¡Hola, apreciados lectores!
Acá les traigo ya la penúltima parte de esta historia. Muchas gracias a quienes no han dejado de escribirme, de verdad, me animan mucho con sus mensajes.
Los personajes utilizados son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia está escrita sin fines de lucro.
Pasó poco más de una hora y Ranma aún estaba trabajando en su oficina. Ryoga llegó con él y le dijo:
-Oye, ¿todavía no te vas a ir? ya es tarde.
-¿De verdad? ¿qué hora es?
-Ya son más de las siete de la noche.
-¡Rayos! ¿tan pronto?
-Sí, ya Mousse, Kodachi y Taro se fueron… no quisieron molestarte y nos pidieron permiso para salir un poco antes… bueno, Mousse se fue un poco antes jajajaja.
-¿En serio?
-Sí, parece que está muy entusiasmado con Hayami... han estado saliendo todos estos días jajajaja.
-Bueno, me alegro por él –dijo Ranma, sonriendo- me parece muy bien que haya decidido darse una oportunidad para conocerla.
-Sí, al principio no quería, porque dijo que no creía estar listo para conocer otras chicas, pero al final congeniaron muy bien jajajaja.
-Gracias a ti y a tu novia, que sirvieron de cupido jajaja.
Rieron un momento y después, Ranma le dijo:
-Oye, gracias por esperarme.
-Ryu también anda por ahí todavía.
-¿De verdad?... bueno, entonces vámonos ya… los pasaré dejando a sus departamentos y después, iré a buscar a Akane… quedé con ella en que saldríamos esta noche.
Ranma y sus amigos salieron del dojo. Él los llevó en su auto y después de pasar a dejarlos a sus respectivos departamentos, fue a la suite donde Akane y su familia estaban viviendo.
Tocó a la puerta y Kasumi le abrió:
-Hola, Ranma –le dijo, sonriendo-.
-¿Qué tal, Kasumi?... disculpa, vengo por Akane, ¿ya está lista?
-¿Akane? –dijo Kasumi, cambiando su expresión- pero, creí que estaba contigo.
-No –dijo sorprendido- ella salió mucho antes: me dijo que tenía que pasar a recoger algo y que después nos veríamos acá.
-No, Ranma, aquí no ha venido.
Ranma se preocupó y le dijo:
-Pero, salió del dojo hace más de una hora, no puede ser que aún no haya venido… ¿tienes idea de qué era lo que debía pasar recogiendo?
Kasumi se quedó pensando y después le dijo:
-Bueno, ahora que recuerdo, para hoy quedaron en entregarle su vestido de novia…
-¿Su vestido de novia? ¿y en qué tienda lo encargó?
-No recuerdo muy bien el nombre de la tienda, pero creo que nos dieron una tarjeta donde está la dirección y el teléfono de ese lugar.
-¿Podrías darme esa tarjeta, por favor?
-Sí, claro, ahora la traigo.
Nabiki vio que Kasumi estaba buscando algo y le dijo:
-¿Qué sucede, Kasumi?
-¿Sabes dónde está la tarjeta que nos dieron en la tienda de vestidos de novia?
-¿Para qué la buscas?
-Es que Akane salió hace más de una hora del dojo de Ranma para pasar a recoger su vestido y no sabemos nada de ella… y yo realmente aún no me ubico muy bien aquí en Tokio como para poder explicarle cómo llegar.
-Yo tampoco me ubico muy bien, pero creo que esa tarjeta la dejamos en la cocina.
Fueron a ver rápidamente y la encontraron:
-Acá está, Ranma –dijo Kasumi-.
-Gracias, Kasumi, iré a buscarla ahora mismo –y salió rápidamente para allá-.
Kasumi y Nabiki se quedaron muy preocupadas:
-¿Crees que debamos contarle a papá? –dijo Nabiki-.
-Esperemos un poco más, Nabiki, porque sólo vamos a asustarlo y quizás Akane esté en la tienda de novias probándose nuevamente su vestido.
-Ojalá así sea, Kasumi.
Pasaron algunos minutos y Ranma llegó a la tienda de vestidos de novia, pero, ya estaba cerrada. Tocó varias veces. Al fin le abrieron y él les preguntó por ella:
-Sí, es cierto que para hoy le dijimos a la señorita Tendo que estaría listo su vestido –dijo la dueña de la tienda- la estuvimos esperando, pero nunca vino acá.
-¡No puede ser! –dijo Ranma, muy preocupado- no debí permitir que saliera sola a estas horas… ¿a dónde pudo haber ido? –se preguntó a sí mismo-.
La dueña de la tienda se le quedó viendo y le dijo:
-No se preocupe, quizás ella tuvo que hacer alguna otra diligencia y ya no le dio tiempo de venir acá… a lo mejor se cruzaron por el camino y ella ya debe estar en su casa.
-Ojalá tenga razón.
-Verá que sí –hizo una pausa y después, le dijo:- ¿se va a llevar el vestido?
Ranma sólo podía pensar en encontrar a Akane, pero después, le dijo:
-Sí, está bien, me lo llevaré… ¿debo pagar algo más por él?
-No, ya está cancelado, no se preocupe.
Ranma lo recibió, le agradeció y la señora le dijo:
-Espero que su prometida esté bien.
Él volvió a agradecerle. Guardó el vestido en su auto y después, fue a un teléfono público para llamar a la familia de Akane y preguntarles sí ya había aparecido, a lo que respondieron que no.
Ranma empezó a buscarla por todas partes. Hasta fue a buscarla a la casa de Akari y después, a la de Kaori, pero no estaba con ninguna de ellas.
Más tarde, fue a la casa de sus padres, pero tampoco estaba con ellos:
-No, hijo –dijo su mamá- aquí no ha venido.
-¿Dónde más podrá estar?... la he buscado por todos lados –dijo, bastante preocupado-.
-¿A tus amigos ya les preguntaste? –dijo su papá-.
-Ellos salieron a la misma hora que yo, no creo que sepan algo… ¿qué voy a hacer?... ¡jamás podré perdonarme si le pasa algo!
-Tranquilízate, cariño –dijo su mamá- ¿por qué no llamas nuevamente a su familia?... quizás ya llegó.
-Hace cinco minutos que llamé, mamá.
-Hazlo de nuevo.
Ranma volvió a llamar, pero, nuevamente, le dijeron que no había llegado.
Estaba desesperado pues ya casi iban a dar las diez de la noche y Akane no aparecía:
-¡Voy a tener que ir al Ministerio Público a denunciar su desaparición! ¡no puedo esperar más!
Sus padres voltearon a verse y después, su mamá le dijo:
-Está bien, hijo… si quieres, te acompañamos.
-Se los agradezco mucho, pero, no se preocupen… cualquier cosa, los estaré llamando –y salió rápidamente-.
Se subió a su auto y se puso en camino. Llegó a las instalaciones del Ministerio Público y habló con uno de los fiscales:
-Quiero hacer una denuncia por desaparición, por favor.
-Está bien –dijo el fiscal- en un momento le tomo todos sus datos.
-Gracias.
En lo que estaba esperando, alguien le habló por detrás:
-¿Ranma?
Él se quedó estático al escuchar esa voz. Después, volteó a ver:
-¡Akane! –dijo, muy feliz, abrazándola fuertemente- ¡mi amor! ¿estás bien?
-Sí, estoy bien, Ranma, no te preocupes.
Ranma estaba que no lo creía y después, le dijo, tomando su rostro:
-¡No sabes lo angustiado que he estado al no saber de ti!... ¡te busqué por todas partes!... ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué estás aquí?
-Ranma –dijo, un poco seria- perdona que no haya llamado antes, se me fue la hora dando mi declaración…
Ranma la escuchaba atentamente y ella continuó:
-Es que… intentaron secuestrarme.
-¡¿Qué?! –dijo muy sorprendido y furioso a la vez-.
-Tranquilízate, por favor.
-¡¿Cómo quieres que me tranquilice, sabiendo que estuviste en peligro?! –después, volteó a ver sus manos y las tenía vendadas- ¡¿se atrevieron a hacerte daño?!
De pronto, un fiscal se acercó a ellos:
-Licenciado Saotome, gusto de saludarlo –dijo, dándole la mano-.
-¿Cómo está, fiscal Yamamoto? –dijo, tratando de tranquilizarse-.
-Muy bien, gracias.
-Ranma –dijo Akane- él tomó mi declaración.
-¿De verdad? –dijo Ranma-.
-Sí, licenciado Saotome –dijo el fiscal Yamamoto- y déjeme decirle que tiene una prometida muy valiente.
Ranma se le quedó viendo y él continuó:
-La señorita Tendo estuvo en peligro de ser secuestrada, pero, gracias a sus conocimientos en artes marciales, pudo hacerle frente a esos delincuentes.
Ranma volteó a ver a Akane y ella le dijo:
-Eran tres tipos, uno sacó una pistola para asustarme y luego, les pidió a los otros dos que me sujetaran… querían dormirme para llevarme y poder, después, pedirte dinero como rescate.
Ranma estaba más que furioso. Iba a decir algo, pero el fiscal lo interrumpió:
-Esos tipos fueron tan torpes al atreverse siquiera a pensar que podrían secuestrar a su prometida –hizo una pausa- todo indica que no han leído los periódicos ni visto noticias, porque todo Japón está enterado que usted conoció a su futura esposa cuando llegó a trabajar a su dojo para impartir clases de artes marciales y que recientemente ha estado entrenando para participar en los torneos más importantes del año.
-Y… ¿ya saben quiénes fueron? –preguntó Ranma-.
-Sí, ya los identificamos, se trata de Daisuke Nakamura, Hiroshi Kato y Hikaro Gosunkugi.
-¡¿Qué?! –dijo Ranma, bastante molesto y sorprendido a la vez-.
-¿Los conoces? –dijo Akane-.
-¡Sí! ¡los tres fueron mis compañeros en la secundaria!... ¡los mataré! –dijo furioso-.
Akane lo sujetó del brazo y el fiscal le dijo:
-A ver, le voy a pedir que se tranquilice, licenciado Saotome, usted no va a matar a nadie ¿me escuchó?
-¡Exijo hablar con ellos en este instante! –dijo Ranma, todavía furioso-.
-¿Para qué, Ranma? –dijo Akane- no vale la pena.
-A ver, licenciado –dijo nuevamente el fiscal- usted conoce muy bien los procedimientos y sabe que los delincuentes primero tienen que ser puestos a disposición del juez competente.
-Pero, yo… -dijo Ranma-.
-Hazle caso al fiscal, Ranma –dijo Akane, preocupada-.
Ranma volteó a verla, tomó sus manos vendadas y le dijo:
-Akane, no me hubiera importado dar todo mi dinero si eso evitaba que te lastimaran.
-Bueno –dijo Akane, sonriendo nerviosamente- no me lastimaron.
-Pero, ¿qué te pasó en las manos?
-La señorita –dijo el fiscal- se lastimó los nudillos al golpearlos: hubiera visto cómo quedaron esos sujetos…
Akane se rio y dijo:
-Creo que se me pasó la mano, Ranma jajajaja… los dejé noqueados, los amarré con las cuerdas que ellos llevaban para amarrarme a mí y algunas personas que vieron la escena, me ayudaron a llamar a la policía.
Ranma se le quedó viendo y después, el fiscal le dijo:
-Por eso, aunque le permitiera hablar con esos delincuentes, de todas formas no sería posible porque están hospitalizados y su situación es bastante grave… quién sabe si sobrevivirán.
Akane inclinó su rostro, muy avergonzada y dijo:
-Yo, de verdad, lo siento… yo no quería que eso pasara, pero…
Ranma no la dejó terminar y la abrazó fuertemente, levantándola del piso:
-¡Estoy muy orgulloso de ti, mi amor! –dijo, muy feliz- ¡le hiciste frente a esos tipos tú sola! ¡eso es admirable!... ¡te felicito!
Akane rio nerviosamente, muy sonrojada y le dijo:
-Gracias, Ranma… es que, me ha servido mucho el entrenamiento de estos días: tú y tus amigos me han ayudado bastante.
Ranma sonrió y después, le dijo:
-No, Akane… de por sí ya eres una experta y con esto queda más que demostrado que estás preparada no sólo para ganar los torneos, sino para la vida, porque en realidad ese es el objetivo de las artes marciales: saber defenderse cuando la ocasión lo amerita.
Akane sonrió ampliamente y lo abrazó muy fuerte. Después, Ranma se dirigió al fiscal:
-Aunque mi prometida haya logrado repeler el ataque hacia su persona y que estos delitos se persiguen de oficio, voy a constituirme como querellante adhesivo para coadyuvar al Ministerio Público en la investigación: quiero que el proceso se agilice y esos tipos paguen por lo que intentaron hacer.
-Me parece muy bien, licenciado, mañana mismo puede presentar su solicitud.
Ranma le agradeció al fiscal y después, le dijo a Akane:
-Vámonos ya, tienes que descansar porque esta noche ha sido muy larga para ti.
Akane asintió sonriendo.
Salieron de esa institución y se subieron al auto de Ranma. Al llegar al edificio donde Akane estaba viviendo con su familia, Ranma le dijo:
-Tengo algo para ti.
-¿De verdad?
-Sí –y fue a abrir el portaequipaje de su auto- toma –dijo, entregándole una caja blanca-.
Akane reconoció esa caja de inmediato:
-¡Es mi vestido de novia!
-Exactamente… tus hermanas me dijeron que para hoy habían quedado en entregártelo y que seguramente habías pasado a traerlo.
-Sí, eso pensaba hacer, pero, luego sucedió todo aquello… -hizo una pausa y después, le dijo:- pero, no abriste la caja, ¿verdad?
Ranma rio un poco y después, le dijo:
-No, no la abrí.
-¿De verdad?... ¿no me estás mintiendo?
-Claro que no, Akane… ¿cómo crees? Jajajaja… cuando me lo entregaron, en mi mente sólo estaba encontrarte… no tuve cabeza para hacer algo así jajajaja… además, ahora lo que menos quiero es tener problemas contigo, porque no me gustaría terminar como esos tipos que intentaron secuestrarte jajajaja.
-¡¿Cómo crees?! –dijo Akane, riendo también- ¡jamás haría algo así!... ¡no es para tanto!
-Bueno, por si las dudas, es mejor que tenga mucho cuidado contigo de ahora en adelante jajajaja.
Ambos rieron un momento y después, entraron al edificio.
La familia de Akane estaba muy preocupada por ella (pues, al final, el padre de Akane sí se había enterado de su desaparición), pero, al verla llegar, la abrazaron fuertemente y ella les contó todo lo que había pasado:
-¡Mi pequeña! –dijo el señor Soun, llorando a mares- ¡me alegra que estés bien! –después, se dirigió a Ranma y le dijo:- gracias por traerla sana y salva.
-Sí, Ranma –dijo Kasumi- gracias por todo.
Ranma sonrió y Nabiki le dijo a Akane:
-¡No quiero ni imaginarme como quedaron esos sujetos, hermanita! Jajajaja, pero al final se lo tienen muy bien merecido jajajaja.
Todos rieron un momento y después, Ranma le dijo a Akane:
-Te prometo que llegaré hasta el fondo de este asunto… esos tipos van a pasar muchos años en la cárcel, de eso me voy a encargar personalmente –hizo una pausa y después, dijo:- por lo pronto, mañana no salgas, quédate a descansar.
-Pero, Ranma…
-No voy a aceptar que me contradigas, ¿está claro?
Akane rio un momento y después, le dijo:
-Está bien, como digas jajajaja.
Platicaron un momento más. Después, Akane acompañó a Ranma a la puerta y él le dijo, antes de irse:
-Oye… mucho cuidado con estas armas mortales, ¿eh? –dijo, tomando sus manos-.
-¡Ay, Ranma! ¡qué cosas dices! –dijo muy sonrojada, inclinando la cabeza-.
Ambos rieron un momento y después, él le dijo:
-Mañana vendré a verte.
-Está bien, te estaré esperando.
Se dieron un beso y se despidieron. Después, Ranma fue con sus padres para contarles que Akane ya había aparecido, para que ya no estuvieran preocupados.
Al día siguiente, tres muchachos empezaban a reaccionar después de haber tenido una noche muy difícil en el hospital. Una enfermera se había quedado a cuidarlos y cuando vio que ya estaban despertando, fue a avisarle rápidamente a un doctor:
-Doctor Tofu, ya despertaron los muchachos que entraron gravemente ayer al hospital.
-¿De verdad?... muy bien, iré a verlos.
-Pobres chicos, ¿no cree doctor?... pareciera como si diez camiones les hubieran pasado encima.
El doctor se rio y ella continuó:
-¿Cómo pudieron atacarlos así?... seguramente fue un grupo compuesto por lo menos por veinte hombres, para que quedaran en ese estado.
El doctor volvió a reír y le dijo:
-¡Qué grupo de veinte hombres ni que nada! jajajaja… fue una chica solamente jajajaja.
-Doctor, no bromee así.
-Es la verdad… esos chicos intentaron secuestrarla ayer, pero, no contaban con que se trataba de una artista marcial.
-¿En serio?
-Sí, intentaron secuestrar a Akane Tendo.
-¿La prometida del artista marcial más reconocido de Japón?... ¡no le creo, doctor! ¡¿cómo va a ser eso posible?! ¡si los periódicos y los noticieros no paran de hablar de ella!
-Pues, ya ves: ni siquiera se informaron un poco antes de llevar a cabo esa fechoría jajajaja.
-¡Qué cabezas de chorlito! jajajaja.
Mientras tanto, Hiroshi, (uno de los secuestradores), le dijo a Gosunkugi, con mucha dificultad (ya que estaban en la misma habitación):
-Con que una chica pequeña, débil e indefensa, ¿eh?
-¡Yo cómo iba a saber que reaccionaría así! –dijo Gosunkugi- además, ¡tú me habías dado la razón cuando dije eso!… pero, al final, los culpables son Daisuke y su flamante novia por no haberse percatado de eso.
-¡Diablos! –dijo Daisuke- ¡no siento las piernas!
-No debimos hacerte caso, Daisuke –dijo Hiroshi- ahora estamos en un grave aprieto: ¡iremos a la cárcel y quién sabe si podremos volver a caminar!
-¡Mi rostro! –dijo Gosunkugi- ¡mi hermoso rostro!... ¡quizás hasta me lo desfiguró!
Daisuke e Hiroshi sólo voltearon a verlo y después, Gosunkugi volvió a decir:
-¡Pero esto no se va a quedar así!… ¡sí ir a la cárcel es lo más seguro, todos iremos, sin excepción!
-¿Qué quieres decir? –dijo Daisuke, muy adolorido-.
-Que tu novia Shampoo es tan responsable de esto como nosotros y también debe ir a la cárcel…
-No te atreverías a delatarla, ¿verdad?
-Claro que sí… quizás hasta me rebajen unos cuantos años por colaborar.
-¡Yo no dejaré que lo hagas! –dijo molesto-.
-Trata de impedírmelo… así como estás, no vas a poder hacer nada.
De pronto, entró a la habitación el doctor Tofu, acompañado por el fiscal Yamamoto. Hiroshi al ver al doctor, le preguntó rápidamente:
-Doctor, dígame la verdad: ¿volveré a caminar?
El doctor rio un poco al escuchar su pregunta y después, le dijo:
-Lo siento, no podría decírtelo con certeza… no quiero darte falsas esperanzas.
-¡¿Qué?! –dijo Hiroshi, muy desesperado y con ganas de llorar-.
Daisuke y Gosunkugi voltearon a verse muy preocupados al escuchar al doctor, pero obviamente, él les estaba haciendo una broma.
El fiscal sólo negó con la cabeza y después, les dijo:
-Hola, muchachos… qué bueno que ya hayan despertado, porque vengo a avisarles que hoy por la tarde serán puestos a disposición del juez para que den su declaración.
-¿Usted es fiscal? –dijo, Gosunkugi-.
-Sí, así es.
-Tengo algo que decirle…
-¡No te atrevas! –dijo Daisuke-.
-¡Guarde silencio! –dijo el fiscal, interrumpiéndolo y después, se dirigió a Gosunkugi:- ¿qué iba a decirme?
-Es que, alguien más participó en esto…
-¿Ah, sí? ¿quién? –dijo, nuevamente el fiscal-.
-La novia de Daisuke… ella junto a él, dieron la idea y nosotros…
-Ustedes la llevaron a cabo porque obtendrían un beneficio económico, ¿no es así?
-Sí y estamos muy arrepentidos –dijo Hiroshi-.
-Bueno, ¿y cuál es el nombre de esa chica? –dijo el fiscal-.
Por otro lado, todo Japón ya se había enterado de la gran hazaña de Akane porque en los periódicos y en los noticieros no paraban de hablar sobre la tentativa de secuestro hacia ella y denominaron ese hecho como: "el secuestro más ridículo de la historia", porque ¿quién en sus cinco sentidos se atrevería siquiera a considerar que lograría secuestrar a una artista marcial?
Sin querer, Akane había ganado mucha más fama por ese "lamentable suceso".
Pasaron algunas horas y en el restaurante de la abuela de Shampoo, las chicas Rin y Ran no paraban de hablar de eso. Shampoo estaba muy nerviosa y la señora Cologne, al fin se dirigió a ella y le dijo:
-¡Qué noviecito el tuyo, Shampoo!
Ella estaba limpiando unas mesas y se sorprendió al escuchar a su abuela:
-Eh… Daisuke nunca fue mi novio, abuela… yo jamás me fijaría en alguien como él, peor aún, al enterarme que es un delincuente –dijo sonriendo, nerviosamente-.
La abuela se le quedó viendo y ella continuó:
-Lo bueno es que me di cuenta a tiempo, ¿no te parece?
-¿De verdad? –dijo su abuela, sarcásticamente-.
-Señorita Shampoo –dijo Rin- yo pensé que sí era su novio, porque la visitaba con mucha frecuencia.
-¡No, no es mi novio!
-Pero, los veíamos casi siempre juntos –dijo Ran-.
-¡Que no es mi novio y ya no quiero hablar más de ese asunto! –dijo, bastante molesta-.
Las tres se le quedaron viendo y después, no pudiendo contenerse más, la señora Cologne, le dijo:
-¡Ya basta, Shampoo! ¡deja de fingir!
Shampoo se sorprendió mucho al verla tan molesta y después, le dijo:
-No sé de qué estás hablando, abuela.
-¡Sabes muy bien de qué estoy hablando!... ¡no creas que no estoy enterada de todo!
-Sigo sin entender, abuela –dijo, bastante nerviosa-.
-Con que no entiendes a qué me refiero, ¿eh?
-No.
-¡Sé que tú me robaste mis ahorros y que te pusiste de acuerdo con Daisuke para secuestrar a esa chica! –dijo furiosa-.
Rin y Ran estaban más que sorprendidas al escuchar a la señora Cologne.
Shampoo se asustó mucho y le dijo:
-¡Abuela, estás alucinando, sabes muy bien que yo sería incapaz de hacer algo así!
Su abuela iba a responderle, pero, en ese momento, llegaron algunos fiscales con la policía y dijeron:
-Buscamos a Shampoo Zheng.
-Es ella –dijo, la abuela señalándola-.
-Muy bien –dijo uno de los fiscales, acercándose a Shampoo- señorita Zheng, queda usted detenida por el delito de secuestro en tentativa en contra de la señorita Akane Tendo.
-¡¿Qué?! –dijo Shampoo, bastante asustada-¡esto es un error! ¡yo no he hecho nada!
-Es mejor que colabore, señorita –volvió a decir el fiscal-.
-¡Abuelita, ayúdame! –dijo Shampoo, porque ya le estaban colocando las esposas- ¡diles que yo no he hecho nada malo! ¡diles que se equivocan!
-Lo siento, Shampoo –dijo la señora Cologne, con tristeza- yo… pude soportar que me robaras los ahorros de toda mi vida, pero, que le hayas propuesto a Daisuke un secuestro, eso sí que no puedo dejarlo pasar.
Shampoo se sorprendió mucho al escuchar a su abuela y ella continuó:
-Estoy dispuesta a declarar todo lo que escuché esa noche, cuando te pusiste de acuerdo con él para llevar a cabo el secuestro y también, estoy dispuesta a afrontar las consecuencias por haber retenido esa información.
-¡Pero, abuelita, tú no puedes hacerme esto!... ¡soy tu única nieta! –dijo con desesperación-.
-Debes hacerte responsable de tus actos, Shampoo –dijo nuevamente, la señora Cologne-.
-¡Llévensela ya! –dijo el fiscal-.
Shampoo lloraba y gritaba que la soltaran, pero, obviamente no le hicieron caso. Después, el fiscal se dirigió a la señora Cologne y le dijo:
-La estaremos esperando en el Ministerio Público para que rinda su declaración.
Ella únicamente asintió al escucharlo y Rin y Ran se acercaron a abrazarla.
Los policías subieron a Shampoo a la patrulla y se la llevaron de ahí.
La señora Cologne no dejó de sentirse muy mal al ver a su nieta en esa situación, pero eso era lo correcto, debía pagar por lo que había hecho.
CONTINUARÁ…
Ahora sí ya falta muy poco para que esta historia termine, pero quiero comentarles que ya tengo otro proyecto por ahí, va a ser siempre una historia alterna de nuestra pareja favorita: Ranma y Akane.
Me parece que va a ser un poco más larga que ésta. Por si se animan, será un grato placer que puedan acompañarme en la lectura nuevamente. Voy a tratar de compartirles la primera parte en estos días.
Muchas gracias por todo el apoyo que me han brindado al escribirme, de verdad, lo valoro mucho.
Nos vemos muy pronto. Les mando muchos saludos. =)
