Renuncia de derecho: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.
En el capítulo anterior:-
Todos obtendrán retirarse para ponerse en marcha hacia Andorhal, donde les esperaba una trampa del nigromante, especialmente reservada para el príncipe.
Duncan y Zareth sabían que algo no estaba bien, cada día que pasaban, la sensación de calma que tenían cuando llegaron, estaba siendo remplazada por un aura de muerte.
Cuando estuvieran recuperados, les hablarían a Arthas y Jaina para contarles sobre su plan, en caso de que la plaga se salga de control.
La marcha hacia Kalimdor.
Comienzo del capitulo :-
(Empezaremos con otra modificación a la historia, aunque no las diré cuando comience)
El grupo entero se dirigió a la aldea de Brill a recuperar fuerzas, mientras que Duncan y Zareth seguían pensando en el suelo y el granero contaminado, lo cual le traían a sus mentes, el recuerdo de todo lo ya vivido.
En el camino, se encontraron con algunos ciudadanos que los saludaron de manera muy animada y al pasar de varios minutos, por fin llegaron a la Aldea de Brill.
Arthas al ser el príncipe, tenía el dinero de sobra para pagar alojamientos en el lugar, a la vez que mando un mensaje para pedir refuerzos para ir a Andorhal.
Cuando todos terminaron de limpiarse la suciedad, fueron a una taberna para comer y recuperar energías.
Arthas estaba un poco más callado de lo normal pero seguía mostrando el mismo entusiasmo de siempre.
Jaina sabía bien el motivo de por qué se encontró de esa manera y vería si un poco más tarde podría alegrarlo.
Duncan y Zareth se sentaron al lado de los anteriores, viendo la cara de Arthas y reconociendo en qué estado se encontraba.
Duncan empezó a hablar con la maga y el príncipe, estaban en un momento oportuno para mencionar sobre el viaje que tendrían que realizar.
Duncan: Arthas, Jaina, necesito hablarles de algo que Zareth y yo hemos coincidido.
El cazador se sacó su sombrero y también la tela que tenía en su cuello que lo cubría hasta la nariz.
Jaina quedo levemente sorprendida al ver el color de ojos de cazador, recordando dos cosas, a la misma luna y las palabras de su maestro Antonidas.
Solo era una coincidencia... ¿No?
La maga y Arthas lo miraron con duda, esperando que hablara.
Duncan : Antes de encontrarnos con el príncipe, Zareth y yo compartimos una advertencia que soñamos, una sombra cubriría estas tierras pero en un lugar llamado Kalimdor, ese lugar brillaba con luz.
El ser de cenizas que aun tenia puesta su armadura y su casco, siguio la oracion del cazador, todos lo vieron raro por eso.
Zareth: Creemos que ese lugar puede ser un lugar de salvación para todos, al ver la tierra contaminada y esa clase de plaga, creemos que nuestra visión fue real, si no podemos detener esas cosas, creo que tendremos que dirigirnos ahí.
El príncipe respiro profundamente antes de responder con un poco de ira en su voz.
Arthas: No importa, lo único que hare será proteger a mi pueblo...que ustedes dos han tenido el mismo sueño, no significa nada.
La maga observa con impresión la reacción de su príncipe, que era muy inusual.
Zareth y Duncan no esperaban esa reacción de su amigo, recordaban que cuando lo conocieron era bastante compresivo, inclusive cuando atacaron la base orca.
Duncan: Solo queríamos comentarles lo que nos parecía importante - Diciendo lo siguiente en voz baja - Solo para no arrepentirnos más adelante.
Todos siguieron comiendo con excepción de Zareth, al terminar, todos salieron para continuar con su descanso, tenían tiempo hasta mañana para reponer energías.
Zareth y Duncan estaban caminando a la salida del pueblo para observar la belleza de lo que significa ver la vida alrededor, Arthas fue seguido por Jaina y sus soldados se dispersaron para descansar a su modo.
Duncan le dio un pequeño golpe a la espalda de Zareth con la palma abierta.
Duncan: Vamos Zareth...a pesar de que no estás acostumbrado, tienes que comer algo.
El cazador le entrego una pequeña bolsa de cuero con comida al ser de cenizas, ya que escucho el rugido hambre de Zareth.
Zareth: Gracias...la verdad es difícil, sigo pensando que es un sueño estar en este lugar.
Duncan: Yo también, pensé que nunca más vería la luz del sol, pero lo que me confirma que no es un sueño, es que aquí también el mal está presente.
Ambos cambiaron su apariencia a uno más serio a la vez que salían de la entrada del pueblo para caminar sobre una pequeña colina.
Zareth: Arthas no nos cree y dudo que la chica llamada Jaina lo haga, si es verdad lo que dijo el profeta, entonces esta tierra será devastada por esas criaturas.
Duncan: Si...tenemos que mejorar nuestros poderes e intentaremos convencerlos otra vez, en caso de que el ataque comience, la gente podría seguirnos si les damos esperanzas.
Ambos sabían que esta tierra pronto sería devastada y no podrían evitarlo, pero no sabían que detrás del azote, estaba la legión ardiente.
Cuando llegaron a la parte de la colina, ambos se sentaron en un árbol cada uno.
El cazador se sacó los guantes y la campera de cuero, el ser de cenizas hizo lo mismo, pero se desprendió de su armadura y casco.
Sintieron el contacto con el suave pasto en sus manos y el aire fresco en sus cuerpos.
Duncan se durmió rápidamente, pero Zareth siguió disfrutando de las sensaciones del ambiente, a la vez que comía un poco de lo que le trajo el cazador.
No tardo mucho para que el ser de cenizas se durmiera, acompañando a su compañero al mundo de los sueños, pero sin que quedaran atrapados en un sueño infinito, por lo menos esta vez.
Pasaron 2 horas y el primero en despertar fue Duncan, que vio que al frente de él estaba Jaina con una mirada curiosa.
Jaina: Los busque todo este tiempo, no pensé que estuvieran durmiendo en este lugar.
Duncan: ¿Sucede algo Jaina? – Sobándose los ojos -
Jaina: Solo quería hablar con ambos, con respecto a lo que dijeron en la taberna, me trajo mucha curiosidad ya que alguien dijo lo mismo.
Esto encendió la curiosidad del cazador, la única persona que habló de Kalimdor era el profeta, seguidamente se levantó del suelo y empezó a ponerse sus cosas.
Mientras Jaina observaba con detenimiento el extraño equipamiento del cazador, su armamento no era algo que ella haya visto antes.
Duncan: Era un sueño...en el que un cuervo nos habló y nos dijo que esta tierra estaba perdida, que la salvación se encontró en Kalimdor, pero tenemos que buscar y rescatar a toda la gente posible.
Jaina: Ya veo, un hombre con ropas extrañas nos advirtió a mí ya mi maestro sobre que el fin estaba cerca, pero no le creímos, no sé si esto es una coincidencia.
Agarro su arma y se la puso en la espalda, seguidamente fue a despertar a Zareth, mientras que en la distancia venia Arthas junto al capitán Falric.
Jaina: ¿Tú crees que es verdad?
Ella lo miró como si esperaba una confirmación de algo muy importante.
Duncan: He visto muchas cosas y es muy posible que sea verdad, con lo que me contaste, lo creo aún más.
La maga solo cerró los ojos, pensando en las palabras del cazador, pero fue sacada de sus pensamientos debido a la voz de cierto príncipe.
Ella se dio vuelta y le dio una sincera sonrisa a Arthas, mientras que un Zareth ya despierto, se puso su casco y armadura.
Al Jaina estar distraído no vio los ojos del ser de cenizas, lo que había causado un gran conflicto interno en la maga.
Al llegar Arthas con los 3 individuos, les comunico que los refuerzos llegarían a la mañana siguiente y cuando lo hicieran, partirían de inmediato a Andorhal.
Todo el día paso con normalidad, Arthas y Jaina pasaron de vez en cuando juntos, los soldados junto a Falric descansaron y obtuvieron a preparar sus armas.
Cuando cayó la noche, Duncan y Zareth estaban afuera del pueblo, aunque eso nadie lo sabía.
Ambos hablaron y estuvieron de acuerdo con practicar sus habilidades para mejorar, aparte de que tendrían que dar todo para pelear.
Ambos se preparan en un terreno plano y con bastante césped, lo suficientemente lejos para no hacer ruido y despertar a todo un pueblo.
Zareth lleva una mochila en la cual trajeron unas cuantas pociones para curarse y recuperar energías, seguramente uno de los dos terminaría con heridas importantes.
Esto sin contar que trajeron sus modificadores de armas para usarlas en la mitad de la pelea.
Lo único que iluminaba esa zona, era la luz azul de la luna, reflejando el campo ya los dos guerreros.
Duncan: Hay que usar todas las habilidades que tenemos, si logramos llevarlas al límite, seremos aún más fuerte, las veces anteriores no tenemos un gran propósito, pero con la oscuridad acechando, tenemos una nueva amenaza.
Con esto dicho, Duncan desplego su cuchilla dentada y se puso en posicion.
Zareth: Estoy de acuerdo, esto será difícil a futuro, esto... me trae muchos recuerdos.
El ser de cenizas saco la espada de luz solar y levanto su guardia.
Ambos estaban nerviosos ya que esto era como luchar contra las criaturas más peligrosas en sus mundos, y al ser alguien de su mismo tamaño, era mucho peor.
No habia nada mas peligroso que luchar contra alguien del mismo tamano.
Empezaron a correr en la dirección del otro con toda su velocidad disponible, con la mirada fija en los ojos de su oponente, sus ojos brillantes resaltaron más que nunca.
El cazador se frenó de golpe y activo el largo alcance de su arma, giro por la espalda para dar un rápido corte horizontal en el pecho de su oponente.
Pero este rodo por debajo y le dio un fuerte golpe en el abdomen bajo con su rodilla, esto hizo retroceder unos cuantos pasos al cazador.
Zareth iba a darle una estocada en la cabeza, pero Duncan uso su desplazamiento sanguinario para ubicarse hacia atrás del ser de cenizas y uso su cuchilla para darle un corte en la espalda.
(Ambos estaban con ropa normal, sin usar sus armaduras, la ropa era simple tela dada por los lugareños)
El ser de cenizas dio un pequeño gruñido de dolor y activo la espada brillante de farron ígneo, girando sobre sus talones para dar el ataque.
Duncan solo tuvo tiempo de poner su cuchilla para evitar que el ataque le diera de lleno, lo que lo hizo retroceder unos cuantos metros.
Seguidamente Zareth uso los vestigios del lecho del caos, esperando que Duncan usea su uso para atraparlo justo en el momento para derrotarlo.
Paso justo lo que el predijo, el cazador uso su técnica para ponerse justo al frente de Zareth, esquivando la bola de fuego por consiguiente.
Cuando faltaban centímetros para que la espada de Zareth conectara con el pecho de Duncan, este último saco su pistola de repetición y dio un disparo en la espada.
Haciéndola volar y dejando muy al ser expuesta de cenizas, con la parte sin filo de la cuchilla, el cazador golpeo con su arma en las costillas de su oponente.
Dejándolo sin aire y mandándolo un par de metros atrás.
Ambos estaban jadeando levemente por el esfuerzo, aunque ahora usarían sus modificadores para ver los puntos débiles de cada uno.
Duncan: Esta ronda la gano yo... uh...
Zareth: Por esta vez...pff - Escupiendo un poco de sangre -
Ambos pusieron sus modificadores, Duncan con su espadan con dientes y Zareth con su espada doble.
(El espadon es del mismo tamaño, pero tiene los dientes de la cuchilla dentada)
(Imaginen la espada de luz solar unida a otra de la misma manera que la imagen)
Zareth nuevamente uso los vestigios, mandando una bola de fuego que el cazador esquivo con un poco de dificultad debido al espadón.
Duncan dio un gran salto para dar un corte vertical a toda potencia, Zareth lo esquivo ya que no había forma de detener ese ataque.
El piso tembló levemente y se notaba un poco molido por la magnitud del golpe, a lo que Zareth aprovechó el momento y se abalanzo debido al espadón enterrado.
Pero no espero que el arma se rodee de rayos, lo que lo aturdió unos segundos, mejore el tiempo al cazador para sacar su arma y atacar.
Esquivando por poco el espadón agachándose, uso su arma con múltiples giros para darle 2 cortes en el pecho al cazador en forma de X y rápidamente retrocedió.
Tanto Duncan, como Zareth, estaban respirando pesadamente por el esfuerzo que estaban dando, sin contar que las técnicas que aún les consumían bastante energía.
El cielo empezó a echar sus lágrimas, mojando a los dos combatientes y llevándose la sangre que ellos tenían en sus cuerpos.
Pero estos no se vieron afectados por la misma, solo logro tensar el cuerpo de ambos, generando un ambiente familiar para ellos.
En su mente solo vieron sus pesadillas, como si el día hubiera sido solo un sueño, pero rápidamente sacudieron sus cabezas y nuevamente se dirigieron hacia su oponente.
Chocando sus armas y forcejeando nuevamente, esta pelea dura durante 10 minutos sin parar.
Al terminar, ambos combatientes estaban con varias cortaduras en todo el cuerpo y la tela de la parte superior de su cuerpo estaba con múltiples agujeros.
En múltiples zonas tenían moretones y quemaduras por las técnicas de ambos.
Pero el primero en arrodillarse fue Duncan, que ya no soportaba las heridas y el cansancio.
El ser de cenizas levanto su espada de doble filo y lo apunto al cazador arrodillado.
Zareth: En esta...uhh...yo...gano.
Este se limpió la boca que tenía un poco de sangre y procedió a acercarse lentamente a Duncan para ayudarlo a pararse.
Duncan: Pf...-Escupiendo saliva con sangre-... un combate contra alguien igual a mí, es mucho más difícil que las pesadillas que me he enfrentado.
El cazador uso de soporte el hombro del ser de cenizas, con sus armas arrastrándose y la mochila con las pociones encima, se dirigieron hacia los dos árboles donde durmieron con anterioridad.
En el tiempo que ambos caminaban, tomaron las opciones, curándose de las heridas en su mayoría, excepto que aún había raspones y finalizaron tomando un elixir cada uno para recuperar un poco de su energía.
Vieron a la distancia los árboles y con sus cuerpos levemente recuperados, caminaron separados con sus armas con las modificaciones aun puestas, cabe resaltar que la sangre no se había ido, tendrían que darse cuenta de un buen baño para sacarse todo de encima.
Al llegar, se sorprendieron al ver dos individuos muy pegados, era el príncipe Arthas ya su lado estaba la maga Jaina, ella apoyaba su cabeza en el hombro derecho del paladín, mientras que este usaba su brazo para poder agarrarla de la cintura.
Ambos parecían disfrutar de la lluvia, pero eso termino al ver dos figuras que al principio no reconocieron por motivos obvios.
Ellos vieron a dos personas con sangre en muchas partes del cuerpo, sus ojos brillando a la luz de la noche, como si entidades de otro plano, también vieron un gran espadón en los hombros uno de ellos y en el otro una larga espada doble en la mano izquierda.
El cazador y el ser de cenizas no esperaban ver esa imagen, les incomodaba un poco e inmediatamente se retiraron en dirección contraria.
Ambos se dirigieron a una pequeña acumulación de agua, para limpiarse de mejor manera, ya que con la lluvia tardarían un poco menos de tiempo ya juzgar por la reacción de la pareja recién vista, su apariencia no era buena.
Por fortuna...o no, Jaina no logro ver los ojos del ser de cenizas con detalle, solo se concentró en la sangre y en las armas.
Arthas solo tardo varios segundos en reconocerlos y se empezó a reírse, mientras que Jaina lo vio con incredulidad.
Arthas: Tranquila Jaina, esos dos entrenan juntos y siempre terminan de esa manera, aunque admito que me lograron asustar.
Jaina: Pero esas heridas... ¿no es peligroso que estén en ese estado?
El sonido de la lluvia se intensifica, pero por fortuna de la pareja no se mojaba gracias a las hojas del árbol.
Arthas: Al principio yo también pensé lo mismo, pero me acostumbre, Se lo toman muy enserio al entrenamiento y aun desconozco la razón de por que lo hacen.
Jaina cerro lo ojos y se preguntó por qué ambos emitían una sensación extraña, pero rápidamente lo dejo pasar para seguir con su príncipe.
Mientras tanto, Duncan y Zareth estaban al borde de un pequeño estanque de agua, limpiando su cuerpo y armas de la sangre, la lluvia solo ayudaba un poco.
Duncan: Nuestras habilidades mejoran a un buen paso, pero nuestra resistencia es limitada, no podemos luchar contra una gran cantidad de enemigos sin que nos agotemos.
Zareth: Nuestro ataque en área servirá de mucho en estas situaciones.
Ambos terminaron de limpiarse y se dirigieron a la posada para descansar, mientras tanto Arthas también volvía junto con Jaina.
Llego la mañana siguiente y nuestros viajeros con Arthas y Jaina partieron hacia Andorhal.
Con un destacado de 30 soldados rasos, 20 fusileros y 7 equipos de morteros, todos con energías para una batalla.
Zareth, Duncan, Arthas, Jaina y Falric estaban al frente de toda la tropa, y caminaron hasta llegar a ver como un grupo de acólitos estaban corrompiendo la entrada de una mina.
Jaina: ¡Miren! ¡Son los cultores que iban con el nigromante! ¿Qué le están haciendo a la mina?
Arthas: ¡No esperemos a averiguarlo! ¡Al ataque!
Los acólitos se dieron la vuelta y vieron como de una pequeña colina, bajaban muchos soldados acompañados de Arthas.
Acolito: ¡Malditos intrusos! ¡No deben intervenir en los planes de nuestro señor!
El príncipe uso su luz sagrada y destruyo a uno de los acólitos, pero desafortunadamente los otros escaparon por las sombras.
Arthas miro al resto y dio la orden de establecer una pequeña avanzada en este lugar, para esperar la llegada de más refuerzos.
Ordeno a Duncan y Zareth a explorar el camino contrario por el que los acólitos escaparon.
Con sus armaduras y cascos puestos, hicieron caso y empezaron su recorrido, lo cual no fue tan difícil y no encontraron muertos vivientes, solo criaturas del bosque, los molestos murloc fueron irritantes, pero solamente eso.
El cazador se encargaba de los que atacaban a distancia mientras que el ser de cenizas distraía a los de cuerpo a cuerpo, el despliegue sanguinario era muy útil.
Aun que estaban un poco cansados de los varios combates que tuvieron, también se dieron cuenta que estaban girando alrededor de la avanzada que los demás estaban haciendo.
Pero apareció la primera oleada de muertos vivientes, compuesta de necrófagos, guerreros esqueléticos, nigromantes y un par de abominaciones.
Rápidamente ambos conseguirán correr en dirección contraria, ya que dudaban en tener las energías suficientes para enfrentarse a esa oleada.
2 minutos enteros de escape, vieron a lo lejos muchos fusileros con la distinguible capa azul, detrás de ellos estaban los soldados rasos, esperando la orden y en la última parte estaban los equipos de mortero acompañado de los sacerdotes.
En medio todo estaban Arthas y Jaina, Falric estaba también, pero este estaba más concentrado en los fusileros.
Falric: ¡Al suelo!
Rápidamente Duncan y Zareth se tiraron al suelo.
Falric: ¡Fuego!
Los fusileros al escuchar esa orden, dispararon muchos proyectiles que impactaron en los muertos vivientes, haciéndoles graves daños a los más pequeños, con excepción de las abominaciones.
Segundos después de eso, Duncan y Zareth se levantaron, sacaron rápidamente sus modificadores y transformaron sus armas.
Los soldados rasos dieron un grito de guerra, estos fueron acompañados por el capitán Falric y Arthas.
Jaina hizo un hechizo y empezó a lanzar ataques de hielo entre el medio de la oleada de muertos vivientes, los equipos de mortero lanzaron sus proyectiles, causando gran daño en área.
Duncan activo los rayos en su espadón y empezó a dar cortes devastadores en área, mientras que Zareth con su espada doble más la técnica de espada de farron, causaba gran daño a las abominaciones.
Todos los humanos se quedaron impresionados al ver esto, a pesar de que Arthas, Jaina y Falric los habían visto antes, también quedaron sorprendidos por la capacidad de combate de ambos individuos.
Los soldados rasos al ver esto, lucharon con aun más ferocidad contra los muertos vivientes y con su príncipe combatiendo codo a codo, no pudieron fallar.
Duncan y Zareth estaban peleando sin parar entremedio de los muertos vivientes, asegurándose de que ninguno se acercara lo suficiente para dañarlos.
El espadón rodeado de rayos partía a la mitad a los muertos vivientes como si fuera mantequilla, pero el problema era que no dejaban de venir, lo que le costaba mucha energía al cazador.
Zareth manejó su espada doble para hacer cortes muy veloces en todas las direcciones posibles, pero el problema vino cuando una abominación tiro su gancho al ser de cenizas, este lo logro desviar el último segundo, rozándole el casco.
Rápidamente uso los vestigios del lecho del caos, lanzando una gran esfera de fuego que impacta en el pecho de la criatura, rostizando todo su torso.
Pero para sorpresa del ser de cenizas, este no murió y se dirigía hacia el con gran rapidez, lo que hizo que los demás muertos vivientes retrocedieran.
Con su hacha, intento partir en dos a Zareth, pero este logra esquivarlo y con toda su fuerza, cerceno el brazo de la abominación pero esta vez no pasaría como la última vez, sin pensarlo dos veces, salto hacia atrás.
La abominación nuevamente lanzo su gancho sin importarle su brazo, esta vez acertó lo atrapo.
Zareth: ¡Maldición! ¡Una sola de esas cosas causa muchos problemas!
Duncan apareció de repente, cercenando otro brazo de esa abominación, mientras que Zareth aprovechó el impulso del gancho y con su espada doble, finalmente corto la cabeza de la abominación.
Pero no tuvieron tiempo de respirar ya que dos abominaciones más aparecieron, una de ellas golpeo a Zareth con la parte sin filo del hacha, mandándolo a volar, cayendo cerca de los fusileros.
Mientras que la otra atrapo con el gancho a Duncan y empezó girarlo, lanzándolo contra otra abominación, esto obligó al cazador a soltar su arma.
Y en el último segundo tuvo que usar su despliegue sanguinario para evitar que lo cortaran, apareciendo en la cabeza de la abominación.
Con toda su fuerza, atravesó la cabeza de la abominación con su mano derecha, lo que logró matar a la criatura, pero nuevamente tuvo que usar su técnica para escapar del lugar, apareciendo al lado de Zareth.
Ambos estaban cansados y con heridas causadas por las abominaciones, pero los sacerdotes no perdieron tiempo y adquirieron curarlos.
Sacerdotes: ¡Hicieron un gran trabajo, aguanten un poco!
Zareth: ¡Esos golpes... han...dolido!
Duncan: Por poco no la cuento...si no tuviera esa habilidad hubiera muerto.
Los soldados rasos comenzaron a caer debido a las filosas garras de los necrófagos ya esto Arthas lo estaba enojando de gran manera, comenzando a golpear con mucha más fuerza.
Pasaron 30 minutos y la oleada de muertos vivientes fue repelida, pero lastimosamente la mitad soldados rasos fallecieron en combate y los muertos vivientes se llevaron sus cadáveres mientras distraían a los humanos.
Esto hizo enfurecer mucho al príncipe de Lordaeron, si no fuera por Jaina, este habría ido a la base de los muertos vivos y eliminado uno por uno.
El cazador recupero su arma y junto con Zareth empezaron a descansar
Decidieron esperar por refuerzos, ya que si esto fue una oleada, los muertos vivientes serían un mayor número en su base y estarían en desventaja.
Duncan y Zareth información de lo que encontraron en todo su recorrido, que la verdad no fue muy útil que digamos, solo tienen que tener cuidado de que los muertos vivientes no los rodearan
Pasaron varias horas y llegaron los refuerzos, Soldados rasos, fusileros, Equipos de mortero, Sacerdotes elfos, una gran cantidad, no era un ejecito gigante, pero eran lo suficiente para asaltar un pueblo de gran tamaño.
Arthas dio la orden de atacar el campamento muerto viviente que estaba a las lejanías.
Todos ya estaban esperando la enorme cantidad de muertos vivientes, pero no se esperaban que la primera fila eran los soldados rasos que habían luchado con anterioridad.
Sus cadáveres estaban retorcidos y parecían estar afectados, sus armaduras estaban con un tono negro y en ciertas partes faltaban, como los cascos o las pecheras.
Todos los humanos sintieron una oleada de miedo ante esa imagen, pero en caso del príncipe...una oscuridad se estaba apoderando de su corazón.
Jaina estaba desconcertada, mientras que Zareth y Duncan tenían una mirada oscura, no de maldad, si no de nostalgia, malos recuerdos encontraron a invadir su mente, entonces decidió ir primero.
Duncan y Zareth consiguieron correr a máxima velocidad hacia los soldados rasos convertidos en muertos vivos, los humanos se quedaron desconcertados ante tal acción.
Ambos tenían sus armas sin modificar, ya que eran menos de 25.
Los muertos vivientes se abalanzaron sobre los dos viajeros, pero los primeros en llegar fueron decapitados en cuestión de segundos.
Estaban de acuerdo en que apenas acaben con los soldados rasos, retrocederían rápidamente antes de que daños abrumados.
Duncan activo los rayos en su arma y Zareth usaba la técnica de farron de fuego, acabando con un poco de facilidad a los muertos vivientes.
No tardaron más de 1 minuto y todos los soldados rasos, con excepción de uno.
El cazador y el ser de cenizas atacaron al mismo tiempo al último soldado raso, Duncan le corto la cabeza y Zareth atravesaba el corazón con su espada solar.
Ambos tienen un pensamiento igual, para cada uno de los que cayeron ante estas criaturas.
Zareth/Duncan (En su mente): Esperemos que encontremos un descanso y que sus cadáveres no sean profanados.
Cuando mataron al último, retrocedieron rápidamente hacia sus aliados, para descansar un poco, usaron una parte de su energía en matar.
Arthas dio la orden de ataque y nadie dudo en abalanzarse contra los muertos vivientes, Jaina uso su magia para conjurar a su elemental en la primera fila para acompañar a los de cuerpo a cuerpo.
Los soldados rasos pusieron sus escudos, chocando contra los necrófagos y guerreros esqueléticos, comenzando a intercambiar golpes.
Los fusileros sacaron a disparar en contra de los nigromantes para evitar que reanimaran los cadáveres, pero estos eran cubiertos por las abominaciones que apenas recibieron daño.
Muchos arqueros esqueléticos disparaban a los sacerdotes y equipos de morteros, ya que estaban dando muchos problemas.
La pelea fue algo reñida, pero con las habilidades y variedad, los humanos ganaron, pero las bajas fueron inevitables.
Arthas, Jaina, Duncan y Zareth destacan bastante, ya que sus ataques fueron devastadores para los muertos vivientes, también fueron un gran incentivo para la moral de las tropas que a veces temblaban ante esas criaturas.
Jaina hablo sobre la tierra que estaba podrida y que tal vez podia curarse, pero Arthas no estaba en sus cabales y les recalco a todos que siguieran avanzando, sin preocupacion del cansancio y la posible falta de municiones.
Tampoco le importo los cadáveres de sus soldados caídos, solo menciono que les daría un entierro digno cuando volvieran.
Todos siguieron sin oponerse, pero Jaina y los dos viajeros miraron de forma muy extraña al príncipe.
La impresión de toda esa expedición al entrar a Andorhal fue gigante, ya que prácticamente todo estaba en ruinas y el olor a putrefacción inundaba el área.
En el medio de todos los cadáveres, había un nigromante, pero este irradiaba una oscuridad mucho mayor y vestía era diferente al resto.
Kel'Thuzad: Hola de nuevo, soy Kel'Thuzad y os traigo una advertencia, no os entrometáis, vuestra curiosidad solo los llevarán a la muerte.
El príncipe dio un paso adelante con notable ira en su voz.
Arthas: ¡¿Eres tú el responsable de esta plaga nigromante?! ¡¿Este culto es obra tuya?!
Kel'Thuzad: Si, yo ordene al Culto de los malditos que distribuyeran el grano contaminado, pero el crédito no es solo mío.
Esta vez fue Jaina quien dio un paso para hablar.
Jaina: ¿Qué quieres decir?
Kel'Thuzad: Sirvo al señor del terror Mal'Ganis, está al mando de la plaga que purificara esta tierra e instaurara un paraíso de eterna oscuridad.
Arthas: ¡¿Y qué purificara esa plaga exactamente?!
Kel'Thuzad: A los vivos por supuesto, su plan ya está en marcha, ve a buscarlo en Sthatholme, si queréis más pruebas.
Seguidamente el nigromante alzo todos los cadáveres de los alrededores en muertos vivientes, mientras el escapaba a otro lugar.
Arthas: ¡Vuelve aquí maldito nigromante!
La lucha nuevamente se reanudó, pero esta vez hubo muchas más bajas debido a sus características humanas.
Arthas estaba con partes faltantes en su armadura y con heridas notables, pero este no sintió nada debido a su ira.
Duncan y Zareth estaban en mejores condiciones, pero su energía era bastante baja, Jaina estaba igual solo que ella solo sufría mucho cansancio por usar su magia.
Los viajeros se dieron cuenta que con estas peleas, les faltaba mucho menos para subir de nivel y sus estadísticas habían subido un poco
(Zareth) (Portador del fuego)
Puntos de almas: 4030 PA
Nivel de Llamas: 1 Siguiente nivel: 6000 PA
Velocidad: 39 Resistencia: 42
Fuerza: 58 Magia: 32 Habilidad: 48
Técnicas:
Espada brillante de Farron de fuego (Nivel 1)
Vestigios de lecho del caos (Nivel 1)
(Duncan) (Cazador Lunar)
Puntos de sangre: 3459 PS
Nivel Lunar: 1 Siguiente nivel: 5000 PS
Velocidad: 43 Resistencia: 37 Fuerza: 55
Habilidad: 50 Magia: 34
Técnicas:
Arma de rayos (Nivel 1)
Despliegue sanguinario (Nivel 1)
30 metros máximos.
Rápidamente fueron sacados de sus pensamientos por la voz del príncipe.
Arthas: ¡Sigamos soldados! ¡El responsable de todo este caos se va a escapar! ¡Sigamos avanzando en el nombre de Lordaeron!
Jaina vio esto con preocupación ya que sintió que Arthas se estaba dejando de consumir por la ira, tenía que hablar con él, era necesario hacerlo.
Todos los soldados se levantaron y dieron un último esfuerzo por su príncipe y pueblo, aunque la verdad no quería, se sintieron forzados a hacerlo.
Avanzaron por el pueblo hasta una pequeña base de los muertos vivientes, solo había 7 abominaciones de defensa y al fondo, estaba Kel'Thuzad, como si estuviera esperando algo.
Toda la pelea fue muy reñida, debido al gran agotamiento de todos, el 80% de los soldados rasos cayeron antes estas criaturas y los fusileros e equipo de morteros se quedaron sin municiones.
Jaina y los sacerdotes también se quedaron sin magia, pero Arthas no mostró ningún signo facial de su agotamiento, su mente estaba centrada totalmente en Kel'Thuzad.
Sin pensarlo dos veces, con su martillo impacto el pecho del nigromante, sin que este pusiera resistencia alguna, dejándolo al borde de la muerte.
Kel'Thuzad: Necio infeliz, mi muerte no cambiara nada a largo plazo, pues ahora, comienza la purga de esta tierra...
Jaina iba a detener a Arthas para interrogar al nigromante pero no llego a tiempo.
Sin pestañar, Arthas lo remato con un martillazo en la cabeza, pero Duncan y Zareth pudieron jurar que antes de que el martillo impactara, se escuchó la risa del nigromante, algo que no era una buena señal.
El ser de cenizas rápidamente se acercó a Duncan para contarle algo que pensó.
Zareth: ¿Por qué el nigromante nos revela la información de su líder? No creo que fuera por confianza, hay algo detrás de todo esto y estamos siguiendo su juego.
Duncan: Yo espero que solo fuera confianza, de lo contrario, algo malo nos espera.
Jaina corrió hacia el príncipe, pero este no dijo ninguna palabra y se sacó el solo, sin importarle sus hombres.
Sin perder tiempo, Jaina ordeno que los heridos fueran tratados lo mejor posible, mientras que Duncan y Zareth estaban revisando que ya no hubiera ninguna amenaza cerca.
Todo esto fue muy difícil de asimilar para todos, no pasó esto desde la guerra contra los orcos.
Pasaron un par de horas para quemar todos los cadáveres y curar a los soldados, para después viajar hacia Vega del Amparo (Hearthglen) a un paso lento debido al cansancio y las heridas.
Jaina logro calmar un poco a Arthas, volviéndole un poco el brillo en sus ojos, mientras que Duncan y Zareth seguían pensando en los últimos momentos de vida del nigromante.
Cuando llegaron a la entrada del pueblo, muchos se sintieron aliviados, incluyendo a nuestros protagonistas.
Jaina: ¡Vega del Amparo! ¡Por fin! ¡No me vendría mal descansar un poco!
Todos vieron como varios escuadrones de soldados estaban armados y preparando pequeñas barricadas en cada una de las entradas.
Arthas: Parece que se están preparando para una batalla.
El capitán de esta aldea se acercó a Arthas para comentarle lo que estaba sucediendo, mientras tanto, Duncan y Zareth se adentraron un poco más en la aldea.
Vieron una pila de cajas con el mismo símbolo de Andorhal, a lo que abrieron los ojos e iban a decirle a Arthas ya Jaina, pero vieron como esta última se afectó en un círculo mágico.
Ambos se acercaron a Arthas y le comentaron sobre las cajas de grano de Andorhal.
Esto utiliza una cara de terror en el príncipe y rápidamente volteo a ver a los ciudadanos ya algunos soldados.
Estos parecían cansados, pero la realidad es que estaban muertos.
Arthas: ¡La peste no tenía como objetivo matar a mi gente... sino convertirla... en muertos vivientes! ¡Defendios!
Mientras decía esas últimas palabras, los que estaban ocultos, lograron acabar con algunos por sorpresa a los que no estaban desarrollados, pero al ser pocos, fueron rápidamente eliminados.
Arthas: ¡Atención! ¡Todos empiecen a distribuirse por las tres entradas del pueblo! ¡Tenemos que resistir hasta la llegada de Lord Uther!
La voz del príncipe se notaba una gran ira, ver como su gente se transformaba y que él no pudiera hacer nada, lo rompía lentamente.
Los viajeros entendieron rápidamente lo que estaba sucediente, por lo que ambos se separaron para cubrir la entrada derecha e izquierda.
Mientras que Arthas protegía la entrada del medio y daba las órdenes, una de ellas fue que las cajas las usaran para que armaran unas pequeñas barricadas que ayudarían bastante.
Tras 2 minutos, llegó la primera oleada de muertos vivientes en la barricada de la derecha, donde Duncan los esperaba con varios soldados rasos y atrás de las barricadas un pequeño grupo de fusileros, arqueros y sacerdotes.
No usaban los equipos de morteros para ahorrar toda la munición posible en caso de emergencia.
Por suerte la oleada no superaba los 30 y solo eran necrófagos, por lo que fueron superados con normalidad por la pólvora y el poder del Cazador.
Todo eso siguió así por 14 minutos, en los que cada vez llegaban más oleadas de muertos vivientes y el número de los soldados bajaban cada vez más.
Duncan, Zareth y Arthas hacían todo lo posible para evitar que los soldados a sus espaldas cayeran, pero las energías se acababan con gran velocidad.
La desesperación lentamente se estaba haciendo presente ya pesar de tener a tres guerreros poderosos, la cantidad de muertos vivientes eran simplemente abrumadora.
Por la entrada donde el príncipe estaba cubriendo, llego un soldado raso de otra aldea.
Soldado raso: Príncipe Arthas, hemos localizado una caravana de muertos vivientes que trasporta una enorme cantidad de grano contaminado.
Arthas: Hay que detener esa caravana antes de que llegue a las aldeas más lejana.
Ordeno a ese soldado que llamaran a Duncan ya Zareth, que en 1 minuto llegaron con él.
Arthas: ¡Escuchen, necesito que destruya una caravana de muertos vivientes, yo cubriré las otras entradas, tomen unos cuantos soldados y destrúyanlo!
Zareth y Duncan aceptaron, llevaron consigo un grupo de 20 fusileros, ya que ellos solos combatirían cuerpo a cuerpo.
Tardaron 6 minutos en interceptar a la caravana, la razón fue que tuvieron que matar a los muertos vivientes que se encontraron por el camino, y los fusileros solo disparaban si los dos guerreros lo ordenaban.
La caravana era cubierta por necrófagos, un par de nigromantes, y unos carros de despojos.
Duncan ordeno a los fusileros que dispararan primero a los nigromantes, mientras que él y Zareth se encargaban de los necrófagos.
Zareth: ¡Acabemos con esto para volver rápidamente a la aldea!
Este empezó a correr y puso su modificador, activando su espada de doble filo.
Duncan: ¡Sí! - Usando su modificador y activando su espadón con dientes -
El cazador uso su uso sanguinario para empezar a acabar con los carros de despojos, antes de que disparen sus proyectiles.
Zareth estaba cortando con un poco de facilidad a los necrófagos, mientras que los fusileros llenaban de pólvora a los nigromantes para que no revivieran los cadáveres.
Tardaron poco en acabar con la caravana, pero había una abominación y eso lo difícil, ya que era una esponja de balas.
Duncan: ¡Volvamos a la aldea, tenemos que reagruparnos!
Todos sacaron a marchar rápidamente hacia la aldea, tardaron solo 4 minutos en volver, entando por la entrada del medio.
Los viajeros le comunicaron a Arthas que la caravana había sido destruida, lo que calmo un poco al príncipe, sin tener tiempo para el descanso, todos siguieron defendiendo oleadas de muertos vivientes.
Los cuales se volvieron más numerosos y letales con el correr del tiempo, desde el inicio de la defensa, ya habían pasado 38 minutos, todos fueron informados de que Uther llegaría en 10 minutos.
Zareth y Duncan a pesar de poder matar muertos vivientes con algo de facilidad, la cantidad los abrumaba y su energía se estaba acabando.
Arthas estaba en las mismas condiciones, él podía matar a un muerto viviente con un solo golpe, pero eran cientos de ellos, los fusileros estaban escaseando su munición.
El capitán Falric ordenó a los equipos de morteros que dispararan cuando un gran número de muertos vivientes estuvieran lo suficientemente seca.
Lentamente, cada vez que pasaron un minuto, los vivos obtuvieron un retroceso cada vez más, los más fuertes quedaron agotados en casi su totalidad, los equipos de morteros fueron salvavidas ya que destrozaron una gran cantidad de enemigos.
Pasaron 8 minutos y los vivos formaron un gran arco debido a que retrocedió lo suficiente para que las tropas de las tres entradas se volvieran a unir.
Arthas, Duncan y Zareth estaban en el frente luchando con toda la fuerza que les quedaba.
Arthas: ¡Es imposible, son interminables, siempre hay más!
Dos abominaciones saltaron al frente, por lo que los viajeros decidieron encargarse ellos mismos.
La primera abominación intento hacer un corte vertical al cazador, pero este fue aturdido por la pistola de repetición, sin perder un segundo, Duncan enterró su mano en el estómago de la criatura y con la otra mano uso su cuchilla para clavarla en la cabeza.
Este uso rápidamente su desplazamiento para retroceder rápidamente, mientras que Zareth también lidiaba contra una abominación.
Estaba esquivando las cuchillas y ganchos de la abominación, pero rápidamente uso los vestigios del caos, quemando el torso de la criatura y no se detuvo ahí, si no que con un corte rápido decapito a la abominación.
Sin pensarlo dos veces, retrocedió al lado de su compañero y ambos se vieron a los ojos, diciéndose que ya no les quedó fuerza.
Estaban lastimados, quizás eran más fuertes que cualquier muerto viviente, pero su fuerza no era infinita.
Arthas vio esto y pensó que morirían, no tenían municiones, energías y sus soldados caían rápidamente.
Arthas: Que la luz nos de fuerzas...
Este dio un rápido martillazo a un necrófago, matándolo, pero 10 más se le vinieron encima.
Pero en ese momento, una fuerte luz descendió sobre él, curándolo de sus heridas y desintegrando a los necrófagos.
A varios metros, se escuchó el grito de alguien conocido.
Uther el iluminado: ¡Por Lordaeron! ¡Por el rey!
El veterano paladín estaba sobre un caballo y en su mano derecha su brillante martillo, atrás de él estaba Jaina con una pequeña sonrisa de alivio.
Una gran legión de caballeros estaba atrás de Uther estos no se lo pensaron dos veces y se abalanzaron contra los muertos vivientes.
Arthas: ¡Uther, no podías llegar en el mejor momento!
El viejo paladín rápidamente avanzo hasta ponerse al frente de Arthas y los dos viajeros, matando a los muertos vivientes que se metían en su camino.
Jaina que estaba atrás de Uther, se bajó con una pequeña bolsa que contenía pociones.
Uther el iluminado: No lo celebres todavía muchacho, esta batalla aún no ha terminado, ustedes dos han mostrado una gran habilidad, quizás puedan ascender.
La maga dio un abrazo al príncipe, aliviada de que él seguía vivo.
Jaina: Me alegro que estés vivo Arthas.
El príncipe correspondió su abrazo, el cual solo duro segundos.
Duncan, Zareth miraron esto con indiferencia, pero Uther vio esto con algo de seriedad.
Jaina espabilo y les entrego una pocion curativa y una de mana a cada uno, a lo que accedieron sin pensarlo, pero con esas pociones no se recuperaron, solo la mitad de su maxima capacidad.
Con esto, la pelea para ellos nuevamente empezaron, Uther, Jaina, Arthas, Duncan y Zareth, todos juntos estaban barriendo con los muertos vivientes.
La batalla no duro mucho, los muertos vivientes habían caído ante la gran fuerza de los humanos, enanos y elfos.
Una gran pila de cadáveres se amontonaban en la aldea, todos los soldados recibieron la orden de juntarlos para prenderles fuego, inclusive la de sus compañeros caídos.
Mientras tanto, Uther estaba hablando con la maga, el príncipe y los dos viajeros.
Uther el iluminado: Me sorprende de que hayan mantenido la posición tanto tiempo muchachos, si no hubiera llegado a tiempo todos...
Arthas: ¡Uther, he hecho lo que he podido! ¡De haber tenido una legión de caballeros cabalgando tras de mí, habría...!
El viejo paladín levanto la mano en señal de que hizo silencio.
Uther el iluminado: No es el momento de dejarse llevar por el orgullo, que hemos afrontado aquí era solo el principio, las filas de los muertos vivientes crecen cada vez que uno de nuestros soldados cae en combate.
Arthas: Entonces deberíamos atacar a su líder, ira a Stratholme y matare a Mal'Ganis con mis propias manos si es necesario.
El paladín puso su mano en el hombro del príncipe.
Uther el iluminado: Tranquilo, muchacho, por muy valiente que seas, no podrás derrotar tú solo a un hombre que controla a los muertos.
El príncipe se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección contraria, pero no sin antes decir lo siguiente.
Arthas: En ese caso, eres libre de seguirme Uther, yo voy...contigo o sin ti.
Jaina: ¡Espera Arthas!
Ella rápidamente siguió al príncipe, este último dio la orden a todos sus soldados que lo siguieran, Aunque no todos lo hicieron, como Duncan y Zareth.
Uther el iluminado: Arthas...estas perdiendo el control...
Este volteo a ver ambos viajeros.
Uther el iluminado: Necesito que ustedes se aseguren de cuidar a Arthas... siento como se está llenando de ira y está perdiendo el control.
El cazador dio un paso adelante para contestar.
Duncan: No tiene sentido que vaya a Stratholme, no puede ser que el nigromante nos diera la ubicación de su líder así de sencillo.
Uther el iluminado: Puede que tengas muchacho, por eso les pido que protejan a Arthas, el ahora mismo está cegado y puede cometer cualquier error, son mucho más fuertes de los aquí presentes, puede ser que en un par de años alcancen mi nivel .
El ser de cenizas se acerco al paladin y le dio una nota.
Zareth: Por favor lord Uther, lee esto y reflexiona bien, no hay tiempo para explicaciones, lo anote en caso de que no tuviéramos tiempo de hablar.
El ser de cenizas y el cazador, consiguió correr para alcanzar a Arthas ya Jaina.
Mientras que Uther abría la nota que le habían dado y su título era ¡Kalimdor!
Fin del capitulo :-
Espero que les haya gustado este capitulo y si alguien se sabe el lore de WOW me encantaría su opinión.
Seguiré con esto hasta que me canse y para eso falta mucho, nos vemos en la próxima, cuídense.
