Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.
En el capítulo anterior:-
Anasterian: ¡Tú jamás te acercaras a la fuente del sol ya que te eliminaremos Arthas!
El caballero de la muerte soltó una gran carcajada a la vez que hacía unos gestos con su mano.
Arthas: ¡Eso mismo dijo ella y mira como resulto!
A su lado se ubicó Sylvanas, a lo cual todos se quedaron sorprendidos y esta dio un fuerte grito que aturdió a los cuatro ahí presentes.
Anasterian: ¡Bastardo, probaras la ira de los Altos elfos y de mi espada!
Arthas: ¡Puede que hayas sido formidable alguna vez, pero siento que tu alma se desvanece, tu fuerza vital parpadea débilmente, una llama que con mucho gusto apagare!
Anasterian: ¡Al menos tengo una, despreciable caído!
Arthas: ¡No por mucho tiempo anciano!
Comienzo del capítulo 9: -
Con esas palabras dichas por el príncipe caído, el asedio a la ciudad se hizo más fuerte.
Todos los guerreros elfos, arqueros y magos se pusieron manos a la obra.
El rey Anasterian ordeno a Thalorien que formara un grupo y que fuera a la parte Oeste de la ciudad para asegurarse de que ningún muerto viviente pasara.
Después de eso se dio la vuelta y miro a los viajeros con una cara pensativa.
Anasterian: Ustedes dos, si vinieron a proteger este lugar, tomen a sus soldados y un par de los míos, para que protejan el lado Este de la ciudad.
Haciendo unas señas con las manos, un grupo de 300 Altos elfos guerreros se pusieron a la par de los 100 que quedaron de los acompañantes de los viajeros.
Anasterian: Yo me quedare aquí y me asegurare de que ninguna de esas abominaciones logre pasar.
Con esto dicho, Zareth, Duncan y los 400 soldados a sus espaldas partieron pegados a la muralla Este de forma apresurada.
Al voltear la mirada hacia arriba, notaron como los arqueros disparaban sin parar, lo que era efectivo contra sus enemigos.
Pero algunos de estos eran atrapados por telaraña y tirados para seguidamente ser masacrados o eran impactados por los proyectiles de los carros de despojos.
El caos lentamente se estaba apoderando del lugar y para su mala fortuna, cuando llegaron a la puerta del Este ya era tarde.
Solo les tomo cinco minutos y en ese poco tiempo los muertos vivientes lograron avanzar mucho más de lo esperado.
Las murallas fueron sobrepasadas, los arqueros fueron asesinados y convertidos en esclavos de la plaga.
Y ya había comenzado una lucha en el interior, y sin pensarlo más, todos cargaron con fuerza para apoyar a los defensores de esa zona.
Sus contrincantes eran los necrófagos, esqueletos, altos elfos reanimados, demonios de la cripta, entre otros más.
El panorama era complicado por los números pero en cuestión de poder eran levemente superiores.
Duncan y Zareth lograban superar a la gran mayoría de enemigos, el ataque en área del ser de cenizas ayudaba un montón a reducir la carga en los demás.
Mientras que el cazador con su despliegue, lograba asesinar a las gárgolas que eran muy molestas y con su pistola de repetición agujereaba a algunos de sus enemigos.
Como era de esperarse, esto levanto la moral y los combatientes cuerpo a cuerpo lucharon con más fuerza.
Los fusileros, equipo de morteros y Los magos elfos atacaban la entrada para no dañar a uno de sus compañeros.
El combate era frenético, ambos bandos estaban sufriendo muchas bajas, sobre todo los muertos vivientes debido a los viajeros pero eso no les afectaba en lo más mínimo.
Seguían llegando como si fuera el mismo infierno atacándoles y eso estuvo así por 20 minutos.
Hasta que llego un dracohalcon rápidamente hacia Zareth y Duncan los cuales se apartaron un poco para recuperar energías.
Este rápidamente se bajó y empezó a dar su mensaje.
Jinete: ¡Ustedes dos que están protegiendo este extremo, el Rey Anasterian ordena que se retiren hacia el norte!
¡Los muertos vivientes derrotaron a Thalorien y su tropa por lo que se retiraron, será cuestión de tiempo para que este grupo sea rodeado!
Los viajeros ante tal noticia quedaron levemente atónitos pero rápidamente dieron las órdenes para que se retiraran.
A lo que todos los aún con vida empezaron a atacar y retroceder a la vez, varios segundos después se les unieron los viajero los cuales habían recuperado un poco de energías.
Las murallas habían caído y los muertos vivientes estaban asesinando a todos lo que no pertenecían a su bando, pero por suerte y a la vez mala eran solo soldados.
Los civiles fueron llevados la isla de Quel´Danas y a pesar de que eran muchos, con el tiempo dado por los defensores lograron transportarlos de manera segura.
El imperio de los Altos elfos que era reconocido por sus bellos paisajes y grandes construcciones estaba irreconocible.
Sus bosques habían sido contaminados y las maquinarias de asedio solo rompieron aún más el suelo, creando una gran cicatriz.
Los grandes edificios empezaron a recibir daño por la guerra, lo que resulto que algunos colapsaran y provocaran aún más casos.
Sangre y fuego era lo que más predominaba en el ambiente, acompañado de los cientos gritos de los muertos vivientes.
Zareth y Duncan con sus armas cortaban a diestra y siniestra, usando inclusive sus técnicas para acabar con los muertos vivientes más molestos.
Era una carrera hasta la parte norte de la ciudad y cada vez que retrocedían, más soldados caían ante los muertos vivientes.
Por ende, solo resultaban en más tropas para el Azote.
Se podía ver como los viajeros iban a último de sus tropas para asegurarse de que menos personas murieran.
Zareth de forma rápida acabo con tres necrófago pero recibió un flechazo en el hombro, lo que aturdió al ser de cenizas e iba varias decenas más pero uso su fuego que las desintegro.
Vio que los atacantes eran arqueras alta elfas que había sido reanimadas, pero para su sorpresa un proyectil cayó sobre ellas y las pulverizo.
El ser de cenizas se dio cuenta que era un equipo de mortero que hicieron señas con las manos en forma de apoyo.
Después en el cielo como Duncan revotaba de gárgola en gárgola cortando y disparando lo más que podía.
Ya que estas eran las más peligrosas debido a su velocidad.
Duro un tiempo hasta que por fin alcanzaron a ver los barcos a la distancia y en ellos estaban el Rey Anasterian junto con Thalorien.
Los magos y arqueros empezaron a cubrir a los viajeros con sus tropas, lanzando flechas y hechizos contra el ejército de muertos viviente.
Todas las tropas al subir a los barcos y de forma inmediata partieron hacia la isla de Quel`Danas.
En el caso de los viajeros, se subieron al barco en el que se encontraban los dos Altos elfos conocidos.
La cara del Rey era de frustración pura mientras veía como se alejaban de la ciudad que estaba destrozada.
En esta pelea se perdió el 50% de los guerreros Altos elfos y solo quedaban 97 Soldados que acompañaron a los viajeros por decisión propia.
Todos estaban desgastados por lo que intentaron lo más posible recuperarse mientras están en los barcos.
Zareth y Duncan de forma inmediata se dirigieron al rey Elfo, queriendo proponerles otra vez la idea de irse de este lugar.
Al acercarse, el anterior mencionado los vio con sus ojos luminosos.
Zareth: Reconsidérelo Rey Anasterian…
Duncan: …Ir a Kalimdor
Para sorpresa de ambos viajeros, este dudo durante un minuto entero pero su respuesta fue…
Anasterian: No…aún podemos defender la fuente del sol, si los muertos vivientes la alcanzan, los elfos sucumbiremos con el tiempo a la Sed de magia.
Los viajeros se quedaron callados ante tal información, a pesar de que Sylvanas lo había mencionado, la forma de lo que lo decía el rey sonaba mucho peor.
Anasterian: Si todo está perdido…aunque me duela admitirlo, partirán de vuelta a ese lugar con los civiles y los pocos guerreros que queden.
Esto lo decía mientras le daba la espalda a los anteriores mencionados para ocultar la vergüenza que sentía al no poder defender a su pueblo.
Todos los altos elfos que incluían varios grupos diferentes y por el consejo de Lunargenta y algunos por extraño que parezca parecían determinados.
A pesar de que todo apuntaba a una muerte segura.
Cuando todos los barcos desembarcaron, rápidamente todos se dirigieron para defender su última posición.
Los barcos rodearon la isla y cuando estuvieran bien ubicados, los civiles embarcarían en casos extremos.
Se podía ver como las ultimas fuerzas elficas, los viajeros y sus fuerzas iban a un paso acelerado.
El sudor con la sangre se mostraba en sus cuerpos y armaduras, lo que hacía notar sus recientes luchas.
Los viajeros vieron cómo se acercaban a un gran edificio que brillaba de poder en su interior, por lo que pensaron que la fuente del sol estaba ahí.
Todos se detuvieron en la entrada del lugar y empezaron a tomar posiciones separadas.
Para sorpresa de los vivos, vieron a la distancia como un gigantesco puente de hielo se creó el cual alcanzo la isla conectando la ciudad en llamas con esta.
Anasterian: ¡Ese bastardo…prepárense! ¡No nos rendiremos, luchen hasta el final! ¡Ustedes dos con sus tropas cubran nuestros costados!
Este al ser un guerrero y mago a la vez, empezó a realizar su magia, la cual estaba especializada en el fuego.
Ataco primero al gigantesco puente, lo que lo hacía temblar y lentamente empezaba a derretirse.
Al ver que no se destruía el puente por completo, empezó a cargar su hechizo a máxima potencia.
Pero para su mala suerte fue interrumpido por una espada rúnica reconocida para todos los presentes.
Retrocedió rápidamente noto que era el príncipe caído montado en su corcel y con una sonrisa tétrica.
Arthas: ¡Por fin te enfrentaras a mi Rey Anasterian, ya no podrás ocultarte tras tus muros y habitantes!
Anasterian: ¡Has ido demasiado lejos príncipe Arthas, tu cruzada termina aquí! ¡Anar'alah belore!
La magia de ambos empezó a hacerse presente.
El caballero de la muerte ordeno a su ejército que no atacaran al rey elfo, ya que el solo quería asesinarlo, pero si dejo que encararan a todos los demás.
Los soldados elfos acompañados de Thalorien y decidieron abalanzarse en contra de los muertos vivientes.
Mientras que los viajeros con sus pocas tropas cubrían los costados para que no los rodeen y sean derrotados de forma rápida.
Otra batalla dio comienzo.
Las flechas impactaban en los necrófagos ya que eran en mayor cantidad y los fusileros con sus potentes balas intentaban atravesar la dura piel de las gárgolas.
Muchos Altos elfos importantes habían muerto en la ciudad pero no sin antes darles grandes problemas al Azote por lo que solo quedaban pocos con rangos cercanos al Rey.
Pero curiosamente no estaban en esta pelea e inclusive faltaban varias decenas de guerreros elficos.
(En la pelea)
Duncan con la energía que le quedaba cortaba a un muerto viviente tras otro, siendo cubierto por sangre de pies a cabeza.
Su atuendo de cazador estaba dañado y le faltaban partes, su capa azul oscuro destrozada y su arma tampoco estaba en las mejores condiciones.
El sonido de la guerra no era a lo que él estaba acostumbrado, por lo general el silencio era lo que dominaba cuando salía de casería.
Eso hacía que su percepción de todo su alrededor se volviera muy complicado ya que tenía que lidia con muchos enemigos a la vez.
Girando su arma, desenfundo de forma rápida su pistola para lograr aturdir con éxito a un demonio de la cripta, seguidamente salto y cayó encima del anterior mencionado.
Y como si fuera un hacha, clavo su arma en la cabeza de la criatura atravesando casi la mitad de esta.
Eso mato al muerto viviente pero de repente un potente ataque profano lo impacto en el pecho, dejándolo aturdido a varios metros de distancia.
Noto que un caballero de la muerte se acercaba a él,
Duncan: Falric….
En el caso de Zareth, usaba con mucho cuidado su técnica especial ya que su energía estaba bastante baja pero de todas formas destrozaba a la mayoría de los muertos vivientes.
El ser de cenizas con su espada logro cortar la cabeza de una abominación y vio como varias decenas de flechas impactaban a todos los enemigos que intentaron rodearlo.
Noto que los soldados que lo acompañaban mataban a varios muertos vivientes pero después de eso terminaban muriendo y revivían para el bando contrario.
Sin perder más tiempo, siguió atacando a todos los que podía.
En otra parte de la batalla, se podía ver a como un alto elfo peleaba a la par contra un caballero de la muerte.
Borlen Coldgrip: ¡Te matare yo mismo patético elfo!
Thalorien: ¡Escuchen bien profanadores de la Plaga! ¡Ninguno de ustedes llegara a la fuente del Sol mientras yo este de pie!
Borlen Coldgrip: ¡Di lo que quieras, tu destino y el de los demás será el mismo!
El alto elfo con gran rapidez y poder golpeo al caballero de la muerte con su arma, este consiguió bloquearlo pero retrocedió ante tal potencia.
Pero rápidamente el caballero de la muerte le devolvió lo mismo, solo que este envolvió su espada con poder profano.
Dio un salto y con su arma quiso cortar en dos al alto elfo, pero el anterior mencionado uso la Quel´Delar como defensa.
Lo que empezó un forcejeo el cual no se le veía un ganador.
Varios necrófagos intentaron intervenir a la lucha pero fueron calcinados por Zareth que intento ayudar al elfo.
Lastimosamente fue interrumpido por otros dos caballeros de la muerte que llegaron al campo de batalla.
Zareth: Tsk….
Rápidamente rodo por el piso, esquivando un ataque de hielo y seguidamente se agacho para esquivar un espadón.
La pelea iba a seguir, pero para sorpresa de todos, los muertos vivientes se detuvieron y empezaron a retroceder como si quisieran que vieran algo.
Todos se quedaron atónitos y vieron algo que los impresiono.
Arthas estaba arrodillado viendo a su caballo herido, el cual le habían cortado las patas delanteras y un poco más adelante estaba un cansado y herido Anasterian.
Este sin perder tiempo con Felo´melorn en sus manos intento decapitar al príncipe caído
Pero este rápidamente se dio la vuelta y con el poder corriendo por la Frostmourne, ambos chocaron con gran fuerza pero algo sucedió.
La espada del Rey Anasterian se hizo pedazos lo que lo dejo atónito, Arthas no lo dejo reaccionar y con un rápido movimiento corto la pierna derecha del elfo.
El elfo mientras caía no perdió tiempo y con su espada roza atravesó el muslo del caballero de la muerte.
La cara de Arthas era de notable ira y había decidido acabar con el anciano de una vez por todas.
Este mismo volteo hacia sus guerreros y los viajeros, expresando con su mirada que era el fin, decidiendo dar un último susurro.
Anasterian: Ya saben que hacer…
Después de eso, la Frostmourne atravesó el pecho del Rey y se podía por como su alma era robada.
Tras varios segundos, Arthas pateo el cuerpo del Rey, todos los elfos con excepción de los viajeros y sus soldados empezaron a temblar del miedo ya que ellos eran los siguientes.
Los viajeros ya habían muerto muchas veces, la muerte era ya formaba parte de ellos y los soldados que los acompañaban asumieron ese final desde un principio.
Aunque sentían un poco de miedo, nada era comparado con el de los elfos.
Todo quedo en un silencio de muerte y tras varios segundos los muertos vivientes se abalanzaron contra sus enemigos.
Los aún vivos reaccionaron de forma rápida, pero ahora no era una batalla para defender la fuente del sol, era una de supervivencia.
Las formaciones se estaban rompiendo en pedazos, a pesar de tener muchos y muchos años de entrenamiento con experiencia, el miedo los venció.
Nadie se imaginó ni en sus peores pesadillas tal resultado, su ciudad destruida, miles y miles de elfos asesinados, su Rey muerto, cualquier posibilidad de victoria era inexistente.
Necrófagos devorando soldados, abominaciones despedazando todo a su paso, nigromantes usando su magia y entre otras cosas más.
Lo peor era que Thalorien estaba con una gran herida en su pecho y ya no podía levantarse, viendo cómo se acercaba el caballero de la muerte Morlen.
Al caer el rey elfo, Thalorien se distrajo y eso fue aprovechado por Morlen el cual no dudo ni un segundo en atacarlo por la espalda.
Thalorien: Yo…fracase, si no podía con esto, estaba destinado a morir.
Morlen sin pestañar remato al Alto elfo y la Quel`Delar se perdió en el campo de batalla.
Los números para los vivos estaba disminuyendo rápidamente, y los viajeros aunque podían encarar una cantidad decente a la vez, no eran seres con energía infinita.
Pero para sorpresa de ambos bandos, una buena cantidad de flechas y hechizos impactaron en los muertos vivientes, salvando a todos los que combatieron con anterioridad.
A la distancia se vio como un Alto elfo el cual lo más destacable era la falta de uno de sus ojos.
¿?: ¡Rápido! ¡Vengan hacia nosotros mientras los cubrimos!
Todos sin pensarlo más tiempo empezaron a correr, inclusive algunos arrojaron sus armas para ganar más velocidad.
Los muertos vivientes e inclusive los caballeros de la muerte solo podían cubrirse ante tales ataques, pero obviamente no duraría para siempre.
Cuando llegaron hasta el pequeño grupo de elfos, todos empezaron a correr para dirigirse hacia la otra punta de la costa.
Notando una gran cantidad de barcos listos para partir ante la más mínima señal.
Arthas noto esto una cara de molestia lanzo otro gran hechizo de hielo pero el elfo con el ojo faltante rápidamente lo contrarresto con una descarga de energía arcana.
Las gárgolas intentaron alcanzarlos, pero las flechas imbuidas con magia atravesaron las alas de estas, lo que provoco que cayeran al piso.
Al lado del Caballero de la muerte se manifestó el fantasma de Kel'thuzad, cabe aclarar que solo Arthas podía verlo.
Kel'thuzad: Déjalos ir Príncipe Arthas, lo más importante ahora mismo es mi resurrección.
El príncipe caído con un poco de molestia decidió ignorar a sus antiguos soldados y a los elfos supervivientes.
Por lo que se dirigieron a la fuente del Sol, notando como resplandecía de energía de la luz.
Los acólitos alzaron los restos del Nigromante y los arrojaron a la anterior mencionada.
Y al cabo de unos minutos, la que alguna vez brillo tan fuerte como el sol se vio corrompida por los restos del nigromante.
Ahora la fuente del sol estaba corrupta y salió un ser totalmente diferente.
Kel'thuzad: ¡HE RENACIDO TAL Y COMO SE ME FUE PROMETIDO!
Al decir esa palabra dio un poderoso estallido de escarcha, mostrando un poco su nuevo poder.
Mientras que los supervivientes ya habían partido con sus barcos a una distancia segura del Azote.
Todos los altos elfos estaban asombrados y aun no creían lo que podían ver a lo lejos.
Su amada ciudad, bosques y hogar en llamas, amigos, familiares, entre otros muertos.
La mayoría de sus líderes estaban muertos y su población se redujo enormemente, sobreviviendo solo el 30 % de Altos elfos que eran solo 74.430 de los 248.100. (Nuevamente datos que me los rebusquen)
También la mayoría de sus guerreros habían muerto, por suerte quedaban algunos que pudieran defender a sus demás hermanos.
Los viajeros apoyaron sus espaldas en el borde del barco, sus atuendos estaban en tal mal estado que solo les quedaba la camisa.
El elfo de un solo ojo se acercó a los viajeros y a su espalda tenía dos sacerdotes.
¿?: Necesito hablar con ustedes dos lo más antes posible.
Con esfuerzo se levantaron del piso y miraron al elfo con dudas.
Lor`Themar: Mi nombre es Lor`Themar Theron y soy el actual general de los Altos elfos y tengo entendido que ustedes nos sugirieron que partiéramos a Kalimdor ¿Me equivoco?
Ambos viajeros asintieron y el elfo siguió hablando.
Lor`Themar: Ustedes que tanto mencionan a ese lugar, ¿Están seguros que si nos dirigimos ahí, mi gente sobrevivirá?
Los viajeros se miraron a los ojos que reflejaban sus poderes, uno de ellos dos tenía que hablar para asegurarse de que siguieran el camino sugerido por el profeta.
Duncan: No podemos asegurarlo, pero tendremos más posibilidades de sobrevivir en ese lugar.
Zareth: Ponemos todo a ese plan, es lo único que nos queda.
Lor`Themar: Umm…si no fuera porque tuvieron un poco de razón y mi Rey me dio la orden de escucharlos, no tendría motivos para seguirlos.
Lor`Themar: Pero hare lo que sea con tal de que mi gente sobreviva por lo que iremos a Kalimdor…una vez más.
Cuando esas palabras fueron dichas por el nuevo general de los Altos elfos, un pergamino cayó del cielo a los pies de los viajeros.
Por acto de reflejos, Zareth tomo el pergamino y procedió a abrirlo, notando de quien era junto con el cazador.
Pero de forma extraña solo se podía abrir un poco.
Con sus acciones alteraron el curso de la historia más de los ustedes podrían imaginar, pero inclusive yo desconozco si eso es bueno o malo.
Solo les queda seguir avanzando hasta el final, han logrado convencer a los orgullosos Altos elfos, admito que pensé que fracasarían pero lo lograron.
Superaron mis expectativas, les dejare en este pergamino un hechizo que los tele-transportara a su siguiente destino, sigan fortaleciéndose.
Por si se lo pregunta, el resto del pergamino está reservado solo para que lo lea el Archimago Antonidas, no se preocupen por sus armas y armaduras con la otra parte del mensaje se solucionara todo.
Me despido por el momento, cuando estén casi todos juntos volverán a saber de mí.
Lor`Themar: Ese mensaje era para ustedes por lo que me dicen sus rostros.
Duncan: Así es, nos necesitan en otro lado.
Lor`Themar: Umm….no me interesa, márchense y los veré en Kalimdor y si todo fue una mentira no habrá lugar en Azeroth que puedan esconderse de mí.
Los viajeros asintieron y el pergamino empezó a brillar en azul, tras varios segundos y mostrándose unas runas, El ser de cenizas y el cazador desapareció.
Llevándose con ellos un pequeño bolso que tenía varias pertenencias como los pergaminos y la guía de Uther.
Dejando a un Lor`Themar agotado y pensativo sobre toda la situación, por ahora él tenía muchas cosas que hacer, pero dijo algo que no diría al frente de todos.
Lor`Themar: Gracias por ayuda a mi gente, mi gente y yo no lo olvidaremos.
También se dio cuenta que tenía a algunos soldados que acompañaron a los viajeros por lo que ahora le tocaba hacerse cargo de ellos.
Por el aire estaba un cuervo que era claramente reconocible.
Profeta: Espero que me disculpen por el aterrizaje pero necesito que llamen la atención lo más rápido posible.
(Con los viajeros)
Estos aparecieron en el Aire de una ciudad que era muy bríllate y tenía estructuras llamativas.
Zareth como Duncan no gritaron por la caída, solo cerraron los ojos con tranquilidad, la muerte es su mejor amiga después de todo.
Al chocar contra el piso generaron un gran ruido que llamo la atención a todos los más cercanos del lugar.
Muchos al ser magos rápidamente empezaron a esparcir la noticia por todos lados, lo cual llego hasta los oídos del líder de los Kirin Tor.
Debido al impacto y su poca energía, los viajeros quedaron inconscientes y fueron trasladados a una habitación.
No hace falta aclarar que lo único que ambos tenían era sus armas dañadas y parte de sus capas, las personas que los atendieron se llevaron tales herramientas.
Incluidos sus pergaminos.
(Una tarde después)
Zareth abrió los ojos y vio que estaba acostado, cubierto por una manta, sus ojos miraron su cuerpo, tenía vendas pero no sentía dolor y estaba limpio.
Al voltear la mirada noto que una cama a su derecha estaba Duncan que aún no despertaba.
Se levantó con un poco de esfuerzo y sintió el frio del piso, necesitaba despertar a su compañero y por lo que ambos se contaron en sus momentos libres había un detalle.
La ansiedad era otra cosa que vivía con los viajeros e incluso dormido no podían bajar la guardia por lo que se le ocurrió una forma de despertarlo.
Se acercó al cazador y cerro uno de sus puños, de forma rápida intento darle un golpe al rostro de Duncan.
Zareth sin sorprenderse, vio como una mano del cazador detuvo su golpe a centímetros de su rostro, seguidamente abrió esos ojos azul noche brillantes.
El cazador miro en todas direcciones y en unos segundos, notando que su compañero de ojos de color fuego estaba envuelto con algunas vendas.
De forma lenta y segura empezó a pararse ya que ambos estaban en la ubicación que les dio el profeta.
Buscaron sus cosas pero apenas tenían vestimenta de ciudadanos y al parecer sus armas no estaban ahí.
Su única opción era salir por la puerta y que la suerte les acompañara.
Al salir, ambos miraron con interés la ciudad de Dalaran ya que era bastante grande y llamativa, pero no se sorprendieron tanto después de toda su experiencia de vida.
Los que se paseaban por las calles veían algo atónitos a dos personas apenas con ropa.
Estos se acercaron a una de las personas y preguntaron por los que dirigían el lugar, la respuesta era que el que dirigía el lugar era el Archimago Antonidas.
Esas personas quedaron impresionados que dos personas no conocieran al líder del Kirin tor.
Los viajeros agradecieron esa información y siguieron caminando para encontrar un guardia que los llevara con el anterior mencionado.
Esto solo tardo unos minutos ya que era muy llamativo ver a dos personas con vendas por el cuerpo caminando por ahí.
¿?: ¡Ustedes…eran los del portal en el cielo!
El guardia levanto su arma y los otros dos solo asintieron a lo dicho.
Zareth: ¿Sabes dónde está el archimago Antonidas?
¿?: Tienen suerte de que no estén encerrados, Lord Antonidas fue muy compasivo con unos extraños a pesar de que hayan servido con anterioridad al ex-príncipe de Lordaeron.
Con esas palabras, los viajeros se dieron cuenta que eran conocidos inclusive desde que empezaron a viajar con Arthas antes de su resurrección.
Caminaron un buen rato a través de varios edificios, estos resplandecían y tenían arquitecturas únicas.
Por lo que veían se dirigían al centro de la fortaleza de Dalaran a medida de que el guardia les contaba un par de cosas, pero solo era para ubicarse.
Una cosa importante que les menciono fue que el Archimago Antonidas era el Jefe del consejo de los 6, nadie podía superar su rango.
Ingresaron a un lugar conocido como la Ciudadela Violeta y tras un poco de caminata ingresaron al interior.
El guardia de repente se detuvo y empezó a hablar con una extraña tranquilidad.
¿?: Ahora les toca seguir solos, Él sabe que están aquí.
Tras decir esas últimas palabras, los viajeros siguieron caminando por un pasillo iluminado por antorchas hasta llegar a una sala bastante llamativa.
En el centro solo había una persona, la cual tenía la apariencia de un anciano que tenía una gran aura.
Este vio a los viajeros y guardo un pergamino que estaba leyendo con anterioridad.
Los anteriores mencionados se dieron cuenta que era el mismo que los trasporto a este lugar, por lo que el mensaje ya había sido entregado.
Antonidas: Con tales heridas y sobreuso de magia, me sorprende que despertaran tan pronto.
Al acercase, ambos mostraron sus ojos tan característicos y esto hizo suspirar al archimago, ya que era otra prueba de que se equivocó totalmente.
Teniendo más culpa y carga en sus hombros, pensando que ese sujeto era solo un mago loco.
(Flashback)
Profeta: Muchas personas morirán por esto, pero los dos guerreros de ojos día y noche podrán salvar otros más.
Procedió a transformarse en un cuervo y se retiró, Jaina al ver eso hizo su aparición, pero Antonidas ya sabía que estaba ahí.
Jaina: Siento haber escuchado a escondidas maestro, pero...
Antonidas: Jajá, he aprendido a contar con tu naturaleza inquisitiva, niña, ese loco insensato está convencido de que el fin del mundo se acerca y dos sujetos con ojos del día y la noche, ¿no te parece increíble?
(Fin Flashback)
Antonidas: Hay mucho de qué hablar….acompáñenme.
Siguiendo al Archimago, se sentaron en una mesa el cual tenía muchos pergaminos, dos de ellos parecían recién escritos.
Antonidas: He escuchado sobre ustedes…desde que se unieron al Príncipe Arthas hasta su participación en la defensa de Quel'Thalas.
Los viajeros ante esas palabras abrieron los ojos ya que eso solo podía significar una cosa, pero se calmaron casi instantáneamente.
Zareth: ¿Entonces hubieras podido ayudarnos en esa pelea?
El archimago negó con una cara de vergüenza.
Antonidas: No, no estábamos listos y odio decirlo pero no hubiéremos hecho mucha diferencia, si no les molesta iré al punto de inmediato, ya que no hay mucho tiempo.
Los viajeros prestaron atención ya que al parecer había algo importante que decir.
Antonidas: Arthas y su ejército de muertos vivientes llegaran pronto a esta ciudad, desconozco que es lo que buscan pero ya me estoy haciendo la idea de que es.
Rápidamente el cazador respondió ante esa declaración con la misma calma de siempre.
Duncan: Entonces tenemos que reparar nuestras armas y atuendos para la futura batalla.
El ser de cenizas asintió y tenía exactamente la misma idea.
Antonidas: No se preocupen por eso jóvenes, a petición de alguien que conocen están siendo reparadas, mientras tanto necesito que en estos días que queden los guiare en el uso de la magia que ya poseen.
Desde que los viajeros llegaron, el archimago leyó el pergamino ya que tenía su nombre en cierta parte, notando que eso iba dirigido hacia él.
Después de eso ordeno que se repararan las armaduras y armas de los inconscientes viajeros y esperaba que se despertaran pronto.
Zareth: Antes de ir con los elfos, Uther nos entrenó un poco, aunque no pudimos ponerlo en práctica debido a todo lo sucedido.
Antonidas (Mente): El paladín los entreno antes de su muerte, supongo que sucederá lo mismo conmigo.
Recordó un poco sobre las grandes hazañas y habilidades que poseía el maestro de Arthas.
Antonidas: Uther el iluminado, un gran ejemplo a seguir, una de sus pertenecías tenían su símbolo aunque desconozco el contenido.
El archimago se levantó de su lugar y señalo que lo siguieran, a lo que llegaron a un lugar despejado a las afueras del lugar.
Zareth y Duncan se estaban haciendo la idea de por qué estaban ahí, por lo que se estaban preparando.
Antonidas: Necesito que me muestren la magia que poseen, con solo una vez basta, denlo todo.
El primero en avanzar fue el cazador el cual con sus ojos azul noche brillantes.
Rápidamente uso su habilidad de desplazamiento y apareció atrás de Antonidas y en otro instante se volvió a tele-trasportar arriba de uno de los edificios.
Y para finalizar, uso una vez más esa habilidad para aparecer al lado del ser de cenizas.
Después en su mano derecha empezó a manifestar rayos azules bastantes volátiles.
Duncan: Cuando tengo mi arma, esta se envuelve en rayos y al cortar mínimamente a cualquiera, se paralizara por unos segundos.
Para finalizar, desactivo sus rayos y con bastante esfuerzo intento hacer una técnica que no uso nunca, La extensión Lunar.
Una luz azul oscuro intento rodear al cazador, intentado formar una figura como si fuera un caparazón, pero tras varios segundos este desapareció.
Antonidas algo impresionado miro tal magia.
Ahora seguía el ser de cenizas el cual tenía no tenía tres técnicas.
Su mano derecha de forma similar al de cazador se envolvía en un fuego potente.
Zareth: En mi caso es bastante similar al de Duncan, pero yo puedo hacer esto que es mi segunda y última técnica.
Con su palma dio un corte hacia el cielo y una gran estela llameante salió disparada, iluminando un poco el lugar, cosa que nadie noto debido a lo leve que era.
El archimago asintió con su cabeza y grabo en su cabeza tales técnicas, unos cuantos días no servirían de mucho pero algo podía lograr.
Antonidas: Entiendo, los acompañare hasta la salida, tengo a alguien que los llevara a su residencia, mientras que yo tengo que preparar unas cosas.
Zareth y Duncan Asintieron y lo siguieron hasta la salida.
Antonidas: Cuando amanezca vengan y los entrenare en la magia, aprovechare lo que queda de día para preparar su guía.
De esta forma, pasaron varios días en los cuales los viajeros fueron instruidos en la magia por el archimago.
El cual estaba haciendo todo lo posible para que mejoraran aunque sea un poco y esta vez hacer algo de forma correcta.
Se aseguró de preparar un pergamino de la misma forma que lo hizo Uther, para que ellos puedan entrenar sin su presencia.
También logro hacer que los viajeros no usaran tanta energía en cada técnica, para el caso del ser de cenizas, ayudo a poder usar su técnica de forma defensiva y no solo ofensiva.
Logro que aprendiera una habilidad individual la cual era crear un fuego viviente pero apenas tenía el tamaño de un niño pequeño por lo que aún no servía de mucho.
Para el cazador, lo guio para que afinara más su desplazamiento para desplazarse más rápido pero el avance más importante fue que la extensión Lunar formara un aura.
Esta parecía querer tomar la forma de una criatura pero debido al poco uso estaba obviamente incompleta.
Con los rayos, Antonidas logro que no solo sirvieran como arma cuerpo a cuerpo si no como una ráfaga, pero era mínima comparado a los magos más experimentados.
Ahora mismo estaban con sus vestimentas normales, el ser de cenizas tenía su capa de color fuego con su armadura.
Mientras que el cazador con su capa azul noche y atuendo del cazador.
Ambos portaban mochilas con el pergamino de Uther en el interior, más unas cuantas pociones de emergencia, y en sus manos tenían sus armas características ya reparadas.
La razón de esto era sencillo, Antonidas les informo algo importante por lo que tenían que estar listos para lo que se venía.
Antonidas: Muy bien muchachos, han mejorado bastante en tan pocos días, pero es hora de que les entregue esto.
El archimago le entrego a Zareth un pergamino con unas cuantas guías de magia para los viajeros
Antonidas: Ahora cuando se marchen y lleguen a su destino, podrán seguir practicando con lo que les deje.
Ambos asintieron y cerraron los ojos para comprobar sus características después de tantas peleas.
(Zareth) (Portador del fuego)
Puntos de almas: 11576 P.A
Nivel de Llamas: 2 Siguiente nivel: 12000 P.A
Velocidad: 26+54 Resistencia: 32+58
Fuerza: 48+73 Magia: 25+56 Habilidad: 22+59
Técnicas:
Arma de fuego (Nivel 2)
Cortes de fuego del caos (Nivel 1)
Fuego viviente (Nivel 1)
(Duncan) (Cazador Lunar)
Puntos de sangre: 9787 P.S
Nivel Lunar: 2 Siguiente nivel: 10000 P.S
Velocidad: 34 +60 Resistencia: 29+54 Fuerza: 34+68
Habilidad: 18+64 Magia: 30+69
Técnicas:
Arma de rayos (Nivel 2)
Despliegue sanguinario (Nivel 2): 30 metros máximos, es capaz de atravesar objetos.
Extensión lunar (Nivel 1)
Ráfaga eléctrica (Nivel 1)
Estaban al borde de subir su poder, pero les faltaba solo un poco más.
Al abrir los ojos, notaron que Antonidas tenía una sonrisa leve ya que el notaba el aura de los viajeros aumentaba un poco.
Antonidas: Si pueden tener algo de tiempo, gástenlo en esas guías, podrán salvar a muchas personas con eso.
Zareth: Lo haremos archimago.
Duncan: Si nos permite, lucharemos contra los muertos vivientes, cada vez que peleamos nos volvemos más fuertes.
El sabio anciano cerró los ojos y medito la respuesta un buen tiempo
Antonidas: Esta bien, solo no se arriesguen demasiado y no se dejen llevar por el poder, de esa forma no cometerán mí mismo error.
Ahora mismo estaban observando todo Dalaran ya que ahora solo descansaban, pero en realidad era todo lo contrario en la ciudad.
Ya que el dio la orden un par de días de que comenzaran la evacuación, sabía que esto sería demasiado complicado.
De repente los tres sintieron un aura llegar cerca de ellos, un circulo de tele-transporte se dibujó al frente de ellos y tras varios segundos pudieron ver quien era.
Era Jaina la cual vio a su maestro rápidamente se corrió hacia él ya que le llegó la noticia de la caída de los Altos elfos.
Jaina: ¡Maestro, he escuchado que el reino de los altos elfos ha caído y vine lo más rápido que pude hacia aquí!
Mientras decía eso, los viajeros se ubicaron atrás de Jaina a la vez que el archimago con una mirada neutra le contesto.
Antonidas: Estas bien informada, los muertos vivientes vienen hacia aquí, por lo que nos estamos preparando junto con tus amigos.
El archimago señalo con su mano atrás de ella y esta volteo la mirada, notando la presencia de los viajeros.
Ella con una sonrisa leve se acercó a ambos, aliviada de ver que aún seguían con vida.
Jaina: ¡Me alegra verlos a ambos, cuando me entere de que Quel'thalas había caído pensé en lo peor!
Zareth: Si, pero fracasamos y la mayoría que nos acompañaran terminaron muertos, eran demasiados.
Ella bajo la cabeza con pesar pero de repente todos escucharon una fuerte voz atrás de las murallas que reconocerían en cualquiera lado.
Arthas: ¡Magos de Kirin Tor! ¡Yo soy Arthas, primer caballero de la muerte del Rey Lich!
¡Exijo que abran sus puertas y se rindan ante la cólera del Azote!
Mientras que caballero de la muerte decía tales palabras, un gigantesco ejercito de muertos vivientes rodeo la gran ciudad de Dalaran.
Todos se sorprendieron de escuchar tal voz pero la más impactada era Jaina la cual empezaba a temblar de los nervios.
Los viajeros desenfundaron sus armas e iban a salir para confrontarlo pero Antonidas los detuvo ya que era una mala idea.
Otra ciudad estaba a punto de caer, pero no sin pelear hasta el final, pero nadie sabía que estaban buscando.
Con excepción de cierto archimago que se hacía una idea.
Fin del capítulo 9:-
