, acariciando suavemente su rostro-.

-Tranquila, ya no lo volverá a hacer.

-No me puedo quedar de brazos cruzados, Ranma.

-No lo estás haciendo, Akane, con el solo hecho de preocuparte por mí y estar a mi lado, ya es más que suficiente –dijo, abrazándola fuertemente y dándole un beso- ahora sólo importa que estamos juntos, que muy pronto nos casaremos y que participarás en los torneos.

-Pero, ¿de verdad crees que alguien como yo, pueda participar en algo tan importante?

-No sólo lo creo, lo aseguro.

-Pero, ¿y tú, Ranma?

-Tú participarás por mí y eso es más que suficiente –dijo, sonriendo- además, voy a tener que comprar, como mínimo, unas cinco estanterías más para poder colocar ahí todos los trofeos que ganes, porque no sólo esta vez vas a participar.

Akane se le quedó viendo y después, le dijo:

-Bueno, está bien, voy a participar, pero no me vayas a regañar si no gano.

Rieron un momento y después, ella volvió a decir:

-Tengo que irme, Ranma, pero te prometo que regresaré más tarde.

-¿A dónde irás?

-Voy a buscar un departamento, donde quedarme.

-Y la suite que te compré, ¿por qué no te quedaste ahí?

-¿De qué estás hablando, Ranma? –dijo, muy sorprendida- ¿cómo que la compraste?

-Sí, la compré para ti y tu familia, mientras nos casamos.

-Pero, ¿por qué no me dijiste nada?

-Porque sabía que no ibas a aceptar si te lo consultaba antes jajajaja.

-Ranma, no debiste hacerlo... no está bien.

-Y yo ya te dije que quiero consentirte y que no acepto que me contradigas… así que, iremos ahora mismo a la suite a dejar tus cosas.

Akane sólo negó con la cabeza y le dijo, sonriendo:

-¿No puedo convencerte de alguna forma para que ya no gastes de esa manera en mí y en mi familia?

-Me temo que no, futura señora Saotome, no va a lograr que cambie de opinión –dijo, sonriendo- ahora, vamos rápidamente, porque me interesa que empieces a entrenar desde hoy para los torneos.

Akane asintió, pero antes de salir del dojo, Ranma aprovechó para presentarle a Taro y a Mousse. Platicaron un momento y después, todos los estudiantes se acercaron a ellos, ya que, estaban muy felices de volver a ver a Akane y también la felicitaron por su compromiso.

Pasó una semana y Akane, aparte de volver a impartir clases, entrenaba muy duro para los torneos, con la ayuda de Ryoga y de Ryu. Ranma sólo la observaba cuando entrenaba y le daba uno que otro consejo por ahí.

Por las tardes, Akane, Akari y Kaori, junto a sus mamás, se reunían con la señora Nodoka para ver todo lo necesario para la "triple boda".

Las tres chicas se habían vuelto muy buenas amigas y estaban muy emocionadas escogiendo el salón, las invitaciones, adornos y sobre todo, sus vestidos de novia: todo debía ser perfecto para ese día tan especial.

Al regresar la familia de Akane a Tokio, sus hermanas también se unieron para apoyarla en los preparativos, sobre todo, Nabiki.

Por otro lado, a la abuela de Shampoo la habían dado de alta y ya había regresado nuevamente a su casa, pero, en todo ese tiempo, no le había dirigido para nada la palabra a su nieta: se mostraba bastante arisca con ella.

Shampoo no le dio la mayor importancia a eso y contrató a dos chicas para que la apoyaran en el restaurante: una se llamaba Rin y la otra Ran (tenían nombres muy extraños), mientras su abuela se recuperaba por completo.

Un día, mientras cerraba el restaurante y cuando Rin y Ran ya se habían retirado, Daisuke llegó a visitarla y ella le dijo:

-Al fin, ¿ya pensaste en algo para sacarle dinero a Ranma?

-En eso he estado, Shampoo.

-¡Ay, qué inútil eres!… ¡no es posible que no se te haya ocurrido algo en esta semana!

-¡Oye! –dijo ofendido- y tú, ¿ya has pensado en algo?

-Yo sí.

-¿En serio? –dijo sorprendido- ¿y qué se te ocurrió?

-Algo muy bueno que nos permitirá sacarle hasta el último centavo a Ranma.

-¿Tanto así?

-Sí.

-Pues, debe ser bastante bueno, para lograr algo así.

-Claro que sí… es muy bueno.

-Dime ya qué es lo que se te ocurrió –dijo ansioso-.

-Este plan involucra a su prometida, así que dime si estás dispuesto a ayudarme.

-¿Involucra a su prometida?... no me digas que estás pensando en un…

-Secuestro.

-¡¿Qué?! –dijo asustado- ¡no, no, no! ¡eso no! ¡no quiero ir a la cárcel!

-Ya sabía que eras un cobarde.

-¡No me digas así!

-¿Me vas a ayudar entonces?

-No, Shampoo, yo paso.

-¡Bien! -dijo molesta- entonces, lo haré yo sola y todo el dinero será para mí y tú no vas a lograr comprar ese carro que tanto quieres.

-Pero, es que… yo…

-Tú decides.

Daisuke se quedó pensando, porque no estaba muy seguro de querer hacerlo y ella volvió a decirle:

-Imagínalo: Ranma haría cualquier cosa por su prometida y nos daría todo el dinero que le pidiéramos a cambio de ella.

-No sé… déjame pensarlo, ¿sí?

-¡No hay nada que pensar!… ¡dime de una vez si estás dispuesto a hacerlo o no!

Daisuke se le quedó viendo y después, le dijo:

-Está bien, te voy a ayudar –y después, pensó:-

¡Todo sea por ese Porsche 911 que he querido comprar desde hace tiempo!

CONTINUARÁ…

Al parecer, es un plan bastante descabellado el que tiene ese par jajaja, pero, ¿creen que lograrán su cometido?... en la próxima parte lo descubrirán jajaja.

Muchas gracias por acompañarme nuevamente en la lectura… les mando muchos saludos. Hasta la próxima. =)