Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.

En el capítulo anterior:

Todos los aldeanos empezaron a asomarse desde sus casas y vieron con asombro como dos desconocidos destrozaron a los orcos invasores.

Lentamente salieron para empezar a ovacionarlos, pero Zareth rápidamente saco su espada y se digirió a la puerta para acompañar a Duncan.

Cuando estaban ambos en la puerta, los grunts restantes estaban escapando al evitar su invasión.

Pero los grunts fueron rápidamente destruidos por un gran número de soldados rasos, acompañados por alguien que conocemos, El príncipe de Lordaeron, Arthas Menethil.

Comienzo del capítulo 2: Orgullo y la plaga

Después de que el príncipe Arthas intercepto a los orcos restantes, los ciudadanos de Stahnbrad empezaron a salir de sus casas, ovacionando a los dos extraños que derrotaron a los orcos invasores.

El príncipe Arthas le pareció extraño que dos personas detuvieran un ataque de esa magnitud, por lo que el sabia, la aldea estaba totalmente indefensa.

Este se acercó a Duncan y a Zareth, acompañado de muchos soldados rasos a sus espaldas.

Arthas: Saludos caballeros, ¿ustedes fueron los que detuvieron la invasión orca?

El príncipe hablaba en un tono alto, sacando su pecho y mirando a los ojos a nuestros protagonistas, todo esto debido a todo el orgullo que poseía.

Duncan dio un paso adelante para contestar esa pregunta.

Duncan: Si, nosotros estábamos de paso y empezó el ataque a la aldea, no pudimos salvar a los guardias pero los ciudadanos están bien.

Arthas aunque sabía que decía la verdad, no podía creer que ellos dos solos detuvieran a los orcos, un destacamento pequeño de soldados junto a él, les sería muy difícil defenderse y seguramente tendrían heridas importantes, pero esos dos extraños no tenían marcas de heridas, solo de suciedad.

Arthas: ¿Recibieron ayuda de alguien más? -Dudoso-

Esta vez tomo la palabra Zareth para responder y preguntar una cosa más.

Zareth: Solo los guardias que contuvieron a los brutos mientras nosotros asesinamos a su líder y a los incursores...por tu vestimenta eres alguien importante, ¿Quién eres?

Todos los ciudadanos que vieron al príncipe, empezaron a ovacionarlo y diciendo su nombre, recalcando "Príncipe Arthas"

Algunos murmuraron que fue el quien envió a sus salvadores, Arthas solo empezó a saludarlos con gran energía y contesto impresionado a los dos guerreros.

Arthas: Vaya...no me conocen, supongo que no son de por aquí entonces...me presento, Soy el príncipe Arthas Menethil , sucesor al trono de Lordaeron y me gustaría que me acompañaran a mi campamento.

Duncan y Zareth se miraron entre sí y pensando si tenían que aceptar, se pusieron a pensar si el profeta los mando a ese lugar para rescatar a todas las personas, si el príncipe está involucrado en conflictos, hay vidas en peligro.

Tenían que rescatar y mandar a gente a Kalimdor para luchar contra los demonios.

Duncan: Aceptamos, príncipe Arthas.

Arthas sonrió e iba a decir algo, pero un caballero lo interrumpió.

Caballero: Príncipe Arthas, ¡Lord Uther te necesita en el campamento orco inmediatamente!

Arthas: Aquí es imposible aburrirse. ¡Pongámonos en marcha!

Duncan, Zareth y el príncipe Arthas, junto a los soldados rasos se pusieron en marcha hacia el campamento cerca de la aldea del clan Roca negra.

El cazador y el ser de cenizas estaban atrás de todo y empezaron a dialogar entre ellos, contando lo que cada uno tuvo que pasar.

El cazador le relato como tuvo que cazar bestias en una noche interminable, que sufrió cientos de muertes para salvar algunas personas, lucho a muerte contra su guía para salvarlo y su combate final contra la presencia lunar, pero sobre todo, no cayó ante la locura al ver a la gente morir ante sus ojos.

El ser de cenizas estaba sorprendido por su historia, era muy similar a la suya.

Este mismo le conto su viaje para avivar la llama original y que la era del fuego regresara para darle esperanza a la gente, al igual que el cazador, murió cientos de veces para vencer a seres que a simple vista eran insuperables, pero de alguna forma lo hizo y se sacrificó para completar la llama, otorgando esperanza a todos.

Ambos rápidamente empezaron a entenderse mejor y veían de por qué el profeta los eligió a ellos para esta misión, no se consideraban héroes, pero si personas que nunca perderían la esperanza, al menos no del todo.

Sabían que tenían que conocerse mejor, ya que ellos dos serian compañeros de la gran misión del profeta, si su confianza aumentaba, en la batalla mejorarían significativamente.

20 minutos después en el campamento de Uther

Arthas, Duncan y Zareth llegaron al frente de un Paladín de gran edad.

Uther el iluminado: Llegas en el momento justo muchacho, he enviado a dos de mis mejores caballeros a parlamentar con el líder orco, no deberían tardar en volver.

1 minuto después de esas palabras, llegaron dos caballos sin sus jinetes, dejando claro que es lo que paso.

Uther el iluminado: ¡Maldición! Estos orcos no se rendirán jamás.

El príncipe con notable rabia arremetió.

Arthas: ¡Entonces vayamos y destruyamos a esas bestias!

Uther el iluminado: Recuerda Arthas que somos paladines, la venganza no puede formar parte de nuestros deberes, si dejamos que nuestras pasiones nos conviertan en seres sedientos de sangre, seremos tan viles como los orcos.

Arthas: Si...Uther.

El príncipe se frustro con lo dicho por su superior, pero su ánimo subió abruptamente al este pedirle que dirigiera el ataque a la base orca, mientras que el cuida el campamento.

Arthas: No te fallare.

Uther el Iluminado: Sé que no lo harás muchacho... ¿esos son dos de tus soldados?

Arthas miro a Duncan y Zareth, después miro a Uther para contestarle.

Arthas: No Uther, ellos son lo que defendieron la aldea de Strahnbrad, por suerte solo murieron un par de guardias y ningún civil salió herido, los traje conmigo porque podían ser una buena adición a mis filas.

Esto sorprendió al experimentado paladín, ya que no podía creer que solo dos personas podían parar un asalto orco.

Uther el iluminado: Eso es muy sorprendente muchachos, debo agradecerle a ambos por intervenir, de lo contrario no me imagino que hubiera pasado.

El ser de cenizas contesto de inmediato.

Zareth: No hace falta agradecer Uther, es lo que cualquiera hubiera hecho.

Uther el iluminado: Tengo curiosidad de sus habilidades...no todos los días escuchas que dos guerreros detienen un gran ataque, mañana en este campamento, me gustaría comprobar sus habilidades

Uther el iluminado (En su mente): Que armadura y vestimenta raras, en especial el arma de ese sujeto -Señalando al cazador-... siento algo raro en ellos.

Duncan: Aceptamos, primero encarguémonos de los orcos.

2 minutos después, llegaron 6 soldados rasos para estar bajo órdenes del príncipe, cuando llegaron, un grupo de orcos compuestos por grunts y un orco diferente, atacaron la base, este respondía por el nombre de maestro de la espada roca negra.

Arthas, Uther, Duncan, Zareth y junto a los soldados rasos que llegaron, fueron a defender la entrada.

Los soldados rasos empezaron a detener los poderosos golpes de los grunts con sus escudos, mientras que Arthas con su martillo, golpeaba la cabeza de los anteriormente mencionados, dejándolos aturdidos.

Zareth y Duncan se enfocaron en 2 grunts cada uno para poder acabar rápido con esto, con su espada y cuchilla dentada, hicieron varios cortes que hicieron retroceder del dolor a sus oponentes.

Rápidamente dieron un rugido y se abalanzaron para atacar nuevamente, mientras que Zareth dio un paso rápido de frente para dar una estocada, Duncan dio un salto largo para empezar a girar con gran velocidad con su arma desplegada.

Zareth atravesó el corazón del orco y Duncan decapito a otro, acabando todo en menos de 1 minuto.

Nadie vio la habilidad de ambos debido a que estaban concentrados en sus propios combates, pero Uther fue la excepción y esto le trajo curiosidad y...nervios.

Logro verlos un poco de reojo nomas, su amplia experiencia le permitía visualizar todo el campo de combate, para que nunca lo tomaran por sorpresa.

Este último estaba al frente del líder del campamento orco, un orco notablemente distinto de los comunes y por ende, más fuerte.

Maestro de la espada roca negra: ¡Estúpido paladín! ¡Los brujos del clan Roca Negra han hablado! dentro de poco lloverá demonios del cielo ¡y este maldito mundo ardera!

El paladín solo gruño en total desacuerdo dicho por el jefe orco.

Uther el iluminado: No me vengas con monsergas. ¡Los orcos no aprendéis jamás!

El paladín se abalanzo con gran rapidez, al igual que con el jefe orco, Dio un corte con horizontal con su gran espada, destinada a dividir al paladín en dos, pero este se agacho y con toda su fuerza, giro por la espalda para que con su martillo diera un golpe devastador.

Acertó el golpe, pero el jefe orco se desvaneció en humo.

Uther el iluminado: Era solo una ilusión, Maldición ¿Qué estarán tramando estos bellacos?

Los soldados rasos, junto al príncipe Arthas, Duncan y Zareth acabaron con el resto de los grunts.

Mientras esto pasaba, El jefe orco sacrifico varios humanos para poder convocar a los demonios maestros, no sin antes burlarse de ellos.

Arthas escucho la conversación de Uther y el jefe orco, lo que le llevo a una conclusión clara, su cara se tornó con notable ira.

Arthas: ¡Matad a los orcos! ¡Matadlos a todos!

El príncipe ordeno a los soldados rasos, a Duncan y a Zareth, estos sentían algo raro pero no le dieron importancia.

Todos salieron del campamento y en menos de 2 minutos, se encontraron con una forja con múltiples enanos.

La conversación es tal como en el juego.

Feranos Piesdeacero: La bestia que estamos cazando se llama Searinox, con vuestra ayuda ¡Ese monstruo morderá el polvo!

El enano vio a Duncan y Zareth por sus extrañas vestimentas, la Cuchilla dentada del cazador y la espada de luz solar del ser de cenizas.

Feranos Piesdeacero: Ustedes dos, acérquense, quiero hacerles una propuesta. -Señalando a Duncan y Zareth-

Duncan: ¿Qué es lo que necesitas de nosotros? -Curioso-

Feranos Piesdeacero: Sus armas, me traen mucha curiosidad ya que nunca las vi o escuche en mi vida.

Ambos humanos quedaron curiosos por la declaración del enano, dejando que siguiera hablando.

Feranos Piesdeacero: Si ustedes me dejan investigar sus armas, a cambio yo se las limpiare y afilare para que estén en su óptimo estado.

Duncan y Zareth iban a sacar sus armas pero el enano los detuvo.

Feranos Piesdeacero: Primero cacemos a ese maldito dragón y cuando volvamos, realizaremos el trato.

El enano mando a que múltiples fusilero acompañara al grupo para darle caza al dragón negro, con sus imponentes rifles, cargados y listos para la batalla.

Avanzaron a paso firme hasta una entrada, donde la tierra cambio de color, de verde a color marrón oscuro, cuando lo hicieron, se dieron cuenta de que era un nido.

En medio de las muchas entradas, se encontraron con múltiples crías de dragón negro, Los fusileros empezaron a disparar de inmediato mientras que los soldados rasos usaban sus escudos para protegerlos.

Aunque eso les provocaba un fuerte dolor en el brazo, no aflojaron su defensa, estas crías soltaban bolas de fuego pequeñas, pero eran peligrosas si muchas te venían al mismo tiempo.

Duncan y Zareth lanzaron sus armas como proyectiles, impactando en las alas de dos crías, haciendo que estas cayeran abruptamente y ambos guerreros corrieron para retirar sus armas incrustadas y rematando a las criaturas.

Esta acción dejo impresionado a todos los presentes, su fuerza para lanzar sus armas como si de una flecha se tratara y de su velocidad para moverse rápidamente.

Arthas le picaba la curiosidad de cómo fueron entrenados, si él fuera así de fuerte, nadie pondría en peligro a su patria.

Esto siguió así hasta llegar a la entrada más grande, Todos se sorprendieron al ver muchísimos cadáveres, putrefacción y un dragón volaba sobre ellos.

Arthas se le dibujo una cara de notable furia, mientras que Duncan y Zareth estaban desconcertados, esto les recordaba a todo lo que pasaron anterior mente, mucha muerte y personas que no pudieron salvar.

Esto los congelo, hasta que escucharon una voz proveniente del dragón.

Searinox: ¿Osáis desafiarme? ¡Cada generación de mortales es más insensata que la anterior!

El dragón negro dio un fuerte rugido, Asustando un poco a los soldados rasos.

Este empezó a escupir bolas de fuego sin parar, eran mucho más fuerte que el de las crías por obvias razones.

Los fusileros apuntaron en los ojos del dragón para dejarlo sin visión y este al ser inteligente, empezó a atacarlos a ellos primero.

Él sabía que eran los únicos que podían hacerles daño, los demás jamás lo alcanzarían, o al menos eso pensó y era lógico.

Pero sintió que una de sus alas era atravesada por 2 proyectiles, esta vez fue el cazador con un solo disparo de su pistola de repetición.

Los enanos vieron con asombro el arma que tenía y su curiosidad se haría presente después de esta misión.

El dragón cayó al suelo, pero no se rindió y esta vez disparaba a todo lo que se le acercara, con sus garras y cola era peligroso acercarse.

Arthas dio un grito de guerra y se abalanzo junto con sus soldados.

Pero estos últimos retrocedieron al ver la cola del dragón, pero Arthas el bloqueo con su gran martillo, solo retrocediendo un par de pasos.

Seguidamente dio un golpe en la cara del dragón, este solo rugió con más fuerza y de alguna manera, algunos esqueletos empezaron a levantarse para luchar en su ayuda.

Arthas ordeno a todos que se encargaran de los esqueletos y que solo él se encargaría del dragón, todos hicieron caso, excepto Duncan y Zareth.

El príncipe dio un golpe con tremenda fuerza que logro dejar aturdido al dragón, pero no pudo esquivar la cola del mismo, mandándolo contra la tierra y soltando su martillo.

Zareth y Duncan rápidamente se dirigieron al objetivo, el cazador uso el despliegue sanguinario y con su cuchilla en un corte vertical, obligo al dragón cerrar la boca.

Mientras que el ser de cenizas uso Espada brillante de Farron de fuego, lanzando un potente corte hacia la cola del dragón, esta fue sencillamente cercenada.

Este solo rugió del dolor y fue rematado, por Arthas que dio un gran salto y clavo su martillo en la cabeza.

Todo Término, los esqueletos destruidos y el dragón muerto, El príncipe ordeno que extrajeran el corazón, lo que tardo un par de minutos.

Ahora Arthas se preguntaban qué clase de magia tenían, ya que vio esas habilidades muy útiles, definitivamente hablaría con ellos después de todo esto.

Cuando volvieron a la forja, sucedió la misma conversación, solo que esta vez se llevó las armas del cazador y del ser de cenizas, pero no entrego la pistola de repetición, por las dudas.

Al regresar, volvió con una esfera de fuego para Arthas, las armas de los viajeros fueron limpiadas y afiladas, parecían que eran nuevas y brillaban un poco con el sol.

Feranos Piesdeacero: Sus armasnunca las había visto en algún lado, son diferentes a todas las que he visto y mi parte del trato es armar un plano para hacer unas armas personales para ustedes, basados obviamente en sus diseños.

Los viajeros asintieron con la cabeza y el enano sonrió.

Feranos Piesdeacero: En ese caso, pronto les avisare, se los hare saber por medio del príncipe Arthas.

Ambos le dieron gracias al enano, con este asunto zanjado, Arthas y los demás se dirigieron hacia la base de los orcos.

A medida de que avanzaron, se encontraron con grunts cuerpo a cuerpo y otros que lanzaban hachas.

Estaban tan dispersos que fue fácil abrirse camino hasta llegar al centro de la base, donde vieron con sus ojos al jefe orco con 12 grunts a sus espaldas, pero lo peor es que a sus pies, había varios cadáveres de aldeanos y de los dos caballeros que Uther había enviado.

El príncipe dio un grito de guerra para que sus tropas lo siguieran.

Arthas: ¡Acaben con todos!

Los soldados rasos pusieron en posición sus escudos para frenas las poderosas embestidas de los grunts, mientras que los fusileros disparaban, dejando muy herido a los primeros orcos.

Arthas se puso frente a frente al maestro de la espada.

El orco solo sonrió, para seguidamente dividirse en dos, siendo iguales e inclusive replicaban el mismo sonido.

Arthas estaba desconcertado, no sabía cuál es cual y un mínimo fallo, su vida terminaría, pero no previno que Duncan y Zareth se pusieron al lado de él.

Duncan: Nosotros nos encargamos de la derecha Arthas.

Sin intercambiar más palabras, Duncan y Zareth empezaron a intercambiar cortes con el jefe orco en la parte derecha,

Mientras que Arthas con el jefe orco de la parte izquierda.

Para los dos viajeros, encargarse del jefe orco no fue ningún problema, ya que los dos al tener grandes habilidades y experiencias, hicieron que el orco cayera fácilmente.

Pero cuando lo hizo, se desvaneció en humo, lo que comprobaba que era una ilusión, el príncipe estaba jadeando del cansancio, tenía heridas pequeñas de cortaduras, pero el jefe orco tenía múltiples moretones en todo el cuerpo.

Arthas lo remato al orco tras bajar un poco la guardia, demoliendo la cabeza del maestro de la espada.

Duncan y Zareth fueron a ayudar a los soldados rasos que estaban bastante heridos y con los escudos en la miseria, pero por suerte ninguno muerto.

Todo acabo, el campamento orco fue limpiado y sin bajas, eso era un gran logro personal para el príncipe Arthas y derrotar a un jefe orco él solo, lo hizo sonreír de orgullo.

Todos volvieron al campamento con una sonrisa de victoria, excepto Duncan y Zareth, Uther se acercó a ellos para saber lo sucedido, Aunque ya se lo imaginaba.

La conversación fue igual que la original, excepto que exigió la presencia de Arthas, Duncan y Zareth en este campamento hasta mañana al medio día.

Arthas los invito a comer a ambos y celebrar junto a sus soldados esta gran victoria.

Todos estaban alrededor de una gran fogata, Arthas era el centro de atención ya que relataba su victoria sobre el jefe orco y como lo venció.

Todos los soldados estaban sumamente concentrados escuchando a su príncipe con gran admiración, esto lo hacían mientras comían, mientras que Duncan y Zareth simplemente estaban callados y concentrados en sus mentes.

(Zareth) (Portador del fuego)

Puntos de almas: 912 Siguiente nivel: 6000 P.A

(Duncan) (Cazador Lunar)

Puntos de sangre: 823 Siguiente nivel: 5000 P.S

Ambos abrieron los ojos y se miraron entre sí.

Duncan: ¿Tú también puedes ver tu poder?

Esto lo decía mientras observaba la marca en su mano derecha.

Zareth: Si, mientras más elimine, más rápido mi poder aumentar, en tu caso es el mismo ¿no?

Igualmente miro su marca en la mano izquierda, estas en la oscuridad brillaban, inclusive a través de los guantes.

Duncan: Si, es posible que tengamos que enfrentarnos a grandes amenazas...nuevamente.

Ambos miraron como los soldados y Arthas seguían celebrando, sin una pizca de cansancio, algunos comían sin parar, provocándoles que se atragantaran y sus compañeros les apretaran para que no se murieran.

Esto le saco una pequeña sonrisa al cazador y al ser de cenizas, ya que todo lo que habían visto hace poco, era todo lo contrario a lo que ven ahora.

Después de esa imagen, ambos se durmieron apoyados en un árbol, tenían que tener energías para las cosas que sucederían mañana.

Cuando llego el amanecer, Duncan y Zareth se levantaron para prepararse para la evaluación de Uther.

Todos los soldados aún seguían durmiendo, pero Arthas fue la excepción, no durmió mucho pero se le notaba muy animado.

Este le ofreció a Duncan y Zareth un desayuno antes de que Uther llegara, estos aceptaron y degustaron de la comida por un rato.

30 minutos después de eso, Uther llego con notable tranquilidad y vio a los tres ya levantados.

Uther el iluminado: Muy bien chicos, antes de que se vayan, necesito probar sus habilidades, quienes defendieron una aldea entera.

El experimentado paladín miro al príncipe y siguió hablando.

Uther el iluminado: Arthas, me harías el honor de combatir contra uno de ellos y uno de ustedes peleara, decídanse quien será.

Arthas: Por supuesto.

El príncipe saco su martillo para el combate de práctica, el que decidió participar fue Zareth, desenvolviendo su espada de luz solar.

Ambos tomaron una distancia distante y se pusieron en posición.

Uther el iluminado: El primero en ser derribado, la práctica terminara, eviten golpes letales.

Zareth no dijo nada, solo estaba concentrado en su oponente, mientras que Arthas está con una pequeña sonrisa.

Arthas: Espero que esto sea divertido.

Sin pasar un segundo más, Arthas se lanzó sobre el ser de cenizas para dar un golpe descendente con su martillo, pero Zareth lo esquivo con un poco de facilidad.

El martillo de Arthas se había hundido un poco en el suelo, pero pudo levantarlo en cuestión de segundos.

Continuo arremetiendo con su gran martillo, el cual se notaba una gran potencia, pero Zareth esquivaba los golpes a centímetros de su rostro.

Arthas: ¡Vamos, no te quedes solo esquivando mis golpes!

Este sabía que si Arthas seguía atacando de esa manera, su energía se agotaría e minutos, pero no podía quedarse solo esquivando.

Uso su espada para dar un falso corte descendente, para que Arthas lo bloqueara, lo que funciono ya que este puso su martillo para detenerlo.

Pero Zareth rápidamente le metió una gran patada en el pecho, lo que lo hizo retroceder y caer de espaldas al suelo.

Uther el iluminado: ¡Suficiente! La demostración ya ha concluido.

El ser de cenizas iba a ayudar a levantar a Arthas, pero este se levantó rápidamente y solo estaba con una sonrisa falsa.

Arthas: Buen combate Zareth, no imaginaba que fueras tan fuerte. -Sacudiendo su suciedad-

Zareth: Eres fuerte Arthas, solo te falta un poco de paciencia y estrategia.

El príncipe ignoro ese comentario y se acercó a Uther, el ser de cenizas lo siguió por detrás.

Uther el iluminado: No cabe duda que ustedes son guerreros muy experimentados, parece como si hubieran vivido muchas batallas.

Duncan y Zareth se miraron entre sí, no queriendo revelar información crucial.

Duncan: No es eso exactamente, solo que nunca vivimos en una ciudad y solo peleamos para sobrevivir.

Arthas y Uther no estaban convencidos de esa respuesta, ya que vieron como ambos luchaban como si hubieran recibido un buen entrenamiento.

Uther: Entonces ¿Cómo consiguieron esas armas y armaduras, sus habilidades no parecen solo de supervivencia?

Zareth: Yo encontré mi armadura enterrada junto con esta espada, pero estaban oxidadas, por lo que tarde mucho tiempo en arreglarla y para sobrevivir tuve que aprenderla a usar desde una edad temprana, desde los 13 años, pero en estos últimos 2 años pude recién usar la armadura.

El cazador siguió hablando para terminar de explicar su mentira.

Duncan: Yo mismo hice mi traje y arma, use muchas pieles de animales que cazaba, esta arma fue una ocurrencia vaga, por lo que me costó muchos intentos hacerla, pero lo conseguí.

Arthas lentamente empezó a creerles, ya que tenía sentido que la armadura la hayan encontrado y la vestimenta hecha solamente de cuero, la arma extraña parecía deformada lo que explica que fue hecho sin planificación.

Pero Uther no era todo lo contrario, encontró cierta...duda al momento de explicarle sus procedencias, lo que lo alerto un poco y el aura extraña que emanaban ambos.

Iba seguir interrogándolos pero Arthas hablo.

Arthas: Vamos Uther, ellos son buenos guerreros...podrían quitarse el casco, nos gustaría ver como son, antes de hacerles una oferta.

Ambos no tenían problema con eso, por lo que el ser de cenizas empezó a retirarse el casco y el cazador a sacarse el gorro, bajándose también el cubre bocas.

Uther y Arthas vieron con un poco de impresión los extraños ojos de ambos, aunque no dijeron nada ya que muchas personas tenían ojos de diferentes colores, al menos eso fue lo que supusieron.

Arthas: Como no tienen un lugar propio para quedarse, les ofrezco que sean mis soldados, con un poco de servicio, podrían comprarse un lugar para vivir, ¿Qué me dicen?

Ambos guerreros se miraron entre sí.

Duncan: Aceptamos su oferta...príncipe Arthas.

Zareth asintió con la cabeza y esto le saco una sonrisa al orgulloso príncipe.

Arthas: Estupendo, entonces síganme y empezaremos con unos datos para que se vayan acostumbrando a Lordaeron, de paso modificaremos un poco su vestimenta y esperaremos el encargo de Feranos.

Arthas se retiró con sus dos nuevos soldados, mientras que Uther miraba atentamente a Duncan y Zareth, sabía que había algo que ellos dos escondían.

(2 semanas después)

En esas dos semanas, Arthas hizo que ambos guerreros usaran unas capas de color azul, sus vestimentas actuales fueron limpiadas y se arreglaron sus partes dañadas.

Les conto un poco de Lordaeron, sobre su padre el Rey Terenas Menethil II, Los Altos elfos, los orcos, enanos, también le presento a los demás soldados, también a los capitanes, su mano derecha Falric y su mano izquierda Marwyn.

(Corríjanme si me equivoco en esto ya que se me vuela la cabeza al intentarme aprender el lore)

Sus armas no sufrieron cambios, ya que fueron arregladas hace poco, pero los enanos les trajeron modificadores para sus armas actuales.

Para la cuchilla dentada, se le fue entregado a Duncan un gran mango, junto a una réplica del filo, el mango de la cuchilla entraba perfectamente en el gran mango, aplicándose un mecanismo para que fuera fácil de sacar e imposible de hacerlo de la manera incorrecta.

Esto lo convertiría en un espadón con dientes en ambos costados, sacrificando su velocidad y maniobrabilidad en potencia.

Para la espada de luz solar, le trajeron una espada idéntica recién forjada, pero este le permitía unir ambos mango en un mecanismo, convirtiéndolo en un arma de doble filo de gran alcance.

Y al ser ligeras, estas eran muy rápidas, pero si se usaba de mala manera, podrías terminar muy herido por tu propia arma, los enanos estaban conformes con su resultado por lo que se despidieron.

Arthas le ordeno a Duncan y Zareth que practicaran sus nuevas modalidades, Lo que en este tiempo practicaban de manera cuidadosa, ya que no sabían si podrían volver a revivir.

La amistad entre Arthas con sus dos nuevos soldados aumento bastante al tener el príncipe un aura carismática y su devoción de protección a las personas.

La charla en Dalaran entre Medivh (El profeta) y Antonidas fue igual, solo hasta la parte en que el profeta se iba a ir, ya que dijo algo diferente.

Profeta: Muchas personas morirán por esto, pero los dos guerreros de ojos día y noche podrán salvar otros más.

Procedió a transformarse en un cuervo y se retiró, Jaina al ver eso hizo su aparición, pero Antonidas ya sabía que estaba ahí.

Jaina: Ciento haber escuchado a escondidas maestro, pero...

Antonidas: Jaja, he aprendido a contar con tu naturaleza inquisitiva, niña, ese loco insensato está convencido de que el fin del mundo se acerca y dos sujetos con ojos del día y la noche, ¿no te parece increíble?

El resto de la conversación fue igual que en la historia original, aunque Jaina se acordaría de las palabras de su maestro.

(3 días después)

Arthas, junto con Duncan, Zareth, su capitán Falric y algunos cuantos soldados más, esperaron cerca de una encrucijada en la carretera del rey.

Estos estaban con una pequeña fogata, en total eran 8.

Arthas, Duncan, Zareth, Falric y 4 soldados rasos.

Nuestros dos protagonistas estaban mirando sus armas, teniendo una gran paciencia, casi infinita por motivos obvios.

El capitán se acercó a Arthas porque estaba notablemente inquieto y un poco cansado.

Falric: Príncipe Arthas, llevamos horas esperando ¿Seguro que va a venir?

Arthas: Estoy seguro, Jaina siempre suele retrasarse. -Sonriendo-

Paso un minuto después de eso, cuando apareció una chica peli rubia ya conocida por la mayoría, pero estaba siendo perseguida por dos ogros.

El capitán se exalto y rápidamente hablo.

Falric: ¡Debemos ayudarla!

Todos con excepción de Arthas se disponían a correr para defenderla, pero príncipe estaba muy calmado por la situación.

Arthas: Bajen las armas soldados, sabe cuidarse sola.

Jaina se dio vuelta hacia los ogros y creo un elemental de agua, que uso como tanque, ella empezó a lanzar ráfagas de fuego.

Esto derroto al primer ogro y provoco que el otro saliera corriendo del miedo.

Arthas se acercó a ella antes que todos y la presento.

Arthas: Caballeros, os presento a la señorita Jaina valiente, una agente especial del Kirin Tor y una de las hechiceras de mayor talento de estas tierras.

Cuando Jaina estaba a unos cuantos pasos de Arthas, este dijo.

Arthas: Mmm...parece que no has perdido tu toque...me alegro de volver a verte Jaina.

Jaina: Yo también Arthas... hace mucho tiempo que no me escolta ningún príncipe.

Ambos sin darse cuenta estaban sonriendo tontamente como un par de enamorados, lo que fue incómodo para los demás en esa situación.

El capitán Falric empezó a mirar un árbol con todo el detenimiento que podía poner para no mirar, mientras que los soldados rasos empezaron a mirar el suelo como si fuera lo más curioso que han encontrado en sus vidas.

Los más fieles seguidores de Arthas, sabían que su príncipe estaba interesado en la maga, pero no dirían nada para no perjudicarlo, solo harían silencio, como si nunca hubiera ocurrido.

Duncan y Zareth empezaron a silbar mientras miraban sus armas, aunque la situación para ellos no era para tanto, si se sentían un poco incomodos.

Ese ambiente rápidamente se rompió por el príncipe, a lo que todos se acercaron a ambos.

Arthas: Tienes razón, bueno, supongo que habrá que ponerse en camino.

Jaina: Nuestras fuentes creen que la peste tuvo su origen en una región situada al norte, deberíamos inspeccionar las aldeas de la carretera del rey.

Esto lo decía a la vez que hacia desaparecer su elemental de agua.

Todos se pusieron en marcha, no sin antes apagar la fogata, Duncan y Zareth llevaban en sus espaldas una mochila con los modificadores de sus armas.

Caminaron hasta pasar por una cuantas casas, donde todos al ver al príncipe, empezaron a alabarlo, especialmente mujeres, lo que el saludaba con su notable orgullo.

Hasta que una mujer les informo que había problemas con el puente más adelante.

El grupo cuando llego al puente, vieron que este había sido destruido, varios aldeanos estaban mirando con desconcierto el mismo lugar.

Aldeano: ¡Alteza, alguien ha destruido el puente desde el otro lado del rio! Hay otra forma de cruzar, pero ya no es tan seguro como antes.

Arthas y Jaina se sorprendieron un poco por esto, a Duncan y Zareth no tanto porque estaban acostumbrados a tomar los caminos difíciles.

Empezaron a moverse hacia la derecha, donde se encontraban más casas en esa zona.

Pero ellos vieron con asombro como los lugareños estaban corriendo de un gran grupo de bandidos, estos buscaban saquear la aldea y matar a todos los que viven ahí.

Arthas ordenó que acabaran con todos los bandidos, los soldados rasos alzaron sus escudos, mientras que Duncan y Zareth dejaron caer sus mochilas.

Jaina tomo un poco de distancia para convocar a su elemental y atacar con su magia.

Un bandido iba a clavar su hacha en la espalda de una civil, pero Zareth con toda su fuerza, lanzo su espada, clavándose en el pecho del asaltante.

Rápidamente saco su otra espada que era una réplica idéntica y empezó a correr, El cazador imito su acción solo que saco su cuchilla dentada y su pistola de repetición.

Al ser un poco más rápido que los demás, empezaron a interceptar a algunos bandidos.

Bandido: ¡Saquead la aldea!

Aldeano: ¡Salvadnos!

Seis bandidos rodearon a ambos, Zareth saco su espada original, usando una en cada mano y a su lado estaba Duncan Con su cuchilla dentada y pistola de repetición, listos para pelear.

Mientras que los 4 soldados rasos junto a Falric se enfrentaron contra 8 bandidos, pero estos al no tener disciplina, armaduras y experiencia, cayeron fácilmente ante los 5 soldados.

Arthas se encargó de 2 bandidos al mismo tiempo, Derroto al primero con un martillazo en la cabeza, la magnitud del golpe lo mato al instante.

Y el otro, intento bloquear con su escudo de madera, pero fue atravesado, recibiendo el golpe en su pecho, dejándolo sin aire pero no paso mucho hasta que Arthas lo rematara.

Jaina y su elemental de agua, derrotaron a 4 bandidos, al intentar golpear el elemental, prácticamente no le hacían daño alguno y terminaron ahogado o rostizados.

Zareth y Duncan ya habían terminado con los 6 bandidos, eran mucho más débiles que un grunt orco, por lo que acabar con ellos no fue difícil, sin contar que no usaron sus habilidades.

Cuando terminaron, la sangre que estaba regada se dirigió a Duncan y las energías de las almas se fueron hacia Zareth, pero solo de los que ellos habían derrotado.

Lastimosamente, unos cuantos aldeanos fueron asesinados, eso ocurrió antes de que el grupo llegara, pero lograron salvar a la mayoría.

Los que sobrevivieron se acercaron a Arthas y a Jaina para agradecerles, pero una aldeana se acercó a Arthas con un poco de timidez.

Aldeana: Oh... ¡Muchas gracias! Tengo una recompensa para ti.

Ella invadió un poco el espacio personal de Arthas y le entrego una poción de curación, este solo sonrió con gratitud, pero Jaina no vio esto de buena manera.

Otro aldeano se acercó y le informo al príncipe sobre la fuente con las aguas sagradas que servía para recuperar heridas.

Arthas menciono que podría ser útil en caso de encontrarse con más obstáculos, Los soldados rasos solo sufrieron unos cuantos golpes, pero de ahí en más, todos estaban sanos.

También dijo que mandaran un mensaje para que llegaran guardias para proteger la zona.

El grupo cruzo un rio en el que el agua les llegaba hasta los talones, todo iba a ser normal, pero se encontraron a un grupo de Murlocs.

Esto le causo varias heridas leves a los soldados rasos, a Jaina solo tenía la mitad de su mana, Arthas y Falric tenían una cuantas cortaduras y rascuños en sus armaduras.

Duncan y Zareth solo tenían cortaduras en sus armaduras, en caso del cazador, tenía partes de cuero cortadas, sin contar un poco el cansancio.

Cuando salieron del rio, empezaron a ver múltiples graneros destruidos, pero vieron con asombro a 3 soldados combatiendo.

Estaban peleando contra 10 arqueros esqueléticos, pero los soldados avanzaban lentamente ya que tenían que mantener su escudo en alto.

Soldado raso: ¡Protegeos con un muro de escudos! ¡Sus flechas no los atravesaran!

Arthas: ¿Esqueletos? ¡Acabad con ellos de inmediato!

Los demás soldados rasos usaron la misma formación de escudo y empezaron a avanzar lentamente para alcanzarlos.

Mientras que Jaina convoco a su elemental para usarlo de escudo para protegerse ella, Arthas, Duncan y Zareth.

El elemental lanzaba grandes cantidades de agua y los esqueletos sufrían bastantes daños.

Pero estos fueron derrotados rápidamente gracias a los soldados rasos y sus escudos.

Arthas: ¿Qué criaturas eran esas Sargento?

Soldado raso: ¡No-muertos alteza! ¡La aldea entera se ha vuelto loca! Hicimos lo que posible para proteger a los aldeanos, pero...

Arthas: Llegaremos hasta el fondo del asunto.

Todos siguieron avanzando, en el camino se encontraron con varios no-muertos y Arthas uso su luz sagrada para hacerles mucho daño.

Zareth y Duncan no podían absorber nada al enfrentarse a esqueletos por obvias razones, pero no le dieron mucha importancia. (Zareth en realidad absorbía una diminuta partícula de energía de alma que estaba ligada al esqueleto pero era casi inexistente)

Todos siguieron avanzando, aunque los soldados rasos estaban con bastantes heridas, podrían avanzar un poco más antes de que sean estorbos.

Caminaron un poco más, hasta que la tierra, que por lo general era un hermoso pasto verde, ahora estaba podrida, con un aroma a putrefacción fuerte, toda planta estaba muerta.

Todo esto estaba surgiendo de un granero, el cual estaba rodeado por múltiples cajas.

Jaina: Es como si la tierra que rodea este granero estuviera...muriendo.

Arthas: ¿El grano también puede contagiarse de esta peste?

Jaina: Esperemos que no, esas cajas llevan el sello de Andorhal, el centro de distribución de los condados del norte si este grano puede extender la peste, no habrá manera de saber cuándos pueblos pueden estar infectados.

Duncan y Zareth se acercaron al granero, tocándolo y revisando el suelo.

Duncan: Esta sensación es muy familiar, no es bueno para nada.

Este empezó a tocar el suelo, dándole una sensación a muerte y vacío.

Zareth: Si es lo que pensamos, esto es solo el principio de la catástrofe, tal como en el reino que vivía.

Arthas ordeno quemar el granero, pero el ser de cenizas dijo que lo haría él solo.

Uso los vestigios del lecho del caos para prender fuego el granero, todos se sorprendieron de que no solo fuera un guerrero, con excepción de Arthas que ya los vio anteriormente, sino que también un mago, una combinación inusual.

Continuaron su investigación en el pequeño pueblo quemado, pero no sin antes recibir un gran número de esqueletos guerreros.

Los soldados rasos ya les faltaban parte de sus armaduras, y tenían cortes notables, Falric solo se encontraba un poco mejor que sus soldados, Arthas tenía varias cortaduras, aunque no eran profundas, se notaban como salía un poco de sangre.

Jaina solo tenía un poco de polvo y algunos roces de flechas., pero estaba bastante cansada, no le faltaba mucho para quedarse sin mana y si eso sucedía, solo sería una carga.

Duncan y Zareth, a pesar de ser los menos heridos, el cansancio que tenían, era notable y eso les reducía mucho sus capacidades.

Tenían pensado en retirarse, pero Arthas rápidamente negó esa orden, algunos estaban en contra de su decisión pero no se lo dijeron.

Para fortuna del grupo, se encontraron con la misteriosa fuente que menciono aquel aldeano.

Arthas: Este debe de ser el altar del que hablaba el anciano, todo aquel que beba de estas aguas bendecidas por la luz será curado.

Todos se detuvieron a descansar un poco alrededor de la fuente, todos sin excepción empezaron a beber de esas aguas, lo que rápidamente empezaron a curarse.

Les curaba las heridas, pero no les devolvían las energías que gastaron, pasando 3 minutos, prosiguieron con su camino, hasta que se encontraron con un par de elfos.

Sacerdote: Saludos, somos sacerdotes de Quel'Thalas, hemos venido a curar la tierra de esta extraña maldición.

Jaina: Como siempre, la generosidad de los elfos es bien recibida.

Sacerdote: Hay un granero al otro lado de la aldea es posible que esta infestación maligna se manifieste allí también.

Con esta implementación a su grupo, no tendrían que preocuparse por las heridas por un tiempo, pero si tener un alto cuidado con respecto a las energías que les quedaban.

Siguiendo su camino y con eso, mas esqueletos se les aparecían, pero rápidamente fueron hechos polvo.

Cuando estaban cerca de un rio, había un equipo de mortero disparando contra un gran grupo de esqueletos, los enanos mencionaron que la aldea estaba llena de ellos.

Por lo que empezaron a combatir con gran ferocidad contra la oleada de muertos vivientes mientras que los morteros atacaban a larga distancia.

Después de 2 minutos enteros de lucha, los esqueletos fueron derrotados, los sacerdotes rápidamente empezaron a curar a los heridos.

Pero a pesar de eso, su cansancio era notable, pero Arthas dijo que no se detuvieran.

Hasta que por fin hallaron el granero mencionado por los sacerdotes, pero pasaba algo, múltiples hombres vestidos de negro con su cara cubierta, estaban al lado de alguien con diferentes vestimentas.

Estos se percataron de la presencia del grupo y empezaron a huir.

Kel'Thuzad: ¡Hemos sido descubiertos hermanos! ¡Escapad y continuad con la operación!

Este empezó a levantar 10 esqueletos, acompañado de 4 necrófagos.

Kel'Thuzad: Siento no tener tiempo para charlar, el deber me llama...

Una gran criatura salió del granero, este era una abominación por las múltiples partes que estaban pegadas a su cuerpo.

Jaina: Esa criatura parece estar hecha de diferentes cuerpos cocidos entre sí.

Todos se pusieron en guardia, especialmente Duncan y Zareth.

Arthas: Mejor la estudiamos después de haberla matado, ¿Te parece?

La abominación dio un rugido y empezó a marchas en contra del grupo, acompañado de 10 esqueletos y los 4 necrófagos.

Los soldados rasos temblaron al ver tal monstruosidad pero se recompusieron un poco al escuchar el grito del cazador.

Duncan: ¡Zareth, tú y yo nos encargaremos de esa cosa! mientras que los demás se ocupan de los esqueletos y las otras criaturas

Zareth asintió, lo que rápidamente ambos se movieron para estar frente a frente a tal criatura, mientras que los demás luchaban contra los esqueletos y necrófagos.

Estos corrieron al mismo tiempo en contra de la abominación, esta hizo lo mismo con un rugido.

La abominación con sus ambas cuchillas, hizo un corte horizontal, lo que obligo a ambos guerreros a esquivarlo, uno saltando y otro agachándose.

Pero Duncan no se esperaba que el tercer brazo de la abominación, el cual tenía un gancho, lo golpeara en las costillas, lo que lo mando al suelo.

Zareth rápidamente uso la Espada brillante de Farron de fuego, lo que corto uno de los tres brazos de la criatura, pero esta no reacciono al dolor, lo que hizo que diera un corte diagonal con su cuchillo.

Pero el ser de cenizas logro esquivarlo apenas, recibiendo una cortadura en su torso y dañando su armadura, para segundos después, sangre empezó a escurriese de él.

Zareth (En su mente): No me queda mucha energía...tengo que aguantar hasta que los demás terminen contras los muertos vivientes.

Iba seguir pensando en un plan, pero vio como Duncan al usar el desplazamiento sanguinario que lo llevo a la cabeza de la abominación.

El cazador rápidamente extendió su cuchilla dentada y el clavo en el cuello de la entidad para matarla y darle a tiempo a Zareth para que haga algo.

Zareth: Uf...mi turno...

El ser de cenizas se abalanzo e intento apuñalar a la abominación, pero esta lo detuvo con uno de sus cuchillos y la espada de luz solar logro atravesar el arma, pero no logro romperla por completo.

Ambos, tanto como cazador y el ser de cenizas estaban forcejeado con toda la energía que tenían, Duncan intentaba decapitar la cabeza pero la falta de energía no se lo permitía y Zareth se esforzaba para cortar el arma de la abominación.

La abominación iba a cortar a Zareth con su brazo libre, pero un elemental de agua detuvo el ataque, el ser de cenizas dio vuelta la cabeza y vio a Jaina caer arrodillada del cansancio.

Por fortuna, ella estaba atrás de los soldados, al lado de los sacerdotes.

Duncan y Zareth hicieron un último esfuerzo, el ser de cenizas rompió el arma de la abominación y logro atravesar el pecho de la criatura, en parte del cazador, logro cortarle por completo el cuello.

En 5 segundos, la abominación cayó al suelo sin señales de movimiento, ambos guerreros pusieron ambas rodillas en el suelo con sus armas al lado.

La sangre y la energía de alma fueron a reposar en ambos, que era un poco más grande de lo normal, debido al poder de la criatura.

(Duncan) (Cazador Lunar)

Puntos de sangre: 1624

Nivel Lunar: 1 Siguiente nivel: 5000 P.S

Velocidad: 38 Resistencia: 34 Fuerza: 51

Habilidad: 47 Magia: 30

Técnicas:

Arma de rayos (Nivel 1)

Despliegue sanguinario (Nivel 1)

30 metros máximos.

(Zareth) (Portador del fuego)

Puntos de almas: 1872

Nivel de Llamas: 1 Siguiente nivel: 6000 P.A

Velocidad: 32 Resistencia: 38

Fuerza: 54 Magia: 27 Habilidad: 42

Técnicas:

Espada brillante de Farron de fuego (Nivel 1)

Vestigios de lecho del caos (Nivel 1)

El cansancio en ambos era más que obvio, pero lo bueno era que los demás habían terminado con esa pequeña oleada de muertos vivientes.

Los soldados rasos que también estaban agotados pero no al extremo, se dirigieron a ambos para ayudarlos a pararse, pero con bastante esfuerzo lo hicieron.

Los dos les dijeron a los soldados que lo dejaran caminar solos, estos sin oponerse aceptaron, a la vez que Falric se acercaba a ellos con una sonrisa incrédula.

Falric: Admito que son muy buenos...uf...estoy cansado...no pensé que se lograrían cargarse a esa cosa.

No pasaron más segundos hasta que el príncipe dio un fuerte grito para todos los que aun tuvieran fuerzas, siguieran peleando.

Arthas: ¡Destruid ese granero! ¡Ahora!

Todos miraban el granero con un olor horrendo y los enanos con el mortero empezaron a lanzar bombas en contra del edificio.

Esto empezó a derrumbar el edificio, pero más muertos viviente salieron del mismo.

Falric: Tsk... ¡Soldados! ¡Demos un último esfuerzo y acabemos con estas cosas!

Los soldados rasos con su capitán empezaron a pelear contra los últimos muertos vivientes, Arthas también los acompaños en la lucha.

Arthas: ¡Vamos soldados! ¡Acabemos con estas cosas!

El príncipe dio un martillazo descendente, aplastando la cabeza de un necrófago, seguidamente dar un golpe horizontal, destrozando un esqueleto.

Su cansancio era igual al de los soldados rasos, pero su vigor y orgullo era su otra fuerte de energía, Jaina y los sacerdotes estaban unos cuantos metros atrás para recuperar energía.

Después de la pelea, un soldado raso quedo gravemente herido, pero Arthas uso su luz sagrada para sanarlo, todos se reunieron ya que el granero estaba destruido y aniquilado a los muertos vivientes del lugar.

Jaina se logró recuperar lo suficiente para moverse, por lo que se acercó a Arthas ya que este tenía una cara muy pensativa.

Cuando se acercó, el príncipe soltó la pregunta.

Arthas: ¿Qué era eso? ¿Y quién era el brujo vestido de negro?

Jaina: Creo que el hombre vestido de negro era un nigromante, es evidente que él y sus lacayos son los responsables de esta peste.

Duncan y Zareth se acercaron a ambos con un poco de dificultad, logrando escuchar lo dicho por la maga.

Arthas: Estoy casi seguro de que en Andorhal lo encontraremos tanto a él como las respuestas que buscamos.

Duncan: Tenemos que estar preparados para esto, casi no salimos de esta por poco.

El ser de cenizas apoyo esa idea, si no hubiera sido por esa fuente y los sacerdotes, no sabía si hubieran sobrevivido.

Arthas: Lo haremos, no se preocupen, estableceremos un campamento en el camino, recuperaremos fuerzas y esperaremos los refuerzos.

Zareth: Ah...cierto, gracias por cubrirme con tu elemental Jaina, seguramente.

Jaina: No hay problema, ambos hicieron un gran trabajo contra esa cosa.

Todos empezaron a retirarse para ponerse en marcha hacia Andorhal, donde les esperaba una trampa del nigromante, especialmente reservada para el príncipe.

Duncan y Zareth sabían que algo no estaba bien, cada día que pasaba, la sensación de calma que tenían cuando llegaron, estaba siendo remplazada por un aura de muerte.

Cuando estuvieran recuperados, les hablarían a Arthas y Jaina para contarles sobre su plan, en caso de que la plaga se salga de control.

La marcha hacia Kalimdor.

Fin del capítulo 2: Orgullo y la plaga

Bueno, terminamos con este largo capitulo jaja, serán así debido a que le daremos enfoques a las interacciones, peleas, Usare Warcraft 3 Reforged para seguir esta historia en su primera temporada.

También mirare videos de YouTube para escuchar detalles de la historia, como por ejemplo la relación que ambos tenían el príncipe y la maga, el capitán, su nombre era Falric y es la mano derecha de Arthas.

No hace falta decir que la historia se alterara, algunas veces será imposible hacerlo (Ya que me quedaría sin historia jaja) y si me equivoco en algún detalle del lore, me harían un gran favor en corregirme.

He modificado las estadísticas de ambos para que no se confundan, por ejemplo, vitalidad será removida, sus estadísticas llevaran el mismo nombre, aunque los dos son igual de fuertes, cada uno lo es a su manera, también removí la descripción de habilidades para que ustedes mismos los lean.

Espero que les haya gustado este capítulo y nos vemos en el siguiente.