Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.

En el capítulo anterior:-

Lordaeron estaba en llamas y la muerte resonaba por todos lados, agachando la mirada, vieron por la calle a los muertos viviente perseguir a los aldeanos.

Zareth y Duncan llegaron a la misma conclusión, Arthas había llegado antes que ellos, debido a que con sus capacidades aumentadas, lograron visualizar a varios muertos vivientes.

Ambos saltaron del dirigible y desenfundaron sus armas, provocando sorpresa entre los tripulantes.

Cayendo al suelo del lugar, generaron un leve cráter y se pusieron en posición de combate.

Duncan: ¡Es hora de cazar!

Comienzo del capítulo 6: -

Los dirigibles comandados por Jaina, eligieron un lugar para aterrizar, muchos de los soldados estaban helados ya que sus familias estaban ahí, pero de manera rápida empezaron a armarse para reanudar su lucha.

Mientras tanto, ambos viajeros visualizaron mejor lo que estaba pasando.

Los gritos de sufrimiento y terror era lo que más se escuchaba en lugar, muchas personas estaban siendo masacradas y seguidamente eran revividas como esclavos del Azote.

Zareth agarro su espada con las dos manos y vio las legiones infinitas de muertos vivientes, por lo que intentaría salvar a todos los que pudiera.

Duncan: ¡Separémonos! ¡Tenemos el poder suficiente para hacerlos retroceder!

El ser de cenizas asintió y tomaron rutas diferentes dando pasos rápidos para ahorrar todo el tiempo posible, sabiendo que esta lucha terminara para ellos cuando su energía se acabe.

Un grupo de civiles corrían con todas sus fuerzas intentando escapar de una abominación y de varios muertos viviente.

Este grupo era acompañado por varios soldados que formaban parte de los "Defensores de Lordaeron" pero no pudieron reaccionar ante el repentino estallido de guerra.

En un acto de valentía, los soldados se frenaron para plantarle cara a los muertos vivientes para darle tiempo a los civiles para que escaparan, pero ellos sabían que solo les podían dar segundos.

La abominación iba a atacar con su hacha, pero una capa anaranjada se puso al frente de ellos, segundos después la abominación cayó al suelo dividido en dos.

Los soldados abrieron los ojos y vieron como una línea de fuego horizontal corto y quemo a los muertos vivientes que estaban acompañándolo.

Vieron que era un hombre con armadura y armas extrañas, siendo lo más destacado su capa anaranjada, pero reaccionaron al escuchar hablar al sujeto.

Zareth: ¡No hay tiempo que perder! ¡Lleven los ciudadanos a esa dirección, los dirigibles de la primera legión aterrizaran en ese lugar!

El ser de cenizas señalo el lugar por donde los dirigibles iban a aterrizar con su espada, para segundos después seguir hacia adelante.

Tanto los soldados como los civiles que veían a los lejos tal acontecimiento, se preguntaron quién era el que acabo con los muertos vivientes con cierta facilidad, pero reaccionaron y se digirieron hacia donde el extraño había apuntado.

(Con Duncan)

El cazador se subió a un tejado y vio que muchos soldados de Lordaeron estaban siendo masacrados, la mayoría de ellos estaban en shock por lo que no reaccionaban muy bien ante los acontecimientos.

No dejando que más vidas se perdieran, el cazador dio un gran salto y cayo justo en el medio donde había una gran cantidad de necrófagos.

Extendió su cuchilla dentada y corto a los muertos vivientes a su alrededor con facilidad, inclusive con algunos soldados que se levantaron después de morir.

Duncan (En su mente): Tengo que despejar las calles para que los soldados de la primera legión y los que aun sigan vivos de este lugar puedan sacar a los civiles.

Empezó a cortar de manera rápida a los muertos vivientes del lugar, sabiendo que muchos muertos vivientes estaban resurgiendo, aún era un cazador que luchaba a pesar de tener todo en su contra.

Vio a lo lejos como un grupo de soldados estaban por ser asesinados por múltiples esqueletos armados y zombies, El cazador uso su despliegue, llegando al instante al frente de ellos.

Sacando su pistola y mostrando su cuchilla, decapito de forma rápida a un zombie, para seguidamente volarle la cabeza a un esqueleto.

Sus cortes rápidos acabaron con los muertos vivientes que perseguían a estos soldados, pero vio a la distancia que una oleada de muertos vivientes mucho más grande se acercaba a su dirección.

Duncan: ¡Sigan por esa dirección, sigan a los dirigibles para recibir instrucciones!

Los soldados hicieron caso y se marcharon por donde vino el cazador, no sin antes voltear levemente para observar lo que estaba ocurriendo.

El cazador disparo múltiples veces, acabando con una gran cantidad de muertos vivientes, pero su pistola hizo un extraño sonido, significando que se había quedado sin balas.

Por lo que con una aguja que estaba incorporada en el arma, se la inserto en el abdomen, generando un pequeño brillo azul, sacrificando un poco de su sangre por balas.

Duncan (En su mente): ¿La cacería algún día terminara?

Se lanzó nuevamente hacia el gran ejército de los muertos vivientes de esa calle.

(Con Jaina)

La Archimaga dio la orden de aterrizar en una zona despejada, no muy lejos de donde los dos viajeros se habían bajado.

Apenas lo hicieron, todos los soldados rasos, fusileros, sacerdotes, hechiceras, entre otros más, se bajaron de inmediato y se prepararon para defender su hogar.

Jaina armo varios escuadrones lo suficientemente grandes y de forma organizada para que empezaran a recorrer la capital, aún estaba en shock por lo que estaba sucediendo pero no era hora de distracciones.

Algunas calles estaban vacías, la razón de esto era porque todos los habitantes se reunieron en el centro de la capital, debido a que les llego la noticia de que el príncipe Arthas había regresado de Rasganorte.

Todos pensaron que había logrado eliminar a la plaga, ya que de la noche a la mañana, los muertos vivientes habían desaparecido, pero en realidad todo fue una trampa.

Al estar distraídos por la celebración, los muertos vivientes se infiltraron por toda la capital de Lordaeron, y el príncipe caído, estaba acompañado de otros dos caballeros de la muerte, su mano derecha e izquierda, Falric y Marwyn.

Jaina junto con el primer grupo avanzaron por la calle central, mientras que otros tomaron rutas diferentes, algunos sacerdotes quedaron para recibir a los heridos que no tardarían en llegar.

(Con Zareth)

El ser de cenizas estaba corriendo en los techos de las casas para observar mejor el lugar y esquivar las grandes oleadas de muertos vivientes ya que no tenía que desperdiciar demasiada energía.

Lastimosamente, ya había cientos y cientos de personas asesinadas, sin contar a los soldados que son los primeros en caer, intentando contraatacar fallidamente a los muertos vivientes.

Zareth se agacho justo cuando una hacha de una sola mano paso arriba de su cabeza, logrando esquivarla por muy poco, después de eso, rodo en el piso y para después dar un salto para tomar distancia de su atacante.

Vio que su agresor era un soldado muerto viviente, pero su apariencia no era tan demacrada como el de los demás, pero tenía rasgos de ser un cadáver andante, su arma que era una hacha de una mano y en la otra un escudo, estas armas brillaban levemente de color azul hielo.

Su armadura que era símbolo de Lordaeron, ahora tenía tonos oscuros que le daban una aura de terror a su alrededor, el ser de cenizas rápidamente se dio cuenta.

Zareth (En su mente): Es un caballero de la muerte, pero no emite la misma presencia de Arthas o la de los capitanes principales del príncipe, es más débil, eso significa que….

El caballero de la muerte se abalanzo con su hacha para dar un corte vertical devastador, pero el ser de cenizas solo se movió levemente hacia la derecha para que el ataque pasara de largo.

Y seguidamente dio un giro con gran fuerza para impactar su espada en el escudo del caballero de la muerte, pero a pesar de haber bloqueado el ataque, fue mandado a retroceder varios metros y eso le provoco que se cayera del tejado.

Zareth (En su mente): Comparado con Arthas, puedo vencerte con facilidad.

El ser de cenizas aterrizo en la calle, por suerte, solo había un pequeño grupo de muertos vivientes pasando por ese lugar.

Vio como a su derecha estaba el caballero de la muerte y a la izquierda estaban varios esqueletos, un par de abominaciones y muchos necrófagos.

Por lo que primero se dirigió rápidamente a los más débiles y eso eran los esqueletos, a lo cual sin problemas empezó a realizar cortes a la vez que esquivaba a los demás muertos vivientes.

Su velocidad de reacción había incrementado enormemente después de la pelea contra el príncipe de Lordaeron, por lo que esquivar no se le complico demasiado.

Dio un gran salto y a la vez con su espada en el aire, decapito a una abominación que cayó al suelo, aplastando a unos cuantos necrófagos.

El ser de cenizas sintió una extraña sensación de peligro y por reflejo retrocedió en un paso rápido, esquivando un corte horizontal.

Al tomar distancia, vio que era el caballero de la muerte, pero su hacha brillaba en un extraño tono verde, con un olor que podría derretir la nariz de una persona normal.

Zareth (En su mente): No puedo dejar que eso me toque, o no sé lo que pasara.

Usando su técnica insignia, realizo un corte horizontal llameante y quemo hasta los huesos a los muertos vivientes restantes, pero el caballero de la muerte salto justo a tiempo antes de que le impactara.

Seguidamente dio un gran salto y lanzo su escudo, lo que bloqueo la visión a Zareth momentáneamente.

Este último solo golpeo el escudo con su espada y vio cómo su contrincante quería cortarlo verticalmente con su hacha, ya era hora de terminar con esto antes de que pierda energías a lo tonto.

Cuando el muerto viviente impacto el suelo con su hacha, Zareth solo dio una leve voltereta y seguidamente dio un impulso con sus pies, posicionándose al lado del caballero de la muerte.

Usando la espada una sola mano, dio un giro de 360 y decapito a su enemigo.

La batalla había terminado y el caballero de la muerte quedo en el suelo sin "vida" aparentemente, pero Zareth quería evitar que se levantara de nuevo, por lo que dio un leve corte de fuego en el cadáver, incinerándose a un ritmo lento.

La diferencia entre ambos era clara lo que quedó demostrado en la rápida derrota del caballero de la muerte.

Zareth se levantó para seguir con su objetivo, eliminar y rescatar a todos los que más pudiera.

(Con Duncan)

El cazador tomo la decisión de ir por los callejones oscuros para acabar de forma silenciosa con los muertos vivientes que encontraba, a la vez que si encontraba civiles o soldados, los mandaba hacia los dirigibles.

Vio a lo lejos como Arthas junto a Falric, Marwyn y Tassarian avanzaban con un gran ejército de muertos vivientes.

Era una mala idea enfrentarlos, no tenía el poder suficiente para enfrentarse a cuatro caballeros de la muerte a la vez, sin contar que ellos eran los más poderosos.

Se dio cuenta que se estaban marchando del lugar, como si ya hubieran logrado lo que querían, pero…Arthas tenía una cara nerviosa y parecía querer esconderse de alguien.

Pero no pensó en eso, solo siguió moviéndose en otros lugares realizando las mismas acciones.

(Punto de vista general)

Pasaron 2 días después de la invasión a Lordaeron, los viajeros pudieron salvar muchas vidas, pero solo un poco menos de la mitad antes de que su energía se acabara, sin mencionar que fueron ayudados por Jaina y varios paladines.

La archimaga parece que se encontró con Arthas y sus caballeros de la muerte, pero por alguna razón, ellos se marcharon sin intercambiar miradas y palabras algunas, solo los muertos vivientes comunes la atacaron.

Por lo que ella junto con su batallón pudieron sobrevivir y retirarse lo suficiente para que Zareth y Duncan llegaran a ayudarlos.

En el lugar donde había aterrizado Jaina con la primera legión, se formó un pequeño puesto para recibir a los civiles y heridos hasta que recibieron un aviso importante.

Muchos de los generales humanos de Lordaeron fueron asesinados y revividos como cadáveres andantes pero la orden de los paladines conocida como La Mano De Plata decidió tomar el mando, Siendo el principal de ellos, el paladín Uther el Iluminado.

Los dirigibles que estaban lleno de civiles y heridos, fueron llevados a Andorhal, el bastión donde se encontraba el veterano paladín y el principal foco de resistencia humana.

Zareth y Duncan que rescataron a los que más podían, cuando sus energías se agotaron, volvieron al puesto de avanzada donde estaban anteriormente los dirigibles, estos fueron curados de sus heridas y descansaron para recuperar fuerzas.

Jaina les comento la noticia de que en un par de días partirían hacia Andorhal para reunirse con Uther.

(Actualidad) (5 Días después del comienzo de la invasión)

El ser de cenizas y el cazador estaban limpiándose debido a la cantidad de sangre que ambos tenían, sus capas estaban machadas pero no tanto como sus uniformes, pero al menos ya estaban recuperados.

Tenían heridas y leves rasguños en todo el cuerpo pero no era algo que los debilitara en sus habilidades.

Pero estaban muy pensativos, el ser de cenizas estaba preocupado ya que vio como una ciudad que brillaba por su luz, era consumida por la oscuridad.

En el caso del cazador, al ver la masacre que estaba ocurriendo, se imaginaba a Yharnam, como su gente era masacrada por criaturas irreales y los cazadores se volvían locos por la sangre.

Jaina se acercó a ambos junto con varios soldados de alto rango.

Los viajeros dejaron sus pensamientos y la miraron esperando lo que diría, a la vez que terminaba de descansar y limpiar sus cosas.

Jaina: Ya es hora de partir hacia Andorhal, tendremos que abrirnos paso a través de los muertos vivientes, formaremos una gran punta de lanza y necesito que ustedes vayan al frente.

Ambos viajeros se miraron entre sí, ya que sabían que estar al frente significa ser los primeros en colisionar contra un ejército casi interminable de muertos vivientes.

Jaina: Sé que les pido mucho con esto, pero ustedes son la principal fuente de valentía de estos soldados, ellos lucharan con más valor si ustedes los acompañan, yo los apoyare con mi magia y algunos sacerdotes estarán listos con sus hechizos para curarlos junto con varias pociones para que se recuperen instantáneamente.

No había otra opción, pero ellos ya lo sabían hace tiempo, mientras menos gente muera, mucho mejor para ellos, pero antes de que se pusieran en marcha, ella hablo nuevamente.

Jaina: Lo siento por…..por haberles gritado, sé que ustedes no tuvieron la culpa de nada.

Ambos asintieron y el único en contestar fue el ser de cenizas.

Zareth: No hay problema alguno Jaina, nosotros te perdonamos antes que empezaras a gritarnos.

Sin nada más que decir, empezaron los preparativos.

Reunieron a todos los soldados que quedaban, estos no superaban los 700, pero eran una fuerza a tener en cuenta.

Estos estaban compuestos por la primera legión que acompaño a Arthas, los enanos que por coincidencia se encontraron con los anteriores mencionados y los pocos que quedaban de los defensores de Lordaeron.

Los civiles que fueron salvados, fueron enviados en los dirigibles hacia Andorhal, algunos fusileros los acompañaron para evitar que las gárgolas u otro muerto viviente intentara derribarlos.

Con todo listo, el viaje estaba a punto de comenzar, los viajeros se posicionaron al frente de todo el "ejercito", acompañados de Jaina y varios capitanes.

La archimaga alzo la voz y todos empezaron a moverse, primero tenían que salir de la capital para ir por la carretera principal para más adelante llegar a Andorhal.

No hacía falta remarcar el nerviosismo que se sentía en el ambiente, los muertos vivientes se estaban paseando por toda la capital y si encontraban a alguien vivo, era asesinado para seguidamente ser un muerto viviente más.

Pero estaban con 3 personas que les subían la moral enormemente, una de las hechiceras más prometedoras de Dalaran y dos extraños que los protegieron y mostraban un gran poder, salvándolos de su propio príncipe.

Al avanzar, se encontraron con varias oleadas de muertos vivientes, algunas más difíciles que otras, ninguna de ellas era sencillo.

Los fusileros eran protegidos por los soldados rasos a la vez que disparaban contra las gárgolas, algunos equipos de morteros disparan en lugares donde había una gran concentración de muertos vivientes.

Las hechiceras usaban su magia para ralentizar algunas abominaciones ya que a pesar de que los viajeros les podían ganar, no podían encargarse de todos.

Pero a pesar de eso, algunos soldados cayeron en combate inevitablemente, era simplemente abrumador la cantidad de muertos vivientes en el lugar.

Avanzaron durante 4 minutos de combate continuo sin descanso alguno, por lo que empezaron a correr a la vez que peleaban.

Jaina: ¡Sigan avanzando! ¡No dejen de moverse!

La archimaga conjuro dos elementales de agua y los mando hacia dos abominaciones que eran más grandes de lo normal para detener su avance.

Todos estaban a un par de metros de la gran entrada, por suerte no había ningún muerto viviente bloqueando el paso.

Jaina y los viajeros empezaron a quedarse atrás para que todos lograran salir con vida, quedándose justo a la salida.

Los tres vieron otra vez una gran cantidad de muertos vivientes, pero atrás de ellos estaban un par de nigromantes que potenciaban a sus aliados.

Jaina: ¡Sera difícil matarlos con esos nigromantes lanzando hechizos! ¡Tenemos que matarlos de algún modo!

Esto lo dijo a la vez que lanzaba una pequeña bola de fuego que rostizo a un par de soldados reanimados, segundos después Duncan se movió hacia los nigromantes.

Duncan: ¡Me encargare de ellos!

El cazador rápidamente uso su desplazamiento para llegar instantáneamente al frente de ellos.

Desactivo el largo alcance de su cuchilla dentada, a la vez que desenfundaba su pistola.

Los nigromantes reaccionaron rápidamente y lanzaron una maldición para detenerlos, lo cual consistía en provocarle un miedo en lo profundo de su ser, lo que por lo general dejaba paralizado a sus víctimas.

Pero para su sorpresa, el cazador no aflojo su arma, la maldición si lo había afectado y su cuerpo temblaba notablemente, pero ya había pasado por esto ante los Grandes.

Con un corte horizontal, decapito a tres de ellos en segundos y con su pistola, disparo a dos de los más lejanos en la cabeza.

Con su trabajo ya hecho, se dio la vuelta para mirar a sus compañeros pero estos estaban gritándole, señalando atrás de él.

Él se dio la vuelta de manera rápida y vio como alguien estaba a punto de decapitarlo con dos espadas en forma de cruz.

Era Tassarian que lo fijo con una mirada asesina, todo eso estaba en cámara lenta para Duncan, ya que el cazador era superior al caballero de la muerte de elite.

Solo pudieron herirlo ya que eran los 3 caballeros de la muerte más fuertes que tenía Arthas.

Pero sin embargo, no lograría agacharse lo suficientemente rápido para escapar por lo que uso su técnica.

Cuando las espadas estaban a punto de cortar el cuello del cazador, este se desvaneció y apareció abruptamente al lado de Jaina.

Este cayo boca arriba como si hubiera caído de gran altura, ya que no pudo elegir bien el lugar para aparecer ante la repentina situación.

Jaina rápidamente lo ayudo a pararse a la vez que el ser de cenizas se ponía al frente de ellos.

Zareth: ¡Ahora me toca a mí!

Agarro su espada con las dos manos y se posiciono para hacer un corte horizontal.

Lentamente la espada empezó a brillar en un tono llameante, desde el mango hasta la punta.

Cuando la carga termino, lanzo su ataque hacia la gran cantidad de muertos vivientes, cortando y quemando hasta los huesos, con excepción de Tassarian que esquivo el ataque con algo de dificultad.

Varias docenas de muertos vivientes fueron eliminados, pero siguieron apareciendo más en la lejanía.

Jaina, Zareth y Duncan rápidamente retrocedieron a las afuera de la entrada a la vez que los muertos vivientes intentaban alcanzarlos, pero a la archimaga se le ocurrió una idea.

Jaina: ¡Avancemos un poco más!

Los viajeros hicieron lo dicho y se alejaron a un más de la entrada, a la vez que Jaina se frenaba de golpe.

Ella con su bastón conjuro un hechizo de fuego y apunto a la parte alta de la entrada, liberando su poder en una esfera carmesí.

Esta impacto en la entrada, lo que provoco que se empezara a derrumbar la entrada, cayendo sobre los muertos vivientes y bloqueando esa entrada.

Ellos sin perder más tiempo, se dirigieron hacia los demás soldados que seguían avanzando a un ritmo tranquilo, descansando más que todo.

El pequeño ejército al ver a su capitana y los salvadores de la primera legión, decidieron abrir filas para que ellos se ubicaran al medio de todos.

Ahora estaban mucho más seguros que en la capital del Lordaeron, pero aún seguían apareciendo algunos muertos vivientes, pero en menor cantidad comparado a los de Lordaeron.

Por lo que lograron matarlos con facilidad, evitando aún más bajas y los viajeros junto con Jaina se aseguraron de descansar mientras avanzaban a paso firme.

Jaina sabía que no tardarían mucho en sacar esos escombros, pero les daría tiempo suficiente para escapar.

Llegarían en 2 horas a Andorhal a este ritmo y Uther los esperaba ya que enviaron varios mensajeros con los pocos caballos que encontraron, acompañado de una gran suerte evitando a los muertos vivientes.

Todo fue relativamente normal, al menos hasta mitad de camino.

Jaina estaba al frente del pequeño ejército que estaba un poco recuperado después de tanta pelea, a la derecha estaba Zareth con la espada desenfundada y a la izquierda estaba Duncan con su cuchilla extendida.

Estaban tranquilos pero eso se esfumo al escuchar muchos rugidos desgarradores a sus espaldas.

Todos sin excepción se dieron la vuelta y la gran mayoría, que estaban tranquilos, pasaron instantáneamente al terror.

Una gran cantidad de muertos vivientes que superaban fácilmente los 2000, necrófagos, esqueletos, nigromantes, abominaciones, carros de despojos, demonios de la cripta, gárgolas y algunos Wyrm de escarcha.

Y para el colmo, estaba cierto príncipe caído sobre un caballo muerto viviente, acompañado de un grupo de caballeros de la muerte.

Era un ejército simplemente abrumador y eso todos los sabían.

Rápidamente todos empezaron a correr a gran velocidad, sin importarle el cansancio o las pesadas armas y armaduras.

Los muertos vivientes hicieron lo mismo y empezaron a correr, con la excepción de que ellos no se cansaban en lo más mínimo.

Pero para fortuna de los vivos, tendrían que cruzar un pequeño pasaje montañoso donde un gran ejercito tardaría en pasar gracias a los estrecho del lugar, ese sería el lugar perfecto para retener a los muertos vivientes y lograr escapar.

Los fusileros disparaban y las hechiceras ralentizaban a los muertos vivientes los mas que podían.

Jaina de igual manera lanzaba bolas de fuego y convocaba elementales de agua, Zareth les lanzaba cortes de fuego, pero un sacerdote siempre lo acompañaba para darle pociones de mana en caso de cansancio.

En cambio, Duncan solo se quedaba estático y cuando mataba a varios muertos vivientes rápidamente usaba su técnica para retroceder.

Duncan al retroceder, vio a lo lejos como Arthas lo miraba con una sonrisa siniestra y lo apuntaba con su espada hambrienta, era una clara señal de amenaza.

Estuvieron avanzando durante unos cuantos minutos, agotando las pociones de mana y municiones a gran velocidad, faltando poco para llegar al cruce, donde podrían contener a los muertos vivientes sin que murieran en el intento.

Por suerte, tenían varios morteros y municiones para lograr detenerlos por un tiempo.

Cuando lograron cruzar el pasaje, Jaina y con varias hechiceras crearon una barrera para bloquear el único camino.

De manera rápida, los fusileros empezaron a disparar a las gárgolas y a los wyrm muertos vivientes que sobrepasaron la barrera, mientras que los morteros empezaron a lanzar sus proyectiles en el cruce, pulverizando una gran cantidad de muertos vivientes.

Arthas cerró los ojos al ver esa estrategia y vio como sus subordinados eran masacrados en ese pequeño espacio.

Pensó que si mandaba a sus gárgolas y dragones de escarcha, solo sería una perdida sin sentido, por lo que rápidamente ordeno una retirada momentánea.

Estaba notablemente molesto ante esta pérdida de tiempo, su objetivo no era ese pequeño ejército donde se encontraba su querida….Jaina

Por leve momentos, reacciono y su cara se llenó de terror ante todo lo que estaba ocurriendo, pero se fue tan rápido como apareció.

Arthas: Solo han ganado más tiempo, lo que sucederá es inevitable...

Se retiró y dio un último vistazo a donde se habían quedado atrincherados sus enemigos, sonriendo ya que el volvería para levantarlos a todos como poderosos soldados de la plaga.

Mientras tanto, Jaina, Zareth y Duncan miraban con cierto asombro de como el descomunal ejercito de muertos vivientes se alejaba del lugar.

Jaina: ¿Qu…que? ¿Por qué se retiran?

Nadie respondió su pregunta ya que estaban igual de confundidos como ella, pero algo estaba claro.

El príncipe volvería para acabarlos en cualquier momento, por lo que no bajaron la guardia y rápidamente volvieron a caminar rumbo a Andorhal.

Esta vez nada se interpuso en su camino y lograron llegar a las afueras de Andorhal, encontrando un destacamento de soldados junto al paladín llamado Gavinrad el Terrible, esta pequeña fuerza se hacía llamar "los campeones de la paz"

Jaina al ser la comandante de estas fuerzas, se dirigió hacia el paladín, a su izquierda y derecha estaban los viajeros, ya notablemente recuperados después de esa pelea en carrera.

Jaina: Señor Gavinrad…me alegro de verle.

Gavinrad el Terrible: Yo también muchacha, pero a pesar de eso aún estoy conmocionado con lo ocurrido, nuestro pueblo… y el príncipe Arthas…

El tono del viejo paladín era notablemente triste, aunque aún mantenía la esperanza en él, no podía evitar pensar en todo lo ocurrido.

La archimaga al escuchar esas palabras, bajo la mirada con notable tristeza.

Jaina: Yo tampoco pude…pensé que era un mal sueño y que al despertar todo estaría bien…quizás si lo hubiera acompañado el estuvi….

Antes de que ella terminara de hablar, fue interrumpida por el paladín.

Gavinrad el Terrible: No es tu culpa Jaina, quizás si lo hubieras acompañado podría haber ocurrido algo peor, me he enterado que vinieron junto a los sobrevivientes de la primera legión y los dos guerreros entrenados por Uther.

Este último miro a los viajeros con una minúscula sonrisa.

Gavinrad el Terrible: Sé que salvaron muchas vidas y lucharon con mucho valor contra los muertos viviente, tienen mis respetos jóvenes guerreros.

Los viajeros dieron una reverencia a la vez que decían gracias, mientras que Jaina hablo de nuevo.

Jaina: ¿Cómo…se encuentra lord Uther?

Ella ya se imaginaba la respuesta pero quería escucharla del mismo paladín, el cual solo cerró los ojos y dio un suspiro.

Gavinrad el Terrible: Aun no puede creer lo que está ocurriendo, especialmente que su aprendiz haya caído a la oscuridad, esta con el corazón destrozado.

Los cuatro guardaron silencio ante lo dicho, pero como si fuera un interruptor de moral, el paladín cambio su tristeza por determinación.

Gavinrad el Terrible: No hay tiempo que perder muchacha, dirígete hacia Uther, tiene un plan especialmente para ti y para ellos dos.

Los tres asintieron y continuaron junto a su pequeño ejército para meterse en el interior de Andorhal donde Uther los estaba esperando.

Al pasar por las calles vieron que había muchos civiles de los que rescataron en la Capital, tenían claros rostros de temor.

La archimaga noto que algunos de sus soldados querían romper filas para ir con sus familias, por lo que les ordeno que descansaran y se recuperaran.

A lo que todos sin dudarlo lo hicieron, reuniéndose con sus familias o lo que quedaban de ellas.

Mientras que ella junto con los viajeros se dirigieron al edificio más grande que parecía un castillo de mucha menor escala.

La entrada estaba custodiada por varios soldados de elite y al verlos sin dudarlo abrieron el camino.

Los tres al llegar al interior, vieron una mesa con un gran mapa de la zona, y a su alrededor se encontraban tres paladines de alto rango.

Ballador el Fuerte, Sage Truthbearer y el más fuerte de todos, Uther el iluminado.

Uther el iluminado: Tenemos diferentes puntos seguros por todo Lordaeron, pero llegado el tiempo los suministros se acabaran gracias a la tierra contaminada, necesitamos llevar pequeñas caravanas con suministros.

El más poderoso de los paladines señalo múltiples puntos en todo Lordaeron, a la vez que el otro paladín tomo su palabra.

Ballador el Fuerte: Sera difícil, pero nos llegó un mensaje de nuestros aliados, refuerzos de Pico Nidal, de Ironforge, de Gnomeregan, de Quel`Thalas y diferentes reinos humanos llegaran en un par de días.

Puso varios pergaminos en la mesa, mostrando que era de cada lugar anteriormente mencionado.

Sage Truthbearer: Podemos aprovechar ese momento para infiltrar una pequeña caravana, mientras más puntos seguros tengamos por todo Lordaeron, más fácil podremos derrotar a la plaga.

Justo cuando termino sus palabras, se escucharon múltiples pasos acercándose a ellos, por lo que apartaron sus miradas de la mesa y se fijaron en los tres invitados.

El más viejo de los paladines los reconoció de inmediato, por lo que fue el primero en dirigirse hacia ellos.

Uther el iluminado: Bienvenidos de vuelta muchachos, alegra mi corazón verlos sanos y salvos.

Jaina: Gracias Lord Uther, para nosotros es lo mismo, recibimos su mensaje y vinimos lo más rápido que podíamos, también me asegure de escribirle un informe de todo lo sucedido...pero…

Uther: ¿Pero...?

Jaina: Hace medio mes mande un dirigible con la advertencia de lo sucedido en Rasganorte, pero nadie parecía estar preparado para el ataque.

El viejo paladín abrió un poco los ojos debido a lo dicho por la archimaga.

Uther el iluminado: Maldición…hace aproximadamente diez días, nuestros exploradores encontraron un dirigible en llamas a las afueras de la capital, pero no encontramos nada importante ya que el fuego consumió todo, solo que los cadáveres habían desaparecido.

Jaina sudo frio ante esa información, ahora comprendía porque nadie estaba preparado para esta invasión.

El paladín se acercó a Jaina y puso su mano en el hombro para hacerla reaccionar.

Uther el iluminado: Sé que hay muchas cosas de las que nos gustaría hablar muchacha, pero no hay mucho tiempo, estoy preparando barcos en la costa para que partas lo más rápido posible hacia Kalimdor.

Jaina: Lo entiendo Lord Uther, pero necesitamos descansar, tuvimos una larga batalla antes de venir aquí.

Uther el iluminado: Hazlo pequeña, pero necesito que ellos dos se queden, tenemos que hablar.

La archimaga se retiró para descansar de todo lo acontecido, a la vez que los viajeros se acercaron a Uther mientras que ambos se descubrían la cabeza.

Zareth retirando su casco y Duncan bajándose la capucha y la bufanda negra corta que le cubría la boca.

Ellos vieron como el viejo paladín empezó a leer el informe que Jaina le había traído.

Desde Stratholme hasta la llegada a Lordaeron, los sucesos en Rasganorte y los de detalles de la pelea contra Arthas, la cantidad de soldados sobrevivientes y civiles rescatados.

Al terminar de leer el pergamino, solo lo dejo en la mesa dando un leve suspiro y miro a los viajeros con una expresión relajada.

Uther el iluminado: Hicieron un gran trabajo, pensar que la primera legión hubiera sido asesinada y para después ser reanimados como muertos vivientes habría sido peor, pero me cuesta mucho asimilar lo que le ocurrió a mi joven aprendiz.

El ser de cenizas procedió a hablar ya que le quería pedir algo al paladín.

Zareth: Gracias Uther, pero queremos pedirte que nos entrenes a ambos, Arthas con esa arma maldita gano un gran poder y nos supera levemente en uno contra uno.

Los otros dos paladines se exaltaron ante la petición de los viajeros y uno no tardo en contestar con claro tono de molestia.

Sage Truthbearer: ¡No tienes ni un poco de modales ni respeto a Lord Uther y…!

No termino de hablar ya que Uther lo interrumpió.

Uther el iluminado: No hace falta hermano, ellos son algo peculiares, parecen estar vacíos por dentro, solo actúan como si tuvieran una misión que cumplir.

Los dos paladines se miraron entre sí para ver la cara neutral de ambos viajeros, por lo que guardaron silencio sin protestar.

Uther el iluminado: No conseguiremos grandes resultados entrenar un par de días, pero puedo hacer que vean sus defectos para que ustedes mismos puedan perfeccionarlos.

Ambos viajeros asintieron y empezaron a dirigirse a la salida.

Uther el iluminado: Hermanos, necesito que me avisen en caso de que llegue algún mensaje, esto no me tomara más de una hora.

Cuando finalmente salió, ordeno a Zareth y a Duncan que desenfundaran sus armas, les ordeno que pelearían uno contra uno, por lo que el primero fue el ser de cenizas.

Uther el iluminado: Espero que estés listo muchacho. -Levantando su martillo listo para el combate-

Zareth se abalanzo para dar una estocada en el pecho de Uther, pero este último lo esquivo con un poco de facilidad, para seguidamente levantar su martillo en el aire, parando un corte horizontal de la espada del ser de cenizas.

Uther el iluminado: Al parecer se han vuelto más fuertes desde la última vez, sabía que tenían un gran potencial.

El paladín hizo esfuerzo de golpe y le gano en fuerza a Zareth, el cual se vio obligado a retroceder.

Uther el iluminado: Usa todo lo que tengas muchacho o no sabré cuáles son tus defectos en batalla.

Zareth: Si…

Muchos civiles y soldados empezaron a ver el pequeño espectáculo que estaban haciendo el paladín y el ser de cenizas.

El ser de cenizas uso su corte llameante, a lo que Uther creo un pequeño escudo de luz que lo cubrió del ataque.

Uther el iluminado: Esa es una buena técnica, pero aun te falta mucho para dominarla y perfeccionarla.

Nuevamente Zareth continuo con su ataque, pero Uther seguía parándolos con gran habilidad.

Este último para contraatacar hizo revotar la espada del ser de cenizas con su martillo, seguidamente le dio un poderoso golpe horizontal en el pecho a Zareth.

Siendo mandado a volar al lado de Duncan el cual lo miraba con cierta sorpresa y después volteo a ver a Uther que tenía una pequeña sonrisa, ya que le trajo recuerdos nostálgicos.

Zareth saco la imitación de su espada y las unió en una cuchilla doble, listo para empezar otro choque.

Duncan miraba la tranquilidad que emanaba el viejo paladín, mientras que Zareth se notaba que se estaba esforzando lo que más podía.

A pesar de que sus ataque eran veloces y podían venir de dos direcciones diferentes, Uther se mantuvo de igual tranquilo que desde el principio de la pelea, lo único que podían notar era que la resistencia del paladín lentamente se iba agotando.

Uther se dio cuenta de esto y si llegaba a pelear más tiempo contra él, no tendrá energías para enfrentar a Duncan y terminaría perdiendo.

Por lo que detuvo el arma de Zareth con el mango de su martillo, seguidamente giro en su eje y barrio los pies del ser de cenizas con la punta de su martillo, quedando suspendido en el aire.

Sin pasar un segundo, el estómago de este último fue impactado por el martillo de Uther en forma vertical hacia arriba, haciéndolo escupir toda la saliva y aire que tenía.

Nuevamente cayendo al lado de Duncan pero esta vez ya no se pudo levantar e intento recuperar el aire de forma desesperada.

El viejo paladín hizo un pequeño suspiro y le dio una mirada al ser de cenizas, que mostraba..."Orgullo".

Uther el iluminado: Has mejorado mucho Zareth, aun te falta camino para lograr superarme, pero no te falta mucho, tu nueva técnica es muy efectiva pero note que te consume mucho, trabaja más en ellos para evitar eso.

Zareth: Lo tendré en cuenta Uther…

Volvió apoyar la cabeza contra el frio piso y cerró los ojos para descansar su adolorido cuerpo.

Todos los espectadores quedaron fascinados por la demostración de habilidad del paladín, que derroto con un poco de facilidad a uno de los héroes de la primera legión.

Pero venia un segundo espectáculo y el cazador seria el protagonista.

Duncan preparo su cuchilla y desenfundo su pistola de repetición, mientras que el paladín solo miraba tranquilamente al cazador.

Este último se abalanzo al estar a dos pasos, activo el largo alcance de la cuchilla e intento dar un corte horizontal en la pechera del paladín.

Pero se agacho en el último segundo y puso su mango para bloquear dos balas provenientes de la pistola de Duncan.

Uther el iluminado: Tu velocidad es mejor que el de tu compañero y esa pistola es muy efectiva en una pelea.

Duncan desactivo el largo alcance de la cuchilla y empezó a intercambiar choques contra el paladín.

El cazador parecía lograr abrumar con la cantidad de golpes al viejo paladín, debido a su vejez, su energía se acababa rápidamente.

Los golpes seguían a gran velocidad, Uther se dio cuenta de una gran debilidad del cazador, por lo que ya sabía qué hacer.

Cuando la cuchilla venia en dirección vertical, el paladín con su arma la desvió y lo enterró en el piso.

El martillo estaba haciendo que la cuchilla del cazador no pudiera salir del piso, a lo que Uther ya sabía que no había forma de que la sacara.

Duncan: ¡Tsk…..vamos!

El cazador intento levantar su arma pero solo lograba levantarla un poco.

Uther el iluminado: En cuestión de fuerza eres inferior a tu compañero, no me lograras ganar, tienes que aumentarla o te traerá graves problemas.

El paladín piso la parte sin filo de la cuchilla y con su martillo ya libre, con la punta del mango golpeo el estómago del cazador, provocando que este se agarrara el estómago con las dos manos con notable dolor.

Seguidamente recibió una embestida del paladín que lo mando al suelo.

Con algo de dificultad se levantó del suelo, aun sosteniendo un poco su estómago.

Uther el iluminado: Ahora que no tienes un arma ¿Cómo planeas ganarme?

El cazador solo hizo un leve suspiro y fingió correr hacia Uther con los puños levantados, siendo interceptado por el martillo del paladín.

Pero antes de que lo tocara se desvaneció de la nada y reapareció atrás Uther, agarrando su cuchilla y sacándolo del suelo.

Uther el iluminado: Esa habilidad…tendrías que haberla usado para derrotarme, no hubiera reaccionado a tiempo y sin dudar perdería, pero ahora que la conozco ya puedo empezar a prever tus movimientos.

El cazador suspiro en derrota ya que tendría que haber hecho lo mencionado por el paladín, pero no había otra opción.

Saco su modificador y se la implemento a su cuchilla, ahora poseyendo un espadón con dientes de gran tamaño.

Sin esperar más segundos, el cazador cargo contra Uther y dio un pequeño salto para dar un corte descendente devastador.

El viejo paladín se dio cuenta de la potencia de ese ataque, por lo que rápidamente se desplazó hacia la derecha de forma rápida, viendo con leve sorpresa el lugar donde el arma había impactado.

El arma destrozo el suelo con relativa facilidad y Duncan nuevamente alzo el arma para dar otro corte a Uther.

Uther el iluminado: Esos cortes son devastadores, sin embargo, sacrificas mucha velocidad y eso te puede costar la vida ante alguien más rápido.

Duncan cerró los dientes con notable fuerza, ya que sabía que el paladín tenía razón.

Pasaron 2 minutos en los cuales Uther solo se limitó a esquivar los ataques devastadores del espadón, notando que el cazador ya estaba cansado por el uso de un arma tan pesada.

Pero en un momento el cazador nuevamente uso su despliegue, apareciendo atrás del viejo paladín para hacer un corte descendente, dejando a Uther ciertamente sorprendido porque pensó que no tendría energías para usar eso otra vez.

El paladín sabía que no tenía tiempo a esquivarlo por lo que rápidamente con su mano libre creo una barrera de luz en dirección del ataque.

Cuando el espadón hizo contacto con la pequeña barrera se escuchó un fuerte sonido proveniente del choque.

Duncan quedo sorprendido ya que no pudo atravesar la barrera e intento forcejear con todo lo que tenía.

En cambio, la expresión de Uther estaba tranquila pero eso cambio a una sonrisa leve al ver como su barrera de luz estaba agrietándose lentamente.

Uther el iluminado: Definitivamente ustedes tienen un gran potencial.

Con esas palabras dichas, el paladín desactivo su barrera de luz de forma repentina, haciendo que el espadón siguiera hacia adelante para enterrarse en el suelo.

Duncan no tuvo tiempo de reaccionar cuando un puño se conectó a su mejilla derecha y debido a la gran fuerza de ese ataque, quedo levemente aturdido.

Y vio de forma borrosa como un martillo rodeado de luz le impactaba en el pecho de forma rápida, sin que hubiera formas de bloquearlo.

Duncan: ¡Grhhh…..!

Se vio como el cuerpo del cazador fue mandado a volar un par de metros de la misma manera que el ser de cenizas en la ronda anterior.

Chocando contra el suelo y levantando un poco de polvo.

Todos los presentes aplaudieron ante tal muestra de habilidad, pero en realidad, esto les trajo esperanzas ya que mucha gente, soldados y comandantes habían muerto en Lordaeron.

Al ver el paladín más fuerte, los héroes de la primera legión y la hechicera humana con gran potencial servían como faros de esperanza para ellos.

Mientras tanto, Uther le tendió la mano al cazador que aún seguía en el suelo respirando pesadamente, a la vez que el paladín usaba su luz para sanar a los viajeros.

Uther el iluminado: Realmente han mejorado bastante con respecto a la última vez, en un futuro cercano lograran superarme.

Ambos agradecieron las palabras del paladín y buscaron sus armas para enfundarlas a la vez que dialogaban.

El paladín dijo que en la costaba había múltiples barcos siendo preparados para que partan a hacia Kalimdor, pero que había un problema, los muertos vivientes se estaban acercando y no podrían evitarlos al menos que provocarán una distracción.

También les conto que una gran fuerza compuesta de múltiples reinos intentaran aplastar a los muertos vivientes que ocupan Lordaeron y que sería el momento indicado para que se marcharan, él se quedaría para seguir manteniendo a flote este lugar junto a sus hermanos.

Uther el iluminado: Sé que dije que los entrenaría, pero no tengo tiempo debido a que muchas cosas necesitan mi atención, por lo que volveré para escribir instrucciones para que ustedes las sigan, pero ahora solo vayan a descansar, se ganaron.

Zareth: Gracias Uther, pero solo descansaremos un poco, con eso es más que suficiente.

Duncan: Yo digo lo mismo.

Uther el iluminado: Jajá están llenos de energía muchachos.

Pero en ese momento, Uther se dio cuenta de algo en los viajeros, sus miradas….ya no eran tan vacías como cuando los conoció.

Eso le saco una pequeña sonrisa, al menos, tenía la esperanza que no sucumbieran como Arthas, aunque ya fallo una vez y eso lo perseguiría inclusive en la misma muerte.

Pero en realidad...eso estaba cerca de ocurrir.

Fin del capítulo 6: -