Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.

Este capítulo será más largo de lo normal al ser un arco importante, por lo que me demorare más en sacarlo.

Y antes de que comiencen a leer, ¿Me dieron por muerto? XD

En el capítulo anterior:-

Ambos al mismo tiempo habían terminado de evacuar una aldea, pero un elfo se dirigía hacia ellos corriendo.

Como si compartieran una sola mente, recibieron el mensaje que…para mala fortuna eran malas noticias.

Ambos mensajeros dijeron al unísono.

Los muertos vivientes han llegado a las aldeas más lejanas, está siendo una masacre a pesar de los defensores y peor aún, están siendo reanimados como esclavos del Azote.

Zareth y Duncan apretaron sus armas con notable fuerza, pero ordenaron que había que actuar más rápido o más vidas se perderían este día.

Comienzo del capítulo 8: -

La legión de muertos vivientes estaban en constante aumento, y eso era debido a que muchos civiles y guerreros Altos elfos caían.

Lo que estaba frustrando mucho a Sylvanas y a ambos viajeros, ya que aunque los tres eran muy fuertes, la superioridad numérica les ganaba con amplias diferencias.

Lucharon en varios frentes y la que lo hacía era la general forestal, mientras que los viajeros con sus trecientos seguidores lograban evacuar algunas aldeas, lastimosamente muchas otras fueron masacradas.

Los que se salvaban se dirigían hacia la primera puerta del reino interior buscando refugio, no hacía falta decir que todos estaban horrorizados por lo que estaba sucediendo.

Arthas estaba levemente frustrado, ya que esa general forestal lo estaba retrasando pero solo era temporal e inevitable, o al menos eso creía.

Pero para incredulidad de los viajeros, recibieron la noticia de que no quedaba más aldeas que salvar, ya que fueron destruidas por el Azote.

Eso los hizo sentir como si hubieran fracasado, aunque de cierta manera si lo hicieron, pudieron salvar también varias aldeas y con ello a un montón de Altos elfos.

Ahora lo único que restaba era detener a los muertos vivientes, por lo que Zareth y Duncan se dividieron en dos grupos con cada uno casi 150 soldados.

No lucharían contra Arthas de frente, pero si con algunas pequeñas oleadas de muertos para reducir su gran numero para ir ganando algo de terreno.

Con eso planeado se dirigieron a ubicaciones que varios exploradores elfos les guiaron donde había pequeños destacamentos enemigos.

(Con Arthas)

El príncipe estaba sonriendo, ya que todo estaba saliendo bien a pesar de los retrasos y con la información proporcionada por el elfo, podría destruir la segunda puerta que estaba reforzada con magia especial.

El elfo traicionero pidió a cambio el pozo del sol, a lo que Arthas acepto.

(Con los viajeros)

Duncan y Zareth estaban cumpliendo su cometido de acabar con destacamentos del Azote que se separaron del ejército principal.

El cazador al ser el más veloz, lograba acabar con los más problemáticos que eran las abominaciones y los carros de despojos, para que los soldados no tuvieran problemas.

Pero el ser de cenizas no era tan rápido, por lo que usaba su devastador ataque en área para calcinar a muchos muertos vivientes a la vez.

Aunque varios soldados de sus grupos cayeron en combate, estos no fueron levantados como muertos vivientes por fortuna, por lo que podían descansar en paz.

El tiempo estaba pasando y los soldados con los viajeros tenían una gran fatiga y hambre, pero los muertos vivientes no necesitaban eso, por lo que seguía siendo una gran amenaza.

Por parte de Sylvanas sucedía lo mismo, ella y sus guardabosques estaban agotados por la pelea, ya casi nadie tenía energías, por lo que no les quedó más remedio que retroceder hasta la primera puerta.

Cuando lo hicieron se encontraron con los viajeros y su grupo.

Duncan: Sylvanas…ya no podemos pelear más, no tenemos energías para continuar y muchos están hambrientos.

Sylvanas: Lose…por eso atravesaremos y reforzaremos la puerta para que aguante hasta que recuperemos nuestras energías, no podemos permitir que sigan avanzando.

Pero si esto sigue así, tendremos que mandar mensajeros a Lunargenta, pero confió en la segunda puerta.

Zareth: ¿Por qué no lo haces ahora? No podemos subestimar a los muertos vivientes y menos con Arthas dirigiéndolos.

Sylvanas: Tsk…por ahora no lo hare, confió plenamente en la magia que se empleó para que los malditos carniceros no consigan entrar.

Los viajeros estaban sorprendidos de la confianza de la Alta elfa, pero sabían que eso no era para nada bueno, pero intentarían con todas sus fuerzas derrotar a Arthas.

Cuando atravesaron la puerta, rápidamente muchos elfos empezaron a trabarla con pequeños carros para que aguantaran lo que más pudieran.

El ejercito de muertos vivientes estaban a tan solo 20 minutos de llegar, por lo que usarían ese tiempo para descansar y comer de forma rápida.

Por lo que todos hicieron lo mismo y comieron lo que otros elfos trajeron de las aldeas cercanas a la primera puerta.

Pero al igual que la mayoría, esas aldeas comenzaron a ser evacuadas por precaución.

Era de noche, por lo que los elfos estaban temblando, pero no del frio, si no por el miedo.

Cuando terminaron de recuperar algo de energía, los elfos, los grupos de los viajeros se equiparon con sus armas y recargaron sus municiones.

Sylvanas y los viajeros dieron la orden de que se mantuvieran a suficiente distancia para empezar a atacar.

Formaron un gran cuadrado atrás de la gran puerta, lo suficientemente grande para que nada se escapara, compuesto de múltiples filas.

Guerreros elfos, soldados raso y los viajeros componían la primera fila, la segunda, eran los fusileros, arqueras, hechiceras y sacerdotes.

La tercera estaba los enanos morteros y muchos Dracohalcones con sus respectivos jinetes, los cuales eran el último ataque que realizarían para matar una gran cantidad de muertos vivientes.

Todos estaban listos, pero de repente se escucharon como la gran puerta era embestida y cientos y cientos de gritos de muertos vivientes se escuchaban tras las puertas.

De forma inmediata, las arqueras y fusileros apuntaron sus armas, los guerreros cuerpo a cuerpo se llenaron de coraje, pero los viajeros dieron un paso más.

Ambos activaron sus poderes, el cazador activo sus rayos y el ser de cenizas su fuego en sus respectivas armas.

Lo que sorprendió a muchos y les levanto un poco los ánimos.

Los ruidos se hicieron mucho más fuerte, lo que significaba que faltaba poco para que rompieran la puerta, pero en tan solo un segundo, todo ruido se detuvo.

De forma inesperada, muchas gárgolas se abalanzaron contra los Dracohalcones, algunos fueron tomados por sorpresa, por lo que fueron despedazados.

A la vez la primera gran puerta elfica se hizo pedazos, entrando una gran cantidad de muertos vivientes, pero esto impresiono a todos ya que los primeros en entrar eran Altos elfos reanimados.

Los que no eran humanos se quedaron absortos y por unos segundos no pudieron reaccionar.

Pero se vio como Zareth y Duncan empezaron a destruir de forma rápida a todos los muertos vivientes que se les acercaban.

Zareth usaba su técnica especial e incineraba a la vez que cortaba a decenas de muertos vivos y Duncan uso su desplazamiento para ayudar a los Dracohalcones contra las gárgolas.

Los altos elfos reaccionaron y empezaron a atacar de igual forma.

Las arqueras disparaban justo en la entrada de la puerta para disminuir el número de enemigos sin tener que preocuparse por sus aliados.

De igual forma lo hicieron los fusileros que aunque tardaban en recargar sus armas, causaban un mayor daño que las flechas.

Los guerreros altos elfos junto con los soldados rasos chocaron contra los muertos vivientes, empezando una batalla sangrienta.

Al cabo de unos minutos aparecieron las primeras abominaciones, los cuales intimidaban de gran manera a todos los seres vivos, pero por fortuna, los equipos de morteros estaban listos.

Estos lanzaron sus poderosos proyectiles y al impactar, destrozaron una pequeña área, llevándose a todos los muertos vivientes que estuvieran ahí.

El combate al principio fue parejo debido a la entrada, pero los vivos empezaron a retorcer por el gran numero, también empezaron a caer los que combatían cuerpo a cuerpo.

La sangre empezaba a esparcirse por todos lados, Sylvanas lentamente empezó a desesperarse, pero recordó que había un puente cercano que daba el paso al resto del lugar y era el único.

Sylvanas: ¡Todos! ¡Retrocedan al puente cercano, es el único modo de que escapemos de aquí!

Todos hicieron caso y a la vez que luchaban, retrocedían todo lo que podían, pero cada vez las bajas iban en aumento a pesar de que la cantidad de muertos vivientes destruidos era mayor.

Los caballeros de la muerte hicieron acto de presencia y se enfocaron en las principales amenazas, los cuales eran los viajeros.

Y con sus poderes profanos se abalanzaron al campo de combate.

Zareth: ¡Esto no puede ser peor!

Justo al terminar de decir eso se agacho ya que esquivo un espadón de un caballero de la muerte, notando que era el capitán Falric y a su lado estaba Tassarian.

Estos rápidamente empezaron a atacar con todo lo que tenían, pero el ser de ceniza podía contenerlos, por lo que se podía decir que estaban a la par.

Duncan mientras seguía en el aire, uso de repente el despliegue ya que un pedazo de hielo iba a impactarlo, apareciendo en el piso para ver quien fue el lanzador.

Notando a dos caballeros de la muerte y para su sorpresa, uno de ellos era un alto elfo, o al menos antes lo era.

Era Marwyn y KolTira, ambos dando una mueca sedienta de sangre.

Duncan (Mente): Arthasestá consiguiendo crear cada vez más caballeros de la muerte, si sigue así, Zareth y yo no podremos soportarlo.

Esquivo un ataque de ambos caballeros de la muerte y con su cuchilla extendida logro cortarle el pecho levemente a ambos.

Duncan: Pero a pesar de eso, soy mucho más rápido que ambos.

Se abalanzo para intentar destruir a esos caballeros de la muerte antes de que sea demasiado tarde.

Cuando por fin llegaron al puente, todos dejaron de pelear y empezaron a correr hacia el otro lado, con excepción de Sylvanas con los viajeros.

Los cuales estaban reteniendo a los muertos vivientes ya que formaba parte del plan de la general forestal.

Pero alguien entro en escena, y era el caballero de la muerte más poderoso, Arthas.

Este miro con una sonrisa tétrica a todos los presentes, empezando a hablar en voz alta.

Arthas: ¡No pueden evitar lo inevitable, es un desperdicio de tiempo!

Esto fue escuchado por la general de lunargenta, por lo que con gran ira respondió esas palabras.

Sylvanas: ¡Has logrado atravesar esta puerta maldito carnicero, pero ni sueñes que lograras a travesar la segunda!

Arthas: ¡Eso crees pequeña elfa, nadie puede huir de la cólera del azote!

Cuando todos los vivos lograron cruzar el puente, Sylvanas, Duncan y Zareth retrocedieron a gran velocidad, ubicándose justo a la otra punta del puente.

Sylvanas: ¡Por lo visto nunca has luchado contra elfos y lo aprenderás a las malas!

Con su arco logro canalizar magia lo suficientemente potente y destruyo el puente, pero esto provoco que la general forestal sintiera un gran cansancio.

Todos pensaron que frenaron momentáneamente a los muertos vivientes, pero Arthas solo se rio de gran manera y con su espada mando a todos los altos elfos que fueron reanimados hacia el puente.

Por lo que una gran cantidad empezaron a arrojarse al agua, lo que horrorizo a todos los presente.

Lentamente se notó que se estaba acumulando una montaña de cadáveres así que Sylvanas con horror ordeno la retirada de forma inmediata.

Así todos se metieron por los árboles para irse a otro lugar para recuperar fuerzas.

Los caballeros de la muerte que habían luchado con los viajeros quedaron mal heridos, pero sobrevivieron ya que fueron sacados del lugar por los otros muertos vivientes.

En cambio Zareth y Duncan terminaron con heridas menores, pero bastante cansados al dar todo lo que tenían.

Todos llegaron con mucha prisa a la aldea más alejada para llamar a más refuerzos y recuperar fuerzas.

Sylvanas estaba muy pensativa, estaba muy segura de que los muertos vivientes no encontrarían la llave de las tres lunas para destruir la barrera mágica de la segunda puerta.

En cambio Duncan y Zareth estaban fijándose cuándos de sus soldados lograron sobrevivir, de los trecientos que eran, quedaron un poco más de la mitad, era porque muchos de ellos eran soldados rasos.

Zareth: ¡Descansen…esto se está complicando pero estamos logrando retrasarlos!

Esto se lo dijo a todos que lo seguían, ya que estaban algo desanimados por tal amenaza y la pérdida de sus compañeros.

Los viajeros no sabían cómo animar a los soldados, ellos solo a pesar de morir ciento de veces seguían luchan pero nadie los animo, solo se motivaron ellos mismos.

El panorama era bastante agitado.

Sylvanas seguía preparando múltiples escuadrones para atacar por lados diferentes, hasta que un mensajero llego a avisarle que alguien los había traicionado.

La razón era sencilla, el ejército innumerable de los muertos viviente se había dividido en tres partes con dirección a donde se escondían los fragmentos de las llaves.

Aunque el ejército principal con los carros de despojos seguían pudriendo el camino y marchaban a la segunda puerta.

La general forestal entro en cólera y ordeno que evacuaran a todas las personas que pudieran y las hicieran pasar a la segunda puerta.

Zareth y Duncan fueron curados por los sacerdotes y también tomaron varias pociones de mana para recuperar todas sus fuerzas.

Aunque la sangre y la suciedad estaban presente en ellos, no le podrían importar menos, así que se acercaron a Sylvanas para ser informados.

Duncan: ¿Cuál es la situación Sylvanas?

La elfa se dio la vuelta y contesto de forma rápida.

Sylvanas: ¡Grr….un desgraciado nos traiciono y revelo a Arthas donde se encuentras los fragmentos de la llave!

Zareth: ¿Eso significa que la segunda puerta está perdida?

Sylvanas: ¡NO! ¡Seguiremos luchando y venceremos a esos carniceros!

Duncan y Zareth estaban sorprendidos de la terquedad de la general y si eso seguía así, la derrota era inminente.

Ellos sin perder más tiempo le pidieron ayuda a una errante, más específicamente que lo llevaran a la dirección de uno de los fragmentos.

Con todo lo que ella vio y escuchar que estos humanos vinieron a ayudarles acepto sin dudarlo, escoltando a los ya mencionados.

Cuando llegaron, muchos altos elfos estaban ya combatiendo contra el Azote, por lo que ellos se metieron de lleno a destrozar muertos vivientes.

Zareth se dirigió primero a varios necrófagos y con cortes rápidos con su espada logro desmembrarlos, seguidamente dio un salto ya que una tela de araña iba a atraparlo.

Cayendo encima del demonio de la cripta, enterró su espada en la cabeza matándolo al instante, seguidamente uso su técnica para destrozar a una decena de muertos vivientes.

Duncan sabía que las gárgolas que atacaban el lugar haría la vida imposible a los arqueros y Dracohalcones, por lo que se haría cargo de esos primero.

Usando su despliegue, apareció en el aire y aterrizo en la espalda de una gárgola, con su cuchilla dio un gran corte en una de las dos alas haciendo que la criatura empezara a caer.

Por lo que directamente se desplazó a otra con su técnica haciendo lo mismo, solo que también uso su pistola para dañar en la cabeza a otros más.

Los elfos al ver que dos humanos estaban destrozado a muchos muertos vivientes, empezaron a luchar con más fuerza.

Había bajas en ambos lados, pero debido al despliegue de fuerza de los viajeros, los muertos vivientes perdían un número mayor.

Las arqueras con los dracohalcones libres de las gárgolas empezaron a disparar sus proyectiles.

Tras treinta minutos de combate, por fin los muertos vivientes de esta zona habían sido erradicados.

Pero solo sobrevivieron los viajeros y un 40% de todos los que custodiaban el fragmento de la llave.

Todos dieron un grito de victoria con excepción de los viajeros los cuales se sentaron en el suelo para descansar un poco.

Sus ropas estaban llenas de sangre y algunas partes rotas, sus capas también aunque en menor medida.

Habían logrado defender una de los fragmentos pero lastimosamente recibieron la noticia que el Azote robo los otros dos y masacraron a una gran cantidad Altos elfos, los cuales custodiaban esos lugares.

Todos los elfos estaban sorprendidos y asustados de escuchar que su gente estaba siendo masacrada, pero a pesar de eso no vacilaron y se organizaron para partir.

Por lo que una elfa se acercó a los viajeros con una pequeña luz brillante en su mano.

Alta elfa: ¡Escúchenme humanos, ustedes por ahora son los más fuertes de aquí presente por lo que dejare que ustedes tengan el fragmento, tenemos que reunirnos con Lady Sylvanas!

Pero antes de que ella se los diera, fue detenida por la voz de un elfo.

Los presentes vieron a un elfo agitado a lo que todos los reconocieron, su nombre era Dar`Khan Drathir y era un magister, un puesto muy reconocido en la sociedad elfica.

Alta elfa: ¡Lord Dar`Khan! ¡¿Qué hace usted aquí!?

Dar`Khan: ¡Vine para llevarme el fragmento de la llave, la resguardare en el interior de Lunargenta y de paso avisare a todos de los muertos vivientes!

Esto lo decía claramente agitado y con un miedo fingido, la alta elfa confiando en su superior le otorgo el fragmento y con un grupo de elfos que se cubrían la cabeza con capuchas se dirigieron a la puerta.

Todos empezaron hacer lo mismo, dirigirse a la puerta donde estaba Sylvanas, pero no esperaron que ella estuviera enfrentándose a un caballero de la muerte.

Junto con otros elfos que seguían combatiendo contra la fuerza principal de los muertos vivientes, también se encontraban las fuerzas restantes que acompañaron a los viajeros desde Lordaeron.

Ellos luchaban a la vez que protegían a los civiles que ingresaban a la seguridad de la segunda puerta.

Todos los vivos podían pasar, pero a diez metros de la misma había una barrera mágica que cubría todo ese lugar, evitando que los muertos vivientes pudieran acceder al interior.

La general tenía heridas al igual que su rival, pero en un ataque rápido de la elfa con sus dagas corto los dedos del enemigo y con una patada lo tiro al suelo.

Seguidamente ella se abalanzo y enterró las dagas en la cabeza del caballero de la muerte, después de eso por precaución se retiró de forma rápida.

Al voltear la mirada vio como un grupo de altos elfos acompañaban a los viajeros y más delante de ellos reconoció a una persona que era importante para el pueblo elfico.

Sylvanas: ¡¿Qué haces aquí Dar´Khan!?

El grupo de elfos que acompañaban al anterior mencionado se bajaron las capuchas.

Los viajeros, los altos elfos y Sylvanas se quedaron sorprendidos al ver que eran muertos vivientes, junto con el Magister se adentraron dentro del ejército de muertos vivientes sin que fueran dañados.

Todos se quedaron atónitos ya que no entendían lo que estaba pasando, hasta que todos los muertos vivientes empezaron a abalanzarse en contra de ellos.

Sylvanas: ¡Traidor!

Rápidamente retrocedió y empezó a disparar todas las flechas que le quedaban.

La segunda puerta estaba perdida, el traidor se había revelado y los había engañado a todos.

Sylvanas: ¡Retírense al interior de la segunda puerta… hay que avisar a Lunargenta de esta plaga!

Todos hicieron caso con excepción de los viajeros, los cuales se asegurarían de que ninguno se quedara atrás.

Zareth y Duncan se abalanzaron de forma separada antes los muertos vivientes.

El cazador, con sus ojos azul noche vio como un grupo de elfos muertos vivientes lo empezaron a rodear.

Por lo que para su fortuna, Uno de sus soldados le dejo el extensor de su arma antes de que atravesara la barrera.

Podía tenerlo en la espalda ya que su fuerza y resistencia se lo permitía, a su que llevo su cuchilla a la espalda y la conecto con el extensor.

Ahora con sus dos manos agarro el mango para sacarla de su espalda y apuntar a los muertos vivientes, pero en ese corto tiempo recordó las palabras del Paladín Uther.

Uther el iluminado (Recuerdos): En cuestión de fuerza eres inferior a tu compañero, no me lograras ganar, tienes que aumentarla o te traerá graves problemas.

Duncan (Mente): Si los oponentes son más lentos que yo, ¿Estará bien combatir así Uther?

Con el arma ya en mano, lo coloco en su costado y presiono el pie izquierdo lo más fuerte que podía en el suelo.

El otro pie dio un gran impulso a lo que el cazador con el espadón dentado giro 360 grados, cortando a los muertos vivientes como si fueran mantequilla.

Pero solo dio una vuelta ya que vio como una gran cantidad de flechas se aproximaban hacia él, por lo que uso su despliegue para alejarse sin sufrir daños.

Esqueletos y lo que eran alguna vez las arqueras elfas, ahora tenían una apariencia muerta y ojos rojos que podían helar almas.

Duncan: Mientras peleo tengo que vigilar que ninguna de esas flechas me alcance.

Mientras tanto, el ser de cenizas uso su propio extensor, convirtiendo su arma en una espada larga doble.

Los objetivos eran los demonios de la cripta, por lo que tenía que tener mucho cuidado con sus telas de araña lo cual podrían atraparlo.

Corriendo a gran velocidad, dio un giro a la derecha para evitar que lo embistieran, a la vez que con su espada cortaba cuatro patas de una de esas criaturas.

De esa manera, empezó a cortar a los demonios de la cripta con algo de facilidad debido al gran tamaño de estas ya mencionadas.

Pero vio con leve sorpresa como una gran cantidad de tela de arañas se dirigían hacia el para atraparlo, por lo que decidió usar su técnica para evitar caer en ellas.

Al realizarlo, no solo quemo las trampas, si no que se llevó a una docena de demonios de la cripta, pero noto que ya faltaban pocos soldados para que se retiraran.

Por lo que miro a Duncan que barría grandes cantidades de muertos vivientes con su espadón, entonces dando un salto con todas sus fuerzas, cayo atrás de la espalda del anterior mencionado.

Zareth: Tenemos que aguantar un poco más…

Duncan: Entiendo, pero nuestras armas y armaduras ya no duraran mucho más, tantos combates seguidos no es para nada bueno esta situación.

Los muertos vivientes rodearon a los viajeros pero no alcanzaban a matarlos, ya que se cuidaban las espaldas.

Pero no fue por más de un minuto, ya que las abominaciones se estaban acercando, a pesar de que ambos pueden contra esas criaturas, serian abrumados por el Azote.

Seguidamente Duncan Lanzo su espadón ya dañado a los muertos vivientes que les impedían el paso a la barrera, después de eso Zareth uso su técnica para acompañar.

Ese ataque abrió un camino para los viajeros y con las energías que le quedaban corrieron a la segunda puerta.

Duncan saco de uno de los cadáveres su espadón y siguió corriendo, Cuando atravesaron la barrera, los muertos vivientes se quedaron atrás, intentando pasar en vano.

Los elfos que se quedaron en la puerta rápidamente ayudaron a los viajeros a pasar y también cerraron las puertas.

Todos se dirigieron al otro punto de descanso, el cual era la aldea Brisa Pura.

Mientras tanto, en las afueras de la barrera mágica de la segunda puerta se encontraba Arthas y el traidor elfo.

El caballero de la muerte sostenía en sus manos tres orbes de diferentes colores.

Arthas: ¡Por fin!

Presiono los orbes uniéndolos en uno solo y seguidamente las lanzo a la barrera.

Al chocar la barrera empezó a resquebrajarse hasta el punto que el hechizo se deshizo, lo que hizo sonreír al Príncipe Caído.

Arthas: ¡Las puertas se han abierto guerreros, hacia la victoria!

Apuntando con la Frostmourne a la puerta, todos los muertos vivientes empezaron correr con fiereza, las gárgolas sobrepasaban la puerta.

El Azote ahora no tenía barrera que les impidiera pasar, solo los defensores y Lunargenta eran todo lo que se interponía entre Arthas y el pozo del Sol.

Mientras tanto, Los viajeros por fin llegaron a la Aldea Brisa Pura y vieron como todos los civiles eran evacuados.

Los guerreros se movían para preparar barricadas, muchas cajas llenas de carcaj con flechas para rápido uso.

Elfos que reparaban armas y preparaban más para el caso en que las otras se rompieran.

Alimentos, pociones, entre otras cosas más.

Los elfos que estaban ayudando a los viajeros, se dirigieron a los sacerdotes que estaban curando las heridas de los guerreros.

Cuando el anterior mencionado los vio, se dio cuenta que tenía otro trabajo más pero lo iba a realizar con gusto debido a que escucho que esos dos habían masacrado grandes cantidades de enemigos.

Sin decir que también salvaron a otras aldeas y trajeron un pequeño grupo de soldados con ellos.

Sacerdote elfo: Saludos Guerreros, déjenme curar esas herida y por lo que veo, recomiendo que vayan al herrero para sus armaduras y armas, eso no duraran en otra pelea.

Los viajeros dejaron que el sacerdote curara sus heridas y mientras esperaban, Sylvanas se acercó a ellos con varios elfos más, pero ella tenía una cara bastante seria y nerviosa.

Sylvanas: Admito que equivoque guerreros, tendría que haberlos escuchado desde un principio.

Sylvanas: Ahora mismo se están preparando dos grupos de mensajeros, uno partirá primero y otro segundo saldrá en caso de emergencia.

Zareth: ¿Entonces nos retiraremos a Lunargenta?

Sylvanas: No…. Haremos tiempo para que la ciudad se prepare, mi objetivo es mantenerlos a raya en este lugar, todas nuestras fuerzas estarán distribuidas, tenemos que aguantar.

Duncan: Cuando no podamos retenerlos más, habrá que retirarnos, si morimos solo aumentaremos sus filas.

Ella por primera vez escucho atentamente a los viajeros, así que se despidió de ellos para seguir organizando la defensa.

Ambos al terminar de ser curados, se dirigieron hacia un forjador para sus armas y armaduras, en caso del cazador solo dejo su arma.

Ya que su "armadura" era cuero y tela, lo que le ayudaba bastante al mostrar su gran velocidad.

Pasaron 3 horas desde que llegaron a la aldea Brisa Pura y los defensores ya estaban listos.

Los fusileros estaban listos, equipo de morteros, dracohalcones, arqueras y una gran cantidad de guerreros cuerpo a cuerpo.

Sin mencionar a los sacerdotes y un grupo que sacaría a los heridos del campo de batalla.

El Azote para ir hacia Lunargenta, tenían que atravesar la aldea Brisa Pura, la entrada de esta era por medio de un gran campo de flores.

Los viajeros con sus cosas y energía renovadas, se prepararon para luchar nuevamente, sus capas aún seguían con agujeros y toques de sangre, pero a ellos no les importo mucho.

Todos se posicionaron y se pusieron en pose de combate, ya que escucharon como los gritos de los muertos vivientes se hacía más fuerte con cada segundo que pasaba.

Vieron que a la lejanía el príncipe caído, Arthas, sostenía en sus manos su emblemática espada acompañada de una sonrisa tétrica.

Señalo a todo el lugar con su espada y los muertos vivientes que se encontraban con él empezaron a correr hacia los vivos.

Necrófagos, guerreros y arqueros esqueléticos, gárgolas, abominaciones, carros de despojos, caballeros de las muertes, elfos reanimados y demonios de la cripta.

Eso era a lo que la resistencia tenía que enfrentarse, muchos temblaban y sostenían sus armas como si fuera lo único que les impediría morir.

Sylvanas: ¡Fuegooo!

Al escuchar esa orden, todas las armas a distancia a disposición de los vivos.

Las flechas de los elfos oscurecieron un poco el cielo, impactando en una gran cantidad de muertos vivientes matando nuevamente a cientos.

También el humo de los fusiles se hizo presente, destrozando a la primera fila de los muertos vivientes.

Los guerreros elficos con los soldados rasos mostraron sus escudos, listos para chocar contra sus enemigos.

Estos estaban ubicados detrás de esos soldados, empezando la batalla contra los vivos y los muertos.

Las gárgolas empezaron a combatir contra los dracohalcones, intentando asegurar la dominación del cielo.

Los carros de despojos lanzaban sus proyectiles, impactando en las filas traseras de los vivos, pero algunos fueron destrozados por los equipos de morteros.

La pelea era frenética, miembros cortados, cabezas decapitadas, explosiones, ambos bandos sufriendo pérdidas considerables.

El campo de flores lentamente empezó a teñirse de rojo por la sangrienta batalla.

Sylvanas envió al primer grupo de mensajeros para que informaran a Lunargenta, así que ahora tenían solo que ganar tiempo para que se pudieran preparar.

Pero lo que no sabía era que Arthas supuso ese plan y envió a un grupo de gárgolas para que los interceptaran por el camino, de esa manera nadie se daría cuenta hasta que fuera demasiado tarde.

Los viajeros pelearon al lado de todos y lograban barrer con una gran cantidad de muertos vivientes, hasta que vieron como Arthas se dirigía lentamente hacia ellos sin su corcel.

En vez de la tétrica sonrisa, tenía una mirada seria y determinada, los viajeros sabían que si mataban a Arthas, la batalla se inclinaría a su favor.

Por lo que ambos se abalanzaron hacia el caballero de la muerte, el cazador acelero el paso y uso su desplazamiento.

Arthas rápidamente miro como Duncan apareció detrás e intento cortarle con su cuchilla, pero fue bloqueada con la Frostmourne.

Arthas: ¡Aquí vamos de nuevo, espero que tengas energías para divertirme Duncan!

Detrás de él, Zareth iba a atravesar al príncipe caído con su espada pero una gran mano con garras lo agarro por la cabeza.

Lo que el ser de cenizas no logro entender lo que estaba sucediendo, hasta que fue lanzado en una zona despejada del campo de batalla.

Al chocar contra el piso, el ser de cenizas clavo su espada al suelo para no seguir siendo arrastrado, levanto la mirada para ver la cosa que lo había lanzado lejos de los demás.

Tichondrius: ¡Me estas causando problemas pequeño humano, espero que tu alma sea deliciosa!

El señor del terror más fuerte se hizo presente y Zareth miro con algo de intriga al adversario, no estaba seguro de poder vencerlo.

Empezó la batalla que decidiría el destino de Quel'Thalas y el Pozo del sol.

De forma rápida, Zareth alzo su espada y adopto una posición ante el Nathrezim pero noto que esta criatura tenía un aura mucho más fuerte que el anterior asesinado por Arthas.

Usando su habilidad de Cortes de fuego del caos, mando cinco de estos en contra del señor del terror.

Este sin mucho esfuerzo uso un hechizo conocido como Enjambre carroñero, el cual era una ola de magia caótica que sin problemas contrarresto la habilidad de Zareth.

Inclusive esta seguía avanzando hacia el ser de cenizas, pero rápidamente dio un potente salto hacia su derecha para esquivarlo.

Sin esperar ni un segundo después de esquivar ese ataque, se lanzó en contra de Tichondrius con su espada en alto.

Con gran fuerza intento cortar de manera horizontal a su contrincante pero este lo esquivo con un gran salto.

Tichondrius: Umm…admito que si me hubieras acertado ese ataque, me habría dolido un poco.

El señor de terror después de que esquivara ese ataque, uso su gran brazo con garras con intenciones de desgarrar al humano.

Con toda la fuerza y velocidad que tenía, el ser de cenizas se dio la vuelta, interceptando tal ataque pero fue mandado a varios metros atrás.

Sin dejar respirar al humano, el Nathrezim se abalanzo e iba acertar un ataque letal pero varias balas le impactaron en la cara, distrayéndolo durante varios segundos.

Cuando despejo su vista, noto que varios fusileros estaban recargando su arma pero no vio en el suelo a Zareth por lo que lo busco con la mirada.

Al voltear arriba vio como el ser de cenizas encendió su espada en llamas y se abalanzo para dar un gran corte descendente.

(Con Duncan)

El cazador había retrocedido ante un poderoso ataque proporcionado por la Frostmourne de Arthas, pero abrió los ojos al ver que otro ataque se le aproximaba.

Seguidamente tuvo que usar su despliegue para esquiva un gran cumulo de hielo del cual surgieron pinchos.

Apareciendo al lado del caballero de la muerte con su cuchilla extendida intento nuevamente cortarle la cabeza pero Arthas lo bloqueo con dificultad.

Debido a la gran velocidad de ambos, las ráfagas de cortes se notaban a la distancia, en cuestión de varios segundos ya habían lanzado varios ataques que un guerrero normal no podría ver.

Arthas: Con este combate note que nos volvimos más fuertes, pero lastimosamente para ti sigo llevando la delantera.

El príncipe caído levanto su espada con ambas manos para dar un poderoso corte descendente.

Zareth sabía que si bloqueaba eso no saldría bien parado e inclusive podría ser fatal, pero logro recordar que Uther le enseño como actuar si alguien atacaba de esa manera.

Puso su cuchilla para bloquear el ataque pero con una leve inclinación en diagonal para re direccionarla, por lo que la Frostmourne se deslizo con gran rapidez hacia el suelo.

Algo que Arthas no esperaba y recibió un potente derechazo en la mejilla izquierda.

Arthas: Gr….

Este retrocedió varios pasos e intento darle otro corte al cazador, pero nuevamente lo desvió con su cuchilla.

Y contraataco con una patada en una de sus piernas, obligándolo al caballero de la muerte a arrodillarse.

El cazador se apresuró e intento darle un tercer golpe pero fue frenado por una de las manos del Príncipe caído, sorprendiéndose por tal hecho.

Arthas: Ese no es tu estilo Duncan, aunque esos golpes no estuvieron nada mal, pero no dejare que me sorprendas de nuevo.

Empujando un poco al ser de cenizas, Arthas dio otro corte vertical y Duncan se preparó para desviarlo.

Pero Arthas freno el ataque antes, logrando confundir con éxito al cazador, para después dar una poderosa patada en el pecho de su enemigo.

Al tener mucha más fuerza Arthas que Duncan, el anterior mencionado salió volando a varios metros haciendo en el suelo pequeños rastros y levantando polvo.

Sylvanas que estaba viendo esto, no podía quedarse de manos cruzadas mientras otros peleaban su guerra.

Por lo que preparo su arco y sus dos cuchillas para confrontar a su enemigo, pero varios muertos vivientes se interpusieron en su camino.

A lo que ella con gran habilidad los aniquilaba sin problemas, pero una abominación se interpuso esta vez pero aún mantenía la calma.

Sin miedo alguno, empezó a correr con su arco en mano.

La abominación con una de sus armas intento dividir en dos a la alta elfa pero esta lo esquivo con gran agilidad y después salto pisando la cabeza del anterior mencionado.

Con una flecha imbuida de un poco de poder mágico hizo un gran agujero en la cabeza de la criatura, lo que lo mato en el acto.

Syvanas al caer, con su magia empezó a imbuir todas las flechas restantes con todo lo que tenía.

Y con una puntería digna de la general forestal, disparo una de sus flechas que se dirigía justo en la cabeza del príncipe caído.

Esto lo tomo un poco desprevenido pero con un poco de fuerza logro bloquear la flecha.

Pero rápidamente vio que muchas más se acercaban a él por lo que con un poco de facilidad desviaba cada flecha lanzada por Sylvanas.

Ella al ver esto empezó a frustrarse pero sin más opciones tiro su arco al no tener más flechas y desde su cintura saco sus dos dagas para seguir con la pelea.

El príncipe caído solo sonrió ante esto ya que por fin se podría quitar una molesta desde que empezó su viaje hacia el pozo del sol.

La elfa con gran agilidad empezó a atacar a Arthas como si bailara con sus armas con rápidos cortes, pero el príncipe caído aún seguía sonriendo y no le costaba desviar tales ataques.

Iba a empalar a la elfa tras ver una gran abertura en su defensa pero dos balas potentes impactaron en su arma lo que lo dejo mal parado por unos segundos.

Lo que fue aprovechado por la alta elfa la cual, con sus dos dagas logro dar 2 cortes en el pecho de Arthas.

El cual dio un quejido de dolor para seguidamente generar una pequeña onda de hielo, alejando a Sylvanas varios metros.

La elfa volteo su mirada y vio que el cazador tenía en su mano la pistola de repetición, mientras que en la otra tenía su extensión de arma.

Este sin mirar a su compañera, lanzo su extensión hacia el caballero de la muerte con gran fuerza, seguidamente disparo con su arma nuevamente.

Realizo un tercer movimiento el cual fue usar su despliegue para aparecer atrás de Arthas.

El ya mencionado bloqueo con gran velocidad las dos balas para seguidamente darse la vuelta y bloquear la cuchilla de Duncan.

Ambos hicieron un gruñido de fuerza con sus armas chocando.

Solo para que el caballero de la muerte al saber que se venía el espadón por su espalda, dejo de hacer fuerza para hacerse a un lado.

Pero esto Duncan lo esperaba por lo que él hizo lo mismo pero al momento de que la extensión paso a su lado, uso su cuchilla y lo ensamblo a gran velocidad.

Girando su cintura con toda la fuerza que tenía, tomo el espadón con ambas mano y golpeo a Arthas, aunque este lo bloqueo, toda la fuerza de impacto le genero un gran dolor.

Siendo mandado al suelo dejando un rastro de destrucción.

Duncan al ver esto se arrodillo en una pierna con su arma clavada en el suelo, ya que estaba perdiendo fuerzas a gran velocidad.

La general forestal se acercó rápidamente y le ayudo a pararlo.

Sylvanas: ¡Vamos guerrero, si peleamos juntos podremos contra ese maldito carnicero!

Duncan: No tengo…muchas fuerzas, admito que para pelear contra él, tengo que darlo todo si no moriría.

Ambos armaron sus posturas y vieron como Arthas se levantó del suelo con un poco de heridas, bastante enojado al parecer

Sylvanas y Duncan estaban por abalanzarse al caballero de la muerte pero algo cayo detrás de ellos, generando una pequeña cortina de tierra.

Volteando la mirada para ver que estaba sucediendo abrieron los ojos ante lo que vieron.

Era Zareth el cual estaba bastante herido y faltaba partes de su armadura.

Al lado del príncipe caído apareció el señor del terror el cual tenía pequeñas heridas pero la más notable era en su hombro con un leve rastro de quemadura.

Tichondrius: Con esto ya puedes encargarte del resto, caballero de la muerte, ¿O aun necesitas más ayuda?

Esto lo decía con clara burla al príncipe caído.

Arthas: ¡Es más que suficiente, ahora inclusive si me atacan los tres, ya no podrán ganarme!

Tichondrius: También destroce los suministros y de paso cree un poco de caos entre sus filas, te estas tardando demasiado.

Arthas: ¡Aunque no lo hicieras los hubiera acabado igual!

Tichondrius: Si tú lo crees... Jeje

Soltando una carcajada tenebrosa, el Nathrezim se retiró por medio de un portal, ya que no tenía la intención de seguir actuando ya que todo estaba resuelto.

Zareth el cual estaba en el suelo, intentaba pararse, pero no podía debido a sus grandes heridas provocadas por el señor del terror.

Duncan y Sylvanas iban a ayudarlo pero una gran estaca de hielo pasó al lado de ambos, esquivándolo por poco.

Notando que Arthas no iba a permitir que se recuperaran para combatir.

En general, todos los demás guerreros en la lucha contra el Azote se estaban tornando a favor de los muertos, ya que a pesar de que al principio estaban a la par.

Pero lastimosamente el desgaste y el factor numérico estaban empezando a actuar.

De la misma forma le estaba pasando a sus tres pilares, que era la general forestal, el ser de cenizas y el cazador.

Los tres hacían lo que más podían contra de su enemigo pero el caballero de la muerte no los dejaba respirar ni un solo momento.

Duncan debido a su cansancio tuvo que sacar su extensión de arma ya que solo lo desgastaba más.

Con Sylvanas el asunto era el peor de los tres, ya que no solo se estaba cansando, sus ataques eran fácilmente bloqueados y contraatacados por Arthas.

Zareth poco o nada podía hacer, el señor del terror más fuerte se encargó de darle una paliza, aunque no entiende por qué no lo remato.

La general forestal tenía todo el panorama ya analizado, esto era el fin e iban a ser derrotados.

Muchos de sus soldados ya estaban cayendo y sus fuerzas disminuían cada vez más.

Por lo que ella rápidamente se dirigió a todos los demás defensores, dándoles un comunicado.

Duncan había sido derribado y estaba por ser atravesado por la Frostmourne, pero Arthas retrocedió de un salto al ver como un corte de fuego intento alcanzarlo.

Viendo como Zareth se había logrado parar y lanzado un ataque pero este temblaba bastante.

Y Duncan lentamente empezó a pararse pero notablemente cansado y herido.

Arthas: Me sorprende que pudieras aguantar el combate con ese sujeto pero yo no pienso ser tan piadoso.

Este se preparó para darle final a sus antiguos seguidores, pero múltiples balas lo hicieron retroceder.

Con sorpresa, noto que los que acompañaron a los viajeros desde el principio junto con varios altos elfos y la general forestal.

Todos siguieron disparando pero Arthas genero un pequeño muro de hielo para no ser herido.

Los soldados que no estaban atacando, empezaron a cargar a los viajeros para empezar a retroceder.

Sylvanas: ¡Todos retrocedan a Lunargenta! ¡Cada guerrero escape si le es posible!

Muchos guerreros elficos querían protestar pero sabían que su general tenía razón.

Esta empezó a disparar las flechas que una de sus arqueras le había otorgado.

Disparando rápidamente a cualquier muerto viviente que se acercara a los que se estaban retirando.

Pero noto que Arthas estaba por volver al combate, así que iba a realizar su último asesinato, pero también pensó en su hermana Alleria Brisaveloz.

Con sus dagas y con todo lo que tenía empezó a correr hacia Arthas el cual estaba mirando al suelo sin reacción alguna.

La Alta elfa se abalanzo con toda su velocidad y envolvió sus dagas con sus últimas gotas de magia que aún tenía.

El príncipe caído solo vio este movimiento en cámara lenta y solo puso su arma en camino, lo que resulto en que las dagas se rompieran en muchos pedazos.

Y en ese mismo segundo, Arthas logro cortar el abdomen de la general forestal.

Esta no puedo aguantar más y cayó al suelo sin fuerzas, intentando en vano cubrir su herida.

Sabiendo que era su fin, miro al caballero de la muerte con desafío antes de empezar a hablar.

Sylvanas: Acaba ya….merezco una muerte limpia.

El príncipe caído empezó a reírse de forma tosca y le sonrió a la elfa.

Arthas: Con todo lo que me has hecho pasar mujer, la última cosa que te daré será la paz de la muerte.

Usando su arma maldita, el caballero de la muerte atravesó con el corazón de la elfa, esta última dio un gran grito de agonía que se podía escuchar desde lejos.

Los viajeros y los supervivientes guerreros voltearon la mirada, logrando escuchar los gritos de la general forestal, lo que empezó a generar la desesperación.

Se vio como la Frostmourne desgarraba el alma de Sylvanas, la cual tomo la forma de la misma.

Ella no se lo podía creer, podía ver todo el campo de batalla, todo el paisaje devastado de lo que alguna vez fue un campo de flores hermoso.

También vio como sus guerreros eran levantados como esclavos de la plaga y al voltear la mirada hacia abajo, atónita, noto como su cuerpo físico estaba ahí, sin vida y pálida

Las lágrimas se descontrolaron y sintió como las emociones negativas la inundaban.

Arthas sonrió sádicamente y dio una última estocada al alma de Sylvanas, su alma que resplandecía de un color azul claro, se tornó de un color oscuro y sus ojos pasaron a un rojo infernal

Arthas: Ahora eres un alma en pena porque así lo he decidido, expresa tu dolor con tu voz, te concedo ese don y a partir de ahora serás mi sierva.

La forma incorpórea de Sylvanas miro con una ira incontrolable al caballero de la muerte.

Sylvanas: ¡No….jamás seré tu sierva maldito asesino!

La voz del alma en pena no era normal, era espeluznante y potente, como si gritara a todo pulmón y más allá.

Arthas: Olvide mencionarte que ahora con tu voz, le causaras dolor a todos los que te escuchen y…. Estas bajo mi control.

Con un gesto de su mano, Arthas vio como la banshe se retorcía del dolor, notando que empezó a seguir su voluntad aunque de manera forzada.

Arthas: Y ahora sigue Lunargenta…jejeje esto será divertido.

Mientras tanto, los viajeros siendo cargados por lo que quedaba del ejército que los acompaño desde el principio y otra cantidad de altos elfos que habían sobrevivido.

Todos se movían a gran velocidad a pesar del agotamiento físico y mental, todo eso, era gracias al miedo y la adrenalina aun activa en ellos.

A la distancia vieron la entrada a Lunargenta, los cuales estaban inquietos por no recibir informes de las aldeas exteriores y de la general forestal.

Pero al ver a cientos de soldados heridos que se dirigían hacia ellos, dieron la alarma a toda la ciudad y el rey de la nación no tardó en ser informado de lo que ocurría en la entrada.

Este tomo a uno de sus más fieles seguidores y se dirigió para ver personalmente todo este asunto.

Los viajeros con su ejército reducido a la par con la de los errantes y el cuerpo de guardabosques elficos.

Al ver a sus compañeros elfos heridos, sin dudarlo ni un momento, los guardianes elficos abrieron la puerta.

Otro grupo compuestos por sacerdotes entre otros empezaron a asistir a los heridos.

Algunos no entendían que hacían enanos y humanos con ellos, pero al notar que trabajaron en conjunto al parecer, hicieron su orgullo un poco de lado.

Los viajeros los cuales estaban siendo atendidos notaron que el ser de cenizas tenía heridas extrañas, eran cortes pero tenían rastros leves de magia.

Tras pocos minutos en los cuales le removieron la armadura superior a Zareth se dieron cuenta de que era, algo con lo que habían lidiado en el pasado.

Magia Vil, típica de los brujos.

Tras unos minutos de atender a los heridos y pedir explicaciones, el rey llego al lugar, mostrando su imponente arma y armadura, también exponiendo su edad y sabiduría.

Este miro con sus ojos toda la situación.

Primero era que muchísimos ciudadanos llegaran de improvisto a la capital, el mando un mensajero a la general forestal y nunca recibió una respuesta.

Segundo, los errantes y el cuerpo de guardabosques elficos estaban muy heridos y reducidos, junto con un grupo extranjero.

Tercero, noto que uno de esos guerreros tenía heridas con leve rastro de energía vil.

Cuarta y la más importante que contaba como dos eran, ¿Dónde está Sylvanas y que es lo que está causando este caos?

Ordeno de forma rápida que todas las tropas disponibles estuvieran atento ante cualquier anomalía a las afueras de la ciudad y que reforzaran todas las entradas sin excepción alguna.

Un alto elfo se acercó al rey con una cara de terror absoluto ya que él era uno de los guerreros que combatió en la Aldea Brisa Pura.

Alto elfo: ¡¿Qué fue lo que sucedió mi rey?! ¡¿Por qué no reforzó las defensas como la señorita Sylvanas le pidió!?

Anasterian: Tranquilízate guerrero, necesito que me expliques varias cosas y para que no te queden dudas, a mí nunca me llego un aviso de ella.

Alto elfo: ¡¿Qué!? ¡Pero si mandamos dos grupos de mensajeros como no podrí…!

Al decir esas palabras, el elfo y el rey se dieron cuenta de algo, los mensajeros habían sido emboscados y por ende, jamás llegaron a la ciudad.

Anasterian: Maldición, que preparen todas las herramientas necesarias para cualquier contingencia.

Iba a seguir dando órdenes pero una voz se escuchó a la distancia.

Arthas: ¡Ciudadanos de Lunargenta! ¡Les he dado muchas oportunidades de rendirse, pero las rechazaron tercamente!

Todos miraron a la distancia y vieron como un ejército descomunal de muertos vivientes que se asomaba y rodeaba todas las murallas de la ciudad.

Arthas: ¡Saber que hoy presenciaran el fin de toda su raza y de su antigua herencia! ¡La muerte ha venido a reclamar la casa alta de los elfos!

Los carros de despojos del Azote empezaron a disparar pero algunos proyectiles eran interceptados por las torres mágicas de los elfos.

Otros mientras tanto impactaron con las puertas y murallas.

El ejército de muertos viviente dio un gran rugido de agonía y se abalanzaron hacia la puerta y muros de la ciudad.

Todos los altos elfos empezaron a reaccionar y rápidamente se pusieron en sus posiciones defensivas con sus armas

La gran cantidad de ciudadanos que había tras las murallas fueron escoltados por un pequeño grupo de guerreros hacia los barcos para que se dirigieran al último bastión en la isla de Quel´Danas.

Familias enteras aterradas solo seguían ciegamente a los que creían plenamente que los protegerían.

El rey sabía que luchar con los ciudadanos cerca era un suicidio, no solo estorbarían si no que alimentarían las filas de los muertos vivientes.

Con todo establecido, los guerreros que llegaron a las justas con los viajeros y estos mismos fueron curados de sus heridas con un poco de energía.

Aunque algunos no recuperaban la conciencia y otros perdieron sus armas ante la huida.

Zareth y Duncan los cuales estaban bastante recuperado, le pidieron a los altos elfos que los curaron que los llevaran ante el líder, en su caso el rey de ellos.

Ambos lo sabían, era imposible ganar esta guerra y los muertos vivientes conseguirían su objetivo a pesar de todos los obstáculos que les pusieran.

Llegaron a esa conclusión ya que creían que si derrotaban a Arthas y a sus caballeros de la muerte, el azote seria detenido, pero con ese señor del terror les cambio totalmente.

El enfrentamiento uno contra uno no era una opción, Arthas se hacía más fuerte cada enemigo que consume su espada y el demonio era muy superior al que encontraron en Rasganorte.

No dudaron de que habían seres iguales o más fuertes a ellos, pero ante la caída de Sylvanas que era una de las más prometedoras, sus esperanzas quedaron hechas trizas.

Tenían que contarle al rey de los Altos elfos sobre el plan de Kalimdor a pesar de que habría la probabilidad de que fueran rechazados.

Los elfos les hicieron caso y entre todo el movimiento se dirigieron con el Rey Anasterian Caminante del Sol, también había otro elfo a su lado el cual se llamaba Thalorien Buscaalba.

Ambos estaban en las murallas y portaban armas muy llamativas.

El rey usaba una espada rúnica conocida como Felo´Melorn el cual brillaba de un color fuego intenso.

En cambio, el otro usaba una hoja gemela llamada Quel´Delar que brillaba de forma única.

Al voltearse, ambos vieron como dos humanos que estaban entre los heridos se acercaban a ellos rápidamente.

Alto elfo: Mi rey, estos humanos me pidieron que lo llevara ante su presencia

Anasterian: Umm ya veo, puedes retirarte y prepárate para la batalla.

El elfo hizo caso y se retiró, dejando a los cuatro solos para dialogar, siendo el primero en hablar el Rey.

Anasterian: Antes de que hablen humanos, yo no me arrepiento de no haber ayudado a su reino así que ni intenten recriminarme por mis actos.

Tanto el ser de cenizas como el cazador se miraron entre si confusos por las palabras del elfo, pero uno de ellos decidió tomar la palabra.

Duncan: No venimos por eso rey, venimos a darles una posible solución ante este problema.

Ambos elfos levantaron la ceja y dejaron que el cazador siguiera hablando.

Duncan: A lo que me refiero es que con todos los barcos que tengan disponibles, lleven a su gente al continente de Kalimdor, muchos supervivientes se dirigen a ese lugar.

Anasterian y Thalorien al escuchar la idea que era prácticamente huir de su nación y volver al lugar de origen hizo que se les abrieran los ojos en par en par.

Reaccionando rápidamente el rey tomo la palabra.

Anasterian: Me están sugiriendo que abandonemos nuestra patria y a la Fuente del Sol….

Esto lo decía con una mirada afilada y con un tono de voz profundo, por lo que el ser de cenizas tomo la palabra esta vez.

Zareth: Si, queremos evitar que más gente muera, es imposible detenerlos, cada vez son más y tienen guerreros poderosos e incansables.

Thalorien: ¡Me niego rotundamente, detendremos a los muertos vivientes cueste lo que cueste, no me importa si salvaron muchas vidas, su idea es una locura!

El elfo estaba muy alterado pero su rey le ordeno que se calmara, siendo su turno para hablar.

Anasterian: Como dijo, no voy abandonar mi hogar porque estoy seguro que eliminaremos esta peste y protegeremos la fuente del sol.

Los viajeros agacharon la mirada al saber que más gente moriría, pero no notaron que un fragmento de hielo se acercaba a gran velocidad hacia Anasterian.

Pero este fue repelido por Thalorien y los cuatro voltearon la mirada, notando que el príncipe caído fue el responsable de tal acción.

El cual estaba a las afueras de las murallas pero se lo veía claramente.

Arthas: ¡Solo tenían que habernos dado el pozo del sol y podría haberse evitado todo esto Rey Anasterian!

Anasterian: ¡Tú jamás te acercaras a la fuente del sol ya que te eliminaremos Arthas!

El caballero de la muerte soltó una gran carcajada a la vez que hacía unos gestos con su mano.

Arthas: ¡Eso mismo dijo ella y mira como resulto!

A su lado se ubicó Sylvanas, a lo cual todos se quedaron sorprendidos y esta dio un fuerte grito que aturdió a los cuatro ahí presentes.

Anasterian: ¡Bastardo, probaras la ira de los Altos elfos y de mi espada!

Arthas: ¡Puede que hayas sido formidable alguna vez, pero siento que tu alma se desvanece, tu fuerza vital parpadea débilmente, una llama que con mucho gusto apagare!

Anasterian: ¡Al menos tengo una, despreciable caído!

Arthas: ¡No por mucho tiempo anciano!

Fin del capítulo 8:-