Buenas mis lectores, al final he decidido utilizar el Mundo e historia de Warcraft 3 y si me da la cabeza, continuaría con WoW.

Espero que todos los sucesos que vaya relatando vayan en orden, de última me gustaría que me lo comentaran para poder re editar todo, ya que tengo bastantes ideas para esta historia.

Nuestros dos protagonistas evolucionaran al paso del tiempo.

Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.

En el capítulo Anterior:

(Mundo de Bloodborne)

Sintió como absorbía la sangre de la criatura, pero se estaba desvaneciendo en el suelo, parece que por fin había encontrado la paz.

Él pensó que sería su última cacería y finalmente podría dormir, pero al haber matado un grande y morir en el sueño del cazador todo se distorsionaría y llevaría al cazador a un lugar nunca antes visto por él.

(Mundo de Dark souls)

El cerró los ojos para dejar que todo terminara y el cuerpo del ser de cenizas se desintegro totalmente, pero gracias a eso la hoguera original se pudo avivar, no al punto que las anteriores veces, pero lo suficiente para un par de años.

Pero esto significaba que ya no habría otra manera de avivarla y la era de oscuridad era inevitable, era parte del ciclo, de una u otra forma llegaría.

Pero al haber hecho algo único, su destino tendría un giro de 180 grados y una vez más viviría para hacer otra historia.

Comienzo del capítulo 1: Un nuevo hogar.

En el mundo de Azeroth, más específicamente en una pequeña choza en medio de una pequeña tormenta, Un orco llamado Thrall se despertó de una "Supuesta pesadilla" que en realidad no era así.

Los orcos son unas criaturas brutales, sin miedo y con una ferocidad sin igual, son conocidos por su fortaleza y persistencia, pesan alrededor de 110 y 135 kilos, su altura puede alcanzar los 2 metros y medio, su color de piel característico es de un verde claro.

Pero esto era por la contaminación sufrida por la magia vil de los brujos oscuros.

Thrall salió de la cabaña con su armadura y con una notable cara de confusión.

Thrall: ¿Qué clase de pesadilla fue esa?

En el paisaje verdoso que rodeaba la choza de Thrall se podía observar a un cuervo girando cerca del orco.

Acompañado con el sonido de la lluvia, el cuervo para sorpresa del orco, este empezó a hablar como si estuviera esperando que Thrall digiera esas palabras.

Profeta: No ha sido una pesadilla joven jefe, ha sido una visión, sígueme y te revelaré lo que te depara el futuro.

Esto le causo intriga al orco de gran manera, entonces decidió una cosa.

Thrall: No sé qué está ocurriendo...Pero seguiré el juego.

El orco agarro su martillo y se subió a su lobo gélido para seguir al cuervo para sacarse sus dudas sobre su sueño.

En el paso, se encontró unos pequeños obstáculos como los murlocs pero fueron superados con un poco de facilidad hasta lograr alcanzar la montaña más alta donde se podía ver todos los alrededores.

Cuando vio que el cuervo se detuvo, Thrall hizo lo mismo, pero no esperaba que el anterior dicho se transformara en un humano.

Profeta: Saludos, hijo de Durotan, sabía que encontrarías el camino.

Thrall: Eres tu quien aparecía en mi visión ¿Quién eres? ¿De qué me conoces?

Profeta: Conozco muchas cosas joven jefe, de ti y de tu pueblo, mi identidad en este momento no importa, lo que sí importa es que reúnas a tu gente y abandones estas costas inmediatamente.

Esto sorprendió al orco y no tardó en responder con un leve tono amenazante.

Thrall: ¿Irnos? ¿De qué hablas humano?

Profeta: ¿Humano? Jejeje... Deje atrás mi humanidad hace mucho tiempo, ahora soy algo...diferente, has de saber que he visto el futuro y también la gran sombra ardiente que viene a consumir este mundo, tú también la sientes... ¿Verdad?

Esto sorprendió al joven jefe de la horda, ya que él sabía que era lo que se avecinaba.

Thrall: Los demonios...regresan.

Profeta: Si... Y llevar a tu gente al otro lado del mar, hasta las lejanas tierras de Kalimdor ¡Es tu única posibilidad de hacerles frente!

Esto le genero más dudas al orco pero sus preguntas tendrían que esperar.

Thrall: ¿Pero cómo podemos...?

Profeta: Responderé a tus preguntas a su debido tiempo, joven jefe, por ahora, reúne a tus guerreros y prepárate para dejar esta tierra, volveremos a hablar.

El profeta se iba a transformar para irse del lugar, pero recordó que tenía una última cosa que avisarle.

Profeta: Una cosa más, joven jefe, dentro de un par de minutos, dos individuos con aspectos humanos aparecerán donde estamos parados, esos dos seres podrían hacer que el destino cambie, para uno mejor o peor, necesito que los cuides.

El Profeta se acercó a Thrall y le dio un pergamino.

Thrall: ¿Qué es esto? ¿Y quiénes son los que aparecerán aquí?

Profeta: Son dos seres que nunca se había visto antes, uno es un cazador ligado a la sangre y el otro es ser de cenizas que posee un alma nunca antes conocida, ese pergamino tienes que dárselo a ellos dos, antes de que ustedes se suban a los barcos, asegúrate de que lo usen.

Con eso dicho el profeta se transformó en cuervo y se marchó del lugar, dejando a un Thrall muy confundido.

Thrall: Nada de esto tiene sentido, Pero los espíritus me dicen que debo confiar en él.

El joven jefe decidió esperar un poco en el mismo lugar durante unos minutos, según el profeta, dos individuos llegarían a ese lugar.

Cuando ya había pasado un rato, Thrall se iba a dar por vencido, pero escucho el sonido característico de fuego y un sonido de algo espeso.

Se dio la vuelta y vio como una llama, junto con una columna de sangre surgían del suelo, lo que sorprendió al orco sin dudarlo, esto lo puso tenso e inmediatamente agarro su martillo y su lobo gélido también estaba a la defensiva.

Estas dos columnas cuanto creció lo suficiente, rápidamente se desvanecieron, mostrando a dos hombre con atuendos diferentes, los cuales ya conocemos su aspecto. (De lo contrario lean de vuelta el prólogo XD)

Estos solo cayeron al suelo inconscientes con sus respectivas armas al lado, lo que dejo al orco bastante sorprendido.

Thrall: Esto cada vez es más confuso, ¿Qué importancia tienen estos humanos?

El orco con la ayuda de su lobo gélido llevo a los dos hombres a su cabaña, no los dejaría tirado en medio de la lluvia, más que todo porque el profeta le conto de ellos.

Dejo en el suelo a los dos nuevos invitados dentro de su choza, mientras que él se acostó en su cama con el martillo al lado en caso de que despertaran.

Se aseguró de que su lobo gélido estuviera atento a cualquier movimiento de los invitados, este rugiría para despertarlo, así que no tenía nada de qué preocuparse.

La noche lluviosa pasó a un clima despejado, con un sol que estaba empezando a salir para iluminar todo, una vez más.

El joven jefe seguía dormido pero sus dos invitados empezaron a despertarse, pero estos al sentirse que estaban vivos se levantaron abruptamente y procedieron a salir a fuera de la choza con desesperación.

Esto despertó al Lobo gélido que empezó a ladrar descontroladamente, lo que llevo a que Thrall se despertara y agarrara su martillo con gran rapidez.

El ser de cenizas y el cazador se detuvieron cerca del precipicio, ambos cayendo de rodillas, excepto el cazador que estaba totalmente acostado en el suelo.

Cuando el sol brillo en el rostro de ambos, el cazador empezó a llorar ya que pensaba que había escapado por fin de esa pesadilla infernal en la que fue asesinado brutalmente.

En el caso del ser de cenizas, este estaba realmente feliz, con las lágrimas manchando su cara, parecía que su sacrificio y cientos de muertes habían valido la pena.

Ambos alzaron sus manos, haciendo un intento fallido de tocar el sol pero a estos no les parecía importar en lo más mínimo, pero esto provoco que cierto orco mirara con desconcierto la escena.

Thrall: ¿Qué significa esto?

Ambos hombres al escuchar una voz muy gruesa, se dieron la vuelta y se asustaron levemente al ver al orco, estos iban a sacar sus armas pero se dieron cuenta que no las tenían, solo su armadura.

El cazador miro a su costado para ver a otro humano, pero este poseía una armadura, lo que le sorprendió ya que se dio cuenta que no era un cazador al igual que él, estos pensamientos fueron similares a los del ser de cenizas al observar al cazador.

Segundos después miraron al orco con las manos alzadas, listos para luchar mano a mano contra el orco.

Thrall: Deténganse humanos, no les hare daño.

Esto congelo a ambos hombres al escuchar a una criatura hablar el lenguaje humano, no podían articular ninguna palabra, a lo que Thrall decidió seguir hablando.

Thrall: Ustedes estaban inconscientes en la colina más alta, los traje porque ustedes están relacionados con el profeta, no les hare daño.

El guerrero y el cazador se quedaron estáticos por unos segundos más, hasta que el cazador por fin decidió hablar, aunque no lo había hecho hace mucho tiempo.

Cazador: ¿Cómo es que... Puedes hablar? ¿Qué...monstruo...eres?

La voz del cazador era bastante ronca, debido a que no uso sus cuerdas vocales hace tiempo.

Thrall: Mi nombre es Thrall, soy un orco y actual jefe de la horda, Por lo que me estás diciendo nunca vieron a uno, ustedes no son de por aquí.

Los "Humanos" aun no bajaron la guardia, pero decidieron seguir hablando con el orco.

Ser de cenizas: Yo...vengo del Reino de Lothric...se supone...que estoy...muerto.

Después de eso siguió el cazador, no entendía a lo que se refería el hombre de armadura a su lado, desconocía ese lugar que menciono.

Cazador: Yo era un... Viajero que buscaba...una cura y me que...de atrapado en la ciudad... de Yharnam, pero por fin...pude ser libre.

Thrall analizaba las palabras de los dos humanos, pero nunca escucho esos lugares que ellos mencionaban, al sorprenderse por su aspecto parecía que nunca habían oído sobre los orcos.

El lobo gélido estaba gruñendo pero Thrall lo calmo, ya que los dos humanos no parecían una amenaza, al menos por ahora.

Thrall: Sus armas están en mi casa, pueden recuperarlas y espero que no les ocurra atacarme por la espalda.

El orco se retiró con su lobo gélido para empezar a preparar un campamento a la espera del profeta y el viaje que emprenderían en un futuro.

Mientras tanto, el cazador y el ser de cenizas miraron nuevamente el sol, no creyendo lo que veían, primero es al hermoso sol y un monstruo los rescato y no solo eso, podía hablar claramente.

Por alguna razón estos no intercambiaron palabras entre ellos, se sentían familiares de cierta manera. (XD)

El recuerdo de su vida en las que estaban atrapados y luchado golpeó con fuerza la mente de nuestros protagonistas, tomándose la cabeza con ambas manos como si estas se les llegaran a caer.

Al pasar un minuto, estos decidieron buscar sus armas dentro de la cabaña del orco, aun no sabían que hacer después, sus objetivos habían sido cumplidos.

El ser de cenizas esperaba la muerte y el cazador ya no tenía planes gracias a la horrible pesadilla.

Cuando por fin recuperaron sus armas, notaron que sentían algo raro en las palmas de sus manos, cuando vieron que era, solo los confundió aún más.

El cazador tenía un símbolo de color rojo brillante como la sangre, este representaba a la cacería, mientras que el ser de cenizas tenia uno de color fuego que representaba el alma.

Ambos no sabían que significaba esto y procedieron a salir afuera, solo para ver a Thrall ordenándole a otros dos 2 orcos ciertas cosas.

Pero estos al ver a los humanos dieron un fuerte rugido y fueron a atacarlos con sus características hachas de combate, lo que provoco que ambos humanos levantaran sus armas.

Thrall: ¡Alto mis guerreros!

Los 2 orcos se sorprendieron al escuchar a su jefe detenerlos, estos miraron a su jefe que no tenía una buena cara.

Thrall: Estos humanos están relacionados con el profeta, por alguna razón son importantes, deben vivir.

Ambos protagonistas bajaron sus armas levemente al escuchar lo que dijo el jefe orco, pero aún estaban atentos a cualquier situación.

Thrall se acercó para hablar con ellos, esperando que ahora puedan hablar tranquilamente y responder unas dudas.

Thrall: Escúchenme humanos, necesito que me digan sus nombres y si están dispuesto a no atacar a ninguno de mis guerreros.

Tanto como el cazador y el ser de cenizas no sabían que decir, hace tiempo que no usaban sus nombres, ¿si quiera tenían uno antes?

Cazador: Mi nombre es... Duncan...creo. -Ronco-

El cazador recordó al último momento ese nombre, no estaba seguro si era ese en realidad, pero no tenía otra forma.

Ser de cenizas: El mío...creo que es...Zareth.

Thrall: Muy bien, Duncan, Zareth, Acompáñenme, hay cosas que quiero contarles para que se adapten a este lugar.

Duncan y Zareth accedieron, no tenían muchas opciones de igual manera, querían saber que estaba pasando.

Estaban caminando a través del pequeño campamento orco, no hace falta decir que estos miraban con sorpresa a los dos invitados y algunos con intenciones asesinas notables.

Thrall procedió a contarles a ellos dos todo lo que sabía, ya que se notaba de lejos que no sabían nada.

Remarco la parte de que estaban en un planeta llamado Azeroth y que múltiples razas viven en él, humanos, orcos, trolls, enanos, elfos entre otras criaturas más, las guerras que pasaron y la razón de por qué están aquí.

Toda esta información estaba abrumando a Duncan y Zareth, todo era diferente, cada detalle no era para nada como ellos lo recordaban, lo que les llevo a pensar que estaban muy lejos de sus tierras.

Thrall vio que ellos eran notables guerreros, no estaría mal probarlos para ver su habilidad, sus guerreros con gusto aceptarían la pelea.

Thrall: Duncan, Zareth, ¿me demostrarían sus habilidades de combate con unos de mis guerreros? Si el profeta tiene razón entonces ustedes son fuertes.

Ambos humanos se miraron las manos, al parecer tenían una nueva misión, pero con un compañero al lado para ayudarlos, eso no le quitaba que sería angustiante hacerlo.

Ellos dos aceptaron y siguieron a Thrall al centro del pequeño campamento, seguidamente los orcos empezaron a juntarse para un aviso dado por el joven jefe.

La cantidad de orcos no superaban los 60 pero a considerar su tamaño, entre otras cosas más, ya eran temibles.

Thrall se hizo notar más al mostrar su martillo y empezó a hablar.

Thrall: Escuchadme mis guerreros, estos humanos se llaman Duncan y Zareth, estarán con nosotros hasta que partamos a las tierras de Kalimdor.

Todos los orcos presente miraron con mucha curiosidad y sorpresa a los dos humanos, iban a decir algo pero el joven jefe siguió con su aviso.

Thrall: Les ordeno que no haya hostilidad hacia ellos, estos humanos están relacionados con la visión del profeta y ahora quiero saber quién se anima a desafiarlos en un combate mano a mano en contra de ellos dos.

Sin pasar un segundo más, múltiples orcos levantaron las manos, mostrándose ansiosos por combatir.

El primero en pelear seria Duncan, este dejo su cuchilla dentada y pistola de repetición ya que solo lucharían a puño limpio.

Un grunt se aproximó en medio del campo, emocionado por la lucha, dio un gran rugido de batalla.

El cazador no se inmuto por esto, había escuchado gritos de criaturas que solo las pesadillas pueden generar.

El primero en moverse fue el orco que se dirigió hacia Duncan con gran velocidad para intentar embestirlo, pero el cazador no le costó esquivar eso, lo que le sorprendió un poco ya que no recordaba ser tan rápido.

Seguidamente esquivo un puñetazo del orco, el cazador veía como el puño lentamente pasaba al lado de su rostro y así siguió durante unos cuantos segundo, entonces Duncan decidió atacar por primera vez.

Se agacho para esquivar otro ataque, y con el puño cerrado, se lo enterró en el estómago al orco, provocando que este escupiera saliva y quedando inconsciente.

Todos los orcos junto a Thrall estaban sorprendidos por la fuerza anormal de ese humano, derrotar a un orco de un solo golpe con solo los puños era una gran hazaña.

Zareth no lo estaba tanto, porque el vio cómo se movía Duncan, lo que no entendía era de por qué los orcos eran tan lentos de repente.

Duncan se retiró del lugar mientras que un par de orcos llevaban a su compañero caído para que se recuperara, Zareth entro al campo y aparecía otro grunt, este estaba aún más motivado al saber que esos humanos son fuertes.

El ser de cenizas se paró en posición de combate y empezó a correr hacia el orco y este hizo lo mismo.

El grunt lanzo su puño y Zareth aprovecho la fuerza del orco para lanzarlo a la otra punta del campo, el orco dio un fuerte quejido de dolor y rápidamente se levantó para seguir peleando, esta vez con una falsa embestida.

Cuando estaba a solo centímetros, el grunt se detuvo abruptamente para con su mano derecha tirar un mazo que sería capaz de mandar a volar un escudo.

Pero todos se sorprendieron al ver como Zareth había bloqueado con su antebrazo el mazo del orco, sin que lo moviera o lastimara, si hubiera sido un humano corriente, fácilmente se habría roto el brazo, pero este no es el caso.

El orco al estar sorprendido, no pudo reaccionar a la patada que recibió en la cara proveniente de Zareth, lo que mando al orco al piso ya inconsciente.

Todo término con un silencio incomodo, pero de repente todos los orcos empezaron a poner su mano en su pecho, lo que era señal de respeto.

Thrall: Estos humanos han probado su valía hermanos míos, espero que de ahora en adelante podamos trabajar con ellos.

Todos los orcos dieron un pequeño rugido de victoria y otros llevaron a su hermano inconsciente para que no quedara tirado en el piso.

Con esto, pasaron 2 días en los que Zareth y Duncan sociabilizaron con los orcos, pero les costaba un montón debido a su anterior viaje

En ciertos momentos ellos hacían pequeñas prácticas de combate con los demás orcos o salían a cazar para comer, lo que dejo asombrados a los dos humanos ya que había pasado mucho tiempo sin haber comido y no recordaban el sabor de alguna comida.

Su forma de hablar había mejorado y sus gargantas estaban mejores, aunque aún seguían tocados por todo lo que pasaron, pero su humanidad seguía en pie.

Thrall les pregunto por qué todo el tiempo tenían la cara cubierta y ellos dijeron que se habían acostumbrado todo el tiempo a llevarlo puesto, solo se lo quitaban para comer.

Sus rasgos más característicos eran sus ojos, El cazador tenía unos ojos de color azul muy oscuro, en realidad eran marrones pero al haber acabado con un grande, eso muestra que lo logro, su pelo era de color negro.

El ser de cenizas tenía un color de ojos de fuego, relacionado con el alma y su sacrificio, de lo contrario serian solo marrones muy oscuros y su pelo era de color castaño oscuro.

Actualmente

Thrall se encontraba junto a Duncan y Zareth, al lado de una cascada que le daba una gran belleza al ambiente, parecían estar pensando en algo.

Thrall: Han pasado tres días y ese...profeta no se ha presentado, espero no haber cometido un grave error confiando en él.

Los dos humanos no sabían que contestar ya que no sabían nada acerca del profeta, pero un grunt se acercó con un aviso.

Grunt: Jefe, los clanes están reuniéndose como ordenasteis, pero les llevara algo de tiempo llegar hasta nosotros.

Thrall: En ese caso hemos de preparar este campamento inmediatamente, quiero que mis guerreros encuentren comida y alojamiento adecuado a su llegada.

Grunt: Si jefe.

Todo ocurre como en la historia, preguntándole sobre Grom hellscream y su clan. (Para no agregar tanto relleno)

Después de eso, Thrall junto a ambos humanos empezaron a preparar el campamento para la llegada del resto de la horda.

Mientras que todos los orcos se concentraban en armar chozas, Thrall, Duncan y Zareth fueron a cazar comida.

Estos se encontraron con bastantes Gnolls, lo que les daría mucha comida para un gran ejército, hasta que un orco les aviso que había humanos al otro lado de un puente cerca de su base.

Inmediatamente Thrall, Duncan y Zareth se dirigieron ahí, acompañados de unos 15 grunts.

El grupo estaba al frente de los humanos que estaban al otro lado del puente.

Capitán: ¡Orcos, estáis violando la ley de internamiento de la Alianza! Ya hemos capturado a uno de vuestros líderes. ¡Si os rendís ahora, os perdonaremos la vida!

El capitán humano vio a Duncan y Zareth, lo que lo sorprendió enormemente.

Capitán: ¡Humanos con los orcos! ¡¿Qué estáis haciendo con ellos?!

Ningunos de los dos respondió y el capitán humano grito.

Capitán: ¡Estas personas han traicionado a la alianza! Capturen a los orcos y ejecuten a esos dos.

El dialogo es lo mismo, mencionando la posible captura de Grom y derrotar a los humanos.

Cuando el pequeño grupo de orcos se abalanzo en contra de los humanos, empezaron a intercambiar terribles golpes, el cazador y el ser de cenizas se quedaron estáticos, ya que nuevamente estaba rodearos de conflictos mientras veían a los orcos pelear contra los humanos.

No les quedaba otra opción, los orcos lo habían salvado y los humanos les querían matar, no les tomo mucho segundos en decidir atacar.

Los números de orcos y humanos estaban iguales, por lo que los orcos iban ganando por cuestión de fuerza ya que los humanos eran simples soldados comunes.

Cuando Duncan y Zareth se unieron, los humanos fueron rápidamente masacrados, al avanzar para buscar a Grom se encontraron con más soldados.

Pero por petición del cazador y del ser de cenizas, empezaron a luchar ellos solos, a lo que Thrall acepto, mientras que ellos liberaban a sus hermanos capturados.

(En la pelea)

Unos humanos al verlos a ellos dos, empezaron a gritar con una notable ira.

Soldado raso: ¡¿Por qué están ayudando a los orcos, traidores?!

El cazador y ser de cenizas no contestaron, en cambio solo levantaron sus armas, con notable indiferencia antes esas palabras.

12 Soldados rasos se abalanzaron en contra de ambos, pero cada uno se movió a gran velocidad, en caso del ser de cenizas, daba estocadas a puntos vitales o cortaba las cabezas para dar una muerte rápida.

El cazador con su cuchilla dentada desgarraba y desmembraba a los soldados en cuestión de segundos y con su pistola de repetición aturdió a los soldados, no los mataba gracias a sus cascos, pero al final eran rematados.

Cuando lograron encargarse de los soldados de ese lugar, la sangre derramada empezó a ser absorbida por el cazador, como si la sangre tuviera vida propia.

El ser de cenizas empezó a absorber una extraña energía verde agua, pero en realidad eran fragmentos de las almas de los que mataron.

Ambos sabían que significaba si podían aun absorber sangre o almas, por lo que en un momento cerraron los ojos, para visualizar unas cosas que ya conocían muy bien.

(Duncan) (Cazador Lunar)

Puntos de sangre: 250

Nivel Lunar: 1 Siguiente nivel: 5000 P.S

Vitalidad: 30 Aguante: 25 Fuerza: 40

Habilidad: 40 Viveza de sangre: 50 Arcano: 20

Técnicas:

Arma de rayos (Nivel 1)

Rodea el arma de un aura eléctrica, en caso de no tener una, las manos se envolverán de esta

Despliegue sanguinario (Nivel 1)

Desplazamiento rápido de 30 metros máximos.

(Zareth) (Portador del fuego)

Puntos de almas: 160

Nivel de Llamas: 1 Siguiente nivel: 6000 P.A

Vitalidad: 25 Aprendizaje: 28 Resistencia: 20

Vigor: 40 Fuerza: 50 Destreza: 35

Inteligencia: 15 Fe: 15

Técnicas:

Espada brillante de Farron de fuego (Nivel 1)

Genera una espada grande de fuego, solo se puede dar un solo golpe

Vestigios de lecho del caos (Nivel 1)

Lanza una potente espiral de fuego, causando grandes daños.

El cazador y el ser de cenizas se sorprendieron por varias razones, una de ellas era que podían ver sus estadísticas, segundo eran nivel 1 y ambos tenían un nombre raro en sus niveles.

Pero el cazador tenía una habilidad que nunca la había usado, pero no tardaría en descubrirlo.

Volviendo al mundo real, los orcos junto a los dos humanos derrotaron a todos los que querían matarles, el cazador probo esa nueva habilidad en la cual un humo rojo lo rodeaba y se tele-trasportaba a la distancia que quería, pero solo en el rango máximo permitido, que eran 30 metros, pero consumía bastante energía.

Llegaron hasta la costa donde había 3 jaulas más, pero le esperaban un último grupo de humano.

Los orcos dieron un rugido de guerra y empezaron a correr, Thrall, Duncan y Zareth se quedaron atrás para que los grunts terminaran el trabajo, ya que eran muy pocos humanos y los orcos estaban totalmente sanos.

Segundos después rompieron las 3 jaulas, liberando a Grom y a dos orcos más.

Thrall: Groom ¿Estas bien?

Grom Hellscream: Estoy bien, hermanito, por suerte, solo han herido mi orgullo.

Thrall: Estupendo, porque vamos a irnos de aquí, dejamos las tierras de los humanos para siempre.

Grom Hellscream: Por fin, tengo una...

Grom se quedó congelado al ver a dos humanos caminando con tranquilidad con otros orcos.

Lo que empezó a hablar con un tono muy agresivo.

Grom Hellscream: Thrall ¡¿Qué significa esto!? -Señalando a ambos humanos-

Thrall: Tranquilo hermano, estos humanos nos han ayudado en tu rescate, también son guerreros que pueden hacer frente a los futuros demonios.

Grom no estaba para nada de acuerdo con que unos humanos estén con ellos, después de tanta guerra y ahora sucedía esto.

Grom Hellscream: Rrrrr...no importa, como iba diciendo...podemos servirnos de los barcos de los humanos.

Thrall: Perfecto, pero tendremos que esperar al resto de...

A lo lejos se veía una gigantesca cantidad de orco, listos para viajar a un nuevo rumbo.

Grunt: La horda está reunido jefe, solo esperamos vuestras órdenes.

Con todos los preparativos listos para el viaje, los orcos empezaron a subir a los navíos, excepto Thrall, Duncan y Zareth.

Thrall: Aquí nos separamos guerreros, Tomen esto...el profeta me dijo que antes de partir se los entregara.

El jefe orco les dio el pergamino que el profeta le había entregado.

Duncan: Gracias Thrall, esperemos que todo salga bien en tu viaje.

Thrall: Igual para ustedes, ojala algún día nuestros caminos se vuelvan a cruzar.

Zareth: Hasta pronto Thrall.

El joven jefe orco le dio un apretón de manos a ambos guerreros y procedió a subirse al barco para zarpar.

Mientras que Zareth y Duncan estaban perdidos, no sabían que hacer, más allá de que tenían que pelear contra una nueva amenaza.

Cuando simplemente iban a abrir el pergamino, un cuervo aterrizo al medio de ambos humanos, dándoles un pequeño susto, segundos después se transformó en el profeta que todos conocemos.

Los dos rápidamente sacaron sus armas y apuntaron al profeta.

Profeta: Tranquilos, jóvenes guerreros, he venido a hablar...

Ambos se quedaron callados para que el siguiera hablando.

Profeta: Este mundo está en peligro, los demonios vienen para consumirlo todo, he visto el futuro y muchos héroes morirán a causa de ello.

Profeta: Pero...ustedes no estaban en mi visión, ustedes pueden cambiar el curso de la historia, para bien o para mal, tienen que hacerse más fuertes y reclutar aliados, también quiero que recuerden bien estas palabras.

Profeta: Guíen a todos los que salven y a su gente, a las lejanas tierras del oeste, en un contiene llamado Kalimdor, será su única posibilidad de hacer frente a los demonios, se encontraran con muchos obstáculo y mucha gente no les harán caso, pero no se rindan.

Profeta: En el camino, se encontraran humanos que son buenos, otros malos, al igual que las otras razas, traten de convencer a la mayor cantidad posible para que los sigan.

Duncan y Zareth asintieron con la cabeza.

Ambos eran Héroes, pero ellos no lo sabían, el cazador se compadeció de Gherman, cuando rechazo la oferta de liberarlo, se enfrentaron en un único combate.

Pero ambos no buscaban ganar, querían salvar a su oponente, era una batalla en la que, el que moría seria salvado.

El cazador Duncan sabía todo lo que estaba sufriendo Gherman, el no perdería, quería darle la salvación al primer cazador y cuando lo logro...

Solo se escuchó un pequeño susurro de Gherman, este solo dijo...Gracias.

En el caso del ser de cenizas el vio como la oscuridad lo consumía todo y él sabía que era un debilucho, pero se esforzó en encender la primera llama para darle a la humanidad un último rayo de luz.

Hasta sacrifico su propio ser para avivar un poco la llama.

El profeta dio una pequeña sonrisa y antes de irse dijo una última cosa.

Profeta: Abran el pergamino y los enviara en un lugar donde los necesitan.

Se transformó nuevamente en un cuerpo y se marchó del lugar para que el destino empiece a rodar.

Duncan y Zareth abrieron el pergamino, lo que los envolvió en un aura de color azul, para segundos después ser tele-transportados.

Cuando aparecieron de vuelta, estaban en un callejón de lo que parecía una aldea, estos salieron en medio de la calle y vieron a muchos humanos paseando, comprando, hablando, entre otras cosas más.

Esto sorprendió a ambos, ya que no acostumbran a ver mucha gente feliz y en familia, pero recordaron que el profeta les había dicho que estarían en un lugar donde los necesitaran y ahora mismo todo estaba en paz.

O al menos eso pensaron ambos hasta en la gran puerta que había en el fondo empezó a ser golpeada con gran fuerza, todos sin excepción voltearon a la puerta con sorpresa, que lentamente se empezó a transformar en miedo.

Se escuchaba rugir a unas criaturas el otro lado de la puerta, lo que Duncan y Zareth reconocieron, eran orcos pero no eran los que conocían, ya que ellos se habían marchado en barcos.

Un grupo de soldados rasos con sus escudos y espadas en mano, se pusieron en posición para que cuando la puerta cayera, estos detendrían a los orcos los más que pudieran hasta la llegada de refuerzos.

Duncan: ¿Acaso esto se habrá referido el profeta? -Desenvainando su cuchilla dentada y pistola-

Zareth: Es lo más probable, estos no son los orcos que nos ayudaron -Sacando su espada-

Después de haber dicho eso, la puerta cayo de destrozada, y muchos orcos compuestos por grunts e incursores, pero el mas destacado era un orco que tenía una armadura diente de los demás, portaba un gran mazo junto con un gran caballo.

Señor de los esclavos: ¡Maten a todos estos desgraciados y dejen algunos para el ritual hacia nuestros señores!

Los grunt dieron un rápido rugido y se abalanzaron contra los soldados raso, mientras que los incursores iban a atrapar a humanos para los sacrificios y el señor de los esclavos se iba a asegurar de que todo saldría bien.

Duncan y Zareth se dirigieron hacia los incursores primero ya que iban directamente por los indefensos.

Los incursores los vieron y rápidamente se dirigieron hacia ellos para ejecutarlos rápidamente, pero no se esperaron que estos saltaran y con un poco de dificultad, decapitaron a dos incursores.

Esto sorprendió a los incursores restantes, pero no titubearon al momento de volver atacar.

Esta vez atacaron al mismo tiempo, lo que obligo a ambos humanos a esquivarlos moviéndose a la derecha para salir de su amplio rango.

Zareth uso Vestigios de lecho del caos y carbonizo a dos incursores que estaban demasiado cerca del otro, pero no vio que un incursor se acercaba a sus espaldas e iba a cortarlo en 2, pero se cayó de su montura al recibir una bala en la cabeza proveniente de Duncan.

Este miro a Zareth con una sonrisa de burla.

Duncan: ¡Te cubro la espald...!

No termino de hablar ya que un enorme mazo lo agarro desprevenido, mandándolo en contra del suelo a varios metros.

Señor de los esclavos: ¡Malditos humanos los matare por interponerse en mi camino!

Esto dejo aturdido al cazador, gracias a su resistencia no sufrió daño considerables, pero el señor de los esclavos no iba a dejar que se recuperara.

Pero Zareth se interpuso y uso la espada brillante de Farron de fuego para derribarlo de montura, lo que funciono, pero tuvo que esquivar el mazo que rozo su torso, dándole un rascuño a su armadura.

Este orco era mucho más fuerte que los demás y se notaba bastante, pero no pensó mucho y cuando vino el segundo golpe, rodo para quedar a un paso de distancia del orco y con su espada dio un corte horizontal.

El orco solo recibió el corte, dejándose ver una gran línea de sangre desde el abdomen hasta cerca del hombro, pero al ser un guerrero acostumbrado al dolor, con su mazo logro impactar al costado de Zareth.

La magnitud de golpe fue tal que mando al humano en contra de una casa, rompiéndola en proceso.

El señor de los esclavos empezó a reírse con intensidad, pero se había olvidado completamente del cazador.

Cuando se dio la vuelta, fue atravesado por una cuchilla que todos ya conocemos, el cazador empujo aún más el arma para rematarlo, uso su habilidad de despliegue sanguinario para agarrar mucha más velocidad.

Señor de los esclavos: ¡Maldito...huma...no...ahh...!

El orco escupió sangre y segundos después cayó de lleno en el piso, derramando su sangre en el proceso.

El cazador saco su cuchilla del cadáver del orco y se dirigió hacia su aliado enterrado en escombros, aunque no tenía que preocuparse ya que vio como este lentamente salía de ellos.

Duncan: ¡Vamos! La invasión aún no termina Zareth.

El cazador extendió su mano y el ser de cenizas lo agarro sin rechistar, al mismo tiempo que ambos absorbían su energía respectiva, los ecos de sangre y la energía de almas.

Zareth: No pensé que no sintiera dolor, me agarro de sorpresa.

No intercambiaron más palabras ya que los grunts habían acabado con los soldados rasos, pero no sin antes de llevarte a varios orcos en el proceso y aún quedaban incursores que intentaban llevarse a los civiles.

La batalla aún no termina.

Ambos empezaron a correr, El cazador se encararía de los grunts y Zareth de los incursores restantes.

Duncan se abalanzo con su cuchilla dentada y dio un corte rápido a dos grunts en el pecho a la vez que se agacho para esquivar un hacha de otro orco.

Esto no había matado a los dos orcos, pero ahora estaban bastante debilitados, en segundos, el cazador fue rodeado por 4 grunts.

Rápidamente aplico rayos a su armar y la activo para que tuviera un mejor alcance, al mismo instante los orcos se abalanzaron

Pero Duncan dio un rápido giro y corto el abdomen de los orcos, a la vez que terminaban electrocutados, el corte no los había partido a la mitad ya que el cazador había lanzado el ataque antes de lo previsto.

Pero por el sangrado y los rayos, solo tardaron varios segundos antes de morir.

Los grunts restantes que no eran más de 20, estaban asombrados por como un humano había acabado con 4 de sus hermanos en segundos, Duncan les sonrió para asustarles, pero en realidad se dio cuenta que usar sus habilidades consumía bastante energía.

Mientras Duncan se encargaba de los grunts, Zareth se encargaba de los incursores que aún quedaban por la aldea, estos al verlo usaban sus monturas para intentar llevarse a los civiles que pudieran.

El ser de cenizas uso su máxima velocidad, la cual lo sorprendió ya que era un poco más rápido que los incursores.

Con gran habilidad que había ganado en su viaje anterior, dio un gran salto y rápidamente decapito a los dos jinetes, cayéndose de sus monturas.

Se agacho ya que una espada larga le rozo la cabeza, un incursor casi lograba darle, pero fue carbonizado Vestigios de lecho del caos y con el ultimo incursor, lanzo su espada que le dio en el pecho al orco.

Todos los aldeanos empezaron a asomarse desde sus casas y vieron con asombro como dos desconocidos destrozaron a los orcos invasores.

Lentamente salieron para empezar a ovacionarlos, pero Zareth rápidamente saco su espada y se digirió a la puerta para acompañar a Duncan.

Cuando estaban ambos en la puerta, los grunts restantes estaban escapando al evitar su invasión.

Pero los grunts fueron rápidamente destruidos por un gran número de soldados rasos, acompañados por alguien que conocemos, El príncipe de Lordaeron, Arthas Menethil.

Fin de capítulo 1: Nuevo hogar.

Espero que les haya gustado el capítulo, tengo bastantes ideas para esta historia, aunque me va a explotar la cabeza aprendiéndome el lore del mismo.

Si quieren dejar una sugerencia, escríbanla en este mensaje.

Hasta la próxima.