¡Hola nuevamente, amigos lectores!
Acá les traigo un capítulo más de esta historia.
Este capítulo iba a ser ya el penúltimo, pero me quedó demasiado largo y tuve que dividirlo.
Agradezco mucho que estén al pendiente de las actualizaciones. Procuraré subir lo que falta en los próximos días.
Los personajes utilizados son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin fines de lucro.
-Oye, Shampoo –dijo Daisuke- de verdad, ¿no hay otra forma de sacarle dinero a Saotome?
-A ver –dijo Shampoo- ¿tienes alguna otra idea?
-Bueno y si me dejas pensar un poco más… quizás se me ocurra otra cosa.
-No, ya no tenemos tiempo: hay que hacerlo cuanto antes.
-Pero, es que…
-¡Decídete de una buena vez! –dijo Shampoo, muy molesta-.
Daisuke inclinó el rostro y se rascó la nuca un poco nervioso:
-Bueno, ¿qué más da? –dijo resignado- voy a tener que arriesgarme.
Shampoo sonrió satisfecha y después, Daisuke volvió a decirle:
-Oye y… ¿no tienes alguna fotografía de esa chica?
-Ay, Daisuke, han salido varias en los periódicos.
-Sí, pero, últimamente no he comprado ni leído los periódicos… sólo escuché por ahí del compromiso de Saotome, pero, realmente no he visto cómo es su prometida.
Shampoo fue rápidamente a traer el último periódico que había comprado y se lo entregó:
-Es ella… una tal Akane Tendo –dijo, con desprecio-.
-¡Vaya! –dijo Daisuke, muy sorprendido- es muy hermosa: veo que Saotome tiene muy buen gusto… ¡no es para menos que quiera casarse con una chica como ésta!
Shampoo se enfureció. Le arrebató el periódico, lo enrolló y le pegó con él en la cabeza:
-¡Oye! –dijo Daisuke, adolorido, tocando su cabeza-.
-¡No te pedí tu opinión sobre ella!... además, yo no le veo nada del otro mundo.
-Pero, ¿qué dices? esa chica debe ser una modelo de revista… lo extraño es que no la haya visto antes… ¿cómo es posible siendo tan bella?
Shampoo volvió a pegarle, sólo que ahora en uno de sus hombros y él le dijo:
-¡Bueno, está bien, no te enojes!... veré que puedo hacer, porque no es tan sencillo secuestrar a alguien… hay que averiguar dónde vive, qué lugares frecuenta…
-¡Pues, entonces, empieza a hacerlo ya!
-Pero, creo que voy a necesitar ayuda.
-¿A qué te refieres?
-Voy a hablarles a unos amigos para que me apoyen con esto.
-Pero, ¿son de confianza?
-Claro que sí… son unos compañeros que tuve en la secundaria… tú no los conoces porque ellos se fueron a estudiar a otra escuela cuando tú entraste a estudiar la preparatoria.
-¡Bueno, haz lo que tengas qué hacer, pero que sea pronto!
-Está bien, Shampoo y… si todo sale como esperamos, tú podrás devolverle el dinero a tu abuela, yo podré comprarme el auto de mis sueños y quizás hasta podríamos casarnos y viajar por todo el mundo.
-¿Casarnos? –dijo Shampoo, bastante sorprendida-.
-Sí, ¿qué dices?... ¿o planeas seguir trabajando con tu abuela después de lo que le hiciste?
Shampoo se quedó pensando:
Por lo pronto, es mejor que no le contradiga, porque obviamente, jamás me casaría con alguien como él.
Después, le dijo:
-Está bien, Daisuke, me parece excelente la idea de casarnos.
-¿De verdad? –dijo, muy emocionado-.
-Sí.
-Bueno, entonces, me apresuraré a planificarlo todo muy bien para que podamos estar juntos pronto, te lo prometo –y se acercó a darle un beso-.
Después, ella le dijo:
-Creo que es mejor que te vayas ya o si no, mi abuela va a empezar a sospechar.
-Oye, pero, a estas alturas, ya nos ha de haber escuchado jajajajaja más que tú has estado hablando muy fuerte jajajaja.
-No, no lo creo, ahora está en su habitación y debe estar durmiendo.
-Bueno, sí tú lo dices… aunque creo que debemos ser más cuidadosos, no vaya a ser que tu abuela nos arruine el plan jajajaja… -hizo una pausa y después dijo:- mañana vendré a verte nuevamente en la noche para contarte los avances.
-Mejor no vengas, yo te llamaré.
-Bueno, como digas.
Daisuke se despidió de ella y salió del restaurante.
Cuando ya se había ido, Shampoo pensó:
A mí lo único que me interesa es devolverle su dinero a mi abuela, dejar a Ranma en la calle y sin su querida prometida, porque no pienso devolvérsela… ni siquiera a cambio de todo su dinero… esa será mi venganza: ¡si yo no puedo ser feliz, Ranma tampoco lo será!
De pronto, escuchó que su abuela venía bajando las gradas y le dijo:
-Abuelita, ¿necesitas algo?
Ella no le respondió y Shampoo volvió a decirle, bastante molesta:
-¡¿Vas a seguir en esa actitud de no dirigirme la palabra?!... ¡me he estado haciendo cargo de ti todos estos días!… ¡además, yo no tengo la culpa de que hayas creído que tenías una gran cantidad de dinero ahorrada y que no haya sido así!
Su abuela fue a la cocina, tomó un vaso y se sirvió un poco de agua, ignorando lo que acababa de decirle y volvió a subir a su habitación.
Shampoo sólo se le quedó viendo y pensó:
¡Ya no la aguanto!... ¡sólo le devolveré su dinero y me iré muy lejos de aquí!… ¡espero que sea pronto!
Pasaron dos días y Akane se encontraba con sus hermanas, con Akari, Kaori, algunas de sus amigas y la señora Nodoka en una tienda de vestidos de novia y de damas de honor, pues, fueron a probarse nuevamente los vestidos que habían encargado.
A Akari y a Kaori les quedaron perfectamente sus vestidos de novia, pero, en cuanto a Akane, aún tenían que hacerle algunos ajustes a su vestido:
-Señorita –dijo una de las empleadas de la tienda- usted adelgazó bastante en una semana, porque le habíamos tomado muy bien las medidas para hacerle los ajustes al vestido que eligió… pero, ahora, vamos a tener que arreglarlo nuevamente porque se le verá muy flojo si lo dejamos así.
-Akane –dijo Akari, sonriendo- se nota que has estado haciendo mucho ejercicio jajajaja.
-Es cierto –dijo Kaori- porque, ¿cómo es posible que hayas perdido tanto peso en tan poco tiempo?
Akane rio un poco y dijo:
-Es que, he estado entrenando bastante para los torneos jajajajaja.
-No hay que exagerar, linda –dijo la señora Nodoka- pero, al final, si has estado entrenando así no ha sido tu culpa, sino de Ranma… voy a tener que hablar con él muy seriamente –dijo, algo molesta-.
-¡Ay, no tía, por favor! –dijo Akane- él sólo quiere que yo esté preparada para ganar los torneos… por favor, no lo vaya a regañar.
-Lo voy a pensar –dijo la señora Nodoka, no muy convencida- pero, por lo pronto, voy a estar muy al pendiente de tu alimentación, porque seguramente no has estado comiendo bien.
-Bueno, creo que no –dijo, riendo nerviosamente- es que, he estado tan emocionada con todo esto de los torneos y con los preparativos de la boda, que no me he fijado mucho en ese detalle jajaja.
La señora Nodoka sólo negó con la cabeza y Kasumi le dijo, sonriendo:
-No se preocupe, tía Nodoka, yo también voy a estar muy al pendiente de la alimentación de Akane para que ya no descuide ese aspecto.
-Te lo agradecería mucho, querida, porque no queremos que se nos vaya a enfermar faltando tan poco para su boda –dijo sonriendo, la señora Nodoka-.
Akane también sonrió y le dijo:
-Muchas gracias por preocuparse por mí, tía.
Después, las empleadas volvieron a tomarle medidas a Akane y cuando terminaron, le dijeron:
-Muy bien, en tres días estarán listos los ajustes de su vestido… puede pasar por él en la tarde.
-Muchas gracias, así lo haré.
A Akari y a Kaori sí les empacaron de una vez sus vestidos de novia para que pudieran llevárselos: estaban muy emocionadas.
Las chicas que serían las damas de honor también se llevaron de una vez sus vestidos, después de haber elegido entre varios modelos.
Al salir de la tienda, Nabiki le dijo a Akane:
-Procura ya no seguir adelgazando, hermanita o tendrán que volver a ajustar tu vestido y no podrás llevártelo pronto.
-Sí, Nabiki, así lo haré jajajaja.
-Bueno, ahora vamos a recoger las invitaciones –dijo Akari, muy emocionada- porque debemos empezar a repartirlas y Ryoga me tiene que ayudar a hacerlo.
-Conociéndote –dijo Kaori- seguramente vas a invitar a medio Japón, entonces, creo que sí deben empezar ya a repartirlas o no les dará tiempo jajajaja.
Todas rieron un poco mientras iban caminando hacia la imprenta donde habían encargado las invitaciones, pero, no se dieron cuenta, que estaban siendo vigiladas o más bien, que Akane estaba siendo vigilada por los amigos de Daisuke:
-Va a estar difícil poder secuestrarla, Gosunkugi –dijo uno llamado Hiroshi-.
-En algún momento tiene que quedarse sola, Hiroshi… no siempre va a estar acompañada.
-Pero, ya viste que está con lo de los preparativos de su boda… -hizo una pausa y después dijo:- no, yo realmente veo imposible lo que piensan hacer Daisuke y su novia Shampoo.
-Lo que pensamos hacer, querrás decir.
-Pues, sí, pero…
-Piensa en que será un negocio redondo que nos conviene, sin lugar a dudas.
-Pero…
-Vas a poder pagarte la universidad y yo podré pagar las deudas que tengo.
-Por hacer apuestas, ¿verdad?
-Sí, por eso, me urge conseguir el dinero y creo que ésta es la única manera.
-Bueno, creo que tienes razón, hay que hacerlo.
-Sí, sólo hay que esperar a la primera oportunidad en que se quede sola, porque llevárnosla será muy sencillo: es una chica pequeña, débil e indefensa, ¿qué podría salir mal?
-Sí, seguramente no pondrá ninguna resistencia jajajaja.
Y así siguieron riéndose, subestimándola y decidieron seguirla, hasta que se presentara la oportunidad para poder secuestrarla.
Pasaron dos días más y Akane en ningún momento se quedaba sola: por las mañanas entrenaba, por las tardes se reunía con las otras chicas para ver los últimos detalles de su boda y por las noches salía con Ranma. Pero, Daisuke y sus amigos no se daban por vencidos, seguían con la idea de que en algún momento ella tendría que quedarse sola.
Al día siguiente, en la oficina de Ranma, tanto él como sus amigos se encontraban platicando con sus prometidas sobre todo lo relacionado a la triple boda, pues, ellos no habían podido involucrarse mucho y ellas los estaban poniendo al tanto de todo. Después, empezaron a ponerse de acuerdo con lo relativo al banquete que se serviría, pero, de pronto, Kodachi llegó con ellos:
-Perdón por interrumpir.
-¿Qué sucede, Kodachi? –dijo Ranma-.
-Bueno, es que… Shinnosuke está allá afuera y quiere hablar con Akane.
-¿Qué? –dijo Akane, sorprendida y pensó:- creí que ya no me buscaría… no quiero volver a tener problemas con Ranma.
Ranma se puso muy rígido al escuchar a Kodachi y después, pensó:
Tarde o temprano, esto iba a pasar… debo tranquilizarme.
Akane notó la reacción de Ranma, lo agarró del brazo y después, le dijo a Kodachi:
-Gracias, Kodachi, pero, dile por favor, que no puedo atenderlo.
-Muy bien, como digas.
-¿Por qué no quieres hablar con él, Akane? –dijo Ranma-.
Akane se le quedó viendo y le dijo:
-Bueno… es que…
-Si es por mí que te detienes a hablar con él, no lo hagas.
-Pero, Ranma, yo…
-Habla con él… no hay problema, de verdad –dijo, tranquilamente-.
Todos se le quedaron viendo a Ranma, pues, no creían lo que estaban escuchando y él continuó:
-Es tu amigo, Akane, habla con él y después… dile que venga a mi oficina para que le pague los días que estuvo trabajando aquí.
Akane estaba más que sorprendida: no creía que Ranma le estuviera diciendo eso, pero después, le sonrió, le dio un pequeño beso en los labios, lo abrazó fuertemente y le dijo:
-Ahora vuelvo.
Ranma también sonrió y asintió. Sus amigos se acercaron a él y le dijeron:
-Debió ser muy difícil para ti, ¿no es así? –dijo Ryu-.
-La verdad, es que sí –dijo Ranma- pero, Akane me ha demostrado que me ama… vamos a casarnos muy pronto, además, le prometí ya no volver a molestarla con mis celos y lo voy a cumplir.
-¡Así se habla! –dijo Ryoga, poniendo su mano en uno de los hombros de Ranma- me parece muy bien que hayas tomado esa decisión.
-Sí, gracias –dijo Ranma- aunque, en serio, me está costando y mucho, pero, mi amor es más fuerte y debo confiar en ella.
Akane llegó donde estaba Shinnosuke esperándola y se sorprendió mucho al verlo junto a una niña pequeña:
-Hola, Akane –dijo Shinnosuke-.
-Ho… hola, Shinnosuke… ¿cómo has estado?
-Pues, bien, dentro de lo que cabe –dijo, sonriendo de forma nostálgica-.
Akane se le quedó viendo y él continuó:
-Eh… ¿recuerdas que te había dicho que quería presentarte a alguien muy especial para mí?
-Sí, lo recuerdo.
-Bueno, mira… ella es… Aiko –dijo, volteando a ver a la pequeña niña. Después, se dirigió a ella y le dijo:- saluda, princesa, ella es la amiga de la que te hablé.
-Hola, Aane –dijo la niña, no pudiendo pronunciar bien su nombre-.
-Hola, pequeña –dijo Akane, acariciando la cabeza de la niña-.
-Akane, ella es… ella es mi hija –dijo Shinnosuke-.
-¿Qué? –dijo Akane, muy sorprendida, pues no se esperaba algo así- tú… tú… ¿tienes una hija?
-Sí, ella es la luz de mis ojos.
-Pero, Shinnosuke, ¿por qué no me lo habías contado? –dijo, algo molesta-.
-Bueno, es que… no sabía cómo decírtelo.
-¿Cómo pudiste ocultarme que ya soy tía? –dijo, con algo de reproche y después sonrió:- ¡qué maravillosa noticia! –y cargó a la niña-.
Shinnosuke pensó:
Ahora la situación es peor: me considera como un hermano.
Después, Akane le dijo:
-¡Es hermosa, Shinnosuke!... –hizo una pausa y después dijo:- y… ¿tu esposa? ¿por qué no la trajiste?
-Bueno, es que…
De pronto, se acercaron varias estudiantes al darse cuenta de la presencia de Shinnosuke:
-¡Sensei Kobayashi! –dijeron, muy emocionadas- ¡qué alegría volver a verlo!
-Gra… gracias, igualmente –dijo, sonriendo algo apenado-.
-Vino a quedarse nuevamente, ¿verdad? –dijo una estudiante llamada Kogane (la que Ranma regañaba mucho al principio de la historia)-.
-Bueno, yo… -dijo Shinnosuke, pero su hija lo interrumpió:-
-Papi, ¿me compras un helado?
Las estudiantes se sorprendieron al escuchar a la niña y Kogane dijo:
-¿Es su hija, sensei?
-Sí –dijo Shinnosuke- se llama Aiko.
-¡Qué linda es! –dijo Kogane, nuevamente- se parece mucho a usted.
-¿Por qué no nos había contado que es casado? –dijo otra estudiante-.
Shinnosuke sonrió nerviosamente, se rascó la nuca y les dijo:
-Bueno, es que yo… soy viudo.
Todas se sorprendieron mucho al escucharlo y la que hizo la pregunta le dijo, muy avergonzada:
-Lo lamento mucho, fui muy imprudente al hacerle esa pregunta.
-No, no te preocupes, no hay problema.
Akane sólo se quedó viendo y después, Kogane dijo, tratando de cambiar el tema:
-Sensei Kobayashi, si gusta, nosotras podemos llevar a su hija a comprar el helado que quiere, mientras usted platica con la sensei Tendo.
-¡Sí! ¡sí, papi! ¿me das permiso? –dijo la niña, muy emocionada-.
Shinnosuke sonrió y después, le dijo:
-Está bien, pero, sólo tienes permiso de uno, no más.
-¡Ay no sea así, sensei! –dijo Kogane- a los niños les encantan los helados… por lo menos, dele permiso de que se coma dos, ¿sí?
Shinnosuke rio un momento al ver la actitud algo infantil de Kogane y no tuvo de otra más que aceptar la petición.
Kogane y las otras estudiantes se llevaron a la niña y ya quedándose a solas nuevamente, Shinnosuke le dijo a Akane, tomándole la mano izquierda, donde tenía su anillo de compromiso:
-¡Qué diamante tan grande y caro!
Akane quitó rápidamente su mano y él le volvió a decir:
-Veo que, efectivamente, tu compromiso con él, es un hecho.
-Sí, así es, Shinnosuke.
Él se le quedó viendo un momento y después, le dijo:
-¿Sabes? cuando me enteré de esa noticia, no supe qué hacer: me sentí muy desesperado y triste… creí que me iba a morir.
-No digas esas cosas, por favor.
-Es que, no puedo asimilar que te vayas a casar con alguien que te trató muy mal desde un principio… tú misma me lo contaste una vez y después, a pesar de que publicaron en los periódicos que él salía con varias chicas a la vez…
Akane lo interrumpió y le dijo:
-Shinnosuke, Ranma y yo ya aclaramos esos malentendidos.
-¿Malentendidos, Akane? a mí me parece que no… ¿qué hay de ese día cuando lo viste con esa chica que dijo ser su prometida?
-Ella mintió, eso no era cierto.
-Akane, ¿cómo puedes confiar tanto en él?
Akane se molestó y le dijo:
-¡No sé cómo te atreves a decirme eso cuando tú me ocultaste que te habías casado y que tienes una hija!
-Sé que cometí un error al no decírtelo desde un principio, pero…
-Mira, Shinnosuke, si sólo viniste a querer hacerme dudar de Ranma, voy a tener que pedirte que te vayas y que nunca más me vuelvas a buscar, porque sinceramente, ya me cansé de tener que decirte que a ti sólo puedo considerarte como un amigo.
-Pero, Akane…
-Agradezco que te hayas tomado la molestia en venir hasta acá para contarme lo de tu hija, pero, creo que es mejor que te alejes definitivamente de mí.
Shinnosuke inclinó la cabeza y ella continuó:
-Lo siento, Shinnosuke, no quiero ser grosera contigo, pero, es mejor así… yo te aprecio mucho, de verdad, pero si sigues con lo mismo…
-No te preocupes, ya no te voy a molestar –dijo, con voz algo entrecortada- me iré muy lejos y ahora sí me alejaré de ti para que puedas ser feliz con él.
Akane pensó:
Ya con ésta, van tres veces que me dice que se irá y después resulta que no lo hace.
Después, le dijo:
-Lamento que las cosas entre nosotros terminen así, Shinnosuke –hizo una pausa y después, dijo:- pero, antes de que te vayas, pasa a la oficina de Ranma, porque él me dijo que quiere pagarte los días que estuviste trabajando aquí.
-¡Vaya! –dijo, sarcásticamente- ¡qué considerado!
-Ranma tiene buenas intenciones, Shinnosuke –se detuvo un momento y después, dijo:- yo no sé por qué le agarraste tan mala fe desde un principio.
-¡¿Te parece poco que me haya robado tu amor?! –dijo, con algo de desesperación-.
-Él no te robó mi amor, porque nunca te perteneció –hizo una pausa y después, dijo:- siento ser tan dura contigo, pero esa es la verdad.
-¡Akane, yo luché durante años por ti, para que te fijaras en mí!… ¡¿y ahora resulta que un extraño como él, viene y tan fácilmente me quita lo que por derecho me corresponde?!
-Por favor, no sigas, ya no quiero escuchar más sobre ese asunto.
-¡Pues, dile a "tu prometido" que no necesito de su dinero!
-¡No seas orgulloso, Shinnosuke! ¡piensa en tu hija!… ¡necesitas ese dinero!
Él iba a decir algo más, pero, de pronto, llegaron nuevamente las estudiantes con la niña y le dijeron:
-Sensei, ¿usted se va a quedar nuevamente a trabajar aquí? –dijo una de ellas-.
-Es que, lo extrañamos mucho –dijo Kogane-.
-No, no me voy a quedar –dijo, bastante serio- sólo vine a despedirme de "una amiga" –dijo, haciendo énfasis en esas últimas palabras-.
-Debería considerarlo, sensei –dijo nuevamente, Kogane-.
-¡Sí, sensei! –dijeron las demás estudiantes- ¡quédese, por favor!
Y le siguieron insistiendo. Después, Akane le dijo:
-Vamos con Ranma para que te pague lo que te corresponde.
-¡Akane, ya te dije que no!
-¡Y yo te digo que debes pensar en tu hija y no voy a aceptar que me contradigas!… ¡vamos ahora mismo! –después, pensó:- ya se me está quedando esa frase de la mamá de Ranma jajaja.
Shinnosuke estaba algo molesto, pero, al fin, aceptó. Fueron a la oficina de Ranma y aún estaban ahí, Ryoga, Ryu y sus prometidas.
Todos voltearon a verlo y él saludó de mala gana. Ellos respondieron a su saludo y después, salieron de la oficina para que pudiera hablar con Ranma:
-Toma asiento, por favor –dijo Ranma-.
-Así estoy bien, gracias –dijo reseco-.
Akane se dio cuenta que Shinnosuke se estaba portando grosero y le dijo a Ranma:
-¿Sabes? Shinnosuke está muy agradecido contigo porque ese dinero le va a servir de mucho, más aún que tiene una pequeña hija por la cual velar.
-¿Qué? –dijo Ranma, muy sorprendido-.
-Sí, ¿cómo es que se llama? –dijo Akane- ¡ah, sí!: Aiko.
-Eso sí que no me lo esperaba –dijo Ranma-.
-Deberías verla –dijo Akane- se parece mucho a él.
Shinnosuke estaba más que molesto y dijo:
-Creo que es mejor que me vaya.
-No, espera, por favor –dijo Ranma-.
-Se lo agradezco, señor Saotome, pero como le dije antes a Akane: no necesito ese dinero.
Ranma no le hizo caso y terminó de llenar un cheque. Después, se lo entregó y le dijo:
-Esto te pertenece, Shinnosuke, además, creo que sí te va a servir de mucho, para tu hija y tu esposa.
-No tengo esposa –dijo, aún más molesto-.
-Es que, es viudo –dijo Akane-.
-Yo… lo siento mucho –dijo Ranma, muy apenado-.
-No te preocupes, mi amor –dijo Akane, tomándolo del brazo- tú no lo sabías, al igual que yo… todo esto ha sido muy sorpresivo.
Shinnosuke sólo se les quedaba viendo y Ranma le dijo:
-Mira, si necesitas trabajo, puedes contar con él nuevamente… la oportunidad aquí está abierta, por si te interesa.
-Gracias –dijo, sarcásticamente- pero, no creo que sea necesario.
-Siquiera piénsalo, ¿no? –dijo Akane- porque ya no sólo eres tú, también está Aiko.
-Sí, Shinnosuke, considéralo –dijo Ranma- además, sería un gran placer si pudieras acompañarnos para el día de nuestra boda.
Shinnosuke estaba que echaba chispas y Ranma continuó:
-Sé que Akane te tiene mucho aprecio y…
Él lo interrumpió y le dijo, en un tono bastante sarcástico:
-Lo voy a pensar… gracias por todo… adiós.
E iba a salir de la oficina, pero, Akane lo detuvo y le dijo:
-Espera un momento –se dirigió a una silla donde estaba una caja blanca, sacó un sobre y se lo entregó-.
Shinnosuke sostuvo el sobre: era una invitación. Estaba realmente molesto, pero trató de tranquilizarse y dijo:
-Gracias –y se dirigió a la puerta para salir, pero, Akane le dijo todavía:-
-Que te vaya bien… ojalá puedas ir.
Él sólo le dio una última mirada y se fue.
Después, cuando ya se había ido, Akane abrazó fuertemente a Ranma y le dijo:
-Fue muy dulce de tu parte ofrecerle trabajo nuevamente a Shinnosuke, a pesar de los malentendidos que ocasionó entre nosotros.
Ranma sonrió nerviosamente, también la abrazó y le dijo:
-Bueno, primero que nada, lo hice por ti, porque dijiste que le tienes mucho aprecio y que lo consideras como un hermano –hizo una pausa y después, dijo:- perdona que tardara tanto en entenderlo y que te haya molestado con mis celos.
Akane sonrió ampliamente al escucharlo y él continuó:
-Además, aunque de verdad me sorprendió mucho, está el hecho de que tiene una hija y eso conlleva una gran responsabilidad.
-Eres tan considerado al pensar de esa manera… eres tan lindo, gracias.
Ambos sonrieron y se dieron un beso. Después, siguieron platicando con Ryoga, Ryu y sus respectivas prometidas para ver los últimos detalles de la boda triple.
Pasaron las horas y llegó la tarde.
Akane había estado entrenando durante todo ese tiempo, pero, de pronto, vio la hora y recordó algo muy importante:
¡Para hoy en la tarde dijeron que estaría listo mi vestido de novia!... ¡debo ir a recogerlo!
Ranma se acercó a ella y le dijo:
-Creo que por hoy ya ha sido suficiente, Akane… mañana ya no habrá entrenamiento.
-Pero, ¿por qué?... faltan dos días para los torneos –dijo Akane-.
-Sí, pero, también debes descansar –dijo, sonriendo- además, ya estás más que lista, no sólo para participar, sino para ganar.
-¿Tú crees, Ranma?
-Claro que sí, Akane… todo saldrá muy bien, ya verás.
Akane sonrió y le dijo:
-Bueno, entonces, ya que terminó el entrenamiento, voy a aprovechar para pasar a recoger algo muy importante.
-¿De verdad te vas a ir ya? ¿por qué no me esperas para que te acompañe?… mira, tengo aún algunos pendientes en la oficina, pero, voy a apurarme para…
Ella lo interrumpió y le dijo:
-No te preocupes, no queda muy lejos.
-Es que, no me gustaría que te fueras sola.
-Tranquilo, no me va a pasar nada –dijo, sonriendo-.
Ranma no estaba muy convencido, pero después, le dijo:
-Está bien, pero, vete con mucho cuidado, por favor.
-Así lo haré –y le dio un pequeño beso en los labios-.
Ranma sonrió y le dijo:
-Pasaré por ti a la suite dentro de una hora para llevarte a cenar.
-Muy bien, te estaré esperando.
Akane fue a los vestidores para cambiarse rápidamente de ropa y después, salió del dojo. Eran más o menos las seis de la tarde y ya estaba empezando a oscurecer.
Daisuke y sus amigos la vieron salir y por fin, se les presentó esa gran oportunidad que habían estado esperando, durante algunos días, para llevar a cabo su plan.
Akane ya había caminado algunas cuadras, cuando de pronto, le apareció al frente Daisuke con un gorro pasamontañas y le dijo:
-¡Vaya! ¡eres mucho más hermosa en persona!
Akane se le quedó viendo e iba a seguir caminando, pero, él le bloqueó el camino:
-¿A dónde tan de prisa, preciosa?
Akane se dio la vuelta, pero, por detrás le aparecieron los otros dos y Daisuke le dijo, sacando una pistola:
-Tú vendrás con nosotros y será mejor que no te resistas.
-¡Déjenme en paz! –dijo Akane, entre molesta y asustada-.
-Baja la voz, si no quieres que la use –dijo Daisuke, mostrándole más de cerca la pistola-.
-¡Qué excelente idea tuvieron tú y tu novia, Daisuke! –dijo Gosunkugi- porque Saotome tendrá que pagar una muy buena cantidad para rescatar a su prometida jajajaja.
-¡Cállate! –le gritaron al unísono, Daisuke e Hiroshi-.
Akane intentó correr, pero, Gosunkugi e Hiroshi la sujetaron, le taparon la boca y Daisuke dijo:
-Por lo que veo, será por las malas, ¿verdad, linda? –después se dirigió a sus amigos y les dijo:- sujétenla bien, voy a tener que ponerla a dormir –y sacó un paño para mojarlo con cloroformo-.
-Tenías mucha razón –dijo Hiroshi, dirigiéndose a Gosunkugi- es una chica pequeña, débil e indefensa… esto va a ser más fácil de lo que creímos jajajajaja.
CONTINUARÁ…
Perdón si no avanzó mucho la historia en este capítulo, pero en la siguiente parte sí se verá lo que sucederá con Akane. Mi idea era que se viera en esta parte de una vez, pero aún me hacían falta algunas conversaciones y sin querer se alargó bastante.
Muchas gracias por acompañarme en la lectura. Procuraré actualizarla más rápido. =)
